Alonso pide y McLaren dispone: ¿'Las 500 Millas'? Concedido

El año horrible de McLaren y Honda va a dejar otro año sin trofeos las vitrinas de Woking, y no parece buen panorama para convencer a Alonso de que siga confiando en ellos. Por eso parece que Zak Brown, Boullier y Hasegawa están dispuestos a todo para contentar al español. El bicampeón español de F1 ya había declarado en varias ocasiones que sueña con intentar ganar 'la triple corona' del automovilismo mundial (mundial de F1, las 500 millas de Indianápolis y las 24 horas de Le Mans). Con el calendario y los equipos del mundial de resistencia cerrados parecía imposible competir en el trazado francés durante un día completo, así que el asturiano ha conseguido que le dejen intentar su primer sueño.

McLaren vuelve a 'las 500' gracias a la colaboración de Andretti Motorsports y al papel protagonista de Honda como motorista de más de la mitad de la parrilla. Apenas tendrá dos semanas para adaptarse a un coche que no conoce y a un circuito en el que ha competido, pero en la "versión europea" en la que corren las motos y corrieron los F1 a comienzos de este siglo. Alonso afronta un sueño que convertirse, no en una pesadilla, pero sí en un mal trago si no se adapta rápido a una categoría muy diferente a la Fórmula 1.

Lo que está claro es que es una decisión que tiene detractores y partidarios porque no deja indiferente a nadie. Es un espaldarazo a la Indy y a la F1, de rebote. Es indudable que contar con un bicampeón en activo en una de las tres carreras más importantes de cada año es un extra a un espectáculo que ven cientos de miles de personas en vivo y millones a través de la televisión. Seguro que su coche en esta aventura es mucho más competitivo que el que tiene en F1 y, ojalá, que Alonso se adapte rápido para dar juego en una cita que puede ser tan histórica como la de 2016, en la que se celebró la 100ª edición.

Previa China 2017 I: Certeza o espejismo

Australia siempre es un estreno que llena de esperanzas a algunos por dos motivos: por hacerlo bien o hacerlo mal. Ferrari está en ese primer grupo mientras McLaren está en el segundo. Son dos ejemplos que pueden vivir dos sensaciones muy distintas. En Maranello, sus esperanzas, están depositadas en confirmar un buen inicio de campaña; y en Woking, en que llegue un momento que despierten de la pesadilla en la que viven. China es un buen termómetro para ver si Vettel y Kimi tienen una herramienta adecuada para optar al campeonato, y si Alonso y Vandoorne tienen que echarse a temblar con un monoplaza repleto de carencias.

Las rectas de Shanghái, sus curvas rápidas y otras muy lentas son una prueba mucho más realista que el trazado semiurbano de Melbourne. Ganar en Albert Park no te garantiza que serás capaz de hacerlo en el resto de pistas del mundial y, por fortuna para McLaren, tampoco que estés en el vagón de cola para siempre. Los británicos acabaron casi con sus dos coches después de que las expectativas no les dieran ni el crédito suficiente ni para iniciar la carrera. Sí, un pobre rendimiento, pero mayor de lo esperado y que es lo único positivo que se pudieron llevar de Australia. Lo único porque si comparamos el circuito oceánico con el asiático pueden pensar que van a sufrir, y mucho. El propulsor Honda es un fiasco que, además, destapa las carencias de un MCL32 que las tiene.

Frente a las dudas más que razonables de McLaren están los buenos presagios de Ferrari después de una carrera en la que demostraron ritmo, inteligencia y potencia. Tienen la oportunidad de demostrar que no fue un espejismo y que pueden luchar contra Mercedes por el mundial de 2017. Pero cuidado, no lo van a tener fácil porque uno de sus aciertos, el estratégico, será difícil de repetir en otras carreras en las que Hamilton y Bottas ya van a saber que entrar antes de tiempo a cambiar neumáticos es una maniobra que puede comprometer su posición por culpa del tráfico. Los chicos de la marca de la estrella buscarán que el primer golpe de Ferrari se quede en una anécdota aunque podemos tener una certeza casi absoluta de que no será así y que tendremos pelea entre ambos equipos y, ojalá, se unan a ellos unos Red Bull con un inicio de año dubitativo pero que siempre progresan. China, dictará sentencia.

A la tercera... va la perdida. McLaren-Honda dudas y más dudas

Como muchos, intenté no tener en cuenta demasiado lo vivido con McLaren-Honda en 2015 y 2016; también fui positivo, aunque me eché a temblar, cuando escuché aquello de "rediseño total del motor"; y me esperancé al ver el aspecto del MCL32. Busqué un hueco para colocar todas esas piezas en el lado de los pros y no en el de los contras. Y tras el 'filming day' me alegré al pensar que todo podía ser así y que un equipo como McLaren estaba en la dirección correcta. Era impensable pensar que alcanzase a los favoritos pero ¿por qué no acercarse y dar algo de guerra? Sí, el domingo acabé el día creyendo que algún podio sería posible e, incluso, una de esas victorias en un fin de semana desfavorable para el resto, y aprovechado con inteligencia y suerte.

