Previa Abu Dabi I: ¿Qué ocurrió en 2015?

Mercedes buscaba un final de récord en Abu Dabi y lo logró: 12 dobletes, 703 puntos, 32 podios y, como en 2014, 16 victorias y 18 'poles'. Además, Hamilton y Rosberg salieron primeros, dominado todas las vueltas, hecho la vuelta rápida y ganado en siete ocasiones. Sólo Lewis consiguó un 'grand chelem' individual, pero sí 4 'hat tricks'; por uno que sumó Nico en 2015. Son sólo números, pero que dejaron a las claras que el dominio de la marca de la estrella fue abrumador. Su récord de dobletes, puntos, podios, victorias o 'poles' (estos dos últimos empatados con los de 2014) eran la prueba de que volvieron a no terner rival.

En Abu Dabi remataron con total solvencia gracias al dominio de Rosberg, que firmó un mes de noviembre que muchos echamos de menos en primavera y en verano. El germano se mostró sólido ante un Hamilton relajado. El tricampeonato recortó el hambre del británico, sobre todo después de perder las opciones de lograr el récord de más victorias en una temporada. Un estado de relajación que estuvo acompañado de una tendencia a la compensación en el equipo Mercedes hacia su "segundo" piloto. Un clima de apoyo que le sentó muy bien a Nico, que ganó confianza para intentar en 2016 lo que no logró en 2015: inquietar a su compañero.

Una tentativa con la que seguro soñaba el tercer piloto con más puntos en 2015, un Vettel que logró en Yas Marina una gran remontada que dejaba a las claras que el ritmo de Ferrari en la pista de los Emiratos Árabes Unidos estaba muy cerca del de los Mercedes. El podio lo ocupó Kimi pero sin acercarse a Rosberg ni Hamilton, algo que Sebastian hubiera tenido difícil pero que parecía más factible. Los de Maranello cumplieron su promesa de mejoría para 2015 pero iba a quedar en nada si, como hemos visto, no se completaba con un paso aún mayor que en 2016 no ha llegado y les ha alejado mucho más de la lucha por el título.

Pero si tibia era la alegría de los italianos, todavía más frío fue el balance de otros rivales como Williams Red Bull, que perdieron mucho terreno respecto a Mercedes y Ferrari. Los de Grove se quedaron estancados dando todo el peso de todos sus éxitos a la eficacia de su propulsor, mientras que los de Milton Keynes sufrieron una temporada aciaga por el mismo motivo. El motor Renault de los austriacos fue un lastre para el coche con el mejor chasis de la parrilla de la F1. El paso atrás de ambas escuadras ha permitido a Force India soñar con alcanzarles, y es que durante la parte final de 2015 estuvieron por delante de ellos en algunas ocasiones, como en Abu Dabi, donde fueron el tercer mejor equipo tras los dos líderes destacados.

Con la clase alta para germanos e italianos, y la media-alta ocupada por Williams, Red Bull y Force India; la media-baja tuvo tres protagonistas. Dos de ellos han mejorado su rendimiento respecto a 2014 y otro ha empeorado tanto que casi forma parte de la clase baja de la parrilla. Lotus y Toro Rosso se enfrentaron a un año complicado, uno por el incierto futuro que les esperaba y el otro por los múltiples fallos que impidieron a sus pilotos estar mucho más arriba en la clasificación de cada carrera. El tercer equipo en discordia era un McLaren que volvió a sufrir una carrera con demasiadas complicaciones dado lo avanzado de la temporada. La clase baja sólo estuvo conformada por un Manor muy deficiente en desarrollo y evolución.

Previa Brasil 2016: ¿Qué ocurrió en 2015?

La carrera se resumía muy rápido. Rosberg salió primero y así llegó. Hamilton no pudo, no quiso o no le dejaron atacar para inquietar de verdad a su compañero. Sin lluvia estaba claro que los Mercedes iban a aplastar a todos sus rivales y que, como fuera, querían otro doblete más sin importarles el orden. Querían repetir en la última cita del año para batir su propio récord de puntos en una temporada, una cifra que dejaron en 701 en 2014 y que podrían colocar en 703 en 2015, si Lewis y Nico volvían a ser primero y segundo en Abu Dabi. Un número impresionante, sin doble puntuación como en 2014, que dejaría aún más claro que su dominio fue incontestable. Una superioridad que sólo vio de lejos Vettel, que sumó el 13º podio del año. El Ferrari no estuvo muy lejos del ritmo de unos conservadores Mercedes y seguían demostrando que para 2016 parecían ser los únicos candidatos con posibilidad de alcanzar a los germanos.

Tras los dos equipos más fuertes, el resto. Bottas fue el último en ser doblado por Rosberg, que aprovechó su ritmo, la corta cuerda de Interlagos y la dura pelea que hubo por los puntos para sacar un mundo a todos los que no eran Mercedes y Ferrari. El finés de Williams mantenía sus opciones de ser 4º en el mundial por delante de su compatriota Kimi, mientras su compañero Massa casi las perdía todas con su descalificación en la carrera de su casa por una extraña medición de la temperatura de sus neumáticos en la parrilla de salida. Tras él, un Hulkenberg que volvió a cuajar una buena actuación para certificar la quinta plaza de Force India en el mundial de constructores y colocarse muy bien para ser 10º en la de pilotos. Kvyat salvó el honor de un Red Bull que sufrió mucho para ser competitivo.

Con el brasileño de Williams descalificado, la octava plaza fue para un combativo y motivado Grosjean. El galo se sobrepuso a un error en la clasificación para ganar posiciones y dar espectáculo, en parte porque estuvo gran parte de la carrera junto al gran protagonista de la carrera. Verstappen se volvió a consagrar como la gran promesa de la F1 con un recital de adelantamientos al límite y un gran ritmo a pesar de que su coche estuvo a punto de desfallecer. El holandés fue un duro rival para todos y demostró una gran contundencia para alcanzar la última plaza con derecho a puntos en una carrera sin abandonos (Sainz ni salió), lluvia ni accidentes. Una 10ª plaza que al final tuvo mayor recompensa con la sanción a Massa y que permitió a Maldonado sumar un punto más.

