Gran Bretaña 2019: Espectacular

La lucha por la 'pole' del sábado con los tres primeros en 79 milésimas (o los cuatro primeros en 183) hacía presagiar una pelea entretenida en Silverstone. La pista británica suele ser propicia para el espectáculo pero lo de 2019 ya es historia de la F1. La salida fue limpia y no hubo muchos cambios de posición pero puso las piezas sobre un tablero en el que las batallas se iban a plantear en muchos frentes. Aunque pase algo más inadvertida, la de los dos Mercedes fue un ejemplo de ataque y defensa entre compañeros de equipo con un Hamilton que lo intento de todas las formas posibles ante un Bottas sólido y concentrado.


La batalla entre ellos hubiera continuado con una estrategia en la que Lewis buscaba tener neumáticos más frescos al final de carrera pero la salida de pista de Giovinazzi condenó a Valtteri que ya había hecho su primera parada cuando salió el coche de seguridad y permitió al británico aprovechar la situación para posicionarse como líder destacado. El fue el principal beneficiado pero no el único ya que Vettel y Sainz también ganaron mucha ventaja con la maniobra.


Peor le vino al otro McLaren. Norris ganó una posición en la salida que no estaba dispuesto a perder ante un Ricciardo que se pegó con los de Woking durante toda la carrera, con el británico al inicio y con el español hacia el final. Ambos realizaron una defensa perfecta de sus posiciones ante un Renault mucho más competitivo que en citas anteriores pero Lando se quedó sin premio porque a él, el 'safety car', sí que le fastidió bastante. Sin ese ingrediente extra puede que el sexto hubiera sido Norris y que Sainz hubiera peleado por ser séptimo y octavo con una estrategia muy contundente para ahorrarse una parada. Una variedad estratégica que multiplicó las luchas hasta en 'boxes'.


La más vistosa fue la de los dos jóvenes animadores de una F1 que los mira como valor de futuro (y de presente). Después de lo ocurrido en Austria, Leclerc llegó a Silverstone con la lección aprendida sobre los límites impuestos por los comisarios en la defensa de la posición en pista. Charles brindó una lección en ese sentido como hacía tiempo que no veíamos y ante el piloto más incómodo para defender, un Verstappen que lo intenta hasta la extenuación sin pensar en la salud de sus neumáticos ni el ritmo. La batalla entre los dos fue épica, intensa pero todo un ejemplo a seguir.


Los Ferrari y los Red Bull se emparejaron de todas las formas posibles pero no todas las batallas fueron iguales. El coche de seguridad benefició a Vettel, que tras un fin de semana con un rendimiento pobre se veía con la posibilidad de subir al podio. La actitud derrotada de Sebastian es, para mí, más criticable incluso que el incidente que protagonizó con Verstappen.


El germano se llevó por delante al holandés y, aunque suene raro, no le culpo a él por completo del choque. Eso sí, tenía que ser consciente de que se enfrentaba un hueso duro de roer y que la guerra la podía haber ganado con paciencia y no devolviendo la maniobra al instante de perder la posición. Se quedó sin puntos y dejó una sensación de piloto derrotado que no es lo adecuado cuando todavía faltan once carreras. Su mejor gesto ya llegó cuando se bajó del coche y se acercó a hablar con Max. Sin ver su cara ni escuchar sus palabras da la sensación de que ninguno tuvo una mala reacción. Una pequeña charla que también es un ejemplo de lo que hay que hacer cuando uno (o ambos) se equivocan.


El golpe entre ambos benefició a Leclerc, que dejó a todos boquiabiertos con un adelantamiento espectacular sobre un Gasly que rindió a mejor nivel que en citas anteriores aunque sigue demostrando que comparado con su compañero no tiene nada que hacer. El monegasco superó al francés con una maniobra arriesgada pero ejecutada perfectamente.


Ojalá que la emoción y acción vivida en Silverstone no sea un oasis en el desierto si no el síntoma de que esto será más habitual. Ojalá.

Previa Gran Bretaña 2019: ¿Qué pasó en 2018?

Hamilton luchó contra la lógica que dictaba que los Ferrari estaban muy fuertes en Silverstone en 2018 con una 'pole' muy trabajada que le daba una posibilidad de ganar por quinta vez consecutiva en casa. Todo empezó a torcerse para Lewis con una mala salida en la que arrancaron bien excepto él; y solo unos metros después Kimi se lo llevó por delante y le condenó a remontar para evitar perder el menor número de puntos posibles. Aquí me voy a detener un momento porque Hamilton y otras voces en Mercedes aseguraron (o insinuaron) que el incidente entre él y Räikkönen fue algo premeditado. Y voy a ser rápido y conciso: esas acusaciones las hacen quienes alguna vez lo han pensado o llevado a cabo. Con esas acusaciones, Lewis y los que piensan como él, demostraron que buscaban excusas y poner el foco lejos de sus errores. El primer error fue de todo el equipo al pensar que lo tenían hecho en Silverstone, que iban a ganar de calle; y el segundo fue de Hamilton, porque se olvidó de que salió mal y eso es lo que provocó que Kimi se tocara con él. 

Quitando toda esa sarta de mensajes y de unas comunicaciones por radio muy negativas, la carrera del británico fue espectacular. Rápido y contundente, consiguió terminar pegado al justo vencedor en Silverstone. Vettel salió bien, apretó y logró controlar carrera; y cuando los coches de seguridad pusieron a Bottas por delante de él no cejó en su empeño hasta superarlo. La guerra entre los dos Ferrari y los dos Mercedes fue igualada a pesar de los incidentes y las sanciones. Si no se desequilibraba la lucha por factores externos, fallos mecánicos o errores infantiles nos esperaba una segunda mitad de campeonato muy interesante, sobre todo si los Red Bull volvían a meterse en la lucha por una victoria por la que ni pudieron soñar en Silverstone; y menos con problemas de fiabilidad que lastraron a Ricciardo y acabaron con la carrera de un Verstappen que volvió a las andadas tras su victoria en el anterior GP.