Pero llegó el lunes y pronto, demasiado pronto, empezaron los rumores. Ante los derrotistas y personas que buscan hacer sangre ante cualquier situación estaban los que pedían calma y tranquilidad. Estudié sus "argumentos", escuché a quienes tienen el privilegio de vivir estos test en directo y lo que nos querían contar los protagonistas. Después de este proceso y de recordar situaciones similares saqué una conclusión clara: apenas había espacio para la cautela. El nuevo McLaren reúne todos los ingredientes necesarios para un nuevo fracaso. Tras leer esto habrá quienes me encuadren en el grupo de los pesimistas y no, no es cierto. Aún mantengo la mínima esperanza de que ocurra un milagro, de que me sorprendan; más o menos que hagan lo que está consiguiendo Ferrari, que ante unas perspectivas terribles y un coche que no me sorprendió logren entusiasmarme (que no volverme loco, que a los italianos no me los termino de creer tan arriba..., ojalá lo estuvieran).

Depósito de aceite, fallo de diseño, falta de potencia, vibraciones, que el chasis no es tan bueno, la aerodinámico tampoco es para tanto... Seguro que se me olvida alguno de los problemas que ya se achacan al MCL32 y, además, hay que añadir los discursos paralelos de los pilotos, los jefes de McLaren y los de Honda. Los primeros apenas pueden ocultar su decepción, uno por vivir el final de un sueño esperado durante 3 años y el otro por ver que su apuesta de futuro puede acabar con eso, con su futuro en la F1. Los segundos dan palos de ciego confirmando y desmintiendo problemas; y los terceros se dedican a decir que saben lo que pasa, luego que no, y acaban pidiendo perdón a Alonso, a Vandoorne y a todo el mundo por unos problemas que no ha quedado claro si conocen o no.

A estas alturas de la película me creo a pocas personas y después de varias décadas siguiendo y aprendiendo de Fórmula 1 es casi imposible que no identifique los síntomas de un equipo que va a vivir una temporada terrible, a pesar de los ligerísimos síntomas de mejoría de las dos últimas jornadas que han tenido más que ver con los problemas ajenos que con las bondades propias. McLaren apunta bajo y aunque nos quedan cuatro días más de pruebas en los que que podremos despejar alguna que otra incógnita, porque será imposible predecir el rendimiento exacto de cada equipo en Australia; lo cierto es que parece impensable que logren mejorar, o incluso mantener, su sexto puesto de 2016. Sólo el discreto inicio del Toro Rosso de Sainz y los problemas financieros de Sauber les colocan en la "pelea" con estos dos equipos por evitar ser los últimos.

Mucho tiene que cambiar la situación en cuatro días de descanso entre test y en las otras cuatro jornadas de pruebas para escalar posiciones. Tienen que admitir y encontrar los problemas, porque nadie en su sano juicio se cree que no pase nada con ese motor cuando piden perdón por ello y en horas sale otra persona a decir que no existe ningún problema. El espectáculo de declaraciones cruzadas llega a ser bochornoso para el aficionado a la F1. Ojalá lo consigan y nos den una alegría a unos seguidores esperanzados con la posibilidad de ver una competición con varios equipos con posibilidades de alcanzar podios de forma regular.

La última frase del anterior párrafo esconde una ilusión recortada porque yo quería ver cómo surgían candidatos a destronar a Mercedes pero creo que me voy a tener que limitar a asistir a una temporada más con un actor principal, un par de secundarios y muchos extras. Al mismo tiempo que me despierto del sueño-pesadilla de McLaren lo hago del de Red Bull, aunque con los austriacos me queda la referencia de 2014, con unos test horribles que acabaron en un digno subcampeonato. Ferrari, sin embargo, y aún conociendo lo amigos que son de probar con menos carburante que el resto, sus tiempos, fiabilidad y sensaciones me gustan.

Sé que con los italianos no soy demasiado objetivo dado mi 'ferrarismo' declarado y también sé que me puedo llevar un chasco, ¡pero qué narices!, dejadme tener una pizca de ilusión y esperanza. Y tiene que ser una pizca porque la marca de la estrella mantiene su papel de favorito con firmeza y hasta arrogancia. Nos tendremos que entretener con ver si algún extra como Force India, Renault o Hass entra como secundario (no confío demasiado en Williams), o seguir soñando con que lo de McLaren es un guión de cine en el que llegan a Australia y dan la campanada en un podio con Ferrari y Red Bull, y unos Mercedes boquiabiertos... Por aquello de que la realidad supera a la ficción.

Mercedes golpea primero sin rodar un kilómetro

Con las presentaciones que llevamos hasta ahora, Mercedes se coloca por delante en algo que no es tan accesorio como podamos pensar: la estética. Cuando muchos de sus contrincantes nos enseñan bodrios copiándose entre ellos, los germanos destierran algunos conceptos generalizados para mostrar un coche simple en aspecto y complejo en desarrollo. De lejos seduce, y de cerca asombra. Los campeones saben que tienen mucho que perder, mucho que defender; y han trabajado mucho. Con la base del motor referencia de toda la parrilla y una receta exitosa durante los tres años han buscado consolidar sus puntos fuertes e innovar en todo lo que permite un reglamento que iba a traer una pequeña revolución a la F1.