La lucha por esas plazas de puntos también tuvo más protagonistas pero por una razón u otra, ni RicciardoPérez ni Nasr lo lograron. Tras ellos, lejos, los dos hombres de McLaren, que ocuparon su posición natural, viendo cerca a Lotus o Red Bull, barajados con los Sauber y superando con claridad a los ManorButton pudo correr con más garantías que un Alonso que vivió otro fin de semana lleno de contratiempos. Hasta dos veces se quedó tirado en pista sin poder hacer nada aunque su última posición apenas cambia mucho respecto la 17ª que alcanzó Jenson.

Para el recuerdo quedará la imagen del español viendo como el resto competían en la Q1 mientras el tomaba el sol, y la posterior que protagonizó con su compañero en McLaren: ambos subiendo a un podio que soñaban con pisar a comienzos de año pero que ya parecía imposible para 2016. Un cajón que también veía lejano el otro español en Brasil. Sainz sufrió su enésimo problema mecánico de 2015 y así iba a tener difícil convencer a su actual equipo u otro que su sitio está en la F1.

Previa México 2016: ¿Qué pasó en 2015?

Un circuito "nuevo" siempre es una incógnita. El retorno del remozado Autódromo Hermanos Rodríguez al calendario de la F1 despertó muchos miedos en la primera jornada de entrenamientos en 2015: un tiempo cambiante, un asfalto supurando aceite y unos neumáticos que, en principio, no parecían los adecuados. El baile sobre la pista fue la nota común con todos los pilotos derrapando allá por donde pasaban. Por fortuna para ellos, y su seguridad, todas las piezas encajaron y el resto del gran premio fue mucho más tranquilo. Suerte para ellos pero no para el espectáculo ni para los equipos que soñaban con sorprender a los Mercedes. Los mejores colocados para hacerlo se enfrentaron a una cita con un desenlace que no se producía desde el 29 de marzo de 2009 en Australia.

Kimi sufrió un horrible fin de semana por varios problemas con su monoplaza y que remató con una carrera en la que pasó de pensar en una gran remontada a abandonar. Su adiós tiene cierto regusto de venganza para el causante de tal despedida. Bottas intentaba superar a su compatriota cuando el eje delantero del Williams chocó con el del Ferrari. Esta vez, no como ocurrió en Rusia 2015, el único perjudicado fue Räikkönen lo que permitió a Valtteri, entonces sí, sumar su segundo podio del año. El mal papel de los de Maranello se extendió al coche de Vettel. Un neumático del alemán fue pinchado en la primera curva por su excompañero en Red Bull, y se vio forzado a recuperar tiempo y posiciones desde la última plaza. Algo que intentó sin demasiado éxito hasta que se estrelló contra las protecciones. Ningún Ferrari terminó la carrera, como no ocurría desde hacía 6 años y medio en Albert Park.

Bottas acompañó en el podio a los dos protagonistas del otro desquite visto en México. La cuarta 'pole' consecutiva de Rosberg podía haber caído en el mismo saco que las tres anteriores pero no fue así. Hamilton le arrebató esa primera plaza a su compañero en las tres citas previas pero en esta ocasión Nico se mostró intratable desde el primer momento. Sólido, rápido y fuerte, el germano no ha permitido al británico pelear con garantías por la victoria. Una actuación que echamos de menos a lo largo de una temporada ya decidida que hubiera añadido algo más de interés a la lucha por el campeonato. Además, gracias a la debacle de Ferrari, Rosberg salía con posibilidades matemáticas de atar el subcampeonato en la penúltima cita del año.

Sin llegar al podio se quedaron los dos Red Bull tras una carrera que, a pesar de lo problemática que parecía para ellos, les permitió soñar con el podio. Massa, con el otro Williams, no pudo con ellos, y se tuvo que conformar con contener a los Force India. Buena carrera de Hulkenberg y tremendo esfuerzo de Pérez para mantener su octava plaza con unos neumáticos gastadísimos en su carrera de casa. Verstappen Grosejan cerraron la zona de puntos por delante de un grupo en el que Sainz rozó esas posiciones de privilegio, pero una errónea estrategia durante el coche de seguridad le condenó a perder posiciones  para no poder ganarlas después.

El madrileño sólo acabó por delante de los Manor y el único McLaren superviviente. Button no pudo ni clasificar el sábado pero disputó todas las vueltas en México, aunque con un rendimiento muy irregular. Jenson demostró que su coche había mejorado, poco, pero que su ritmo no era nada consistente por los continuos problemas de fiabilidad. Unos problemas que no sufrió tanto Alonso durante el resto del fin de semana, pero que se revelaron el domingo. Acordaron salir para no dejar la parrilla incompleta y por respeto a los aficionados, pero se quedaron sin dar 71 vueltas en otro de sus particulares test. Un nuevo capítulo que ensombrece los ánimos de los que confíaban en un proyecto a largo plazo que, en el corto, sólo acumulaba fiascos.

Previa Japón 2016: Mercedes resurgió en 2015

Los Mercedes llegaban, tras su debacle en Singapur, necesitados de un buen resultado, y salieron bien en Suzuka y mantuvieron sus dos primeras posiciones en la primera curva, algo que no pasaba en 2015 desde Austria, pero Hamilton lo hizo mejor que Rosberg. El británico le superó con firmeza y el germano se ha defendió sin cautela. El resultado: un líder solido que dominó la carrera, y un perseguidor que tuvo que remontar para no perder aún más opciones y evitar que un tercero en discordia diera más guerra. Lewis aplastó a todos y Nico fue agresivo e inteligente para quitarse de en medio a Vettel Bottas. Los Ferrari cumplieron con su habitual papel de segundones en 2015 para que Sebastian sumara otro podio más y Kimi pusiera los cimientos de una peleada 4ª plaza final en el mundial. Los italianos cerraban dos citas productivas en las que pusieron tierra de por medio con unos Williams menos competitivos y con problemas, como con el pinchazo de Massa.