Tras los tres grandes equipos, los Haas estaban demostrando que eran los líderes de esa mitad de parrilla tan poblada y ajustada. Por eso les debía dar mucha rabia no ocupar esa posición en la tabla del mundial, por detrás de Renault y con otros dos equipos muy cerca de su quinta plaza. El equipo norteamericano dejó escapar muchos puntos en la cita inicial de 2018 por un problema doble en las paradas en 'boxes' pero estaban perdiendo muchos más por culpa de sus dos pilotos, y lo mal que estaban gestionando su rendimiento y comportamiento. Escuchar a Grosjean no asumir su parte de culpa (la mayor, por cierto) y quejándose por la actitud de Sainz mientras el español asumía su riesgo y su parte de culpa era una gota más en el vaso de lloros y bilis del francés que ya rebosó hace mucho. Los pocos gestos de humanidad y pilotaje del galo ya no me compensaban: es una persona tóxica y un piloto más que solo sigue en la F1 porque la FIA está dominada por franceses y poco más. Ha tenido más oportunidades que nadie en este mundo y está en un sitio que no se merece. Punto.

Lo mismo, o más, se podía decir del otro piloto de Haas. Y no, no era por patriotismo ni nada por el estilo. Que su pelea, desde el viernes, la tuviera con el otro español de la parrilla era pura casualidad. Magnussen es un piloto más pero con un ego tan tremendo que también le impide asumir errores y que le valen para arremeter contra cualquiera. Su actitud durante los entrenamientos libres fue vergonzosa y lo de la carrera fue tremendo. Si le superan se pica como un macarra más con su coche tuneado en un semáforo. El danés es impetuoso y sucio en pista, y ante los micrófonos. Cerró de forma ilegal a Alonso para recuperar una posición que acabó perdiendo. El de McLaren se quejó con razón de la maniobra, sin más, pero parece que el jefe del equipo estadounidense se ha contagiado de los modales y formas de Romain y Kevin. Steiner llamó "llorón" a Fernando cuando tenía (y tiene) a dos plañideras en su garaje. Una pataleta digna de alguien que no sabe asumir unas críticas muy fundadas que Haas recibe desde gran parte del 'gran circo', no solo de Alonso. Su coche tiene más prerrogativas que ninguno por parte de unos organizadores compatriotas y de una FIA complaciente. Con todo lo que les permiten hacer a pilotos, ingenieros y jefes de Haas se les debería caer la cara de vergüenza por no tener atada la cuarta plaza del mundial de constructores en 2018 así que más humildad y menos chulería.

Después del desahogo hacia los protagonistas negativos quería volver a poner el acento en Leclerc. Un fallo en su parada evitó que volviera a puntuar después de colocar a su coche en el lugar que no se le esperaba. Buen papel de los dos Force India, con Ocon aprovechando su posición de salida para sumar un buen puñado de puntos; y con un Pérez que remontó después de quedarse casi fuera en la primera curva hasta puntuar (gracias a la sanción a Gasly). Los Toro Rosso sufrieron en Silverstone una cita horrible tras el tremendo susto de Hartley en los libres. Aún así fueron mucho más competitivos que unos Williams que decepcionaron en casa como en ningún sitio... o como en todos.

No fue un GP para muchas alegrías para Renault aunque Sainz fue de menos a más y Hülkenberg sumó un buen puñado de puntos con un sexto puesto muy merecido. Se lo pudo haber robado Alonso si la batalla con Magnussen hubiera sido más limpia ya que tenía los neumáticos perfectos para haber dado caza a Ocon y al germano pero el de McLaren se tuvo que conformar con una octava plaza que no evitó que él perdiera la séptima plaza en el mundial de pilotos, ni que su equipo cayera a la séptima del de constructores... su posición natural, ya que los puntos de más que sumaba Fernando compensan los de menos que estaba aportando un Vandoorne que mucho tenía que cambiar para no perder su sitio en una F1 que en 2019 podía sufrir la llegada de numerosos pilotos de talento y futuro procedentes de los escalones inferiores. Un destino que podía compartir con Stroll, Sirotkin, Ericsson (que cometió un error que le llevó contra el muro a gran velocidad), Hartley, y esperaba que Grosjean y Magnussen; por mucho dinero que aportaran sus familias, amigos y empresas afines.

Gran Bretaña 2018: Vettel gana una pelea multitudinaria

Hamilton luchó contra la lógica que dictaba que los Ferrari estaban muy fuertes en Silverstone con una 'pole' muy trabajada que le daba una posibilidad de ganar por quinta vez consecutiva en casa. Todo empezó a torcerse para Lewis con una mala salida en la que arrancaron bien excepto él; y solo unos metros después Kimi se lo llevó por delante y le condenó a remontar para evitar perder el menor número de puntos posibles. Aquí me voy a detener un momento porque Hamilton y otras voces en Mercedes aseguran (o insinúan) que el incidente entre él y Räikkönen es algo premeditado. Y voy a ser rápido y conciso: esas acusaciones las hacen quienes alguna vez lo han pensado o llevado a cabo. Con esas acusaciones, Lewis y los que piensan como él, demuestran que buscan excusas y poner el foco lejos de sus errores. El primer error fue de todo el equipo al pensar que lo tenían hecho en Silverstone, que iban a ganar de calle; y el segundo fue de Hamilton, porque se olvida de que ha salido mal y eso es lo que ha provocado que Kimi se haya tocado con él. 

Quitando toda esa sarta de mensajes y de unas comunicaciones por radio muy negativas, la carrera del británico ha sido espectacular. Rápido y contundente, ha conseguido terminar pegado al justo vencedor en Silverstone. Vettel salió bien, apretó y logró controlar carrera; y cuando los coches de seguridad pusieron a Bottas por delante de él no cejó en su empeño hasta superarlo. La guerra entre los dos Ferrari y los dos Mercedes fue igualada a pesar de los incidentes y las sanciones. Si no se desequilibra la lucha por factores externos, fallos mecánicos o errores infantiles nos espera una segunda mitad de campeonato muy interesante, sobre todo si los Red Bull vuelven a meterse en la lucha por una victoria que ni pudieron soñar en Silverstone; y menos con problemas de fiabilidad que lastraron a Ricciardo y acabaron con la carrera de un Verstappen que volvió a las andadas tras su victoria en el anterior GP.

