Previa Abu Dabi 2018: ¿Qué ocurrió en 2017?

Bottas cerró la temporada 2017 con su 'pole' y victoria más contundente y, además, por delante de un compañero sin problemas y en un Mercedes muy superior. En Rusia y Austria venció a Vettel con su Ferrari muy parejo o, incluso, por delante de su coche; y con un Hamilton casi desconocido en Sochi y sancionado en Spielberg. En Yas Marina firmó una clasificación perfecta y una carrera contundente. Quizá Lewis estuviera relajado después de haber saboreado su cuarto campeonato, pero aún así le venció en todos los aspectos y demostró que podía batirle.

Detrás, poca historia hubo. La pelea por el podio tuvo a Vettel como principal aspirante y casi aseguró su tercera plaza cuando su máximo rival se quedó tirado con su Red Bull. Si las averías se cebaron con Verstappen en la primera parte de 2017, la víctima de las carencias del motor Renault en la segunda parte del año pasado fue Ricciardo (como ha ocurrido en 2018). El australiano se coló entre ambos Ferrari e intentó alcanzar a Sebastian pero se quedó sin poder intentarlo por una avería en su monoplaza. De todas formas, el coche austriaco estuvo lejos de los de la 'Scuderia'. Kimi no puso en peligro el cajón de su compañero y contuvo sin demasiados apuros los ataques de Max, que empujó con todas sus fuerzas para intentar alcanzar a los Ferrari.

La victoria del resto de la parrilla, gracias al abandono de Ricciardo, era una sexta plaza que Hulkenberg comenzó a atar en una brillante clasificación en la que se impuso a un apretado pelotón de aspirantes a puntuar. Nico exprimió su Renault, y se sobrepuso a una sanción por protegerse fuera de la pista y a los problemas que sufrió en una parada mal ejecutada por su equipo para evitar los ataques de unos Force India que casi le adelantan en la salida. Pérez y Ocon tenían el cuarto mejor coche pero se les coló el germano. Eso sí, al resto les fue imposible alcanzar al mexicano y al galo.

Lo intentó Alonso con un McLaren que se despedía de Honda. La zona revirada le dio vida a un monoplaza que sufrió mucho en las largas rectas de Yas Marina. El español se quedó a las puertas de la Q3 y no estuvo nunca cerca de Hulkenberg ni de los Force India. Fernando logró una meritoria novena plaza por el adiós de Ricciardo, el de Sainz y un adelantamiento trabajado sobre Massa. El adiós al motor japonés no estuvo carente de la última crítica a través de la radio de Alonso, que esperaba que el motor Renault funcionara como se esperaba y no fallara tanto como hizo en 2017.

El brasileño no pudo con el español, que logró un hito al superar al Williams con una recta de por medio. Felipe tuvo que conformarse con cerrar la zona de puntos en su última carrera en F1. Y tuvo que agradecer que el otro español en liza se quedará fuera de juego después de un tremendo error de su equipo que le dejó con una rueda sin apretar al parar en 'boxes'. Sainz paró más tarde que Fernando y Felipe, y tenía una gran oportunidad para superarlos pero se quedó con las ganas. Por fortuna para Renault, su compañero logró los puntos necesarios para adelantar a Toro Rosso y lograr la sexta posición del mundial de constructores.

Fueron los únicos equipos que cambiaron de lugar en la clasificación final. Más movimiento hubo en la tabla de pilotos ya que Kimi aprovechó la retirada de Ricciardo para birlarle al australiano la cuarta plaza; mientras que Nico, además de impulsar a su equipo, se aupó a si mismo en el 'top 10' con su sexta plaza, que le permitió superar a los dos pilotos de Williams. Hulkenberg finalizaba detrás de su nuevo compañero. Los dos acaban con más puntos que Massa y Stroll, y suman más puntos que los de Grove, pero claro, al haber llegado a final de año por Palmer evitó que la marca del rombo pudiera haber peleado con ellos por una quinta plaza que Williams alcanzó por ese error estratégico de Renault, el declive de Toro Rosso y la falta de fiabilidad y velocidad de McLaren.

Por último, no podía dejar de opinar sobre el nuevo logotipo de la Fórmula 1 para 2018 que ya se estrenó en el podio de Abu Dabi. No creía y no creo que sea el cambio que necesitaba este deporte y aunque nos acostumbraremos a él, como con todo, no me gustaba. Era una modificación estética que no emocionaba ni transmitía el porqué de su adopción. Para gustos, los colores; y para disgustos, los errores. Espero que los siguientes cambios que lleguen sean más acertados y lógicos.

Previa Brasil 2018: ¿Qué ocurrió en 2017?

La carrera de Interlagos en 2017 quedó cerca de decidirse el sábado. Hamilton no llevaba ni dos minutos sobre la pista brasileña cuando se salió de pista y se chocó contra las protecciones. Un adiós prematuro que le condenó a ser el último en parrilla (acabo saliendo desde el 'pit lane') y entregó las llaves de la 'pole' a su compañero y a ambos Ferrari, y también las de la carrera. Kimi se descartó de esa pelea en el primer intentó en Q3 mientras Vettel superaba por milésimas a Bottas. La segunda ronda fue a la inversa: primero marcó tiempo el alemán, que no mejoró y vio como el finlandés se quedaba con la vuelta más rápida de todo el fin de semana.

