Previa Italia 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

El resumen se hace rápido cuando las expectativas de Ferrari eran salir de Monza como líderes en el mundial de constructores de F1 de 2018 y con Vettel a siete puntos de Hamilton. Sin embargo, los italianos se quedaron a 25 puntos de Mercedes y Sebastian se fue con 30 puntos de desventaja respecto a Lewis... y pudo ser peor. Además quedaba la sensación de derrota porque tras la 'pole' de Kimi y ocupar la primera fila por completo daba la sensación de que el resultado no se ajustaba al nivel del coche. Y como ocurrió en Alemania en 2018, el mayor error lo cometió aquel que no se los podía permitir. Tras ese cero no le quedaba margen para fallar y lo hizo, aunque quizá esta vez con una buena dosis de mala suerte.

Vettel dudó a la hora de intentar arrebatar la primera posición a su compañero y eso le costó que el ataque de Hamilton cumpliera su objetivo. El británico lo hizo perfecto y el germano metió la pata al intentar mantener una posición que tenía perdida cuando quedaba todo un gran premio por delante en el que podía haberla recuperado sin arriesgarse a un toque con su principal rival por el título. Quizá no se merecía el trompo pero así fue, y quizá por eso se quejó tras la carrera. Sus lamentos eran un insulto para todos los que observen con objetividad lo ocurrido: Lewis le da todo el espacio que puede darle y quejarse de que no lo hizo nos reafirma a los que colgamos la etiqueta de "llorón" al germano. No merecía la pena comentar más porque a pesar de mi condición ferrarista lo de Vettel era indefendible, solo había que ver las imágenes.

Tras su fiasco lo único que se pudo aplaudir fue su determinación para remontar y minimizar daños. A pesar de ello, su error también le costó la victoria a su compañero. Kimi se quedó solo ante los Mercedes y poco pudo hacer para evitar acabar emparedado entre ambos. Räikkönen destrozó sus neumáticos detrás de Bottas y acabó entregando el liderato a Hamilton, Segunda plaza para el finlandés, que tuvo suerte y todo. Gracias a que su compatriota no pudo superar a Verstappen pudo conservar esa posición, ya que el ritmo de Valtteri era muy superior al suyo. Por cierto, la maniobra del holandés para evitar el adelantamiento fue sucia y aún lo era más con sus injustificadas quejas al conocer una sanción justa. Una cosa es competir y otra muy distinta jugar a los coches de choque.

Movimiento poco deportivo que venía precedido del que vimos el sábado con unos protagonistas recurrentes. Magnussen volvía a buscar protagonismo en una maniobra muy polémica con Alonso. Lo que hizo el danés en la vuelta previa al último intento en Q2 no tenía razón de ser. Superar a otro coche una curva antes de iniciar ese giro tan trascendente es de ser poco inteligente y muy poco respetuoso. Esa actitud recibió la respuesta del español con un adelantamiento que destrozaba la vuelta de ambos, que ya estaba casi arruinada por la maniobra del de Haas. Lo peor de todo el movimiento llegó después con las palabras de ambos y del jefe del equipo norteamericano. El español tenía razón para quejarse pero, como es habitual, se pasó con su valoración al caer en el insulto. Y claro..., a Magnussen y Steiner les faltó el tiempo para continuar con la escalada de improperios y sin respeto ninguno. Vergonzoso. Por si fuera poco, Gasly también se dedicó a hacer leña del árbol caído para criticar al español. Lo dicho, mejor que se hubieran callado todos.

Lejos de estas guerras tan negativas estaba lo más positivo, como la estrategia de Mercedes al aprovechar el error de Vettel para atacar a Kimi; y el gran papel de los "nuevos" Force India. En solo dos citas tras su renovación y empezar de cero ya ocupan la séptima plaza en el mundial de constructores. El buen comportamiento de Ocon y Pérez les estaba haciendo superar a dos equipos que, supuestamente, estaban por delante del suyo. Haas tendría que haber sido ese cuarto equipo pero la actitud de sus pilotos y la sanción que le quitó la sexta plaza de Monza a Grosjean les dejaba sin alcanzarla.

La mantiene Renault gracias a que esos puntos que no sumó el francés y a los 4 que sí acabó sumando Sainz tras esa queja que pusieron al observar algo no muy legal en el fondo plano del monoplaza norteamericano. Además del madrileño también se beneficiaron de esta descalificación ambos WilliamsStroll ya había puntuado en otra cita pero no así Sirotkin, que sumó así su primer (y único) punto en la F1. Además de por eso, el ruso se lo tuvo que agradecer a los abandonos de Ricciardo y Alonso, ya recurrentes durante varias citas.