Tras los tres grandes equipos los Haas están demostrando que son los líderes de esa mitad de parrilla tan poblada y ajustada. Por eso les debería dar mucha rabia no ocupar esa posición en la tabla del mundial, por detrás de Renault y con otros dos equipos muy cerca de su quinta plaza. El equipo norteamericano dejó escapar muchos puntos en la cita inicial por un problema doble en las paradas en 'boxes' pero está perdiendo muchos más por culpa de sus dos pilotos y lo mal que están gestionando su rendimiento y comportamiento. Escuchar a Grosjean no asumir su parte de culpa (la mayor, por cierto) y quejándose por la actitud de Sainz mientras el español asumía su riesgo y su parte de culpa es una gota más en el vaso de lloros y bilis del francés que ya rebosó hace mucho. Los pocos gestos de humanidad y pilotaje del galo ya no me compensan, es una persona tóxica y un piloto más que solo sigue en la F1 porque la FIA está dominada por franceses y poco más. Ha tenido más oportunidades que nadie en este mundo y está en un sitio que no se merece. Punto.

Lo mismo, o más, se puede decir del otro piloto de Haas. Y no, no es por patriotismo ni nada por el estilo. Que su pelea, desde el viernes, la tuviera con el otro español de la parrilla es pura casualidad. Magnussen es un piloto más pero con un ego tan tremendo que también le impide asumir errores y que le valen para arremeter contra cualquiera. Su actitud durante los entrenamientos libres fue vergonzosa y lo de la carrera fue tremendo. Si le superan se pica como un macarra más con su coche tuneado en un semáforo. El danés es impetuoso y sucio en pista y ante los micrófonos. Cerró de forma ilegal a Alonso para recuperar una posición que acabó perdiendo. El de McLaren se quejó con razón de la maniobra, sin más, pero parece que el jefe del equipo estadounidense se ha contagiado de los modales y formas de Romain y Kevin. Steiner llamó "llorón" a Fernando cuando tiene a dos plañideras en su garaje. Una pataleta digna de alguien que no sabe asumir unas críticas muy fundadas que Haas recibe desde gran parte del 'gran circo', no solo de Alonso. Su coche tiene más prerrogativas que ninguno por parte de unos organizadores compatriotas y de una FIA complaciente. Con todo lo que les permiten hacer a pilotos, ingenieros y jefes de Haas se les debería caer la cara de vergüenza por no tener atada la cuarta plaza del mundial de constructores así que más humildad y menos chulería.

Después del desahogo hacia los protagonistas negativos quiero volver a poner el acento en Leclerc. Un fallo en su parada evitó que volviera a puntuar después de colocar a su coche en el lugar que no se le espera. Buen papel de los dos Force India, con Ocon aprovechando su posición de salida para sumar un buen puñado de puntos; y con un Pérez que remontó después de quedarse casi fuera en la primera curva hasta puntuar (gracias a la sanción a Gasly). Los Toro Rosso sufrieron en Silverstone una cita horrible tras el tremendo susto de Hartley en los libres. Aún así fueron mucho más competitivos que unos Williams que decepcionaron en casa como en ningún sitio... o como en todos.

No fue un GP para muchas alegrías para Renault aunque Sainz fue de menos a más y Hülkenberg sumó un buen puñado de puntos con un sexto puesto muy merecido. Se lo pudo haber robado Alonso si la batalla con Magnussen hubiera sido más limpia ya que tenía los neumáticos perfectos para haber dado caza a Ocon y al germano pero el de McLaren se tuvo que conformar con una octava plaza que no evitó que él perdiera la séptima plaza en el mundial de pilotos, ni que su equipo cayera a la séptima del de constructores... su posición natural, ya que los puntos de más que suma Fernando compensan los de menos que está aportando un Vandoorne que mucho tiene que cambiar para no perder su sitio en una F1 que en 2019 puede sufrir la llegada de numerosos pilotos de talento y futuro procedentes de los escalones inferiores. Un destino que puede compartir con Stroll, Sirotkin, Ericsson (que cometió un error que le llevó contra el muro a gran velocidad), Hartley y espero que Grosjean y Magnussen; por mucho dinero que aporten sus familias, amigos y empresas afines. Ojalá haya una buena limpia de mediocridad en la F1 para que el nivel de los pilotos vuelva a ser el ingrediente que más prime a la hora de ocupar un asiento en los mejores monoplazas del mundo.

Previa Gran Bretaña 2017: Hamilton reinó en casa

Un punto. Esa es la nula ventaja con la que Rosberg salió de Silverstone sobre Hamilton. Los 43 que el germano llegó a sacar al británico se esfumaron después del fiasco de ambos en Montmeló 2016. Lewis recuperó confianza y sensaciones, y en algunos momentos se mostraba totalmente inalcanzable para los demás. La guerra entre los compañeros y entre las cabezas pensantes de Mercedes estaba más que abierta. Toques en pista, declaraciones cruzadas, revelaciones y desmentidos posteriores, nervios y problemas mecánicos. Si no hubiera sido porque tenían una superioridad exagerada hubiéramos tenido que hablar de crisis y de que peligraba su victoria en el mundial, porque a pesar de lo revueltas que bajaban las aguas lograron un nuevo doblete que se quedó en una primera y tercera plaza final por la sanción al que todavía era líder del mundial.

