Previa Abu Dabi 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

La última carrera de 2018 se esperaba cargada de emoción pero no de lucha en pista aunque nos sorprendió a todos, sobre todo en la primera parte de una cita con incidentes, toques y alternativas que ayudaron a que lo que suele ser tedioso fuera muy divertido. Lo que no lo fue es el susto que nos llevamos con Hülkenberg, que voló cuando cerró con demasiado celo la trayectoria de Grosjean. Ese accidente hizo salir al coche de seguridad y Mercedes aprovechó para arriesgar con Hamilton, adelantar la parada y, aunque de forma arriesgada, ganar el tiempo necesario para asegurar una victoria  que se antojaba complicada.


Pero la noche cayó sobre Abu Dabi y los rivales del británico también. Bottas falló y no pudo escoltar a su compañero con la esperanza de que le devolviera la victoria que el finlandés le brindó sin rechistar en Rusia. Valtteri cerraba la temporada 2018 de F1 sin triunfo y en quinta posición, lejos de los registros de su primer año como escudero de un Hamilton que completó una segunda mitad de campeonato impresionante.

Vettel y Verstappen completaron el podio. El alemán apenas pudo inquietar a Lewis y el holandés volvió a hacer una carrera agresiva para superar los problemas que tuvo en el inicio de la carrera. Se vio en el medio del pelotón y adelantó como un poseso ante la poca o nula resistencia de rivales que prefirieron no meterse en líos con él, sobre todo un Ocon que se llevó un toque de Max al ser superado. El de Red Bull ha reconocido que pensaba en una especie de venganza por lo ocurrido en Brasil. Menos mal que se quedo a medias en su acto vengativo porque hubiera sido terrible un nuevo choque entre ambos... esperemos que algún día, al talento de Verstappen, le acompañe algo de sentido común y cordura.

Tras ellos se despidió de Red Bull el bueno de Ricciardo con un cuarto puesto y una sexta posición final que dice poco de lo bueno que ha hecho en 2018 y mucho de lo malo que le ha ocurrido, sobre todo desde que anunció su adiós al equipo austriaco y su fichaje por Renault. Los galos finalizan el año como mejor equipo entre los mortales a pesar de que su coche no parecía más rápido que el Racing Point o el Haas. Aún así los han superado, incluso si a la escudería asiática (más bien británica) no la hubieran despojado de los 59 puntos que tenía cuando era Force India. Nico ya tenía la séptima plaza del mundial atada pero Sainz no estaba entre los diez primeros y gracias a una carrera sin fisuras lo logró con su sexta plaza en Abu Dabi.

Adelantó a Ocon en esta clasificación y también a Alonso, que también se quedó a las puertas de ese 'top 10' en su última carrera en F1. Bien saben los que me leen y conocen que no soy lo que se dice un "alonsista" pero coincido con muchas personas en lamentar los hechos que llevaron al asturiano a decir adiós (o hasta luego) al 'gran circo'. La despedida fue digna de un campeón y dejaba ese regusto amargo de ver como quienes le han ido orillando poco a poco entonces le rendían homenaje y hasta decían que le echarán de menos. Hamilton y Vettel hicieron 'donuts' con él en la recta de meta y le dedicaron parabienes pero eran, junto con el protagonista de la despedida, los principales artífices de tal decisión. 

Previa Brasil 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Aunque el hombre de la 'pole' y posterior victoria fue Hamilton lo cierto es que viendo lo ocurrido fue más demérito de otros que mérito propio, y eso que el británico no bajó su nivel después de convertirse en pentacampeón. El sábado fue Ferrari quien, intentando hacer lo contrario, eligió el neumático equivocado para comenzar el domingo.





Pero lo mejor estaba por llegar. Los otros rivales, los Red Bull, se iban a descartar en etapas. Ricciardo sufría la enésima avería del año y le condenaba a salir muy atrás. Quedaba Verstappen para luchar por la victoria en un circuito que se nota que le encanta. El holandés cumplió con las expectativas desde la salida hasta ponerse por delante de Hamilton. Comenzaba a construir una cómoda ventaja cuando ocurrió lo que nunca debe ocurrir: que el exceso de ego y la estupidez se antepongan al respeto y la cordura.

Ocon, con vuelta perdida, decidió superar a Max. Hasta ahí todo bien si no fuera porque el intento del francés quizá fuera demasiado arriesgado. Fuera más o menos osado el francés, lo cierto es que no está prohibido realizar esa maniobra. El de Racing Point tenía la suficiente velocidad para intentarlo y lo consiguió pero lo que el galo tuvo de arriesgado el holandés lo tuvo de estúpido, irreflexivo y (porque no decirlo) chulo de mala pata.