El monoplaza de Hamilton y Bottas volverá a ser candidato a todo y las sensaciones nos dicen a muchos que sólo el RB13 de Red Bull podría ser rival para el W08. Mientras llega la creación de Newey, la nueva "flecha plateada" impone respeto ante los demás. Muchos se preguntarán por qué no ha adoptado la tan manida (y mal denominada) aleta de tiburón que el resto montan de una forma más o menos exagerada, a mi parecer. Quizá no la necesiten porque han implementado un gran número de pequeñas soluciones que les hagan sumar décima a décima para que su ventaja, al menos, les permita seguir estando entre los favoritos.

Ferrari se ha quedado a medio camino. Por un lado ha seguido la tendencia general de la estética que se está imponiendo para la F1 en 2017, por otro ha sido continuista respecto a si mismo, y por otro, parece haber tomado algún camino innovador. Es muy pronto y, sobre todo, muy osado hablar de lo que el aspecto de cada creación puede significar en velocidad, aerodinámica, chasis, etc. en pista; pero la comparación entre Maranello y Brackley puede resultar odiosa para los italianos. El SF70H no asombra, no transmite tanto como otras de sus creaciones...; no sé, será que Ferrari nos ha malacostumbrado estos años a esperar mucho y recibir poco a nada. Esperemos a verlo en pista pero si vuelvo a tirar de sensaciones... no esperaría demasiado de la nueva máquina de Vettel y Kimi.

En un estatus muy similar tengo que colocar al McLaren. A pesar del maldito apéndice común en todos, menos en Mercedes, me gusta estéticamente. Considero un acierto que el naranja prevalezca a pesar de que a muchos nos recuerde al Spyker F8-VII de 2007. Olvidándonos un poco de lo visual se aprecian detalles interesantes y otros no tanto, como en el Ferrari, muy poco arriesgados. Quizá los de Woking hayan sido más atrevidos que los italianos pero no sé hasta que punto pueden serlo con un rediseño casi completo de la unidad de potencia de Honda. Ese puede ser su punto flaco, otra vez: el saber cómo casarán motor, chasis y aerodinámica, cuando los tres elementos parten casi de cero de nuevo.

Frente a esto me gusta su puesta en escena y parte de lo que han dejado entrever los discursos. Han sido cautos pero con una pizca de ambición; han sido moderados a la hora de hablar de novedades y han mantenido la incógnita en muchos elementos que veremos sólo cuando el coche empiece a rodar y competir. Uno de los mejores síntomas es el total secretismo con el que han ocultado el difusor que, por cierto, vuelve a ser una de las zonas claves en los coches de F1. Las sensaciones me gustan pero la realidad es que será complicado que el coche de Alonso pueda pelear por algo más que no sea mejorar su sexta plaza final en el mundial de constructores de 2016 y anhelar pescar algún podio. Sólo podemos esperar.

El Force India es, para mí, el que peor ha resuelto la colocación de la "aleta", el nuevo morro y, en general, creo que es bastante feo. Es un engendro estético pero su cuarta plaza en 2016 les hace soñar con lo que quiere McLaren pero de forma mucho más realista. Van a por todo y quieren ser el tercer mejor equipo y puede que optar a alguna victoria. Lo tendrán difícil pero si sacrificar la imagen es el secreto para triunfar tienen mucho camino andado. En su mano está volver a ser el segundo mejor equipo con motor Mercedes.

Sauber ha vuelto a cambiar de imagen y, aunque ha camuflado la "aleta de tiburón" mejor que otros rivales, el resto del coche no parece aportar nada novedoso que nos haga pensar que están abocados a ser los últimos de la parrilla 2017, tras el adiós (salvo milagro) de Manor. El equipo suizo sigue teniendo problemas de financiación y su continuidad no parece asegurada. Poca seguridad y mínima inversión que se traduce en un monoplaza que puede sufrir mucho en un 2017 en el que muchos equipos parten con ventaja y otros miran hacia arriba.

Hacia allí es hacia donde mira Renault. Los franceses han pasado un calvario en 2016 similar al de McLaren en 2015, y para 2017 se fijan objetivos ambiciosos. En su punto de mira está el equipo de Woking y dos de los que aún no han presentado sus cartas: Haas y Toro Rosso. Los galos apuestan por sus colores de marca, sobre todo por el amarillo y el negro. A pesar del apéndice de moda, su aspecto está bien resuelto y también parece estarlo a nivel mecánico, de chasis y aerodinámica. Han trabajado durante todo un año en un proyecto a larga plazo que esta temporada debería dar muestras de que a partir de 2018 pueden volver a estar entre los mejores. No parece haber innovado hasta el extremo aunque sí han podido implementar soluciones que les permitan disfrutar de un 2017 que les llene de optimismo de cara al futuro. 

Por último y a la espera del RB13 de Newey, y del Toro Rosso de Sainz y el Haas, Williams tiene que presentar de forma real (y no virtual) su coche. Con las imágenes hechas públicas hasta la publicación de este artículo no se puede analizar casi nada. Eso sí, si la tendencia de los últimos años continúa, los de Grove pueden sufrir con un repescado Massa y un novatísimo Stroll ante equipos con con ganas y potencial para superarlos de nuevo como Force India, o para lograrlo este año como McLaren, Renault e, incluso, Toro Rosso.

