Previa Japón 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Otro fallo de Ferrari puso en bandeja otro plácido domingo para Mercedes. Un error a la hora de decidir qué neumático usar en la Q3, antes de que empezara a llover, destruyó las pocas opciones de pelear con los pilotos de la marca germana. Con Kimi saliendo cuarto y Vettel octavo parecía que la carrera iba a tener poca historia en lo que a la lucha por la victoria se refería. Y así iba a ser porque además de que los alemanes iban a controlar la cita por completo tuvieron un escudero inesperado y muy vehemente. Verstappen evitó el intentó de Räikkönen de forma incorrecta aunque el holandés lo negara y también fue muy agresivo con Sebastian aunque también es posible que el alemán fuera muy optimista.

Max se llevó el podio a pesar de ser sancionado por la primera maniobra y de jugarse el tipo en ambas. Gracias a ello también permitió que el otro Red Bull acabará por delante de los dos Ferrari. Ricciardo remontó tras el enésimo problema de la temporada con una de sus exhibiciones de adelantamientos. También la dio Vettel pero su sexta posición final sabe a derrota, aunque en Maranello no se daban por vencidos. Y eso que ni con dos 'ceros' de Hamilton en Austin y México llegaría con opciones de depender de sí mismo.

Lejos de los de arriba estuvieron los demás. Quienes más se acercaron fueron los Racing Point. Pérez fue el mejor del resto pero Ocon no pudo superar también a un Grosjean que clasificó bien y vio como los Toro Rosso, que salían tras él, se hundían poco a poco. Su caída de rendimiento permitió que hubiera muchos candidatos para sumar el último punto. Sainz se lo llevó con una carrera sin demasiados alardes pero en la que todo lo que hizo él y su equipo funcionó.

La batalla tuvo muchos contendientes y uno de los favoritos para lograrlo se descartó pronto al ser embestido por Leclerc. Al monegasco no le quedó otra tras otra sucia maniobra de Magnussen que también comprometió al joven de Sauber que no se mordió la lengua al calificar como estúpido al de Haas. Ya no es cuestión de "viejos amigos" como Alonso o Hülkenberg el criticarle por ser un piloto marrullero, sucio e irrespetuoso. Además de sus cualidades estaban (y están) las de su jefe: Steiner no para de defender a sus conductores aunque hace tiempo que dejó de resultar creíble... y encima renovados para esta campaña y la de 2020. Surrealista.

Tampoco resulta muy creíble la actitud de algunos comisarios deportivos que reparten sanciones sin demasiado sentido. Aunque Whiting justificó que empujar a un piloto fuera de pista y que el empujado ganara posición por ese motivo es lo mismo, no lo es. Stroll se mereció la sanción por echar de la pista a Alonso pero el español no debió de llevarse la misma por superarle en ese momento. La explicación pierde todo su valor cuando se justificó al explicar que el de McLaren no devolvió la posición al Williams, ¿y por qué? Pues porque Hartley le hizo lo mismo al español pero como en esa ocasión no adelantó al Toro Rosso no hubo castigo para ninguno cuando el neozelandés hizo lo mismo que el canadiense. Así que el único "motivo" para castigar a Lance fue que perdió la posición y su sanción se anulaba con la de su rival..., otro absurdo más.

Previa Rusia 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

La cita de la F1 con Rusia nos suele dejar pocas cosas que los amantes de este deporte queramos recordar. Y la cita de 2018 en Sochi no defraudó en ese sentido. El conocimiento que ya tienen los equipos sobre los Pirelli del pasado año nos regaló una sábado con una Q1 previsible, una Q2 inexistente y una Q3 predecible. Observar que lo único que tuvieron que hacer los coches que querían pasar a la última ronda era dar una vuelta fue vergonzoso. Y todo para que Bottas demostrara que la pista construida en las instalaciones de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 es uno de sus talismanes con una 'pole' incontestable.

Poca más historia quedó para el domingo porque Valtteri siguió siendo el rival a batir. Hamilton le ganó la posición gracias a la obediencia y trabajo de equipo de su compañero. El finlandés le permitía así a su vecino de garaje rozar su quinto título mundial. Vettel logró inquietar durante un par de vueltas a Lewis gracias a una buena estrategia que el británico anuló a pesar de los intentos desesperados (y muy feos) del germano para mantener la posición. Eso fue todo en la pelea por la victoria y el podio al que parecía que podía aspirar un Verstappen que puso la pizca de emoción durante un inicio de carrera espectacular. El holandés nos hizo esperar un final tan vertiginoso como el comienzo pero... nuestro gozo en un pozo.

Si Max defraudó con un final que esperábamos más emocionante no podemos decir lo mismo sobre el papel de McLaren y Alonso. El coche no daba para más y así se confirmó con una clasificación sin esperanzas y una carrera en la que solo un milagro le daría unos puntos a los que si parecía aspirar Sainz. Su Renault acabó tocado en un toque con Sirotkin y se quedó sin estar en una lucha por ser uno de los cuatro coches que completaran la zona de puntos. Esta batalla volvió a ser vencido por un brillante Leclerc que no dio opción al Haas de Magnussen ni a los Racing Point.