El principal beneficiado de la maniobra fue el que mejor lo resumió al decirle a Verstappen que él tenía mucho más que perder cuando protegió su posición que Esteban al intentar ganarla. Y sí, Hamilton tiene toda la razón. Él único pecado del francés fue arriesgar e intentar ir rápido y, claro, demostrar a Mercedes que sabía incordiar a los rivales de su posible compañero. Pero los pecados de Max fueron múltiples y estúpidos, y los multiplicó cuando se comportó como un macarra al reprochar a empujones el movimiento de Esteban. Lo dicho, todo lo que tiene de talento lo estropea con estupidez.

Con tanto ajetreo por delante uno casi se olvida de lo que hubo por atrás. Kimi mantuvo las opciones de Ferrari y sumó su 12º podio del año; Ricciardo remontó pero pagó el precio de salir demasiado atrás; Bottas estuvo a años luz del rendimiento de su compañero; y Vettel volvió a llenar de argumentos a los que piden a gritos que su puesto en Ferrari sea para otro piloto, y es que su compañero en 2018, Leclerc, acabó a 17 segundos de él con un Sauber. Tras él, la pelea por lo puntos acabó con los dos Haas y Pérez en esa zona.

El resto poco pudieron hacer por llegar a ese 'top 10'. Ni Sainz ni Alonso tuvieron opciones. Ambos lo intentaron con dos buenas actuaciones en las que sus herramientas no estaban a la altura. El Renault no estaba viviendo una buena segunda parte de la temporada y aún peor era la de McLaren con un rendimiento tan pésimo como previsible. Seguro que el madrileño ya se fijaba en su futuro equipo y esperaba que los pobres resultados de los de Woking fueran un síntoma de que estaban trabajando duro en hacer un coche medianamente competitivo a partir de 2019.

Previa EE.UU. 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

La carrera de Austin se está convirtiendo en una de las más esperadas de la F1 cada año y los motivos son evidentes: carreras emocionantes, vibrantes y algo imprevisibles. Este cóctel lo agitó muy bien en 2018 un Kimi que se resarcía con su primera victoria después de más de cinco años y también la primera desde su regreso a Ferrari en 2014. Su nivel de pilotaje creció durante los últimos años y muchos esperábamos una recompensa como esta. Él lo hizo bien y su equipo, por fin, también.

Su pelea con Hamilton antes de cambiar sus neumáticos resultó clave para mantener al británico por detrás en esas últimas vueltas, aunque esa estrategia también acercó a un magnífico Verstappen. Los tres llegaron en apenas dos segundos con batalla entre británico y holandés incluida, una lucha en la que ambos demostraron cómo hay que atacar y defenderse. Todo un ejemplo del que debería tomar nota Vettel.

El alemán ya metió la pata al no reducir durante una bandera roja en los entrenamientos libres del viernes. Ese error le mandó de la segunda posición que logró a la quinta por una sanción justa. Sin ese fallo hubiera podido ser él y no Kimi el que hubiera superado a Hamilton en la primera curva. Como ya es demasiado habitual, esa necesidad de enmendar el error le llevó a cometer otro. Se cebó mucho con Ricciardo en la primera vuelta y, dos semanas después de vivirlo en Japón, volvía a trompear en una lucha cuerpo a cuerpo contra un Red Bull, aunque esta vez sí que pudo evitar el ataque fallido. Y, como también era habitual, tras perder opciones de victoria y podio en una curva, remontó de forma espectacular para evitar que Lewis saliera de Texas como pentacampeón.

Buena actitud que le llevó a superar a un Bottas muy perdido durante todo el fin de semana y que cerró el quinteto de los mejores, porque no fueron un sexteto, porque el coche de Ricciardo volvió a dejarlo tirado. Por eso, el triunfo de los "mortales" era la sexta plaza. Había muchos aspirantes pero la salida dejó por delante a dos pilotos muy bien posicionados. Los Renault firmaron su particular "doblete" con Hulkenberg por delante de Sainz. El madrileño salió muy bien aunque los comisarios decidieron penalizarle por "ganar ventaja" por el exterior de la curva 1 en la primera vuelta. Es cierto que fue por fuera y que evitó problemas pero no creo que la sanción fuera necesaria aunque ni sin ella creo que su equipo le hubiera permitido luchar con su compañero.

Si lo fue la que le impusieron a Stroll tras llevarse por delante a Alonso en las enlazadas de bajada. El canadiense comprometía una carrera que ya tenía complicada pero arruinó la del español. El de McLaren había salido bien y tenía esperanzas de alcanzar la zona de puntos pero se quedó fuera de combate en apenas unos metros. Tiene razón para quejarse y todos sabemos que hay pilotos que no tienen la suficiente pericia ni experiencia para estar en F1, pero lanzar los mensajes que ha lanzó sobraban y sonaban a pataleta de piloto que ve que sus últimas citas en la categoría eran una decepción más.