Tras los tres mejores equipos volvimos a tener a un gran Hulkenberg, que se resarcía así de una carrera aciaga en Singapur que le complicó, a priori, también la de Suzuka. Aprovechó los problemas de Massa, Ricciardo y Pérez en la salida para ganar cinco posiciones y colocarse 8º en la primera vuelta. Gran actuación que completaba quitándose a los dos Lotus de en medio durante la carrera. Grosjean Maldonado cuajaban una cita sin problemas y con buen ritmo para mantener la pelea con Force India por la quinta plaza del campeonato de constructores. Un tren que, poco a poco, perdía Toro Rosso.

Sainz no tuvo posibilidad de atacar a los dos hombres de Lotus en una entrada a 'boxes' caótica que le pudo costar más de lo que quiso reconocer. El madrileño volvía a terminar por detrás de su compañero y sin ninguna posibilidad de devolver la pueril maniobra del holandés en Singapur. Ambos finalizaban por detrás del McLaren mejor colocado, el de un Alonso que volvió a pecar de una cólera incongruente con su discurso plagado de peticiones de paciencia. El asturiano no podía fustigar a su equipo en público sin esperar después que la prensa no le preguntara por su estado de ánimo, las evoluciones de su coche y las expectativas de futuro. Gritar por radio que tu monoplaza es como un GP2 y que sientes vergüenza cuando te adelantan algunos coches conlleva estar listo para responder casi a cualquier tipo de pregunta. Comprendía su frustración porque cualquiera que esté allí quiere hacerlo lo mejor posible y con un coche que responda, pero al mismo tiempo no puede pretender que sus seguidores tengan calma cuando él es el primero que tenía una actitud impropia de alguien que conoce las necesidades de un proyecto a largo plazo. Podía y debía (y sigue teniéndolo que hacer) dar toques de atención para que la paciencia no se convierta en vagancia, pero palabras como las de Suzuka en 2015 sobraban. Por eso, ese día, tenía que dar la razón a Ron Dennis con unas declaraciones correctas para apaciguar a su piloto estrella pero sin dejar de pedir esfuerzos a su equipo y a su socio para que en 2016 comenzaran a ver la luz al final de un túnel que, entonces, parecía más largo de lo que era. Tirón de orejas a Alonso para que el español volviera a la senda de su discurso en pos de la paciencia y, además, lanzando un mensaje crítico a la FOM por los mensajes de radio que se "pinchan" de McLaren y de otros equipos. Razón tienen todos y perderla... también lo hacen.

Previa Malasia 2016: ¿Qué ocurrió en 2015?

Mi "ferrarismo" acabó complacido con la victoria de Vettel en Malasia 2015 por lo que significaba para el equipo que apoyo desde niño y la competición que, bajo mi punto de vista, perdía (y pierde) credibilidad y espectáculo por maniobras oscuras ajenas al deporte en si. La primera victoria de los de Maranello en 22 meses era un buen síntoma pero... no nos podíamos volver locos. No se podía traducir como el final de la hegemonía de Mercedes ni como la inclusión de Ferrari para ser candidatos al título de la F1 en 2015. El rendimiento del coche, del piloto y de la estrategia en Sepang fueron óptimos, y todo unido permitió que Sebastian ganara su primer GP vestido de rojo, pero había que ser cauteloso. El inicio de 2013 también nos dejó la sensación de que Alonso podía disputar aquel campeonato al Red Bull del que hoy es su sustituto, y recordemos que aquel año el asturiano salió de la 8ª cita con 21 puntos de desventaja sobre el germano y que acabó perdiendo otros 134 puntos en las 11 pruebas restantes. Es evidente que iba a ocurrir lo mismo, pero tengamos cuidado a la hora de echar las campanas al vuelo.

Ese buen rendimiento de Ferrari en los inicios de 2013 penalizó a la 'Scuderia' en 2014. Si hubiesen visto que ese año tenían imposible pelear por el mundial es muy posible que en la primera campaña con los nuevos V6 no hubiesen firmado el papel tan desastroso que terminaron logrando, y ahora no tendríamos que escuchar a los que vociferan que Alonso era malísimo para los italianos, otros que tachan al español de gafe, o a aquellos que insinuaban que el coche de 2015 va bien por la herencia del asturiano. A los tres grupos les dije que se equivocaban. Antes de soltar sentencias tan partidistas, viciadas por el fanatismo o el odio, y alejadas de cualquier hecho o dato realista, siempre pido un poco de sentido común. Me llegaba a molestar (y sigue haciéndolo) el debate absurdo sobre la conveniencia o no de la continuidad de Alonso en Ferrari. ¿Conveniente para quién? ¿Para Alonso? ¿Para Ferrari? ¿Para la F1? ¿Para los aficionados? Yo lo tuve muy claro: si su despedida y la llegada de Vettel propiciaba que dos equipos como Ferrari y McLaren se pusieran las pilas para volver a ser competitivos estoy muy satisfecho y creo que los protagonistas, si aún no lo están, estarán satisfechos.

