Previa Rusia 2017: Breve historia de Sochi (I)

Sochi no conoce a ningún ganador sin pilotar un Mercedes en las tres primas citas de este GP. Hamilton se convirtió en el primer piloto en ganar una carrera de F1 en Rusia. Un hecho histórico que quedó ensombrecido por el papel de su compañero. Rosberg arriesgó en la salida, pero en exceso. Pero ni su parada (lenta y prematura) le impedieron llegar a remontar desde la 20ª plaza que ocupó en la segunda vuelta, hasta terminar segundo por detrás de Lewis. Gran carrera de Nico que se deshizo de todos sus rivales y mantuvo un ritmo tremendo con un juego de neumáticos que le duró toda la carrera (menos una vuelta), algo que fue más difícil de repetir en 2015 con una elección de neumáticos más acorde con el asfalto de Sochi. Una elección conservadora en la primera cita de la F1 en Rusia que permitió otra exhibición de Mercedes, equipo que se convirtió allí en Campeón del Mundo de Constructores 2014

Bottas seguía firmando una temporada muy consistente con otro podio muy trabajado, mientras que los McLaren demostraron músculo para lograr su segundo mejor resultado de la temporada. No fue suficiente para inquietar al finés de Williams, pero sí para impedir que Alonso lograse la 4ª o 5ª plaza. El español se tuvo que conformar con la 6ª, y con mantener a un Ricciardo muy fuerte detrás de él, que salió muy mal y acabó por delante de Vettel y presionando a Fernando. 

El despropósito del Gran Premio de Rusia de 2015 comenzó muy pronto. El viernes, una fuga de combustible en la pista convirtió a los primeros libres en un chiste, en una broma pesada. La imagen de los operarios intentando limpiar el vertido de diésel con agua y escobas fue un esperpento. Problemas de organización y coordinación que dejaron en evidencia a los responsables de la cita de Sochi y a la FIA, que se "luciría" aún más en la jornada del sábado.

Tras una jornada de entrenamientos totalmente desaprovechada, la tercera tanda de libres cobraba más importancia aún. Prisas, tráfico y muchos nervios que se convirtieron en angustia en un instante que nos sobrecogió a todos y volvió a dejar en evidencia la torpeza de una organización rusa inoperante y de una FIA empeñada en meter la pata. Sainz perdía el control de su coche, chocaba, se estrellaba y acababa bajo las barreras de protección. Durante 20 minutos lo único que vimos fue una nube de vehículos y personas alrededor del lugar del impacto, y caras de circunstancias. Planos generales y gestos de preocupación que nos hicieron revivir capítulos grises de la F1, muy grises. Una falta de rapidez a la hora de informar que el español estaba bien y que indignó, con razón, a muchos espectadores que se hubieran ahorrado un mal rato con una comunicación tranquilizadora sobre el estado de salud del madrileño. Sé que a lo mejor soy muy extremista en este sentido pero creo que la FIA necesita un cambio de aires urgente si no quieren que muchas categorías automovilísticas puedan sufrir muchos problemas para subsistir.

El penoso espectáculo de la cita rusa se completó con una exagerada presencia de los mandatarios de la zona y, como no, de Putin. Me extraña que posen tan orgullosos en un lugar en el que deberían sonrojarse. En la carrera del domingo, como en el resto del fin de semana, más incidentes. Parecía que todos se habían puesto de acuerdo para que esto fuera así. En las primeras curvas, toques y más toques, dos abandonos y muchos cambios de posición; y, una vez reanudada la marcha por el primer coche de seguridad, otro accidente. Muchos sobresaltos que permitieron que una carrera sin historia tomase interés gracias a la disparidad de estrategias. Una locura de posiciones que aprovecharon muy bien Pérez y Sainz. El Toro Rosso del español, casi construido de nuevo por completo, le permitió escalar de la 20ª plaza de salida a la 7ª. Soñaba con la 6ª cuando sus frenos dijeron basta y le obligaron a abandonar. La única pega de un fin de semana épico.

El mexicano sí que redondeó un gran premio perfecto. Aguantó todo lo que pudo, hasta que Bottas y Kimi le superaron. Pero los dos fineses llevaban luchando toda la carrera y el desenlace era previsible. El de Ferrari, siempre detrás del Williams, se desesperó y se llevó por delante a su compatriota. El podio volvía a Pérez, Bottas se quedaba sin premio y Räikkönen, sancionado, permitía a Mercedes convertirse, a falta de 4 citas, otra vez en Rusia, en campeón de constructores de 2015. Triste desenlace para los nórdicos y felicidad extrema para celebrar el primer podio de Force India de la temporada.

Hubiera sido una buena cita para McLaren, que había logrado mantener en pista a sus dos coches, y con premio. La 9ª plaza de Button no sufrió variación, pero sí la 10ª de Alonso. Lejos en ritmo pero con una fiabilidad mucho más consistente, se quedaron a las puertas de sumar puntos (los dos) en una carrera. Al final, sanción demasiado rigurosa para el español que le privó de conseguir un punto más. Poco comprensible la decisión de los comisarios porque no fue el único que sobrepasó los límites de la pista en algunas curvas, pero como seguro ha pensado él: "mejor que me los quiten esta temporada".

Previa EE.UU. 2016: ¿Qué ocurrió el año pasado?

Los cambios de nivel de la pista de Austin se convirtieron en una metáfora de lo ocurrido en el fin de semana del Gp de Estados Unidos de F1 de 2015. Una montaña rusa de emociones, resultados y decisiones. Como es habitual, la nota negativa se la ganó la FIA y la FOM. Entre ambos volvieron locos a unos organizadores que respondieron con solvencia a la incompetencia de los demás. Sería más vehemente y agresivo con Ecclestone, Todt y toda la panda, pero después de lo visto en la carrera decidí que el mayor desprecio era no hacer aprecio. Convirtieron a los espectadores en mártires (otra vez), impusieron a los pilotos y equipos sus discursos para que todo no pareciera un chiste mayor y, lo que fue más grave, jugaron con la seguridad de todos a su gusto. No merecían más tiempo ni palabras porque su poca falta de vergüenza y criterio es tan evidente que no necesita más explicación ni debate.

