Previa Austria 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

El potencial demostrado por los Mercedes durante el sábado no hacía presagiar el resultado que acabaríamos viendo el domingo en el GP de Austria de F1 de 2018. Quedó algo en duda en una salida timorata de ambos coches de la estrella, sobre todo por parte del hombre de la 'pole'. Bottas hizo una clasificación perfecta pero perdió toda su ventaja en los primeros metros. Kimi casi se cuela entre ambos coches germanos y Verstappen, que también salió bien, aprovechó las circunstancias para llegar a ser segundo detrás de un Hamilton que veía la batalla por el retrovisor. Todo se ponía bien para Lewis, y más cuando Valtteri se quitaba en una maniobra a Räikkönen y a Max. Vettel no arrancó muy bien pero también recuperaba pronto el terreno perdido para colocarse sexto tras un Ricciardo que no iba a tener un buen cumpleaños.

Parecía que después de estas guerras iniciales nos esperaba una carrera más bien tranquila..., y no iba a ser así. El incendio en el coche de Hülkenberg era el aperitivo de lo que iba a ocurrir unos instantes después. El Renault se retiraba al final de la recta de meta, pero en el siguiente giro, sin tanto humo, el que se quedaba tirado era el Mercedes de Bottas. Dirección de carrera, con una decisión algo controvertida a mi parecer, decretaba el coche de seguridad virtual durante apenas una vuelta. Los dos Red Bull y los dos Ferrari aprovecharon para cambiar neumáticos y le lanzaron un órdago a Hamilton, que no se explicaba cómo había podido perder toda su ventaja.

El británico no se lo esperó pero acabó a merced de todos sus rivales directos que seguían dando espectáculo, sobre todo un Ricciardo que superaba a Kimi. El australiano parecía ser un aspirante a la victoria frente a su compañero aunque, quizá por ese esfuerzo, sus neumáticos se destrozaron. Adiós opciones de victoria, de podio y de acabar cuando su caja de cambios acabó por dejarle tirado.


Los problemas con las gomas empezaron a ser el rival a batir. Sainz se quedó sin opción de puntuar por unas gomas que se desintegraron (y una parada horrible); y Hamilton, tras conformarse en pelear con quedar por delante de Vettel, sufrió el mismo contratiempo. Lewis lo logró hasta que su juego de neumáticos le dejó a merced de Sebastian. Entonces, con la posición perdida, su Mercedes también dijo basta. La bomba de gasolina le hacia abandonar por primera y única vez en 2018, y hacía que Vettel y Ferrari recuperaran el liderato de ambos campeonatos de forma fugaz.

Verstappen veía motores Renault arder, a su compañero decir adiós y miraba con miedo como sus ruedas también le restaban opciones de ir todo la rápido que podía ir. Por fortuna para él, supo gestionar su ventaja para llegar por delante de los coches de Maranello, los que mejor salud demostraron tener con el neumático más duro de todos.



Ellos cerraron el podio por delante de unos Haas que, con los 22 puntos sumados por Grosjean y Magnussen, ocupaban la quinta plaza del mundial de constructores y se acercaban a la cuarta de unos Renault que también sufrieron su primer domingo sin puntuar de todo 2018. Force India también coló a sus dos coches en la zona de puntos en un circuito que no parecía muy propicio para ellos.

Tampoco lo parecía para McLaren, y menos tras un sábado terrible y una salida en la que Alonso partía último desde el 'pit lane' y Vandoorne se chocaba con un Toro Rosso. Por suerte para los de Woking, el español fue de los que mejor cuidó sus gomas y aprovechó los abandonos para acabar octavo, sumar cuatro puntos, y permitir así que su equipo no fuera superado por los coches rosas de Ocon Pérez.


Tras todos ellos, Leclerc, que hasta con una salida de pista logró terminar 9º por delante de Ericcson. Excelente actuación del monegasco, ya casi confirmado entonces como piloto Ferrari para 2019; y del sueco que consiguieron algo histórico para Sauber: desde China 2015 que no puntuaban los dos coches suizos en una misma carrera. Su gran papel les acercaba a unos Toro Rosso decepcionantes con un motor Honda que seguía dejando mucho que desear; y les alejaba de unos Williams que no salían de un pozo que cada vez parecía más profundo y lleno de vergüenza.

