Previa Abu Dabi I: ¿Qué ocurrió en 2015?

Mercedes buscaba un final de récord en Abu Dabi y lo logró: 12 dobletes, 703 puntos, 32 podios y, como en 2014, 16 victorias y 18 'poles'. Además, Hamilton y Rosberg salieron primeros, dominado todas las vueltas, hecho la vuelta rápida y ganado en siete ocasiones. Sólo Lewis consiguó un 'grand chelem' individual, pero sí 4 'hat tricks'; por uno que sumó Nico en 2015. Son sólo números, pero que dejaron a las claras que el dominio de la marca de la estrella fue abrumador. Su récord de dobletes, puntos, podios, victorias o 'poles' (estos dos últimos empatados con los de 2014) eran la prueba de que volvieron a no terner rival.

En Abu Dabi remataron con total solvencia gracias al dominio de Rosberg, que firmó un mes de noviembre que muchos echamos de menos en primavera y en verano. El germano se mostró sólido ante un Hamilton relajado. El tricampeonato recortó el hambre del británico, sobre todo después de perder las opciones de lograr el récord de más victorias en una temporada. Un estado de relajación que estuvo acompañado de una tendencia a la compensación en el equipo Mercedes hacia su "segundo" piloto. Un clima de apoyo que le sentó muy bien a Nico, que ganó confianza para intentar en 2016 lo que no logró en 2015: inquietar a su compañero.

Una tentativa con la que seguro soñaba el tercer piloto con más puntos en 2015, un Vettel que logró en Yas Marina una gran remontada que dejaba a las claras que el ritmo de Ferrari en la pista de los Emiratos Árabes Unidos estaba muy cerca del de los Mercedes. El podio lo ocupó Kimi pero sin acercarse a Rosberg ni Hamilton, algo que Sebastian hubiera tenido difícil pero que parecía más factible. Los de Maranello cumplieron su promesa de mejoría para 2015 pero iba a quedar en nada si, como hemos visto, no se completaba con un paso aún mayor que en 2016 no ha llegado y les ha alejado mucho más de la lucha por el título.

Pero si tibia era la alegría de los italianos, todavía más frío fue el balance de otros rivales como Williams Red Bull, que perdieron mucho terreno respecto a Mercedes y Ferrari. Los de Grove se quedaron estancados dando todo el peso de todos sus éxitos a la eficacia de su propulsor, mientras que los de Milton Keynes sufrieron una temporada aciaga por el mismo motivo. El motor Renault de los austriacos fue un lastre para el coche con el mejor chasis de la parrilla de la F1. El paso atrás de ambas escuadras ha permitido a Force India soñar con alcanzarles, y es que durante la parte final de 2015 estuvieron por delante de ellos en algunas ocasiones, como en Abu Dabi, donde fueron el tercer mejor equipo tras los dos líderes destacados.

Con la clase alta para germanos e italianos, y la media-alta ocupada por Williams, Red Bull y Force India; la media-baja tuvo tres protagonistas. Dos de ellos han mejorado su rendimiento respecto a 2014 y otro ha empeorado tanto que casi forma parte de la clase baja de la parrilla. Lotus y Toro Rosso se enfrentaron a un año complicado, uno por el incierto futuro que les esperaba y el otro por los múltiples fallos que impidieron a sus pilotos estar mucho más arriba en la clasificación de cada carrera. El tercer equipo en discordia era un McLaren que volvió a sufrir una carrera con demasiadas complicaciones dado lo avanzado de la temporada. La clase baja sólo estuvo conformada por un Manor muy deficiente en desarrollo y evolución.

Previa Japón 2016: Mercedes resurgió en 2015

Los Mercedes llegaban, tras su debacle en Singapur, necesitados de un buen resultado, y salieron bien en Suzuka y mantuvieron sus dos primeras posiciones en la primera curva, algo que no pasaba en 2015 desde Austria, pero Hamilton lo hizo mejor que Rosberg. El británico le superó con firmeza y el germano se ha defendió sin cautela. El resultado: un líder solido que dominó la carrera, y un perseguidor que tuvo que remontar para no perder aún más opciones y evitar que un tercero en discordia diera más guerra. Lewis aplastó a todos y Nico fue agresivo e inteligente para quitarse de en medio a Vettel Bottas. Los Ferrari cumplieron con su habitual papel de segundones en 2015 para que Sebastian sumara otro podio más y Kimi pusiera los cimientos de una peleada 4ª plaza final en el mundial. Los italianos cerraban dos citas productivas en las que pusieron tierra de por medio con unos Williams menos competitivos y con problemas, como con el pinchazo de Massa.

Tras los tres mejores equipos volvimos a tener a un gran Hulkenberg, que se resarcía así de una carrera aciaga en Singapur que le complicó, a priori, también la de Suzuka. Aprovechó los problemas de Massa, Ricciardo y Pérez en la salida para ganar cinco posiciones y colocarse 8º en la primera vuelta. Gran actuación que completaba quitándose a los dos Lotus de en medio durante la carrera. Grosjean Maldonado cuajaban una cita sin problemas y con buen ritmo para mantener la pelea con Force India por la quinta plaza del campeonato de constructores. Un tren que, poco a poco, perdía Toro Rosso.