A pesar de los esfuerzos de tanto chupatintas e inversor sin escrúpulos por pervertir aún más la F1, la propia competición pareció haberse revelado ante tanto ataque y dio un espectáculo tremendo. La clasificación, incluso recortada, fue un ejemplo perfecto de lo que es correr bajo la lluvia. Un aperitivo de lo que ocurriría 4 horas después. Con la tormenta desapareciendo por el horizonte imperó la cordura y, con la pista mojada, se dio la salida sin ningún coche de seguridad por delante.

Lo que vino después fue digno de ver repetido una y mil veces, una carrera histórica en la que no hubo certeza ninguna de cómo acabaría todo. Hamilton sufrió para vencer y conseguir su tercer mundial. El británico se impuso gracias a su esfuerzo y a un nuevo error de un Rosberg destrozado por verse, cada vez, más lejos del nivel de su compañero. El doblete de Mercedes se llegó a ver amenazado por unos Red Bull excelentes bajo una pista con condiciones cambiantes. Un gran inicio de carrera para ellos que acabó con un accidente para Kvyat y con un Ricciardo robando el último punto a un Alonso que vivió una carrera muy competitiva a pesar de su nula recompensa. Los McLaren se mostraron mucho más competitivos y sólo algunos problemas de fiabilidad, y algo de mala suerte, evitaron que se llevaran más puntos de Austin. Un botín que logró Toro Rosso, con una exhibición de sus dos pilotos. Verstappen y Sainz pusieron en apuros a media parrilla. Entre ellos, a los Ferrari, que sucumbieron durante algunas vueltas a los jóvenes del equipo de Faenza. Kimi ni pudo con ellos pero Vettel sí.

El alemán seguía aspirando al subcampeonato con su consistencia y buen trabajo. Dos características que no demostraron los Williams, con problemas de fiabilidad, estrategia y errores de conducción. Dos abandonos a los que había que sumar otros 6, lo que permitió una gran 12ª plaza para Alexander Rossi en su carrera de casa; y una buena 5ª para Pérez antes de la suya. Era un escueto resumen de una cita que pasó de decepcionarnos como siempre a entretenernos como nunca.

Previa Japón 2016: Mercedes resurgió en 2015

Los Mercedes llegaban, tras su debacle en Singapur, necesitados de un buen resultado, y salieron bien en Suzuka y mantuvieron sus dos primeras posiciones en la primera curva, algo que no pasaba en 2015 desde Austria, pero Hamilton lo hizo mejor que Rosberg. El británico le superó con firmeza y el germano se ha defendió sin cautela. El resultado: un líder solido que dominó la carrera, y un perseguidor que tuvo que remontar para no perder aún más opciones y evitar que un tercero en discordia diera más guerra. Lewis aplastó a todos y Nico fue agresivo e inteligente para quitarse de en medio a Vettel y Bottas. Los Ferrari cumplieron con su habitual papel de segundones en 2015 para que Sebastian sumara otro podio más y Kimi pusiera los cimientos de una peleada 4ª plaza final en el mundial. Los italianos cerraban dos citas productivas en las que pusieron tierra de por medio con unos Williams menos competitivos y con problemas, como con el pinchazo de Massa.

Tras los tres mejores equipos volvimos a tener a un gran Hulkenberg, que se resarcía así de una carrera aciaga en Singapur que le complicó, a priori, también la de Suzuka. Aprovechó los problemas de Massa, Ricciardo y Pérez en la salida para ganar cinco posiciones y colocarse 8º en la primera vuelta. Gran actuación que completaba quitándose a los dos Lotus de en medio durante la carrera. Grosjean y Maldonado cuajaban una cita sin problemas y con buen ritmo para mantener la pelea con Force India por la quinta plaza del campeonato de constructores. Un tren que, poco a poco, perdía Toro Rosso.

Sainz no tuvo posibilidad de atacar a los dos hombres de Lotus en una entrada a 'boxes' caótica que le pudo costar más de lo que quiso reconocer. El madrileño volvía a terminar por detrás de su compañero y sin ninguna posibilidad de devolver la pueril maniobra del holandés en Singapur. Ambos finalizaban por detrás del McLaren mejor colocado, el de un Alonso que volvió a pecar de una cólera incongruente con su discurso plagado de peticiones de paciencia. El asturiano no podía fustigar a su equipo en público sin esperar después que la prensa no le preguntara por su estado de ánimo, las evoluciones de su coche y las expectativas de futuro. Gritar por radio que tu monoplaza es como un GP2 y que sientes vergüenza cuando te adelantan algunos coches conlleva estar listo para responder casi a cualquier tipo de pregunta. Comprendía su frustración porque cualquiera que esté allí quiere hacerlo lo mejor posible y con un coche que responda, pero al mismo tiempo no puede pretender que sus seguidores tengan calma cuando él es el primero que tenía una actitud impropia de alguien que conoce las necesidades de un proyecto a largo plazo. Podía y debía (y sigue teniéndolo que hacer) dar toques de atención para que la paciencia no se convierta en vagancia, pero palabras como las de Suzuka en 2015 sobraban. Por eso, ese día, tenía que dar la razón a Ron Dennis con unas declaraciones correctas para apaciguar a su piloto estrella pero sin dejar de pedir esfuerzos a su equipo y a su socio para que en 2016 comenzaran a ver la luz al final de un túnel que, entonces, parecía más largo de lo que era. Tirón de orejas a Alonso para que el español volviera a la senda de su discurso en pos de la paciencia y, además, lanzando un mensaje crítico a la FOM por los mensajes de radio que se "pinchan" de McLaren y de otros equipos. Razón tienen todos y perderla... también lo hacen.

Previa Malasia 2016: ¿Qué ocurrió en 2015?

Mi "ferrarismo" acabó complacido con la victoria de Vettel en Malasia 2015 por lo que significaba para el equipo que apoyo desde niño y la competición que, bajo mi punto de vista, perdía (y pierde) credibilidad y espectáculo por maniobras oscuras ajenas al deporte en si. La primera victoria de los de Maranello en 22 meses era un buen síntoma pero... no nos podíamos volver locos. No se podía traducir como el final de la hegemonía de Mercedes ni como la inclusión de Ferrari para ser candidatos al título de la F1 en 2015. El rendimiento del coche, del piloto y de la estrategia en Sepang fueron óptimos, y todo unido permitió que Sebastian ganara su primer GP vestido de rojo, pero había que ser cauteloso. El inicio de 2013 también nos dejó la sensación de que Alonso podía disputar aquel campeonato al Red Bull del que hoy es su sustituto, y recordemos que aquel año el asturiano salió de la 8ª cita con 21 puntos de desventaja sobre el germano y que acabó perdiendo otros 134 puntos en las 11 pruebas restantes. Es evidente que iba a ocurrir lo mismo, pero tengamos cuidado a la hora de echar las campanas al vuelo.

