Previa México 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Como ya ocurrió en 2017 el Gp México de F1 de 2018 volvió a repetir dos finales: la victoria parcial de Verstappen en la carrera y la definitiva de Hamilton en el campeonato. La lucha por el primero de esos triunfos empezó pronto a decantarse por los pilotos de Red Bull. Desde los entrenamientos se sintieron más fuertes y más competitivos con unos neumáticos que a muchos equipos se les atragantaron de manera evidente.

El holandés parecía el mejor preparado pero el sábado sufrió el único revés de todo el fin de semana cuando Ricciardo le arrebató la 'pole' y un registro histórico ya que a Max solo le quedaban dos oportunidades para intentar ser el más joven en conseguir la vuelta más rápida en una clasificación. Pero la alegría le duró poco al australiano con una mala salida en la que acabó por detrás de su compañero y Hamilton. Fue el mejor momento para el británico porque desde entonces vio como los Red Bull y los Ferrari (en menor medida) eran inalcanzables para unos Mercedes que destrozaban sus gomas en un puñado de vueltas.

Hamilton, como en 2017, se quedó sin celebrar su título en el podio pero lo tenía igual de fácil que un año atrás. Esos puestos de privilegio parecían tener dos dueños pero Ricciardo volvió a sufrir un nuevo infortunio que le dejó sin la segunda plaza. Con Verstappen haciendo una carrera perfecta solo quedaba saber quienes le acompañarían en el cajón, y esos fueron los dos hombres de Maranello. Vettel se resarció de unas citas muy complicadas con una muy buena carrera en la que, de haber salido más delante y mejor aún, podía haber peleado hasta por la victoria. Kimi, como casi siempre, fue de menos a más y superó a ambos Mercedes... con un Bottas que acabó doblado.

Con el australiano fuera de combate, el sexto lugar era lo mejor a lo que podían aspirar el resto de la parrilla. Los otros siete equipos estaban lejísimos de los favoritos y acabaron con dos vueltas perdidas. Esa plaza debería haber sido para un Sainz que clasificó peor que Hulkenberg pero que le ganó la partida en la salida. El madrileño llegó a superar a Kimi pero le duró poco esa alegría y también la siguiente cuando la batería de su Renault le dejó tirado. La sexta plaza de Nico le hubiera permitido colocarse en el 'top 10' pero tendría que esperar a intentarlo en las citas que faltaban.

Carlos hubiera adelantado (o no) a un Alonso que también parecía tener un coche muy competitivo para la carrera. Los restos del coche de Ocon le obligaron a retirarse cuando rodaba 12º. Otro golpe de mala suerte en una cuenta atrás para una despedida que estaba siendo poco satisfactoria. Y es que la de México, viendo el octavo lugar que logró Vandoorne entre los Sauber de Leclerc y Ericsson, parecía la mejor opción para intentar mantenerse entre los 10 primeros pilotos, y a McLaren como sexto mejor equipo.

México 2018: Verstappen y Hamilton repiten fiesta

Como ya ocurrió en 2017 el Gp México de F1 volvió a repetir dos finales: la victoria parcial de Verstappen en la carrera y la definitiva de Hamilton en el campeonato. La lucha por el primero de esos triunfos empezó pronto a decantarse por los pilotos de Red Bull. Desde los entrenamientos se sintieron más fuertes y más competitivos con unos neumáticos que a muchos equipos se les atragantaron de manera evidente.

El holandés parecía el mejor preparado pero el sábado sufrió el único revés de todo el fin de semana cuando Ricciardo le arrebató la 'pole' y un registro histórico ya que a Max solo le quedan dos oportunidades para intentar ser el más joven en conseguir la vuelta más rápida en una clasificación. Pero la alegría le duró poco al australiano con una mala salida en la que acabó por detrás de su compañero y Hamilton. Fue el mejor momento para el británico porque desde entonces vio como los Red Bull y los Ferrari (en menor medida) eran inalcanzables para unos Mercedes que destrozaban sus gomas en un puñado de vueltas.

Hamilton, como en 2017, se quedó sin celebrar su título en el podio pero lo tenía igual de fácil que un año atrás. Esos puestos de privilegio parecían tener dos dueños pero Ricciardo volvió a sufrir un nuevo infortunio que le dejó sin la segunda plaza. Con Verstappen haciendo una carrera perfecta solo quedaba saber quienes le acompañarían en el cajón, y esos fueron los dos hombres de Maranello. Vettel se resarció de unas citas muy complicadas con una muy buena carrera en la que, de haber salido más delante y mejor aún, podía haber peleado hasta por la victoria. Kimi, como casi siempre, fue de menos a más y superó a ambos Mercedes... con un Bottas que acabó doblado.

Con el australiano fuera de combate, el sexto lugar era lo mejor a lo que podían aspirar el resto de la parrilla. Los otros siete equipos estaban lejísimos de los favoritos y acabaron con dos vueltas perdidas. Esa plaza debería haber sido para un Sainz que clasificó peor que Hulkenberg pero que le ganó la partida en la salida. El madrileño llegó a superar a Kimi pero le duró poco esa alegría y también la siguiente cuando la batería de su Renault le dejó tirado. La sexta plaza de Nico le hubiera permitido colocarse en el 'top 10' pero tendrá que esperar a intentarlo en las citas que faltan.