Ni Ocon ni Sainz: Ricciardo

Renault ha roto la baraja de una temporada de fichajes de 2018 que hasta ahora solo nos había traído las renovaciones de la pareja de Mercedes y la casi cantada misma jugada en Ferrari. Con todo ello parecía que el único "culebrón" de los tres equipos top, el de Ricciardo, se iba a resolver muy pronto con una continuidad más que probable. ¡Pero sorpresa! Red Bull anunciaba su marcha para que la marca del rombo hiciera lo propio con la noticia de su llegada para formar pareja con Hulkenberg... y ni una palabra sobre Sainz. La opción que toma el australiano es lógica tras sentir como los de la bebida energética miman y priman a un Verstappen que, según mi punto de vista, ha perdido mucho valor con el trabajo de un compañero que ha demostrado que es tan rápido como Max y mucho más constante y cabal.


Me alegro por Ricciardo pero lo siento por Sainz. El madrileño consiguió salir de Toro Rosso para ir cedido a Renault con mucho esfuerzo y los galos le cierran la puerta en las narices después de esforzarse por contar con sus servicios en 2017 y que en 2018 esté rindiendo a un gran nivel. Dudo que el español se quede sin asiento en 2019 pero no creo que las opciones que se le presenten mejoren las posibilidades que le ofrecería seguir con el mismo asiento que tiene el próximo año.

Volver al redil de Red Bull parece complicado con un Verstappen que preferirá alguien que no le tosa, algo que hacia Ricciardo y que hizo Sainz cuando compartían garaje en Toro Rosso. Volver al "equipo B" de los austriacos no debería ser una opción así que, ¿qué queda? Pues poco, muy poco. Lo más apetecible, visto el rendimiento actual, está complicado con unos Force India en liquidación y unos Haas que son una incógnita en cuanto a su política de contratación aunque sería una de las mejores opciones para seguir creciendo. Sauber parece progresar pero si Leclerc no da el salto a Ferrari parece otro lugar vetado. De Williams... mejor ni hablamos. Así que nos queda McLaren, ahora mismo la opción que cuenta con más visos de convertirse en realidad. Los de Woking se plantearon contar con Ricciardo en 2019 así que buscan piloto para, en principio, sustituir a Vandoorne. Parece un fichaje que buscaba agradar a un Alonso que sigue poniendo condiciones para seguir y que también estaría convencido de seguir si el que viene es Sainz. El equipo británico podría ser netamente español a no ser que el madrileño no se convierta en el compañero del asturiano si no en su recambio.

Gp Austria 2018: Verstappen aprovecha el hundimiento de Mercedes

El potencial demostrado por los Mercedes durante el sábado no hacía presagiar el resultado que acabaríamos viendo el domingo. Quedó algo en duda en una salida timorata de ambos coches de la estrella, sobre todo por parte del hombre de la 'pole'. Bottas hizo una clasificación perfecta pero perdió toda su ventaja en los primeros metros. Kimi casi se cuela entre ambos coches germanos y Verstappen, que también salió bien, aprovechó las circunstancias para llegar a ser segundo detrás de un Hamilton que veía la batalla por el retrovisor. Todo se ponía bien para Lewis, y más cuando Valtteri se quitaba en una maniobra a Räikkönen y a Max. Vettel no arrancó muy bien pero también recuperaba pronto el terreno perdido para colocarse sexto tras un Ricciardo que no iba a tener un buen cumpleaños.

Parecía que después de estas guerras iniciales nos esperaba una carrera más bien tranquila..., y no iba a ser así. El incendio en el coche de Hülkenberg era el aperitivo de lo que iba a ocurrir unos instantes después. El Renault se retiraba al final de la recta de meta, pero en el siguiente giro, sin tanto humo, el que se quedaba tirado era el Mercedes de Bottas. Dirección de carrera, con una decisión algo controvertida a mi parecer, decretaba el coche de seguridad virtual durante apenas una vuelta. Los dos Red Bull y los dos Ferrari aprovecharon para cambiar neumáticos y le lanzaron un órdago a Hamilton, que no se explicaba cómo había podido perder toda su ventaja.

El británico no se lo esperó pero acabó a merced de todos sus rivales directos que seguían dando espectáculo, sobre todo un Ricciardo que superaba a Kimi. El australiano parecía ser un aspirante a la victoria frente a su compañero aunque, quizá por ese esfuerzo, sus neumáticos se destrozaron. Adiós opciones de victoria, de podio y de acabar cuando caja de cambios acabó por dejarle tirado.

