Previa Hungría 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Que la 'pole' de Hungaroring es tan importante como la de Mónaco es evidente. Y esa es la baza que aprovechó Hamilton, que la consiguió como caída del cielo, nunca mejor dicho. La lluvia que fue yendo a más durante la clasificación del Gp de Hungría de F1 de 2018 igualó mucho las posibilidades, incluso benefició a unos Mercedes más cómodos con pista fría. Los dos coches germanos copaban la primera línea bajo un diluvio que gestionaron mejor que unos Ferrari que lo hicieron todo bien excepto en el momento de pelear por la primera posición. Lewis saldría el domingo con Bottas Kimi separándole de un Vettel obligado a remontar para, por lo menos, inquietar al británico.

El primer momento crítico que salvó Hamilton fue la salida. Los de Maranello no salían del todo bien y los Mercedes conservaban con facilidad sus posiciones. Después salvarían una estrategia diferente con Kimi a dos paradas y Vettel a contracorriente, con la ayuda de unos mecánicos que tuvieron dos malas paradas con ambos y condenaron al germano a salir detrás de Bottas y a no poder pelear por la victoria. Mientras tanto, detrás, Verstappen se unía al cuarteto de cabeza con una buena salida en la que se quitaba a Gasly y una frenada en la que destrozaba una buena arrancada de un Sainz que repetía su mejor posición de salida. El madrileño perdía posición con ambos y también con un Magnussen que aprovechaba ese lío y los que había por detrás. La zona de puntos parecía quedar muy decidida pero ni mucho menos sería así.

Y no lo sería porque algunos arriesgaron con la estrategia y otros fueron demasiado conservadores. Eso modificó la zona media y también la alta. De ella se cayó muy rápido un Verstappen que le dedicó un buen numero de insultos al propulsor Renault de su Red Bull. Su quinta posición iba a ser el objetivo de su compañero. Ricciardo salió 12º, y lo hizo mal: pasó 16º en la primera vuelta tras verse arrinconado en la primera curva. El australiano volvió a demostrar que es el mejor "adelantador" de toda la parrilla hasta acabar cuarto. Daniel superó a Bottas en el último giro después de que el finlandés ya hubiera pecado de exceso de celo para evitar que los Ferrari le superaran. Con Vettel compartió culpa al tener ambos demasiada confianza en sus posiciones en pista pero con Ricciardo... Valtteri se fue sancionado de Hungría aunque el castigo fue corto porque el australiano acabó superándole, algo que no debería contar ante una maniobra tan fea como la que protagonizó el de Mercedes con un coche tocado de su anterior choque y unas ruedas agotadas.

Bottas fue el ejemplo del sufrimiento de los "conservadores". Por detrás, el otro ejemplo fue Sainz. El español salía quinto y perdió su ventaja en la salida, sí, pero pudo haber recuperado algo con un estrategia adecuada..., pero de eso en Renault no iban muy finos. Primero metieron a Hulkenberg antes de tiempo cuando tenía la zona de puntos en su mano; y después lo hicieron con el madrileño cuando estaba en disposición de ser séptimo y pelear por la sexta posición. Ambos salieron con los neumáticos blandos y los cambiaron por los medios (los más duros para esta cita) antes de que otros quitaran los ultrablandos iniciales por los blandos o los medios. Una pena para un Sainz que seguía reivindicándose como un valor de futuro en la F1 aunque en Renault se dedicaran a especular con su puesto (y finalmente quitárselo).

La otra cara de la moneda fue la de McLaren. Tras un sábado decepcionante, Alonso salió con calma y durante un buen número de vueltas conservó neumáticos escoltado por un Vandoorne que si arrancó bien. Ambos fueron progresando mientras sus rivales iban pasando por 'boxes' y se quedaban parados entre el tráfico y muy perjudicados al tener que dejar pasar a una cabeza de carrera poco compactada. El belga se quedó sin premio tras un nuevo fallo en la caja de cambios del MCL33 pero el asturiano sí que sumó otros cuatro puntos que no evitaban que perdiera otra posición más en la clasificación mundial aunque permitía a su equipo acercarse a unos Force India que vivieron un calvario dentro y fuera de la pista con el concurso de acreedores en el que ya estaban inmersos.

Mejor balance se llevó Haas, que se acercaba a Renault. Sus dos pilotos puntuaron en una cita en la que el único piloto de esa amplia clase media de la parrilla que no acabó doblado por Hamilton fue un Toro Rosso. La cita húngara no se les da mal a los de Faenza y el sexto puesto de Gasly así lo demostraba. Él y Hartley se colaron con rotundidad en la Q3 pero fue el francés el que aprovechó mejor la oportunidad ya que el neozelandés sufrió entre el tráfico y se quedó sin puntuar. Un buen fin de semana para ellos con ritmo y fiabilidad que seguro que cargaba de ánimos a Red Bull para un 2019 en el que comparten el motor Honda con un "equipo B" que puntuaba por segundo GP consecutivo y sacaba algo de ventaja a unos Sauber-Alfa Romeo que firmaron un fin de semana para olvidar, con Leclerc fuera a las primeras de cambio y Ericsson en todos los líos, aunque hasta así finalizó por delante de unos Williams que tenían imposible evitar ser el peor equipo de 2018.