Estaba encantado como ferrarista de volver a ver un coche rojo cruzando el primero la línea de meta y eso que Vettel seguía, y sigue, sin ser plato de mi gusto. Como aficionado estaba feliz por ver que puede haber un equipo que puede plantar cara a los Mercedes. Como compatriota de Alonso estaba entusiasmado por ver que puede formar parte de un proyecto que ilusiona a millones de personas que vibraron con una de las épocas más recordadas de la F1. En España somos muy refraneros y estoy seguro que los mismos que ahora dicen que "mejor pájaro en mano que ciento volando", si el McLaren acaba siendo competitivo algún día cambiarán su discurso por el que reza que "el que no arriesga no gana". Espero que lo terminen haciendo porque, igual que estaba contento por ver que el Ferrari parecía ser una alternativa a los Mercedes, espero que los de Woking pronto estén dando guerra. E iba más allá, ojalá Toro Rosso diese otro paso más y se colase entre los mejores, y que a ese grupo volvieran los Williams y los Red Bull. Imagino, anhelo, sueño con una F1 en la que 5 o 6 coches sean capaces de pelear por 'poles' y victorias, y sí, me siento utópico, pero me saca una sonrisa de esperanza. No tengo nada en contra del equipo de Hamilton y Rosberg pero quiero que, aunque sean los que cuenten con el mejor coche, haya otros que les hagan temblar al verlos en el retrovisor.

Con Ferrari era cauto, lo sé; con Williams escéptico; y con Red Bull... si era realista también lo era pesimista. Alonso pecaba de cierta frustración cuando decía ese fin de semana en Sepang que la mejoría de Ferrari era, en gran parte, responsabilidad del "bajón" de los de Grove y los de Milton Keynes. Los británicos perdieron un poco el rumbo que les llevó a ser una alternativa que nunca se terminó de confirmar en 2014 y que, en 2015, puede acabar por descartarse del todo. Y los austriacos de la bebida energética, salvo milagro, podían vivir un auténtico calvario. En 2014 se vio muy pronto que su etapa de hegemonía había pasado a la historia y que su estrella podría probar fortuna en otro equipo, algo normal tras 6 años en el mismo. Las tensiones que se crearon con Renault desde la pretemporada de 2014 crecieron de forma exponencial y era evidente que en su futuro sólo aparecía una palabra: ruptura. Aunque entonces sólo nos basábamos en conjeturas y sospechas, parece que el proveedor francés de motores busca volver a contar con equipo propio a través de la filial de los austriacos, y era a ellos a los que entregaría el mejor material. No nos confundimos mucho cuando los galos acabaron adueñándose de Lotus, motorizando a Red Bull bajo las siglas Tag Heuer y obligando a Toro Rosso a montar propulsores obsoletos y sin capacidad de mejora en 2016.

Nos teníamos que fijar en 2008 para ver una temporada en la que Toro Rosso terminase por delante de Red Bull. Está claro que lo lograron por el superlativo rendimiento de los primeros en la carrera de aquella temporada en Monza en la que Vettel ganó por primera vez, y con Ferrari... bueno, con motor Ferrari claro. Es curioso recordar como aquel lluvioso fin de semana de septiembre los coches de los dos "Sebastian" clasificaron en la 'pole' y en 4ª posición cuando en las 13 carreras anteriores se habían quedado, ambos coches, sin llegar a la Q3 en 8 ocasiones. El domingo, Bourdais se desinfló por completo pero no Vettel, que logró su primera victoria con un coche heredero del Minardi y una especie de versión "B" del Red Bull que trabajaba por desarrollar un coche campeón. Muchos dijeron entonces que fue una maniobra de los austriacos para que el germano lograse un buen resultado antes de dar el salto al equipo "A"; que rogaron a Ferrari (motorista de Toro Rosso entonces) para que les entregase un motor "pata negra" para aquella carrera. Menciono este curioso (y conspiranoico) hecho porque sólo algo tan curioso (y conspiranoico) puede explicar que el pez chico se estuviera comiendo al grande este año, y es que lo de Red Bull podía haber rozado el ridículo.

Y digo rozar porque al equipo de Ricciarco Kvyat sólo les podía salvar un desastre mayor. McLaren, entonces, lo era sin duda. Estaba tan seguro de ello como de que no lo sería para siempre. Sólo esperaba que su nuevo matrimonio con Honda terminara pronto con sus preparativos, que comprara sus flores, eligieran el lugar de la ceremonia, se casasen, lo celebraran y que la luna de miel no tardara en llegar. Eran y son una gran pareja pero están tardando mucho en pasar de la etapa inicial en la que todo es muy bonito aunque te conozcas tanto como a cualquier otra persona del planeta, a aquella otra en la que tienes que trabajar por la relación, conocerte y esforzarte por corregir errores mutuos para que todo no acabe en discusiones y una despedida. Creo que tienen futuro juntos porque su primer matrimonio fue como fue pero no se puede vivir de recuerdos. Alonso y Button son veteranos y expertos por lo que están teniendo paciencia, mucha, aunque al británico ya no le hará falta más. Espero que no al español no se le termine gastando porque será un síntoma de que la cosa funciona y creo que si funciona... lo hará bien. No pecó del optimismo exagerado de McLaren y sus pilotos, de aplaudir dar 20 míseras vueltas, pero viendo aquellos tristes datos y analizándolos, entonces ya creía que podían ser muy competitivos, lo que no me esperaba es que tuviera que esperar tanto para verlo.

Previa Singapur 2016: ¿Qué ocurrió en 2015?

El fracaso de unos hizo más brillante la actuación de los triunfadores de la carrera de Singapur en 2015. El mejor de todos, un Vettel que aprovechó las bondades de un Ferrari que se adaptó perfectamente a las características de la noche en la ciudad asiática. El dominio de los de Maranello durante todo el fin de semana se confirmó en una carrera perfecta del alemán que no tuvo nada fácil ganar a pesar de que se quedó a 28 milésimas de conseguir un 'grand chelem'. Las 28 milésimas menos que tardó Ricciardo en dar la vuelta más rápida al trazado urbano, un síntoma de la gran actuación del antiguo de Sebastian. Ambos, lucharon desde la distancia por una carrera que se decidió por apenas unos detalles, y fueron de lo mejor en una cita llena de muchos fallos en los garajes y problemas de fiabilidad.