Ese buen rendimiento de Ferrari en los inicios de 2013 penalizó a la 'Scuderia' en 2014. Si hubiesen visto que ese año tenían imposible pelear por el mundial es muy posible que en la primera campaña con los nuevos V6 no hubiesen firmado el papel tan desastroso que terminaron logrando, y ahora no tendríamos que escuchar a los que vociferan que Alonso era malísimo para los italianos, otros que tachan al español de gafe, o a aquellos que insinuaban que el coche de 2015 va bien por la herencia del asturiano. A los tres grupos les dije que se equivocaban. Antes de soltar sentencias tan partidistas, viciadas por el fanatismo o el odio, y alejadas de cualquier hecho o dato realista, siempre pido un poco de sentido común. Me llegaba a molestar (y sigue haciéndolo) el debate absurdo sobre la conveniencia o no de la continuidad de Alonso en Ferrari. ¿Conveniente para quién? ¿Para Alonso? ¿Para Ferrari? ¿Para la F1? ¿Para los aficionados? Yo lo tuve muy claro: si su despedida y la llegada de Vettel propiciaba que dos equipos como Ferrari y McLaren se pusieran las pilas para volver a ser competitivos estoy muy satisfecho y creo que los protagonistas, si aún no lo están, estarán satisfechos.

Estaba encantado como ferrarista de volver a ver un coche rojo cruzando el primero la línea de meta y eso que Vettel seguía, y sigue, sin ser plato de mi gusto. Como aficionado estaba feliz por ver que puede haber un equipo que puede plantar cara a los Mercedes. Como compatriota de Alonso estaba entusiasmado por ver que puede formar parte de un proyecto que ilusiona a millones de personas que vibraron con una de las épocas más recordadas de la F1. En España somos muy refraneros y estoy seguro que los mismos que ahora dicen que "mejor pájaro en mano que ciento volando", si el McLaren acaba siendo competitivo algún día cambiarán su discurso por el que reza que "el que no arriesga no gana". Espero que lo terminen haciendo porque, igual que estaba contento por ver que el Ferrari parecía ser una alternativa a los Mercedes, espero que los de Woking pronto estén dando guerra. E iba más allá, ojalá Toro Rosso diese otro paso más y se colase entre los mejores, y que a ese grupo volvieran los Williams y los Red Bull. Imagino, anhelo, sueño con una F1 en la que 5 o 6 coches sean capaces de pelear por 'poles' y victorias, y sí, me siento utópico, pero me saca una sonrisa de esperanza. No tengo nada en contra del equipo de Hamilton y Rosberg pero quiero que, aunque sean los que cuenten con el mejor coche, haya otros que les hagan temblar al verlos en el retrovisor.

Con Ferrari era cauto, lo sé; con Williams escéptico; y con Red Bull... si era realista también lo era pesimista. Alonso pecaba de cierta frustración cuando decía ese fin de semana en Sepang que la mejoría de Ferrari era, en gran parte, responsabilidad del "bajón" de los de Grove y los de Milton Keynes. Los británicos perdieron un poco el rumbo que les llevó a ser una alternativa que nunca se terminó de confirmar en 2014 y que, en 2015, puede acabar por descartarse del todo. Y los austriacos de la bebida energética, salvo milagro, podían vivir un auténtico calvario. En 2014 se vio muy pronto que su etapa de hegemonía había pasado a la historia y que su estrella podría probar fortuna en otro equipo, algo normal tras 6 años en el mismo. Las tensiones que se crearon con Renault desde la pretemporada de 2014 crecieron de forma exponencial y era evidente que en su futuro sólo aparecía una palabra: ruptura. Aunque entonces sólo nos basábamos en conjeturas y sospechas, parece que el proveedor francés de motores busca volver a contar con equipo propio a través de la filial de los austriacos, y era a ellos a los que entregaría el mejor material. No nos confundimos mucho cuando los galos acabaron adueñándose de Lotus, motorizando a Red Bull bajo las siglas Tag Heuer y obligando a Toro Rosso a montar propulsores obsoletos y sin capacidad de mejora en 2016.

Nos teníamos que fijar en 2008 para ver una temporada en la que Toro Rosso terminase por delante de Red Bull. Está claro que lo lograron por el superlativo rendimiento de los primeros en la carrera de aquella temporada en Monza en la que Vettel ganó por primera vez, y con Ferrari... bueno, con motor Ferrari claro. Es curioso recordar como aquel lluvioso fin de semana de septiembre los coches de los dos "Sebastian" clasificaron en la 'pole' y en 4ª posición cuando en las 13 carreras anteriores se habían quedado, ambos coches, sin llegar a la Q3 en 8 ocasiones. El domingo, Bourdais se desinfló por completo pero no Vettel, que logró su primera victoria con un coche heredero del Minardi y una especie de versión "B" del Red Bull que trabajaba por desarrollar un coche campeón. Muchos dijeron entonces que fue una maniobra de los austriacos para que el germano lograse un buen resultado antes de dar el salto al equipo "A"; que rogaron a Ferrari (motorista de Toro Rosso entonces) para que les entregase un motor "pata negra" para aquella carrera. Menciono este curioso (y conspiranoico) hecho porque sólo algo tan curioso (y conspiranoico) puede explicar que el pez chico se estuviera comiendo al grande este año, y es que lo de Red Bull podía haber rozado el ridículo.