Alemania 2019: Verstappen acierta para vencer

Muchos de los que vimos la lluvia y la pista mojada de Hockenheim miramos hacia la parrilla de salida y señalamos a un favorito: Verstappen. Su coche tiene cualidades para ir muy rápido en estas condiciones y además le hemos visto pilotar en estas condiciones, y lo cierto es que Max gana madurez cuando el asfalto está lleno de agua y otros se ponen nerviosos. El holandés logró en Alemania su séptima victoria en la F1 a pesar de una salida nefasta en la que no aprovechó su segunda posición, lograda en un sábado en el que los Ferrari se inmolaron con sendos problemas de fiabilidad. Sin ellos, la guerra estaba planteada con un Hamilton que parecía tener la victoria en su mano hasta que la locura colectiva invadió a muchos pilotos que montaron neumáticos lisos mientras llovía.

El holandés se repuso de ese inicio complicado para mantenerse siempre en posición de aspirar al triunfo. En una cita como ésta había que estar ahí delante, evitar errores e intentar ahorrar paradas. El de Red Bull no consiguió lo último aunque gracias a la estrategia hicieron que dos de los cinco pasos por el 'pit lane' le salieran "gratis". La peor de todas esas decisiones fue poner las gomas medias (de seco) cuando volvía a llover de nuevo. Con trompo incluido y parada extra, Verstappen se sobrepuso y aprovechó los errores ajenos para liderar cuando el que parecía líder sólido cometía un error que le condenaba a entrar de forma atropellada a cambiar su maltrecho alerón delantero. Hamilton terminaría por cometer otro fallo más que le dejaría fuera de la zona de puntosa antes de la sanción a ambos Alfa Romeo que les dejaría sin premio a ambos.


Mal Lewis y peor aún Bottas. El finlandés no había puesto en peligro el liderato de su compañero en ningún momento, y cuando el británico estaba perdido en el fondo de la parrilla y podía recuperar un buen puñado de puntos se iba fuera. El fin de semana empezó complicado para Mercedes, mejoró el sábado pero volvió a torcerse el domingo. Camino inverso al que tuvo Vettel. Sebastian estaba en posición de pelear la 'pole' con su compañero pero no pudo ni marcar un tiempo en la Q1 y tendría que salir último. La posición del germano no hacía presagiar nada bueno pero ha realizado una carrera que necesitaba para autoconvencerse de que puede pelear y recuperar ambición. Su segunda posición habla mucho y bien de un piloto que está muy cuestionado y presionado.


La ´pole' por la que tampoco pudo luchar Leclerc no le impidió remontar y pelear por la victoria. Después de salvar el impacto en varias ocasiones llegó un momento en el que Charles forzó demasiado cuando buscaba la primera posición y volvió a tirar por los suelos una ocasión en la que lograr su primer triunfo en F1.



El error del monegasco no le resta talento pero debería hacer que reflexionara muy en serio sobre su exceso de ambición. Tiene posibilidades de ganar en muchas carreras y no debería precipitarse para conseguirla aunque también hay que decir que no le falta razón al quejarse de cómo esa escapatoria puede ser una pista para 'dragsters'. La queja es lícita, seguro que Hulkenberg también le apoya. El germano cerró un fin de semana para olvidar para un equipo Renault que primero vio como Ricciardo abandonaba con su motor destrozado.

Puede que la moción de Leclerc y de Nico también la comparta Sainz aunque hay que decir que el español, a pesar del error, fue más hábil que ambos para evitar el choque y salir marcha atrás en una curva que se cobró muchas facturas. El único error del madrileño evitó que hubiera podido alcanzar su primer podio en la F1 con un McLaren que no va demasiado bien con pista mojada. A pesar de todo se destaca como mejor del resto con una quinta plaza que le mantiene séptimo de una general en la que acecha a un Gasly que no acabó mientras su compañero subía a lo más alto del podio, y acompañado en la tercera plaza de un Kvyat que ganará enteros para insinuar que su sitio puede estar en Red Bull y no en Toro Rosso.


Su podio tuvo más de estrategia, riesgo y suerte que otra cosa. Imitó a un Stroll que llegó a liderar la carrera fugazmente y perdió el podio por poco. A pesar de todo superó a unos Alfa Romeo que hubieran sumado un buen puñado de puntos si no hubiera sido por la sanción impuesta que les da esos puntos a unos Haas que siguen dando vergüenza ajena en sus luchas en pista; y que permitió que Hamilton sumara dos puntos y Kubica, ¡sí, Kubica!, uno, con un Williams que no podría soñar con ello en condiciones normales. Falta de normalidad que no impidió que la carrera arrancará de la forma habitual tras unas vueltas de reconocimiento. Por una vez aplaudo la mínima intromisión de FIA y FOM para permitir que el espectáculo primara como primó. Ojalá que el espectáculo continúe.

Mónaco 2019: Hamilton sufre, llora... pero gana

Parecía que Bottas podía hacer la 'pole', incluso Leclerc optaba a ella tras unos terceros libres prometedores... pero el monegasco se descartó pronto con un nuevo error de Ferrari que empieza a convertir en habitual pegarse tiros a si mismos. Sin el ídolo local el finlandés le puso muy difícil a su compañero en el primer intento aunque en el segundo Hamilton sacó todo su talento para salir primero en Mónaco por segunda vez en su carrera deportiva en F1. Como es habitual en el principado, lo tenía todo para ganar aunque al británico le iba a tocar sufrir el domingo. El primer momento clave iba a ser una salida en la que no iba a haber cambios significativos aunque sí en las siguientes curvas.



La maniobra la protagonizaba Sainz, que en la subida hacia el casino recuperaba la posición perdida con uno de los Toro Rosso y ganaba la del otro. Un adelantamiento espectacular y muy eficaz. El español logró terminar sexto gracias a ello y a una buena decisión táctica de McLaren que no adelantó la parada para aprovechar la salida del coche de seguridad, y eso le permitió superar a todos los que si lo hicieron. Parte de esa sexta posición se la debe al adelantamiento, parte a la estrategia, pero también a su compañero que hizo de barrera para que frenar a los contrincantes de su vecino de garaje; y a Leclerc, que con su ímpetu provocó ese periodo de carrera neutralizada.