Sainz no tuvo posibilidad de atacar a los dos hombres de Lotus en una entrada a 'boxes' caótica que le pudo costar más de lo que quiso reconocer. El madrileño volvía a terminar por detrás de su compañero y sin ninguna posibilidad de devolver la pueril maniobra del holandés en Singapur. Ambos finalizaban por detrás del McLaren mejor colocado, el de un Alonso que volvió a pecar de una cólera incongruente con su discurso plagado de peticiones de paciencia. El asturiano no podía fustigar a su equipo en público sin esperar después que la prensa no le preguntara por su estado de ánimo, las evoluciones de su coche y las expectativas de futuro. Gritar por radio que tu monoplaza es como un GP2 y que sientes vergüenza cuando te adelantan algunos coches conlleva estar listo para responder casi a cualquier tipo de pregunta. Comprendía su frustración porque cualquiera que esté allí quiere hacerlo lo mejor posible y con un coche que responda, pero al mismo tiempo no puede pretender que sus seguidores tengan calma cuando él es el primero que tenía una actitud impropia de alguien que conoce las necesidades de un proyecto a largo plazo. Podía y debía (y sigue teniéndolo que hacer) dar toques de atención para que la paciencia no se convierta en vagancia, pero palabras como las de Suzuka en 2015 sobraban. Por eso, ese día, tenía que dar la razón a Ron Dennis con unas declaraciones correctas para apaciguar a su piloto estrella pero sin dejar de pedir esfuerzos a su equipo y a su socio para que en 2016 comenzaran a ver la luz al final de un túnel que, entonces, parecía más largo de lo que era. Tirón de orejas a Alonso para que el español volviera a la senda de su discurso en pos de la paciencia y, además, lanzando un mensaje crítico a la FOM por los mensajes de radio que se "pinchan" de McLaren y de otros equipos. Razón tienen todos y perderla... también lo hacen.

Previa Bélgica 2016: ¿Qué ocurrió en 2015?

La carrera belga fue una demostración más de poderío por parte de Mercedes. Ni la mala salida (otra vez) de Rosberg evitó el doblete de los germanos, comandado por un Hamilton que salió de Spa con una "vida extra" gracias a los 28 puntos de renta que tenía sobre Nico. Pocos si los comparábamos con los 67 que se ha dejado ya el tercero en discordia, un Vettel que perdió todo lo ganado en Hungría por un exceso de ambición que no critiqué. Ferrari tenía que arriesgar porque tenía muy poco que perder y mucho que ganar. Lo que si reproché es el discurso posterior, intentando cargar toda la culpa del incidente a Pirelli.

El estallido en el neumático de Sebastian fue de lo poco que produjo cierta incertidumbre en una carrera en la que lo más interesante fue ver al otro coche de Maranello, al de Kimi, y también a Verstappen; remontar posiciones como dos posesos. Hubiéramos tenido más ingredientes pero varios problemas de fiabilidad nos dejaron sin disfrutar de Hulkenberg, Sainz, Maldonado y Ricciardo. Ausencias y reventón (el de Vettel) que Grosjean aprovechó para que Lotus subiera al podio después de dos años sin hacerlo; Pérez para lograr el mejor resultado de Force India de todo 2015; y Ericsson para puntuar por segunda carrera consecutiva. Una cita en la que los Sauber fueron inalcanzables para unos McLaren que esperaron evitar el ridículo gracias a un aluvión de sanciones para mejorar sus motores Honda... pero sin conseguirlo. Sólo las buenas expectativas de cara a Singapur podían permitir que los de Woking finalizasen 2015 con un buen empujón de moral para 2016.

Previa Canadá 2016 II: ¿Qué ocurrió en 2015?

En 2015 no hubo grandes sorpresas ni incidentes graves pero Canadá volvió a ofrecernos un buen espectáculo. Carrera vistosa gracias a una parrilla conformada con algunos de los mejores coches en la parte de atrás, circunstancia que permitió a los espectadores disfrutar de un buen número de adelantamientos pero que puso aún más fácil a los Mercedes hacer lo de siempre: arrasar. El rodillo de Hamilton sólo tenía otro rival: el rodillo de Rosberg. Los dos chicos de la estrella sabían que su ritmo era muy similar, y sus problemas (pocos y leves) compartidos; y eso les condenó a jugarse la carrera en los momentos claves: la salida, cambios de neumáticos y últimas vueltas. Lewis aguantó bien los mínimos ataques de Nico y ahí se terminó todo, porque la supuesta mejora del motor Ferrari fue inexistente.

La de los italianos fue la primera decepción. La modificación de sus primeros 'tokens' (algo que pueden repetir en 2016) para dar más fiabilidad y brío a sus propulsores no estuvo a la altura, ni mucho menos. Vettel tuvo problemas desde el sábado y Kimi no pudo recuperar la plaza de podio que perdió con un inoportuno trompo. Llegaban anunciando batalla con los Mercedes y, lejos de cumplir, la perdieron con los germanos y también con WilliamsBottas logró el primer podio del año para los británicos y dejaron a los de Maranello fuera del cajón, también por primera vez, en 2015. Parece una maldición que se repite cada año pero así es, cada vez que desde Ferrari se anuncian pasos hacia delante se dan para atrás. Al menos, Sebastian ofreció una gran remontada con una arriesgada estrategia que le colocó último en la vuelta 8 y quinto en la 55.