Y digo rozar porque al equipo de Ricciarco y Kvyat sólo les podía salvar un desastre mayor. McLaren, entonces, lo era sin duda. Estaba tan seguro de ello como de que no lo sería para siempre. Sólo esperaba que su nuevo matrimonio con Honda terminara pronto con sus preparativos, que comprara sus flores, eligieran el lugar de la ceremonia, se casasen, lo celebraran y que la luna de miel no tardara en llegar. Eran y son una gran pareja pero están tardando mucho en pasar de la etapa inicial en la que todo es muy bonito aunque te conozcas tanto como a cualquier otra persona del planeta, a aquella otra en la que tienes que trabajar por la relación, conocerte y esforzarte por corregir errores mutuos para que todo no acabe en discusiones y una despedida. Creo que tienen futuro juntos porque su primer matrimonio fue como fue pero no se puede vivir de recuerdos. Alonso y Button son veteranos y expertos por lo que están teniendo paciencia, mucha, aunque al británico ya no le hará falta más. Espero que no al español no se le termine gastando porque será un síntoma de que la cosa funciona y creo que si funciona... lo hará bien. No pecó del optimismo exagerado de McLaren y sus pilotos, de aplaudir dar 20 míseras vueltas, pero viendo aquellos tristes datos y analizándolos, entonces ya creía que podían ser muy competitivos, lo que no me esperaba es que tuviera que esperar tanto para verlo.

Previa Singapur 2016: ¿Qué ocurrió en 2015?

El fracaso de unos hizo más brillante la actuación de los triunfadores de la carrera de Singapur en 2015. El mejor de todos, un Vettel que aprovechó las bondades de un Ferrari que se adaptó perfectamente a las características de la noche en la ciudad asiática. El dominio de los de Maranello durante todo el fin de semana se confirmó en una carrera perfecta del alemán que no tuvo nada fácil ganar a pesar de que se quedó a 28 milésimas de conseguir un 'grand chelem'. Las 28 milésimas menos que tardó Ricciardo en dar la vuelta más rápida al trazado urbano, un síntoma de la gran actuación del antiguo de Sebastian. Ambos, lucharon desde la distancia por una carrera que se decidió por apenas unos detalles, y fueron de lo mejor en una cita llena de muchos fallos en los garajes y problemas de fiabilidad.

Kimi cerró el segundo podio de la temporada (después de Hungría) sin los hombres de Mercedes en él, aunque en esta ocasión hubo dos Ferrari y no dos Red Bull. El finés logró el tercer puesto del cajón beneficiado por la peor estrategia de sus perseguidores en las salidas de los coches de seguridad, y por los problemas que obligaron a Hamilton a abandonar por primera vez en 2015. Problemas para los líderes del campeonato que también sufrió Rosberg, lejos de la lucha por las plazas de podio. Tras él, el único Williams superviviente y Kyvat. Bottas fue 5º gracias a un buen trabajo y una buena estrategia, y el ruso 6º por todo lo contrario.

Sin Lewis ni Massa había 4 puestos libres en la zona de puntos que, durante varias vueltas, tenían a los McLaren como firmes candidatos a ocupar dos de ellos. Pero todo fue un espejismo que los problemas de fiabilidad volvieron a convertir en realidad. Singapur era la cita que Alonso y Button esperaban con ansiedad para volver a sumar puntos pero unas estrategias erráticas, problemas en las paradas y, para rematar, la retirada de ambos coches, les dejó sin premio. Una decepción que hizo saltar muchos rumores sobre el británico. Se especuló con una decisión muy importante en los días siguientes a aquella carrera que le podía alejar definitivamente como piloto de Woking y de la F1. Algo que no se produjo entonces y tampoco ahora, aunque sí que sabemos ya que Jenson no será piloto titular de McLaren en 2017.

Sin Alonso ni Button, tampoco Hulkenberg por un choque con Massa excesivamente castigado para el de Force India; el compañero de Nico, Sergio Pérez, lideró el cuarteto que cerró la zona de puntos por delante de los dos Toro Rosso, un coche que con los tanques de carburante casi vacíos daba un espectáculo tremendo durante las últimas vueltas de cada carrera. Exhibición de ambos en la pista y de Verstappen en la radio, porque el comportamiento de Max (otra vez) dejó mucho que desear. Me parece normal que un piloto se niegue a ser superado por otro, sobre todo si es tu compañero, pero que lo haga después de que ese compañero le haya dejado pasar para ayudarle es vergonzoso. Sainz se ganó a pulso su continuidad con talento, cordura, compañerismo y una madurez impropia de su edad. El jovencísimo holandés sólo tiene talento y tampoco es que viese a ese "nuevo Senna" que algunos veíann. Si le siguen tratando como el niño mimado que es, puede que desperdicien todo ese talento que no se puede aprovechar siendo un auténtico crío insolidario e injusto sobre la pista. Sólo le superó en inconsciencia el hombre que se puso a dar un paseo por el asfalto que supuso un terrible error de seguridad de los organizadores del GP.

Muy lejos de Max y Carlos llegó Nasr, que volvió a demostrar que está muy por delante del rendimiento de su compañero y que Sauber estaba ahí para cazar los puntos que se les escapan a los demás. El brasileño cazó un punto gracias a los problemas de fiabilidad de Hamilton, Massa y los McLaren, al accidente de Hulkenberg, y a la terrible estrategia y papel de los dos Lotus. Los de Enstone subieron con Grosjean al podio de Spa y no volvieron a sumar. El coche no recuperó ese mismo nivel pero tampoco sus pilotos, sobre todo un Maldonado, entonces renovado para 2016. El dinero pesaba (y pesa) mucho, pero la venta de Lotus a Renault le dejó sin su asiento para esta temporada.

El colombiano iba a seguir en Lotus a base de talonario, un maldito talonario que bajó a Merhi para subir a Rossi al Manor. El estadounidense aportaba dinero, pero no hay que desmerecer su talento, muy por encima del que demostraba cada fin de semana un Stevens que debería haber sido el elegido para ver las carreras de F1 desde casa, no así un Roberto que acababa de demostrar su compromiso al dejar de competir en las WSR. Ojalá otro equipo menos necesitado de fondos hubiera tenido un hueco para él, para que las dos carreras en las que Manor iba a volver a subir a Merhi a su coche no sean sus últimas citas en la F1.

Previa Bélgica 2016: ¿Qué ocurrió en 2015?