Los problemas con las gomas empezaron a ser el rival a batir. Sainz se quedó sin opción de puntuar por unas gomas que se desintegraron (y una parada horrible); y Hamilton, tras conformarse en pelear con quedar por delante de Vettel, sufrió el mismo contratiempo. Lewis lo logró hasta que su juego de neumáticos le dejó a merced de Sebastian. Entonces, con la posición perdida, su Mercedes también dijo basta. La bomba de gasolina le hacia abandonar por primera vez este año y hacía que Vettel y Ferrari recuperaran el liderato de ambos campeonatos.


Verstappen veía motores Renault arder, a su compañero decir adiós y miraba con miedo como sus ruedas también le restaban opciones de ir todo la rápido que podía ir. Por fortuna para él supo gestionar su ventaja para llegar por delante de los coches de Maranello, los que mejor salud demostraron tener con el neumático más duro de todos.



Ellos cerraron el podio por delante de unos Haas que, con los 22 puntos sumados por Grosjean y Magnussen, ocupan la quinta plaza del mundial de constructores y se acercan a la cuarta de unos Renault que también sufrieron su primer domingo sin puntuar de todo el año.
Force India también coló a sus dos coches en la zona de puntos en un circuito que no parecía muy propicio para ellos.

Tampoco lo parecía para McLaren, y menos tras un sábado terrible y una salida en la que Alonso partía último desde el 'pit lane' y Vandoorne se chocaba con un Toro Rosso. Por suerte para los de Woking, el español fue de los que mejor cuidó sus gomas y aprovechó los abandonos para acabar octavo, sumar cuatro puntos, y permitir así que su equipo no fuera superado por los coches rosas de Ocon y Pérez.


Tras todos ellos, Leclerc, que hasta con una salida de pista logró terminar 9º por delante Ericcson. Excelente actuación del monegasco, ya casi confirmado como piloto Ferrari para 2019; y del sueco que han conseguido algo histórico para Sauber: desde China 2015 que no puntuaban los dos coches suizos en una misma carrera. Su gran papel les acerca a unos Toro Rosso decepcionantes con un motor Honda que sigue dejando mucho que desear; y les aleja de unos Williams que no salen de un pozo que cada vez parece más profundo y lleno de vergüenza.

A la tercera... va la perdida. McLaren-Honda dudas y más dudas

Como muchos, intenté no tener en cuenta demasiado lo vivido con McLaren-Honda en 2015 y 2016; también fui positivo, aunque me eché a temblar, cuando escuché aquello de "rediseño total del motor"; y me esperancé al ver el aspecto del MCL32. Busqué un hueco para colocar todas esas piezas en el lado de los pros y no en el de los contras. Y tras el 'filming day' me alegré al pensar que todo podía ser así y que un equipo como McLaren estaba en la dirección correcta. Era impensable pensar que alcanzase a los favoritos pero ¿por qué no acercarse y dar algo de guerra? Sí, el domingo acabé el día creyendo que algún podio sería posible e, incluso, una de esas victorias en un fin de semana desfavorable para el resto, y aprovechado con inteligencia y suerte.

Pero llegó el lunes y pronto, demasiado pronto, empezaron los rumores. Ante los derrotistas y personas que buscan hacer sangre ante cualquier situación estaban los que pedían calma y tranquilidad. Estudié sus "argumentos", escuché a quienes tienen el privilegio de vivir estos test en directo y lo que nos querían contar los protagonistas. Después de este proceso y de recordar situaciones similares saqué una conclusión clara: apenas había espacio para la cautela. El nuevo McLaren reúne todos los ingredientes necesarios para un nuevo fracaso. Tras leer esto habrá quienes me encuadren en el grupo de los pesimistas y no, no es cierto. Aún mantengo la mínima esperanza de que ocurra un milagro, de que me sorprendan; más o menos que hagan lo que está consiguiendo Ferrari, que ante unas perspectivas terribles y un coche que no me sorprendió logren entusiasmarme (que no volverme loco, que a los italianos no me los termino de creer tan arriba..., ojalá lo estuvieran).