Previa España 2016 II: 2015 calcó a 2014

Espero que en 2016 no ocurra lo mismo que pasó en 2015 respecto a 2014. Lo visto el año pasado en Montmeló fue un calco, recolocando a algunos protagonistas, a lo que ya vivimos en 2014. Cambiamos a los Mercedes de orden y ya casi está hecho. ¿Estoy loco? Sí, un poco, pero también tenía razón. El tercero en 2014 y hace un año terminó a más de 45 segundos; en ambas citas abandonaron dos coches, uno de ellos por problemas en los frenos; y todos, del 7º para atrás, perdieron vuelta. ¿A qué no parece que mi valoración fuera tan disparatada? Pero tampoco iba a dedicarme aplausos por una sencilla razón: no me gusta nada tener que opinar así y, como todos, también cometo errores al expresar mi opinión.

Pensé que Ferrari podría dar algo más de guerra pero cada vez estaba más claro que sólo Rosberg iba a poder poner en riesgo que Hamilton repitiera como campeón. Los italianos empezaban a vivir lo mismo que en años anteriores y veían como sus esfuerzos por acercarse a la cabeza se convertían en fuegos de artificio. Mercedes seguía teniendo el mejor conjunto de motor, chasis y aerodinámica, y en Maranello seguían limitándose a estudiar y copiar. Lo hicieron bastante bien, pero no era suficiente para ganar. Estaba claro que su rendimiento mejoró respecto a 2014 pero no era el camino para volver a ser campeones.

Un camino que, aunque había y hay personas que se empeñen en no verlo, sí llevaba otro equipo. Es cierto que, dada su tradición y potencial, deberían haber estado mejores condiciones en aquella cita (también en la de 2016), pero la F1 actual es un galimatías de normas, restricciones y vericuetos tecnológicos tan difícil de interpretar que hace imposible empezar, casi de cero, en condiciones competitivas. McLaren y Honda arriesgaron mucho con unos plazos muy modestos. No quisieron crear (demasiadas) falsas esperanzas para 2015 ni para este año, pero su objetivo estaba muy bien definido: ganar sin copiar. Innovar tiene su precio y requiere paciencia. Por eso, aquellos a los que se les llenóla boca de conclusiones erróneas cuando Alonso abandonó por un problema ajeno al coche; o los que sólo oían las valoraciones negativas de un Button que veía como se le acaba el tiempo en la F1, no merecían (ni merecen) que les dedique tiempo ni palabras.

Mi pasión por la F1 y mi preferencia por Ferrari no me condicionaron a la hora de alabar a McLaren por su apuesta. También les criticaba por no ser tan ambiciosos como sería deseable, porque me hubiera encantado que encontrasen un nivel de competitividad muy alto desde el principio que les hubiera llevado a estar en mejores condiciones en 2016. Sí, estaba seguro de que los de Woking serán el rival a batir más pronto de lo que ellos mismos esperan, aunque no sea en el momento que muchos desearíamos. Aún así, pesan más las alabanzas que los reproches.

Previa China 2016 II: Recordemos 2015

La temporada 2015 se convirtió en la de los "pasos". Adelante, hacia atrás, grandes, pequeños, de gigante, sorprendentes, esperados, fortuitos... Los había de todos los tipos y con múltiples protagonistas, algo que, hasta ese momento, nos ofreció bastantes variables de una carrera de F1 a otra. Aunque, a simple vista, vimos que la cita en Shanghái tuvo mucho parecido con la de Australia, lo observado en China nos daba muchas razones para pensar que no era así. Es cierto que el podio fue exacto al de Melbourne y que, sin el abandono de Kimi en la primera carrera, hasta las 5 primeras posiciones podían haberse repetido. Había muchas similitudes y también muchos matices que las diferenciaron.

El primer matiz es que Mercedes retomó su hegemonía después de la contundente victoria de Vettel en Malasia. La abrumadora exhibición de los campeones en Australia puede que les hiciera dar un par de pasos hacia atrás, por aquello de la fiabilidad, de verse superiores y, quién sabe, por no abusar. Entre ese recato y el calor de Sepang, Ferrari aprovechó para confirmar que en 2015 serían los encargados de pescar cuando Hamilton y Rosberg dejasen la presa sin cazar. Los alemanes iban con velocidad de crucero e iba a ser difícil que los italianos les alcanzarán pero está claro que los de Maranello eran los ganadores de esta particular "guerra de pasos". En sólo tres citas superaron con solvencia y sin sufrimiento el número de podios que Alonso logró en 2014 pasado con un F14-T que, en los grandes premios más favorables para ellos, era el 4º coche.

Williams reculó mucho ese invierno pero gracias a su estrecha relación con Mercedes vieron como, en China, pudieron recuperar parte de esos pasos perdidos. Se quedaron atrás, estancados en una progresión que no terminaron de cerrar en 2014 y que convirtió en involución para 2015 y, como vemos ahora, 2016. Pero claro, a su suministrador de motores le interesaba (y le interesará) que sus clientes estén más cerca y que hagan que la amenaza de Ferrari u otros equipos se diluya aún más. En Shanghái no llegaron a poner en apuros el podio de Vettel, pero sí su posición en parrilla. Con Massa y Bottas entre los Mercedes y los de Maranello está claro que Rosberg y Hamilton iban a respirar mucho más tranquilos.