No solo decepción por quedarse sin unos puntos que sumó el antiguo equipo Force India, también por ver peligrar su sexta plaza en el mundial. Sin el cambio de dirección que tuvieron a mitad de año estarían peleando con Renault por la cuarta posición. Una lucha de la que se caía Haas. En su carrera de casa Magnussen falló en clasificación y Grosjean jugó a los bolos con Leclerc. El francés está a dos puntos (de la superlicencia) de perderse una carrera, algo que yo extendería también a su compañero. Su comportamiento era (y es, y será) estúpido, irresponsable y la manera de no asumir sus errores es arrogante y ofensiva. Es un equipo que me sobra.

Previa México 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Como ya ocurrió en 2017 el Gp México de F1 de 2018 volvió a repetir dos finales: la victoria parcial de Verstappen en la carrera y la definitiva de Hamilton en el campeonato. La lucha por el primero de esos triunfos empezó pronto a decantarse por los pilotos de Red Bull. Desde los entrenamientos se sintieron más fuertes y más competitivos con unos neumáticos que a muchos equipos se les atragantaron de manera evidente.

El holandés parecía el mejor preparado pero el sábado sufrió el único revés de todo el fin de semana cuando Ricciardo le arrebató la 'pole' y un registro histórico ya que a Max solo le quedaban dos oportunidades para intentar ser el más joven en conseguir la vuelta más rápida en una clasificación. Pero la alegría le duró poco al australiano con una mala salida en la que acabó por detrás de su compañero y Hamilton. Fue el mejor momento para el británico porque desde entonces vio como los Red Bull y los Ferrari (en menor medida) eran inalcanzables para unos Mercedes que destrozaban sus gomas en un puñado de vueltas.

Hamilton, como en 2017, se quedó sin celebrar su título en el podio pero lo tenía igual de fácil que un año atrás. Esos puestos de privilegio parecían tener dos dueños pero Ricciardo volvió a sufrir un nuevo infortunio que le dejó sin la segunda plaza. Con Verstappen haciendo una carrera perfecta solo quedaba saber quienes le acompañarían en el cajón, y esos fueron los dos hombres de Maranello. Vettel se resarció de unas citas muy complicadas con una muy buena carrera en la que, de haber salido más delante y mejor aún, podía haber peleado hasta por la victoria. Kimi, como casi siempre, fue de menos a más y superó a ambos Mercedes... con un Bottas que acabó doblado.

Con el australiano fuera de combate, el sexto lugar era lo mejor a lo que podían aspirar el resto de la parrilla. Los otros siete equipos estaban lejísimos de los favoritos y acabaron con dos vueltas perdidas. Esa plaza debería haber sido para un Sainz que clasificó peor que Hulkenberg pero que le ganó la partida en la salida. El madrileño llegó a superar a Kimi pero le duró poco esa alegría y también la siguiente cuando la batería de su Renault le dejó tirado. La sexta plaza de Nico le hubiera permitido colocarse en el 'top 10' pero tendría que esperar a intentarlo en las citas que faltaban.

Carlos hubiera adelantado (o no) a un Alonso que también parecía tener un coche muy competitivo para la carrera. Los restos del coche de Ocon le obligaron a retirarse cuando rodaba 12º. Otro golpe de mala suerte en una cuenta atrás para una despedida que estaba siendo poco satisfactoria. Y es que la de México, viendo el octavo lugar que logró Vandoorne entre los Sauber de Leclerc y Ericsson, parecía la mejor opción para intentar mantenerse entre los 10 primeros pilotos, y a McLaren como sexto mejor equipo.

Previa Japón 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Otro fallo de Ferrari puso en bandeja otro plácido domingo para Mercedes. Un error a la hora de decidir qué neumático usar en la Q3, antes de que empezara a llover, destruyó las pocas opciones de pelear con los pilotos de la marca germana. Con Kimi saliendo cuarto y Vettel octavo parecía que la carrera iba a tener poca historia en lo que a la lucha por la victoria se refería. Y así iba a ser porque además de que los alemanes iban a controlar la cita por completo tuvieron un escudero inesperado y muy vehemente. Verstappen evitó el intentó de Räikkönen de forma incorrecta aunque el holandés lo negara y también fue muy agresivo con Sebastian aunque también es posible que el alemán fuera muy optimista.