Previa Italia 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

El resumen se hace rápido cuando las expectativas de Ferrari eran salir de Monza como líderes en el mundial de constructores de F1 de 2018 y con Vettel a siete puntos de Hamilton. Sin embargo, los italianos se quedaron a 25 puntos de Mercedes y Sebastian se fue con 30 puntos de desventaja respecto a Lewis... y pudo ser peor. Además quedaba la sensación de derrota porque tras la 'pole' de Kimi y ocupar la primera fila por completo daba la sensación de que el resultado no se ajustaba al nivel del coche. Y como ocurrió en Alemania en 2018, el mayor error lo cometió aquel que no se los podía permitir. Tras ese cero no le quedaba margen para fallar y lo hizo, aunque quizá esta vez con una buena dosis de mala suerte.

Vettel dudó a la hora de intentar arrebatar la primera posición a su compañero y eso le costó que el ataque de Hamilton cumpliera su objetivo. El británico lo hizo perfecto y el germano metió la pata al intentar mantener una posición que tenía perdida cuando quedaba todo un gran premio por delante en el que podía haberla recuperado sin arriesgarse a un toque con su principal rival por el título. Quizá no se merecía el trompo pero así fue, y quizá por eso se quejó tras la carrera. Sus lamentos eran un insulto para todos los que observen con objetividad lo ocurrido: Lewis le da todo el espacio que puede darle y quejarse de que no lo hizo nos reafirma a los que colgamos la etiqueta de "llorón" al germano. No merecía la pena comentar más porque a pesar de mi condición ferrarista lo de Vettel era indefendible, solo había que ver las imágenes.

Tras su fiasco lo único que se pudo aplaudir fue su determinación para remontar y minimizar daños. A pesar de ello, su error también le costó la victoria a su compañero. Kimi se quedó solo ante los Mercedes y poco pudo hacer para evitar acabar emparedado entre ambos. Räikkönen destrozó sus neumáticos detrás de Bottas y acabó entregando el liderato a Hamilton, Segunda plaza para el finlandés, que tuvo suerte y todo. Gracias a que su compatriota no pudo superar a Verstappen pudo conservar esa posición, ya que el ritmo de Valtteri era muy superior al suyo. Por cierto, la maniobra del holandés para evitar el adelantamiento fue sucia y aún lo era más con sus injustificadas quejas al conocer una sanción justa. Una cosa es competir y otra muy distinta jugar a los coches de choque.

Movimiento poco deportivo que venía precedido del que vimos el sábado con unos protagonistas recurrentes. Magnussen volvía a buscar protagonismo en una maniobra muy polémica con Alonso. Lo que hizo el danés en la vuelta previa al último intento en Q2 no tenía razón de ser. Superar a otro coche una curva antes de iniciar ese giro tan trascendente es de ser poco inteligente y muy poco respetuoso. Esa actitud recibió la respuesta del español con un adelantamiento que destrozaba la vuelta de ambos, que ya estaba casi arruinada por la maniobra del de Haas. Lo peor de todo el movimiento llegó después con las palabras de ambos y del jefe del equipo norteamericano. El español tenía razón para quejarse pero, como es habitual, se pasó con su valoración al caer en el insulto. Y claro..., a Magnussen y Steiner les faltó el tiempo para continuar con la escalada de improperios y sin respeto ninguno. Vergonzoso. Por si fuera poco, Gasly también se dedicó a hacer leña del árbol caído para criticar al español. Lo dicho, mejor que se hubieran callado todos.

Lejos de estas guerras tan negativas estaba lo más positivo, como la estrategia de Mercedes al aprovechar el error de Vettel para atacar a Kimi; y el gran papel de los "nuevos" Force India. En solo dos citas tras su renovación y empezar de cero ya ocupan la séptima plaza en el mundial de constructores. El buen comportamiento de Ocon y Pérez les estaba haciendo superar a dos equipos que, supuestamente, estaban por delante del suyo. Haas tendría que haber sido ese cuarto equipo pero la actitud de sus pilotos y la sanción que le quitó la sexta plaza de Monza a Grosjean les dejaba sin alcanzarla.

La mantiene Renault gracias a que esos puntos que no sumó el francés y a los 4 que sí acabó sumando Sainz tras esa queja que pusieron al observar algo no muy legal en el fondo plano del monoplaza norteamericano. Además del madrileño también se beneficiaron de esta descalificación ambos Williams: Stroll ya había puntuado en otra cita pero no así Sirotkin, que sumó así su primer (y único) punto en la F1. Además de por eso, el ruso se lo tuvo que agradecer a los abandonos de Ricciardo y Alonso, ya recurrentes durante varias citas.

Previa Gran Bretaña 2019: ¿Qué pasó en 2018?