Carlos hubiera adelantado (o no) a un Alonso que también parecía tener un coche muy competitivo para la carrera. Los restos del coche de Ocon le obligaron a retirarse cuando rodaba 12º. Otro golpe de mala suerte en una cuenta atrás para una despedida que está siendo poco satisfactoria. Y es que la de México, viendo el octavo lugar que logró Vandoorne entre los Sauber de Leclerc y Ericsson, parecía la mejor opción para intentar mantenerse entre los 10 primeros pilotos, y a McLaren como sexto mejor equipo.

Previa México 2018: ¿Qué ocurrió en 2017?

Hamilton tenía fácil sumar su cuarto título mundial en México y aunque en la primera vuelta pudo torcerse su destino, no fue así. Vettel tenía que subir a los dos escalones más altos del podio y esperar el mayor tropiezo del año de un Lewis que había tenido en Mónaco su peor resultado de 2017 con un séptimo puesto. Una quinta plaza le bastaba pero hasta ese factible objetivo se alejó cuando logró el tercer mejor tiempo del sábado por detrás de un inspiradísimo Sebastian y un Verstappen a u nivel espectacular. El británico salió bien y presionó a sus dos rivales aunque Max lo hizo aún mejor para robar al alemán su posición de privilegio en la primera curva, algo que le comprometió ante Hamilton, que también le superó.

Vettel canalizó su frustración con un exceso de celo para proteger su posición, lo que ocasionó un alerón delantero roto en el Ferrari y un pinchazo en la rueda del Mercedes. A ambos les costó pasar por sus garajes, así que la posible ventaja del alemán se diluyó en un instante. Los dos tenían que remontar para alcanzar sus objetivos. Vettel lo tenía algo más fácil, pero ni los abandonos de pilotos como Ricciardo ni un periodo virtual de coche de seguridad le permitió alcanzar el podio. Al menos pudimos disfrutar de una buena cantidad de adelantamientos, casi tantos como los que tuvo que realizar Hamilton para evitar irse sin puntuar en México.

Eso sí, uno de ellos gustó mucho a los seguidores de la F1, con el que se iba a convertir en tetracampeón del mundo y un bicampeón en un coche que apenas le permitió defenderse con garantías. Alonso se coló en la fiesta del británico con una buena remontada y un fin de semana consistente que llenó de esperanzas a McLaren. La noticia de su participación en 'Las 24 Horas de Daytona' le espoleó, más aún tras dar y recibir halagos de su rival en pista en México, un Hamilton que sufrió más de lo habitual ante un coche, el de los de Woking, que se mostró competitivo a pesar de un motor Honda muy deficitario que tampoco tiene que envidiar mucho a un propulsor Renault que vivió un fin de semana de contrastes con numerosas roturas, abandonos y problemas, y también una victoria.

El propulsor galo del Red Bull de Verstappen le permitió poner contra las cuerdas a todos desde el viernes. Casi se lleva la 'pole' el sábado y destrozó a todos en un domingo perfecto en el que, aunque le pidieran ir despacio, fue el más rápido con mucha diferencia. Max consiguió su victoria más contundente de las tres que entonces sumaba en F1 y se redimió tras un polémico fin de semana en Austin en el que bajó del podio tan rápido como subió. Un triunfo perfecto en una cita terrible para el resto de los motores franceses que permitió a Williams afianzar sus opciones para acabar quintos en mundial muy decepcionante para los de Grove; y a Haas, seguir soñando con la sexta plaza que ocupaba Toro Rosso y que también buscaba Renault.

Quizá esta sea la lucha más ajustada para disfrutar en los grandes premios que todavía le restaban a 2017. Un año visto para sentencia en el que también restaba conocer si Bottas sería capaz de robar el subcampeonato a Vettel; si Sainz se mantendría en el 'top 10' (no parecía complicado); si Verstappen mantenía ese estado de forma para intentar alcanzar la cuarta plaza que tenía Ricciardo y acechaba Kimi; si Ocon sería capaz de arrebatar la primera plaza de los mortales, la séptima, a su compañero Pérez; o si EricssonGasly Hartley lograrían puntuar en Brasil o Abu Dabi. Pequeñas batallas o retos que darían algo de vida a un mundial que ya miraba al de 2018, con todos los equipos cerrando sus alineaciones de pilotos, ultimando fichajes técnicos y probando elementos que montarían este año.

Previa Brasil 2017: ¿Qué pasó en 2016?