Kimi cerró el segundo podio de la temporada (después de Hungría) sin los hombres de Mercedes en él, aunque en esta ocasión hubo dos Ferrari y no dos Red Bull. El finés logró el tercer puesto del cajón beneficiado por la peor estrategia de sus perseguidores en las salidas de los coches de seguridad, y por los problemas que obligaron a Hamilton a abandonar por primera vez en 2015. Problemas para los líderes del campeonato que también sufrió Rosberg, lejos de la lucha por las plazas de podio. Tras él, el único Williams superviviente y KyvatBottas fue 5º gracias a un buen trabajo y una buena estrategia, y el ruso 6º por todo lo contrario.

Sin Lewis ni Massa había 4 puestos libres en la zona de puntos que, durante varias vueltas, tenían a los McLaren como firmes candidatos a ocupar dos de ellos. Pero todo fue un espejismo que los problemas de fiabilidad volvieron a convertir en realidad. Singapur era la cita que Alonso Button esperaban con ansiedad para volver a sumar puntos pero unas estrategias erráticas, problemas en las paradas y, para rematar, la retirada de ambos coches, les dejó sin premio. Una decepción que hizo saltar muchos rumores sobre el británico. Se especuló con una decisión muy importante en los días siguientes a aquella carrera que le podía alejar definitivamente como piloto de Woking y de la F1. Algo que no se produjo entonces y tampoco ahora, aunque sí que sabemos ya que Jenson no será piloto titular de McLaren en 2017.

Sin Alonso ni Button, tampoco Hulkenberg por un choque con Massa excesivamente castigado para el de Force India; el compañero de Nico, Sergio Pérez, lideró el cuarteto que cerró la zona de puntos por delante de los dos Toro Rosso, un coche que con los tanques de carburante casi vacíos daba un espectáculo tremendo durante las últimas vueltas de cada carrera. Exhibición de ambos en la pista y de Verstappen en la radio, porque el comportamiento de Max (otra vez) dejó mucho que desear. Me parece normal que un piloto se niegue a ser superado por otro, sobre todo si es tu compañero, pero que lo haga después de que ese compañero le haya dejado pasar para ayudarle es vergonzoso. Sainz se ganó a pulso su continuidad con talento, cordura, compañerismo y una madurez impropia de su edad. El jovencísimo holandés sólo tiene talento y tampoco es que viese a ese "nuevo Senna" que algunos veíann. Si le siguen tratando como el niño mimado que es, puede que desperdicien todo ese talento que no se puede aprovechar siendo un auténtico crío insolidario e injusto sobre la pista. Sólo le superó en inconsciencia el hombre que se puso a dar un paseo por el asfalto que supuso un terrible error de seguridad de los organizadores del GP.

Muy lejos de Max y Carlos llegó Nasr, que volvió a demostrar que está muy por delante del rendimiento de su compañero y que Sauber estaba ahí para cazar los puntos que se les escapan a los demás. El brasileño cazó un punto gracias a los problemas de fiabilidad de Hamilton, Massa y los McLaren, al accidente de Hulkenberg, y a la terrible estrategia y papel de los dos Lotus. Los de Enstone subieron con Grosjean al podio de Spa y no volvieron a sumar. El coche no recuperó ese mismo nivel pero tampoco sus pilotos, sobre todo un Maldonado, entonces renovado para 2016. El dinero pesaba (y pesa) mucho, pero la venta de Lotus a Renault le dejó sin su asiento para esta temporada.

El colombiano iba a seguir en Lotus a base de talonario, un maldito talonario que bajó a Merhi para subir a Rossi al Manor. El estadounidense aportaba dinero, pero no hay que desmerecer su talento, muy por encima del que demostraba cada fin de semana un Stevens que debería haber sido el elegido para ver las carreras de F1 desde casa, no así un Roberto que acababa de demostrar su compromiso al dejar de competir en las WSR. Ojalá otro equipo menos necesitado de fondos hubiera tenido un hueco para él, para que las dos carreras en las que Manor iba a volver a subir a Merhi a su coche no sean sus últimas citas en la F1.

Previa Italia 2016: Hamilton barrió en 2015 en otro bochorno de la FiA

Hamilton se llevó la victoria en Monza en 78 minutos y esperó otros 158 para que la FIA confirmará que seguían siendo unos chapuceros terribles. En lo deportivo, la carrera se resume rápido en unas pocas claves. La primera, que Lewis dominó todos los entrenamientos, todas las rondas de clasificación, salió primero y se mantuvo en esa posición durante todo el gran premio, lo ganó y marcó la vuelta rápida. Si hubiera una categoría superior al 'grand chelem', eso es lo que Hamilton logró en Italia en 2015. Por detrás, Kimi desaprovechó una gran segunda posición para quedarse clavado en la salida y pasar la primera cuerva en última posición. El finés luchó para remediar su error hasta terminar 5º, en parte porque el otro gran damnificado tras la salida, Rosberg, cerró un fin de semana aciago cuando el motor de su Mercedes dijo basta a tres vueltas del final. Era el primer abandono de uno de los hombres de la marca de la estrella en 2015, lo que otorgó un podio a Massa y una ventaja tremenda a su compañero para que consiguiera su tercer título. Algo que, a este paso, podría lograr en México o, incluso, en Estados Unidos (donde al final lo logró) si repitía la racha de 4 triunfos que el británico encadeno en 2014 (Singapur, Suzuka, Sochi y Austin), o Nico "pinchaba".

Pocas peleas tuvieron algo de incertidumbre gracias al diferente rendimiento de neumáticos entre coches: usados y nuevos, blandos y duros; y sobre todo, a la inferior capacidad de los motores Renault Honda, frente a unos poderosísimos Ferrari y Mercedes. Una situación que hizo que se vivan dos guerras internas: la de Red Bull con los galos; y la de McLaren con los japoneses. Dos peleas que podían hacer que los austriacos se unan al club Mercedes, sobre todo si cuajaba la compra de Lotus por parte del motorista francés (lo que ocurrió); y que los de Woking y la marca nipona acaben tirándose los trastos a la cabeza (cosa que no terminó de pasar). Una lucha que no beneficiaba nada a la imagen de ambas marcas y que podían hacer que un proyecto ilusionante se convirtiera en un fracaso histórico. Un fiasco que Button Alonso intentaban esconder desde el principio pero que, poco a poco, sacaba a la luz la realidad y hacía que ambos se mostrasen cada vez más críticos con una situación llena de promesas que la prensa y la afición traducía en unas expectativas que, a los dos pilotos, les empezó a sacar de sus casillas.