Depósito de aceite, fallo de diseño, falta de potencia, vibraciones, que el chasis no es tan bueno, la aerodinámico tampoco es para tanto... Seguro que se me olvida alguno de los problemas que ya se achacan al MCL32 y, además, hay que añadir los discursos paralelos de los pilotos, los jefes de McLaren y los de Honda. Los primeros apenas pueden ocultar su decepción, uno por vivir el final de un sueño esperado durante 3 años y el otro por ver que su apuesta de futuro puede acabar con eso, con su futuro en la F1. Los segundos dan palos de ciego confirmando y desmintiendo problemas; y los terceros se dedican a decir que saben lo que pasa, luego que no, y acaban pidiendo perdón a Alonso, a Vandoorne y a todo el mundo por unos problemas que no ha quedado claro si conocen o no.

A estas alturas de la película me creo a pocas personas y después de varias décadas siguiendo y aprendiendo de Fórmula 1 es casi imposible que no identifique los síntomas de un equipo que va a vivir una temporada terrible, a pesar de los ligerísimos síntomas de mejoría de las dos últimas jornadas que han tenido más que ver con los problemas ajenos que con las bondades propias. McLaren apunta bajo y aunque nos quedan cuatro días más de pruebas en los que que podremos despejar alguna que otra incógnita, porque será imposible predecir el rendimiento exacto de cada equipo en Australia; lo cierto es que parece impensable que logren mejorar, o incluso mantener, su sexto puesto de 2016. Sólo el discreto inicio del Toro Rosso de Sainz y los problemas financieros de Sauber les colocan en la "pelea" con estos dos equipos por evitar ser los últimos.

Mucho tiene que cambiar la situación en cuatro días de descanso entre test y en las otras cuatro jornadas de pruebas para escalar posiciones. Tienen que admitir y encontrar los problemas, porque nadie en su sano juicio se cree que no pase nada con ese motor cuando piden perdón por ello y en horas sale otra persona a decir que no existe ningún problema. El espectáculo de declaraciones cruzadas llega a ser bochornoso para el aficionado a la F1. Ojalá lo consigan y nos den una alegría a unos seguidores esperanzados con la posibilidad de ver una competición con varios equipos con posibilidades de alcanzar podios de forma regular.

La última frase del anterior párrafo esconde una ilusión recortada porque yo quería ver cómo surgían candidatos a destronar a Mercedes pero creo que me voy a tener que limitar a asistir a una temporada más con un actor principal, un par de secundarios y muchos extras. Al mismo tiempo que me despierto del sueño-pesadilla de McLaren lo hago del de Red Bull, aunque con los austriacos me queda la referencia de 2014, con unos test horribles que acabaron en un digno subcampeonato. Ferrari, sin embargo, y aún conociendo lo amigos que son de probar con menos carburante que el resto, sus tiempos, fiabilidad y sensaciones me gustan.

Sé que con los italianos no soy demasiado objetivo dado mi 'ferrarismo' declarado y también sé que me puedo llevar un chasco, ¡pero qué narices!, dejadme tener una pizca de ilusión y esperanza. Y tiene que ser una pizca porque la marca de la estrella mantiene su papel de favorito con firmeza y hasta arrogancia. Nos tendremos que entretener con ver si algún extra como Force India, Renault o Hass entra como secundario (no confío demasiado en Williams), o seguir soñando con que lo de McLaren es un guión de cine en el que llegan a Australia y dan la campanada en un podio con Ferrari y Red Bull, y unos Mercedes boquiabiertos... Por aquello de que la realidad supera a la ficción.

Mercedes golpea primero sin rodar un kilómetro

Con las presentaciones que llevamos hasta ahora, Mercedes se coloca por delante en algo que no es tan accesorio como podamos pensar: la estética. Cuando muchos de sus contrincantes nos enseñan bodrios copiándose entre ellos, los germanos destierran algunos conceptos generalizados para mostrar un coche simple en aspecto y complejo en desarrollo. De lejos seduce, y de cerca asombra. Los campeones saben que tienen mucho que perder, mucho que defender; y han trabajado mucho. Con la base del motor referencia de toda la parrilla y una receta exitosa durante los tres años han buscado consolidar sus puntos fuertes e innovar en todo lo que permite un reglamento que iba a traer una pequeña revolución a la F1.

El monoplaza de Hamilton y Bottas volverá a ser candidato a todo y las sensaciones nos dicen a muchos que sólo el RB13 de Red Bull podría ser rival para el W08. Mientras llega la creación de Newey, la nueva "flecha plateada" impone respeto ante los demás. Muchos se preguntarán por qué no ha adoptado la tan manida (y mal denominada) aleta de tiburón que el resto montan de una forma más o menos exagerada, a mi parecer. Quizá no la necesiten porque han implementado un gran número de pequeñas soluciones que les hagan sumar décima a décima para que su ventaja, al menos, les permita seguir estando entre los favoritos.