La carrera belga fue una demostración más de poderío por parte de Mercedes. Ni la mala salida (otra vez) de Rosberg evitó el doblete de los germanos, comandado por un Hamilton que salió de Spa con una "vida extra" gracias a los 28 puntos de renta que tenía sobre Nico. Pocos si los comparábamos con los 67 que se ha dejado ya el tercero en discordia, un Vettel que perdió todo lo ganado en Hungría por un exceso de ambición que no critiqué. Ferrari tenía que arriesgar porque tenía muy poco que perder y mucho que ganar. Lo que si reproché es el discurso posterior, intentando cargar toda la culpa del incidente a Pirelli.

El estallido en el neumático de Sebastian fue de lo poco que produjo cierta incertidumbre en una carrera en la que lo más interesante fue ver al otro coche de Maranello, al de Kimi, y también a Verstappen; remontar posiciones como dos posesos. Hubiéramos tenido más ingredientes pero varios problemas de fiabilidad nos dejaron sin disfrutar de Hulkenberg, Sainz, Maldonado y Ricciardo. Ausencias y reventón (el de Vettel) que Grosjean aprovechó para que Lotus subiera al podio después de dos años sin hacerlo; Pérez para lograr el mejor resultado de Force India de todo 2015; y Ericsson para puntuar por segunda carrera consecutiva. Una cita en la que los Sauber fueron inalcanzables para unos McLaren que esperaron evitar el ridículo gracias a un aluvión de sanciones para mejorar sus motores Honda... pero sin conseguirlo. Sólo las buenas expectativas de cara a Singapur podían permitir que los de Woking finalizasen 2015 con un buen empujón de moral para 2016.

Previa Gran Bretaña 2016: ¿Qué ocurrió en 2015?

No me extrañó que Hamilton sonriera como hacía tiempo que no lo hacía. Sudó para lograr una victoria que tenía fácil gracias a una 'pole' brillante lograda el sábado, y que se quedó en nada tras una salida excepcional de los dos Williams. Massa y Bottas superaban a los dos Mercedes en unos primeros metros espectaculares. El brasileño mantuvo la primera posición pero no así el finés. La primera vuelta ya había comenzado con sorpresa, con la ausencia de Nasr, y acabó con otros tres monoplazas menos después de un choque en cadena en la curva 3. Cuando el coche de seguridad se retiró, Hamilton intentó recuperar la primera plaza pero lo que consiguió fue perder la segunda. La carrera era una auténtica locura con los dos Williams por delante de ambos Mercedes, y con un Hulkenberg haciendo tapón a unos Ferrari, Red Bull y también unos Toro Rosso con más ritmo que perdieron a un Verstappen con exceso de impaciencia.

La calma se instaló poco a poco y a algunos les vino muy mal, sobre todo a los Williams. Primero erraron al decidir que sus pilotos lucharan, luego que no, y al final a medias. Una indecisión que continúo al no adelantarse con uno de sus pilotos a la jugada lógica de los Mercedes. Hamilton recuperó el liderato y sólo era cuestión de tiempo que también perdieran el resto de plazas de podio. Rosberg, muy combativo, y Vettel, con una estrategia acertada bajo la lluvia, les bajaron de un cajón que hubieran podido ocupar en lo más alto. Falta de ambición y, sobre todo, de visión para rentabilizar una de los pocas oportunidades que los líderes dan al resto de poder lograr una victoria. Problemas que, a menor escala, sufrieron los hombres de Force India. Aún así, cuajaron una buena actuación para mantenerse en pista y puntuar para alejarse de unos Lotus que empezaban a acechar su quinta plaza en el mundial de constructores y que, en Silverstone, sufrieron una tremenda debacle con sus dos coches fuera en la primera vuelta.

Hundimiento como el que tuvieron los motorizados por Renault. A la salida de pista del impetuoso Verstappen hubo que sumar los abandonos de Ricciardo y Sainz. El español hubiera podido pelear por la quinta plaza que rozó Kvyat gracias a los chaparrones intermitentes que aparecieron en la última media hora de carrera. El madrileño es muy bueno en estas situaciones, al igual que un Merhi que dejó en evidencia que Stevens era el peor piloto de la parrilla de 2015. La lluvia demostró que el de Castellón tiene manos y también estuvo cerca de propiciar que Bottas perdiera la quinta plaza cuando sólo unos minutos antes peleaba por la victoria. Sauber tampoco tuvo su día: a los problemas iniciales que dejaron a Nasr en el garaje se sumó la inconsistencia de un Ericsson que fue penalizado por la nefasta estrategia de su equipo, que no supo aprovechar la arriesgada jugada de McLaren en búsqueda de los puntos que, por fin, pudo sumar Alonso en su regreso al equipo británico.

Los de Woking ya tenían puntos con sus dos coches y, aunque su valor era nulo para un equipo con su historia y pretensiones, eso les permitía justificar con alguna cifra tanto optimismo de cara a un futuro que desde fuera se observa con incredulidad e, incluso, ansiedad. Ser el 10º de 13 coches no es para tirar cohetes, pero visto lo visto sí. Consiguieron que un coche lastrado por un golpe en los primeros metros llegará y, lo que es más importante, con un motor que tenia las horas contadas y con el que no estaba previsto disputar la carrera. La arriesgada estrategia funcionó gracias a las manos expertas de un Alonso que aguantó con sus neumáticos intermedios convertidos en unos desgatados 'slicks' sobre una pista más seca que mojada. Un punto que les supo a gloria después de otro fin de semana lleno de problemas, rumores y desmentidos.

Previa Canadá 2016 I: Sorpresas aseguradas

Si hay un lugar en el que la sorpresa, en F1, puede convertirse en rutina, ese es el circuito Gilles Villeneuve. Montreal siempre es un buen lugar para que los que llegan pensando en ganar sin disputar la carrera se queden con las ganas de conseguirlo. En las 7 últimas carreras disputadas allí sólo tres 'poles' se han transformado en victoria. Los favoritos llegan confiados en sus oportunidades, pero todo puede cambiar en un instante, aquellos que apenas soñaban con rozar el triunfo encuentran una oportunidad, y caprichos del destino... ¡bienvenidos a Canadá!

Hablamos de lo ocurrido en 2008, 2011, 2012 y 2014, con las victorias de Kubica, Button, Hamilton y Ricciardo. Triunfos que llegaron tras el choque de los favoritos en 'boxes', la locura bajo la lluvia, el desfallecimiento de los neumáticos de los líderes y el falló en los frenos de los coches que dominaban la temporada. Momentos memorables para el recuerdo, sobre todo para aquellos que ganaron: el polaco con su primera y única victoria en F1; Button al hacerlo tomando la cabeza en los últimas curvas; Hamilton aprovechando la estrategia demasiado optimista de Vettel y Alonso; y Ricciardo que salió como vencedor ante unos Mercedes que no pudieron exprimir su potencial por sus problemas con los frenos.