Los Mercedes abrían y cerraban la parrilla pero esta situación duró muy poco. Valtteri no arrancó bien y Sebastian lideró la cita en Brasil con firmeza y seguridad. Su victoria solo peligró cuando Bottas intentó superarle adelantando su cambio de neumáticos. Fue el último momento en el que ambos estuvieron cerca, pero el piloto nórdico no inquietó al líder. Casi lo hizo más un Hamilton que aprovechó la estrategia, los incidentes y que su coche era el mejor en pista para remontar como si nada. Llegó a presionar a Räikkönen durante los últimos giros, y si le hubiera superado podría haber estado cerca de haber luchado por la victoria.

En medio de esta pelea por el podio estuvieron los dos Red Bull. Verstappen cumplió colándose en cuarta posición en la parrilla y Ricciardo también, quinto en parrilla. Viendo los problemas del coche austriaco con sus neumáticos y el déficit de potencia del motor Renault respecto al Mercedes y al Ferrari, era aún más destacable la remontada del australiano, al que una carambola entre Magnussen y Vandoorne le condenó a la última posición en la primera vuelta. Si valoramos todos los condicionantes, quizá la carrera de Daniel hubiera sido mejor puntuada que la de Lewis.

La vida en los mejores equipos, aunque tenga sus momentos duros, es mucho más cómoda que en el resto. Si no, que se lo pregunten a Massa, Alonso o Pérez, por ejemplo. Los tres batallaron por repartirse las plazas de su particular podio. El brasileño se despidió (otra vez) de su afición con un séptimo puesto que logró gracias a la velocidad punta de un Williams que se comió al McLaren en la relanzada tras el coche de seguridad que salió tras los incidentes de la primera vuelta.

Octavo fue Alonso, que no pudo contener a su excompañero Felipe tras conseguir superar a Pérez en los primeros metros, y eso que el asturiano salió bastante mal. El español alabó el trabajo de su equipo y la calidad de su monaplaza mientras deseaba "suerte" a Toro Rosso para 2018 con un motor Honda al que criticó sin piedad, aunque parecía que con razón. Si no hubiera sido porque se defendió cuando pudo, no perdió tiempo con quien no debía y por el 'DRS' de los coches que le precedían hubiera acabado sufriendo una lluvia de ataques y adelantamientos. Por lo menos, en su lucha, solo perdió plaza con Massa y la mantuvo con Pérez. Los tres fueron los últimos que no fueron doblados por la cabeza y sacaron mucha ventaja a unos Renault muy poco competitivos durante el domingo, que en el coche de Hülkenberg se llevaron su único premio, un punto que no sumó Sainz, cerca de Nico pero sin llegar a ponerle en aprietos en todo el fin de semana.

Previa Japón 2018: ¿Qué ocurrió en 2018?

Como ocurre este año, Ferrari tenía todas sus esperanzas puestas en la pequeña gira asiática posterior al final de la temporada europea de F1 para que Vettel recuperara el liderato y la marca se acercara a Mercedes en la pelea por el mundial de constructores. Un deseo que pudo haberles jugado una mala pasada al buscar forzar demasiado la máquina tras la oportunidad perdida en Singapur. El 'cero' de los italianos allí cuando esperaban dar un zarpazo al mundial les penalizó en Malasia al intentar recuperar el terreno perdido y les dio la puntilla en Suzuka. Es cierto que Hamilton había logrado la 'pole' en Japón (la primera para el británico allí), pero el domingo se había planteado como una oportunidad para Sebastian, que además podía haber intercalado a algún Red Bull entre él y el líder de un campeonato que ya parecía que lo será hasta el final.

Toda opción para Vettel se empezó a escapar cuando se repetía la imagen de una nube de mecánicos en torno a su coche en la parrilla de salida que ya vimos en el de Kimi en Sepang. En esta ocasión no encontraron problema alguno y el coche número 5 salió a pista, pero pronto empezó a ver que algo no iba bien. Era extraño ver cómo no pudo atacar a Hamilton, más lo fue observar a Verstappen superándolo, y más aún lo era ver como tres coches le adelantaron en el primer paso por la recta de meta. Su Ferrari desfallecía y, tras un pequeño parón por un coche de seguridad fue a peor. Segundo abandono del año y el campeonato que se escapaba de forma casi definitiva. Solo dos debacles de Lewis le permitirían soñar con un mundial que llegó a parecer que tenía cerca pero que entonces estaba pendiendo de un hilo muy fino y quebradizo.

La trabajada victoria de Hamilton le permitía llegar a Austin con opciones de salir campeón. Si repetía resultado y Vettel no alcanzaba el 'top 5' en Estados Unidos, sería campeón; y si acababa segundo y el germano era 9º, 10º o no puntuaba, también lo sería siempre y cuando su compañero de equipo no ganara en el circuito norteamericano. Parecía complicado pero, visto lo visto, no era ninguna locura que el mundial se decidiera un mes antes de que finalizase. Triste desenlace para una temporada en la que parecía que Ferrari había cerrado la brecha para acabar con el monopolio de Mercedes.