El de Ferrari buscaba recuperar parte del terreno perdido el sábado y logró que viviéramos un inicio de carrera muy emocionante con dos adelantamientos espectaculares a Norris en 'Loews' y a Grosjean en 'La Rascasse'. Por cierto, que el galo hablara de maniobra kamikaze solo merece esto: habló de puntas la tacones. Lástima que el intento sobre Hülkenberg acabara mal. Una tentativa que también hizo que la cabeza de carrera entrara a cambiar neumáticos. Bottas dejó espacio para no perder tiempo tras Hamilton y evitar ser superado por Verstappen y Vettel... pero el holandés logró salir por delante aunque apretó demasiado al finlandés. Tanto que rozó el muro, pinchó y volvió a entrar a poner otro juego de ruedas.


Max se colocaba segundo y, al igual que Sebastian y Valtteri, llevaba gomas duras frente a las medias de Hamilton. Lewis no iba especialmente rápido aunque eso no impidió que sufriera con sus desgaste en una parte final de carrera en la que se quejó en exceso de la elección de neumáticos por parte de su equipo aunque seguro que sufrió para contener a un Verstappen que se insinuaba cada vuelta en 'Loews' y realizó un intento a la desesperada y sin éxito en el puerto. Esta maniobra no le costó sanción pero sí la que protagonizó con el otro Mercedes. Cinco segundos de sanción que le costaron un podio que tuvo en lo más alto a Hamilton y también a su compañero pero sin doblete, ya que el segundo fue Vettel: por primera vez en 2019 los Mercedes no lograban un 1-2.


Hamilton sale más líder de Mónaco en una cita en la que su ganador no repite como campeón desde que en 2011 lo lograra Vettel. En los siete años siguientes, el vencedor en el principado no lo era al final del año. Veremos si el británico rompe la tendencia y acaba con otro baño de celebración, y que sea menos peligroso que el que se dio en la piscina de Mónaco, en estas fechas llena de productos químicos que ayudan a extinguir incendios. Incendios, pero de otro tipo, los que tendrán que empezar a apagar en Racing Point y Alfa Romeo, que en esta cita se han acercado demasiado a unos Williams que, lejos de avanzar, se estancan como los peores de este 2019.


Por cierto, uno de los Racing Point, el de Pérez, vivió un momento muy peligroso que pudo acabar muy mal. Durante el fin de semana ya observé maniobras demasiado arriesgadas de los comisarios al retirar coches accidentados en la F2 o la Porsche Supercup, y durante la F1 siguieron arriesgando. La imagen que ha compartido 'Checo' en las redes sociales habla por sí sola. Por favor, que no se olvide que el papel de los comisarios es ayudar a que la seguridad sea la máxima para todos y eso les incluye a ellos.

Previa Mónaco 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Solo me daba pena ser tan breve por un puñado de pilotos porque Mónaco en 2018 se podía resumir muy rápido: aburrimiento tenso. Tenso sí, pero aburrido. Sabíamos que lo iba a ser en la cabeza con un Ricciardo que no dio opción a nadie desde el inicio. Su compañero lo intentó y acabó contra las protecciones, otro año más, quedándose sin rival por la 'pole' y la victoria. Verstappen era el único que podía evitar que Daniel cobrará su deuda con el principado y llevarse un triunfo que parecía desvanecerse cuando lo hizo su "potencia eléctrica". Más de un centenar de caballos menos que sus perseguidores que ninguno pudo aprovechar por las características de esta pista, por problemas de neumáticos y porque quizá les venía bien a todos llegar como salieron.

Porque eso fue lo que pasó, Ricciardo aguantó; Vettel no supo ni pudo atacar; Hamilton se quejó de todo aunque le convenía todo lo que ocurrió; y Kimi y Bottas acabaron con Ocon, Gasly, Hülkenberg y Verstappen pegados a su cola. De los seis primeros solo merecen elogios el ganador y el sexto. Uno por gestionar su posición de privilegio y el otro por comandar a una clase media que no pudo aprovechar los problemas de los mejores coches. Alonso hubiera sido séptimo, como salía, de no ser por un fallo de múltiples partes de su coche. El que se presumía como el GP donde McLaren mostraría sus bondades quedó como su peor cita en lo que llevaban de 2018, la primera en la que no puntuaban y donde quedaba claro que el motor Honda no era su único problema.

Tras el español hubieran llegado los que acabaron tras Ocon. El Toro Rosso de Gasly realizó un fin de semana casi perfecto rematado con una carrera en la que fue quien mejor gestionó sus ruedas. Hülkenberg pudo luchar gracias al buen talante de su compañero que vio como Renault acertó con la estrategia de Nico y arruinó la suya. A pesar de todo les dio un punto y evitó que la remontada de Verstappen pusiera en riesgo la posición de su compañero. Bien Sainz a pesar de todo, que casi tuvo que pedir la hora porque Ericsson casi le alcanza, algo que hubieran hecho Hartley Leclerc si el piloto local no hubiera arroyado al neozelandés al quedarse sin frenos. Lo dicho, Mónaco es espectacular y siempre debe estar en el calendario, pero hay ocasiones en las que hay que reconocer que no es la carrera más divertida que se puede ver.