La carrera de F1 en Brasil en 2016 es de aquellas pocas veces en las que en tres horas podemos pasar del total aburrimiento y enojo al entusiasmo y la emoción. Como es habitual cuando llueve, vivimos otro bochorno, el de siempre: dar vueltas y vueltas detrás del coche de seguridad para lanzar la carrera y detenerla pocos giros después. Mantengo una opinión firme al respecto: si se puede correr adelante, y si no se puede todos quietos. Hacer el tonto detrás del 'safety car' durante cerca de 20 vueltas fue algo bochornoso y estúpido que hacía temblar una vez más los débiles cimientos de una categoría deportiva puesta en entredicho por sus propios protagonistas. Pero tampoco me quiero detener mucho en este debate que considero, cada vez más, una pérdida de tiempo. Sólo espero que todos los implicados en este problema (dirección de carrera, FIA, FOA, equipos, pilotos y proveedor de neumáticos) hagan todo lo posible para que no volvamos a ver como una ilusionante y vibrante carrera bajo la lluvia acabe destrozando la expectativas de muchos.

Al final, tuvimos un primer tramo libre de control y sin incidentes de casi 7 giros; un segundo de 17; y un tercero (y final) de 16. En los tres hubo un claro protagonista: Verstappen. No podía haber crítica posible al joven holandés: adelantó en pista a todos los pilotos que estuvieron a su alcance. En la "vuelta inicial" (la octava en realidad) se quitó de en medio a Kimi en la primera curva y no se despegó de un Rosberg muy conservador durante toda la carrera. Cuando se relanzó la carrera después de más de una hora de detrás del coche de seguridad y de dos banderas rojas, Max volvió a hacer de las suyas y adelantó a Nico. Sólo tenía delante al que lideró la carrera de principio a fin, un Hamilton que no fue protagonista ante las cámaras pero realizó una labor impecable que le pudo haber reportado su tercer "grand chelem" si no fuera por lo rápido que rodaron los Red Bull en la parte final de la cita en Interlagos. El británico seguía haciendo los deberes (ya era el segundo piloto con más victorias de la historia) y el alemán también, al que le valía subir al podio en Abu Dabi para ser campeón.

Cuando Verstappen estaba persiguiendo a Lewis cometió un error que muchos convirtieron en otra genialidad: trompeaba en la misma zona en la que otros tres coches se estrellaron, pero lo controló como si fuera un veterano experimentado. Gracias a esta maniobra logró mantener tras él a Rosberg, que veía como su compañero le podrá recortar 10 puntos. El germano tuvo fortuna gracias al ímpetu de los estrategas de Red Bull. El equipo austriaco apostó fuerte con el neumático intermedio en sus dos pilotos pero la apuesta no les salió bien. Las interrupciones y la intensidad cambiante de la lluvia jugaron en su contra, sobre todo en la de Ricciardo. El australiano no tuvo su día y se vio eclipsado por su jovencísimo compañero. Y es que Max completó una parte final de carrera aún más alucinante porque después de la última bandera amarilla volvió a pista en 14ª posición para remontar hasta ocupar la última plaza del podio.

Era merecido el premio para Verstappen aunque se lo robó a un 'Checo' Pérez que volvió a cuajar una gran carrera. Tras el mexicano, y durante un tercio de la carrera, el rival por esa tercera posición fue un Carlos Sainz Jr. que sí supo leer la carrera, que no cometió errores ni dio pasos en falso. La lluvia era la oportunidad del madrileño, y sólo el desgaste de sus neumáticos en los últimos giros le impidió lograr la que hubiera sido su mejor posición en la F1. El madrileño se tuvo que conformar con repetir la sexta plaza de Montmeló y Austin ese 2016, aunque en Brasil se quedó a solo 8 segundos del podio. Gran actuación con un Toro Rosso del que se esperaba más en lluvia, y que le acercaba mucho a la lucha por el 10º puesto del mundial que todavía peleaba con su compatriota y con el protagonista de las imágenes más emotivas del día: Massa.

El brasileño disputaba la que iba a ser su última carrera en casa y, como le sucedía desde hace años, el resultado fue terrible. El Williams se mostró poco competitivo el sábado y no pudo entrar en Q3. El domingo ya se complicaba y nada parecía ir bien para Felipe, que luchaba con mucha fuerza para alcanzar la zona de puntos. Pelea complicada y llena de contratiempos que no pudo ni finalizar cuando se fue contra el muro en la misma zona que lo hicieron antes Kimi y Ericsson, y donde casi se van Vettel, Alonso, Pérez o Verstappen. La decepción era evidente en el piloto y también en la grada, pero Interlagos le dio todo su cariño. Las lágrimas empezaron a brotar en los ojos de Massa mientras volvía a su garaje y ese llanto fue a más cuando en ese camino recibió la ovación de garajes como el de Mercedes o el de Ferrari, y cuando llegó al de Williams, volcados con él, que recibió, por último, los abrazos y los besos de su hermano, de su hijo y de su mujer, y de un emocionado padre, ya una figura de la F1, siempre acompañando a su hijo Felipe, que en Abu Dabi iba a decir adiós a la Fórmula 1 celebrando su carrera 250.

