Previa EE.UU. 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

La carrera de Austin se está convirtiendo en una de las más esperadas de la F1 cada año y los motivos son evidentes: carreras emocionantes, vibrantes y algo imprevisibles. Este cóctel lo agitó muy bien en 2018 un Kimi que se resarcía con su primera victoria después de más de cinco años y también la primera desde su regreso a Ferrari en 2014. Su nivel de pilotaje creció durante los últimos años y muchos esperábamos una recompensa como esta. Él lo hizo bien y su equipo, por fin, también.

Su pelea con Hamilton antes de cambiar sus neumáticos resultó clave para mantener al británico por detrás en esas últimas vueltas, aunque esa estrategia también acercó a un magnífico Verstappen. Los tres llegaron en apenas dos segundos con batalla entre británico y holandés incluida, una lucha en la que ambos demostraron cómo hay que atacar y defenderse. Todo un ejemplo del que debería tomar nota Vettel.

El alemán ya metió la pata al no reducir durante una bandera roja en los entrenamientos libres del viernes. Ese error le mandó de la segunda posición que logró a la quinta por una sanción justa. Sin ese fallo hubiera podido ser él y no Kimi el que hubiera superado a Hamilton en la primera curva. Como ya es demasiado habitual, esa necesidad de enmendar el error le llevó a cometer otro. Se cebó mucho con Ricciardo en la primera vuelta y, dos semanas después de vivirlo en Japón, volvía a trompear en una lucha cuerpo a cuerpo contra un Red Bull, aunque esta vez sí que pudo evitar el ataque fallido. Y, como también era habitual, tras perder opciones de victoria y podio en una curva, remontó de forma espectacular para evitar que Lewis saliera de Texas como pentacampeón.

Buena actitud que le llevó a superar a un Bottas muy perdido durante todo el fin de semana y que cerró el quinteto de los mejores, porque no fueron un sexteto, porque el coche de Ricciardo volvió a dejarlo tirado. Por eso, el triunfo de los "mortales" era la sexta plaza. Había muchos aspirantes pero la salida dejó por delante a dos pilotos muy bien posicionados. Los Renault firmaron su particular "doblete" con Hulkenberg por delante de Sainz. El madrileño salió muy bien aunque los comisarios decidieron penalizarle por "ganar ventaja" por el exterior de la curva 1 en la primera vuelta. Es cierto que fue por fuera y que evitó problemas pero no creo que la sanción fuera necesaria aunque ni sin ella creo que su equipo le hubiera permitido luchar con su compañero.

Si lo fue la que le impusieron a Stroll tras llevarse por delante a Alonso en las enlazadas de bajada. El canadiense comprometía una carrera que ya tenía complicada pero arruinó la del español. El de McLaren había salido bien y tenía esperanzas de alcanzar la zona de puntos pero se quedó fuera de combate en apenas unos metros. Tiene razón para quejarse y todos sabemos que hay pilotos que no tienen la suficiente pericia ni experiencia para estar en F1, pero lanzar los mensajes que ha lanzó sobraban y sonaban a pataleta de piloto que ve que sus últimas citas en la categoría eran una decepción más.

No solo decepción por quedarse sin unos puntos que sumó el antiguo equipo Force India, también por ver peligrar su sexta plaza en el mundial. Sin el cambio de dirección que tuvieron a mitad de año estarían peleando con Renault por la cuarta posición. Una lucha de la que se caía Haas. En su carrera de casa Magnussen falló en clasificación y Grosjean jugó a los bolos con Leclerc. El francés está a dos puntos (de la superlicencia) de perderse una carrera, algo que yo extendería también a su compañero. Su comportamiento era (y es, y será) estúpido, irresponsable y la manera de no asumir sus errores es arrogante y ofensiva. Es un equipo que me sobra.

Previa Rusia 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

La cita de la F1 con Rusia nos suele dejar pocas cosas que los amantes de este deporte queramos recordar. Y la cita de 2018 en Sochi no defraudó en ese sentido. El conocimiento que ya tienen los equipos sobre los Pirelli del pasado año nos regaló una sábado con una Q1 previsible, una Q2 inexistente y una Q3 predecible. Observar que lo único que tuvieron que hacer los coches que querían pasar a la última ronda era dar una vuelta fue vergonzoso. Y todo para que Bottas demostrara que la pista construida en las instalaciones de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 es uno de sus talismanes con una 'pole' incontestable.

Poca más historia quedó para el domingo porque Valtteri siguió siendo el rival a batir. Hamilton le ganó la posición gracias a la obediencia y trabajo de equipo de su compañero. El finlandés le permitía así a su vecino de garaje rozar su quinto título mundial. Vettel logró inquietar durante un par de vueltas a Lewis gracias a una buena estrategia que el británico anuló a pesar de los intentos desesperados (y muy feos) del germano para mantener la posición. Eso fue todo en la pelea por la victoria y el podio al que parecía que podía aspirar un Verstappen que puso la pizca de emoción durante un inicio de carrera espectacular. El holandés nos hizo esperar un final tan vertiginoso como el comienzo pero... nuestro gozo en un pozo.