Junto a Williams, la otra no-decepción del fin de semana la firmó Lotus, sobre todo Maldonado. El venezolano puntuó por fin y colocó a su equipo en la quinta plaza del mundial de constructores. El buen rendimiento de su propulsor le permitió ser el último piloto que entró en la vuelta del vencedor y ser el primero de un equipo no favorito. Grupo en el que debía estar Red Bull, pero no estuvo. Kvyat tuvo que realizar una meritoria actuación para terminar 9º, espoleado por las críticas a sus primeras carreras con los austriacos. Pero dos puntos parecían poco botin para un equipo que colocó a sus dos coches en el podio en 2014, y que ganaron la carrera con un Ricciardo que en 2015 sólo pudo terminar 13º. Decepción que compartieron con sus hermanos pequeños, unos Toro Rosso incapaces de ser competitivos en los dos primeros tercios de cada carrera.

Malo el papel de los coches de la bebida energética y no menos, a pesar de ser lo esperado, el de McLaren. Aunque intentaban lavar los trapos sucios dentro de casa, la guerra interna entre Woking y Honda era evidente. Todo el mundo de la F1 sabía que 2015 iba a ser una travesía por el desierto para este matrimonio de leyenda pero también que, al final de tan aciago trayecto, tenía que haber un oasis al que llegar. Alonso y Button destilan veteranía y paciencia, pero también competitividad y ganas de ganar, y si las promesas se las seguía llevando un viento de averías y problemas, ambos pilotos iban a sufrir demasiadas decepciones para afrontar un futuro tan prometedor como impredecible. Es cierto que en 2015 no se esperaba nada reseñable en el rendimiento de McLaren pero quizás, ellos mismos también, esperaban que aparecieran señales de un futuro mejor que, en aquel momento, no llegaban.

Previa Baréin 2016 II: ¿Qué ocurrió en 2015?

Un cambio originado en busca de un horario más adecuado para los espectadores y para la comodidad de los pilotos se convirtió en un acierto. Las carreras en Baréin siempre han sido bastante atractivas, pero desde 2014, año en el que se disputan de noche, lo son aún más. La pelea entre Mercedes y Ferrari se esperaba, aunque no al nivel que vimos. Sólo el ganador respiró algo más cómodo, sólo algo. Hamilton tuvo que apretar de lo lindo para escaparse de su compañero y de los coches de Maranello, que apretaron gracias a un buen ritmo y a unas estrategias muy combativas. Lewis ganó con solvencia su tercera carrera del año pero en ningún momento estuvo cómodo.

Rosberg no pudo con el británico después de realizar una tímida salida que le lastraría durante el resto de una carrera en la que estuvo desconocido... para bien. Nico se vio detrás de los coches rojos en los primeros metros y no se rindió. Vimos a un germano muy decidido que hizo adelantamientos de forma contundente, incluso arriesgada. Remó a contracorriente y lo hizo bien, apabullando a su compatriota Vettel y obligando a los ingenieros de la 'Scuderia' a comerse la cabeza para contener sus ataques y dejarle atrás.

Ferrari jugó dos cartas. La de Sebastian no salió muy bien gracias a un Rosberg que logró sacarle de quicio. Eso le costó una salida de pista y un paso extra por el garaje. Tenía coche para no bajarse del podio y ni siquiera pudo ser 4º por la tremenda capacidad de Bottas para conservar posición. Vettel se vio con posibilidades de volver a lo más alto del cajón y se quedó sin ningún peldaño. Los de Maranello jugaron bien la baza del alemán, presionando de cerca a los Mercedes, pero les salió mejor la guerra desde la distancia que plantearon con Kimi. El finés nos recordó a todos sus grandes actuaciones con Lotus, en las que empezaba algo conservador sin dar demasiadas muestras de competitividad para acabar la carrera en mejores condiciones que nadie. Räikkönen estaba más cómodo con el coche de 2015, con su compañero recién estrenado y con todo el equipo, y eso se notó. Un monoplaza poco nervioso, un vecino de garaje menos eficiente, y sentirse competitivo de nuevo le dieron al finés unos bríos que no debió perder en 2014.

No me quiero detener mucho en unos decepcionantes Williams ni en Red Bull, que cada carrera demostraban que dejaron de ser las sombras de Mercedes en clasificación y en carrera, respectivamante, como lo fueron en 2014. Que Bottas acabará 4º a 43 segundos de Hamilton, y Ricciardo 6º a más de un minuto... sólo confirma lo se vio en los test y as primeras citas de 2015. Fue más llamativo que Grosjean terminara otra vez 7º y sin vuelta perdida con un Lotus que era una pesadilla para Maldonado. ¿Y qué decir de la eterna promesa de Force India de engancharse a los favoritos o el espejismo de Sauber? Pues que les vino muy bien la debacle de Toro Rosso y que los Manor fueran un completo fiasco.

Con toda esta retahíla de despropósitos, 'quieroynopuedos', fiascos y demás, no me extrañaba que el optimismo se disparara en McLaren a pesar de todo lo que les quedaba por barrer en casa. Sí, no negaba que para un equipo así fuera una decepción verlos luchar por escapar del fondo, abrirse paso entre las ramas y soñar con alcanzar objetivos tan modestos como acabar, rozar la Q3 en clasificación o soñar con puntuar. Entiendo que muchos pensaran entonces que deberían haber estado más arriba desde el principio; y que fueran los que menos vueltas han dado esta temporada (284 frente a las 454 de Mercedes) y que en 4 carreras sumaran ningún punto no era normal. Pero también comprendo a los que creían que los de Woking iban a ser más competitivos antes de que acabara el año. Ellos avanzaban mientras otros se estancaban o retrocedían, y no extrañaba, entonces, que hubieran acabado dando más guerra de la que al final... no dieron. Alonso cambió su discurso, más que sus palabras sus gestos, en unos días; hasta Button se mostró sonriente en una carrera que no llegó ni a disputar. Me vino a la cabeza un mantra que Tyler Durden se repite a si mismo en 'El club de la lucha', y en el que viene a decir que "hasta que no has tocado fondo no se puede renacer"; y me imagino que eso mismo era lo que vivían español y británico con el proceso que todavía pasa su equipo tras la llegada de Honda. Por aquel entonces parecía que la progresión les llevaría a un triunfo que sigue sin llegar pero que ahora está más cerca.