El dominio de Hamilton en su carrera de casa fue inapelable. Nadie pudo con él con la pista mojada, húmeda ni seca. Rosberg era el único que tenía las armas para poder atacar y no lo hizo, es más, tuvo que ver como Verstappen le sacaba los colores. El holandés volvió al podio en una alarde de sus bondades y sin cometer grandes errores. Eso sí, presionar a Lewis fue una utopía. El campeón de 2015 dominó la carrera, su coche no sufrió problemas y aplicaron la estrategia adecuada para mantenerse arriba. Su compañero estuvo algo más errático y nervioso, y sufrió un problema en su monoplaza que "repararon" gracias a varias indicaciones a través de la radio. En Mercedes eligieron entre ser sancionados, o ver como el coche del germano perdía posiciones o, incluso, tenía que abandonar. Eligieron lo primero y la segunda posición de Nico se convirtió en tercera.

La sanción, a mi entender difícil de calcular, no sólo permitió a Verstappen sumar unos puntos más y cambiar el trofeo con Rosberg. La maniobra del equipo de la marca de la estrella abría la posibilidad a que otros hicieran lo mismo. Quizá muchos equipos fueran cumplidores con la norma y permitieron que sus coches no llegaran a la meta por ello. El castigo al coche número 6 pudo ser justo pero si volvía a ocurrir podía haberse demostrado que no fue así. Puede que sin ayuda Nico hubiera terminado 3º y la penalización fue adecuada, pero ¿y si la ayuda le permitió sumar 15 puntos que no hubiera sumado porque el problema le hubiera obligado a abandonar? Creo que la decisión debió haber sido más dura para dejar claros los límites y evitar que, a partir de ese momento, muchos hicieran lo mismo pensando que era mejor saltarse la norma que cumplirla. 

Max volvió a aprovechar el hueco que dejaron los Mercedes para subir al podio. Los Red Bull se estaban convirtiendo en la única (y lejana) alternativa a los germanos. Ricciardo se mostró menos competitivo que su joven compañero pero no tuvo el mínimo problema para escaparse de unos Ferrari que veían como la distancia con los mejores crecía, y mermaba con los que venían por detrás. Los austriacos ya casi habían alcanzado a los italianos y daba la sensación de que iban a superarlos dentro de poco.

Los de Maranello sufrían muchos problemas con sus cajas de cambios, sus evoluciones se convertían en involuciones y la presión interna se traducía en anuncios y rumores llenos de sinsentidos. Ferrari no ganaba y cada vez estaba lejos de poder hacerlo. En 2015, en el mismo punto, habían sumado 32 puntos más que en 2016, y a pesar de que Kimi no demostró el nivel que si tenía el año pasado. La mejoría de 2015 frente a 2014 no se estaba consolidando, ni mucho menos. Esperaba que antes de que acabase la temporada pasada encontrarn soluciones y llegaran a un circuito favorable, sin contratiempos y acertados en todos los aspectos para poder conseguir una victoria con la que encarar con confianza un 2017 que se antojaba complicado.

En el lado contrario estaban equipos como Force India y McLaren. Pérez y Hulkenberg estaban poniendo en aprietos y robando un buen número de puntos a equipos, supuestamente, superiores. Los más amenazados eran los chicos de Williams. La escudería de Grove no levantaba cabeza. No aprovechaban el motor Mercedes y veían como el Force India les ganaba la partida en casi todos los aspectos, menos en las brevísimas paradas en 'boxes' que practicaban. Quizá se debiera a su trabajo de cara a 2017 aunque no dejaba de sorprender su paulatina caída de rendimiento desde 2014.

Para entender la situación de Williams sólo había que mirar a sus vecinos de Woking. McLaren sufrió un revés en clasificación con Button y vio como Alonso perdía sus opciones en muchas peleas y un error que arregló en parte. Británico y español no brillaron ni puntuaron pero la sensación que quedó fue la de ver un coche con posibilidades de pelear, de crecer y de tener opciones de ser el cuarto mejor equipo a final de año. Se antojaba complicado que lo lograran pero su progresión (y la involución de otros) se lo podía permitir. Si no, no se entendía ni el optimismo posterior a una carrera en la que se fueron sin puntos; ni el buen papel en los dos días de pruebas posteriores a la carrera.

Ojalá el estancamiento de unos y el progreso de otros hubiera significado que estábamos ante un 2017 emocionante y disputado... en el que, sin ser pesado, esperaba que viéramos una carrera con lluvia en la que no se salga detrás del coche de seguridad y que no se repitiera el bochorno que volvimos a ver en Silverstone en 2016. Algo que no impidió a Sainz, con error incluido, volver a lograr una buena remontada que le afianzaba en la F1 del futuro.

Gran Bretaña 2016: Hamilton iguala la batalla

Un punto. Esa es la nula ventaja que Rosberg tiene sobre Hamilton después de Silverstone. Los 43 que el germano llegó a sacar al británico se han esfumado después del fiasco de ambos en Montmeló. Lewis ha recuperado confianza y sensaciones, y en algunos momentos se muestra totalmente inalcanzable para los demás. La guerra entre los compañeros y entre las cabezas pensantes de Mercedes está más que abierta. Toques en pista, declaraciones cruzadas, revelaciones y desmentidos posteriores, nervios y problemas mecánicos. Si no fuera porque tienen una superioridad exagerada tendríamos que hablar de crisis y de que peligra su victoria en el mundial, porque a pesar de lo revueltas que bajan las aguas lograron un nuevo doblete que se quedó en una primera y tercera plaza final por la sanción al todavía líder del mundial.

El dominio de Hamilton en su carrera de casa fue inapelable. Nadie pudo con él con la pista mojada, húmeda ni seca. Rosberg era el único que tenía las armas para poder atacar y no lo hizo, es más, tuvo que ver como Verstappen le sacaba los colores. El holandés volvió al podio en una alarde de sus bondades y sin cometer grandes errores. Eso sí, presionar a Lewis fue una utopía. El vigente campeón dominó la carrera, su coche no sufrió problemas y aplicaron la estrategia adecuada para mantenerse arriba. Su compañero estuvo algo más errático y nervioso, y sufrió un problema en su monoplaza que "repararon" gracias a varias indicaciones a través de la radio. En Mercedes eligieron entre ser sancionados, o ver como el coche del germano perdía posiciones o, incluso, tenía que abandonar. Eligieron lo primero y la segunda posición de Nico se convirtió en tercera.