Si Max defraudó con un final que esperábamos más emocionante no podemos decir lo mismo sobre el papel de McLaren y Alonso. El coche no daba para más y así se confirmó con una clasificación sin esperanzas y una carrera en la que solo un milagro le daría unos puntos a los que si parecía aspirar Sainz. Su Renault acabó tocado en un toque con Sirotkin y se quedó sin estar en una lucha por ser uno de los cuatro coches que completaran la zona de puntos. Esta batalla volvió a ser vencido por un brillante Leclerc que no dio opción al Haas de Magnussen ni a los Racing Point.

Previa Italia 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

El resumen se hace rápido cuando las expectativas de Ferrari eran salir de Monza como líderes en el mundial de constructores de F1 de 2018 y con Vettel a siete puntos de Hamilton. Sin embargo, los italianos se quedaron a 25 puntos de Mercedes y Sebastian se fue con 30 puntos de desventaja respecto a Lewis... y pudo ser peor. Además quedaba la sensación de derrota porque tras la 'pole' de Kimi y ocupar la primera fila por completo daba la sensación de que el resultado no se ajustaba al nivel del coche. Y como ocurrió en Alemania en 2018, el mayor error lo cometió aquel que no se los podía permitir. Tras ese cero no le quedaba margen para fallar y lo hizo, aunque quizá esta vez con una buena dosis de mala suerte.

Vettel dudó a la hora de intentar arrebatar la primera posición a su compañero y eso le costó que el ataque de Hamilton cumpliera su objetivo. El británico lo hizo perfecto y el germano metió la pata al intentar mantener una posición que tenía perdida cuando quedaba todo un gran premio por delante en el que podía haberla recuperado sin arriesgarse a un toque con su principal rival por el título. Quizá no se merecía el trompo pero así fue, y quizá por eso se quejó tras la carrera. Sus lamentos eran un insulto para todos los que observen con objetividad lo ocurrido: Lewis le da todo el espacio que puede darle y quejarse de que no lo hizo nos reafirma a los que colgamos la etiqueta de "llorón" al germano. No merecía la pena comentar más porque a pesar de mi condición ferrarista lo de Vettel era indefendible, solo había que ver las imágenes.

Tras su fiasco lo único que se pudo aplaudir fue su determinación para remontar y minimizar daños. A pesar de ello, su error también le costó la victoria a su compañero. Kimi se quedó solo ante los Mercedes y poco pudo hacer para evitar acabar emparedado entre ambos. Räikkönen destrozó sus neumáticos detrás de Bottas y acabó entregando el liderato a Hamilton, Segunda plaza para el finlandés, que tuvo suerte y todo. Gracias a que su compatriota no pudo superar a Verstappen pudo conservar esa posición, ya que el ritmo de Valtteri era muy superior al suyo. Por cierto, la maniobra del holandés para evitar el adelantamiento fue sucia y aún lo era más con sus injustificadas quejas al conocer una sanción justa. Una cosa es competir y otra muy distinta jugar a los coches de choque.

Movimiento poco deportivo que venía precedido del que vimos el sábado con unos protagonistas recurrentes. Magnussen volvía a buscar protagonismo en una maniobra muy polémica con Alonso. Lo que hizo el danés en la vuelta previa al último intento en Q2 no tenía razón de ser. Superar a otro coche una curva antes de iniciar ese giro tan trascendente es de ser poco inteligente y muy poco respetuoso. Esa actitud recibió la respuesta del español con un adelantamiento que destrozaba la vuelta de ambos, que ya estaba casi arruinada por la maniobra del de Haas. Lo peor de todo el movimiento llegó después con las palabras de ambos y del jefe del equipo norteamericano. El español tenía razón para quejarse pero, como es habitual, se pasó con su valoración al caer en el insulto. Y claro..., a Magnussen y Steiner les faltó el tiempo para continuar con la escalada de improperios y sin respeto ninguno. Vergonzoso. Por si fuera poco, Gasly también se dedicó a hacer leña del árbol caído para criticar al español. Lo dicho, mejor que se hubieran callado todos.

Lejos de estas guerras tan negativas estaba lo más positivo, como la estrategia de Mercedes al aprovechar el error de Vettel para atacar a Kimi; y el gran papel de los "nuevos" Force India. En solo dos citas tras su renovación y empezar de cero ya ocupan la séptima plaza en el mundial de constructores. El buen comportamiento de Ocon y Pérez les estaba haciendo superar a dos equipos que, supuestamente, estaban por delante del suyo. Haas tendría que haber sido ese cuarto equipo pero la actitud de sus pilotos y la sanción que le quitó la sexta plaza de Monza a Grosjean les dejaba sin alcanzarla.