Previa Baréin 2016 I: Repaso histórico

El circuito de Sakhir fue una de las dos novedades del calendario de la temporada 2004, junto con el de Shanghái. Junto con Kuala Lumpur es uno de los circuitos que mejor se le dan a Alonso, aunque en el de Baréin es el único en el que es el dominador absoluto. Aunque en 10 carreras sólo ha firmado una 'pole' y una vuelta rápida, tiene 3 victorias. Eso sí, como es habitual en las pistas que aparecieron a comienzos de siglo, el dominio total sobre la pista del emirato en las primeras temporadas fue para Michael Schumacher.



Después llegaron los años de los campeonatos para el español. En 2005 la 'pole' presagiaba una carrera cómoda, y así fue. Además, esa carrera nos dejó la única vuelta rápida marcada en la historia por Pedro de la Rosa, hito que logro con un rapidísimo McLaren. El catalán tuvo una gran actuación durante todo el fin de semana, superando a Kimi en la parrilla y dejándonos adelantamientos para el recuerdo.

En 2006 la cosa cambió. Schumi y Alonso mantuvieron una de las batallas más cerradas por un victoria esa temporada que, al igual que la carrera de 2005, caería del lado del español. Una cita histórica para una de las promesas del automovilismo germano, un Nico Rosberg que debutó ese 12 de marzo con una vuelta rápida y llevándose 2 puntos (7º), justo por detrás de Webber, su compañero en Williams por aquel entonces.

En 2007Massa sumó para Ferrari una de las cuatro victorias para el equipo de Maranello, y la primera en su casillero particular en Baréin, ya que en 2008 repitió, aunque no se llevó la 'pole' ni la vuelta rápida que si marcó el año anterior. Y es que parece que Sakhir es un circuito que marca hitos en la historia de los pilotos porque si en 2007 Massa conseguía su primer 'hat trick'; en 2008 Robert Kubica se hizo con su única 'pole' en la F1.

En 2009 la pista del arábiga volvía a hacer historia para un equipo: Toyota conseguía copar la primera línea de una parrilla de salida con sus dos corredores, Glock Trulli; y además, el italiano, que salió primero y logró acabar en el podio, se hizo con la única vuelta rápida de su trayectoria en la F1. Dejando de lado el papel de Trulli y Toyota, Button consiguió otra victoria sin despeinarse con su Brawn GP.

La efeméride más recordada por los seguidores de Ferrari y Alonso es la victoria conseguida en 2010. Este año, el trazado sufrió algunas variaciones y superaba los 6 kilómetros. Vettel lideraba con Alonso luchando desde la distancia, y entonces el alemán tuvo que aflojar y le entregó al asturiano la victoria: la única disputada con esta configuración del circuito y la primera para Alonso en el equipo de Maranello... en su primera carrera vestido de rojo.

En 2011 todos nos acordamos de la más que justificada suspensión de la cita mundialista en Baréin por las graves revueltas que vivía (y aun viven) en este pequeño país situado en pleno Golfo Pérsico.

Llegamos a 2012. A pesar de la polémica y las claras amenazas a la seguridad de equipos, prensa y aficionados, la F1 regresa a Baréin. Vettel se pasea y llega escoltado al podio por los dos Lotus, con los Ferrari  y los McLaren muy lejos. 


En 2013 todo pintaba muy bien para un Alonso que colocaba su Ferrari en la tercera posición de la parrilla de salida. La 'pole' de Rosberg no parecía inquietar al español ni a un Vettel que salía al lado de su compatriota. Los italianos y los Lotus, a pesar de salir muy atrás, se perfilaban como los únicos capaces de luchar con Sebastian. Fernando sufre un problema con el DRS que le aleja del podio. Kimi Grosjean, remontan de forma espectacular pero les falta tiempo para apretar al campeón. Como si de una fotocopia se tratara, los tres repiten la misma foto que en 2012.

En 2014 2015 vivimos otro nuevo doblete en lo más alto del podio tras los de Alonso (05-06), Massa (07-08) y Vettel (12-13). Los todopoderosos Mercedes destrozaron a todos sus rivales en la primera cita que se realizaba entre el atardecer y la noche. Hamilton lograba su primera victoria, por delante de Rosberg y de Pérez, que subía al cajón por primera vez con Force India. En 2015 Lewis seguiría en lo más alto del podio pero tras él no veríamos a su compañero, que sería tercero, veríamos a Kimi, que aprovechó una buena salida y un error de Vettel para progresar y soñar con la victoria. Su segundo lugar sería la mejor posición del año para el de Ferrari y su séptimo podio en Sakhir, lo que le coloca como el piloto que más veces ha descorchado las botellas de gaseosa en Baréin.

La entrada 400 de No Todo Al Rojo: el GP 400, Austria 1984

Como ya ocurrió con el artículo 100 de "No Todo Al Rojo", repito idea con este, el 400, por diversas razones o, más bien, por una casualidad: la fecha de celebración de ese 400º GP de F1 hace que sea algo especial para quienes hacemos que este espacio sea posible.

