La entrada 400 de No Todo Al Rojo: el GP 400, Austria 1984

Como ya ocurrió con el artículo 100 de "No Todo Al Rojo", repito idea con este, el 400, por diversas razones o, más bien, por una casualidad: la fecha de celebración de ese 400º GP de F1 hace que sea algo especial para quienes hacemos que este espacio sea posible.

Viajamos en el tiempo hasta el 19 de agosto de 1984 y en el espacio hasta donde ahora se ubica el conocido como Red Bull Ring. Sí, nos vamos hasta el GP de Austria disputado en Österreichring, la 400ª cita de la historia de la F1. Un momento especial, sobe todo para un piloto local, un Gerhard Berger que disputaría la primera de sus 210 carreras en la categoría reina del automovilismo mundial. Con el joven de 25 años sobre la pista, aquel GP había 3 austriacos en parrilla ya que había que sumar a Jo Gartner y a Niki Lauda.

El entonces bicampeón no había logrado nunca vencer en casa y llegaba en plena lucha por el mundial con Prost, pero el protagonismo lo tenía un tercero: Ayrton Senna. El brasileño era la revelación del año y su nombre sonaba con fuerza para ocupar un asiento en una escudería importante, algo que haría dando el salto a Lotus en 1985. El piloto de Toleman consiguió una meritoria 10ª posición en la parrilla de salida que le valió para sacar petróleo y ocupar plazas de podio durante varias vueltas. Pero el motor Hart de su monoplaza empezó a desfallecer, cayó a la cuarta plaza para, pocos giros después, tener que abandonar.

El abandono de Senna fue aprovechado por el Ferrari de Alboreto para ocupar la tercera plaza del cajón por delante del Brabham de Fabi. El italiano realizó el camino a la inversa que realizó su compañero de equipo. Piquet partió desde la pole y, aunque mantuvo la primera plaza ante Prost, no ocurrió lo mismo con Lauda. El brasileño vio como el acoso del galo desaparecía cuando el McLaren trompeó por los restos de aceite del coche de Elio De Angelis. Con el francés fuera, su compañero de equipo se ponía líder del mundial por tan sólo medio punto, pero el austriaco quería la victoria.

Lauda ya tenía el liderato pero quería la victoria en casa y sacar algo de renta a un Prost que había sido líder en las 11 citas previas. El piloto local había salido segundo pero una mala salida le hizo pasar 9º por la primera curva. La remontada comenzó pronto: sexto en la primera vuelta y tercero en el noveno giro. Tras el abandono de Prost, logró dar caza a Piquet, que forzó muchos sus neumáticos y no pudo evitar el adelantamiento de Lauda en la vuelta 40. 13 años después de su modesto debut, también en la carrera de casa, lograba su primer y único triunfo en suelo austriaco. Una victoria que sería determinante porque ya no abandonó el liderato del mundial y se convirtió en tricampeón del mundo de F1.

Segundas partes... a veces fueron buenas VI: Alain Prost

Prost puntúa en su primera carrera en Buenos Aires el 13 de enero de 1980.
En 1980 McLaren ya era un equipo consolidado con dos títulos de pilotos y otro de constructores, pero todavía le faltaba un paso para convertirse en una referencia de la F1, en una leyenda. A pesar de ello, Alain Prost podía sentirse afortunado por debutar con los de Woking, y eso que llegó en el peor año de su casi medio siglo de historia (si exceptuamos sus dos primeras temporadas), con el único consuelo para los ingleses de terminar por delante de Ferrari en, este sí, la peor campaña de los italianos. El francés empezó su andadura de forma muy prometedora: puntuó en su primera carrera en Argentina y en la segunda, en Brasil, mejoró su posición (5º). Durante el resto de la temporada, 6 abandonos y sólo dos citas más entre los puntos. Prost pondría rumbo en 1981 al equipo de sus compatriotas.