Ferrari se ha quedado a medio camino. Por un lado ha seguido la tendencia general de la estética que se está imponiendo para la F1 en 2017, por otro ha sido continuista respecto a si mismo, y por otro, parece haber tomado algún camino innovador. Es muy pronto y, sobre todo, muy osado hablar de lo que el aspecto de cada creación puede significar en velocidad, aerodinámica, chasis, etc. en pista; pero la comparación entre Maranello y Brackley puede resultar odiosa para los italianos. El SF70H no asombra, no transmite tanto como otras de sus creaciones...; no sé, será que Ferrari nos ha malacostumbrado estos años a esperar mucho y recibir poco a nada. Esperemos a verlo en pista pero si vuelvo a tirar de sensaciones... no esperaría demasiado de la nueva máquina de Vettel y Kimi.

En un estatus muy similar tengo que colocar al McLaren. A pesar del maldito apéndice común en todos, menos en Mercedes, me gusta estéticamente. Considero un acierto que el naranja prevalezca a pesar de que a muchos nos recuerde al Spyker F8-VII de 2007. Olvidándonos un poco de lo visual se aprecian detalles interesantes y otros no tanto, como en el Ferrari, muy poco arriesgados. Quizá los de Woking hayan sido más atrevidos que los italianos pero no sé hasta que punto pueden serlo con un rediseño casi completo de la unidad de potencia de Honda. Ese puede ser su punto flaco, otra vez: el saber cómo casarán motor, chasis y aerodinámica, cuando los tres elementos parten casi de cero de nuevo.

Frente a esto me gusta su puesta en escena y parte de lo que han dejado entrever los discursos. Han sido cautos pero con una pizca de ambición; han sido moderados a la hora de hablar de novedades y han mantenido la incógnita en muchos elementos que veremos sólo cuando el coche empiece a rodar y competir. Uno de los mejores síntomas es el total secretismo con el que han ocultado el difusor que, por cierto, vuelve a ser una de las zonas claves en los coches de F1. Las sensaciones me gustan pero la realidad es que será complicado que el coche de Alonso pueda pelear por algo más que no sea mejorar su sexta plaza final en el mundial de constructores de 2016 y anhelar pescar algún podio. Sólo podemos esperar.

El Force India es, para mí, el que peor ha resuelto la colocación de la "aleta", el nuevo morro y, en general, creo que es bastante feo. Es un engendro estético pero su cuarta plaza en 2016 les hace soñar con lo que quiere McLaren pero de forma mucho más realista. Van a por todo y quieren ser el tercer mejor equipo y puede que optar a alguna victoria. Lo tendrán difícil pero si sacrificar la imagen es el secreto para triunfar tienen mucho camino andado. En su mano está volver a ser el segundo mejor equipo con motor Mercedes.

Sauber ha vuelto a cambiar de imagen y, aunque ha camuflado la "aleta de tiburón" mejor que otros rivales, el resto del coche no parece aportar nada novedoso que nos haga pensar que están abocados a ser los últimos de la parrilla 2017, tras el adiós (salvo milagro) de Manor. El equipo suizo sigue teniendo problemas de financiación y su continuidad no parece asegurada. Poca seguridad y mínima inversión que se traduce en un monoplaza que puede sufrir mucho en un 2017 en el que muchos equipos parten con ventaja y otros miran hacia arriba.

Hacia allí es hacia donde mira Renault. Los franceses han pasado un calvario en 2016 similar al de McLaren en 2015, y para 2017 se fijan objetivos ambiciosos. En su punto de mira está el equipo de Woking y dos de los que aún no han presentado sus cartas: Haas y Toro Rosso. Los galos apuestan por sus colores de marca, sobre todo por el amarillo y el negro. A pesar del apéndice de moda, su aspecto está bien resuelto y también parece estarlo a nivel mecánico, de chasis y aerodinámica. Han trabajado durante todo un año en un proyecto a larga plazo que esta temporada debería dar muestras de que a partir de 2018 pueden volver a estar entre los mejores. No parece haber innovado hasta el extremo aunque sí han podido implementar soluciones que les permitan disfrutar de un 2017 que les llene de optimismo de cara al futuro. 