Viajamos en el tiempo hasta el 19 de agosto de 1984 y en el espacio hasta donde ahora se ubica el conocido como Red Bull Ring. Sí, nos vamos hasta el GP de Austria disputado en Österreichring, la 400ª cita de la historia de la F1. Un momento especial, sobe todo para un piloto local, un Gerhard Berger que disputaría la primera de sus 210 carreras en la categoría reina del automovilismo mundial. Con el joven de 25 años sobre la pista, aquel GP había 3 austriacos en parrilla ya que había que sumar a Jo Gartner y a Niki Lauda.

El entonces bicampeón no había logrado nunca vencer en casa y llegaba en plena lucha por el mundial con Prost, pero el protagonismo lo tenía un tercero: Ayrton Senna. El brasileño era la revelación del año y su nombre sonaba con fuerza para ocupar un asiento en una escudería importante, algo que haría dando el salto a Lotus en 1985. El piloto de Toleman consiguió una meritoria 10ª posición en la parrilla de salida que le valió para sacar petróleo y ocupar plazas de podio durante varias vueltas. Pero el motor Hart de su monoplaza empezó a desfallecer, cayó a la cuarta plaza para, pocos giros después, tener que abandonar.

El abandono de Senna fue aprovechado por el Ferrari de Alboreto para ocupar la tercera plaza del cajón por delante del Brabham de Fabi. El italiano realizó el camino a la inversa que realizó su compañero de equipo. Piquet partió desde la pole y, aunque mantuvo la primera plaza ante Prost, no ocurrió lo mismo con Lauda. El brasileño vio como el acoso del galo desaparecía cuando el McLaren trompeó por los restos de aceite del coche de Elio De Angelis. Con el francés fuera, su compañero de equipo se ponía líder del mundial por tan sólo medio punto, pero el austriaco quería la victoria.

Lauda ya tenía el liderato pero quería la victoria en casa y sacar algo de renta a un Prost que había sido líder en las 11 citas previas. El piloto local había salido segundo pero una mala salida le hizo pasar 9º por la primera curva. La remontada comenzó pronto: sexto en la primera vuelta y tercero en el noveno giro. Tras el abandono de Prost, logró dar caza a Piquet, que forzó muchos sus neumáticos y no pudo evitar el adelantamiento de Lauda en la vuelta 40. 13 años después de su modesto debut, también en la carrera de casa, lograba su primer y único triunfo en suelo austriaco. Una victoria que sería determinante porque ya no abandonó el liderato del mundial y se convirtió en tricampeón del mundo de F1.

Abu Dabi 2015: Final de récord

12 dobletes, 703 puntos, 32 podios y, como en 2014, 16 victorias y 18 'poles'. Los dos hombres de Mercedes, entre ambos, han dominado por completo 7 carreras. Hamilton y Rosberg han salido primeros, dominado todas las vueltas, hecho la vuelta rápida y ganado en siete ocasiones. Sólo Lewis ha conseguido un 'grand chelem' individual, pero sí 4 'hat tricks', por uno que ha sumado Nico. Son sólo números, pero que dejan a las claras que el dominio de la marca de la estrella ha sido abrumador. Su récord de dobletes, puntos, podios, victorias o 'poles' (estos dos últimos empatados con los de 2014) son la prueba de que no han tenido rival.

En Abu Dabi han rematado con total solvencia gracias al dominio de Rosberg, que ha firmado un mes de noviembre que muchos hemos echado de menos en primavera y en verano. El germano se ha mostrado sólido ante un Hamilton relajado. El tricampeonato ha recortado el hambre del británico, sobre todo después de perder las opciones de lograr el récord de más victorias en una temporada. Un estado de relajación que ha estado acompañado de una tendencia a la compensación en el equipo Mercedes hacia su segundo piloto. Un clima de apoyo que le ha sentado muy bien a Nico, que ha ganado confianza para intentar en 2016 lo que no ha logrado en 2015, inquietar a su compañero.

Una tentativa que seguro intenta el tercer piloto con más puntos en 2015, un Vettel que logró en Yas Marina una gran remontada que deja a las claras que el ritmo de Ferrari en la pista de los Emiratos Árabes Unidos estaba muy cerca del de los Mercedes. El podio lo ocupó Kimi pero sin acercarse a Rosberg ni Hamilton, algo que Sebastian hubiera tenido difícil pero que hubiera sido más factible. Los de Maranello han cumplido su promesa de mejoría para 2015 pero quedará en nada si no se completa con un paso aún mayor que en 2016 les haga pelear por el título.

Pero si tibia es la alegría de los italianos, todavía más frío es el balance de otros rivales como Williams o Red Bull, que han perdido mucho terreno respecto a Mercedes y Ferrari. Los de Grove se han quedado estancados dando todo el peso de todos sus éxitos a la eficacia de su propulsor mientras que los de Milton Keynes han sufrido una temporada aciaga por el mismo motivo. El motor Renault de los austriacos ha sido un lastre para el coche con el mejor chasis de la parrilla de la F1. El paso atrás de ambas escuadras ha permitido a Force India soñar con alcanzarles, y es que esta parte final han estado por delante de ellos en algunas ocasiones, como en Abu Dabi, donde fueron el tercer mejor equipo tras los dos líderes destacados.