Max se llevó el podio a pesar de ser sancionado por la primera maniobra y de jugarse el tipo en ambas. Gracias a ello también permitió que el otro Red Bull acabará por delante de los dos Ferrari. Ricciardo remontó tras el enésimo problema de la temporada con una de sus exhibiciones de adelantamientos. También la dio Vettel pero su sexta posición final sabe a derrota, aunque en Maranello no se daban por vencidos. Y eso que ni con dos 'ceros' de Hamilton en Austin y México llegaría con opciones de depender de sí mismo.

Lejos de los de arriba estuvieron los demás. Quienes más se acercaron fueron los Racing Point. Pérez fue el mejor del resto pero Ocon no pudo superar también a un Grosjean que clasificó bien y vio como los Toro Rosso, que salían tras él, se hundían poco a poco. Su caída de rendimiento permitió que hubiera muchos candidatos para sumar el último punto. Sainz se lo llevó con una carrera sin demasiados alardes pero en la que todo lo que hizo él y su equipo funcionó.

La batalla tuvo muchos contendientes y uno de los favoritos para lograrlo se descartó pronto al ser embestido por Leclerc. Al monegasco no le quedó otra tras otra sucia maniobra de Magnussen que también comprometió al joven de Sauber que no se mordió la lengua al calificar como estúpido al de Haas. Ya no es cuestión de "viejos amigos" como Alonso o Hülkenberg el criticarle por ser un piloto marrullero, sucio e irrespetuoso. Además de sus cualidades estaban (y están) las de su jefe: Steiner no para de defender a sus conductores aunque hace tiempo que dejó de resultar creíble... y encima renovados para esta campaña y la de 2020. Surrealista.

Tampoco resulta muy creíble la actitud de algunos comisarios deportivos que reparten sanciones sin demasiado sentido. Aunque Whiting justificó que empujar a un piloto fuera de pista y que el empujado ganara posición por ese motivo es lo mismo, no lo es. Stroll se mereció la sanción por echar de la pista a Alonso pero el español no debió de llevarse la misma por superarle en ese momento. La explicación pierde todo su valor cuando se justificó al explicar que el de McLaren no devolvió la posición al Williams, ¿y por qué? Pues porque Hartley le hizo lo mismo al español pero como en esa ocasión no adelantó al Toro Rosso no hubo castigo para ninguno cuando el neozelandés hizo lo mismo que el canadiense. Así que el único "motivo" para castigar a Lance fue que perdió la posición y su sanción se anulaba con la de su rival..., otro absurdo más.

Previa Rusia 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

La cita de la F1 con Rusia nos suele dejar pocas cosas que los amantes de este deporte queramos recordar. Y la cita de 2018 en Sochi no defraudó en ese sentido. El conocimiento que ya tienen los equipos sobre los Pirelli del pasado año nos regaló una sábado con una Q1 previsible, una Q2 inexistente y una Q3 predecible. Observar que lo único que tuvieron que hacer los coches que querían pasar a la última ronda era dar una vuelta fue vergonzoso. Y todo para que Bottas demostrara que la pista construida en las instalaciones de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 es uno de sus talismanes con una 'pole' incontestable.

Poca más historia quedó para el domingo porque Valtteri siguió siendo el rival a batir. Hamilton le ganó la posición gracias a la obediencia y trabajo de equipo de su compañero. El finlandés le permitía así a su vecino de garaje rozar su quinto título mundial. Vettel logró inquietar durante un par de vueltas a Lewis gracias a una buena estrategia que el británico anuló a pesar de los intentos desesperados (y muy feos) del germano para mantener la posición. Eso fue todo en la pelea por la victoria y el podio al que parecía que podía aspirar un Verstappen que puso la pizca de emoción durante un inicio de carrera espectacular. El holandés nos hizo esperar un final tan vertiginoso como el comienzo pero... nuestro gozo en un pozo.

Si Max defraudó con un final que esperábamos más emocionante no podemos decir lo mismo sobre el papel de McLaren y Alonso. El coche no daba para más y así se confirmó con una clasificación sin esperanzas y una carrera en la que solo un milagro le daría unos puntos a los que si parecía aspirar Sainz. Su Renault acabó tocado en un toque con Sirotkin y se quedó sin estar en una lucha por ser uno de los cuatro coches que completaran la zona de puntos. Esta batalla volvió a ser vencido por un brillante Leclerc que no dio opción al Haas de Magnussen ni a los Racing Point.

Previa Bélgica 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Tras unos entrenamientos dominados por Ferrari, el cambiante clima las Ardenas belgas les reservaba una desagradable sorpresa. La lluvia en Q3 trastocó todos los planes de los italianos que se sabían favoritos ante unos Mercedes que, además, perderían a Bottas por su sanción al cambiar motor y con su presencia asegurada en el fondo de la parrilla. Pero el destino y la lluvia jugaron en favor de Hamilton que aprovechó la mayor carga aerodinámica de su coche y su habilidad para sumar otra 'pole' más. Vettel se quedaba tras él aunque el mayor desastre para los de Maranello fue el tremendo error que condenó a Kimi en una de las citas que mejor se le dan.