El coche germano dio muestras de debilidad en algunas facetas y les costó mantenerse como los favoritos. Sí, pero lo volvieron a conseguir..., Hamilton lo lograba. El británico ya era un fuera de serie, pero su pelea de 2016 contra Rosberg y la lucha de este inicio de 2017 contra Vettel le llevaba a un nivel aún más superior. Lewis estaba logrando vueltas increíbles para conseguir 'poles' que parecían imposibles, y estaba gestionando carreras llenas de imprevistos y en las que tenía muchos rivales dispuestos a superarle. Iba camino de ser tetracampeón y de hacerlo con autoridad y con unas actuaciones brillantes que estaban ensombreciendo a un Bottas que perdió muchos enteros en ese final de temporada.

Hamilton y Mercedes lo tenían casi hecho, y el golpe anímico a Ferrari fue tremendo porque estos tres fines de semana de pesadilla llegaron cuando la capacidad de reacción era mínima y porque muchos pensábamos que tenían coche para intentar ser campeones. Además, Red Bull llegó (por fin) a la pelea y podía ser un "aliado" para los intereses de los italianos, pero en Maranello podían empezar a estar preocupados porque los austriacos podían arrebatarles el subcampeonato de constructores. Ricciardo es un seguro de competitividad y Verstappen estaba viendo compensado su terrible temporada con unas actuaciones llenas de ritmo, agresividad y oportunidades aprovechadas.

Force India también vivía una etapa que ya les certificaba ser el cuarto mejor equipo, con mucha diferencia ante un nutrido grupo de perseguidores comandado por unos Williams decepcionantes. Ver a Massa arañar el último punto ante un McLaren con un motor que dejaba en evidencia las carencias de todo un coche era la imagen perfecta que demostraba su bajísimo nivel competitivo. Un nivel que si tuvo Haas en Suzuka para llevar a sus dos coches a la zona de puntos por segunda vez en 2017, lo que les permitía alcanzar la séptima plaza, superando a Renault y acechando a Toro Rosso.

En estos dos últimos equipos tuvimos una de las noticias más esperadas de las últimas semanas, la de Sainz adelantando su llegada al equipo de la marca del rombo para sustituir ya a Jolyon Palmer. El británico llevaba muchas carreras presionado por los franceses para dejar su sitio a un piloto con más garantías de sumar puntos para intentar superar a Haas y a Toro Rosso en el mundial de constructores, aunque a quien más beneficiaba el cambio es al madrileño. Carlos tendría la oportunidad de adaptarse al monoplaza y, lo que a veces es más importante, a una estructura, personal y forma de entender la competición distinta. Podría implicarse mucho más en el desarrollo del coche e introducir conceptos que puedan mejorar su rendimiento cuando 2018 ponga las cartas sobra la mesa. Lástima que la despedida de ambos, sobre todo con el accidente y abandono de Sainz, fuera tan agridulce con los de Enstone y Faenza.

El otro español aún mantenía la incógnita sobre su futuro aunque muchos apuntaban a que lo único que faltaba decidir era lo que duraría la ampliación de contrato con McLaren y su ficha. Unas conversaciones que estaban muy avanzadas y con posiciones muy cercanas pero que Alonso retrasaba a la espera de un milagro que llegara caído del cielo en forma de locura de final de temporada como la que tuvimos en 2016 con Rosberg, de un adiós que le abra una puerta cerrada. Y quién sabía entonces viendo el gran interés que tuvo Hamilton por probarse el anillo de ganador de 'Las 500 Millas' de Sato en el podio japonés (sonrisa y guiño). El asturiano tiene atada la opción de continuar con los de Woking, más si cabe si sabemos que él fue uno de los principales valedores del divorcio con Honda y el matrimonio con Renault.

Alonso sufrió la enésima penalización por cambios mecánicos y en el país de su todavía suministrador de motores. A pesar de todo, y no como en Sepang, Fernando realizó una carrera consistente de la que se marchó sin puntos por pequeños detalles, como perder tiempo detrás de pilotos como Stroll. El último de todos esos detalles fue que le alcanzó el dueto de cabeza en las últimas vueltas. Dejarse doblar en Suzuka es complicado, y más cuando te estás peleando por un punto que pondría la guinda, pequeña sí, al pastel de la remontada. Ignoró las banderas azules durante varias curvas y molestó (poco) a Hamilton, no tanto a Verstappen, cosa que sí haría Massa con el holandés. Pero, cosas de la vida y la F1, el español se fue de Japón con reprimenda y sanción en el particular carné por puntos de la élite del automovilismo mientras que al brasileño ni le investigaron. Otro esperpento típico de los comisarios y de la FIA al que ya estamos acostumbrados, y que, por lo menos, no penalizará la carrera de Alonso en Austin, donde esperaba vivir una de las carreras más disputadas y emocionantes del año en todos los frentes..., bueno, en casi todos, porque lo de Sauber en 2017 empezaba a rozar lo vergonzoso.