Con la clase alta para germanos e italianos, y la media.alta ocupada por Williams, Red Bull y Force India; la media-baja ha tenido tres protagonistas. Dos de ellos ha mejorado su rendimiento respecto a 2014 y otro ha empeorado tanto que casi forma parte de la clase baja de la parrilla. Lotus y Toro Rosso se han enfrentado a un año complicado, uno por el incierto futuro que les espera y el otro por los múltiples fallos que han impedido a sus pilotos estar mucho más arriba en la clasificación de cada carrera. El tercer equipo en discordia ha sido un McLaren que volvió a sufrir una carrera con demasiadas complicaciones dado lo avanzado de la temporada. La clase baja sólo estaba conformada por un Manor muy deficiente en desarrollo y evolución.

Tendremos tiempo a lo largo del invierno para hacer un balance más detallado de lo más destacado de 2015 y de empezar a pensar en en 2016, una temporada en la que es tan complicado que veamos sorpresas, que si llegan serán más que bienvenidas. Tenemos 109 días por delante sin F1... qué sea leve.

Japón 2015: El imperio contraataca

Los Mercedes salieron bien y mantuvieron sus dos primeras posiciones en la primera curva, algo que no pasaba desde Austria, pero Hamilton lo hizo mejor que Rosberg. El británico le ha superado con firmeza y el germano se ha defendido sin cautela. El resultado: un líder solido que ha dominado la carrera, y un perseguidor que ha tenido que remontar para no perder aún más opciones y evitar que un tercero en discordia dé más guerra. Lewis ha aplastado a todos y Nico ha sido agresivo e inteligente para quitarse del medio a Vettel y Bottas. Los Ferrari han cumplido con su habitual papel de segundones en 2015 para que Sebastian sume otro podio más y Kimi ponga los cimientos de una peleada 4ª plaza final en el mundial. Los italianos cierran dos citas productivas en las que han puesto tierra de por medio con unos Williams menos competitivos y con problemas, como con el pinchazo de Massa.

Tras los tres mejores equipos hemos vuelto a tener a un gran Hulkenberg, que se resarcía así de una carrera aciaga en Singapur que le complicaba, a priori, también la de Suzuka. Aprovechó los problemas de Massa, Ricciardo y Pérez en la salida para ganar cinco posiciones y colocarse 8º en la primera vuelta. Gran actuación que completaba quitándose a los dos Lotus de en medio durante la carrera. Grosjean y Maldonado cuajaban una cita sin problemas y con buen ritmo para mantener la pelea con Force India por la quinta plaza del campeonato de constructores. Un tren que, poco a poco, pierde Toro Rosso.

Sainz ha perdido la posibilidad de atacar a los dos hombres de Lotus en una entrada a 'boxes' caótica que le ha podido costar más de lo que va a querer reconocer. El madrileño ha vuelto a terminar por detrás de su compañero y sin ninguno posibilidad de devolver la pueril maniobra del holandés en Singapur. Ambos han finalizado por detrás del McLaren mejor colocado, el de un Alonso que peca de una cólera incongruente con su discurso plagado de peticiones de paciencia. El asturiano no puede fustigar a su equipo en público sin esperar después que la prensa le pregunte por su estado de ánimo, las evoluciones de su coche y las expectativas de futuro. Gritar por radio que tu monoplaza es como un GP2 y que sientes vergüenza cuando te adelantan algunos coches conlleva estar listo para responder casi a cualquier tipo de pregunta. Comprendo su frustración porque cualquiera que esté allí quiere hacerlo lo mejor posible y con un coche que responda, pero al mismo tiempo no puede pretender que sus seguidores tengan calma cuando él es el primero que que tiene una actitud impropia de alguien que conoce las necesidades de un proyecto a largo plazo. Puede y debe dar toques de atención para que la paciencia no se convierta en vagancia, pero palabras como las de hoy sobran. Por eso, hoy, tengo que dar la razón a Ron Dennis con unas declaraciones correctas para apaciguar a su piloto estrella sin pedir esfuerzos a su equipo y a su socio para que en 2016 se comience a ver la luz al final de un túnel que, ahora, parece más largo de lo que es. Tirón de orejas a Alonso que ha vuelto a hacer que el español vuelva a la senda de su discurso en pos de la paciencia y, además, lanzando un mensaje crítico a la FOM por los mensajes de radio que se "pinchan" de McLaren y de otros equipos. Razón tienen todos y perderla... también lo hacen.

Bélgica 2015: Contrapunto

Con retraso, obligado por el trabajo y por las horribles noticias llegadas desde los circuitos de medio mundo, toca analizar lo ocurrido en Spa antes de que llegue Monza. La carrera belga fue una demostración de poderío por parte de Mercedes. Ni la mala salida (otra vez) de Rosberg evitó el doblete de los germanos, comandado por un Hamilton que salió de Francorchamps con una "vida extra" gracias a los 28 puntos de renta que tiene sobre Nico. Pocos si los comparamos con los 67 que ha perdido el tercero en discordia, un Vettel que perdió todo lo ganado en Hungría por un exceso de ambición que no critico. Ferrari tiene que arriesgar porque tiene poco que perder y mucho que ganar. Lo que si reprocho es el discurso posterior, intentando cargar toda la culpa del incidente a Pirelli.

El estallido en el neumático de Sebastian fue de lo poco que produjo cierta incertidumbre en una carrera en lo que más interesante fue ver al otro coche de Maranello, al de Kimi, y a Verstappen, remontar posiciones como dos posesos. Hubiéramos tenido más ingredientes pero varios problemas de fiabilidad nos dejaron sin disfrutar de Hulkenberg, Sainz, Maldonado y Ricciardo. Ausencias y reventón (el de Vettel) que Grosjean aprovechó para que Lotus subiera al podio después de dos años sin hacerlo; Pérez para lograr el mejor resultado de Force India de todo 2015; y Ericsson para puntuar por segunda carrera consecutiva. Una cita en la que los Sauber fueron inalcanzables para unos McLaren que esperaron evitar el ridículo gracias a un aluvión de sanciones para mejorar sus motores Honda... pero sin conseguirlo. Sólo las buenas expectativas de cara a Singapur pueden permitir que finalicen 2015 con un buen empujón de moral para 2016.