Pero si los de Grove perdieron terreno, qué decir de los de Milton Keynes. Cuando muchos esperábamos que los titubeos y problemas iniciales de Red Bull diesen paso a una mayor contundencia, a una reacción, nos encontramos con la carrera de China. Aunque parezcaexagerado, entonces eran los ganadores (negativos) de esa guerra de pasos. En un mes de temporada pasaron de ser la alternativa y la amenaza para Mercedes a un espejo con dos caras en el que se miraba la otra decepción de estas primeras semanas: McLaren. Los de Woking se veían reflejados en los coches de la bebida energética porque compartían concepto y aspiraciones, y también porque no querían que a su proyecto le pase lo mismo: que una ambiciosa aerodinámica ahogara el rendimiento de un motor problemático.

El Red Bull sufrió para puntuar en las primeras carreras de 2015. Su involución respecto a 2014 era clara, y su guerra con Renault podía acabar con una de las relaciones más fructíferas de la F1. Pudimos establecer muchas comparaciones con su equipo "espejo" y, lo normal, era que el perjudicado fuera el recién llegado y no el original, pero no fue así. El mayor consuelo de McLaren, además de acabar la carrera con sus dos coches, fue que, en China, llegaron a plantar cara y poner en aprietos a un coche que hereda las señas del éxito durante un lustro. Las desgracias de uno no se tenían por qué repetir en el otro, y eso era lo que querían en Woking: aprovechar las deficiencias de su ejemplo para evitar errores y tomar prestado un concepto ganador, difícil de llevar a cabo, pero ganador.

Cada vez era más negativo con el planteamiento de McLaren y Honda con su nueva relación pero ni con ese pesimismo conseguía eliminar las buenas sensaciones que me transmitía un proyecto criticado hasta el hartazgo. En un deporte en el que el fin último es ser más rápido que nadie es una contradicción tomarse las cosas con calma y pedir paciencia, es cierto, pero mientras todo se cree gracias al ingenio y el trabajo humano es lo más sensato, diría más, lo único sensato. Como siempre digo: "Soy 'ferrarista', pero ante todo, me gusta la F1"; y por eso me fastidiaba que McLaren no sea una maquina competitiva desde el minuto cero, como me molestaba la distancia que ha perdido Williams y el abismo que se dejó Red Bull. Soñé con una competición que en 2015 no tuviese 5 equipos capaces de ganar el mundial, pero que sí me hiciese pensar que la tendría en 2016. No me resistía a dejar de pensar así, por esas fechas, porque la realidad me devolvió poco a poco a dar otro año de plazo y esperar a un 2017 con más lucha. Ya en 2015 creía que la F1 se jugaba gran parte de su credibilidad, de su viabilidad... de su futuro. Entonces esperaba que en los meses que nos restaban de 2015 lograran crear expectativas de lucha para los siguientes ejercicios porque, como ya vemos en 2016, podía ser un golpe difícil de remontar, aunque sea gracias a otra gran pirueta más realizada en este 'gran circo' que es la Fórmula 1.

McLaren tras las primeras pruebas: siguen las incógnitas

Fuente: @McLarenF1
No era difícil anticipar lo que anticipé hace ya varios meses, pero no está de más recordar que (ni ahora mismo) se pueden sacar conclusiones sobre la posición que ocupa McLaren respecto a los demás equipos. En cuatro días de test en Montmeló hemos pasado de la precaución a la esperanza, casi a la euforia, para acabar con decepción y preocupación. Los problemas que sufrieron Button y Alonso para rodar en las dos últimas jornadas acabaron con las relativamente buenas expectativas que se generaron en las dos primeras. La fiabilidad parecía una asignatura superada tras dos días completando el programa previsto pero la pesadilla de 2015 volvió a la mente de los de Woking. Pero, ¿están en la misma situación que la pasada temporada? No. Está claro que el invierno ha dado sus frutos y que el coche ha mejorado en numerosos capítulos. Tan claro es esto como que no será suficiente para volver a estar entre los mejores.

Fuente: @McLarenF1
En apenas unos días hemos vuelto a escuchar rumores de retirada de Alonso, de agotamiento de Button, de tiranteces entre McLaren y Honda, de qué motor se estaba usando; y también certezas, como la que la despedida de Arai y su reemplazo por Hasegawa como cabeza visible del proyecto por parte del motorista. Cambios y supuestas crisis que contrastan con los numerosos halagos de los rivales. Algunos medios entierran a los de Woking, otros siguen esperando el milagro y sus adversarios dicen que les temen; y dentro del equipo, de momento y de puertas para fuera, se mantiene la misma postura: paciencia y perspectiva. Si la tienen también hacia dentro habrán ganado la primera batalla de 2016, la de no dejarse llevar ni por el derrotismo ni el exceso de confianza.