Sebastian arregló lo que estaba en su mano con una buena salida y un adelantamiento impecable al que casi se suman los Force India (los Racing Point a partir de ese fin de semana). Fue el primer y penúltimo momento crítico para él porque solo tuvo que salvar uno más: la parada en 'boxes'. Arriesgaron demasiado dejando que Hamilton tuviera una oportunidad pero el equipo no falló como si hicieron el sábado dejando a Räikkönen sin opción de intentar una vuelta que le pusiera en las primeras filas. No le cargaron suficiente gasolina y eso le condenó a remontar en una salida en la que fue la última pieza de una fila de fichas de dominó que acabaron cayendo.

Hülkenberg salía desde atrás por cambiar elementos de su motor y fue demasiado optimista. El germano empotró su Renault contra el coche de Alonso. El McLaren volaba sobre el Sauber de Leclerc y destrozaba también el ala trasera de Ricciardo, que a su vez pinchaba el neumático trasero derecho de Kimi. Un tremendo choque en cadena que acabó inmediatamente con los tres primeros protagonistas y condenó a los dos últimos a abandonar pasadas unas vueltas.


Aquí me voy a detener un minuto para criticar el uso sensacionalista que se ha dado en muchos medios. No saben lo que es el 'halo' y se permiten decir con total desconocimiento que "le salvó la vida a Leclerc". Cierto fue que el dispositivo aguantó parte del impacto en el morro del Sauber pero, por suerte, el McLaren de Alonso pasó mucho más lejos del monegasco de lo que lo hizo el Lotus de Grosjean del Ferrari del español en 2012. Así que, por favor, a todos los que escuchan campanas y no saben de dónde vienen, que no se vuelvan locos con lo que desconocen y se informen. Daba vergüenza ajena que ilustraran ese fatal accidente frustrado por el 'halo' con las imágenes (muy borrosas por cierto) que todos hemos visto de un coche pasado relativamente lejos del otro aunque rozara un dispositivo de seguridad del que ya nos hemos acostumbrado.

El incidente dejó fuera de juego a dos de los tres mejores coches, lo que abría la pelea por la zona de puntos mucho más porque además perdió a tres contendientes en la primera curva. El primero que se quedó sin premio fue un Sainz con un Renault que en Spa sufrió su peor fin de semana. El madrileño salió bien e intentó remar contracorriente con una estrategia diferente que dejó de funcionar cuando se topó con unos Williams cada vez más decepcionantes.


Esa zona la cerró Ericcson, muy lejos de un Gasly que volvió a hacer sus deberes con un Toro Rosso que era cada vez más fiable y competitivo. Por delante de ambos, los Haas aprovecharon para sumar un buen puñado de puntos. Los ganadores de esta particular lucha por las migajas que dejaban los de siempre fueron Pérez y Ocon, que demostraron estar a otro nivel a pesar de todos los problemas que protagonizaba su equipo y que podían acabar con un cambio de cromos que provocara un terremoto esos días (cosa que al final no se produjo).

Aunque hicieron todo lo posible por mantenerse lo más arriba posible no pudieron contener a un Verstappen que por fin pudo dar una alegría a los miles de holandeses que convierten a Spa en su particular Gp de Holanda (aunque casi lo hacen con todas las carreras europeas). Los Racing Point tampoco lo lograron con Bottas. El de Mercedes salía atrás por una sanción y encima destrozó su morro en la primera curva. Quizá, sin ese error extra hubiera podido pelear por el podio con Max. Su cuarto puesto permitía a su equipo ampliar la ventaja sobre Ferrari a 15 puntos, dos menos de los que tenía Hamiton sobre Vettel justo antes de la carrera de casa para los italianos y donde deberían volver a poner en aprietos a unos germanos que sentían que su coche era algo menos competitivo que el de Maranello.

Previa Hungría 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Que la 'pole' de Hungaroring es tan importante como la de Mónaco es evidente. Y esa es la baza que aprovechó Hamilton, que la consiguió como caída del cielo, nunca mejor dicho. La lluvia que fue yendo a más durante la clasificación del Gp de Hungría de F1 de 2018 igualó mucho las posibilidades, incluso benefició a unos Mercedes más cómodos con pista fría. Los dos coches germanos copaban la primera línea bajo un diluvio que gestionaron mejor que unos Ferrari que lo hicieron todo bien excepto en el momento de pelear por la primera posición. Lewis saldría el domingo con Bottas y Kimi separándole de un Vettel obligado a remontar para, por lo menos, inquietar al británico.