Previa Austria 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

El potencial demostrado por los Mercedes durante el sábado no hacía presagiar el resultado que acabaríamos viendo el domingo en el GP de Austria de F1 de 2018. Quedó algo en duda en una salida timorata de ambos coches de la estrella, sobre todo por parte del hombre de la 'pole'. Bottas hizo una clasificación perfecta pero perdió toda su ventaja en los primeros metros. Kimi casi se cuela entre ambos coches germanos y Verstappen, que también salió bien, aprovechó las circunstancias para llegar a ser segundo detrás de un Hamilton que veía la batalla por el retrovisor. Todo se ponía bien para Lewis, y más cuando Valtteri se quitaba en una maniobra a Räikkönen y a Max. Vettel no arrancó muy bien pero también recuperaba pronto el terreno perdido para colocarse sexto tras un Ricciardo que no iba a tener un buen cumpleaños.

Parecía que después de estas guerras iniciales nos esperaba una carrera más bien tranquila..., y no iba a ser así. El incendio en el coche de Hülkenberg era el aperitivo de lo que iba a ocurrir unos instantes después. El Renault se retiraba al final de la recta de meta, pero en el siguiente giro, sin tanto humo, el que se quedaba tirado era el Mercedes de Bottas. Dirección de carrera, con una decisión algo controvertida a mi parecer, decretaba el coche de seguridad virtual durante apenas una vuelta. Los dos Red Bull y los dos Ferrari aprovecharon para cambiar neumáticos y le lanzaron un órdago a Hamilton, que no se explicaba cómo había podido perder toda su ventaja.

El británico no se lo esperó pero acabó a merced de todos sus rivales directos que seguían dando espectáculo, sobre todo un Ricciardo que superaba a Kimi. El australiano parecía ser un aspirante a la victoria frente a su compañero aunque, quizá por ese esfuerzo, sus neumáticos se destrozaron. Adiós opciones de victoria, de podio y de acabar cuando su caja de cambios acabó por dejarle tirado.


Los problemas con las gomas empezaron a ser el rival a batir. Sainz se quedó sin opción de puntuar por unas gomas que se desintegraron (y una parada horrible); y Hamilton, tras conformarse en pelear con quedar por delante de Vettel, sufrió el mismo contratiempo. Lewis lo logró hasta que su juego de neumáticos le dejó a merced de Sebastian. Entonces, con la posición perdida, su Mercedes también dijo basta. La bomba de gasolina le hacia abandonar por primera y única vez en 2018, y hacía que Vettel y Ferrari recuperaran el liderato de ambos campeonatos de forma fugaz.

Verstappen veía motores Renault arder, a su compañero decir adiós y miraba con miedo como sus ruedas también le restaban opciones de ir todo la rápido que podía ir. Por fortuna para él, supo gestionar su ventaja para llegar por delante de los coches de Maranello, los que mejor salud demostraron tener con el neumático más duro de todos.



Ellos cerraron el podio por delante de unos Haas que, con los 22 puntos sumados por Grosjean y Magnussen, ocupaban la quinta plaza del mundial de constructores y se acercaban a la cuarta de unos Renault que también sufrieron su primer domingo sin puntuar de todo 2018. Force India también coló a sus dos coches en la zona de puntos en un circuito que no parecía muy propicio para ellos.

Tampoco lo parecía para McLaren, y menos tras un sábado terrible y una salida en la que Alonso partía último desde el 'pit lane' y Vandoorne se chocaba con un Toro Rosso. Por suerte para los de Woking, el español fue de los que mejor cuidó sus gomas y aprovechó los abandonos para acabar octavo, sumar cuatro puntos, y permitir así que su equipo no fuera superado por los coches rosas de Ocon Pérez.


Tras todos ellos, Leclerc, que hasta con una salida de pista logró terminar 9º por delante de Ericcson. Excelente actuación del monegasco, ya casi confirmado entonces como piloto Ferrari para 2019; y del sueco que consiguieron algo histórico para Sauber: desde China 2015 que no puntuaban los dos coches suizos en una misma carrera. Su gran papel les acercaba a unos Toro Rosso decepcionantes con un motor Honda que seguía dejando mucho que desear; y les alejaba de unos Williams que no salían de un pozo que cada vez parecía más profundo y lleno de vergüenza.

Brasil 2018: Un despropósito aprovechado por Hamilton

Por varios motivos el análisis sobre el Gp Brasil de F1 de 2018 se ha retrasado en NoTodoAlRojo pero a pesar del tiempo pasado lo veo necesario. Aunque el hombre de la 'pole' y posterior victoria fue Hamilton lo cierto es que viendo lo ocurrido fue más demérito de otros que mérito propio, y eso que el británico no ha bajado su nivel después de convertirse en pentacampeón. El sábado fue Ferrari quien, intentando hacer lo contrario, eligió el neumático equivocado para comenzar el domingo.