La mantiene Renault gracias a que esos puntos que no sumó el francés y a los 4 que sí acabó sumando Sainz tras esa queja que pusieron al observar algo no muy legal en el fondo plano del monoplaza norteamericano. Además del madrileño también se beneficiaron de esta descalificación ambos Williams: Stroll ya había puntuado en otra cita pero no así Sirotkin, que sumó así su primer (y único) punto en la F1. Además de por eso, el ruso se lo tuvo que agradecer a los abandonos de Ricciardo y Alonso, ya recurrentes durante varias citas.

Previa Alemania 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Decepción. Eso es lo que los ferraristas sentimos cuando Vettel tiró por tierra el trabajo de todo un fin de semana y de gran parte de la temporada con un accidente de los que cuestan mundiales. No solo perdió 25 puntos y una victoria casi segura, se entregó a su máximo rival. El trabajo de Hamilton fue fabuloso pero hubiera sido una labor incompleta sin la salida de pista de Sebastian y el coche de seguridad que salió por su culpa. Lewis había afrontado con mucho carácter los problemas del sábado que lo dejaron lejos de la batalla por la victoria para intentar minimizar daños y no irse de Alemania con más de 20 puntos de desventaja con el, hasta entonces, líder pero logró salir casi con esa cifra, pero de ventaja y en la primera posición.

En el resultado final puede que también influyeran los escuderos de Ferrari y Mercedes. El papel de Bottas estuvo muy claro ya que fue quien mantuvo la presión sobre Vettel y acató no pelear su posición al líder de su equipo. El papeñ de Kimi no estuvo tan claro y fue menos determinante, normal; pero sí que su sumisión ayudó a que él estuviera en peores condiciones de luchar con los Mercedes en la parte final de la carrera. Aún así, quedaba claro que la victoria 44 en el equipo de la estrella para quien luce el 44 era mérito suyo y demérito de un aspirante que iba a echar mucho de menos los puntos que perdió en Hockenheim..., y como demostraría el tiempo sería un punto de inflexión negativo en un futuro en el que su victoria en Spa sería una anécdota.

Tras la remontada de Hamilton estábamos disfrutando de la de Ricciardo pero, otra vez más en 2018, un fallo mecánico lo dejaba fuera. El otro Red Bull estuvo cerca de los Ferrari y los Mercedes pero sin opciones de pisar el podio aunque se la jugó con una estrategia arriesgada pero errada. Verstappen puso los neumáticos de lluvia durante alguno de los aguaceros de la parte final de carrera. Lo pudo hacer sin riesgo porque la ventaja que les sacaba al resto de la parrilla era tremenda.

La victoria del resto de los equipos fue para un consistente Hülkenberg que exprimió a la perfección a su Renault por delante de unos Haas que volvieron a perder el domingo gran parte de lo conseguido en el sábado. Grosjean acabó por delante de los dos Force India a pesar de errores como el que cometieron con Pérez en 'boxes'. Tras ambos puntuaron Ericcson y Hartley, este último tras una extraña sanción a un Sainz que pudo haber acabado mucho más arriba si no hubiera sido uno de los que arriesgó con los neumáticos de lluvia.

Si mal le fue al madrileño aún pero a Leclerc y Alonso. El de Sauber tenía cerca volver a puntuar pero el exceso de ímpetu y una mala decisión le dejaron sin premio. Tampoco lo obtuvo el de McLaren. Su coche cada vez era más lento a una vuelta y más complicado de manejar durante los domingos. Apenas pueden sentirse superiores a unos terribles Williams y les cuesta competir contra el resto. La situación, lejos de mejorar, no dejaba de demostrar que estaban repletos de dudas y problemas, y con la mente puesta en un 2019 que les marcaría el camino de su futuro.

Previa Gran Bretaña 2019: ¿Qué pasó en 2018?

Hamilton luchó contra la lógica que dictaba que los Ferrari estaban muy fuertes en Silverstone en 2018 con una 'pole' muy trabajada que le daba una posibilidad de ganar por quinta vez consecutiva en casa. Todo empezó a torcerse para Lewis con una mala salida en la que arrancaron bien excepto él; y solo unos metros después Kimi se lo llevó por delante y le condenó a remontar para evitar perder el menor número de puntos posibles. Aquí me voy a detener un momento porque Hamilton y otras voces en Mercedes aseguraron (o insinuaron) que el incidente entre él y Räikkönen fue algo premeditado. Y voy a ser rápido y conciso: esas acusaciones las hacen quienes alguna vez lo han pensado o llevado a cabo. Con esas acusaciones, Lewis y los que piensan como él, demostraron que buscaban excusas y poner el foco lejos de sus errores. El primer error fue de todo el equipo al pensar que lo tenían hecho en Silverstone, que iban a ganar de calle; y el segundo fue de Hamilton, porque se olvidó de que salió mal y eso es lo que provocó que Kimi se tocara con él. 