El primer momento crítico que salvó Hamilton fue la salida. Los de Maranello no salían del todo bien y los Mercedes conservaban con facilidad sus posiciones. Después salvarían una estrategia diferente con Kimi a dos paradas y Vettel a contracorriente, con la ayuda de unos mecánicos que tuvieron dos malas paradas con ambos y condenaron al germano a salir detrás de Bottas y a no poder pelear por la victoria. Mientras tanto, detrás, Verstappen se unía al cuarteto de cabeza con una buena salida en la que se quitaba a Gasly y una frenada en la que destrozaba una buena arrancada de un Sainz que repetía su mejor posición de salida. El madrileño perdía posición con ambos y también con un Magnussen que aprovechaba ese lío y los que había por detrás. La zona de puntos parecía quedar muy decidida pero ni mucho menos sería así.

Y no lo sería porque algunos arriesgaron con la estrategia y otros fueron demasiado conservadores. Eso modificó la zona media y también la alta. De ella se cayó muy rápido un Verstappen que le dedicó un buen numero de insultos al propulsor Renault de su Red Bull. Su quinta posición iba a ser el objetivo de su compañero. Ricciardo salió 12º, y lo hizo mal: pasó 16º en la primera vuelta tras verse arrinconado en la primera curva. El australiano volvió a demostrar que es el mejor "adelantador" de toda la parrilla hasta acabar cuarto. Daniel superó a Bottas en el último giro después de que el finlandés ya hubiera pecado de exceso de celo para evitar que los Ferrari le superaran. Con Vettel compartió culpa al tener ambos demasiada confianza en sus posiciones en pista pero con Ricciardo... Valtteri se fue sancionado de Hungría aunque el castigo fue corto porque el australiano acabó superándole, algo que no debería contar ante una maniobra tan fea como la que protagonizó el de Mercedes con un coche tocado de su anterior choque y unas ruedas agotadas.

Bottas fue el ejemplo del sufrimiento de los "conservadores". Por detrás, el otro ejemplo fue Sainz. El español salía quinto y perdió su ventaja en la salida, sí, pero pudo haber recuperado algo con un estrategia adecuada..., pero de eso en Renault no iban muy finos. Primero metieron a Hulkenberg antes de tiempo cuando tenía la zona de puntos en su mano; y después lo hicieron con el madrileño cuando estaba en disposición de ser séptimo y pelear por la sexta posición. Ambos salieron con los neumáticos blandos y los cambiaron por los medios (los más duros para esta cita) antes de que otros quitaran los ultrablandos iniciales por los blandos o los medios. Una pena para un Sainz que seguía reivindicándose como un valor de futuro en la F1 aunque en Renault se dedicaran a especular con su puesto (y finalmente quitárselo).

La otra cara de la moneda fue la de McLaren. Tras un sábado decepcionante, Alonso salió con calma y durante un buen número de vueltas conservó neumáticos escoltado por un Vandoorne que si arrancó bien. Ambos fueron progresando mientras sus rivales iban pasando por 'boxes' y se quedaban parados entre el tráfico y muy perjudicados al tener que dejar pasar a una cabeza de carrera poco compactada. El belga se quedó sin premio tras un nuevo fallo en la caja de cambios del MCL33 pero el asturiano sí que sumó otros cuatro puntos que no evitaban que perdiera otra posición más en la clasificación mundial aunque permitía a su equipo acercarse a unos Force India que vivieron un calvario dentro y fuera de la pista con el concurso de acreedores en el que ya estaban inmersos.

Mejor balance se llevó Haas, que se acercaba a Renault. Sus dos pilotos puntuaron en una cita en la que el único piloto de esa amplia clase media de la parrilla que no acabó doblado por Hamilton fue un Toro Rosso. La cita húngara no se les da mal a los de Faenza y el sexto puesto de Gasly así lo demostraba. Él y Hartley se colaron con rotundidad en la Q3 pero fue el francés el que aprovechó mejor la oportunidad ya que el neozelandés sufrió entre el tráfico y se quedó sin puntuar. Un buen fin de semana para ellos con ritmo y fiabilidad que seguro que cargaba de ánimos a Red Bull para un 2019 en el que comparten el motor Honda con un "equipo B" que puntuaba por segundo GP consecutivo y sacaba algo de ventaja a unos Sauber-Alfa Romeo que firmaron un fin de semana para olvidar, con Leclerc fuera a las primeras de cambio y Ericsson en todos los líos, aunque hasta así finalizó por delante de unos Williams que tenían imposible evitar ser el peor equipo de 2018.