La sanción, a mi entender difícil de calcular, no sólo permitió a Verstappen sumar unos puntos más y cambiar el trofeo con Rosberg. La maniobra del equipo de la marca de la estrella abre la posibilidad a que otros hagan lo mismo. Quizá muchos equipos hayan cumplido la norma y han permitido que sus coches no llegaran a la meta por ello. El castigo al coche número 6 puede ser justo pero si vuelve a ocurrir puede demostrarse que no fue así. Puede que sin ayuda Nico hubiera terminado 3º y la penalización sea la adecuada, pero ¿y si la ayuda le ha permitido sumar 15 puntos que no hubiera sumado porque el problema le hubiera obligado a abandonar? Creo que la decisión debería haber sido más dura para dejar claros los límites y evitar que, a partir de ahora, muchos hagan lo mismo pensando que es mejor saltarse la norma que cumplirla. En las próximas carreras podemos ver el mismo comportamiento y que la pena impuesta no sea la misma o que no tenga las mismas consecuencias, algo que puede abrir un debate sobre su aplicación y castigo.

Max volvió a aprovechar el hueco que dejaron los Mercedes para subir al podio. Los Red Bull se están convirtiendo en la única (y lejana) alternativa a los germanos. Ricciardo se mostró menos competitivo que su joven compañero pero no tuvo el mínimo problema para escaparse de unos Ferrari que ven como la distancia con los mejores crece y merma con los que vienen por detrás. Los austriacos ya casi han alcanzado a los italianos y da la sensación de que van a superarlos dentro de poco.

Los de Maranello sufren muchos problemas con sus cajas de cambios, sus evoluciones se convierten en involuciones y la presión interna se traduce en anuncios y rumores llenos de sinsentidos. Ferrari no gana y cada vez está lejos de poder hacerlo. En 2015, a estas alturas, habían sumado 32 puntos más que este año, y a pesar de que Kimi no demostró el nivel que tiene en 2016. La mejoría de 2015 frente a 2014 no se ha consolidado, ni mucho menos. Espero que antes de que acabe la temporada encuentren soluciones y lleguen a un circuito favorable, sin contratiempos y acertados en todos los aspectos para poder conseguir una victoria con la que encarar con confianza un complicado 2017.

En el lado contrario están equipos como Force India y McLaren. Pérez y Hulkenberg están poniendo en aprietos y robando un buen número de puntos a equipos, supuestamente, superiores. Los más amenazados son los chicos de Williams. La escudería de Grove no levanta cabeza. No aprovechan el motor Mercedes y ven como el Force India les gana la partida en casi todos los aspectos, menos en las brevísimas paradas en 'boxes' que practican. Quizá se deba a su trabajo de cara a 2017 aunque no deja de sorprender su paulatina caída de rendimiento desde 2014.

Para entender la situación de Williams sólo hay que mirar a sus vecinos de Woking. McLaren sufrió un revés en clasificación con Button y vio como Alonso perdía sus opciones en muchas peleas y un error que arregló en parte. Británico y español no brillaron ni puntuaron pero la sensación que quedó fue la de ver un coche con posibilidades de pelear, de crecer y de tener opciones de ser el cuarto mejor equipo a final de año. Se antoja complicado que lo logren pero su progresión (y la involución de otros) se lo puede permitir. Si no, no se entiende ni el optimismo posterior a una carrera en la que se fueron sin puntos; ni el buen papel en los dos días de pruebas posteriores a la carrera.

Ojalá el estancamiento de unos y el progreso de otros sólo signifique que podemos estar ante un 2017 emocionante y disputado... en el que, sin ser pesado, espero que veamos una carrera con lluvia en la que no se salga detrás del coche de seguridad y que no se repita el bochorno que volvimos a ver en Silverstone. Algo que no impidió a Sainz, con error incluido, volver a lograr una buena remontada que le afianza en la F1 del futuro.

Previa Gran Bretaña 2016: ¿Qué ocurrió en 2015?

No me extrañó que Hamilton sonriera como hacía tiempo que no lo hacía. Sudó para lograr una victoria que tenía fácil gracias a una 'pole' brillante lograda el sábado, y que se quedó en nada tras una salida excepcional de los dos Williams. Massa y Bottas superaban a los dos Mercedes en unos primeros metros espectaculares. El brasileño mantuvo la primera posición pero no así el finés. La primera vuelta ya había comenzado con sorpresa, con la ausencia de Nasr, y acabó con otros tres monoplazas menos después de un choque en cadena en la curva 3. Cuando el coche de seguridad se retiró, Hamilton intentó recuperar la primera plaza pero lo que consiguió fue perder la segunda. La carrera era una auténtica locura con los dos Williams por delante de ambos Mercedes, y con un Hulkenberg haciendo tapón a unos Ferrari, Red Bull y también unos Toro Rosso con más ritmo que perdieron a un Verstappen con exceso de impaciencia.

La calma se instaló poco a poco y a algunos les vino muy mal, sobre todo a los Williams. Primero erraron al decidir que sus pilotos lucharan, luego que no, y al final a medias. Una indecisión que continúo al no adelantarse con uno de sus pilotos a la jugada lógica de los Mercedes. Hamilton recuperó el liderato y sólo era cuestión de tiempo que también perdieran el resto de plazas de podio. Rosberg, muy combativo, y Vettel, con una estrategia acertada bajo la lluvia, les bajaron de un cajón que hubieran podido ocupar en lo más alto. Falta de ambición y, sobre todo, de visión para rentabilizar una de los pocas oportunidades que los líderes dan al resto de poder lograr una victoria. Problemas que, a menor escala, sufrieron los hombres de Force India. Aún así, cuajaron una buena actuación para mantenerse en pista y puntuar para alejarse de unos Lotus que empezaban a acechar su quinta plaza en el mundial de constructores y que, en Silverstone, sufrieron una tremenda debacle con sus dos coches fuera en la primera vuelta.