La mitad del camino de 2015

Antes de que comenzara la temporada parecía muy claro el papel de cada equipo este 2015. La primera mitad de esta campaña ha confirmado la mayoría de las previsiones y descartado bastantes sorpresas. La evidencia más contundente de todas es la supremacía de Mercedes, apenas amenazada por ellos mismos. Quizá, lo que menos nos esperábamos era que Rosberg siga con opciones ante un Hamilton en modo apisonadora. Una lucha que, ojalá, se mantenga hasta la última carrera y con más emoción de la que vivimos en 2014.

La posición privilegiada de los germanos no ha peligrado ante la leve mejoría de Ferrari y el estancamiento, incluso retroceso, de Williams y Red Bull. Los de Maranello han confirmado el paso adelante que se pronosticó en la pretemporada pero sin que esa mejoría haya supuesto una amenaza para los líderes. Las buenas actuaciones de Vettel demuestran lo que han conseguido respecto a 2014 pero los fiascos de Kimi hacen lo propio con lo que aún les falta por lograr: pelear por el campeonato de pilotos y constructores.

Con la segunda plaza en manos de los italianos queda por ver qué equipo será el que ocupe la tercera plaza del mundial. Hasta Hungría parecía fácil que fuera para Williams, pero el papel de Red Bull en Hungaroring ha dado qué pensar. Los austriacos necesitan que Renault les proporcione un motor en condiciones para escalar a esa tercera plaza. La cuarta no peligra ante unos Force India que han tardado mucho en reaccionar, unos Lotus muy inconstantes o unos Toro Rosso que amenazaron a sus hermanos mayores en las primeras carreras pero que se han desinflado. Estos tres equipos son los candidatos más firmes para ser quintos pero no pueden despistarse.

No digo que Sauber pueda optar a esa quinta plaza porque su trayectoria es descendente. El candidato que puede arrebatar posiciones a Force India, Lotus o Toro Rosso no es otro que McLaren. Alonso y Button sigue peleando por acabar cada carrera y, aunque no lo parezca, sus progresos son firmes. Tienen complicado, casi imposible, cerrar el año con un podio, pero la diferencia de puntos que les separa de los equipos que le preceden no hace muy difícil que consiga escalar posiciones. Terminar más cerca de la 5ª plaza me parece más factible que de la 9ª. Nos quedan 9 carreras para ver si Ferrari mantiene con solvencia su segunda plaza, si Red Bull le arrebata la tercera a Williams y si McLaren será capaz de soñar con el 'top 5'. 9 citas que, si son como la de Hungría, nos pueden deparar mucho espectáculo e infinitas sorpresas.

Canadá 2015: Un rodillo y demasiadas decepciones

No hubo grandes sorpresas ni incidentes graves pero Canadá volvió a ofrecernos un buen espectáculo. Carrera vistosa gracias a una parrilla conformada con algunos de los mejores coches en la parte de atrás, circunstancia que permitió a los espectadores disfrutar de un buen número de adelantamientos pero que puso aún más fácil a los Mercedes hacer lo de siempre: arrasar. El rodillo de Hamilton sólo tenía otro rival: el rodillo de Rosberg. Los dos chicos de la estrella sabían que su ritmo era muy similar, y sus problemas (pocos y leves) compartidos, y eso les condenaba a jugarse la carrera en los momentos claves: la salida, cambios de neumáticos y últimas vueltas. Lewis aguantó bien los mínimos ataques de Nico y ahí se terminó todo porque la supuesta mejora del motor Ferrari fue inexistente.

La de los italianos fue la primera decepción. La modificación de sus primeros 'tokens' para dar más fiabilidad y brío a sus propulsores no estuvo a la altura, ni mucho menos. Vettel tuvo problemas desde el sábado y Kimi no pudo recuperar la plaza de podio que perdió en un inoportuno trompo. Llegaban anunciando batalla con los Mercedes y, lejos de cumplir, la perdieron con los germanos y también con Williams. Bottas lograba el primer podio del año para los británicos y dejaron a los de Maranello fuera del cajón, también por primera vez, este 2015. Parece una maldición que se repite cada año pero así es, cada vez que desde Ferrari se anuncian pasos hacia delante se dan para atrás. Veremos si vuelven a poner en aprietos a los campeones o se quedan sin opciones. Al menos, Sebastian ofreció una gran remontada con una arriesgada estrategia que le colocó último en la vuelta 8 y quinto en la 55.

Junto a Williams, la otra no-decepción del fin de semana la firmó Lotus, sobre todo Maldonado. El venezolano puntuó por fin y coloca a su equipo en la quinta plaza del mundial de constructores. El buen rendimiento de su propulsor le permitió ser el último piloto que entró en la vuelta del vencedor y ser el primero de un equipo no favorito. Grupo en el que debería estar Red Bull, pero no está. Kvyat tuvo que realizar una meritoria actuación para terminar 9º, espoleado por las críticas a sus primeras carreras con los austriacos. Pero dos puntos parecen poco botin para un equipo que colocó a sus dos coches en el podio el año pasado, que ganaron la carrera con un Ricciardo que en 2015 sólo ha podido terminar 13º. Decepción que comparten con sus hermanos pequeños, unos Toro Rosso incapaces de ser competitivos en los dos primeros tercios de cada carrera.