Hamilton luchó contra la lógica que dictaba que los Ferrari estaban muy fuertes en Silverstone en 2018 con una 'pole' muy trabajada que le daba una posibilidad de ganar por quinta vez consecutiva en casa. Todo empezó a torcerse para Lewis con una mala salida en la que arrancaron bien excepto él; y solo unos metros después Kimi se lo llevó por delante y le condenó a remontar para evitar perder el menor número de puntos posibles. Aquí me voy a detener un momento porque Hamilton y otras voces en Mercedes aseguraron (o insinuaron) que el incidente entre él y Räikkönen fue algo premeditado. Y voy a ser rápido y conciso: esas acusaciones las hacen quienes alguna vez lo han pensado o llevado a cabo. Con esas acusaciones, Lewis y los que piensan como él, demostraron que buscaban excusas y poner el foco lejos de sus errores. El primer error fue de todo el equipo al pensar que lo tenían hecho en Silverstone, que iban a ganar de calle; y el segundo fue de Hamilton, porque se olvidó de que salió mal y eso es lo que provocó que Kimi se tocara con él. 

Quitando toda esa sarta de mensajes y de unas comunicaciones por radio muy negativas, la carrera del británico fue espectacular. Rápido y contundente, consiguió terminar pegado al justo vencedor en Silverstone. Vettel salió bien, apretó y logró controlar carrera; y cuando los coches de seguridad pusieron a Bottas por delante de él no cejó en su empeño hasta superarlo. La guerra entre los dos Ferrari y los dos Mercedes fue igualada a pesar de los incidentes y las sanciones. Si no se desequilibraba la lucha por factores externos, fallos mecánicos o errores infantiles nos esperaba una segunda mitad de campeonato muy interesante, sobre todo si los Red Bull volvían a meterse en la lucha por una victoria por la que ni pudieron soñar en Silverstone; y menos con problemas de fiabilidad que lastraron a Ricciardo y acabaron con la carrera de un Verstappen que volvió a las andadas tras su victoria en el anterior GP.

Tras los tres grandes equipos, los Haas estaban demostrando que eran los líderes de esa mitad de parrilla tan poblada y ajustada. Por eso les debía dar mucha rabia no ocupar esa posición en la tabla del mundial, por detrás de Renault y con otros dos equipos muy cerca de su quinta plaza. El equipo norteamericano dejó escapar muchos puntos en la cita inicial de 2018 por un problema doble en las paradas en 'boxes' pero estaban perdiendo muchos más por culpa de sus dos pilotos, y lo mal que estaban gestionando su rendimiento y comportamiento. Escuchar a Grosjean no asumir su parte de culpa (la mayor, por cierto) y quejándose por la actitud de Sainz mientras el español asumía su riesgo y su parte de culpa era una gota más en el vaso de lloros y bilis del francés que ya rebosó hace mucho. Los pocos gestos de humanidad y pilotaje del galo ya no me compensaban: es una persona tóxica y un piloto más que solo sigue en la F1 porque la FIA está dominada por franceses y poco más. Ha tenido más oportunidades que nadie en este mundo y está en un sitio que no se merece. Punto.

Lo mismo, o más, se podía decir del otro piloto de Haas. Y no, no era por patriotismo ni nada por el estilo. Que su pelea, desde el viernes, la tuviera con el otro español de la parrilla era pura casualidad. Magnussen es un piloto más pero con un ego tan tremendo que también le impide asumir errores y que le valen para arremeter contra cualquiera. Su actitud durante los entrenamientos libres fue vergonzosa y lo de la carrera fue tremendo. Si le superan se pica como un macarra más con su coche tuneado en un semáforo. El danés es impetuoso y sucio en pista, y ante los micrófonos. Cerró de forma ilegal a Alonso para recuperar una posición que acabó perdiendo. El de McLaren se quejó con razón de la maniobra, sin más, pero parece que el jefe del equipo estadounidense se ha contagiado de los modales y formas de Romain y Kevin. Steiner llamó "llorón" a Fernando cuando tenía (y tiene) a dos plañideras en su garaje. Una pataleta digna de alguien que no sabe asumir unas críticas muy fundadas que Haas recibe desde gran parte del 'gran circo', no solo de Alonso. Su coche tiene más prerrogativas que ninguno por parte de unos organizadores compatriotas y de una FIA complaciente. Con todo lo que les permiten hacer a pilotos, ingenieros y jefes de Haas se les debería caer la cara de vergüenza por no tener atada la cuarta plaza del mundial de constructores en 2018 así que más humildad y menos chulería.

Después del desahogo hacia los protagonistas negativos quería volver a poner el acento en Leclerc. Un fallo en su parada evitó que volviera a puntuar después de colocar a su coche en el lugar que no se le esperaba. Buen papel de los dos Force India, con Ocon aprovechando su posición de salida para sumar un buen puñado de puntos; y con un Pérez que remontó después de quedarse casi fuera en la primera curva hasta puntuar (gracias a la sanción a Gasly). Los Toro Rosso sufrieron en Silverstone una cita horrible tras el tremendo susto de Hartley en los libres. Aún así fueron mucho más competitivos que unos Williams que decepcionaron en casa como en ningún sitio... o como en todos.