El francés gana por primera vez en Dijon-Prenois (5 de julio de 1981).
Su primer año en Renault fue una confirmación para muchos del talento del galo. Pronto quedó descartado de la lucha por el mundial ya que sólo acabó una de las siete primeras carreras de la temporada. Argentina le volvía a traer suerte: salía en primera línea y subía al podio por primera vez. Mejor recuerdo tendrá todavía de su carrera de casa. Prost salía tercero en Dijon y pronto se colocó segundo, posición que mantendría hasta que la lluvia obligase a parar la carrera en la vuelta 58. Tras esa interrupción, el francés se puso líder hasta el final. Así lograba su primera victoria. Una sensación que volvería a sentir otras dos veces más en 1981 (Zandvoort y Monza). El francés logró tres triunfos, los mismos que Nelson Piquet, campeón de aquel año y del que quedó a sólo 7 puntos.

Prost se baja del Renault en Kyalami (15 de octubre de 1983).
1982 empezó de forma espectacular y prometedora con dos victorias en Sudáfrica y Brasil, esta última desde la 'pole'. Prost saldría otras 4 veces por delante de todos, pero no repetiría victoria. Sólo sumaría dos podios más que le impidieron pelear con Keke Rosberg por el mundial. Algo que si hizo en 1983. No puntuó en las dos primeras citas de la temporada pero su GP de casa volvió a darle suerte. Allí llegaba la primera de sus 4 victorias aquel año. Su buen rendimiento le llevó a liderar el campeonato desde la carrera de Spa y hasta la de Brands Hatch, la penúltima. El título se decidía en Kyalami. El francés llegaba con dos puntos de ventaja sobre el Brabham de Piquet y ocho sobre el Ferrari de Arnoux. No empezó muy bien el fin de semana para Prost, por detrás en parrilla de los dos oponentes. El peor colocado dejó de ser un problema pronto. Su bólido rojo sólo le permitió dar 9 vueltas. El brasileño cumplía con su papel y lideró la prueba desde el primer giro, con Prost luchando por ganar posiciones.Su primer mundial se le escapaba. Con Piquet líder y él por detrás poco podía hacer. Menos aún cuando el turbo de su Renault dijo basta. Sólo le quedaba esperar un problema en el Brabham del brasileño, que con los dos franceses fuera, mantuvo una actitud conservadora para finalizar tercero y arrebatar el campeonato a Prost por sólo dos puntos.

Senna (a la derecha) cruza la meta de Mónaco en 2º lugar segundos después
de que Prost lo hiciese en la 1ª (3 de junio de 1984)
Con el subcampeonato y 17 podios (9 de ellos victorias) bajo el brazo, en 1984 vuelve al equipo en el que debutó. Lo hace para pelear con un Lauda que busca con McLaren su tercer título desde 1982. Si el anterior campeonato tuvo un desenlace ajustado, el de 1984 será recordado como el de menor diferencia de puntos entre el vencedor y subcampeón. Prost empezó apretando a su veterano compañero desde el principio y llegó a liderar el mundial con comodidad, pero lo que parecía un hecho puntual acabó por ser decisivo. En la retina de todos los aficionados a la F1 del mundo está la carrera de Ayrton Senna en Mónaco con el modesto Toleman. El diluvio en las calles del principado dio alas al joven brasileño. Lauda estaba fuera y Prost lideraba, pero la futura leyenda recortaba tiempo a gran velocidad. El francés presionó para que la carrera se detuviese y así ocurrió. Evitó que un jovenzuelo le robase el triunfo con un coche muy inferior pero no se completó la distancia suficiente para entregar todos los puntos. Y qué cosas tiene el destino. Si en Mónaco se hubieran completado las vueltas suficientes para sumar la puntuación habitual Prost no hubiera sumado 4,5 puntos. Sí, a lo mejor hubiera terminado segundo, pero con 6 puntos como botín. Una diferencia que le habría permitido ganar un mundial que perdió por sólo medio punto, si... por 0,5. El francés se quedó a las puertas del triunfo, claro está, por el resto de la temporada, pero seguro que se acordó de aquel precipitado final a orillas del Mediterráneo.