Fuente: @McLarenF1
Sin un cambio integral del reglamento técnico es imposible que un equipo que logró un 5º puesto como mejor resultado, que batió registros negativos y finalizó penúltimo en el mundial; pasé a ser uno de los favoritos en unos meses. Pero tan improbable es eso como que McLaren no siga por delante de Manor ni supere a otros equipos como Haas, Renault, Sauber y puede que alguno más. El cambio de motor de Manor no será suficiente para que abandonen la última posición, plaza que puede tener otros candidatos como los recién llegados de Haas o las cenizas de Lotus adquiridas por Renault, o un equipo Sauber que ya no será el "ojito derecho" de Ferrari. Estas cuatro escuderías tienen todas las papeletas para quedarse por detrás de los de Woking. Si logra escaparse lo suficiente para no pelear con ellos tendría que tener a Toro Rosso y Force India como sus rivales directos; a Williams y Red Bull como aquellos a los que alcanzar; y a Ferrari y Mercedes como una meta a medio-largo plazo.

Fuente: @McLarenF1
Por eso, tras lo ocurrido en 2015 y en estas primeras pruebas de 2016 se puede pronosticar con un McLaren que debería tener como base posicionarse como séptimo mejor equipo y como objetivo ser el quinto. Una tarea factible sobre el papel pero que debe serlo también sobre el asfalto. Para lograrlo tienen que llegar a Australia con garantías en varios aspectos. El fundamental será la fiabilidad, sin ella no tendrán nada que hacer, ni para ser los primeros del grupo de los débiles. Si lo logran y el monoplaza y el motor aguantan con solvencia podrán fijarse en la siguiente meta: la velocidad. El MP4-31 tiene mucha capacidad de mejoría en este aspecto y será la clave para pelear con la clase media de la parrilla y mirar de cerca a los favoritos.


McLaren-Honda 2016: ¿Fracaso, realidad o utopía?

Tras el desastroso 2015 muchos nos preguntamos si en 2016 volveremos a asistir a otra travesía por el desierto de McLaren. Todos sabíamos, a pesar de mantener un pequeño rincón para la esperanza, que los de Woking se enfrentaban a un año de test sobre la pista, a la vista de todos. Los problemas de juventud de la unidad de potencia de Honda se manifestaron muy pronto y de forma muy consistente. La mínima capacidad de maniobra que deja la actual normativa hizo que el equipo se centrará en destapar todos los errores, a sabiendas de la mala imagen que iba a dar que sus coches se quedaran tirados cada dos por tres, que su rendimiento fuera paupérrimo y sus resultados insuficientes para una escudería con su palmarés y trayectoria. Las pocas promesas de mejoría, progreso y evolución se quedaron en nada, y es esto lo que hace que volvamos a dudar de que los cantos de sirena que ya escuchamos de cara a 2016 sean creíbles.

Pero ante la lógica y justificada desconfianza que genera el proyecto británico y japonés a corto plazo, también se pueden encontrar motivos para pensar que pueden ser competitivos en un espacio de tiempo razonable. Aunque se reme con el viento a favor y el dominio sea aplastante, como es el caso de Mercedes, siempre surgen problemas, informaciones interesadas o malintencionadas, y muchos rumores... así que imaginemos el calvario que han vivido todos en McLaren. Desde Ron Dennis hasta el mecánico con menos responsabilidad, todos han sufrido una temporada de locos en la que sus pilotos, los más expuestos, han sentido de todo: enfado, esperanza, ironía, apatía... Alonso y Button no han tenido más remedio que afrontar un 2015 con un monoplaza muy alejado del ritmo y la fiabilidad de los favoritos e, incluso, de la parte media-baja de la parrilla.

Por eso, hay que eliminar tanto ruido y centrarse en los pocos datos objetivos que podemos obtener gracias a lo ocurrido, las predicciones de futuro y la experiencia de otras ocasiones. McLaren ha finalizado 9ª con 27 puntos en 2015. Honda ocupó esa misma plaza en 2008 con 14 (38 según el actual sistema de puntuación). En 2009, las cenizas del equipo nipón rebautizado como Brawn GP, arrasaron. Lo cierto es que "milagros" como ese no se dan mucho en F1, pero sirven para que un equipo con aspiraciones de mejorar coja confianza. Mucho tendría que pasar para que se diese el mismo caso pero, quizá, la mala experiencia de 2015 les haga ser mucho más comedidos en sus predicciones para 2016.

Este recelo propio a creer que pueden dar un gran paso adelante es, curiosamente, uno de los motivos para dudar menos de sus posibilidades. El segundo motivo es que, al estar tan atrás, tienen mucha mayor capacidad de mejora que los demás. Tener tantos problemas sólo tiene una parte buena: que están identificados. Si los "tokens" permiten solucionarlos todos el rendimiento debería crecer de forma exponencial. Dudo que sirva para repetir la hazaña de Brawn Gp, pero no sería nada descabellado pensar que puedan colarse entre los 5 o 6 mejores equipos y pelear por algún que otro podio. A todo ello hay que sumar algunos pequeños cambios en la reglamentación, en los compuestos de los neumáticos y en la más que presumible tendencia de la FIA y Ecclestone de "beneficiar a los débiles" para igualar la competición. Que Vandoorne marcará el mejor tiempo del test de Pirelli en Abu Dabi es una anécdota, como que Alonso marcará el tercer mejor registro en ese mismo circuito en la última carrera del año. Sí, lo es, pero no hay duda de que es mucho mejor ser el primero y dar 99 vueltas en un día de pruebas que no marcar tiempo en apenas 5 vueltas durante 2 jornadas de test llenas de problemas como ocurrió en 2014.