Abu Dabi 2017: Bottas gana a un relajado Hamilton

Bottas cerró la temporada 2017 con su 'pole' y victoria más contundente y, además, por delante de un compañero sin problemas y en un Mercedes muy superior. En Rusia y Austria venció a Vettel con su Ferrari muy parejo o, incluso, por delante de su coche; y con un Hamilton casi desconocido en Sochi y sancionado en Spielberg. En Yas Marina firmó una clasificación perfecta y una carrera contundente. Quizá Lewis estuviera relajado después de haber saboreado su campeonato, pero aún así le venció en todos los aspectos y demostró que puede batirle.

Detrás, poca historia hubo. La pelea por el podio tuvo a Vettel como principal aspirante y casi aseguró su tercera plaza cuando su máximo rival se quedó tirado con su Red Bull. Si las averías se cebaron con Verstappen en la primera parte de 2017, la víctima de las carencias del motor Renault en la segunda parte de este año ha sido Ricciardo. El australiano se coló entre ambos Ferrari e intentó alcanzar a Sebastian pero se quedó sin poder intentarlo por una avería en su monoplaza. De todas formas, el coche austriaco estuvo lejos de los de la 'Scuderia'. Kimi no puso en peligro el cajón de su compañero y contuvo sin demasiados apuros los ataques de Max, que empujó con todas sus fuerzas para intentar alcanzar a los Ferrari.

La victoria del resto de la parrilla, gracias al abandono de Ricciardo, era una sexta plaza que Hulkenberg comenzó a atar en una brillante clasificación en la que se impuso a un apretada pelotón de aspirantes a puntuar. Nico exprimió su Renault, y se sobrepuso a una sanción por protegerse fuera de la pista y a los problemas que sufrió en una parada mal ejecutada por su equipo para evitar los ataques de unos Force India que casi le adelantan en la salida. Pérez y Ocon tenían el cuarto mejor coche pero se les coló el germano. Eso sí, al resto les fue imposible alcanzar al mexicano y al galo.

Lo intentó Alonso con un McLaren que se despedía de Honda. La zona revirada le dio vida a un monoplaza que sufrió mucho en las largas rectas de Yas Marina. El español se quedó a las puertas de la Q3 y no estuvo nunca cerca de Hulkenberg ni de los Force India. Fernando logró una meritoria novena plaza por el adiós de Ricciardo, el de Sainz y un adelantamiento trabajado sobre Massa. El adiós al motor japonés no estuvo carente de la última crítica a través de la radio de Alonso, que espera que el motor Renault funcione como se espera y no falle tanto como ha hecho este año.

El brasileño no pudo con el español, que logró un hito al superar al Williams con una recta de por medio. Felipe tuvo que conformarse con cerrar la zona de puntos en su última carrera en la F1. Y tuvo que agradecer que el otro español en liza se quedará fuera de juego después de un tremendo error de su equipo que le dejó con una rueda sin apretar al parar en 'boxes'. Sainz paró más tarde que Fernando y Felipe, y tenía una gran oportunidad para superarlos pero se quedó con las ganas. Por fortuna para Renault, su compañero logró los puntos necesarios para adelantar a Toro Rosso y lograr la sexta posición del mundial de constructores.

Fueron los únicos equipos que cambiaron de lugar en la clasificación final. Más movimiento hubo en la tabla de pilotos ya que Kimi aprovechó la retirada de Ricciardo para birlarle al australiano la cuarta plaza; mientras que Nico, además de impulsar a su equipo, se aupó a si mismo en el 'top 10' con su sexta plaza, que le permitió superar a los dos pilotos de Williams. Hulkenberg finaliza detrás de su nuevo compañero. Los dos acaban con más puntos que Massa y Stroll, y suman más puntos que los de Grove, pero claro, al haber llegado a final de año por Palmer ha evitado que la marca del rombo pudiera haber peleado con ellos por una quinta plaza que Williams ha alcanzado por ese error estratégico de Renault, el declive de Toro Rosso y la falta de fiabilidad y velocidad de McLaren.

Por último, no puedo dejar de opinar sobre el nuevo logotipo de la Fórmula 1 para 2018 que ya se estrenó en el podio de Abu Dabi. No creo que sea el cambio que necesita este deporte y aunque nos acostumbraremos a él, como con todo, no me gusta. Es una modificación estética que no emociona ni transmite el porqué de su adopción. Para gustos, los colores; y para disgustos, los errores. Espero que los siguientes cambios que lleguen sean más acertados y lógicos.

Brasil 2017: Vettel se consuela

La carrera de Interlagos en 2017 quedó cerca de decidirse el sábado. Hamilton no llevaba ni dos minutos sobre la pista brasileña cuando se salió de pista y se chocó contra las protecciones. Un adiós prematuro que le condenó a ser el último en parrilla (acabo saliendo desde el 'pit lane') y entregó las llaves de la 'pole' a su compañero y a ambos Ferrari, y también las de la carrera. Kimi se descartó de esa pelea en el primer intentó en Q3 mientras Vettel superaba por milésimas a Bottas. La segunda ronda fue a la inversa: primero marcó tiempo el alemán, que no mejoró y vio como el finlandés se quedaba con la vuelta más rápida de todo el fin de semana.