26 de octubre de 1986. Prost salta de alegría después de su victoria en Adelaida
(Austrlia). Se había convertido en bicampeón del Mundo de F1.
Poco tardó en resarcirse Prost de este revés. En 1985 Lauda no fue rival y el único que tuvo, Alboreto, se desinfló tras su última victoria en Nürburgring. El de Ferrari llegó a liderar el campeonato, pero los cinco triunfos del galo y la mala racha del italiano le dieron el título. Mismos triunfos que logró Mansell en 1986, uno más que el francés, que salió de Estoril con 10 puntos de desventaja sobre el británico, pero una segunda posición en México y una victoria en Adelaida le permitieron superar al de Williams para lograr su segundo campeonato. Su retorno ha McLaren ya había dado sus frutos en tres años con dos títulos y el subcampeonato más ajustado de la F1 pero la relación con los de Woking todavía se extendería tres años más.

Senna pide a los comisarios que le empujen. Acaba de chocar con Prost, ya fuera de
su McLaren. El brasileño ganó aquel 22 de octubre de 1989 pero la FIA le retiró la
victoria lo que convirtió a su compañero en campeón del Mundo de F1 por tercera vez.
1987 no fue un buen año para los monoplazas ingleses aunque Prost pudo conseguir tres victorias y cuatro podios más. Acabó cuarto, justo por detrás de su futuro compañero. Sólo fueron dos años, pero que marcaron una época. Senna llegó a McLaren y en 1988 se repartieron 15 de las 16 victorias. Un mundial espectacular en el que saltaron chispas entre ambos. El brasileño consiguió su primer mundial con un francés que volvía a ser subcampeón por muy poca diferencia. La relación se tensó tanto entre los dos que 1989 fue una pelea sin cuartel en la que ambos hicieron todo lo permitido, y lo que no, para llevarse el título. Prost se llevó el gato al agua gracias a su buena relación con el presidente de la FIA que, como en la actualidad, era un compatriota suyo. Balestre decidió el mundial antes de tiempo y "El Profesor " ganaba el tercer campeonato en su último año en McLaren. Un final agridulce para una relación que le permitió coronarse como una leyenda de la F1.

Capítulos de Historia III: Schlesser y su única carrera en F1

Jean-Louis Schlesser cumple hoy 65 años. Muchos recordarán a este francés disputando y ganando el Dakar, menos le ubicarán en carreras de resistencia, y es difícil que se le asocie con la F1; pero seguro que rebuscando en nuestra memoria lo conseguimos. Viajamos en el tiempo (casi) exactamente 25 años, al 11 de septiembre de 1988. Los dos McLaren habían vuelto a dominar el día anterior y la primera línea de la parrilla de salida era suya. Tras Senna y Prost estaban los dos Ferrari, que querían dedicar una buena actuación a su patrón: Enzo había fallecido el 14 de agosto, y su papel en la carrera en Spa fue decepcionante. Berger y Alboreto estaban obligados a honrar al Commendatore, pero las cosas se ponían difíciles con el dúo de aspirantes al título sin dar ninguna oportunidad a los demás.

Williams no estaba gozando de una de sus mejore temporadas. En el gran premio anterior Brundle sustituyó a Mansell, pero en Monza este papel recayó en un veterano piloto galo que al día siguiente cumpliría 40 años. El anticipado regalo de cumpleaños se le atragantó a Schlesser, que sólo pudo clasificarse para salir en 22ª posición, lejos del tiempo de su compañero de equipo Patrese, que con dos segundos menos en su vuelta lograba salir 10º. El papel del francés, y de todos los supervivientes, mejoraba con los abandonos de los demás, como el de Prost en la vuelta 34.

Ayrton tenía la victoria en sus manos y su único rival había abandonado. El brasileño podía salir de Italia con 13 puntos de ventaja a falta de cuatro carreras para el final. Los de Woking, además, iban a lograr su 12ª victoria del año, buscando el pleno de triunfos, pero el destino guardaba una sorpresa. Cuando Senna iba a doblar a Schlesser a tres vueltas del final, ambos chocaban y se rompía la racha de McLaren y las esperanzas del brasileño de escaparse en su lucha con Prost. Los tiffosi italianos celebraron aquella maniobra, que permitía a Berger llevarse la victoria y a Alboreto ser segundo: un resultado perfecto para dedicar al desaparecido Enzo Ferrari. Jean-Louis cerraba así su única participación en una carrera de F1, sin ningún registro espectacular, pero con mucha historia.