Pero lo mejor estaba por llegar. Los otros rivales, los Red Bull, se iban a descartar en etapas. Ricciardo sufría la enésima avería del año y le condenaba a salir muy atrás. Quedaba Verstappen para luchar por la victoria en un circuito que se nota que le encanta. El holandés cumplió con las expectativas desde la salida hasta ponerse por delante de Hamilton. Comenzaba a construir una cómoda ventaja cuando ocurrió lo que nunca debe ocurrir: que el exceso de ego y la estupidez se antepongan al respeto y la cordura.

Ocon, con vuelta perdida, decidió superar a Max. Hasta ahí todo bien si no fuera porque el intento del francés quizá fuera demasiado arriesgado. Fuera más o menos osado el francés, lo cierto es que no está prohibido realizar esa maniobra. El de Force India tenía la suficiente velocidad para intentarlo y lo consiguió pero lo que el galo tuvo de arriesgado el holandés lo tuvo de estúpido, irreflexivo y (porque no decirlo) chulo de mala pata.

El principal beneficiado de la maniobra fue el que mejor lo resumió al decirle a Verstappen que él tenía mucho más que perder cuando protegió su posición que Esteban al intentar ganarla. Y sí, Hamilton tiene toda la razón. Él único pecado del francés fue arriesgar e intentar ir rápido y, claro, demostrar a Mercedes que sabe incordiar a los rivales de su posible compañero. Pero los pecados de Max fueron múltiples y estúpidos, y los multiplicó cuando se comportó como un macarra al reprochar a empujones el movimiento de Esteban. Lo dicho, todo lo que tiene de talento lo estropea con estupidez.

Con tanto ajetreo por delante uno casi se olvida de lo que hubo por atrás. Kimi mantuvo las opciones de Ferrari y sumó su 12º podio del año; Ricciardo remontó pero pagó el precio de salir demasiado atrás; Bottas estuvo años luz del rendimiento de su compañero; y Vettel volvió a llenar de argumentos a los que piden a gritos que su puesto en Ferrari sea para otro piloto, y es que su compañero en 2018, Leclerc, acabó a 17 segundos de él con un Sauber. Tras él, la pelea por lo puntos acabó con los dos Haas y Pérez en esa zona.

El resto poco pudieron hacer por llegar a ese 'top 10'. Ni Sainz ni Alonso tuvieron opciones. Ambos lo intentaron con dos buenas actuaciones en las que sus herramientas no estaban a la altura. El Renault no esta viviendo una buena segunda parte de la temporada y aún peor es la de McLaren con un rendimiento tan pésimo como previsible. Seguro que el madrileño ya se fija en su futuro equipo y espera que los pobres resultados de los de Woking sean un síntoma de que están trabajando duro en hacer un coche medianamente competitivo a partir de 2019.

Japón 2018: Hamilton prepara el jaque

Otro fallo de Ferrari puso en bandeja otro plácido domingo para Mercedes. Un error a la hora de decidir qué neumático usar en la Q3, antes de que empezara a llover, destruyó las pocas opciones de pelear con los pilotos de la marca germana. Con Kimi saliendo cuarto y Vettel octavo parecía que la carrera iba a tener poca historia en lo que a la lucha por la victoria se refería. Y así iba a ser porque además de que los alemanes iban a controlar la cita por completo tuvieron un escudero inesperado y muy vehemente. Verstappen evitó el intentó de Räikkönen de forma incorrecta aunque el holandés lo negara y también fue muy agresivo con Sebastian aunque también es posible que el alemán fuera muy optimista.

Max se llevó el podio a pesar de ser sancionado por la primera maniobra y de jugarse el tipo en ambas. Gracias a ello también permitió que el otro Red Bull acabará por delante de los dos Ferrari. Ricciardo remontó tras el enésimo problema de la temporada con una de sus exhibiciones de adelantamientos. También la dio Vettel pero su sexta posición final sabe a derrota aunque en Maranello no se den por vencidos. Ni con dos 'ceros' de Hamilton en Austin y México llegaría con opciones de depender de sí mismo.

Lejos de los de arriba estuvieron los demás. Quienes más se acercaron fueron los Force India. Pérez fue el mejor del resto pero Ocon no pudo superar también a un Grosjean que clasificó bien y vio como los Toro Rosso, que salían tras él, se hundían poco a poco. Su caída de rendimiento permitió que hubiera muchos candidatos para sumar el último punto. Sainz se llevó con una carrera sin demasiados alardes pero en la que todo lo que hizo él y su equipo funcionó.

La batalla tuvo muchos contendientes y uno de los favoritos para lo lograrlo se descartó pronto al ser embestido por Leclerc. Al monegasco no le quedó otra tras otra sucia maniobra del danés que también comprometió al joven de Sauber que no se mordió la lengua al calificar como estúpido al de Haas. Ya no es cuestión de "viejos amigos" como Alonso o Hülkenberg el criticarle por ser un piloto marrullero, sucio e irrespetuoso. Además de sus cualidades están las de su jefe, Steiner no para de defender a sus conductores aunque hace tiempo que dejó de resultar creíble.