Previa China 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

El de 2019 es el 1.000 y aunque el de 2018 fue el 979, también fue memorable. Lo más destacado, al menos para mí, fue la lección que Ricciardo dio a muchos niveles. En los terceros entrenamientos libres peligraba todo su fin de semana (y de paso parte de la temporada) con una rotura de motor que casi le dejaba sin salir a la clasificación. Pero su equipo de mecánicos no se rindió y colocó a su Red Bull con el tiempo justo para pasar de la Q1 a la Q2. Ellos no bajaron los brazos y Daniel respondió, tampoco lo hizo. El australiano cumplió llegando a Q3 y quedándose cerca de su compañero para cerrar el 'top 6' del grupo de favoritos. Él estaba donde tenía que estar y el domingo fue el que mejor aprovechó las circunstancias de una carrera algo alocada, siendo agresivo pero respetuoso, rápido y constante..., en definitiva: el mejor.

El triunfo de Ricciardo me reafirmaba en que está injustamente fuera de ese grupo de los mejores en el que damos por hecho que sí está su vecino de garaje. Verstappen es rápido, mucho; y bueno, mucho; pero también seguía siendo demasiado impetuoso, ansioso e irreflexivo. Donde Daniel dejaba clavado a Kimi y Hamilton, Max se llevaba puesto a Vettel. Un error que venía después de otro exceso de optimismo ante Lewis que le hizo perder posición con su compañero. La tuvo con ambos aspirantes al título pero perjudicando al germano: además de echarlo y propiciar que le superara el británico, la penalización por hacerlo solo le hizo perder una posición ante el de Mercedes.

El equipo de la estrella tenía en su mano devolver las jugadas estratégicas a Ferrari de las dos primeras citas de 2018 con un Bottas que mantuvo la presión sobre Vettel para superarlo en una parada que pilló dormidos a los de Maranello. El finlandés hubiera sido un justo vencedor tras mantener la presión sobre Sebastian y por aprovechar una buena estrategia de su equipo que tuvo que defender hasta que llegó el momento que lo cambió todo, el del choque entre los Toro Rosso. Si la maniobra de Verstappen sobre Vettel fue absurda, la de Gasly sobre Hartley no se queda atrás; tampoco la tardanza de dirección de carrera en desplegar el coche de seguridad para limpiar la pista. Un 'safety' que convirtió en favoritos a los Red Bull para hacerse con la victoria y que perjudicó a un Alonso que entró más tarde que nadie a hacer su única parada.

McLaren seguía dando muestras de debilidad respecto a los dos otros equipos con motor Renault, sobre todo a una vuelta. Las diferencias las recorta con un buen ritmo de carrera que le permitía entrar en la zona de puntos con facilidad aunque en China no pudo acompañarle un Vandoorne que sufrió tras una mala salida y mala primera vuelta. El español hubiera podido acabar por delante de Hülkenberg si el coche de seguridad le hubiera beneficiado y si hubiera conseguido deshacerse de Grosjean. A pesar de todo, la séptima plaza era mejor de la prevista viendo el rendimiento de un coche que peleaba por ser el 5º mejor en cuanto a ritmo y el 7º en cuanto a velocidad en clasificación.

Tras Fernando llegaba un Vettel al que todo el viento a favor que sopló en Australia Baréin se le volvió en contra en China. La 'pole', con Räikkönen a su lado, parecía mostrar que el camino hacia la tercera victoria consecutiva estaba bastante despejado pero no fue así. Bottas no se alejó y apretó cuando tuvo que hacerlo para robarle la primera posición que pudo recuperar gracias al sacrificio de un Kimi que pudo haber superado a su compatriota, un cambio de posición que hubiera permitido a Ferrari seguir por delante de Mercedes en el mundial, algo que no ocurrió y hizo que los germanos superaran a los italianos.

Lideraban, sí, y sus dos pilotos estaban más cerca de Vettel pero no habían ganado ninguna carrera. La marca de la estrella se estaba llevando comentarios negativos y preocupantes por no haber logrado victoria alguna y por fallar en momentos puntuales. Pero aunque estaban pecando de demasiado cautos, lo cierto era que sin exprimir al límite todo su potencial ya eran líderes de constructores, y un doblete en Bakú les podría permitir serlo también en el de pilotos, así que no debíamos vender la piel del oso antes de cazarla porque ese "oso favorito" seguían siendo ellos a pesar de que las estadísticas jugaran en su contra. 

¿Por qué? Porque desde que, con polémica incluida, Prost fuera campeón en 1989 sin ganar ninguna de las tres primeras citas del mundial, sólo otros dos pilotos habían hecho lo mismo en los últimos 29 años: Schumacher en 2003, y Vettel en 2012; eso sí, ambos lo lograron invirtiendo la tendencia y venciendo la cuarta cita, así que podemos decir que Hamilton (que lo acabaría haciendo también en 2018) y Bottas tenían en Azerbayán, la "tierra del fuego", una prueba de dicho elemento.

También se iba a enfrentar a un reto Sainz. El madrileño había hecho una buena carrera aunque pasar a Q3 y ser noveno quedaba eclipsado por el séptimo puesto que logró su compañero; posición que el alemán de Renault si mejoró en carrera (6º), mientras que Carlos sudó para acabar 9º, siempre con demasiados apuros para ganar las posiciones que si recuperaba Hülkenberg, que como Ricciardo, Bottas y Alonso, se colocaba en ese grupo de pilotos que estaban rindiendo a gran nivel en el inicio de 2018; mucho más irregular para pilotos y equipos como es el caso de unos Haas que iban a rachas hasta dentro de un mismo GP; unos Toro Rosso capaces de asombrar por ambos límites, bueno y malo; y unos Force India que perdían los domingos lo poco que ganaban los sábados.