Malo el papel de los coches de la bebida energética y no menos, a pesar de ser esperado, el de McLaren. Aunque intenten lavar los trapos sucios dentro de casa, la guerra interna entre Woking y Honda es evidente. Todo el mundo de la F1 sabía que este año iba a ser una travesía por el desierto para este matrimonio de leyenda pero también que, al final de tan aciago trayecto, tenía que haber un oasis al que llegar. Alonso y Button destilan veteranía y paciencia, pero también competitividad y ganas de ganar, y si las promesas se las sigue llevando un viento de averías y problemas, ambos pilotos pueden sufrir demasiadas decepciones para afrontar un futuro tan prometedor como impredecible. Es cierto que en 2015 no se esperaba nada reseñable en el rendimiento de McLaren pero quizás, ellos mismos también, esperaban que aparecieran señales de un futuro mejor que, de momento, no llegan.

Baréin 2015: Espectáculo nocturno

Un cambio originado en busca de un horario más adecuado para los espectadores y para la comodidad de los pilotos se ha convertido en un acierto. Las carreras en Baréin siempre han sido bastante atractivas, pero desde que se disputan de noche lo son aún más. La pelea entre Mercedes y Ferrari se esperaba, aunque no al nivel que vimos. Sólo el ganador respiró algo más cómodo, sólo algo. Hamilton tuvo que apretar de lo lindo para escaparse de su compañero y de los coches de Maranello, que apretaron gracias a un buen ritmo y a unas estrategias muy combativas. Lewis ganó con solvencia su tercera carrera del año pero en ningún momento estuvo cómodo.

Rosberg no pudo con el británico después de realizar una tímida salida que le lastraría durante el resto de una carrera en la que estuvo desconocido... para bien. Nico se vio detrás de los coches rojos en los primeros metros y no se rindió. Vimos a un germano muy decidido que hizo adelantamientos de forma contundente, incluso arriesgada. Remó a contracorriente y lo hizo bien, apabullando a su compatriota Vettel y obligando a los ingenieros de la 'Scuderia' a comerse la cabeza para contener sus ataques y dejarle atrás.

Ferrari jugó dos cartas. La de Sebastian no salió muy bien gracias a un Rosberg que logró desquiciarle y le costó una salida de pista con paso por el garaje extra incluido. Tenía coche para no bajarse del podio y ni siquiera pudo ser 4º por la tremenda capacidad de Bottas para conservar posición. Vettel se vio con posibilidades de volver a lo más alto del cajón y se quedó sin ningún peldaño. Los de Maranello jugaron bien la baza del alemán, presionando de cerca a los Mercedes, pero les salió mejor la guerra desde la distancia que plantearon con Kimi. El finés nos recordó a todos sus grandes actuaciones con Lotus en las que empezaba algo conservador, sin dar demasiadas muestras de competitividad para acabar la carrera en mejores condiciones que nadie. Räikkönen está más cómodo con el nuevo coche, con su nuevo compañero y con todo el equipo, y eso se nota. Un monoplaza poco nervioso, un vecino de garaje menos eficiente y sentirse competitivo de nuevo le dan al finés unos bríos que no debió perder en 2014.

No me quiero detener mucho en unos decepcionantes Williams y Red Bull que cada carrera demuestran que han dejado de ser las sombras de Mercedes en clasificación y carrera, respectivamante, como lo fueron en 2014. Que Bottas sea 4º a 43 segundos de Hamilton y Ricciardo 6º a más de un minuto... sólo confirma lo que llevo diciendo durante semanas. Es más llamativo que Grosjean haya terminado otra vez 7º y sin vuelta perdida con un Lotus que es una pesadilla para Maldonado. Y qué decir de la eterna promesa de engancharse a los equipos punteros de Force India o el espejismo de Sauber... pues que les viene muy bien la debacle de Toro Rosso y que los Manor sean un completo fiasco.

Con toda esta retahíla de despropósitos, 'quieroynopuedos', fiascos y demás, no me extraña que el optimismo se dispare en McLaren a pesar de todo lo que les queda por barrer en casa. Sí, no niego que para un equipo así sea una decepción verlos luchar por escapar del fondo, abrirse paso entre las ramas y soñar con alcanzar objetivos tan modestos como acabar, rozar la Q3 en clasificación o soñar con puntuar. Entiendo que muchos piensen que deberían estar más arriba desde el principio; y que sean los que menos vueltas han dado esta temporada (284 frente a las 454 de Mercedes) y que en 4 carreras no hayan sumado ningún punto no es normal. Pero también comprendo a los que creen que los de Woking pueden ser muy competitivos antes de que acabe el año. Ellos avanzan mientras otros se estancan o retroceden, y no me extrañaría nada que acabasen 2015 dando guerra a Ferrari y Mercedes. Alonso ha cambiado su discurso, más que sus palabras sus gestos, en unos días; hasta Button se ha mostrado sonriente en una carrera que no ha llegado ni a disputar. Me viene a la cabeza un mantra que Tyler Durden se repite a si mismo en 'El club de la lucha', y en el viene a decir que hasta que no se toca fondo no se puede renacer; y me imagino que eso mismo es lo que viven español y británico con el proceso que vive su equipo tras la llegada de Honda. Veremos si su proyecto de resurrección les lleva a triunfar o a caer. Apuesto por lo primero.