El que fuera su compañero también protagonizó duelos de gran nivel a pesar de cometer dos errores que le lastraron, primero a la 14ª posición y después a la 17ª. A pesar de ello, Alonso demostró lo competitivo que es con la pista mojada a pesar de que llevaba un McLaren que condenó a Button a acabar en la última posición de los 16 supervivientes finales. Fernando luchó de tú a tú con los Force India y los Ferrari, y remontó en las últimas vueltas para sumar un punto más que le acercaba aún más a la 10ª plaza en el mundial de pilotos. Buen papel del asturiano que no estuvo exento de polémica en la maniobra que le costó una plaza con Vettel. No diré que es la gota que colmaba el vaso porque hacía semanas que lo había desbordado: pero que criticara a Verstappen por una maniobra que el holandés hizo de forma más limpia que la que él hizo sobre Alonso es demencial. El germano había perdido la perspectiva, las formas y la razón. Como con el tema de la lluvia y demás, tampoco perderé más tiempo en criticar las absurdas palabras de un Sebastian que destruía su imagen cada día. Eso sí, el comentario posterior de Fernando en el que aseguraba que "la próxima vez voy contra él" estaba fuera de lugar, al menos en mi opinión. Sé que buscaba "picarle" y descentrarle aún más, pero lo tenía que hacer en pista, no soltándolo en los micrófonos.

No me quiero olvidar tampoco de la gran carrera de Ocon, su primera cita bajo la lluvia. El de Manor casi celebraba su fichaje por Force India con unos puntos que le hubieran venido muy bien al que sería su exquipo. El francés contuvo a pilotos expertos y coches muy superiores durante gran parte de la carrera, pero al final se quedó sin premio. Si que lo tuvo el otro piloto local, el otro Felipe: Nasr logró una gran 9ª plaza que permitía a Sauber sumar sus primeros puntos y, además, abandonar la última plaza del mundial de constructores, un hecho muy importante para un equipo con los problemas financieros que sufre.

México 2017: Hamilton aumenta su leyenda

Hamilton tenía fácil sumar su cuarto título mundial en México y aunque en la primera vuelta pudo torcerse su destino, no fue así. Vettel tenía que subir a los dos escalones más altos del podio y esperar el mayor tropiezo del año de un Lewis que había tenido en Mónaco su peor resultado de 2017 con un séptimo puesto. Una quinta plaza le bastaba pero hasta ese factible objetivo se alejó cuando logró el tercer mejor tiempo del sábado por detrás de un inspiradísimo Sebastian y un Verstappen a u nivel espectacular. El británico salió bien y presionó a sus dos rivales aunque Max lo hizo aún mejor para robar al alemán su posición de privilegio en la primera curva, algo que le comprometió ante Hamilton, que también le superó.

Vettel canalizó su frustración con un exceso de celo para proteger su posición, lo que ocasionó un alerón delantero roto en el Ferrari y un pinchazo en la rueda del Mercedes. A ambos les costó pasar por sus garajes, así que la posible ventaja del alemán se diluyó en un instante. Los dos tenían que remontar para alcanzar sus objetivos. Vettel lo tenía algo más fácil, pero ni los abandonos de pilotos como Ricciardo ni un periodo virtual de coche de seguridad le permitió alcanzar el podio. Al menos pudimos disfrutar de una buena cantidad de adelantamientos, casi tantos como los que tuvo que realizar Hamilton para evitar irse sin puntuar en México.

Eso sí, uno de ellos gustó mucho a los seguidores de la F1, con el que se iba a convertir en tetracampeón del mundo y un bicampeón en un coche que apenas le permitió defenderse con garantías. Alonso se coló en la fiesta del británico con una buena remontada y un fin de semana consistente que llenó de esperanzas a McLaren. La noticia de su participación en 'Las 24 Horas de Daytona' le espoleó, más aún tras dar y recibir halagos de su rival en pista en México, un Hamilton que sufrió más de lo habitual ante un coche, el de los de Woking, que se mostró competitivo a pesar de un motor Honda muy deficitario que tampoco tiene que envidiar mucho a un propulsor Renault que vivió un fin de semana de contrastes con numerosas roturas, abandonos y problemas, y también una victoria.

El propulsor galo el Red Bull de Verstappen le permitió poner contra las cuerdas a todos desde el viernes. Casi se lleva la 'pole' el sábado y destrozó a todos en un domingo perfecto en el que, aunque le pidieran ir despacio, fue el más rápido con mucha diferencia. Max consiguió su victoria más contundente de las tres que ya suma en F1 y se redimió tras un polémico fin de semana en Austin en el que bajó del podio tan rápido como subió. Un triunfo perfecto en una cita terrible para el resto de los motores franceses que permitió a Williams afianzar sus opciones para acabar quintos en mundial muy decepcionante para los de Grove; y a Haas, seguir soñando con la sexta plaza que ocupa Toro Rosso y que también busca Renault.

Quizá esta sea la lucha más ajustada para disfrutar en los grandes premios que todavía le restan a 2017. Un año visto para sentencia en el que también resta conocer si Bottas será capaz de robar el subcampeonato a Vettel; si Sainz se mantendrá en el 'top 10' (no parece complicado); si Verstappen mantiene este estado de forma para intentar alcanzar la cuarta plaza que tiene Ricciardo y acecha Kimi; si Ocon será capaz de arrebatar la primera plaza de los mortales, la séptima, a su compañero Pérez; o si Ericsson, Gasly o Hartley logran puntuar en Brasil o Abu Dabi. Pequeñas batallas o retos que darán algo de vida a un mundial que ya mira en el próximo, con todos los equipos cerrando sus alineaciones de pilotos, ultimando fichajes técnicos y probando elementos que montarán en 2018.