Aunque ya lo había dicho varias veces en 2018, no dejaba de resultar chocante el descalabro de Williams, que ya estaban claramente en la lucha por evitar ser el peor equipo con unos Sauber que parecían tener más capacidad para mejorar su rendimiento durante la temporada. Ni Stroll ni Sirotkin parecían los más indicados para desarrollar un coche incapaz de plantar cara a los demás ante un Ericsson que estaba demostrando un buen grado de madurez para hacer que Leclerc fuera afrontando retos con garantías de mejorar en cada cita y, ambos, ayudar a que su equipo venciera a Williams y se enfrentara a rivales como Force India, Haas o Toro Rosso.

Previa Baréin 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Todos los elementos se conjugaron para que Vettel se llevara la victoria en Sakhir en 2018. El primero se cumplía sin que se decidiera el orden de parrilla con una sanción a Hamilton por cambiar la caja de cambios de su coche. El segundo parecía tener que ver con las decisiones de Ferrari que, según el enfado de Räikkönen, habían hecho algo para que su compañero se llevara la 'pole'. Sea como fuera, Kimi fue más rápido que Sebastian siempre, salvo en la última ronda de clasificación. Además de salir primero, tenía detrás a su contrariado escudero y a un Bottas que no tenía pinta de ser una amenaza. Sí que lo parecían los dos Red Bull pero uno de ellos ya se descartó el sábado al estrellarse en la Q1. 

Verstappen arruinó su carrera el sábado y terminó de destrozarla al inicio de la segunda vuelta al intentar superar a Hamilton con demasiado ímpetu. Mientras eso sucedía, unas cuantas curvas por delante, su compañero se quedaba sin energíay tirado en las escapatorias de la pista. Ricciardo veía como Max pasaba con un neumático pinchado que acabaría por hacerle abandonar minutos más tarde. El camino se despejaba más para Vettel que se beneficiaba del abandono de los dos coches que habían demostrado tener un ritmo tan competitivo o mejor que el suyo.

Solo se empezaron a complicar las cosas cuando Mercedes decidió arriesgar con la estrategia y forzar al líder a copiar su estrategia. Una decisión que comprometía su victoria porque los germanos contaban con sus dos coches, y que hizo que los italianos mantuvieran a Kimi con su plan de dos paradas para tener otra jugada en la mesa. Su planteamiento podía ser el acertado pero nunca lo sabremos porque el finlandés terminó su carrera en ese segundo paso por los garajes que acabó de forma muy accidentada para el piloto, y sobre todo para uno de sus mecánicos que vio como el Ferrari le pasaba por encima por un fallo en el sistema que avisa a quien está detrás del volante de que se puede reintegrar a pista.

Sin el apoyo de Räikkönen todo se complicó para Vettel pero ahí jugó a su favor que el Mercedes que estaba pegado a él era el de Bottas. Valtteri presionó al Ferrari superviviente pero sin la consistencia necesaria para arrebatarle la segunda victoria consecutiva. Algo que, con las estadísticas en la mano, le debía dar esperanzas. Las últimas 10 ocasiones en las que un piloto había ganado las dos primeras citas del año se convirtió en campeón del mundo. Y es que de las 16 ocasiones anteriores en las que un piloto se llevaba las dos primeras victorias, en 12 se acababa llevando el título, y solo en 4 no, y concentradas en una década en una curiosa correlación: le ocurrió a Fittipaldi en 1973; tres años más tarde, en 1976, a Lauda; en 1979, otra vez tres años después, a Laffite; y un trienio después, en 1982, Prost se convertía en el último piloto en ganar los dos primeros GP de una temporada sin convertirse en campeón. 36 años después volvía a ocurrir con Vettel.

Si la hubiera repetido en China y hubiera sumado su tercera victoria, y al final no hubiera conseguido el título, sí que hubiera sido el primero en no lograrlo con tres triunfos iniciales de forma consecutiva. Lo que estaba claro es que Hamilton era su rival, capaz de subir al podio gracias a un inicio tranquilo para evitarse problemas que casi los encuentra con Verstappen; y gracias a maniobras como el triple adelantamiento a Alonso, Hulkenberg y Ocon. El francés sumó el primer punto para un Force India que seguía estancado en el fondo de la parrilla. Un pozo en el que se hundía aún más Williams con un fin de semana que dejó aún más claro que podían ser el peor equipo de un 2018 con mucha batalla en la zona media porque si en Australia se podía descartar a Sauber y a Toro Rosso, en Baréin han entrado en ella, sobre todo en lo que respecta al equipo italiano con motor Honda.

El cuarto puesto de Gasly era toda una inyección de moral para los de Faenza y para los japoneses. El motorista nipón parecía haber cambiado de estrategia para convencer a Red Bull de que en 2019 les podía entregar una unidad de potencia al nivel del resto en fiabilidad y competitividad, y lograr su mejor resultado desde su regreso en 2015 con McLaren era una gran manera de hacerlo. Era pronto para valorar si los de Woking van a lamentar el cambio porque es muy probable que los Toro Rosso empiecen pronto a cumplir sanciones por intentar mejorar su propulsor casi cada gran premio. De momento podían estar contentos con el adiós a Honda con los 22 puntos que ya habían sumado en 2018 en dos citas respecto a los 30 que consiguieron en todo 2017.

Alonso aprovechó el ritmo y fiabilidad de su coche, y los errores y problemas ajenos en Australia; y lo volvió a hacer en Baréin pero aquí no fue el mejor después de los favoritos. Delante de él, y de un Vandoorne que mantenía el tipo y también puntuó, hay otros tres coches que demostraron ser más rápidos en clasificación y, aunque menos, también en carrera. El español era cuarto en el mundial y McLaren tercero, pero eran posiciones irreales visto lo visto (y lo que ocurriría después). Estaba claro que entre que se apagan los semáforos y ven la bandera a cuadros eran competitivos, pero el sábado estaban lejos de coches como Renault o Haas, y más bien cerca de otros como Williams o Sauber.