Desesperación que vivían en McLaren y que en Monza en 2015 viví, otra vez, con la FIA. No, no aprendo. Nunca dejará de sorprenderme la capacidad que tiene esa bochornosa federación repleta de inútiles con privilegios y manipuladores sin rumbo. Me aguanté bastante en 2015 al no hablar de los cambios de reglamento a mitad de temporada y de las disparatadas formas de aplicar esas reglas tan inconstantes como, a veces, estúpidas. Un total despropósito con el que no parecían haber quedado contentos. Por eso, en un alarde de ineptitud decidieron investigar las presiones de los neumáticos... a su manera. Detectaron datos ilegales en ambos Mercedes antes de la salida y ¡primera sorpresa! ¡Les dejan salir! Si, por motivos de seguridad, esas ruedas no estaban en las condiciones requeridas ¿por qué les permitían competir? Hamilton y Rosberg compiten, y sólo el coche que llega, fue investigado. Dos horas y media de esperpento que finalizó sin consecuencias, menos mal, pero con un comunicado en el que la FIA admitió que hizo una tontería. ¿Era necesario mantener el resultado de una carrera en el aire por un error de la organización? No, ni mucho menos. Lo triste de todo es que siguen metiendo la pata y muchos, entre los que me incluyo, volvemos a alucinar con las decisiones erráticas de una federación con décadas de historia que se comporta como el delegado de una clase de párvulos.

Previa Bélgica 2016: ¿Qué ocurrió en 2015?

La carrera belga fue una demostración más de poderío por parte de Mercedes. Ni la mala salida (otra vez) de Rosberg evitó el doblete de los germanos, comandado por un Hamilton que salió de Spa con una "vida extra" gracias a los 28 puntos de renta que tenía sobre Nico. Pocos si los comparábamos con los 67 que se ha dejado ya el tercero en discordia, un Vettel que perdió todo lo ganado en Hungría por un exceso de ambición que no critiqué. Ferrari tenía que arriesgar porque tenía muy poco que perder y mucho que ganar. Lo que si reproché es el discurso posterior, intentando cargar toda la culpa del incidente a Pirelli.

El estallido en el neumático de Sebastian fue de lo poco que produjo cierta incertidumbre en una carrera en la que lo más interesante fue ver al otro coche de Maranello, al de Kimi, y también a Verstappen; remontar posiciones como dos posesos. Hubiéramos tenido más ingredientes pero varios problemas de fiabilidad nos dejaron sin disfrutar de Hulkenberg, Sainz, Maldonado y Ricciardo. Ausencias y reventón (el de Vettel) que Grosjean aprovechó para que Lotus subiera al podio después de dos años sin hacerlo; Pérez para lograr el mejor resultado de Force India de todo 2015; y Ericsson para puntuar por segunda carrera consecutiva. Una cita en la que los Sauber fueron inalcanzables para unos McLaren que esperaron evitar el ridículo gracias a un aluvión de sanciones para mejorar sus motores Honda... pero sin conseguirlo. Sólo las buenas expectativas de cara a Singapur podían permitir que los de Woking finalizasen 2015 con un buen empujón de moral para 2016.

Previa Hungría 2016: ¿Qué ocurrió en 2015?

La carrera en Hungaroring en 2015 tenía todos los ingredientes para ser especial: cumplir 30 GP´s en la F1, unos entrenamientos en los que quedó demostrado que la diferencia de ritmo entre los coches no era tan alta como en otras pistas y, por supuesto, un emotivo recuerdo y homenaje junto a la familia de Jules Bianchi. Este último ingrediente, el primero que vivimos, no defraudó: había que ser de piedra para no emocionarse con el sentimiento con el que pilotos, equipos y público vivieron el minuto de silencio por el fallecimiento del francés. Una emoción que pareció espolear a los 20 protagonistas de la cita en Hungría para ofrecernos un espectáculo fenomenal, que ni las numerosas sanciones de dirección de carrera pudieron frenar.

La salida abortada fue el síntoma de que íbamos a ser testigos de un gran premio especial. El preludio de lo que llegaría con la definitiva, con un baile de posiciones tremendo, sobre todo entre los pilotos de cabeza. La primera fila de la parrilla para Mercedes se esfumó en un par de curvas para convertirse en un temporal doblete para Ferrari. Gran escapada de Vettel y Kimi, que se distanciaron de Rosberg. Hamilton, fuera de sí tras ver cómo de la 'pole' cayó a la 4ª plaza, cometía un error y se quedaba 10º. Toques, salidas de pista, adelantamientos, mensajes cruzados de radio y lucha estratégica en los garajes en todos los frentes. Gran pelea e incertidumbre en todas las posiciones, menos en la primera, ya que Sebastian sólo cedió el liderato en un paso por meta para terminar llevándose con fortuna y muchísimo trabajo su segunda victoria con Ferrari.

Hubiera sido un fin de semana perfecto para los italianos pero Räikkönen no pudo culminar el que hubiera sido el mejor GP de Ferrari desde su doblete 81, el que firmaron Alonso y Massa en Hockenheim 2010. Un registro que hubiera sido tan histórico como lo fue el, en este caso negativo, que acabó con la racha de podios consecutivos de Mercedes, que se quedó con 28, lejos de alcanzar los 53 que lograron los italianos entre 1999 y 2002. Nico y Lewis tuvieron problemas mecánicos,  fallos de conducción y estratégicos, y choques de los que fueron causantes o víctimas. Un domingo horrible que les dejó el podio en bandeja a los dos hombres de Red Bull, que como casi todos, tuvieron una tarde llena de luces y sombras. A pesar de todo, el primer podio de Kvyat en la F1 y la tercera plaza de Ricciardo fueron merecidas, aunque el australiano pecó de optimista y arruinó la carrera de Rosberg.