Hundimiento como el que tuvieron los motorizados por Renault. A la salida de pista del impetuoso Verstappen hubo que sumar los abandonos de Ricciardo y Sainz. El español hubiera podido pelear por la quinta plaza que rozó Kvyat gracias a los chaparrones intermitentes que aparecieron en la última media hora de carrera. El madrileño es muy bueno en estas situaciones, al igual que un Merhi que dejó en evidencia que Stevens era el peor piloto de la parrilla de 2015. La lluvia demostró que el de Castellón tiene manos y también estuvo cerca de propiciar que Bottas perdiera la quinta plaza cuando sólo unos minutos antes peleaba por la victoria. Sauber tampoco tuvo su día: a los problemas iniciales que dejaron a Nasr en el garaje se sumó la inconsistencia de un Ericsson que fue penalizado por la nefasta estrategia de su equipo, que no supo aprovechar la arriesgada jugada de McLaren en búsqueda de los puntos que, por fin, pudo sumar Alonso en su regreso al equipo británico.

Los de Woking ya tenían puntos con sus dos coches y, aunque su valor era nulo para un equipo con su historia y pretensiones, eso les permitía justificar con alguna cifra tanto optimismo de cara a un futuro que desde fuera se observa con incredulidad e, incluso, ansiedad. Ser el 10º de 13 coches no es para tirar cohetes, pero visto lo visto sí. Consiguieron que un coche lastrado por un golpe en los primeros metros llegará y, lo que es más importante, con un motor que tenia las horas contadas y con el que no estaba previsto disputar la carrera. La arriesgada estrategia funcionó gracias a las manos expertas de un Alonso que aguantó con sus neumáticos intermedios convertidos en unos desgatados 'slicks' sobre una pista más seca que mojada. Un punto que les supo a gloria después de otro fin de semana lleno de problemas, rumores y desmentidos.

Gran Bretaña 2015: Locura de principio a fin

No me extraña que Hamilton haya sonreído como hacía tiempo que no lo hacía. Ha sudado para lograr una victoria que tenía fácil gracias a una 'pole' brillante lograda el sábado que se quedaba en nada tras una salida excepcional de los dos Williams. Massa y Bottas superaban a los dos Mercedes en unos primeros metros espectaculares. El brasileño mantuvo la primera posición pero no así el finés. La primera vuelta ya había comenzado con sorpresa, con la ausencia de Nasr, y acabó con tres monoplazas menos después de un choque en cadena en la curva 3. Cuando el coche de seguridad se retiró, Hamilton intentó recuperar la primera plaza pero lo que consiguió fue perder la segunda. La carrera era una auténtica locura con los dos Williams por delante de ambos Mercedes, y con un Hulkenberg haciendo tapón a unos Ferrari, Red Bull y unos Toro Rosso con más ritmo que perdieron a un Verstappen con exceso de impaciencia.

La calma se instaló poco a poco y les vino muy mal a algunos, sobre todo a los Williams. Primero, erraron a decidir que sus pilotos lucharan, luego que no y al final a medias. Una indecisión que continúo al no adelantarse con uno de sus pilotos a la jugada lógica de los Mercedes. Hamilton recuperó el liderato y sólo era cuestión de tiempo que también perdieran el resto de plazas de podio. Rosberg, muy combativo, y Vettel, con una estrategia acertada bajo la lluvia, les bajaron de un cajón que hubieran podido ocupar en lo más alto. Falta de ambición y, sobre todo, de visión para rentabilizar una de los pocas oportunidades que los líderes dan al resto de poder lograr una victoria. Problemas que, a menor escala, sufrieron los hombres de Force India. Aún así, cuajaron una buena actuación para mantenerse en pista y puntuar para alejarse de unos Lotus que empezaban a acechar su quinta plaza en el mundial de constructores y que, en Silverstone, sufrieron una tremenda debacle con sus dos coches fuera en la primera vuelta.

Hundimiento como el que tuvieron los motorizados por Renault. A la salida de pista del impetuoso Verstappen hay que sumar los abandonos de Ricciardo y Sainz. El español hubiera podido pelear por la quinta plaza que rozó Kvyat gracias a los chaparrones intermitentes que aparecieron en la última media hora de carrera. El madrileño es muy bueno en estas situaciones, al igual que un Merhi que dejó en evidencia que Stevens es el peor piloto de la actual parrilla. La lluvia demostró que el de Castellón tiene manos y también estuvo cerca de propiciar que Bottas perdiera la quinta plaza cuando sólo unos minutos antes peleaba por la victoria. Sauber tampoco tuvo su día: a los problemas iniciales que dejaron a Nasr en el garaje se sumó la inconsistencia de un Ericsson que fue penalizado por la nefasta estrategia de su equipo que no supo aprovechar la arriesgada jugada de McLaren en búsqueda de los puntos que, por fin, pudo sumar Alonso este 2015.

Los de Woking ya tienen puntos con sus dos coches y, aunque su valor es nulo para un equipo con su historia y pretensiones, eso les permite justificar con alguna cifra tanto optimismo de cara a un futuro que desde fuera se observa con incredulidad e, incluso, ansiedad. Ser el 10º de 13 coches no es para tirar cohetes, pero visto lo visto, sí. Consiguieron que un coche lastrado por un golpe en los primeros metros llegará y, lo que es más importante, con un motor que tenia las horas contadas y con el que no estaba previsto disputar la carrera. La arriesgada estrategia funcionó gracias a las manos expertas de un Alonso que aguantó con sus neumáticos intermedios convertidos en unos desgatados 'slicks' sobre una pista más seca que mojada. Un punto que les sabrá a gloria después de otro fin de semana lleno de problemas, rumores y desmentidos.