Por eso, la cita canadiense es el lugar perfecto para esperar sorpresas y finales ajustados, no como el de 2015, bastante previsible. No creo que un Manor consiga puntuar, que un McLaren suba al podio o que un Toro Rosso gane la carrera... pero tampoco descartemos que ocurra algo que nos deje con la boca abierta. Disfrutemos.

Previa Mónaco 2016: ¿Qué ocurrió en 2015?

Desde el sábado previo a la carrera de 2015, algunas personas se empeñaron en dotar de interés extra a una carrera de F1 que pudo haberse convertido en un espectáculo soporífero. Algunos lo hicieron con argumentos deportivos y otros... Otros lo consiguieron con decisiones absurdas, precipitación y errores de bulto. El sábado, Pérez puso una de las notas de competitividad más sorprendente de todo el fin de semana, justo por delante de un Sainz que (para mí) fue excesivamente penalizado por cometer un error por el que no sacó ningún provecho. El de Toro Rosso tenía la oportunidad de hacer una gran actuación pero los comisarios se empeñaron en ser protagonistas en Mónaco. Una reprimenda por saltarse el pesaje o unos puntos menos en ese carnet que no vale para nada hubiera sido más comprensible.

Eso el sábado, porque el domingo siguieron empeñados en fastidiar, sobre todo a los pilotos españoles. Si alguien entendió que sancionaran a Alonso por tener su coche por el interior y con la posición ganada a Hulkenberg en una pista como ésta, que me lo intente explicar. Y si lo intenta, que lo haga justificando por qué, a pocas vueltas del final de la carrera, no se sancionó a Ricciardo por tirarse en el mismo sitio a adelantar a Kimi sin tener, ni siquiera, su rueda delantera al mismo nivel que la trasera del Ferrari. No es cuestión de "alonsismo", ni de ser "ferrarista"; es sentido común. Por mi parte no hubiera sancionado a ninguno pero, en el caso de hacerlo, lo hubiera hecho con el australiano. Pero todavía quedaba domingo para seguir metiendo la pata. Primero con un amago de sanción a Merhi que no debería haberse producido porque era muy fácil saber si el de Manor "pisó" la línea amarilla de salida de 'boxes'. Y segundo, con la tímida sanción a un Verstappen que jugó con fuego toda la carrera: tocó a Maldonado en la salida de la 'chicane' del puerto y le volvió a dar cuando le adelantó en Santa Devota (aquí sin consecuencias ni comportamiento penalizable), aprovechó las banderas azules de Vettel para adelantar (con picardía sí, también con cierto riesgo), y acabó poniendo en peligro su vida y, alguna más, al destrozar su rueda contra Grosjean. El héroe de España 2016 pecó de impetuoso en Mónaco el año pasado, pero fue peor aún la reacción de los comisarios. Es cierto que no se puede comparar la acción de Verstappen con la del otro protagonista del choque en su acción en Spa en 2012. Grosjean cometió un error muy similar al jugar a los bolos con Hamilton, Alonso y los Sauber, y el de Lotus pagó su acción viendo la siguiente carrera por la televisión. 5 posiciones en la próxima parrilla de salida y un par de puntos de sanción me parece un chiste comparado con el castigo que recibió el galo hace 4 años, o con las penalizaciones desmesuradas a Sainz y Alonso impuestas durante el fin de semana en el principado. Quizá no merecía quedarse sin viajar a Canadá pero no le hubiera venido mal al adolescente de Toro Rosso una sanción más ejemplar para encontrar algo más de equilibrio y dar un paso más en su madurez.

El capítulo de despropósitos de los comisarios dio para mucho, pero en los equipos no anduvieron a la zaga. Desde la mala estrategia de Ferrari con Kimi, al absurdo de Red Bull con sus pilotos regalándose posiciones entre ellos en las últimas vueltas, pasando por el ridículo de Williams durante todo el fin de semana. Los tres perseguidores, por decirlo de una forma, de los líderes tuvieron sus sombras, pero fue Mercedes el equipo que asombró con su torpeza o ineficacia con Hamilton. Una parada ineccesaria del líder de la carrera le relegó a la tercera plaza y le condenó a vivir una agonía durante las últimas vueltas. El británico no pudo adelantar a Vettel ni, por supuesto, a Rosberg; y prolongó esa decepción y enfado en una ceremonia de podio en la que Nico le dio el pésame a su compañero por regalarle su tercera victoria consecutiva en Mónaco, y Sebastian pareció el único feliz. El error de cálculo de los estrategas germanos fue impropio de un equipo con su experiencia y competitividad. Tanto fue así que dio pie a los malpensados para encontrar una extraña manera de celebrar con Hamilton su multimillonaria renovación con el equipo de la estrella.

Y no, no incluí a McLaren en este cúmulo de despropósitos porque era evidente que cualquier fallo de fiabilidad lo era, y más cuando nos dejó con ganas de ver a los dos coches llegando juntos, sin ser doblados y entre los 10 primeros. Pero tampoco entiendo que haya que destacar lo que podía ser algo normal durante toda la pasada temperada. Las sensaciones, sin tener en cuenta los problemas de fiabilidad, fueron buenas y se cumplieron los pronósticos: el coche fue competitivo durante todo el fin de semana, sobre todo el domingo. El año avanzaba y los pasos que daban los de Woking seguían siendo enormes. Además, se empezaba a hablar de plazos mucho más concretos que hacían pensar que estar entre los mejores podía ser posible a finales de 2015 (algo que no se cumplió), y que 2016 podía ser el primer año en el que la unión de McLaren y Honda les podía dar la posibilidad de luchar por objetivos más optimistas.