No fue un GP para muchas alegrías para Renault aunque Sainz fue de menos a más y Hülkenberg sumó un buen puñado de puntos con un sexto puesto muy merecido. Se lo pudo haber robado Alonso si la batalla con Magnussen hubiera sido más limpia ya que tenía los neumáticos perfectos para haber dado caza a Ocon y al germano pero el de McLaren se tuvo que conformar con una octava plaza que no evitó que él perdiera la séptima plaza en el mundial de pilotos, ni que su equipo cayera a la séptima del de constructores... su posición natural, ya que los puntos de más que sumaba Fernando compensan los de menos que estaba aportando un Vandoorne que mucho tenía que cambiar para no perder su sitio en una F1 que en 2019 podía sufrir la llegada de numerosos pilotos de talento y futuro procedentes de los escalones inferiores. Un destino que podía compartir con Stroll, Sirotkin, Ericsson (que cometió un error que le llevó contra el muro a gran velocidad), Hartley, y esperaba que Grosjean y Magnussen; por mucho dinero que aportaran sus familias, amigos y empresas afines.

España 2019: Hamilton vence al sopor

Nos podrá dar más o menos pena, que nos resulte un hecho apropiado por unos motivos y perjudicial por otros, pero si la cita de Montmeló desaparece del calendario de F1 no podremos decir que se va una de las (objetivamente) más emocionantes. Su continuidad es algo que aún está en el aire, no así como el dominio de los Mercedes en un comienzo de 2019 en el que esperábamos más igualdad entre los tres mejores equipos. El sábado fue Bottas el encargado de demostrarlo pero tras la salida de domingo fue Hamilton el que tomó el relevo.



El finlandés dio una de las palizas más contundentes que un compañero de equipo ha dado a Lewis en  una clasificación en sus años en la F1. Pero Valtteri no remató. Salió bien pero a su alrededor lo hicieron mejor. El británico se puso primero y él segundo, y visto lo visto durante todo el fin de semana sería difícil cambiar esas posiciones. Nos quedaba la pelea por el podio que, en principio, tenía a los Ferrari como favoritos aunque la plaza que quedaba se la llevó un Verstappen sólido, rápido y centrado. Leclerc perdió parte de sus opciones en otro sábado con errores y Vettel en una salida en la que arriesgó pero falló. Después, ambos se vieron perjudicados por las timoratas decisiones de su equipo, las lentas paradas frente a los garajes y la ya permanente caída de rendimiento tras los anuncios de mejoras.


Tantos problemas sufrieron que hasta Gasly llegó a superar a Leclerc aunque el monegasco se defendió bien y metió en apuros al de Red Bull ante el mejor de los Haas. Magnussen no rindió nada mal y volvió a dejar claro que, aunque ninguno son un conjunto de virtudes, está muy por delante de un Grosjean que puntuó por los pelos después de defender posición al límite de la legalidad ante su compañero primero y después antes Sainz. El danés y el español estuvieron acompañados en el "podio del resto" por un Kvyat que pudo estar más arriba si no hubiera sido porque su equipo le condenó en una parada nefasta. El punto que restaba debería haber sido para Albon pero no aprovechó el buen rendimiento de su Toro Rosso para superar a un Grosjean que sumaba por primera vez en 2019.



La zona baja la sigue cerrando de forma destacada un equipo Williams que sale de España con una duda resuelta y otra planteada. Intercambiaron los chasis entre sus pilotos ante las quejas de Kubica y Russell volvió a superar al polaco, y quizá con más claridad que nunca. La duda sobre el chasis de Robert se disipaba pero hacía que creciera sobre su rendimiento así que los de Grove ganan razones para buscar un sustituto que aporte más dinero a un equipo falto de fondos, ideas y progresión. Lo único bueno para los británicos es que otras escuderías como Alfa Romeo y  Racing Point, y hasta Renault y McLaren, parecen haberse estancado o retrocedido en su desarrollo. Especial es el caso de la antigua Force India, muy lejos del rendimiento demostrado en años anteriores. Lo único que hicieron fue animar algo la carrera con el toque entre un lento Stroll y un optimista Norris que tiró una carrera en la que parecía ser más competitivo que su "veterano" compañero Sainz.



El choque entre Lando y Lance no cambió la decoración del podio, apenas animó un poco la pelea por las tres posiciones siguientes, pero si lo logró con las cuatro plazas restantes con derecho a puntos. En esta guerra se demostró que Haas y Toro Rosso estaban a buen nivel, que McLaren no debe dormirse y que Renault preocupa. Los cambios de posición entre sus pilotos y las pocas escaramuzas que protagonizaron fueron lo único que animaron una cita con su continuidad en peligro. Veremos si España da el adiós (que será un hasta luego) al mundial de F1 como antes ya han hecho otros países y si el escenario que le da continuidad sigue siendo un circuito perfecto para probar pero no tanto para competir.

Japón 2018: Hamilton prepara el jaque

Otro fallo de Ferrari puso en bandeja otro plácido domingo para Mercedes. Un error a la hora de decidir qué neumático usar en la Q3, antes de que empezara a llover, destruyó las pocas opciones de pelear con los pilotos de la marca germana. Con Kimi saliendo cuarto y Vettel octavo parecía que la carrera iba a tener poca historia en lo que a la lucha por la victoria se refería. Y así iba a ser porque además de que los alemanes iban a controlar la cita por completo tuvieron un escudero inesperado y muy vehemente. Verstappen evitó el intentó de Räikkönen de forma incorrecta aunque el holandés lo negara y también fue muy agresivo con Sebastian aunque también es posible que el alemán fuera muy optimista.