Los Mercedes abrían y cerraban la parrilla pero esta situación duró muy poco. Valtteri no arrancó bien y Sebastian lideró la cita en Brasil con firmeza y seguridad. Su victoria solo peligró cuando Bottas intentó superarle adelantando su cambio de neumáticos. Fue el último momento en el que ambos estuvieron cerca, pero el piloto nórdico no inquietó al líder. Casi lo hizo más un Hamilton que aprovechó la estrategia, los incidentes y que su coche era el mejor en pista para remontar como si nada. Llegó a presionar a Räikkönen durante los últimos giros, y se le hubiera superado podría haber estado cerca de haber luchado por la victoria.

En medio de esta pelea por el podio estuvieron los dos Red Bull. Verstappen cumplió colándose en cuarta posición en la parrilla y Ricciardo también, en parrilla. Viendo los problemas del coche austriaco con sus neumáticos y el déficit de potencia del motor Renault respecto al Mercedes y al Ferrari, es aún más destacable la remontada del australiano, al que una carambola entre Magnussen y Vandoorne le condenó a la última posición en la primera vuelta. Si valoramos todos los condicionantes, quizá la carrera de Daniel haya que puntuarla mejor que la de Lewis.

La vida en los mejores equipos, aunque tenga sus momentos duros, es mucho más cómoda que en el resto. Si no, que se lo pregunten a Massa, Alonso o Pérez, por ejemplo. Los tres batallaron por repartirse las plazas de su particular podio. El brasileño se despidió (otra vez) de su afición con un séptimo puesto que logró gracias a la velocidad punta de un Williams que se comió al McLaren en la relanzada tras el coche de seguridad que salió tras los incidentes de la primera vuelta.

Octavo fue Alonso, que no pudo contener a su excompañero Felipe tras conseguir superar a Pérez en los primeros metros, y eso que el asturiano salió bastante mal. El español alabó el trabajo de su equipo y la calidad de su monaplaza mientras deseaba "suerte" a Toro Rosso para 2018 con un motor Honda al que criticó sin piedad, aunque con razón. Si no hubiera sido porque se defendió cuando pudo, no perdió tiempo con quien no debía y por el 'DRS' de los coches que le precedían hubiera acabado sufriendo una lluvia de ataques y adelantamientos. Por lo menos, en su lucha, solo perdió plaza con Massa y la mantuvo con Pérez. Los tres fueron los últimos que no fueron doblados por la cabeza y sacaron mucha ventaja a unos Renault muy poco competitivos durante el domingo, que en el coche de Hülkenberg se llevaron su único premio, un punto que no sumó Sainz, cerca de Nico pero sin llegar a ponerle en aprietos en todo el fin de semana.

Previa Brasil 2017: ¿Qué pasó en 2016?

La carrera de F1 en Brasil en 2016 es de aquellas pocas veces en las que en tres horas podemos pasar del total aburrimiento y enojo al entusiasmo y la emoción. Como es habitual cuando llueve, vivimos otro bochorno, el de siempre: dar vueltas y vueltas detrás del coche de seguridad para lanzar la carrera y detenerla pocos giros después. Mantengo una opinión firme al respecto: si se puede correr adelante, y si no se puede todos quietos. Hacer el tonto detrás del 'safety car' durante cerca de 20 vueltas fue algo bochornoso y estúpido que hacía temblar una vez más los débiles cimientos de una categoría deportiva puesta en entredicho por sus propios protagonistas. Pero tampoco me quiero detener mucho en este debate que considero, cada vez más, una pérdida de tiempo. Sólo espero que todos los implicados en este problema (dirección de carrera, FIA, FOA, equipos, pilotos y proveedor de neumáticos) hagan todo lo posible para que no volvamos a ver como una ilusionante y vibrante carrera bajo la lluvia acabe destrozando la expectativas de muchos.

Al final, tuvimos un primer tramo libre de control y sin incidentes de casi 7 giros; un segundo de 17; y un tercero (y final) de 16. En los tres hubo un claro protagonista: Verstappen. No podía haber crítica posible al joven holandés: adelantó en pista a todos los pilotos que estuvieron a su alcance. En la "vuelta inicial" (la octava en realidad) se quitó de en medio a Kimi en la primera curva y no se despegó de un Rosberg muy conservador durante toda la carrera. Cuando se relanzó la carrera después de más de una hora de detrás del coche de seguridad y de dos banderas rojas, Max volvió a hacer de las suyas y adelantó a Nico. Sólo tenía delante al que lideró la carrera de principio a fin, un Hamilton que no fue protagonista ante las cámaras pero realizó una labor impecable que le pudo haber reportado su tercer "grand chelem" si no fuera por lo rápido que rodaron los Red Bull en la parte final de la cita en Interlagos. El británico seguía haciendo los deberes (ya era el segundo piloto con más victorias de la historia) y el alemán también, al que le valía subir al podio en Abu Dabi para ser campeón.