Tampoco resulta muy creíble la actitud de algunos comisarios deportivos que reparten sanciones sin demasiado sentido. Aunque Whiting haya justificado que empujar a un piloto fuera de pista y que el empujado gane posición por ese motivo es lo mismo, no lo es. Stroll se mereció la sanción por echar de la pista a Alonso pero el español no debió de llevarse la misma por superarle en ese momento. La explicación pierde todo su valor cuando se justifica al explicar que el de McLaren no devolvió la posición al Williams, ¿y por qué? Pues porque Hartley le hizo lo mismo al español pero como en esa ocasión no adelantó al Toro Rosso no hubo castigo para ninguno cuando el neozelandés hizo lo mismo que el canadiense. Así que el único "motivo" para castigar a Lance fue perdió la posición y su sanción se anulaba con la de su rival..., otro absurdo más.

Previa Rusia 2018: ¿Qué ocurrió en 2017?

Los ferraristas nos llevamos una de cal y otra de arena en un fin de semana en Rusia que comenzó como soñaban en Maranello desde hacía años. Vettel Kimi lograban una primera fila completa en la parrilla de salida. Algo que Ferrari no conseguía desde el GP de Francia en 2008. Mucho tiempo después se producía un hecho que confirmaba que los italianos estaban en la pelea con Mercedes para llevarse el título de constructores y el de pilotos, una confirmación absoluta de que todo funcionaba como tenía que funcionar , y que si nada cambiaba todo se iba a decidir por pequeños detalles.

Toda la alegría de los 'tifosi' se esfumó en los primeros metros de la carrera del domingo. Se sabía que Räikkönen iba a sufrir en la salida de Sochi  pero no esperábamos que Sebastian también lo hiciera. El finés perdió pronto la plaza y el germano vio como Bottas le robaba el liderato con una arrancada perfecta. Después, y como nos tiene bien acostumbrados la pista rusa, poco más. Valtteri marcó el ritmo y lo hizo bien. Se sacó la espina que se le clavó tras un desastre de carrera en Baréin. Tuvo un pequeño error con un bloqueo que le complicó el final de carrera y nos permitió disfrutar de algo de emoción con una persecución de Vettel que frustró un Massa nada correcto en su comportamiento.

Ambos Ferrari se centraron en el ataque al líder porque Hamilton estuvo desconocido. No clasificó bien el sábado y el domingo reportó problemas desde el inicio. Nunca estuvo cerca del podio y se dejaba otros seis puntos respecto a Vettel, que tenía que empezar a ver también a Bottas como rival. Un estatus que seguían perdiendo unos Red Bull cada vez más alejados del ritmo de los favoritos y con problemas de fiabilidad. De momento, estaban de forma cómoda en la tercera plaza pero si sus problemas hubieran seguido tendrían que haber vigilado a unos Force India que progresaban mucho, con Pérez Ocon puntuando en todas las citas; el mexicano como siempre, y el francés mejorando cada fin de semana. Mejoría clara como la que estaba demostrando Hulkenberg en Renault y contundencia como la de Sainz, que mantenía a Toro Rosso en la pelea en un circuito muy complicado para ellos.

El madrileño pudo pelear por unos puntos que para McLaren seguían siendo un sueño. El bochorno de Baréin con Vandoorne continuó en Rusia con la primera penalización en parrilla por montar la quinta unidad de algunas partes del motor cuando para todo el año estaban permitidas cuatro. Ya parecía bastante castigo para los de Woking tener a su joven piloto último y a Alonso 15º, entrando por los pelos en Q2, pero todo podía ir peor y así fue. La radio del español empezó a recibir y lanzar mensajes de alarma que se tradujeron en el cuarto abandono para él, éste en plena vuelta de formación. Sólo en 2015 había sumado 4 abandonos consecutivos y nunca lo había hecho por motivos mecánicos, un dato que demostraba la situación límite que viven todos en el equipo británico desde su nueva relación con Honda. Tanto había hablado de ello que en aquel momento pensé en esperar a futuros acontecimientos o anuncios para comentar lo que espero de los próximos meses y de un 2018 en el que Sauber (el otro equipo que aún no había puntuado en 2017 en esas fechas) había decidido aliarse también con la marca nipona, acuerdo que romperían unos meses después.

Singapur 2018: Hamilton agarra medio campeonato

El fin de semana de Hamilton en Singapur es de aquellos que marcan diferencias y dejan claro que pocos pilotos de la actual F1 pueden intentan batirlo. Era un GP que se suponía complicado para los Mercedes pero solo lo fue para Bottas porque el británico ha estado a otro nivel. Su 'pole' del sábado fue espectacular y le permitió plantearse el domingo como gran favorito. Cuando Lewis está así es casi imposible superarle, incluso cuando se lo toma con calma como durante la sucia pelea que planteó Grosjean ante un lento Sirotkin. Su único momento de riesgo fue ese, verse bloqueado por dos doblados y presionado por un Verstappen que fue el único que puso en riesgo la victoria del campeón y líder.