Previa México 2017: ¿Que ocurrió en 2016?

La F1 regresó a México en 2015 tras más de dos décadas sin acoger una cita del mundial. Aquel retorno nos dejó una cita con quejas sobre el asfalto, los neumáticos y algo fríos con todo, pero la del año pasado se resume con una palabra: decepción. La carrera de 2016 en el Hermanos Rodríguez no puede tener otro apelativo. Cuando en la primera curva, los comisarios se "olvidaron" de la maniobra de Hamilton, para después ponerse a investigar todo empecé a pensar que nos esperaba un espectáculo bochornoso. Seguro que muchos también lo pensaron y, claro, no nos equivocamos. El británico no fue ni apercibido por ganar terreno al saltarse las primeras curvas y evitar el ataque de Rosberg Verstappen, pero tal demostración de "mirar para otro lado" duró unos segundos. Las investigaciones y sanciones se multiplicaron con dispar, y polémico, final. Parece que poco hubiera modificado el resultado entre los dos primeros, pero tras ellos, sí que causaron un vendaval de decisiones erráticas y controvertidas.

Tengo que reconocer que asistí con pena a una retahíla de mensajes de dirección de carrera que, además, no animaron una cita aburrida durante 68 de las 71 vueltas en México. Si esto no era suficiente, algunos pilotos protagonizaron un gran número de mensajes de radio que se tenían que haber ahorrado. En este capítulo hay un claro "ganador" que eclipsó hasta la bronca de Alonso a su ingeniero de pista y otros mensajes polémicos.

Vettel comenzó el viernes insultando al asturiano y a Sainz; siguió el sábado echando balones fuera al estorbar a Hamilton y quejándose del tráfico por ser séptimo; y remató con un domingo que, a mi juicio, le debería haber costado algo más que una reprimenda. El germano se excedió al pedir que Verstappen le cediera la posición después de hacer una maniobra similar a la que usó Hamilton para mantenerse líder; cubrió posición haciendo lo que había provocado quejas de él y otros hacia el holandés en otras ocasiones; e insultó de manera muy grosera a Charlie Whiting. El comportamiento de Sebastian dejaba mucho que desear y era el culmen a una temporada en la que la frustración le llevó a ganarse una imagen de llorón insoportable e iracundo que despreciaba y faltaba el respeto a sus rivales, a su equipo y a los responsables de la F1. Fue lamentable y creo que se merecía una dura sanción por muchos motivos: porque así lo recoge el código de conducta de la FIA; porque dañaba la imagen del deporte; y porque si no se hacía se puede creaba un muy mal precedente. Vettel mereció un castigo justo y ejemplar. Y por cierto, a todos los que justificaban su comportamiento con vídeos e imágenes del pasado de la F1, con pilotos dando puñetazos y peleando, que se lo hagan mirar. Es como justificar que haya violencia machista porque hace décadas o siglos se veía como algo normal. Hay mucho cavernícola suelto...

La segunda exigencia que podíamos realizar tras un fin de semana así es que haya coherencia. No puede ser que viéramos varias maniobras similares y que unas fueran castigadas y otras no. Sainz fue penalizado por echar a Alonso de pista pero no Verstappen por hacerlo con Rosberg; o Hamilton, que se saltó la primera curva y no fue ni investigado pero sí el holandés, que perdió el podio por ello. Me gustaría que hubiera menos intervencionismo en las carreras, pero espero que cuando lo haya, al menos, sea igual para todos, justo y coherente, cosa que he vuelto a reclamar tras EE.UU. 2017. Las erráticas decisiones de los comisarios ensuciaron aún más una carrera que apenas tuvo interés sobre la pista. Lo único que me gustó de tal vergonzoso arbitraje deportivo fue ver como el último cajón del podio fue para Ricciardo, eso sí, después de vivir un esperpento con el "si pero no" para Verstappen primero y para Vettel después. Como dijo el alemán de Ferrari: ridículo.

El papel del australiano fue lo más destacado, deportivamente hablando, junto con la buena carrera de los dos Force India; y eso que ambos pudieron aspirar a más: Hulkenberg se vio superado y acabó trompeando al defender posición ante Kimi, y Pérez terminó desesperado detrás de un Massa que le cerró la puerta de forma firme y contundente. El mexicano lo intentó y, a pesar de sus ataques, sin cometer ninguna infracción ni perjudicar a su contrincante. Gracias a su punto, la pelea con Williams se decantó hacia el lado de su equipo: 7 puntos para Force India y 6 para los de Grove.