La pelea por el podio pudo tener aún más invitados, pero la distancia que separó a los que tenían vuelta perdida cuando se desdoblaron detrás del coche de seguridad impidió que algún coche diera una sorpresa aún mayor de la que dieron. Alonso se benefició de una auténtica montaña rusa de incidentes y sanciones para acabar quinto. El asturiano dijo en broma tras acabar la carrera que "unas vueltas más y hago podio", y no se equivocó demasiado. Si el coche de seguridad hubiera dado un giro más y el grupo se hubiera unido mucho más, esos segundos le hubieran dejado muy cerca de lo que hubiera sido una posición impensable antes de comenzar. Su quinta plaza, y la novena de Button, supusieron un espaldarazo para que McLaren y Honda ganarán ímpetu para seguir luchando por unos objetivos que muchos siguen viendo todavía muy lejanos.

Y si Alonso ganó ánimos para seguir afrontando una temporada difícil, Sainz acabó con muchísimos motivos para perderlos. Otra vez, muchos problemas en una parada en 'boxes', y otra vez, sin acabar. Tercer fallo mecánico consecutivo cuando peleaba por sumar un buen puñado de puntos, aún más doloroso por la cuarta plaza de su compañero. Al menos, al madrileño le quedó el consuelo de haber peleado durante unas cuentas vueltas con su ídolo. Una lucha entre españoles de la que el madrileño salió derrotado y sin poder defenderse por culpa de los problemas de su coche. Algo que su contrincante sabía muy bien. Por eso Alonso no dudó en hacerle un especial regalo a su joven rival y amigo. Un recuerdo personal de una carrera que ya pasó a la historia de la F1 como una de las más emocionantes, emotivas e imprevisibles de todos los tiempos. Un domingo perfecto que se cerró con unas acertadas palabras de los protagonistas de tan magnífico espectáculo. Palabras emocionadas que dedicaban una carrera excepcional a Bianchi. Sin duda, el mejor homenaje que todos pudieron hacer. Vettel lo hizo venciendo, todos luchando por ganar posiciones, Alonso logrando un buen resultado, Sainz no resignándose a estar arriba o Merhi demostrando su constancia. Todos ellos lanzaron un mensaje para que nadie olvide que Jules siempre estará con nosotros. Ciao Jules.

Previa Gran Bretaña 2016: ¿Qué ocurrió en 2015?

No me extrañó que Hamilton sonriera como hacía tiempo que no lo hacía. Sudó para lograr una victoria que tenía fácil gracias a una 'pole' brillante lograda el sábado, y que se quedó en nada tras una salida excepcional de los dos Williams. Massa y Bottas superaban a los dos Mercedes en unos primeros metros espectaculares. El brasileño mantuvo la primera posición pero no así el finés. La primera vuelta ya había comenzado con sorpresa, con la ausencia de Nasr, y acabó con otros tres monoplazas menos después de un choque en cadena en la curva 3. Cuando el coche de seguridad se retiró, Hamilton intentó recuperar la primera plaza pero lo que consiguió fue perder la segunda. La carrera era una auténtica locura con los dos Williams por delante de ambos Mercedes, y con un Hulkenberg haciendo tapón a unos Ferrari, Red Bull y también unos Toro Rosso con más ritmo que perdieron a un Verstappen con exceso de impaciencia.

La calma se instaló poco a poco y a algunos les vino muy mal, sobre todo a los Williams. Primero erraron al decidir que sus pilotos lucharan, luego que no, y al final a medias. Una indecisión que continúo al no adelantarse con uno de sus pilotos a la jugada lógica de los Mercedes. Hamilton recuperó el liderato y sólo era cuestión de tiempo que también perdieran el resto de plazas de podio. Rosberg, muy combativo, y Vettel, con una estrategia acertada bajo la lluvia, les bajaron de un cajón que hubieran podido ocupar en lo más alto. Falta de ambición y, sobre todo, de visión para rentabilizar una de los pocas oportunidades que los líderes dan al resto de poder lograr una victoria. Problemas que, a menor escala, sufrieron los hombres de Force India. Aún así, cuajaron una buena actuación para mantenerse en pista y puntuar para alejarse de unos Lotus que empezaban a acechar su quinta plaza en el mundial de constructores y que, en Silverstone, sufrieron una tremenda debacle con sus dos coches fuera en la primera vuelta.

Hundimiento como el que tuvieron los motorizados por Renault. A la salida de pista del impetuoso Verstappen hubo que sumar los abandonos de Ricciardo Sainz. El español hubiera podido pelear por la quinta plaza que rozó Kvyat gracias a los chaparrones intermitentes que aparecieron en la última media hora de carrera. El madrileño es muy bueno en estas situaciones, al igual que un Merhi que dejó en evidencia que Stevens era el peor piloto de la parrilla de 2015. La lluvia demostró que el de Castellón tiene manos y también estuvo cerca de propiciar que Bottas perdiera la quinta plaza cuando sólo unos minutos antes peleaba por la victoria. Sauber tampoco tuvo su día: a los problemas iniciales que dejaron a Nasr en el garaje se sumó la inconsistencia de un Ericsson que fue penalizado por la nefasta estrategia de su equipo, que no supo aprovechar la arriesgada jugada de McLaren en búsqueda de los puntos que, por fin, pudo sumar Alonso en su regreso al equipo británico.