Max se llevó el podio a pesar de ser sancionado por la primera maniobra y de jugarse el tipo en ambas. Gracias a ello también permitió que el otro Red Bull acabará por delante de los dos Ferrari. Ricciardo remontó tras el enésimo problema de la temporada con una de sus exhibiciones de adelantamientos. También la dio Vettel pero su sexta posición final sabe a derrota aunque en Maranello no se den por vencidos. Ni con dos 'ceros' de Hamilton en Austin y México llegaría con opciones de depender de sí mismo.

Lejos de los de arriba estuvieron los demás. Quienes más se acercaron fueron los Force India. Pérez fue el mejor del resto pero Ocon no pudo superar también a un Grosjean que clasificó bien y vio como los Toro Rosso, que salían tras él, se hundían poco a poco. Su caída de rendimiento permitió que hubiera muchos candidatos para sumar el último punto. Sainz se llevó con una carrera sin demasiados alardes pero en la que todo lo que hizo él y su equipo funcionó.

La batalla tuvo muchos contendientes y uno de los favoritos para lo lograrlo se descartó pronto al ser embestido por Leclerc. Al monegasco no le quedó otra tras otra sucia maniobra del danés que también comprometió al joven de Sauber que no se mordió la lengua al calificar como estúpido al de Haas. Ya no es cuestión de "viejos amigos" como Alonso o Hülkenberg el criticarle por ser un piloto marrullero, sucio e irrespetuoso. Además de sus cualidades están las de su jefe, Steiner no para de defender a sus conductores aunque hace tiempo que dejó de resultar creíble.

Tampoco resulta muy creíble la actitud de algunos comisarios deportivos que reparten sanciones sin demasiado sentido. Aunque Whiting haya justificado que empujar a un piloto fuera de pista y que el empujado gane posición por ese motivo es lo mismo, no lo es. Stroll se mereció la sanción por echar de la pista a Alonso pero el español no debió de llevarse la misma por superarle en ese momento. La explicación pierde todo su valor cuando se justifica al explicar que el de McLaren no devolvió la posición al Williams, ¿y por qué? Pues porque Hartley le hizo lo mismo al español pero como en esa ocasión no adelantó al Toro Rosso no hubo castigo para ninguno cuando el neozelandés hizo lo mismo que el canadiense. Así que el único "motivo" para castigar a Lance fue perdió la posición y su sanción se anulaba con la de su rival..., otro absurdo más.

Rusia 2018: Bottas le regala medio título a Hamilton

La cita de la F1 con Rusia nos suele dejar pocas cosas que los amantes de este deporte queramos recordar. Y la cita de 2018 en Sochi no ha defraudado en ese sentido. El conocimiento que ya tienen los equipos sobre los Pirelli de este año nos regaló una sábado con una Q1 previsible, una Q2 inexistente y una Q3 predecible. Observar que lo único que tuvieron que hacer los coches que querían pasar a la última ronda era dar una vuelta fue vergonzoso. Y todo para que Bottas demostrara que la pista construida en las instalaciones de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 es uno de sus talismanes con una 'pole' incontestable.

Poca más historia quedó para el domingo porque Valtteri siguió siendo el rival a batir. Hamilton le ganó la posición gracias a la obediencia y trabajo de equipo de su compañero. Vettel logró inquietar durante un par de vueltas a Lewis gracias a una buena estrategia que el británico anuló a pesar de los intentos desesperados (y muy feos) del germano para mantener la posición. Eso fue todo en la pelea por la victoria y el podio al que parecía que podía aspirar un Verstappen que puso la pizca de emoción durante un inicio de carrera espectacular. El holandés nos hizo esperar un final tan vertiginoso como el comienzo pero nuestro gozo en un pozo.

Si Max defraudó con un final que esperábamos más emocionante no podemos decir lo mismo sobre el papel de McLaren y Alonso. El coche no daba para más y así se confirmó con una clasificación sin esperanzas y una carrera en la que solo un milagro le daría unos puntos a los que si parecía aspirar Sainz. Su Renault acabó tocado en un toque con Sirotkin y se quedó sin estar en una lucha por ser uno de los cuatro coches que completaran la zona de puntos. Esta batalla volvió a ser para un brillante Leclerc que no dio opción al Haas de Magnussen ni a los Force India.

Italia 2018: Hamilton descoloca a Ferrari

El resumen se hace rápido cuando las expectativas de Ferrari eran salir de Monza como líderes en el mundial de constructores de F1 de 2018 y con Vettel a siete puntos de Hamilton. Sin embargo, los italianos se quedan a 25 puntos de Mercedes y Sebastian se va con 30 puntos de desventaja respecto a Lewis... y pudo ser peor. Además queda la sensación de derrota porque tras la 'pole' de Kimi y ocupar la primera fila por completo da la sensación de que el resultado no se ajusta al nivel del coche. Y como ocurrió en Alemania,el mayor error lo cometió aquel que no se puede permitir estos errores. Tras ese cero no le quedaba margen para fallar y lo ha hecho, aunque quizá esta vez con una buena dosis de mala suerte.