Por último y a la espera del RB13 de Newey, y del Toro Rosso de Sainz y el Haas, Williams tiene que presentar de forma real (y no virtual) su coche. Con las imágenes hechas públicas hasta la publicación de este artículo no se puede analizar casi nada. Eso sí, si la tendencia de los últimos años continúa, los de Grove pueden sufrir con un repescado Massa y un novatísimo Stroll ante equipos con con ganas y potencial para superarlos de nuevo como Force India, o para lograrlo este año como McLaren, Renault e, incluso, Toro Rosso.

La mitad del camino de 2015

Antes de que comenzara la temporada parecía muy claro el papel de cada equipo este 2015. La primera mitad de esta campaña ha confirmado la mayoría de las previsiones y descartado bastantes sorpresas. La evidencia más contundente de todas es la supremacía de Mercedes, apenas amenazada por ellos mismos. Quizá, lo que menos nos esperábamos era que Rosberg siga con opciones ante un Hamilton en modo apisonadora. Una lucha que, ojalá, se mantenga hasta la última carrera y con más emoción de la que vivimos en 2014.

La posición privilegiada de los germanos no ha peligrado ante la leve mejoría de Ferrari y el estancamiento, incluso retroceso, de Williams y Red Bull. Los de Maranello han confirmado el paso adelante que se pronosticó en la pretemporada pero sin que esa mejoría haya supuesto una amenaza para los líderes. Las buenas actuaciones de Vettel demuestran lo que han conseguido respecto a 2014 pero los fiascos de Kimi hacen lo propio con lo que aún les falta por lograr: pelear por el campeonato de pilotos y constructores.

Con la segunda plaza en manos de los italianos queda por ver qué equipo será el que ocupe la tercera plaza del mundial. Hasta Hungría parecía fácil que fuera para Williams, pero el papel de Red Bull en Hungaroring ha dado qué pensar. Los austriacos necesitan que Renault les proporcione un motor en condiciones para escalar a esa tercera plaza. La cuarta no peligra ante unos Force India que han tardado mucho en reaccionar, unos Lotus muy inconstantes o unos Toro Rosso que amenazaron a sus hermanos mayores en las primeras carreras pero que se han desinflado. Estos tres equipos son los candidatos más firmes para ser quintos pero no pueden despistarse.

No digo que Sauber pueda optar a esa quinta plaza porque su trayectoria es descendente. El candidato que puede arrebatar posiciones a Force India, Lotus o Toro Rosso no es otro que McLaren. Alonso y Button sigue peleando por acabar cada carrera y, aunque no lo parezca, sus progresos son firmes. Tienen complicado, casi imposible, cerrar el año con un podio, pero la diferencia de puntos que les separa de los equipos que le preceden no hace muy difícil que consiga escalar posiciones. Terminar más cerca de la 5ª plaza me parece más factible que de la 9ª. Nos quedan 9 carreras para ver si Ferrari mantiene con solvencia su segunda plaza, si Red Bull le arrebata la tercera a Williams y si McLaren será capaz de soñar con el 'top 5'. 9 citas que, si son como la de Hungría, nos pueden deparar mucho espectáculo e infinitas sorpresas.

Previa Italia 2014 II: ¿Qué ocurrió en 2013?

El Gran Premio de Italia se presentó en 2013 como el último punto de inflexión para los perseguidores de Vettel. El sábado descolgaron los dos primeros candidatos Kimi y Hamilton vivieron una complicada sesión de clasificación y se quedaban fuera de la Q3, en el caso del inglés, por primera vez desde Malasia 2010. Aunque, ya de por si, eran los que tenían más complicado pelear con el alemán, nunca viene de más una mayor presencia de contendientes para inquietar al líder. Alonso se quedó sólo ante el peligro.

Una buena salida del alemán despejaba su camino hacia la victoria. Los Ferrari, a pesar de unos buenos primeros metros, sólo conseguían superar a Hulkenberg y Webber. Vettel se escapó a pesar de que tuvo que bloquear una de sus ruedas en la primera curva, pero ni ese plano en su neumático frenó al germano hacia su tercer triunfo en Monza. La única esperanza del equipo italiano era un desfallecimiento temprano de las gomas de los Red Bull, que aguantaron sin problemas. Alonso esperó todo lo que pudo para realizar su parada, pero esa estrategia tampoco fue suficiente para inquietar a un Sebastian que disfrutó de una cómoda ventaja durante toda la carrera.