Cuando Verstappen estaba persiguiendo a Lewis cometió un error que muchos convirtieron en otra genialidad: trompeaba en la misma zona en la que otros tres coches se estrellaron, pero lo controló como si fuera un veterano experimentado. Gracias a esta maniobra logró mantener tras él a Rosberg, que veía como su compañero le podrá recortar 10 puntos. El germano tuvo fortuna gracias al ímpetu de los estrategas de Red Bull. El equipo austriaco apostó fuerte con el neumático intermedio en sus dos pilotos pero la apuesta no les salió bien. Las interrupciones y la intensidad cambiante de la lluvia jugaron en su contra, sobre todo en la de Ricciardo. El australiano no tuvo su día y se vio eclipsado por su jovencísimo compañero. Y es que Max completó una parte final de carrera aún más alucinante porque después de la última bandera amarilla volvió a pista en 14ª posición para remontar hasta ocupar la última plaza del podio.

Era merecido el premio para Verstappen aunque se lo robó a un 'Checo' Pérez que volvió a cuajar una gran carrera. Tras el mexicano, y durante un tercio de la carrera, el rival por esa tercera posición fue un Carlos Sainz Jr. que sí supo leer la carrera, que no cometió errores ni dio pasos en falso. La lluvia era la oportunidad del madrileño, y sólo el desgaste de sus neumáticos en los últimos giros le impidió lograr la que hubiera sido su mejor posición en la F1. El madrileño se tuvo que conformar con repetir la sexta plaza de Montmeló y Austin ese 2016, aunque en Brasil se quedó a solo 8 segundos del podio. Gran actuación con un Toro Rosso del que se esperaba más en lluvia, y que le acercaba mucho a la lucha por el 10º puesto del mundial que todavía peleaba con su compatriota y con el protagonista de las imágenes más emotivas del día: Massa.

El brasileño disputaba la que iba a ser su última carrera en casa y, como le sucedía desde hace años, el resultado fue terrible. El Williams se mostró poco competitivo el sábado y no pudo entrar en Q3. El domingo ya se complicaba y nada parecía ir bien para Felipe, que luchaba con mucha fuerza para alcanzar la zona de puntos. Pelea complicada y llena de contratiempos que no pudo ni finalizar cuando se fue contra el muro en la misma zona que lo hicieron antes Kimi y Ericsson, y donde casi se van Vettel, Alonso, Pérez o Verstappen. La decepción era evidente en el piloto y también en la grada, pero Interlagos le dio todo su cariño. Las lágrimas empezaron a brotar en los ojos de Massa mientras volvía a su garaje y ese llanto fue a más cuando en ese camino recibió la ovación de garajes como el de Mercedes o el de Ferrari, y cuando llegó al de Williams, volcados con él, que recibió, por último, los abrazos y los besos de su hermano, de su hijo y de su mujer, y de un emocionado padre, ya una figura de la F1, siempre acompañando a su hijo Felipe, que en Abu Dabi iba a decir adiós a la Fórmula 1 celebrando su carrera 250.

El que fuera su compañero también protagonizó duelos de gran nivel a pesar de cometer dos errores que le lastraron, primero a la 14ª posición y después a la 17ª. A pesar de ello, Alonso demostró lo competitivo que es con la pista mojada a pesar de que llevaba un McLaren que condenó a Button a acabar en la última posición de los 16 supervivientes finales. Fernando luchó de tú a tú con los Force India y los Ferrari, y remontó en las últimas vueltas para sumar un punto más que le acercaba aún más a la 10ª plaza en el mundial de pilotos. Buen papel del asturiano que no estuvo exento de polémica en la maniobra que le costó una plaza con Vettel. No diré que es la gota que colmaba el vaso porque hacía semanas que lo había desbordado: pero que criticara a Verstappen por una maniobra que el holandés hizo de forma más limpia que la que él hizo sobre Alonso es demencial. El germano había perdido la perspectiva, las formas y la razón. Como con el tema de la lluvia y demás, tampoco perderé más tiempo en criticar las absurdas palabras de un Sebastian que destruía su imagen cada día. Eso sí, el comentario posterior de Fernando en el que aseguraba que "la próxima vez voy contra él" estaba fuera de lugar, al menos en mi opinión. Sé que buscaba "picarle" y descentrarle aún más, pero lo tenía que hacer en pista, no soltándolo en los micrófonos.

No me quiero olvidar tampoco de la gran carrera de Ocon, su primera cita bajo la lluvia. El de Manor casi celebraba su fichaje por Force India con unos puntos que le hubieran venido muy bien al que sería su exquipo. El francés contuvo a pilotos expertos y coches muy superiores durante gran parte de la carrera, pero al final se quedó sin premio. Si que lo tuvo el otro piloto local, el otro Felipe: Nasr logró una gran 9ª plaza que permitía a Sauber sumar sus primeros puntos y, además, abandonar la última plaza del mundial de constructores, un hecho muy importante para un equipo con los problemas financieros que sufre.

Japón 2017: Hamilton acaricia el mundial

Ferrari tenía todas sus esperanzas puestas en la pequeña gira asiática posterior al final de la temporada europea de F1 para que Vettel recuperara el liderato y la marca se acercara a Mercedes en la pelea por el mundial de constructores. Un deseo que puede haberles jugado una mala pasada al buscar forzar demasiado la máquina tras la oportunidad perdida en Singapur. El 'cero' de los italianos allí cuando esperaban dar un zarpazo al mundial les penalizó en Malasia al intentar recuperar el terreno perdido y les ha dado la puntilla en Suzuka. Es cierto que Hamilton había logrado la 'pole' en Japón (la primera para el británico allí), pero el domingo se había planteado como una oportunidad para Sebastian, que además podía haber intercalado a algún Red Bull entre él y el líder de un campeonato que ya parece que lo será hasta el final.