Vettel dudó a la hora de intentar arrebatar la primera posición a su compañero y eso le costó que el ataque de Hamilton cumpliera su objetivo. El británico lo hizo perfecto y el germano metió la pata al intentar mantener una posición que tenía perdida cuando quedaba todo un gran premio por delante en el que podía haberla recuperado sin arriesgarse a un toque con su principal rival por el título. Quizá no se merecía el trompo pero así fue, y quizá por eso se haya quejado tras la carrera. Sus lamentos son un insulto para todos los que observen con objetividad lo ocurrido: Lewis le da todo el espacio que puede darle y quejarse de que no lo ha hecho nos reafirma a los que colgamos la etiqueta de "llorón" al germano. No merece la pena comentar más porque a pesar de mi condición ferrarista lo de Vettel es indefendible, solo hay que ver las imágenes.

Tras su fiasco lo único que se puede aplaudir es su determinación para remontar y minimizar daños. A pesar de ello, su error también le costó la victoria a su compañero. Kimi se quedó solo ante los Mercedes y poco pudo hacer para evitar emparedado entre ambos. Räikkönen destrozó sus neumáticos detrás de Bottas y acabó entregando el liderato a Hamilton, Segunda plaza para el finlandés, que tuvo suerte y todo. Gracias a que su compatriota no pudo superar a Verstappen pudo conservar esa posición, ya que el ritmo de Valtteri era muy superior al suyo. Por cierto, la maniobra del holandés para evitar el adelantamiento fue sucia y aún lo es más con sus injustificadas quejas al conocer una sanción justa. Una cosa es competir y otra muy distinta jugar a los coches de choque.

Movimiento poco deportivo que venía precedido del que vimos el sábado con unos protagonistas recurrentes. Magnussen volvía a buscar protagonismo en una maniobra muy polémica con Alonso. Lo que hizo el danés en la vuelta previa al último intento en Q2 no tenía razón de ser. Superar a otro coche una curva antes de iniciar ese giro tan trascendente es de ser poco inteligente y muy poco respetuoso. Esa actitud recibió la respuesta del español con un adelantamiento que destrozaba la vuelta de ambos, que ya estaba casi arruinada por la maniobra del de Haas. Lo peor de todo el movimiento llegó después con las palabras de ambos y del jefe del equipo norteamericano. El español tenía razón para quejarse pero, como es habitual, se pasó con su valoración al caer en el insulto. Y claro..., a Magnussen y Steiner les faltó el tiempo para continuar con la escalada de improperios y sin respeto ninguno. Vergonzoso. Por si fuera poco, Gasly también se dedicó a hacer leña del árbol caído para criticar al español. Lo dicho, mejor que se callen.

Lejos de estas guerras tan negativas está lo más positivo, como la estrategia de Mercedes al aprovechar el error de Vettel para atacar a Kimi; y el gran papel de los "nuevos" Force India. En solo dos citas tras su renovación y empezar de cero ya ocupan la séptima plaza en el mundial de constructores. El buen comportamiento de Ocon y Pérez les está haciendo superar a dos equipos que, supuestamente, están por delante de su equipo. Haas tendría que ser ese cuarto equipo pero la actitud de sus pilotos y la sanción que le ha quitado la sexta plaza de Monza a Grosjean les deja sin alcanzarla.

La mantiene Renault gracias a que esos puntos que no suma el francés y a los 4 que acabó sumando Sainz tras esa queja que pusieron al observar algo no muy legal en el fondo plano del monoplaza norteamericano. Además del madrileño también se beneficiaron de esta descalificación ambos Williams: Stroll ya había puntuado en otra cita pero no así Sirotkin, que suma así su primer punto en la F1. Además de por eso, el ruso se lo tiene que agradecer a los abandonos de Ricciardo y Alonso, ya recurrentes en estas últimas citas.

Previa Hungría 2018: ¿Qué ocurrió en 2017?

Tras la primera fila de Ferrari del sábado parecía que el domingo se avecinaba un paseo para los bólidos encarnados pero el destino les tenía preparada una jugada que a más de uno nos hizo pensar en un final tan aciago como el que sufrieron en Silverstone unos días antes. Me incluyo entre los que pensaba que su estrategia de mantener a Kimi como escudero de Vettel era un error. No parecía que poner en peligro al único coche italiano sin problemas al alcance de los Mercedes fuera la opción más sensata, pero así lo fue. Ni Bottas ni Hamilton pudieron con el finlandés, que hizo la goma con su compañero y sufrió tras él pero se mantuvo firme ante los tímidos ataques de los monoplazas plateados. La carrera la ganó Sebastian pero se la debía a Raïkkönen.