El MCL33 funcionaba bien pero tienía que hacerlo mucho mejor. Mucho hablaban de que con el motor francés en el MCL32 estarían a la altura de Red Bull y entonces tenían que demostrar que podían alcanzarlos, si no, toda esa culpa que cargaban en Honda se demostraría que también era de un equipo y un coche que tampoco estaba a la altura. El que tampoco estaba a la altura que de él se esperaba era su compatriota Sainz. Un punto de botín en dos citas era muy poco comparado con los 14 que ya sumaba un Hülkenberg que seguía demostrando que tampoco tenía mucho que envidiar con los pilotos estrella de la parrilla.

Previa México 2018: ¿Qué ocurrió en 2017?

Hamilton tenía fácil sumar su cuarto título mundial en México y aunque en la primera vuelta pudo torcerse su destino, no fue así. Vettel tenía que subir a los dos escalones más altos del podio y esperar el mayor tropiezo del año de un Lewis que había tenido en Mónaco su peor resultado de 2017 con un séptimo puesto. Una quinta plaza le bastaba pero hasta ese factible objetivo se alejó cuando logró el tercer mejor tiempo del sábado por detrás de un inspiradísimo Sebastian y un Verstappen a u nivel espectacular. El británico salió bien y presionó a sus dos rivales aunque Max lo hizo aún mejor para robar al alemán su posición de privilegio en la primera curva, algo que le comprometió ante Hamilton, que también le superó.

Vettel canalizó su frustración con un exceso de celo para proteger su posición, lo que ocasionó un alerón delantero roto en el Ferrari y un pinchazo en la rueda del Mercedes. A ambos les costó pasar por sus garajes, así que la posible ventaja del alemán se diluyó en un instante. Los dos tenían que remontar para alcanzar sus objetivos. Vettel lo tenía algo más fácil, pero ni los abandonos de pilotos como Ricciardo ni un periodo virtual de coche de seguridad le permitió alcanzar el podio. Al menos pudimos disfrutar de una buena cantidad de adelantamientos, casi tantos como los que tuvo que realizar Hamilton para evitar irse sin puntuar en México.

Eso sí, uno de ellos gustó mucho a los seguidores de la F1, con el que se iba a convertir en tetracampeón del mundo y un bicampeón en un coche que apenas le permitió defenderse con garantías. Alonso se coló en la fiesta del británico con una buena remontada y un fin de semana consistente que llenó de esperanzas a McLaren. La noticia de su participación en 'Las 24 Horas de Daytona' le espoleó, más aún tras dar y recibir halagos de su rival en pista en México, un Hamilton que sufrió más de lo habitual ante un coche, el de los de Woking, que se mostró competitivo a pesar de un motor Honda muy deficitario que tampoco tiene que envidiar mucho a un propulsor Renault que vivió un fin de semana de contrastes con numerosas roturas, abandonos y problemas, y también una victoria.

El propulsor galo del Red Bull de Verstappen le permitió poner contra las cuerdas a todos desde el viernes. Casi se lleva la 'pole' el sábado y destrozó a todos en un domingo perfecto en el que, aunque le pidieran ir despacio, fue el más rápido con mucha diferencia. Max consiguió su victoria más contundente de las tres que entonces sumaba en F1 y se redimió tras un polémico fin de semana en Austin en el que bajó del podio tan rápido como subió. Un triunfo perfecto en una cita terrible para el resto de los motores franceses que permitió a Williams afianzar sus opciones para acabar quintos en mundial muy decepcionante para los de Grove; y a Haas, seguir soñando con la sexta plaza que ocupaba Toro Rosso y que también buscaba Renault.

Quizá esta sea la lucha más ajustada para disfrutar en los grandes premios que todavía le restaban a 2017. Un año visto para sentencia en el que también restaba conocer si Bottas sería capaz de robar el subcampeonato a Vettel; si Sainz se mantendría en el 'top 10' (no parecía complicado); si Verstappen mantenía ese estado de forma para intentar alcanzar la cuarta plaza que tenía Ricciardo y acechaba Kimi; si Ocon sería capaz de arrebatar la primera plaza de los mortales, la séptima, a su compañero Pérez; o si EricssonGasly Hartley lograrían puntuar en Brasil o Abu Dabi. Pequeñas batallas o retos que darían algo de vida a un mundial que ya miraba al de 2018, con todos los equipos cerrando sus alineaciones de pilotos, ultimando fichajes técnicos y probando elementos que montarían este año.

Previa Japón 2018: ¿Qué ocurrió en 2018?

Como ocurre este año, Ferrari tenía todas sus esperanzas puestas en la pequeña gira asiática posterior al final de la temporada europea de F1 para que Vettel recuperara el liderato y la marca se acercara a Mercedes en la pelea por el mundial de constructores. Un deseo que pudo haberles jugado una mala pasada al buscar forzar demasiado la máquina tras la oportunidad perdida en Singapur. El 'cero' de los italianos allí cuando esperaban dar un zarpazo al mundial les penalizó en Malasia al intentar recuperar el terreno perdido y les dio la puntilla en Suzuka. Es cierto que Hamilton había logrado la 'pole' en Japón (la primera para el británico allí), pero el domingo se había planteado como una oportunidad para Sebastian, que además podía haber intercalado a algún Red Bull entre él y el líder de un campeonato que ya parecía que lo será hasta el final.