Previa Alemania 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Decepción. Eso es lo que los ferraristas sentimos cuando Vettel tiró por tierra el trabajo de todo un fin de semana y de gran parte de la temporada con un accidente de los que cuestan mundiales. No solo perdió 25 puntos y una victoria casi segura, se entregó a su máximo rival. El trabajo de Hamilton fue fabuloso pero hubiera sido una labor incompleta sin la salida de pista de Sebastian y el coche de seguridad que salió por su culpa. Lewis había afrontado con mucho carácter los problemas del sábado que lo dejaron lejos de la batalla por la victoria para intentar minimizar daños y no irse de Alemania con más de 20 puntos de desventaja con el, hasta entonces, líder pero logró salir casi con esa cifra, pero de ventaja y en la primera posición.

En el resultado final puede que también influyeran los escuderos de Ferrari y Mercedes. El papel de Bottas estuvo muy claro ya que fue quien mantuvo la presión sobre Vettel y acató no pelear su posición al líder de su equipo. El papeñ de Kimi no estuvo tan claro y fue menos determinante, normal; pero sí que su sumisión ayudó a que él estuviera en peores condiciones de luchar con los Mercedes en la parte final de la carrera. Aún así, quedaba claro que la victoria 44 en el equipo de la estrella para quien luce el 44 era mérito suyo y demérito de un aspirante que iba a echar mucho de menos los puntos que perdió en Hockenheim..., y como demostraría el tiempo sería un punto de inflexión negativo en un futuro en el que su victoria en Spa sería una anécdota.

Tras la remontada de Hamilton estábamos disfrutando de la de Ricciardo pero, otra vez más en 2018, un fallo mecánico lo dejaba fuera. El otro Red Bull estuvo cerca de los Ferrari y los Mercedes pero sin opciones de pisar el podio aunque se la jugó con una estrategia arriesgada pero errada. Verstappen puso los neumáticos de lluvia durante alguno de los aguaceros de la parte final de carrera. Lo pudo hacer sin riesgo porque la ventaja que les sacaba al resto de la parrilla era tremenda.

La victoria del resto de los equipos fue para un consistente Hülkenberg que exprimió a la perfección a su Renault por delante de unos Haas que volvieron a perder el domingo gran parte de lo conseguido en el sábado. Grosjean acabó por delante de los dos Force India a pesar de errores como el que cometieron con Pérez en 'boxes'. Tras ambos puntuaron Ericcson y Hartley, este último tras una extraña sanción a un Sainz que pudo haber acabado mucho más arriba si no hubiera sido uno de los que arriesgó con los neumáticos de lluvia.

Si mal le fue al madrileño aún pero a Leclerc y Alonso. El de Sauber tenía cerca volver a puntuar pero el exceso de ímpetu y una mala decisión le dejaron sin premio. Tampoco lo obtuvo el de McLaren. Su coche cada vez era más lento a una vuelta y más complicado de manejar durante los domingos. Apenas pueden sentirse superiores a unos terribles Williams y les cuesta competir contra el resto. La situación, lejos de mejorar, no dejaba de demostrar que estaban repletos de dudas y problemas, y con la mente puesta en un 2019 que les marcaría el camino de su futuro.

Previa Gran Bretaña 2019: ¿Qué pasó en 2018?

Hamilton luchó contra la lógica que dictaba que los Ferrari estaban muy fuertes en Silverstone en 2018 con una 'pole' muy trabajada que le daba una posibilidad de ganar por quinta vez consecutiva en casa. Todo empezó a torcerse para Lewis con una mala salida en la que arrancaron bien excepto él; y solo unos metros después Kimi se lo llevó por delante y le condenó a remontar para evitar perder el menor número de puntos posibles. Aquí me voy a detener un momento porque Hamilton y otras voces en Mercedes aseguraron (o insinuaron) que el incidente entre él y Räikkönen fue algo premeditado. Y voy a ser rápido y conciso: esas acusaciones las hacen quienes alguna vez lo han pensado o llevado a cabo. Con esas acusaciones, Lewis y los que piensan como él, demostraron que buscaban excusas y poner el foco lejos de sus errores. El primer error fue de todo el equipo al pensar que lo tenían hecho en Silverstone, que iban a ganar de calle; y el segundo fue de Hamilton, porque se olvidó de que salió mal y eso es lo que provocó que Kimi se tocara con él. 

Quitando toda esa sarta de mensajes y de unas comunicaciones por radio muy negativas, la carrera del británico fue espectacular. Rápido y contundente, consiguió terminar pegado al justo vencedor en Silverstone. Vettel salió bien, apretó y logró controlar carrera; y cuando los coches de seguridad pusieron a Bottas por delante de él no cejó en su empeño hasta superarlo. La guerra entre los dos Ferrari y los dos Mercedes fue igualada a pesar de los incidentes y las sanciones. Si no se desequilibraba la lucha por factores externos, fallos mecánicos o errores infantiles nos esperaba una segunda mitad de campeonato muy interesante, sobre todo si los Red Bull volvían a meterse en la lucha por una victoria por la que ni pudieron soñar en Silverstone; y menos con problemas de fiabilidad que lastraron a Ricciardo y acabaron con la carrera de un Verstappen que volvió a las andadas tras su victoria en el anterior GP.