Los de Woking ya tenían puntos con sus dos coches y, aunque su valor era nulo para un equipo con su historia y pretensiones, eso les permitía justificar con alguna cifra tanto optimismo de cara a un futuro que desde fuera se observa con incredulidad e, incluso, ansiedad. Ser el 10º de 13 coches no es para tirar cohetes, pero visto lo visto sí. Consiguieron que un coche lastrado por un golpe en los primeros metros llegará y, lo que es más importante, con un motor que tenia las horas contadas y con el que no estaba previsto disputar la carrera. La arriesgada estrategia funcionó gracias a las manos expertas de un Alonso que aguantó con sus neumáticos intermedios convertidos en unos desgatados 'slicks' sobre una pista más seca que mojada. Un punto que les supo a gloria después de otro fin de semana lleno de problemas, rumores y desmentidos.

Previa Austria 2016: Recordemos 2015

Todos contuvimos la respiración un instante cuando vimos un McLaren y un Ferrari de una forma nada habitual. Fue un tremendo susto que se quedó en eso, en un susto. Al segundo del impacto vimos a Alonso saltando de su coche y asegurándose de que su excompañero estaba perfectamente. Un choque que nos privó de ver si el de Ferrari hubiera sido capaz de remontar en Austria hasta pelear con los Williams, y de conocer si el McLaren aguantaría todo la carrera para seguir probando y acumulando kilómetros. Sus otros dos coches se encargaron de sacarnos de dudas con un Button que apenas rodó un puñado de vueltas detrás del 'safety car' y un Vettel, lastrado por una terrible parada en 'bóxes', que fue incapaz de arrebatar el podio a Massa.

Por delante de todos estuvieron los dos Mercedes, pero con una guerra que no esperábamos gracias al adelantamiento de Rosberg a su compañero en la salida y que apretaba la lucha por el mundial. Hamilton intentó recuperar su posición pero Nico se defendió bien, sobre todo después de una sanción al británico por "pisar" la línea de salida de 'boxes' que también penalizó a un Sainz, esta vez por ir demasiado deprisa, que no tuvo su día. El madrileño salió perfecto y tenía los puntos en su mano cuando todo empezó a torcerse: una desastrosa parada, la sanción ya mencionada y, por último, problema en su mononaplaza para el adiós definitivo. Muchos problemas e incidentes que han hecho que el tercer español en liza haya logrado su mejor posición (hasta esa fecha) al finalizar 14º. Un gran fin de semana para Merhi, que se hacía un hueco en la F1 que después no se respetó. Un aluvión de problemas del que Ricciardo salió con un milagroso punto para un Red Bull que miraba más cerca al desastre en desarrollo de McLaren que a unos Lotus y Force India que aprovecharon la buena salud del motor Mercedes para superarles con claridad.

Previa Canadá 2016 II: ¿Qué ocurrió en 2015?

En 2015 no hubo grandes sorpresas ni incidentes graves pero Canadá volvió a ofrecernos un buen espectáculo. Carrera vistosa gracias a una parrilla conformada con algunos de los mejores coches en la parte de atrás, circunstancia que permitió a los espectadores disfrutar de un buen número de adelantamientos pero que puso aún más fácil a los Mercedes hacer lo de siempre: arrasar. El rodillo de Hamilton sólo tenía otro rival: el rodillo de Rosberg. Los dos chicos de la estrella sabían que su ritmo era muy similar, y sus problemas (pocos y leves) compartidos; y eso les condenó a jugarse la carrera en los momentos claves: la salida, cambios de neumáticos y últimas vueltas. Lewis aguantó bien los mínimos ataques de Nico y ahí se terminó todo, porque la supuesta mejora del motor Ferrari fue inexistente.

La de los italianos fue la primera decepción. La modificación de sus primeros 'tokens' (algo que pueden repetir en 2016) para dar más fiabilidad y brío a sus propulsores no estuvo a la altura, ni mucho menos. Vettel tuvo problemas desde el sábado y Kimi no pudo recuperar la plaza de podio que perdió con un inoportuno trompo. Llegaban anunciando batalla con los Mercedes y, lejos de cumplir, la perdieron con los germanos y también con WilliamsBottas logró el primer podio del año para los británicos y dejaron a los de Maranello fuera del cajón, también por primera vez, en 2015. Parece una maldición que se repite cada año pero así es, cada vez que desde Ferrari se anuncian pasos hacia delante se dan para atrás. Al menos, Sebastian ofreció una gran remontada con una arriesgada estrategia que le colocó último en la vuelta 8 y quinto en la 55.

Junto a Williams, la otra no-decepción del fin de semana la firmó Lotus, sobre todo Maldonado. El venezolano puntuó por fin y colocó a su equipo en la quinta plaza del mundial de constructores. El buen rendimiento de su propulsor le permitió ser el último piloto que entró en la vuelta del vencedor y ser el primero de un equipo no favorito. Grupo en el que debía estar Red Bull, pero no estuvo. Kvyat tuvo que realizar una meritoria actuación para terminar 9º, espoleado por las críticas a sus primeras carreras con los austriacos. Pero dos puntos parecían poco botin para un equipo que colocó a sus dos coches en el podio en 2014, y que ganaron la carrera con un Ricciardo que en 2015 sólo pudo terminar 13º. Decepción que compartieron con sus hermanos pequeños, unos Toro Rosso incapaces de ser competitivos en los dos primeros tercios de cada carrera.

Malo el papel de los coches de la bebida energética y no menos, a pesar de ser lo esperado, el de McLaren. Aunque intentaban lavar los trapos sucios dentro de casa, la guerra interna entre Woking y Honda era evidente. Todo el mundo de la F1 sabía que 2015 iba a ser una travesía por el desierto para este matrimonio de leyenda pero también que, al final de tan aciago trayecto, tenía que haber un oasis al que llegar. Alonso y Button destilan veteranía y paciencia, pero también competitividad y ganas de ganar, y si las promesas se las seguía llevando un viento de averías y problemas, ambos pilotos iban a sufrir demasiadas decepciones para afrontar un futuro tan prometedor como impredecible. Es cierto que en 2015 no se esperaba nada reseñable en el rendimiento de McLaren pero quizás, ellos mismos también, esperaban que aparecieran señales de un futuro mejor que, en aquel momento, no llegaban.