Quitando toda esa sarta de mensajes y de unas comunicaciones por radio muy negativas, la carrera del británico fue espectacular. Rápido y contundente, consiguió terminar pegado al justo vencedor en Silverstone. Vettel salió bien, apretó y logró controlar carrera; y cuando los coches de seguridad pusieron a Bottas por delante de él no cejó en su empeño hasta superarlo. La guerra entre los dos Ferrari y los dos Mercedes fue igualada a pesar de los incidentes y las sanciones. Si no se desequilibraba la lucha por factores externos, fallos mecánicos o errores infantiles nos esperaba una segunda mitad de campeonato muy interesante, sobre todo si los Red Bull volvían a meterse en la lucha por una victoria por la que ni pudieron soñar en Silverstone; y menos con problemas de fiabilidad que lastraron a Ricciardo y acabaron con la carrera de un Verstappen que volvió a las andadas tras su victoria en el anterior GP.

Tras los tres grandes equipos, los Haas estaban demostrando que eran los líderes de esa mitad de parrilla tan poblada y ajustada. Por eso les debía dar mucha rabia no ocupar esa posición en la tabla del mundial, por detrás de Renault y con otros dos equipos muy cerca de su quinta plaza. El equipo norteamericano dejó escapar muchos puntos en la cita inicial de 2018 por un problema doble en las paradas en 'boxes' pero estaban perdiendo muchos más por culpa de sus dos pilotos, y lo mal que estaban gestionando su rendimiento y comportamiento. Escuchar a Grosjean no asumir su parte de culpa (la mayor, por cierto) y quejándose por la actitud de Sainz mientras el español asumía su riesgo y su parte de culpa era una gota más en el vaso de lloros y bilis del francés que ya rebosó hace mucho. Los pocos gestos de humanidad y pilotaje del galo ya no me compensaban: es una persona tóxica y un piloto más que solo sigue en la F1 porque la FIA está dominada por franceses y poco más. Ha tenido más oportunidades que nadie en este mundo y está en un sitio que no se merece. Punto.

Lo mismo, o más, se podía decir del otro piloto de Haas. Y no, no era por patriotismo ni nada por el estilo. Que su pelea, desde el viernes, la tuviera con el otro español de la parrilla era pura casualidad. Magnussen es un piloto más pero con un ego tan tremendo que también le impide asumir errores y que le valen para arremeter contra cualquiera. Su actitud durante los entrenamientos libres fue vergonzosa y lo de la carrera fue tremendo. Si le superan se pica como un macarra más con su coche tuneado en un semáforo. El danés es impetuoso y sucio en pista, y ante los micrófonos. Cerró de forma ilegal a Alonso para recuperar una posición que acabó perdiendo. El de McLaren se quejó con razón de la maniobra, sin más, pero parece que el jefe del equipo estadounidense se ha contagiado de los modales y formas de Romain y Kevin. Steiner llamó "llorón" a Fernando cuando tenía (y tiene) a dos plañideras en su garaje. Una pataleta digna de alguien que no sabe asumir unas críticas muy fundadas que Haas recibe desde gran parte del 'gran circo', no solo de Alonso. Su coche tiene más prerrogativas que ninguno por parte de unos organizadores compatriotas y de una FIA complaciente. Con todo lo que les permiten hacer a pilotos, ingenieros y jefes de Haas se les debería caer la cara de vergüenza por no tener atada la cuarta plaza del mundial de constructores en 2018 así que más humildad y menos chulería.

Después del desahogo hacia los protagonistas negativos quería volver a poner el acento en Leclerc. Un fallo en su parada evitó que volviera a puntuar después de colocar a su coche en el lugar que no se le esperaba. Buen papel de los dos Force India, con Ocon aprovechando su posición de salida para sumar un buen puñado de puntos; y con un Pérez que remontó después de quedarse casi fuera en la primera curva hasta puntuar (gracias a la sanción a Gasly). Los Toro Rosso sufrieron en Silverstone una cita horrible tras el tremendo susto de Hartley en los libres. Aún así fueron mucho más competitivos que unos Williams que decepcionaron en casa como en ningún sitio... o como en todos.

No fue un GP para muchas alegrías para Renault aunque Sainz fue de menos a más y Hülkenberg sumó un buen puñado de puntos con un sexto puesto muy merecido. Se lo pudo haber robado Alonso si la batalla con Magnussen hubiera sido más limpia ya que tenía los neumáticos perfectos para haber dado caza a Ocon y al germano pero el de McLaren se tuvo que conformar con una octava plaza que no evitó que él perdiera la séptima plaza en el mundial de pilotos, ni que su equipo cayera a la séptima del de constructores... su posición natural, ya que los puntos de más que sumaba Fernando compensan los de menos que estaba aportando un Vandoorne que mucho tenía que cambiar para no perder su sitio en una F1 que en 2019 podía sufrir la llegada de numerosos pilotos de talento y futuro procedentes de los escalones inferiores. Un destino que podía compartir con Stroll, Sirotkin, Ericsson (que cometió un error que le llevó contra el muro a gran velocidad), Hartley, y esperaba que Grosjean y Magnussen; por mucho dinero que aportaran sus familias, amigos y empresas afines.