Toda opción para Vettel se empezó a escapar cuando se repetía la imagen de una nube de mecánicos en torno a su coche en la parrilla de salida que ya vimos en el de Kimi en Sepang. En esta ocasión no encontraron problema alguno y el coche número 5 salió a pista, pero pronto empezó a ver que algo no iba bien. Era extraño ver cómo no pudo atacar a Hamilton, más lo fue observar a Verstappen superándolo, y más aún lo era ver como tres coches le adelantaron en el primer paso por la recta de meta. Su Ferrari desfallecía y, tras un pequeño parón por un coche de seguridad, iba a peor. Segundo abandono del año y el campeonato que se escapa de forma casi definitiva. Solo dos debacles de Lewis le permitirían soñar con un mundial que llegó a parecer que tenía cerca pero que ahora está pendiendo de un hilo muy fino y quebradizo.

La trabajada victoria de Hamilton le permite llegar a Austin con opciones de salir campeón. Si repite resultado y Vettel no alcanza el 'top 5' en Estados Unidos, será campeón; y si acaba segundo y el germano es 9º, 10º 0 no puntúa, también lo será siempre y cuando su compañero de equipo no gane en el circuito norteamericano. Parece complicado pero, visto lo visto, no parece ninguna locura que el mundial se decida un mes antes de que finalice. Triste desenlace para una temporada en la que parecía que Ferrari había abierto la brecha para acabar con el monopolio de Mercedes.

El coche germano ha dado muestras de debilidad en algunas facetas y les ha costado mantenerse como los favoritos. Sí, pero lo han conseguido..., Hamilton lo ha logrado. El británico ya era un fuera de serie, pero su pelea de 2016 contra Rosberg y la lucha de este inicio de 2017 contra Vettel le ha llevado a un nivel aún más superior. Lewis está logrando vueltas increíbles para conseguir 'poles' que parecen imposibles, y está gestionando carreras llenas de imprevistos y en las que tiene muchos rivales dispuestos a superarle. Va camino de ser tetracampeón y de hacerlo con autoridad y con unas actuaciones brillantes que están ensombreciendo a un Bottas que ha perdido muchos enteros en este final de temporada.

Hamilton y Mercedes lo tienen casi hecho, y el golpe anímico a Ferrari es tremendo porque estos tres fines de semana de pesadilla han llegado cuando la capacidad de reacción es mínima y porque muchos pensábamos que tenían coche para ser campeones. Además, Red Bull ha llegado (por fin) a la pelea y podía ser un "aliado" para los intereses de los italianos, pero en Maranello pueden empezar a estar preocupados porque los austriacos pueden arrebatarles el subcampeonato de constructores. Ricciardo es un seguro de competitividad y Verstappen está viendo compensado su terrible temporada con unas actuaciones llenas de ritmo, agresividad y oportunidades aprovechadas.

Force India también vive una etapa que ya les ha certificado ser el cuarto mejor equipo, con mucha diferencia con un nutrido grupo de perseguidores comandado por unos Williams decepcionantes. Ver a Massa arañar el último punto ante un McLaren con un motor que dejaba en evidencia sus carencias es la imagen perfecta que demuestra su bajísimo nivel competitivo. Un nivel que si tuvo Haas en Suzuka para llevar a sus dos coches a la zona de puntos por segunda vez en 2017, lo que les permite alcanzar la séptima plaza, superando a Renault y acechando a Toro Rosso.

En estos dos últimos equipos hemos tenido una de las noticias más esperadas de las últimas semanas, la Sainz adelantando su llegada al equipo de la marca del rombo para sustituir ya a Jolyon Palmer. El británico llevaba muchas carreras presionado por los franceses para dejar su sitio a un piloto con más garantías de sumar puntos para intentar superar a Haas y a Toro Rosso en el mundial de constructores, aunque a quien más beneficia el cambio es al madrileño. Carlos tendrá la oportunidad de adaptarse al monoplaza y, lo que a veces es más importante, a una estructura, personal y forma de entender la competición distinta. Podrá implicarse mucho más en el desarrollo del coche e introducir conceptos que puedan mejorar su rendimiento cuando 2018 ponga las cartas sobra la mesa. Lástima que la despedida de ambos, sobre todo con el accidente y abandono de Sainz, fuera tan agridulce con los de Enstone y Faenza.

El otro español aún mantiene la incógnita sobre su futuro aunque muchos apuntan a que lo único que falta decidir es lo que durará la ampliación de contrato con McLaren y su ficha. Unas conversaciones que están muy avanzadas y con posiciones muy cercanas pero que Alonso retrasa a la espera de un milagro que llegue caído del cielo en forma de locura de final de temporada como la que tuvimos en 2016 con Rosberg, de un adiós que le abra una puerta cerrada. Y quién sabe viendo el gran interés que tuvo Hamilton por probarse el anillo de ganador de 'Las 500 Millas' de Sato en el podio japonés (sonrisa y guiño). El asturiano tiene atada la opción de continuar con los de Woking, más si cabe si sabemos que él es uno de los principales valedores del divorcio con Honda y el matrimonio con Renault.