¿Se puede ser optimista con McLaren-Honda para 2016? Mi respuesta es que sí. ¿Hay que ser precavido? También. ¿Por qué? Porque nos llegarán informaciones y rumores de todo tipo. Leeremos y escucharemos que seguirán siendo una basura, que van a sorprender, que no cambiará nada, que cambiará todo, que Alonso está ilusionado o colérico, que Button está feliz o que se corta las venas... Así que calma, ante todo, calma. Hacerlo peor parece mucho más improbable que hacerlo mejor, en otras ocasiones hemos visto progresos que no nos creíamos, y la experiencia de un año y la mayor capacidad de cambiar partes de la unidad de potencia hace que en Woking puedan trabajar con esperanzas reales. Sí los datos que hablan de la moderada eficacia del motor de combustión son ciertas es muy probable que unos buenos retoques en la parte eléctrica supongan una mejora considerable. Como para todo en la F1, sólo tenemos que esperar a que el invierno se les haga corto.

España 2015: cuestión de memoria

O algunos no se acuerdan, o no quieren hacerlo. Lo visto hoy en Montmeló es un calco, recolocando a algunos protagonistas, a lo que ya vivimos en 2014. Cambiamos a los Mercedes de orden y ya casi está hecho. ¿Estoy loco? Sí, un poco, pero también tengo razón. El tercero entonces y ahora ha terminado a más de 45 segundos; han abandonado dos coches, uno de ellos por problemas en los frenos; y todos, del 7º para atrás, han perdido vuelta. ¿A qué ahora no parece que mi valoración sea tan disparatada? Pero tampoco voy a dedicarme aplausos por una sencilla razón: no me gusta nada tener que opinar así y, como todos, también cometo errores al expresar mi opinión.

Pensé que Ferrari podría dar algo más de guerra pero cada vez tengo más claro que sólo Rosberg puede poner en aprietos que Hamilton repita como campeón. Los italianos ya empiezan a vivir lo mismo que en años anteriores y ven como sus esfuerzos por acercarse a la cabeza se convierten en fuegos de artificio. Mercedes sigue teniendo el mejor conjunto de motor, chasis y aerodinámica, y en Maranello siguen limitándose a estudiar y copiar. Lo han hecho bien, pero no es suficiente para ganar. Está claro que su rendimiento ha mejorado respecto a 2014 pero no creo que sea el camino para volver a ser campeones.

Un camino que, aunque haya personas que se empeñen en no verlo, sí lleva otro equipo. Es cierto que, dada su tradición y potencial, debería estar en mejores condiciones, pero la F1 actual es un galimatías de normas, restricciones y vericuetos tecnológicos tan difícil de interpretar que hace imposible empezar, casi de cero, en condiciones competitivas. McLaren y Honda han arriesgado mucho con unos plazos muy modestos. No han querido crear falsas esperanzas para este ni para el próximo año pero su objetivo está muy bien definido: ganar sin copiar. Innovar tiene su precio y requiere paciencia. Por eso, aquellos a los que hoy se les vuelve a llenar la boca de conclusiones erróneas cuando Alonso ha abandonado por un problema ajeno al coche; o los que sólo oyen las valoraciones negativas de un Button que ve que se le acaba el tiempo en la F1, no merecen que les dedique tiempo ni palabras.

Mi pasión por la F1 y mi preferencia por Ferrari no me condicionan a la hora de alabar a McLaren por su apuesta. También les critico por no ser tan ambiciosos como sería deseable, porque me hubiera encantado que encontrasen un nivel de competitividad muy alto desde el principio. Sí, estoy seguro de que los de Woking serán el rival a batir más pronto de lo que ellos mismos esperan, aunque no sea en el momento que muchos desearíamos. Aún así, pesan más las alabanzas que los reproches.

Previa España 2015: sentencia europea

Vamos a huir de aquel manido y erróneo pensamiento de muchos que dicen que el equipo que va bien en Montmeló lo hace en toda la temporada y, por el contrario, dar un poco más de crédito a los que auguran un mayor rendimiento de aquellos que han estado lejos de lo esperado o que prometen mostrar muchas novedades en la cita española. Y como no tengo demasiado tiempo y no me quiero entretener con los equipos que no pueden sorprender demasiado, me centraré en McLaren.


Los de Woking regresan al circuito clave de esta pretemporada y en el que su agenda quedó destrozada por el accidente de Alonso. Tienen la oportunidad de retomar el pulso a la competición después de tres semanas de parón que han debido aprovechar para seguir conociendo cómo casan el motor Honda y el arriesgado diseño de chasis de los británicos. En la última cita la suerte de ambos coches fue muy dispar, con uno que ni salió y otro que se coló por primera vez en Q2 y peleó por entrar en los puntos con cierta capacidad de conseguirlo. Por eso, la lógica (y esperada) evolución de McLaren les debería llevar a soñar con rozar la Q3 y puntuar por primera vez en la F1 de 2015.