Tras los tres grandes equipos, los Haas estaban demostrando que eran los líderes de esa mitad de parrilla tan poblada y ajustada. Por eso les debía dar mucha rabia no ocupar esa posición en la tabla del mundial, por detrás de Renault y con otros dos equipos muy cerca de su quinta plaza. El equipo norteamericano dejó escapar muchos puntos en la cita inicial de 2018 por un problema doble en las paradas en 'boxes' pero estaban perdiendo muchos más por culpa de sus dos pilotos, y lo mal que estaban gestionando su rendimiento y comportamiento. Escuchar a Grosjean no asumir su parte de culpa (la mayor, por cierto) y quejándose por la actitud de Sainz mientras el español asumía su riesgo y su parte de culpa era una gota más en el vaso de lloros y bilis del francés que ya rebosó hace mucho. Los pocos gestos de humanidad y pilotaje del galo ya no me compensaban: es una persona tóxica y un piloto más que solo sigue en la F1 porque la FIA está dominada por franceses y poco más. Ha tenido más oportunidades que nadie en este mundo y está en un sitio que no se merece. Punto.

Lo mismo, o más, se podía decir del otro piloto de Haas. Y no, no era por patriotismo ni nada por el estilo. Que su pelea, desde el viernes, la tuviera con el otro español de la parrilla era pura casualidad. Magnussen es un piloto más pero con un ego tan tremendo que también le impide asumir errores y que le valen para arremeter contra cualquiera. Su actitud durante los entrenamientos libres fue vergonzosa y lo de la carrera fue tremendo. Si le superan se pica como un macarra más con su coche tuneado en un semáforo. El danés es impetuoso y sucio en pista, y ante los micrófonos. Cerró de forma ilegal a Alonso para recuperar una posición que acabó perdiendo. El de McLaren se quejó con razón de la maniobra, sin más, pero parece que el jefe del equipo estadounidense se ha contagiado de los modales y formas de Romain y Kevin. Steiner llamó "llorón" a Fernando cuando tenía (y tiene) a dos plañideras en su garaje. Una pataleta digna de alguien que no sabe asumir unas críticas muy fundadas que Haas recibe desde gran parte del 'gran circo', no solo de Alonso. Su coche tiene más prerrogativas que ninguno por parte de unos organizadores compatriotas y de una FIA complaciente. Con todo lo que les permiten hacer a pilotos, ingenieros y jefes de Haas se les debería caer la cara de vergüenza por no tener atada la cuarta plaza del mundial de constructores en 2018 así que más humildad y menos chulería.

Después del desahogo hacia los protagonistas negativos quería volver a poner el acento en Leclerc. Un fallo en su parada evitó que volviera a puntuar después de colocar a su coche en el lugar que no se le esperaba. Buen papel de los dos Force India, con Ocon aprovechando su posición de salida para sumar un buen puñado de puntos; y con un Pérez que remontó después de quedarse casi fuera en la primera curva hasta puntuar (gracias a la sanción a Gasly). Los Toro Rosso sufrieron en Silverstone una cita horrible tras el tremendo susto de Hartley en los libres. Aún así fueron mucho más competitivos que unos Williams que decepcionaron en casa como en ningún sitio... o como en todos.

No fue un GP para muchas alegrías para Renault aunque Sainz fue de menos a más y Hülkenberg sumó un buen puñado de puntos con un sexto puesto muy merecido. Se lo pudo haber robado Alonso si la batalla con Magnussen hubiera sido más limpia ya que tenía los neumáticos perfectos para haber dado caza a Ocon y al germano pero el de McLaren se tuvo que conformar con una octava plaza que no evitó que él perdiera la séptima plaza en el mundial de pilotos, ni que su equipo cayera a la séptima del de constructores... su posición natural, ya que los puntos de más que sumaba Fernando compensan los de menos que estaba aportando un Vandoorne que mucho tenía que cambiar para no perder su sitio en una F1 que en 2019 podía sufrir la llegada de numerosos pilotos de talento y futuro procedentes de los escalones inferiores. Un destino que podía compartir con Stroll, Sirotkin, Ericsson (que cometió un error que le llevó contra el muro a gran velocidad), Hartley, y esperaba que Grosjean y Magnussen; por mucho dinero que aportaran sus familias, amigos y empresas afines.