Otra pelea que seguía sin dueño era la que buscaba quien será el cuarto mejor piloto del año porque el tercero si que estaba decidido. Gracias a su tercera plaza, Ricciardo ocuparía esa misma plaza en la clasificación general a final de 2016. Puesto merecido para el de Red Bull, que supo contener el envite de su nuevo compañero y que era el único piloto que sólo había dejado de dar una de las vueltas que se habían disputado hasta entonces (1.141 de 1.142), la que perdió al ser doblado en Rusia donde fue 11º (su única carrera sin puntuar). Un excelente premio para una carrera que vio como le complicaron y en la que se vio obligado a remontar desde la 17ª plaza, con un ritmo y una decisión admirable.

Por detrás de la zona de puntos había que destacar la 11ª posición del Sauber de Ericsson, que privó a ambos McLaren de ser los primeros detrás de los 5 mejores equipos, que en México no dejaron posibilidad a ningún otro coche de pelear por algún punto. El sueco se coló por delante pero los de Woking demostraron mejor ritmo que todos los cinco coches de cola a pesar de que sufrieron problemas en su motor Honda. Estaban en medio, a un paso de caer al vagón de cola o engancharse a la locomotora. Lejos de ellos estaba Toro Rosso, que eso sí, cuentan con un Sainz que les maravillaba cada fin de semana. El madrileño se volvió a colar en Q3 con un coche, que el domingo, fue el tercero por la cola.

Dejo para el final la lucha entre los dos aspirantes al título. Hamilton apretaba y a Rosberg le temblaban un poco las piernas, pero la inercia no parecía suficiente para que Lewis le robara el título a Nico. El Mercedes vio como sus rivales se acercaban en México pero no lograron superar al alemán para que el británico le recortara algo más de ventaja. El campeón de 2015 seguía obligado a ganar y el aspirante sólo tenía que seguirle de cerca, e incluso se podía permitir un leve traspiés (ser tercero), para suceder a su compañero. Al menos, la emoción parecía que se mantenía hasta la última cita de un 2016 en el que muchas cosas debían cambiar para que en 2017 viéramos una F1 más justa y con más espectáculo en el asfalto que lejos de él.

Brasil 2016: Del hartazgo a lo grandioso

Pocas veces en tres horas podemos pasar del total aburrimiento y enojo al entusiasmo y la emoción. Como es habitual cuando llueve en la F1 vivimos otro bochorno, el de siempre: dar vueltas y vueltas detrás del coche de seguridad para lanzar la carrera y detenerla pocos giros después. Mantengo una opinión firme al respecto: si se puede correr adelante, y si no se puede todos quietos. Hacer el tonto detrás del 'safety car' durante cerca de 20 vueltas es algo bochornoso y estúpido que hace temblar aún más los débiles cimientos de una categoría deportiva puesta en entredicho por sus propios protagonistas. Pero tampoco me quiero detener mucho en este debate que considero, cada vez más, una pérdida de tiempo. Sólo espero que todos los implicados en este problema (dirección de carrera, FIA, FOA, equipos, pilotos y proveedor de neumáticos) hagan todo lo posible para que en 2017 no volvamos a ver como una ilusionante y vibrante carrera bajo la lluvia acabe destrozando la expectativas de muchos.

Al final, hemos tenido un primer tramo libre de control y sin incidentes de casi 7 giros; un segundo de 17; y un tercero (y final) de 16. En los tres hubo un claro protagonista: Verstappen. Hoy no hay crítica posible al joven holandés: ha adelantado en pista a todos los pilotos que han estado a su alcance. En la "vuelta inicial" (la octava en realidad) se quitó de en medio a Kimi en la primera curva y no se despegó de un Rosberg muy conservador durante toda la carrera. Cuando se relanzó la carrera después de más de una hora de detrás del coche de seguridad y de dos banderas rojas, Max volvió a hacer de las suyas y adelantó a Nico. Sólo tenía delante al que ha liderado la carrera de principio a fin, un Hamilton que no ha sido protagonista ante las cámaras pero que ha realizado una labor impecable que le podría haber reportado su tercer "grand chelem" si no fuera por lo rápido que han rodado los Red Bull en la parte final de la cita en Interlagos. El británico sigue haciendo los deberes (ya es el segundo piloto con más victorias de la historia) y el alemán también, al que le vale subir al podio en Abu Dabi para ser campeón.

Cuando Verstappen estaba persiguiendo a Lewis ha cometido un error que han convertido en otra genialidad: trompeaba en la misma zona en la que otros tres coches se han estrellado, pero lo ha controlado como si fuera un veterano experimentado. Gracias a esta maniobra logró mantener tras él a Rosberg, que veía como su compañero le recortaba 10 puntos. El germano tuvo fortuna gracias al ímpetu de los estrategas de Red Bull. El equipo austriaco apostó fuerte con el neumático intermedio en sus dos pilotos pero la apuesta no les salió bien. Las interrupciones y la intensidad cambiante de la lluvia jugaron en su contra, sobre todo en la de Ricciardo. El australiano no ha tenido su día y se ha visto eclipsado por su jovencísimo compañero. Y es que Max ha completado una parte final de carrera aún más alucinante porque después de la última bandera amarilla ha vuelto a pista en 14ª posición para remontar hasta la última plaza del podio.