El holandés hizo otro "vueltón" el sábado pero perdió la segunda posición ante una buena salida y unas buena primera vuelta de Vettel. El germano no encontró la velocidad que esperábamos de unos Ferrari que, como en 2017, empiezan a fallar ante la presión. Intentaron remediar lo que no lograron el sábado con una estrategia tan arriesgada como fallida. Sebastian no inquietó ni lo más mínimo a su máximo rival y perdió la plaza que le costó recuperar ante Verstappen. Ni  Vettel ni su equipo parece que vayan a aprovechar que su coche parece ser el mejor para llevarse ambos mundiales, cada vez más complicados.

Tras los seis favoritos Alonso encabezó el podio de los mortales. Su undécima posición del sábado sabía a 'minipole' para el domingo. McLaren lo aprovechó con una acertada estrategia y el asturiano puso el resto. Lo primero que hizo fue evitar el caos que provocó Pérez con su compañero Ocon. Optimista el francés y agresivo el mexicano que lo demostró con más vehemencia aún cuando empujó a Sirotkin (que estaba en todas). Salvo por ese incidente entre los Force India, Alonso tuvo una carrera cómoda para volver a demostrar que Singapur se le da muy bien. Tras él, Sainz también hizo valer su libertad para escoger neumáticos y acabó octavo. El podio de los "mortales" lo cerró un Leclerc que volvía un puntuar para celebrar su salto a Ferrari en 2019. La zona de puntos la cerró un Hulkenberg que fue el único superviviente de aquellos que se colaron en la Q3 porque Grosjean se unió al descalabro de los Force India.

Italia 2018: Hamilton descoloca a Ferrari

El resumen se hace rápido cuando las expectativas de Ferrari eran salir de Monza como líderes en el mundial de constructores de F1 de 2018 y con Vettel a siete puntos de Hamilton. Sin embargo, los italianos se quedan a 25 puntos de Mercedes y Sebastian se va con 30 puntos de desventaja respecto a Lewis... y pudo ser peor. Además queda la sensación de derrota porque tras la 'pole' de Kimi y ocupar la primera fila por completo da la sensación de que el resultado no se ajusta al nivel del coche. Y como ocurrió en Alemania,el mayor error lo cometió aquel que no se puede permitir estos errores. Tras ese cero no le quedaba margen para fallar y lo ha hecho, aunque quizá esta vez con una buena dosis de mala suerte.

Vettel dudó a la hora de intentar arrebatar la primera posición a su compañero y eso le costó que el ataque de Hamilton cumpliera su objetivo. El británico lo hizo perfecto y el germano metió la pata al intentar mantener una posición que tenía perdida cuando quedaba todo un gran premio por delante en el que podía haberla recuperado sin arriesgarse a un toque con su principal rival por el título. Quizá no se merecía el trompo pero así fue, y quizá por eso se haya quejado tras la carrera. Sus lamentos son un insulto para todos los que observen con objetividad lo ocurrido: Lewis le da todo el espacio que puede darle y quejarse de que no lo ha hecho nos reafirma a los que colgamos la etiqueta de "llorón" al germano. No merece la pena comentar más porque a pesar de mi condición ferrarista lo de Vettel es indefendible, solo hay que ver las imágenes.

Tras su fiasco lo único que se puede aplaudir es su determinación para remontar y minimizar daños. A pesar de ello, su error también le costó la victoria a su compañero. Kimi se quedó solo ante los Mercedes y poco pudo hacer para evitar emparedado entre ambos. Räikkönen destrozó sus neumáticos detrás de Bottas y acabó entregando el liderato a Hamilton, Segunda plaza para el finlandés, que tuvo suerte y todo. Gracias a que su compatriota no pudo superar a Verstappen pudo conservar esa posición, ya que el ritmo de Valtteri era muy superior al suyo. Por cierto, la maniobra del holandés para evitar el adelantamiento fue sucia y aún lo es más con sus injustificadas quejas al conocer una sanción justa. Una cosa es competir y otra muy distinta jugar a los coches de choque.

Movimiento poco deportivo que venía precedido del que vimos el sábado con unos protagonistas recurrentes. Magnussen volvía a buscar protagonismo en una maniobra muy polémica con Alonso. Lo que hizo el danés en la vuelta previa al último intento en Q2 no tenía razón de ser. Superar a otro coche una curva antes de iniciar ese giro tan trascendente es de ser poco inteligente y muy poco respetuoso. Esa actitud recibió la respuesta del español con un adelantamiento que destrozaba la vuelta de ambos, que ya estaba casi arruinada por la maniobra del de Haas. Lo peor de todo el movimiento llegó después con las palabras de ambos y del jefe del equipo norteamericano. El español tenía razón para quejarse pero, como es habitual, se pasó con su valoración al caer en el insulto. Y claro..., a Magnussen y Steiner les faltó el tiempo para continuar con la escalada de improperios y sin respeto ninguno. Vergonzoso. Por si fuera poco, Gasly también se dedicó a hacer leña del árbol caído para criticar al español. Lo dicho, mejor que se callen.