Previa España 2016 II: 2015 calcó a 2014

Espero que en 2016 no ocurra lo mismo que pasó en 2015 respecto a 2014. Lo visto el año pasado en Montmeló fue un calco, recolocando a algunos protagonistas, a lo que ya vivimos en 2014. Cambiamos a los Mercedes de orden y ya casi está hecho. ¿Estoy loco? Sí, un poco, pero también tenía razón. El tercero en 2014 y hace un año terminó a más de 45 segundos; en ambas citas abandonaron dos coches, uno de ellos por problemas en los frenos; y todos, del 7º para atrás, perdieron vuelta. ¿A qué no parece que mi valoración fuera tan disparatada? Pero tampoco iba a dedicarme aplausos por una sencilla razón: no me gusta nada tener que opinar así y, como todos, también cometo errores al expresar mi opinión.

Pensé que Ferrari podría dar algo más de guerra pero cada vez estaba más claro que sólo Rosberg iba a poder poner en riesgo que Hamilton repitiera como campeón. Los italianos empezaban a vivir lo mismo que en años anteriores y veían como sus esfuerzos por acercarse a la cabeza se convertían en fuegos de artificio. Mercedes seguía teniendo el mejor conjunto de motor, chasis y aerodinámica, y en Maranello seguían limitándose a estudiar y copiar. Lo hicieron bastante bien, pero no era suficiente para ganar. Estaba claro que su rendimiento mejoró respecto a 2014 pero no era el camino para volver a ser campeones.

Un camino que, aunque había y hay personas que se empeñen en no verlo, sí llevaba otro equipo. Es cierto que, dada su tradición y potencial, deberían haber estado mejores condiciones en aquella cita (también en la de 2016), pero la F1 actual es un galimatías de normas, restricciones y vericuetos tecnológicos tan difícil de interpretar que hace imposible empezar, casi de cero, en condiciones competitivas. McLaren y Honda arriesgaron mucho con unos plazos muy modestos. No quisieron crear (demasiadas) falsas esperanzas para 2015 ni para este año, pero su objetivo estaba muy bien definido: ganar sin copiar. Innovar tiene su precio y requiere paciencia. Por eso, aquellos a los que se les llenóla boca de conclusiones erróneas cuando Alonso abandonó por un problema ajeno al coche; o los que sólo oían las valoraciones negativas de un Button que veía como se le acaba el tiempo en la F1, no merecían (ni merecen) que les dedique tiempo ni palabras.

Mi pasión por la F1 y mi preferencia por Ferrari no me condicionaron a la hora de alabar a McLaren por su apuesta. También les criticaba por no ser tan ambiciosos como sería deseable, porque me hubiera encantado que encontrasen un nivel de competitividad muy alto desde el principio que les hubiera llevado a estar en mejores condiciones en 2016. Sí, estaba seguro de que los de Woking serán el rival a batir más pronto de lo que ellos mismos esperan, aunque no sea en el momento que muchos desearíamos. Aún así, pesan más las alabanzas que los reproches.

Previa China 2016 II: Recordemos 2015

La temporada 2015 se convirtió en la de los "pasos". Adelante, hacia atrás, grandes, pequeños, de gigante, sorprendentes, esperados, fortuitos... Los había de todos los tipos y con múltiples protagonistas, algo que, hasta ese momento, nos ofreció bastantes variables de una carrera de F1 a otra. Aunque, a simple vista, vimos que la cita en Shanghái tuvo mucho parecido con la de Australia, lo observado en China nos daba muchas razones para pensar que no era así. Es cierto que el podio fue exacto al de Melbourne y que, sin el abandono de Kimi en la primera carrera, hasta las 5 primeras posiciones podían haberse repetido. Había muchas similitudes y también muchos matices que las diferenciaron.

El primer matiz es que Mercedes retomó su hegemonía después de la contundente victoria de Vettel en Malasia. La abrumadora exhibición de los campeones en Australia puede que les hiciera dar un par de pasos hacia atrás, por aquello de la fiabilidad, de verse superiores y, quién sabe, por no abusar. Entre ese recato y el calor de Sepang, Ferrari aprovechó para confirmar que en 2015 serían los encargados de pescar cuando Hamilton y Rosberg dejasen la presa sin cazar. Los alemanes iban con velocidad de crucero e iba a ser difícil que los italianos les alcanzarán pero está claro que los de Maranello eran los ganadores de esta particular "guerra de pasos". En sólo tres citas superaron con solvencia y sin sufrimiento el número de podios que Alonso logró en 2014 pasado con un F14-T que, en los grandes premios más favorables para ellos, era el 4º coche.

Williams reculó mucho ese invierno pero gracias a su estrecha relación con Mercedes vieron como, en China, pudieron recuperar parte de esos pasos perdidos. Se quedaron atrás, estancados en una progresión que no terminaron de cerrar en 2014 y que convirtió en involución para 2015 y, como vemos ahora, 2016. Pero claro, a su suministrador de motores le interesaba (y le interesará) que sus clientes estén más cerca y que hagan que la amenaza de Ferrari u otros equipos se diluya aún más. En Shanghái no llegaron a poner en apuros el podio de Vettel, pero sí su posición en parrilla. Con Massa y Bottas entre los Mercedes y los de Maranello está claro que Rosberg y Hamilton iban a respirar mucho más tranquilos.

Pero si los de Grove perdieron terreno, qué decir de los de Milton Keynes. Cuando muchos esperábamos que los titubeos y problemas iniciales de Red Bull diesen paso a una mayor contundencia, a una reacción, nos encontramos con la carrera de China. Aunque parezcaexagerado, entonces eran los ganadores (negativos) de esa guerra de pasos. En un mes de temporada pasaron de ser la alternativa y la amenaza para Mercedes a un espejo con dos caras en el que se miraba la otra decepción de estas primeras semanas: McLaren. Los de Woking se veían reflejados en los coches de la bebida energética porque compartían concepto y aspiraciones, y también porque no querían que a su proyecto le pase lo mismo: que una ambiciosa aerodinámica ahogara el rendimiento de un motor problemático.

El Red Bull sufrió para puntuar en las primeras carreras de 2015. Su involución respecto a 2014 era clara, y su guerra con Renault podía acabar con una de las relaciones más fructíferas de la F1. Pudimos establecer muchas comparaciones con su equipo "espejo" y, lo normal, era que el perjudicado fuera el recién llegado y no el original, pero no fue así. El mayor consuelo de McLaren, además de acabar la carrera con sus dos coches, fue que, en China, llegaron a plantar cara y poner en aprietos a un coche que hereda las señas del éxito durante un lustro. Las desgracias de uno no se tenían por qué repetir en el otro, y eso era lo que querían en Woking: aprovechar las deficiencias de su ejemplo para evitar errores y tomar prestado un concepto ganador, difícil de llevar a cabo, pero ganador.