Con los de la bebida energética y los de Maranello ocupando con claridad las cuatro primeras plazas de la cita italiana tenemos que echar la vista para atrás, pero no demasiado. Hulkenberg confirmó las buenas sensaciones del sábado después de alejarse de la pelea en la salida para centrarse en su ritmo y contener los posibles ataques que pudiesen llegar por detrás. El germano cuajó la mejor actuación del año para un Sauber que ha perdido gran parte del brillante comportamiento de 2012. Sólo su compatriota y tocayo Rosberg inquietó con su Mercedes la quinta posición final de Nico. Tras ellos, pero bastante lejos, encontramos a Ricciardo Grosjean, que a punto estuvieron de ser superados por un Hamilton que, además de salir atrás, sufrió un pinchazo que le obligó a pasar dos veces por el garaje. Buena carrera de este británico, y no tanto la del también inglés Button, que sufrió para conseguir el último punto en juego por delante de Räikkönen y su compañero Pérez y, del compatriota de este último, Gutiérrez, que cuajó una buena actuación, aunque lejos del rendimiento de su compañero en Sauber.

La mitad del camino: análisis de medio (y pico) 2014

Mañana vuelve la F1 después del parón veraniego y resumir esta "mitad" de temporada puede parecer algo fácil, sobre todo si vemos la clasificación del mundial de constructores. En lo más alto, y con una ventaja tremenda, está Mercedes. Los germanos sólo han dejado escapar 80 puntos de los 473 que podían haber sumado en las 11 primeras citas de 2014. Para encontrar un dominio tan insultante en los últimos años hay que retroceder a 2011. Hace tres campañas Red Bull sumaba 383 puntos (10 menos que Mercedes ahora) a la misma altura del calendario. Lo que hace aún más doloroso el dominio de los coches alemanes es ver dónde están sus rivales. Si en 2011 encontrábamos a McLaren con 280 puntos y Ferrari con 215 persiguiendo a los "toros rojos"; en 2014 los dominadores de entonces son los primeros perseguidores con 219 puntos, por delante de los de Maranello con 142 y Williams con 135.

Si Mercedes no logra el mundial de constructores y uno de sus pilotos, Hamilton o Rosberg,  no se corona como campeón nos encontraríamos ante un auténtico final de locura. La marca de la estrella ha dado con la tecla adecuada, y sólo unos pequeños fallos de fiabilidad les ha impedido igualar el récord de dobletes (5) que Schumacher y Barrichello lograron para Ferrari en las últimas cinco carreras de 2002. Su dominio es tan aplastante que pensar que otros puedan arrebatar a la escudería dirigida por Toto Wolff ambos títulos es una auténtica locura.

Detrás de los germanos, casi todo son decepciones. Los únicos que se salvan de la quema son los integrantes de Williams. Los de Grove se han destacado como los únicos capaces de pelear durante los sábados en similares condiciones a los Mercedes. Una oportunidad que han sabido aprovechar pero que no han logrado materializar en carrera por diferentes cuestiones. Massa ha tenido muchos problemas para pelear por los podios a pesar de sus buenas clasificaciones pero Bottas se ha reivindicado como uno de los pilotos más constantes y fuertes de la temporada.

Salvando las distancias, los dos únicos equipos que también pueden sentirse orgulloso de mejorar su rendimiento respecto a 2013 son Force India y Marussia. Los primeros se están beneficiando de la buena salud de su propulsor y de una pareja de pilotos (sobre todo Hulkenberg) con garantías. Los segundos, de la vergonzosa campaña de Sauber y Caterham, y el gran papel de sus dos conductores que han sabido aprovechar las pocas oportunidades que los de arriba les dejan para progresar. Eso si, Chilton puede no tener más oportunidades para subirse al Marussia.

Los otros siete equipos tienen el ingrato consuelo de conocer cuál es el que mejor aguanta el temporal de los que lo han hecho mejor. Es cierto que Red Bull venía de dominar durante años pero es la única escudería que está robando victorias a Mercedes. La mala fortuna y problemas que está sufriendo Vettel no se están repitiendo de la misma forma en Ricciado. El australiano encabeza la clasificación del resto de los mortales gracias a unas actuaciones muy convincentes y a un pilotaje serio y agresivo. Sus "hermanos pequeños" de Toro Rosso también están manteniendo el tipo respecto a 2013.