Toda opción para Vettel se empezó a escapar cuando se repetía la imagen de una nube de mecánicos en torno a su coche en la parrilla de salida que ya vimos en el de Kimi en Sepang. En esta ocasión no encontraron problema alguno y el coche número 5 salió a pista, pero pronto empezó a ver que algo no iba bien. Era extraño ver cómo no pudo atacar a Hamilton, más lo fue observar a Verstappen superándolo, y más aún lo era ver como tres coches le adelantaron en el primer paso por la recta de meta. Su Ferrari desfallecía y, tras un pequeño parón por un coche de seguridad fue a peor. Segundo abandono del año y el campeonato que se escapaba de forma casi definitiva. Solo dos debacles de Lewis le permitirían soñar con un mundial que llegó a parecer que tenía cerca pero que entonces estaba pendiendo de un hilo muy fino y quebradizo.

La trabajada victoria de Hamilton le permitía llegar a Austin con opciones de salir campeón. Si repetía resultado y Vettel no alcanzaba el 'top 5' en Estados Unidos, sería campeón; y si acababa segundo y el germano era 9º, 10º o no puntuaba, también lo sería siempre y cuando su compañero de equipo no ganara en el circuito norteamericano. Parecía complicado pero, visto lo visto, no era ninguna locura que el mundial se decidiera un mes antes de que finalizase. Triste desenlace para una temporada en la que parecía que Ferrari había cerrado la brecha para acabar con el monopolio de Mercedes.

El coche germano dio muestras de debilidad en algunas facetas y les costó mantenerse como los favoritos. Sí, pero lo volvieron a conseguir..., Hamilton lo lograba. El británico ya era un fuera de serie, pero su pelea de 2016 contra Rosberg y la lucha de este inicio de 2017 contra Vettel le llevaba a un nivel aún más superior. Lewis estaba logrando vueltas increíbles para conseguir 'poles' que parecían imposibles, y estaba gestionando carreras llenas de imprevistos y en las que tenía muchos rivales dispuestos a superarle. Iba camino de ser tetracampeón y de hacerlo con autoridad y con unas actuaciones brillantes que estaban ensombreciendo a un Bottas que perdió muchos enteros en ese final de temporada.

Hamilton y Mercedes lo tenían casi hecho, y el golpe anímico a Ferrari fue tremendo porque estos tres fines de semana de pesadilla llegaron cuando la capacidad de reacción era mínima y porque muchos pensábamos que tenían coche para intentar ser campeones. Además, Red Bull llegó (por fin) a la pelea y podía ser un "aliado" para los intereses de los italianos, pero en Maranello podían empezar a estar preocupados porque los austriacos podían arrebatarles el subcampeonato de constructores. Ricciardo es un seguro de competitividad y Verstappen estaba viendo compensado su terrible temporada con unas actuaciones llenas de ritmo, agresividad y oportunidades aprovechadas.

Force India también vivía una etapa que ya les certificaba ser el cuarto mejor equipo, con mucha diferencia ante un nutrido grupo de perseguidores comandado por unos Williams decepcionantes. Ver a Massa arañar el último punto ante un McLaren con un motor que dejaba en evidencia las carencias de todo un coche era la imagen perfecta que demostraba su bajísimo nivel competitivo. Un nivel que si tuvo Haas en Suzuka para llevar a sus dos coches a la zona de puntos por segunda vez en 2017, lo que les permitía alcanzar la séptima plaza, superando a Renault y acechando a Toro Rosso.

En estos dos últimos equipos tuvimos una de las noticias más esperadas de las últimas semanas, la de Sainz adelantando su llegada al equipo de la marca del rombo para sustituir ya a Jolyon Palmer. El británico llevaba muchas carreras presionado por los franceses para dejar su sitio a un piloto con más garantías de sumar puntos para intentar superar a Haas y a Toro Rosso en el mundial de constructores, aunque a quien más beneficiaba el cambio es al madrileño. Carlos tendría la oportunidad de adaptarse al monoplaza y, lo que a veces es más importante, a una estructura, personal y forma de entender la competición distinta. Podría implicarse mucho más en el desarrollo del coche e introducir conceptos que puedan mejorar su rendimiento cuando 2018 ponga las cartas sobra la mesa. Lástima que la despedida de ambos, sobre todo con el accidente y abandono de Sainz, fuera tan agridulce con los de Enstone y Faenza.

El otro español aún mantenía la incógnita sobre su futuro aunque muchos apuntaban a que lo único que faltaba decidir era lo que duraría la ampliación de contrato con McLaren y su ficha. Unas conversaciones que estaban muy avanzadas y con posiciones muy cercanas pero que Alonso retrasaba a la espera de un milagro que llegara caído del cielo en forma de locura de final de temporada como la que tuvimos en 2016 con Rosberg, de un adiós que le abra una puerta cerrada. Y quién sabía entonces viendo el gran interés que tuvo Hamilton por probarse el anillo de ganador de 'Las 500 Millas' de Sato en el podio japonés (sonrisa y guiño). El asturiano tiene atada la opción de continuar con los de Woking, más si cabe si sabemos que él fue uno de los principales valedores del divorcio con Honda y el matrimonio con Renault.