Buen sabor de boca, con matices, para McLaren, y sin paliativos para Mercedes. Han alejado a Ferrari y se han deshecho de la amenaza de Williams de una tacada. Los italianos vuelven a mostrar el problema que apareció en 2013 y 2014: después del primer tercio de temporada se disipan, se diluyen. El prometedor comienzo de 2015 se convierte en señales de peligro. Los de Grove dan pasos firmes hacia delante y parece que pueden poner en peligro la segunda plaza de Ferrari. Para ello, tendrán que aprovechar mejor sus oportunidades y esperar que otros equipos como Red Bull y Toro Rosso solucionen ciertos problemas para robarles puntos a los de Maranello. El ritmo de los dos equipos de la bebida energética está casi a la par del de los coches rojos y también tienen que tener cuidado con las apariciones puntuales de Force India y Lotus. El tiempo avanza y, a este paso, hasta McLaren les puede acabar respirando de cerca en el algún momento.

Previa Gran Bretaña 2015: ¿Qué pasó en 2014?

Después del esperpento que se vivió en Silverstone en 2013, en 2014 pudimos asistir a una de las carreras más emocionantes de la última era de la F1. La mayor pega fue que la primera gran dosis de emoción llegó mezclada con bastante incertidumbre por el estado de Kimi después del gravísimo accidente que sufrió en la primera vuelta y que, gracias a los reflejos de Massa, se ha quedó en un incidente sin consecuencias que lamentar. Seguro que Felipe no pensó lo mismo porque hubiese querido celebrar su carrera 200 con un buen resultado, pero puede estar orgulloso de su reacción al ver al coche de Räikkönen en medio de la pista.

Con el relanzamiento de la carrera llegó el espectáculo. Hamilton completó su gran salida y se quitó de en medio a los McLaren en un suspiro. Bottas hizo lo propio y se dedicó a adelantar a cualquiera que se le pusiese por delante. Sólo tardó dos semanas en repetir el podio que pisó por primera vez en Austria. El finés dio un recital de adelantamientos como el que le hizo a Button por fuera de una de las curvas más complicadas del circuito británico, una de las mejores maniobras de 2014.

Pero si el de Williams se ganó la ovación, lo de Alonso rozó lo épico. El español se rehizo de una mala salida y, después de la bandera roja, culminó una remontada impresionante con maniobras espectaculares ante pilotos como Kvyat y Ricciardo. Fernando llegó a soñar con el podio pero una justa (pero discutible sanción) le empezó a desesperar. Es cierto que, con el reglamento en la mano, el de Ferrari merecía esa sanción, pero también lo es que en otras ocasiones similares el infractor se ha ido de rositas. Aun así, parece que el resultado no hubiera cambiado demasiado, pero el español lo dio todo. Alonso presionaba a Vettel en la salida del garaje del alemán y conseguía uno de los adelantamientos más trabajados, intensos y ajustados de los últimos años. Una maniobra que inició 15 vueltas de auténtico infarto. No hay que restarle mérito a Sebastian por recuperar la posición, pero el trabajo de contención del asturiano fue tremendo: con el coche tocado, ahorrando combustible y ante un rival hambriento, y con su coche a pleno rendimiento. Ver la pelea entre estos dos pilotos con 6 campeonatos y 4 subcampeonatos entre ambos fue algo difícil de igualar... lástima que la lucha fuese por la 5ª plaza.

Delante de ellos, inteligente carrera de Ricciardo y Button, que combatieron desde la distancia por la última plaza del podio. Detrás, Magnussen pagó su falta de experiencia ante unos rivales muy activos y acertados. Hulkenberg volvía a puntuar, al igual que los dos Toro Rosso (que no lo hacían juntos desde la cita inaugural de 2014). Un hecho que, en parte, tuvieron que agradecer al primer abandono de la temporada para Rosberg. Es posible que Lewis le hubiese ganado la partida con su estrategia, pero un problema en la caja de cambios del germano le puso en bandeja el segundo triunfo en casa para el británico. Algo que hizo que ambos hombres de Mercedes estuvieran, otra vez, muy cerca en la clasificación general, La siguiente carrera, llegaron separados por, tan sólo, 4 puntos. Una cita histórica ya que, de momento, será la última celebrada en suelo alemán.

Previa Gran Bretaña 2014 II: ¿Qué pasó en 2013?

La de 2013 fue de esas carreras que crea afición a la F1 a pesar de vivir un capítulo más de la telenovela de enredos que protagonizó Pirelli. El episodio comenzó con un trágico suceso para Hamilton cuando lideraba con comodidad la carrera. Su neumático trasero izquierdo estallaba y le obligaba a pasar por el garaje. Pocos segundos después le ocurría lo mismo a Vergne y a Massa. Los tres se iban hacia atrás y con sus coches dañados.

El gran beneficiado de esta situación fue Vettel, que veía como se le ponía a tiro una nueva victoria, y con sus rivales lejos del podio. Pero toda la suerte que tuvo en esas primeras vueltas le abandonó a 11 giros para el final y su caja de cambios le obligó a despedirse de la carrera y sumar su primer cero de la temporada pasada. El primer (lógico) piloto que ganó con el adiós de Sebastian fue su compatriota: Rosberg copió la estrategia de Alonso, y entró a cambiar sus neumáticos cuando salió el coche de seguridad para retirar el monoplaza del líder de Red Bull. Junto a Nico y Fernando, el único que hizo esta estrategia fue Webber; y se demostró que sus tres ingenieros de pista ganaron la partida a todos los demás, sobre todo al de Kimi. Rosberg mantuvo la posición, y australiano y español dieron un recital de adelantamientos con unos neumáticos más nuevos que sus rivales y enmendaron en las últimas vueltas lo que perdieron en una nefasta salida de ambos.

Ferrari dio un paso atrás con su coche y sufrió con una mala salida de Alonso y el accidente de Massa. Sus dos pilotos lo han dado todo pero, la buena gestión de carrera y una acertadísima estrategia, es lo que les hizo terminar en 3ª y 6ª posición. Los de Maranello se llevaron un tirón de orejas que no les hizo reaccionar. A pesar de lo acertado de sus decisiones en carrera, hay que dejar claro que si Fernando y Felipe lo hubiesen hecho mal, el primero no hubiese alcanzado el podio ni el segundo hubiese logrado remontar.