Era merecido el premio para Verstappen aunque se lo ha robado a un 'Checo' Pérez que ha vuelto a cuajar una gran carrera. Tras el mexicano, y durante un tercio de la carrera, el rival por esa tercera posición ha sido un Carlos Sainz Jr. que sí ha sabido leer la carrera, que no ha cometido errores ni dado pasos en falso. La lluvia era la oportunidad del madrileño, y sólo el desgaste de sus neumáticos en los últimos giros le ha impedido lograr su mejor posición en la F1. El madrileño se ha tenido que conformar con repetir la sexta plaza de Montmeló y Austin, aunque esta vez se ha quedado a 8 segundos del podio. Gran actuación con un Toro Rosso del que se esperaba más en lluvia, y que le acerca mucho a la lucha por el 10º puesto del mundial que todavía pelean su compatriota y el protagonista de las imágenes más emotivas del día: Massa.

El brasileño disputaba su última carrera en casa y, como le sucede desde hace años, el resultado ha sido terrible. El Williams se mostró poco competitivo el sábado y no pudo entrar en Q3. El domingo ya se complicaba y nada parecía ir bien para Felipe, que luchaba con mucha fuerza para alcanzar la zona de puntos. Pelea complicada y llena de contratiempos que no pudo ni finalizar cuando se fue contra el muro en la misma zona que lo hicieron antes Kimi y Ericsson, y donde casi se van Vettel, Alonso, Pérez o Verstappen. La decepción era evidente en el piloto y también en la grada, pero Interlagos le dio todo su cariño. Las lágrimas empezaron a brotar en los ojos de Massa mientras volvía a su garaje y ese llanto fue a más cuando en ese camino recibió la ovación de garajes como el de Mercedes o el de Ferrari, y cuando llegó al de Williams, volcados con él, que recibió, por último, los abrazos y los besos de su hermano, de su hijo y de su mujer, y de un emocionado padre, ya una figura de la F1, siempre acompañando a su hijo Felipe, que en Abu Dabi dirá adiós a la Fórmula 1 celebrando su carrera 250.

El que fuera su compañero también protagonizó duelos de gran nivel a pesar de cometer dos errores que le lastraron, primero a la 14ª posición y después a la 17ª. A pesar de ello, Alonso demostró lo competitivo que es con la pista mojada a pesar de llevar un McLaren que condenó a Button a acabar en la última posición de los 16 supervivientes finales. Fernando luchó de tú a tú con los Force India y los Ferrari y remontó en las últimas vueltas para sumar un punto más que le acerca aún más a la 10ª plaza en el mundial de pilotos. Buen papel del asturiano que no estuvo exento de polémico en la maniobra que le costó una plaza con Vettel. No diré que es la gota que colma el vaso porque hace semanas que lo ha desbordado: pero que criticara a Verstappen por una maniobra que el holandés hizo de forma más limpia que la que él hizo sobre Alonso es demencial. El germano ha perdido la perspectiva, las formas y la razón. Como con el tema de la lluvia y demás, tampoco perderé más tiempo en criticar las absurdas palabras de un Sebastian que destruye su imagen cada día. Eso sí, el comentario posterior de Fernando en el que aseguraba que "la próxima vez voy contra él" está fuera de lugar, al menos en mi opinión. Sé que busca "picarle" y descentrarle aún más, pero lo tiene que hacer en pista, no soltándolo en los micrófonos.

No me quiero olvidar tampoco de la gran carrera de Ocon, su primera cita bajo la lluvia. El de Manor casi celebra su fichaje por Force India con unos puntos que le hubieran venido muy bien al que será su exquipo. El francés contuvo a pilotos expertos y coches muy superiores durante gran parte de la carrera, pero al final se quedó sin premio. Si que lo tuvo el otro piloto local, el otro Felipe: Nasr ha logrado una gran 9ª plaza que permite a Sauber sumar sus primeros puntos y, además, abandonar la última plaza del mundial de constructores, un hecho muy importante para un equipo con los problemas financieros que sufre.

México 2016: Decepción

La carrera en el Hermanos Rodríguez no puede tener otro apelativo. Cuando en la primera curva, los comisarios se "olvidaron" de la maniobra de Hamilton, para después ponerse a investigar todo empecé a pensar que nos esperaba un espectáculo bochornoso. Seguro que muchos también lo pensaron y, claro, no nos equivocamos. El británico no fue ni apercibido por ganar terreno al saltarse las primeras curvas y evitar el ataque de Rosberg o Verstappen, pero tal demostración de "mirar para otro lado" duró unos segundos. Las investigaciones y sanciones se multiplicaron con dispar, y polémico, final. Parece que poco hubiera modificado el resultado entre los dos primeros, pero tras ellos, sí que causaron un vendaval de decisiones erráticas y controvertidas.

Tengo que reconocer que asistí con pena a una retahíla de mensajes de dirección de carrera que, además, no animaron una carrera aburrida durante 68 de las 71 vueltas en México. Si esto no era suficiente, algunos pilotos protagonizaron un gran número de mensajes de radio que se tenían que haber ahorrado. En este capítulo hay un claro "ganador" que eclipsó hasta la bronca de Alonso a su ingeniero de pista y otros mensajes polémicos.