Previa Austria 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

El potencial demostrado por los Mercedes durante el sábado no hacía presagiar el resultado que acabaríamos viendo el domingo en el GP de Austria de F1 de 2018. Quedó algo en duda en una salida timorata de ambos coches de la estrella, sobre todo por parte del hombre de la 'pole'. Bottas hizo una clasificación perfecta pero perdió toda su ventaja en los primeros metros. Kimi casi se cuela entre ambos coches germanos y Verstappen, que también salió bien, aprovechó las circunstancias para llegar a ser segundo detrás de un Hamilton que veía la batalla por el retrovisor. Todo se ponía bien para Lewis, y más cuando Valtteri se quitaba en una maniobra a Räikkönen y a Max. Vettel no arrancó muy bien pero también recuperaba pronto el terreno perdido para colocarse sexto tras un Ricciardo que no iba a tener un buen cumpleaños.

Parecía que después de estas guerras iniciales nos esperaba una carrera más bien tranquila..., y no iba a ser así. El incendio en el coche de Hülkenberg era el aperitivo de lo que iba a ocurrir unos instantes después. El Renault se retiraba al final de la recta de meta, pero en el siguiente giro, sin tanto humo, el que se quedaba tirado era el Mercedes de Bottas. Dirección de carrera, con una decisión algo controvertida a mi parecer, decretaba el coche de seguridad virtual durante apenas una vuelta. Los dos Red Bull y los dos Ferrari aprovecharon para cambiar neumáticos y le lanzaron un órdago a Hamilton, que no se explicaba cómo había podido perder toda su ventaja.

El británico no se lo esperó pero acabó a merced de todos sus rivales directos que seguían dando espectáculo, sobre todo un Ricciardo que superaba a Kimi. El australiano parecía ser un aspirante a la victoria frente a su compañero aunque, quizá por ese esfuerzo, sus neumáticos se destrozaron. Adiós opciones de victoria, de podio y de acabar cuando su caja de cambios acabó por dejarle tirado.


Los problemas con las gomas empezaron a ser el rival a batir. Sainz se quedó sin opción de puntuar por unas gomas que se desintegraron (y una parada horrible); y Hamilton, tras conformarse en pelear con quedar por delante de Vettel, sufrió el mismo contratiempo. Lewis lo logró hasta que su juego de neumáticos le dejó a merced de Sebastian. Entonces, con la posición perdida, su Mercedes también dijo basta. La bomba de gasolina le hacia abandonar por primera y única vez en 2018, y hacía que Vettel y Ferrari recuperaran el liderato de ambos campeonatos de forma fugaz.

Verstappen veía motores Renault arder, a su compañero decir adiós y miraba con miedo como sus ruedas también le restaban opciones de ir todo la rápido que podía ir. Por fortuna para él, supo gestionar su ventaja para llegar por delante de los coches de Maranello, los que mejor salud demostraron tener con el neumático más duro de todos.



Ellos cerraron el podio por delante de unos Haas que, con los 22 puntos sumados por Grosjean y Magnussen, ocupaban la quinta plaza del mundial de constructores y se acercaban a la cuarta de unos Renault que también sufrieron su primer domingo sin puntuar de todo 2018. Force India también coló a sus dos coches en la zona de puntos en un circuito que no parecía muy propicio para ellos.

Tampoco lo parecía para McLaren, y menos tras un sábado terrible y una salida en la que Alonso partía último desde el 'pit lane' y Vandoorne se chocaba con un Toro Rosso. Por suerte para los de Woking, el español fue de los que mejor cuidó sus gomas y aprovechó los abandonos para acabar octavo, sumar cuatro puntos, y permitir así que su equipo no fuera superado por los coches rosas de Ocon y Pérez.


Tras todos ellos, Leclerc, que hasta con una salida de pista logró terminar 9º por delante de Ericcson. Excelente actuación del monegasco, ya casi confirmado entonces como piloto Ferrari para 2019; y del sueco que consiguieron algo histórico para Sauber: desde China 2015 que no puntuaban los dos coches suizos en una misma carrera. Su gran papel les acercaba a unos Toro Rosso decepcionantes con un motor Honda que seguía dejando mucho que desear; y les alejaba de unos Williams que no salían de un pozo que cada vez parecía más profundo y lleno de vergüenza.