Lejos de estas guerras tan negativas está lo más positivo, como la estrategia de Mercedes al aprovechar el error de Vettel para atacar a Kimi; y el gran papel de los "nuevos" Force India. En solo dos citas tras su renovación y empezar de cero ya ocupan la séptima plaza en el mundial de constructores. El buen comportamiento de Ocon y Pérez les está haciendo superar a dos equipos que, supuestamente, están por delante de su equipo. Haas tendría que ser ese cuarto equipo pero la actitud de sus pilotos y la sanción que le ha quitado la sexta plaza de Monza a Grosjean les deja sin alcanzarla.

La mantiene Renault gracias a que esos puntos que no suma el francés y a los 4 que acabó sumando Sainz tras esa queja que pusieron al observar algo no muy legal en el fondo plano del monoplaza norteamericano. Además del madrileño también se beneficiaron de esta descalificación ambos Williams: Stroll ya había puntuado en otra cita pero no así Sirotkin, que suma así su primer punto en la F1. Además de por eso, el ruso se lo tiene que agradecer a los abandonos de Ricciardo y Alonso, ya recurrentes en estas últimas citas.

Previa Bélgica 2018: ¿Qué pasó en 2017?

Hamilton demostró en Spa su mejor versión ante unos Ferrari muy competitivos que no le pusieron nada fácil igualar el récord de 'poles' de Michael Schumacher ni sumar su quinta victoria del año. El británico firmó una vuelta perfecta el sábado y defendió esa primera posición durante un domingo complicado. Vettel no dejó de perseguirle en todo momento. Sebastian le intentó adelantar en pista y también a través de una estrategia que le brindó una oportunidad perfecta con un coche de seguridad muy oportuno que pilló a los Mercedes sin neumáticos ultrablandos y a los Ferrari sí.

Lo que parecía una lucha desigual, con los germanos con las ruedas blandas (las más duras disponibles), sólo inquietó a Lewis en el relanzamiento de la carrera, donde un error le permitió tener más potencia de la habitual; mientras que a Bottas le costó el podio y una cuarta plaza que perdió con Kimi. El que sí aprovechó las circunstancias por completo fue un contundente Ricciardo. El australiano no desperdicia ninguna oportunidad para demostrar que es el más infravalorado de los pilotos que corren en los tres grandes equipos de esta temporada. Su Red Bull si le permite hacerlo porque lo de Verstappen empezaba a rayar con la fatalidad.

Avería en su país de nacimiento (aunque es holandés) y ante unos 20.000 compatriotas tiñendo de naranja las gradas belgas. Mal final para él y también para el piloto local, este si es belga, que debutaba con un F1 en su casa. Vandoorne sufrió dos cambios de motor que le condenaron al fondo de la parrilla y a tener que entregar su ayuda a su veterano compañero. Alonso aprovechó el favor que le iba tocar devolver en Monza para rozar la Q3 con un McLaren que se comportaba de forma perfecta en las curvas de alta velocidad pero que sufría en las rectas cuando no tenía un rebufo del que alimentarse.

Sus quejas por radio, suavizadas después de un nuevo abandono, seguían dando a entender que conformaba un frente común con su equipo para provocar que Honda se rindiera y diera paso a un nuevo suministrador de motores. La experiencia me decía que todo podía pasar, pero las sensaciones me hacían pensar que británicos y nipones estaban condenados a entenderse, además, porque la única alternativa no ofrecía ninguna garantía de competitividad a corto plazo. Renault no era la respuesta para McLaren ni tampoco para Fernando... y el tiempo me ha dado la razón. En el caso del piloto tenía más fácil encontrar una salida, aunque no en la F1 tras las renovaciones de Vettel y Kimi, y las casi hechas en Mercedes; pero en el del equipo... podían agravar una crisis incipiente que estaba (y está) hundiendo a un equipo llamado a pelear por todo.

La crisis de los de Woking era muy distinta a la de Williams, con un coche que ya no tenía ningún punto fuerte, y que estaba condenado a dar patadas al problema hacia delante y esperar a acertar con sus decisiones. También era diferente el de Force India, que no supo cortar una guerra interna con sus pilotos al primer atisbo. Las maniobras de Pérez en Spa merecían que el mexicano se quedará en el dique seco una carrera. Estranguló a Ocon contra el muro en dos ocasiones y eso provocó el abandono para el mexicano y una buena merma de puntos para el galo. Esteban fue el que sufrió pero tras la carrera fue demasiado beligerante con un compañero que, aunque solo en parte, asumió su error. La situación era insostenible y mantener a su pareja en las mismas condiciones solo podía provocar nuevos enfrentamientos al límite en la pista. Debían y tenían que luchar, pero la limpieza en las maniobras y la seguridad está por delante de todo.