Cada vez era más negativo con el planteamiento de McLaren y Honda con su nueva relación pero ni con ese pesimismo conseguía eliminar las buenas sensaciones que me transmitía un proyecto criticado hasta el hartazgo. En un deporte en el que el fin último es ser más rápido que nadie es una contradicción tomarse las cosas con calma y pedir paciencia, es cierto, pero mientras todo se cree gracias al ingenio y el trabajo humano es lo más sensato, diría más, lo único sensato. Como siempre digo: "Soy 'ferrarista', pero ante todo, me gusta la F1"; y por eso me fastidiaba que McLaren no sea una maquina competitiva desde el minuto cero, como me molestaba la distancia que ha perdido Williams y el abismo que se dejó Red Bull. Soñé con una competición que en 2015 no tuviese 5 equipos capaces de ganar el mundial, pero que sí me hiciese pensar que la tendría en 2016. No me resistía a dejar de pensar así, por esas fechas, porque la realidad me devolvió poco a poco a dar otro año de plazo y esperar a un 2017 con más lucha. Ya en 2015 creía que la F1 se jugaba gran parte de su credibilidad, de su viabilidad... de su futuro. Entonces esperaba que en los meses que nos restaban de 2015 lograran crear expectativas de lucha para los siguientes ejercicios porque, como ya vemos en 2016, podía ser un golpe difícil de remontar, aunque sea gracias a otra gran pirueta más realizada en este 'gran circo' que es la Fórmula 1.

Previa Baréin 2016 II: ¿Qué ocurrió en 2015?

Un cambio originado en busca de un horario más adecuado para los espectadores y para la comodidad de los pilotos se convirtió en un acierto. Las carreras en Baréin siempre han sido bastante atractivas, pero desde 2014, año en el que se disputan de noche, lo son aún más. La pelea entre Mercedes y Ferrari se esperaba, aunque no al nivel que vimos. Sólo el ganador respiró algo más cómodo, sólo algo. Hamilton tuvo que apretar de lo lindo para escaparse de su compañero y de los coches de Maranello, que apretaron gracias a un buen ritmo y a unas estrategias muy combativas. Lewis ganó con solvencia su tercera carrera del año pero en ningún momento estuvo cómodo.

Rosberg no pudo con el británico después de realizar una tímida salida que le lastraría durante el resto de una carrera en la que estuvo desconocido... para bien. Nico se vio detrás de los coches rojos en los primeros metros y no se rindió. Vimos a un germano muy decidido que hizo adelantamientos de forma contundente, incluso arriesgada. Remó a contracorriente y lo hizo bien, apabullando a su compatriota Vettel y obligando a los ingenieros de la 'Scuderia' a comerse la cabeza para contener sus ataques y dejarle atrás.

Ferrari jugó dos cartas. La de Sebastian no salió muy bien gracias a un Rosberg que logró sacarle de quicio. Eso le costó una salida de pista y un paso extra por el garaje. Tenía coche para no bajarse del podio y ni siquiera pudo ser 4º por la tremenda capacidad de Bottas para conservar posición. Vettel se vio con posibilidades de volver a lo más alto del cajón y se quedó sin ningún peldaño. Los de Maranello jugaron bien la baza del alemán, presionando de cerca a los Mercedes, pero les salió mejor la guerra desde la distancia que plantearon con Kimi. El finés nos recordó a todos sus grandes actuaciones con Lotus, en las que empezaba algo conservador sin dar demasiadas muestras de competitividad para acabar la carrera en mejores condiciones que nadie. Räikkönen estaba más cómodo con el coche de 2015, con su compañero recién estrenado y con todo el equipo, y eso se notó. Un monoplaza poco nervioso, un vecino de garaje menos eficiente, y sentirse competitivo de nuevo le dieron al finés unos bríos que no debió perder en 2014.

No me quiero detener mucho en unos decepcionantes Williams ni en Red Bull, que cada carrera demostraban que dejaron de ser las sombras de Mercedes en clasificación y en carrera, respectivamante, como lo fueron en 2014. Que Bottas acabará 4º a 43 segundos de Hamilton, y Ricciardo 6º a más de un minuto... sólo confirma lo se vio en los test y as primeras citas de 2015. Fue más llamativo que Grosjean terminara otra vez 7º y sin vuelta perdida con un Lotus que era una pesadilla para Maldonado. ¿Y qué decir de la eterna promesa de Force India de engancharse a los favoritos o el espejismo de Sauber? Pues que les vino muy bien la debacle de Toro Rosso y que los Manor fueran un completo fiasco.

Con toda esta retahíla de despropósitos, 'quieroynopuedos', fiascos y demás, no me extrañaba que el optimismo se disparara en McLaren a pesar de todo lo que les quedaba por barrer en casa. Sí, no negaba que para un equipo así fuera una decepción verlos luchar por escapar del fondo, abrirse paso entre las ramas y soñar con alcanzar objetivos tan modestos como acabar, rozar la Q3 en clasificación o soñar con puntuar. Entiendo que muchos pensaran entonces que deberían haber estado más arriba desde el principio; y que fueran los que menos vueltas han dado esta temporada (284 frente a las 454 de Mercedes) y que en 4 carreras sumaran ningún punto no era normal. Pero también comprendo a los que creían que los de Woking iban a ser más competitivos antes de que acabara el año. Ellos avanzaban mientras otros se estancaban o retrocedían, y no extrañaba, entonces, que hubieran acabado dando más guerra de la que al final... no dieron. Alonso cambió su discurso, más que sus palabras sus gestos, en unos días; hasta Button se mostró sonriente en una carrera que no llegó ni a disputar. Me vino a la cabeza un mantra que Tyler Durden se repite a si mismo en 'El club de la lucha', y en el que viene a decir que "hasta que no has tocado fondo no se puede renacer"; y me imagino que eso mismo era lo que vivían español y británico con el proceso que todavía pasa su equipo tras la llegada de Honda. Por aquel entonces parecía que la progresión les llevaría a un triunfo que sigue sin llegar pero que ahora está más cerca.