Previa España 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Hamilton llegó al Gp de España de 2018 con una tarea simple pero nada sencilla: demostrar que el liderato alcanzado en Bakú no fue solo cuestión de suerte. Y lo hizo. Lo consiguió desde el primer momento, con unas prestaciones que solo su compañero estuvo cerca de igualar. Lewis pudo perder la 'pole' ante Bottas pero el domingo marcó distancias. No estaba al nivel de años anteriores pero estaba cerca de empezar a sacar de quicio a su máximo rival. Poco más que decir sobre él, salvo que si su Mercedes seguía al nivel visto en Montmeló tendría el pentacampeonato muy cerca.

También había que recordar que la decisión de Pirelli sobre el grosor de la banda de rodadura benefició al equipo germano y perjudicó a unos Ferrari que tampoco lo iban a tener fácil con un fresco, húmedo y nuevo asfalto. Además se encontraron con un problema que acabó con la carrera de Kimi y evitó que actuara de escudero de un Vettel al que España no se le da demasiado bien. Sebastian se quedó sin podio por una precipitada decisión de su equipo al hacerle pasar por 'boxes' una vez más de lo que hubiera necesitado.

La decisión de los estrategas de la 'Scuderia' benefició a un rápido Verstappen que estuvo a punto de cambiar ese podio por un nuevo fiasco al destrozar el lateral de su ala delantera contra la rueda trasera de un Williams. La batalla de ambos Red Bull no fue un cuerpo a cuerpo porque Ricciardo no inquietó a su compañero. Por fortuna para ellos no tenían que preocuparse demasiado por sus perseguidores porque estaban muy, muy lejos. A pesar de los periodos de coche de seguridad y 'safety car' virtual, el líder sacó más de una vuelta al 6º, 7º y 8º, clasificados; y más de dos al resto de supervivientes.

Magnussen comandó a una segunda división en la que había mucha pelea pero que solo sería entre ellos porque era un milagro que alcanzaran a Mercedes, Ferrari y Red Bull.

Haas parecía ser, en ocasiones, el cuarto equipo, pero los errores de pilotos o mecánicos les penalizaban mucho. Cuando todo iba bien tenían capacidad suficiente para contener a todos sus perseguidores y sumar muchos puntos. Eso sí, el único que los sumaba era el danés porque su compañero Grosjean no dejaba de cometer fallos de auténtico principiante en fórmulas de promoción. El francés estaba perdido y sus errores estaban cambiando el rumbo de las carreras de muchos otros pilotos de forma directa o indirecta.

Tras el Haas superviviente llegó un Sainz que ya estaba al nivel de un Hülkenberg que no tuvo suerte. El madrileño pudo haber presionado a Magnussen pero le faltó algo de ímpetu en la primera parte de la carrera porque tras la parada se metió en tráfico y Ericsson le arruinó las pocas opciones que le quedaban para presionar al danés. A pesar de ello, su séptima plaza permitía a Renault superar a McLaren en la clasificación del mundial de constructores.



Los de Woking podían y debían preocuparse mucho porque ya eran el peor equipo con el motor galo. El MCL33 nació de forma precoz en los test invernales en 'el Circuit' y llegaba en su versión "definitiva" a esa misma pista meses después, pero el resultado se quedó corto. Alonso entró en Q3 por primera vez en 2018 aunque una salida difícil y una carrera complicada le obligaron a arriesgar y a realizar un buen puñado de adelantamientos para ocupar una modesta octava plaza. Su coche tenía muchos problemas a pesar de que no dejaban de augurar una progresión ascendente que se quedaba en eterna promesa incumplida (y errónea).

A todo ello se sumaba el primer abandono de Vandoorne que acababa con la fiabilidad extrema que habían demostrado hasta entonces en carrera y, no como en años anteriores, la culpa no ha sido de su motor. Es cierto que el Renault no empujaba como Ferrari o Mercedes pero quedaba muy claro que Honda no era el único problema de la ecuación. Había un exceso de confianza (o eso decían) en que era la única pieza discordante cuando chasis, aerodinámica y suspensión tampoco estaban a la altura, ni lo estaban en 2018. Antes de entonces podrían escudarse en que la falta de fiabilidad les restó decenas de horas de pruebas, pero eso ya no colaba.

Así que el equipo inglés tenía que ponerse las pilas porque Force India volvería en otros circuitos para ponerles en aprietos; Toro Rosso también lo haría; Renault y Haas ya eran rivales, y quizás ya eran mejores que ellos; y hasta Sauber parecía una amenaza en manos de un inspirado Leclerc que empezaba a demostrar que su dominio en la F2 de 2017 no fue un espejismo y que estábamos ante una futura estrella de la F1. Un piloto que pronto buscaría mejores opciones, si Ferrari no se las daba (cosa que sí ha ocurrido), y que no lo haría en Williams: un equipo desnortado, sin ideas y sin pilotos de garantías. Lo mejor que le podía haber pasado era que Kubica se hubiera subido entonces para, por lo menos, orientar un desarrollo que se ha demostrado completamente errático.