La segunda plaza era poco premio para el finlandés pero con su trabajo se ganó una renovación por la que nadie apostaba meses antes. Solo un fiasco tremendo podía acabar con una pareja de pilotos condenada a entenderse, o que Kimi reflexionara y pensara si quería seguir en la F1 sin posibilidad alguna de ganar un campeonato más, ni siquiera una carrera. Ferrari le podía ofrecer, si no lo había hecho entonces, un año más al fiel escudero de un Vettel que, con la certeza de que tiene un coche competitivo, renovaría hasta 2020 (más o menos). Leclerc tendría que foguearse y es lo que está haciendo en Sauber; y aquellos que presagiaban un retorno de Alonso a la 'Scuderia', asumir que su apuesta era y es una locura..., siempre y cuando no ocurriera un auténtico terremoto.

Ese cataclismo parecía más factible en un equipo Mercedes que había vuelto al realismo de la competición después de tres temporadas de dominio exasperante. Esa dosis de realidad llegó en mal momento para un Bottas que empezó dubitativo pero que estaba cumpliendo con su equipo y su compañero. Su labor como escudero de Hamilton era (y es) tan evidente como la de Kimi en Ferrari pero Lewis hizo algo extraño en un mundo en el que los trofeos y los puntos no se regalan así como así. El británico lo hizo y muchos veían un gesto con múltiples interpretaciones: desde una cierta "desgana" del tricampeón hasta un toque de rebeldía ante unas órdenes de equipo que no eran tan claras cuando compartía garaje con Rosberg. Repitieron que no les importó que Hamilton cumpliera su promesa de devolver la posición a Valtteri tras intentar pero no conseguir adelantar a los Ferrari, pero no les gustó nada que una decisión estratégica permitida fuera revocada por su piloto. 

Si hablamos de puertas, huecos y situación animada tenemos que mirar hacia Red Bull (y su equipo 'B'). Para una de las pocas carreras que Verstappen acaba y bate a su compañero, lo hacía llevándoselo por delante. Era una cita en la que podían dar mucha guerra, y viendo los problemas que tuvo Vettel con su volante, y la estrategia conservadora por la que optaron, hubiera sido un espectáculo ver a Max y Ricciardo unirse a una lucha a seis por la victoria en Hungría. Pero no, el holandés arruinó las aspiraciones del australiano y enrarecía aún más un ambiente en un equipo que parecía trabajar sólo para que el jovencísimo talento siga a cualquier precio aunque eso suponga que su compañero y aspirantes a serlo, como Sainz, sean infravalorados y tratados como pilotos de tres al cuarto. El terremoto en Red Bull se estaba cocinando y veríamos qué quedaría en pie.

Aunque parezca increíble, las aguas más calmadas las llevaba el río más revuelto de 2017. McLaren sacrificó Silverstone para llegar a Hungaroring limpios de sanciones y con el material lo más "fiable" y nuevo posible y sus dos pilotos respondieron. Entraron en Q3 y en los puntos, y demostraron que si eliminábamos el motor de la ecuación tendrían un monoplaza para luchar con los mejores (o eso parecía entonces). Su comportamiento en pistas en las que el paso por curva, la tracción y la frenada contaban más que la aceleración y la velocidad punta, les hizo ser el cuarto mejor equipo de la parrilla. Alonso sudó para recuperar plaza a su compatriota y Vandoorne para sumar su primer punto del año pero los de Woking no estaban tan lejos de los líderes ni tenían tan cerca a otros equipos que en el resto del circuitos les quitan las pegatinas.

El español dio espectáculo sobre la pista tras un adelantamiento trabajado sobre Sainz después de no conseguirlo en los primeros giros y efectuar una queja poco beligerante pero que sobró de todas formas. No la vi necesaria y menos después de que McLaren errará en la estrategia para superar al madrileño en la parada en 'boxes' y condenara a su piloto a intentarlo, otra vez, en pista. No deberíamos haber oído esa queja pero sí que considero un acierto su papel de actor secundario tras la entrega de trofeos. He leído quejas sobre cómo Alonso acabó sentado en una tumbona, sosteniendo un mensaje y mostrando una sonrisa. Que si robó protagonismo al podio, que si es una imagen bochornosa, que si es tonto por prestarse a ello, que si le quieren contentar... Bobadas y más bobadas. La escena fue simpática y que la F1 tuviera esa idea con el agrado y participación del piloto es algo de aplaudir. Su gesto y el de Hamilton convirtieron una carrera aburrida y táctica en una cita en la que dos campeones se portaron como tal.

No así se comportó Magnussen. Celebró su renovación con Haas con otro fin de semana decepcionante en lo deportivo y reprobable en lo personal. En su batalla con Hulkenberg superó los límites y después de la carrera aún más, con una respuesta sin modales, respeto ni sentido alguno ante un Nico que solo reclamaba unas disculpas más que justas. El de Renault tiene pasta y manos de campeón, cosa que el danés no. Sin penalización hubiera salido por delante de Alonso con un coche con peor chasis que el McLaren y luchó por remontar y puntuar, pero las artimañas de Kevin acabaron con él.

Eso ayudó a que los dos Force India volvieran a puntuar en una pista que no se adaptaba a su coche y a que, delante de ellos, acabara un Sainz que llevó a su Toro Rosso a una séptima posición que parece un sueño viendo el nivel de su coche y dónde acabo Kvyat. Carlos pilotó perfecto y solo Alonso pudo con él en otro fin de semana en el que fue patente que un año más con los de Faenza sería un desperdicio. Necesitaba estar en un monoplaza que le exija más para ver si podía luchar con los mejores o conformarse con ser un piloto más.