Alonso sufrió la enésima penalización por cambios mecánicos y en el país de su todavía suministrador de motores. A pesar de todo, y no como en Sepang, Fernando realizó una carrera consistente de la que se marchó sin puntos por pequeños detalles, como perder tiempo detrás de pilotos como Stroll. El último de todos esos detalles fue que le alcanzó el dueto de cabeza en las últimas vueltas. Dejarse doblar en Suzuka es complicado, y más cuando te estás peleando por un punto que pondría la guinda, pequeña sí, al pastel de la remontada. Ignoró las banderas azules durante varias curvas y molestó (poco) a Hamilton, no tanto a Verstappen, cosa que sí haría Massa con el holandés. Pero, cosas de la vida y la F1, el español se fue de Japón con reprimenda y sanción en el particular carné por puntos de la élite del automovilismo mientras que al brasileño ni le investigaron. Otro esperpento típico de los comisarios y de la FIA al que ya estamos acostumbrados, y que, por lo menos, no penalizará la carrera de Alonso en Austin, donde espero vivir una de las carreras más disputadas y emocionantes del año en todos los frentes..., bueno, en casi todos, porque lo de Sauber empieza a rozar lo vergonzoso.

Previa Italia 2017: ¿Qué ocurrió en 2016?

Monza siempre es un buen lugar para dar anuncios y noticias pero lo de 2016 fue especial. Antes de empezar a rodar Massa confirmaba lo que muchos suponían o sabían, que dejaba la F1 al finalizar el año, cosa que al final que no sucedió. Sólo había dos pilotos con más edad que el brasileño, uno de ellos Button. El británico también era noticia al anunciar su año sabático y su nuevo papel en McLaren. Jenson dijo que no se iba, que quiere volver en 2018 a la parrilla, pero todos sabíamos lo complicado que podía ser eso. Con su "hasta luego" nos quedamos con sólo dos supervivientes de una generación que protagonizó la F1 hasta la llegada de los Rosberg, Hamilton o Vettel. Kimi y Alonso iban a ser los únicos que permaneceríann en activo en 2017 y, curiosamente, ambos debutaron en la misma carrera: Australia 2001.

Los tres más veteranos de 2017, tras Alonso y Kimi, coparon el podio de Monza. Rosberg le devolvió a Hamilton las humillaciones sufridas en otras salidas. Nico aprovechó la horrible arrancada de su compañero y no desperdició la ocasión para recortar distancias y acabar la etapa europea de la F1 a sólo dos puntos de Lewis. Y pudo ser peor para el británico, pero el poderío de Mercedes en la pista italiana fue insultante. Remontó sin problema hasta presionar, desde la distancia eso sí, a su máxima rival; pero un error acabó con las pocas opciones que tenía de alcanzarlo.

La escalada de Hamilton fulminó las esperanzas de ver a dos Ferrari en el podio de casa. Al menos les quedó el consuelo de volver a pisar un cajón que no pisaban desde la carrera en Austria. No tuvieron mal ritmo pero les fue imposible hacer frente a los Mercedes. Lo que si consiguieron fue distanciarse de sus contendientes por el subcampeonato y de otros duros rivales en el asfalto italiano. Vettel peleó por el podio con Kimi, y su botín de puntos les acercbaa a unos Red Bull que tuvieron muy complicado hacer frente a otros equipos que en Monza sacaron a relucir sus bondades.

Force India volvió a colocar a sus dos coches en los puntos pero estuvo lejos de Williams. Los de Grove recuperaron la cuarta plaza en el mundial gracias a una actuación que se presuponía buena y se quedó en aceptable. Los dos equipos acompañaron a los tres grandes entre los 10 primeros, algo que evitó que los demás soñaran con alcanzar esas plazas. El mejor colocado para dar ese complicado asalto fue Alonso. El español nos regaló otra salida para el recuerdo y acabó la primera vuelta en novena posición. Contuvo a Verstappen todo lo que pudo y no se dejó intimidar por Hulkenberg; pero cuando parecía que el último punto era un objetivo realista, su equipo falló y todo fue de mal en peor. El McLaren había mejorado de forma ostensible pero seguía siendo débil en circuitos en los que no es necesaria una alta carga aerodinámica. El asturiano dejó otro momento para el recuerdo cuando se carcajeó tras una conversación en la que su ingeniero le animaba a alcanzar a Grosjean. Alonso reaccionó con una sonora risa a tan absurda petición y, por ese motivo u otro, entró a cambiar neumáticos para firmar su 22ª vuelta rápida, la primera para un motor Honda en 24 años: la lograda por otro McLaren, el de Senna en Estoril 1992.

En terreno favorable los de Woking podían ponerle las cosas difíciles a otros equipos como Force India y Williams, y quien sabía si a Ferrari. Algo que no podían hacer unos Toro Rosso en caída libre, unos Renault que no terminaban de funcionar ni unos Haas lejos de su rendimiento a principios de año.