Alonso sufrió la enésima penalización por cambios mecánicos y en el país de su todavía suministrador de motores. A pesar de todo, y no como en Sepang, Fernando realizó una carrera consistente de la que se marchó sin puntos por pequeños detalles, como perder tiempo detrás de pilotos como Stroll. El último de todos esos detalles fue que le alcanzó el dueto de cabeza en las últimas vueltas. Dejarse doblar en Suzuka es complicado, y más cuando te estás peleando por un punto que pondría la guinda, pequeña sí, al pastel de la remontada. Ignoró las banderas azules durante varias curvas y molestó (poco) a Hamilton, no tanto a Verstappen, cosa que sí haría Massa con el holandés. Pero, cosas de la vida y la F1, el español se fue de Japón con reprimenda y sanción en el particular carné por puntos de la élite del automovilismo mientras que al brasileño ni le investigaron. Otro esperpento típico de los comisarios y de la FIA al que ya estamos acostumbrados, y que, por lo menos, no penalizará la carrera de Alonso en Austin, donde esperaba vivir una de las carreras más disputadas y emocionantes del año en todos los frentes..., bueno, en casi todos, porque lo de Sauber en 2017 empezaba a rozar lo vergonzoso.

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Ni el disparate controvertido y polémico que provocó la FIA, con la colaboración inestimable del algún que otro piloto, pudo evitar que Hamilton lograra batir el récord de 'poles' de Schumacher y liderar esa clasificación histórica con 69 sábados siendo el más rápido de todos. La lluvia impedía durante algunos momentos que se corriera en Monza pero no durante todo el tiempo que duró la interrupción causada por el aguacero y el accidente de Grosjean. El francés estaba viviendo una temporada en la que su radio rebosaba quejas. El francés gasta maneras de estrella y peca de arrogante. Pero no voy a perder más tiempo con él, ni con la FIA ni con Whiting.

Lewis destrozó a todos sus rivales en clasificación y en carrera logró extender ese dominio. Intercaló a los Red Bull (aunque penalizados), a Stroll y a Ocon, entre él y su compañero y ambos Ferrari. Estar escoltado por el canadiense y el galo era una ventaja pero también un peligro, pero el británico le salió bien y controló el ímpetu de unos jóvenes que se comportaron como veteranos, siendo agresivos pero respetuosos. Parecían conscientes de que permanecer en el podio era una tarea complicada y que sería mejor conservar la posición más alta posible. Eso permitió a Hamilton liderar las primeras vueltas sin oposición y alejándose lo suficiente de sus rivales directos como para lograr una cómoda victoria y recuperar el liderato.

Bottas hizo de escudero perfecto e impidió a Kimi superarle en los primeros metros. El de Ferrari no pudo así presionar con rapidez a Stroll y Ocon, y perseguir a Lewis. Valtteri fue el primero que los alcanzó y superó, y el siguiente fue Vettel. Sebastian tardó en conseguirlo pero, al hacerlo, evitó la amenaza de unos Red Bull que ganaron competitividad el domingo. Verstappen perdió esa lucha pronto al ser muy agresivo y encontrarse con un Massa que volvió a ser demasiado celoso a la hora de evitar ser adelantado. Pero Ricciardo..., el australiano fue igual de rápido pero mucho más listo que Max. Daniel llegó a poner en apuros el podio de Vettel tras una remontada espectacular que seguía dejando muy claro que era injusto no incluirle entre los pilotos 'top' de esta F1.

Si no llega a ser por las sanciones a los dos coches austriacos, la debacle de Ferrari en casa hubiera sido mucho más sangrante. Se fueron sin victoria, sin liderato y con un podio sufrido a 30 segundos de la cabeza. Quizá no fuera casualidad que la reglamentación sobre el aceite que se podía "gastar" hubiera empezado a beneficiar a los Mercedes. Tres párrafos después vuelvo a incumplir mi norma de no hablar de la FIA, pero se empeñan en redactar reglamentos llenos de recovecos que ni ellos comprenden y que los equipos usan para crear artimañas que enturbian una competición ya demasiado enmarañada.

Gracias a esas reglas llenas de vericuetos han conseguido poner contra las cuerdas a un histórico equipo y a un motorista con pedigrí. McLaren y Honda iban a romper tras una guerra dialéctica en público y en privado que iba a causar un auténtico terremoto. Toro Rosso pasaba a montar los propulsores nipones y entregaba a Sainz a Renault como contraprestación. El madrileño se podía llevar el dinero de patrocinadores como Mapfre o Cepsa al equipo galo, y los italianos recibir un motor en exclusiva con un coste menor y una reducción de los cánones (lo que pagan los circuitos por acoger un GP de F1) de la carrera de Austria, claro, en el Red Bull Ring.

Parecía que la solución convencía a todos, pero las esperanzas de cada parte son contrarias. Honda estaba dispuesta a este trueque a la baja si en 2019 conseguían motorizar también al otro equipo, al 'A', de la marca de la bebida energética con vistas a lograr victoria y pelear por el campeonato (algo que ya se ha anunciado); mientras que McLaren y Alonso esperaban lograr esos objetivos en 2018 asociándose con Renault, que recordemos, aunque primara a los de Woking sobre los austriacos (cosa improbable), nunca iría contra sus propios intereses en el equipo que es completamente Renault.

La carambola a varias bandas parecía un parche para todos y una solución para nadie, y a quien menos debería haber contentado era a los que buscaron la resolución de tan truculenta trama. McLaren no iba a ser un equipo ganador en 2018 y, por lo tanto, Alonso no iba a aspirar a ganar su tercer mundial. Es más, los se convertían en supuestas víctimas, Toro Rosso, cambiaban un motor decepcionante por otro que también lo era pero que ternía más margen de mejora; y además se deshacían de un piloto al que no tenían forma de contentar. Todo podía pasar, pero visto lo visto estos pasados años parecía casi imposible que un equipo con motor Renault luchara por el mundial en 2018, sobre todo en un coche que iba a tener que cambiar muchos conceptos para adaptarse en un par de meses a un propulsor diferente. Todo un "culebrón" que todavía colea.