Tras los dos equipos de los "toros" podemos hablar de fracasos tremendos y menos... tremendos. El de Caterham era esperado y el de Lotus, no por menos esperado, no deja de ser menos vergonzante para ellos. Y no lo es más por el año tan terrible que está pasando Sauber y porque pueden compararse con dos grandes que este año sueñan con el podio y ven la victoria como un imposible.

Lo único que le salva a Ferrari del descalabro es que el de McLaren es aún mayor. Los de Woking empezaron con buen pie y parecía que podrían dar guerra, pero ni Button ni Magnussen dan la sensación de poder repetir de nuevo en el podio. Los italianos tienen el coche más fiable de toda la parrilla pero tal fiabilidad sólo ha sido alcanzada gracias a un pobre rendimiento. Esta gigantesca falta de competitividad les ha lastrado, en especial a Kimi. El finés no se ha adaptado al monoplaza de Maranello con todas las nuevas exigencias que entraban en vigor este año. Sólo Alonso ha sido capaz de exprimir al máximo el Ferrari con numerosas actuaciones para el recuerdo como su segundo puesto en Hungría. El español sigue siendo la referencia de conducción de la parrilla de F1, pero también sigue esperando que un coche con garantías le dé la posibilidad de sumar una victoria más.

Previa Malasia 2014 II: Guerra en la F1

A pesar del fiasco de Hamilton en Australia, en Mercedes están convencidos de ser más fuertes que los demás. Por eso, resulta aún más curioso que insistan una y otra vez en renegar de su papel como favoritos. No extraña que los responsables del equipo germano no quieran que cambie nada en la actual Fórmula 1. Además, será una cita interesante para ellos porque estoy seguro de que Rosberg quiere sacarse la espina que el año pasado le dejó Sepang cuando Ross Brawn no le permitió superar a Lewis y alcanzar el podio.
El otro agraviado de 2013 en Malasia fue Mark Webber. El episodio 'Multi 21' parece lejano pero fue el principio del fin para el australiano en Red Bull. Su puesto lo ocupa ahora su compatriota Ricciardo, que llega a Sepang con la rabia de ver como su primer podio en F1 se le escapó horas después de recibir el trofeo. El 14 de abril se conocerá si la apelación de los austriacos se toma en consideración, pero antes de esta fecha ya presionan a la FIA con todo tipo de amenazas. El abandono prematuro de Vettel y el caso del sensor de carburante les ha dolido, y las pataletas se han repetido para forzar cambios en el reglamento que les permitan progresar. Otro hecho curioso, ya que están a un nivel mucho mejor del esperado por todos, incluso por ellos mismos.
Williams llega con la necesidad de aprovechar su buen momento de forma antes de que muchos rivales se pongan las pilas y les alcancen. Massa querrá desquitarse de su abandono y Bottas volver a brillar pero esta vez sin cometer un error, como el toque con el muro de Albert Park, que le aleje del podio. McLaren ya está a su nivel y los de Woking querrán volver a optar al podio, pero no así Ferrari, que con un par de mejoras podrá pelear con ambas escuderías británicas e inquietar desde la distancia a Mercedes y Red Bull.
Estos tres equipos tampoco pueden dormirse porque tras ellos están las otras dos formaciones que mejor han hecho sus deberes y que parecen tener capacidad de plantar cara a las tres escuadras con más historia de la F1. Hablo de Toro Rosso y de Force India. Lograron colar a todos sus coches en la zona de puntos y no a demasiada distancia de los favoritos. Además demostraron mucha fiabilidad y mejor ritmo que un rival directo como es Sauber, y que el peor equipo de este inicio de temporada: Lotus. Ambos tienen que espabilar porque Caterham y, sobre todo, Marussia pueden aprovechar la oportunidad y dejar en evidencia sus carencias.
Ojalá que la lucha en pista gane protagonismo para que nos olvidemos de presiones, denuncias y juicios. Sería un buen síntoma para todos los que esperamos que el espectáculo no abandone la F1. Si no se consigue de forma natural tendrán que ser los equipos y la FIA quienes recapaciten sobre todas las novedades introducidas en 2014. No dudo de sus buenas intenciones pero si el camino que han elegido no es el correcto habrá que desandar parte de esa ruta y elegir otra más adecuada.