Baréin 2019: Hamilton gana en un drama para Leclerc

No puedo ser objetivo. Primero porque soy ferrarista y después porque Leclerc es un piloto que me encanta desde que lo sigo en categorías como Fórmula 3, la desaparecida GP3 (acutal F3) y la F2. Por eso digo lo que muchos otros: Leclerc es el ganador moral del Gp Baréin de F1 de 2019. Fue el más rápido en entrenamientos, en clasificación y se sobrepuso a un inicio de carrera en el que fue superado por dos rivales en las primeras curvas. Adelantó a Bottas rápidamente y recuperó la primera posición a su compañero vueltas después. El monegasco se escapó y ha dominado una cita que iba a ser histórica para él..., aunque lo ha sido pero por un día que recordará con sentimientos mezclados. Lo hará feliz por salir en la 'pole', por demostrar ser el mejor y por subir al podio por primera vez; pero con tristeza por no hacerlo en lo más alto, y porque no fue culpa suya. A pesar de todo, la joven promesa que ya es una realidad pedía perdón a un equipo que, como mínimo, duda de que el líder de su equipo sea Vettel


El alemán no ha tardado en dar su apoyo a su compañero pero su problema no es reconocer que su vecino de garaje le ha dado un buen repaso. Vettel salió bien y parecía que tendría la oportunidad de ganar pero el monegasco no dudó en recuperar su posición. El alemán tenía que sumar para Ferrari con un doblete que igualará el fiasco de Australia pero Hamilton exhibió todo su potencial y le superó. Un nuevo cara a cara perdido con el inglés que además acababa con el alemán trompeando y dejando unos buenos planos en sus neumáticos que llenaron de vibraciones a su coche, lo que acabó por soltar su alerón delantero. Adiós podio y a remontar hasta una quinta plaza que sabe muy mal. Las dudas que ya surgieron con Sebastian durante 2018 empiezan a ser demasiadas y aunque parecía que la comunión entre él y el equipo italiano era sólida, lo cierto es que hay muchas voces que piden y buscan un recambio de garantías que acompañe a su nueva estrella.


La carrera de los de Mercedes tuvo poca historia salvo por una salida en la que estuvieron peleones y Bottas le ganó la partida a Hamilton, que después se convirtió en única amenaza para los Ferrari. Por lo demás, su jugada para minimizar daños les entregó un doblete inesperado. Como inesperado hubiera sido ver a Verstappen otra vez en el podio. El holandés parece llevar a su Red Bull a un lugar que no le corresponde aunque tampoco creo que esté tan atrás como demuestra Gasly. Por eso, que Sainz peleara con Max y que Norris, que clasificó bien pero salió fatal, recuperara desde la 14ª posición de la primera vuelta a la sexta final dice mucho y bien del McLaren. Lástima que el español no fuera más impetuoso ante el holandés ya que usar sus armas es la única forma de superar al talentoso pero agresivo Verstappen. Seguimos con las ganas de ver hasta dónde llega ese coche pegado a los de arriba.


A Norris le favoreció el adiós coordinado de los dos Renault que ni  me explico ni voy a intentar explicar. Eso sí, los motores franceses son, ahora mismo, los menos fiables de toda la parrilla; y tampoco son los más competitivos. Los coches amarillos, sobre todo en manos de Hulkenberg, demostraron que todo lo que pierden en clasificación lo ganan en carrera; todo lo contrario que unos Haas que con el coche cargado de combustible son demasiado lentos. Eso ayuda a que los Alfa Romeo, los Toro Rosso y hasta los Racing Point tengan su oportunidad de puntuar. Una clase media que, si en China se confirma su velocidad los sábados y domingos comanda McLaren, y no muy lejos de los de cabeza.

Por eso, aunque él se sienta feliz por no tener que atender a tantos micrófonos y quiera estar "lejos de los focos", voy a dedicar unas líneas a Alonso. Se equivoca en el tono y por insistir en que hace y siempre hizo lo que quiere. Despreciar ser "noveno o décimo" este año con McLaren es perder la razón de sus últimas cuatro temporadas en F1. Su prepotencia cansa y desluce la trayectoria de uno de los mejores pilotos de la historia, y al que defiendo en su afán de probar todo lo que tenga ruedas y motor, pero no a costa de restar valor a todo lo que dejas detrás. Está bien valorar tu trabajo pero para ello no es necesario decir que lo que hacen los demás no vale para nada o se lo dan regalado. Así que, Alonso, si no quieres hablar, pues perfecto. Cada vez que abres la boca es para faltar, insultar y vanagloriarte, y discursos como el tuyo sobran. 

Previa Australia 2019: ¿Qué pasó en 2018?