El paso adelante que se espera en Montmeló podría llegar acompañado de un cambio estético, algo que no da caballos ni velocidad punta, pero que puede ayudar a Button y a Alonso a sentir que están al volante de una nueva máquina... siempre y cuando ésta responda. Habrá que esperar a ver si todo unido ayuda a McLaren a mirar al futuro con optimismo o, como ya pasó en pretemporada, sufren un nuevo revés en sus planes.

China 2015: Pasos, pasitos y piruetas

Esta temporada se está convirtiendo en la de los "pasos". Adelante, hacia atrás, grandes, pequeños, de gigante, sorprendentes, esperados, fortuitos... Los hay de todos los tipos y con múltiples protagonistas, algo que, de momento, nos está ofreciendo bastantes variables de una carrera de F1 a otra. Aunque parezca que tiene mucho parecido con Australia, lo visto en China nos da muchas razones para pensar que no es así. Es cierto que el podio es exacto al de Melbourne y que, sin el abandono de Kimi en la primera carrera, hasta las 5 primeras posiciones podían haberse repetido. Hay muchas similitudes y también muchos matices que lo diferencian.

El primer matiz es que Mercedes ha retomado su hegemonía después de la contundente victoria de Vettel en Malasia. La abrumadora exhibición de los campeones en Australia puede que les hiciera dar un par de pasos hacia atrás, por aquello de la fiabilidad, de verse superiores y, quién sabe, por no abusar. Entre ese recato y el calor de Sepang, Ferrari aprovechó para confirmar que este año serán los encargados de pescar cuando Hamilton y Rosberg dejen la presa sin cazar. Los alemanes van con velocidad de crucero y será difícil que los italianos les alcancen pero está claro que los de Maranello son los ganadores de esta particular "guerra de pasos". En sólo tres citas han superado con solvencia y sin sufrimiento el número de podios que Alonso logró el año pasado con un F14-T que, en los grandes premios más favorables para ellos, era el 4º coche.

Williams ha reculado mucho este invierno pero gracias a su estrecha relación con Mercedes han visto como, en China, pueden recuperar parte de esos pasos perdidos. Se han quedado atrás, estancados en una progresión que no terminaron de cerrar en 2014 y que se ha convertido en involución para esta campaña. Pero claro, a su suministrador de motores le interesa que sus clientes estén más cerca y que hagan que la amenaza de Ferrari se diluya aún más. En Shanghái no han llegado a poner en apuros el podio de Vettel, pero sí su posición en parrilla. Con Massa y Bottas entre los Mercedes y los de Maranello está claro que Rosberg y Hamilton respirarán mucho más tranquilos.

Pero si los de Grove han perdido terreno, qué decir de los de Milton Keynes. Cuando muchos esperábamos que los titubeos y problemas iniciales de Red Bull diesen paso a una mayor contundencia, a una reacción, nos encontramos con la carrera de China. Aunque parezca exagerado, ahora mismo son los ganadores (negativos) de esa guerra de pasos. En un mes de temporada han pasado de ser la alternativa y la amenaza para Mercedes a un espejo con dos caras en el que se mira la otra decepción de estas primeras semanas: McLaren. Los de Woking se ven reflejados en los coches de la bebida energética porque comparten concepto y aspiraciones, y también porque no quieren que a su proyecto le pase lo mismo: que una ambiciosa aerodinámica ahogue el rendimiento de un motor problemático.

El Red Bull ha sufrido para puntuar en sus tres carreras. Su involución es clara, y su guerra con Renault puede acabar con una de las relaciones más fructíferas de la F1. Podríamos establecer muchas comparaciones con su equipo "espejo" y, lo normal, es que el perjudicado fuera el recién llegado y no el original, pero no es así. El mayor consuelo de McLaren, además de acabar la carrera con sus dos coches, es que, en China, han llegado a plantar cara y poner en aprietos a un coche que hereda las señas del éxito durante un lustro. Las desgracias de uno no se tienen por qué repetir en el otro, y eso es lo que quieren en Woking: aprovechar las deficiencias de su ejemplo para evitar errores y tomar prestado un concepto ganador, difícil de llevar a cabo, pero ganador.

Cada vez soy más negativo con el planteamiento de McLaren y Honda con su nueva relación pero ni con ese pesimismo consigo eliminar las buenas sensaciones que me sigue transmitiendo un proyecto criticado hasta el hartazgo. En un deporte en el que el fin último es ser más rápido que nadie es una contradicción tomarse las cosas con calma y pedir paciencia, es cierto, pero mientras todo se cree gracias al ingenio y el trabajo humano es lo más sensato, diría más, lo único sensato. Como siempre digo: "Soy 'ferrarista', pero ante todo, me gusta la F1"; y por eso me fastidia que McLaren no sea una maquina competitiva desde el minuto, como me molesta la distancia que ha perdido Williams y el abismo que se ha dejado Red Bull. Soñé con una competición que en 2015 no tuviese 5 equipos capaces de ganar el mundial, pero que sí me hiciese pensar que la tendría en 2016. No me resisto a dejar de pensar así. Creo que este año la F1 se juega gran parte de su credibilidad, de su viabilidad... de su futuro, y si en los meses que nos restan de temporada no logran crear expectativas de lucha para los próximos años puede que sea un golpe difícil de remontar, aunque sea gracias a otra gran pirueta más realizada en este 'gran circo' que es la Fórmula 1.