En Renault no tenían esos problemas y su linea es claramente ascendente. Palmer tuvo su mejor fin de semana pero un problema mecánico le dejó sin pelear en Q3 y sancionado. Mientras tanto, Hulkenberg volvía a pescar más que nadie y a demostrar que él no falla si su monoplaza no lo hace. Nico pelea por alcanzar en la clasificación del mundial a un Carlos Sainz que sonaba como compañero en 2018 y acabó siéndolo unas carreras después. El madrileño estaba haciendo una temporada espectacular, sin apenas errores y con unos resultados que parecían increíbles después de ver como estaba siendo lastrado por su coche, las maniobras del otro Toro Rosso y algunas decisiones de los comisarios un tanto polémicas.

Previa Alemania 2018: ¿Qué pasó en 2016?

Sí... en 2016, porque en 2017 no hubo GP de Alemania y, ojo, que su continuidad tras 2018 no está clara. Hace dos años, otra 'pole' de Rosberg y otra salida decepcionante del germano permitió a su compañero ganarle la partida. Hamilton volvió a ser, como en Hungría 2016, un reloj. En Hockenheim no dio ninguna opción a nadie y lideró la prueba desde que se puso primero. El británico había vencido las últimas cuatro carreras y había dado la vuelta a una clasificación de un mundial que dominaba con claridad gracias a los 19 puntos que sacaba a Nico. El accidente entre los dos Mercedes en Montmeló parecía favorecer más a un alemán lanzado a por su primer (y único) título pero no fue así. Desde entonces, a Lewis sólo se la escapó la victoria en la cita inaugural de Bakú, y por problemas mecánicos. La cita en tierras alemanas era el lugar perfecto para que Rosberg se reivindicara de nuevo: en su casa y en la de su equipo; pero el gran triunfador fue un Hamilton que neutralizó la escasa amenaza que supusieron los Red Bull.

La valentía de Verstappen llegó a ponerle cerca del liderato. Una posibilidad que se fue esfumando poco a poco con un Mercedes inalcanzable. El holandés tampoco pudo contener a su compañero. La estrategia de Ricciardo y su ritmo le colocaron por delante de su joven vecino de garaje. Los austriacos sumaron su primer doblete en el podio en su cuarta carrera consecutiva colocando a alguno de sus coches en el cajón. Los pasos que estaban dando los de Milton Keynes y su motorista (Renault) les llevaban en la dirección adecuada y, además, aprovechando el declive o estancamiento de otros equipos. Por eso, ya eran la segunda escuadra con más puntos.

El alza de Red Bull sonrojaba a la 'Scuderia'. Su color rojo se oscurecía con un declive cada vez más visible. No es que Mercedes se escapara, que también; o que los austriacos mejoraraban, que sí, que también, era que Ferrari no levantaba cabeza. Ningún podio en tres carreras era un balance muy pobre para quienes aspiraban a pelear por un mundial ya imposible. Räikkönen estaba manteniendo el tipo pero Vettel, que mantuvo la quinta posición a pesar de fallar al frenar tras en el penúltimo paso por meta, se estaba sintiendo muy frustrado con un desarrollo inexistente en un coche que estaba empezando a ver como los de la bebida energética y la estrella se escapaban; y como se acercaban por detrás rivales que, en principio, no deberían haber supuesto ninguna amenaza. Suerte, para los italianos, que en ese grupo no estaban unos Williams que parecían estar pensando en 2017 y que en el marotoniano mes de julio para la F1 han sumado los mismos puntos que Haas, y que sólo habían superado RenaultSauber Manor.

La pelea por ser el tercer mejor equipo en la segunda mitad de este año, sin contar con los de Grove en esa lucha, parecía complicada para los que soñabam con alcanzar a Ferrari, sobre todo para un Toro Rosso que pagaba la falta de desarrollo de un motor de 2015. A pesar de ello, Sainz peleó con esas herramientas y podría haber luchado por puntuar si su equipo no hubiera cometido el enésimo error en una parada. Fallos que no estaban cometiendo en Force India, lo que les hacía ser los mejor colocados para ser ese tercer mejor equipo al final de temporada y ocupar una cuarta posición final en el mundial muy meritoria, y la mejor de su historia.