Vettel comenzó el viernes insultando al asturiano y a Sainz; siguió el sábado echando balones fuera al estorbar a Hamilton y quejándose del tráfico por ser séptimo; y remató con un domingo que, a mi juicio, le debería haber costado algo más que una reprimenda. El germano se excedió al pedir que Verstappen le cediera la posición después de hacer una maniobra similar a la que usó Hamilton para mantenerse líder; cubrió posición haciendo lo que había provocado quejas de él y otros hacia el holandés en otras ocasiones; e insultó de manera muy grosera a Charlie Whiting. El comportamiento de Sebastian deja mucho que desear y es el culmen a una temporada en la que la frustración le ha llevado a ganarse una imagen de llorón insoportable e iracundo que desprecia y falta el respeto a sus rivales, a su equipo y a los responsables de la F1. Fue lamentable y creo que se merece una dura sanción por muchos motivos: porque así lo recoge el código de conducta de la FIA; porque daña la imagen del deporte; y porque si no se hace se puede crear un muy mal precedente. Vettel merece un castigo justo y ejemplar. Y por cierto, a todos los que justifican su comportamiento con vídeos e imágenes del pasado de la F1, con pilotos dando puñetazos y peleando, que se lo hagan mirar. Es como justificar que haya violencia machista porque hace décadas o siglos se veía como algo normal. Hay mucho cavernícola suelto...

La segunda exigencia que podemos realizar tras un fin de semana así es que haya coherencia. No puede ser que viéramos varias maniobras similares y que unas fueran castigadas y otras no. Sainz fue penalizado por echar a Alonso de pista pero no Verstappen por hacerlo con Rosberg; o Hamilton, que se saltó la primera curva y no fue ni investigado pero sí el holandés, que perdió el podio por ello. Me gustaría que hubiera menos intervencionismo en las carreras, pero espero que cuando lo haya, al menos, sea igual para todos, justo y coherente. Las erráticas decisiones de los comisarios ensuciaron aún más una carrera que apenas tuvo interés sobre la pista. Lo único que me gustó de tal vergonzoso arbitraje deportivo fue ver como el último cajón del podio fue para Ricciardo, eso sí, después de vivir un esperpento con el si pero no para Verstappen primero y para Vettel después. Como diría el alemán de Ferrari: ridículo.

El papel del australiano fue lo más destacado, deportivamente hablando, junto con la buena carrera de los dos Force India; y eso que ambos pudieron aspirar a más: Hulkenberg se vio superado y acabó trompeando al defender posición ante Kimi, y Pérez terminó desesperado detrás de un Massa que le cerró la puerta de forma firme y contundente. El mexicano lo intentó y, a pesar de sus ataques, sin cometer ninguna infracción ni perjudicar a su contrincante. Gracias a su punto, la pelea con Williams se decantó hacia el lado de su equipo: 7 puntos para Force India y 6 para los de Grove.

Otra pelea que sigue sin dueño es la que busca quien será el cuarto mejor piloto del año porque el tercero si que está decidido. Gracias a su tercera plaza, Ricciardo ocupará esa misma plaza en la clasificación general a final de año. Puesto merecido para el de Red Bull, que ha sabido contener el envite de su nuevo compañero y que es el único piloto que sólo ha dejado de dar una de las vueltas que se han disputado hasta ahora (1.141 de 1.142), la que perdió al ser doblado en Rusia donde fue 11º (su única carrera sin puntuar). Un excelente premio para una carrera que vio como le complicaron y en la que se vio obligado a remontar desde la 17ª plaza, con un ritmo y una decisión admirable.

Por detrás de la zona de puntos hay que destacar la 11ª posición del Sauber de Ericsson, que privó a ambos McLaren de ser los primeros detrás de los 5 mejores equipos, que esta vez no dejaron posibilidad a ningún otro coche de pelear por algún punto. El sueco se coló por delante pero los de Woking demostraron mejor ritmo que todos los cinco coches de cola a pesar de que sufrieron problemas en su motor Honda. Ahora mismo están en medio, a un paso de caer al vagón de cola o engancharse a la locomotora. Lejos de ellos está Toro Rosso, que eso sí, cuentan con un Sainz que les maravilla cada fin de semana. El madrileño se volvió a colar en Q3 con un coche, que el domingo, fue el tercero por la cola.

Dejo para el final la lucha entre los dos aspirantes al título. Hamilton aprieta y a Rosberg le tiemblan un poco las piernas, pero la inercia no parece suficiente para que Lewis le robe el título a Nico. El Mercedes vio como sus rivales se acercaban en México pero no lograron superar al alemán para que el británico le recortara algo más de ventaja. El campeón sigue obligado a ganar y el aspirante sólo tiene que seguirle de cerca, e incluso se puede permitir un leve traspiés (ser tercero), para suceder a su compañero. Al menos, la emoción parece que se mantendrá hasta la última cita de un 2016 en el que muchas cosas deben cambiar para que en 2017 veamos una F1 más justa y con más espectáculo en el asfalto que lejos de él.