Las últimas vueltas fueron impresionantes, con mucha lucha en pista y un nuevo capítulo de los misteriosos reventones de Pirelli. Pérez repetía problemas en el neumático tras el sufrido el sábado cuando iba a ser superado por Alonso, y volvía a recordarnos que algo raro pasó con sus ruedas y alguno de los pianos de Silverstone. Lo cierto es que, a todos los que nos hartaba el tema Pirelli, los días posteriores a Silverstone nos deparararon unas jornadas llenas de morralla.
Así que, como sabemos cómo quedó el tema del proveedor, quedémonos con el gran espectáculo ofrecido por los equipos y pilotos que no se han rendido, y que han conseguido un gran resultado. Ya he hablado de algunos, pero no me quiero olvidar de Di Resta, que recuperó 12 posiciones para puntuar; o de Hulkenberg que ha vuelto a sumar un punto para Sauber. Y lamentar que las dos escuderías locales por tradición e historia, McLaren y Williams, realizaron un triste papel sin sumar ni un punto.

Previa Gran Bretaña 2014 I: Dominadores en Silverstone

Se acerca una de las citas con más historia del campeonato. Silverstone acogió la primera carrera de la historia de la F1 y es el tercer circuito que más carreras de esta categoría ha vivido, sólo por detrás de Monza y Mónaco. Y para empezar con el análisis a esta pista, vamos a conocer que pilotos de la actual parrilla brillan más en el trazado británico.

Si hay que señalar a un claro dominador de las estadísticas en Silverstone tenemos que nombrar a Fernando Alonso. De las 22 poles del español, 3 las ha conseguido aquí, lo que convierte a este circuito en el que mejor clasifica. De ellas, sólo ha conseguido traducir una en victoria (2006), ya que la otra carrera que ganó en 2011 se la llevó saliendo tercero por detrás de los dos Red Bull. Precisamente, el otro hombre de la parrilla de 2013 que había ganado en dos ocasiones en el trazado inglés militaba en esta escuadra: Webber. El australiano iguala al español en victorias, pero tiene un podio menos y sólo ha liderado 60 vueltas frente a las 155 de Alonso. Pero ellos no son los únicos que han conseguido ganar en esta pista, hay otros tres pilotos que se llevaron el trofeo más grande de este GP.

De los otros destaca Kimi. El finés tiene los mismos podios que Mark (5) y ganó al español en 2007 en plena batalla abierta en McLaren.  Räikkönen también supera a su actual compaero en vueltas rápidas logradas, y eso que el español tiene aquí su mejor registro con 3, ya que el escandinavo suma 4. Junto con al piloto finés tenemos también a Hamilton, a Rosberg y a Vettel con una victoria en una pista que en los últimos años ha vivido numerosas modificaciones. El tetracampeón es el último ganador con el anterior trazado y comparte con Alonso un dato: ellos son los únicos que han ganado desde la pole en la última década.

Los seis protagonistas de los que hablo no copan las estadísticas en Silverstone por casualidad. Desde el año 2003 siempre hay alguno de ellos en el podio y en cinco ocasiones ha estado copado por ellos. Y lo que es más significativo: ningún otro piloto de la actual parrilla ha subido al podio junto a ellos. Este hecho deja fuera al único campeón que no ha logrado ni una pole, ni vuelta rápida ni subirse al cajón: Jenson Button. Y quizá, el otro gran ausente de las estadísticas en Silverstone es Felipe Massa. El brasileño no guarda buenos recuerdos de esta pista después de varios abandonos (como el del año pasado) o de actuaciones bochornosas como la que tuvo dando un recital de trompos en 2008, el año que se jugaba el título con Hamilton.


Previa F1 2014 V: ¿Quién dijo feo? (Segunda parte)

Fangio ganando la carrera de Reims (Francia) en 1954 con su Mercedes W196s.
Puede que la década de los 70 fuese la época con más diseños esperpénticos de la F1, pero antes ya pudimos atisbar algunos ensayos, cuanto menos, curiosos. Los primeros años fueron tranquilos, pero en 1952 el Veritas R  revolucionó el aspecto de los monoplazas. Hasta entonces, todos tenían sus 4 ruedas descubiertas y la posición del piloto estaba centrada. Este modelo germano introdujo una nueva forma de entender la fabricación de coches de carreras que fue el precursor del EMW R2 de 1953 o el mítico Mercedes W196s con el que Fangio logró 3 victorias entre 1954 y 1955 que le ayudaron a lograr el mundial en aquellas temporadas.

Pero esta belleza de la marca de estrella no fue interpretada de la misma forma por todos, y antes de que terminase la década vieron la luz dos extraños monoplazas. El último de ellos el Fry F2 en 1959 podría ser considerado el precursor de las largas aletas que llegaban hasta el alerón trasero que empezamos a ver en 2006 y se popularizaron entre 2007 y 2010. Pero si hay que elegir un modelo que llame la atención ese es el Connaught Bs de 1955.


Los 60 llegaron con muchas más ocurrencias. Quizá la más recordada y la que más influyó en la Fórmula 1 moderna fue la inclusión de los alerones delanteros y traseros. Modelos de 1969 como el BRM 138 o el Matra MS10, son un ejemplo perfecto de esta nueva moda que se convirtió en norma; pero el mejor exponente de estos primeros pasos hacia la profusión de elementos aerodinámicos es el McLaren M7C y algunas de las "estanterías" más prominentes de la F1.

El último año de la década de los 60 nos dejó el único y fugaz intento de Mike Costin y Keith Duckworth (Costin + Duckworth = Cosworth) de fabricar su chasis para uno de sus motores. La aventura terminó pronto porque el Cosworth 1 sólo intentó participar en Silverstone pero el veterano Trevor Taylor no pudo tomar parte en la sesión de clasificación. Si nos fijamos en su aspecto no nos extraña mucho que la criatura apenas pudiese dar unos giros y que los británicos se diesen por vencidos como constructores para centrarse en su tarea como proveedores de motores.