Parecía más complicado que Ferrari repitiera la victoria inaugural de 2017 en Melbourne, pero gracias a tres factores lo  lograron, y dos eran ajenos. El primero fue el accidente de Bottas al inicio de la Q3. El finlandés destrozaba su coche y se condenaba al fondo de la parrilla en una cita en la que adelantar es muy complicado mientras que su compañero hacía una 'pole' brillante. ¿El problema? Que Hamilton saldría con ambos coche de Maranello detrás sin poder contar con el apoyo de Valtteri. El segundo factor fue el desastre de Haas en sus paradas que provocó que los italianos tuvieran la oportunidad de aprovechar su posibilidad. Y ese fue el tercero, el propio, el crear esa posibilidad estratégica que pilló a Mercedes con el pie cambiado.

El cóctel se había agitado y Vettel lo disfrutó. En este caso su estrategia era el "por si acaso" pero resultó ser la acertada por un error de valoración del riesgo por parte del equipo de Lewis. El británico hizo lo que tenía que hacer el sábado y el domingo aguantó durante la primera vuelta para mantener a los Ferrari detrás. Cumplió con las indicaciones de su equipo cuando Räikkönen les forzó a decidir si cubrían al finlandés o al alemán. En Mercedes optaron por lo lógico pero se olvidaron de que Sebastian tampoco estaba tan lejos y cuando llegó el 'safety car' virtual no avisaron a su piloto.

Vemos mucho cambio de posición y eso que no vimos nada más que un puñado de adelantamientos. La salida fue tranquila y sólo los errores de conducción o en 'boxes', y el coche de seguridad añadieron interés a una cita que caminaba hacia el sopor. Ni con tres zonas de 'DRS' se logró que la carrera australiana ganara en interés. Visto lo visto es normal que sea el primer GP del año porque ahí es donde reside su único atractivo: hacernos una idea de dónde está cada coche respecto a lo visto en 2017, en los test de pretemporada y respecto al resto de equipos. Y ahí si que tuvimos una interesante visión de conjunto.

Pudimos confirmar que los mejores preparados para optar al título eran los Mercedes, y que el vagón de cola tenía (en ese momento) a unos decepcionantes Williams y Alfa Romeo - Sauber que demostraron que lo visto semanas antes en Montmeló era su realidad. En el resto de equipos vimos otros matices. Ferrari parecía haber caído a ser la segunda opción detrás de los germanos pero no quedaba tan claro que hubieran intercambiado esa posición con Red Bull, aunque eso sí, la distancia entre ambos parecía mínima. Esta pelea entre los perseguidores les podía restar puntos pero también les podía servir de acicate para mejorar con más firmeza y rapidez, lo que les acercaría a Mercedes.

Tras los tres mejores ya no estaban unos Force India a los que esperábamos ver mejor cuando comenzara la acción pero que confirmaron que cerraban una zona media de la parrilla en la que, aunque se les esperaba, no estaban los Toro Rosso. Los hermanos pequeños de Red Bull sufrieron más de lo que nos hicieron creer en las pruebas invernales en las que transmitieron una total confianza en su nuevo propulsor Honda, un motor japonés que falló en uno de sus monoplazas y no permitió al segundo ser más que último.

La contraparte del hundimiento puntual de equipos como Force India y Toro Rosso era Haas, que si no hubiera sufrido el drama que les dejó sin sus dos coches tras parar en 'boxes' les habría colocado como cuarto mejor equipo en el inicio de 2018. Aunque lo hubieran logrado creo que había dos equipos que no eran tan rápidos a una vuelta como los norteamericanos pero que si tenían mejor ritmo de carrera y, lo que era más importante, capacidad de mejora. Renault confirmaba lo visto en pretemporada con Hülkenberg y Sainz en los puntos y con la sensación de que, sobre todo el madrileño, podían haberlo hecho mucho mejor. Buen trabajo que podía haber quedado eclipsado por la escudería que más había ganado respecto a 2017, precisamente por dejar de lado a Honda y montar el motor de los galos.

McLaren empezó el fin de semana sin disipar las dudas de fiabilidad generadas en Montmeló pero dando pistas de que su rendimiento (velocidad y ritmo) si que eran más cercanas a lo visto durante el invierno. El sábado vimos otras dos caras: su buena capacidad sobre pista mojada; y su poca productividad en clasificación. Seguíamos sin ver con claridad dónde estaban los de Woking hasta que llegó el domingo. En carrera vimos a un Alonso y a un Vandoorne que no podían alcanzar a los mejores pero sí contenerlos. El belga no tuvo demasiados problemas para progresar y mantener detrás al Mercedes de Bottas; y el español contuvo a un impetuoso y desatado Verstappen. Salían de Australia como cuarto mejor equipo y aunque podía resultar anecdótico por los problemas de otros coches y pilotos, lo cierto es que parecían ser los mejor colocados para liderar esa parte media de la parrilla e intentar dar guerra a los tres equipos favoritos de 2018. Como comprobamos poco a poco fue totalmente anecdótico.