Ese grupo de aspirantes, más o menos realistas, a finalizar el año detrás de Mercedes y Red Bull (esperando el hundimiento completo de Ferrari), era McLaren. En Woking estaban potenciando las bondades de su coche, encontrando soluciones y acertando en el desarrollo, algo que también hacía Honda con el propulsor. Alonso Button ganaban confianza a pesar de que todavía no habían vivido una cita perfecta con ambos coches. En Alemania el británico fue la cara y el español la cruz. Unos pequeños errores de estrategia y las paradas de Fernando le acabaron costando no entrar en los puntos. El enfado del asturiano, lejos de recordar a los de 2015, me evocó los de etapas en los que luchaba por podios, victorias o mundiales. Él sabía que la apuesta por McLaren fue arriesgada y que entonces parecía dar sus frutos, y no quería perder nada de tiempo ni ninguna oportunidad para sentirse que puede tener un volante ganador. Las últimas citas de 2016 serían clave para vislumbrar si en 2017 la apuesta triunfaba o fracasaba, aunque ahora ya todos sabemos qué ocurrió.

Gp Austria 2018: Verstappen aprovecha el hundimiento de Mercedes

El potencial demostrado por los Mercedes durante el sábado no hacía presagiar el resultado que acabaríamos viendo el domingo. Quedó algo en duda en una salida timorata de ambos coches de la estrella, sobre todo por parte del hombre de la 'pole'. Bottas hizo una clasificación perfecta pero perdió toda su ventaja en los primeros metros. Kimi casi se cuela entre ambos coches germanos y Verstappen, que también salió bien, aprovechó las circunstancias para llegar a ser segundo detrás de un Hamilton que veía la batalla por el retrovisor. Todo se ponía bien para Lewis, y más cuando Valtteri se quitaba en una maniobra a Räikkönen y a Max. Vettel no arrancó muy bien pero también recuperaba pronto el terreno perdido para colocarse sexto tras un Ricciardo que no iba a tener un buen cumpleaños.

Parecía que después de estas guerras iniciales nos esperaba una carrera más bien tranquila..., y no iba a ser así. El incendio en el coche de Hülkenberg era el aperitivo de lo que iba a ocurrir unos instantes después. El Renault se retiraba al final de la recta de meta, pero en el siguiente giro, sin tanto humo, el que se quedaba tirado era el Mercedes de Bottas. Dirección de carrera, con una decisión algo controvertida a mi parecer, decretaba el coche de seguridad virtual durante apenas una vuelta. Los dos Red Bull y los dos Ferrari aprovecharon para cambiar neumáticos y le lanzaron un órdago a Hamilton, que no se explicaba cómo había podido perder toda su ventaja.

El británico no se lo esperó pero acabó a merced de todos sus rivales directos que seguían dando espectáculo, sobre todo un Ricciardo que superaba a Kimi. El australiano parecía ser un aspirante a la victoria frente a su compañero aunque, quizá por ese esfuerzo, sus neumáticos se destrozaron. Adiós opciones de victoria, de podio y de acabar cuando caja de cambios acabó por dejarle tirado.

Los problemas con las gomas empezaron a ser el rival a batir. Sainz se quedó sin opción de puntuar por unas gomas que se desintegraron (y una parada horrible); y Hamilton, tras conformarse en pelear con quedar por delante de Vettel, sufrió el mismo contratiempo. Lewis lo logró hasta que su juego de neumáticos le dejó a merced de Sebastian. Entonces, con la posición perdida, su Mercedes también dijo basta. La bomba de gasolina le hacia abandonar por primera vez este año y hacía que Vettel y Ferrari recuperaran el liderato de ambos campeonatos.


Verstappen veía motores Renault arder, a su compañero decir adiós y miraba con miedo como sus ruedas también le restaban opciones de ir todo la rápido que podía ir. Por fortuna para él supo gestionar su ventaja para llegar por delante de los coches de Maranello, los que mejor salud demostraron tener con el neumático más duro de todos.



Ellos cerraron el podio por delante de unos Haas que, con los 22 puntos sumados por Grosjean y Magnussen, ocupan la quinta plaza del mundial de constructores y se acercan a la cuarta de unos Renault que también sufrieron su primer domingo sin puntuar de todo el año.
Force India también coló a sus dos coches en la zona de puntos en un circuito que no parecía muy propicio para ellos.

Tampoco lo parecía para McLaren, y menos tras un sábado terrible y una salida en la que Alonso partía último desde el 'pit lane' y Vandoorne se chocaba con un Toro Rosso. Por suerte para los de Woking, el español fue de los que mejor cuidó sus gomas y aprovechó los abandonos para acabar octavo, sumar cuatro puntos, y permitir así que su equipo no fuera superado por los coches rosas de Ocon y Pérez.


Tras todos ellos, Leclerc, que hasta con una salida de pista logró terminar 9º por delante Ericcson. Excelente actuación del monegasco, ya casi confirmado como piloto Ferrari para 2019; y del sueco que han conseguido algo histórico para Sauber: desde China 2015 que no puntuaban los dos coches suizos en una misma carrera. Su gran papel les acerca a unos Toro Rosso decepcionantes con un motor Honda que sigue dejando mucho que desear; y les aleja de unos Williams que no salen de un pozo que cada vez parece más profundo y lleno de vergüenza.