Dentro de este grupo de pilotos está un Di Resta que se subió a un Williams en horas bajas y que en Hungría evidenció que tiene muchas carencias cuando al coche se pide algo más que acelerar y acelerar. El británico suplió a un indispuesto Massa que intentó competir hasta última hora y eso le restó tiempo de preparación al reserva de los de Woking. Apenas pudo ser penúltimo en clasificación y tuvo que abandonar a pocas vueltas del final, poca recompensa a un esfuerzo difícil de ver pero con mucho valor. Una pena que pilotos como él tengan que esperar oportunidades tan poco gratificantes mientras otros con menos talento pero más dinero las tienen cada fin de semana y las malgastan con muchas más facilidades.

Gran Bretaña 2018: Vettel gana una pelea multitudinaria

Hamilton luchó contra la lógica que dictaba que los Ferrari estaban muy fuertes en Silverstone con una 'pole' muy trabajada que le daba una posibilidad de ganar por quinta vez consecutiva en casa. Todo empezó a torcerse para Lewis con una mala salida en la que arrancaron bien excepto él; y solo unos metros después Kimi se lo llevó por delante y le condenó a remontar para evitar perder el menor número de puntos posibles. Aquí me voy a detener un momento porque Hamilton y otras voces en Mercedes aseguran (o insinúan) que el incidente entre él y Räikkönen es algo premeditado. Y voy a ser rápido y conciso: esas acusaciones las hacen quienes alguna vez lo han pensado o llevado a cabo. Con esas acusaciones, Lewis y los que piensan como él, demuestran que buscan excusas y poner el foco lejos de sus errores. El primer error fue de todo el equipo al pensar que lo tenían hecho en Silverstone, que iban a ganar de calle; y el segundo fue de Hamilton, porque se olvida de que ha salido mal y eso es lo que ha provocado que Kimi se haya tocado con él. 

Quitando toda esa sarta de mensajes y de unas comunicaciones por radio muy negativas, la carrera del británico ha sido espectacular. Rápido y contundente, ha conseguido terminar pegado al justo vencedor en Silverstone. Vettel salió bien, apretó y logró controlar carrera; y cuando los coches de seguridad pusieron a Bottas por delante de él no cejó en su empeño hasta superarlo. La guerra entre los dos Ferrari y los dos Mercedes fue igualada a pesar de los incidentes y las sanciones. Si no se desequilibra la lucha por factores externos, fallos mecánicos o errores infantiles nos espera una segunda mitad de campeonato muy interesante, sobre todo si los Red Bull vuelven a meterse en la lucha por una victoria que ni pudieron soñar en Silverstone; y menos con problemas de fiabilidad que lastraron a Ricciardo y acabaron con la carrera de un Verstappen que volvió a las andadas tras su victoria en el anterior GP.

Tras los tres grandes equipos los Haas están demostrando que son los líderes de esa mitad de parrilla tan poblada y ajustada. Por eso les debería dar mucha rabia no ocupar esa posición en la tabla del mundial, por detrás de Renault y con otros dos equipos muy cerca de su quinta plaza. El equipo norteamericano dejó escapar muchos puntos en la cita inicial por un problema doble en las paradas en 'boxes' pero está perdiendo muchos más por culpa de sus dos pilotos y lo mal que están gestionando su rendimiento y comportamiento. Escuchar a Grosjean no asumir su parte de culpa (la mayor, por cierto) y quejándose por la actitud de Sainz mientras el español asumía su riesgo y su parte de culpa es una gota más en el vaso de lloros y bilis del francés que ya rebosó hace mucho. Los pocos gestos de humanidad y pilotaje del galo ya no me compensan, es una persona tóxica y un piloto más que solo sigue en la F1 porque la FIA está dominada por franceses y poco más. Ha tenido más oportunidades que nadie en este mundo y está en un sitio que no se merece. Punto.

Lo mismo, o más, se puede decir del otro piloto de Haas. Y no, no es por patriotismo ni nada por el estilo. Que su pelea, desde el viernes, la tuviera con el otro español de la parrilla es pura casualidad. Magnussen es un piloto más pero con un ego tan tremendo que también le impide asumir errores y que le valen para arremeter contra cualquiera. Su actitud durante los entrenamientos libres fue vergonzosa y lo de la carrera fue tremendo. Si le superan se pica como un macarra más con su coche tuneado en un semáforo. El danés es impetuoso y sucio en pista y ante los micrófonos. Cerró de forma ilegal a Alonso para recuperar una posición que acabó perdiendo. El de McLaren se quejó con razón de la maniobra, sin más, pero parece que el jefe del equipo estadounidense se ha contagiado de los modales y formas de Romain y Kevin. Steiner llamó "llorón" a Fernando cuando tiene a dos plañideras en su garaje. Una pataleta digna de alguien que no sabe asumir unas críticas muy fundadas que Haas recibe desde gran parte del 'gran circo', no solo de Alonso. Su coche tiene más prerrogativas que ninguno por parte de unos organizadores compatriotas y de una FIA complaciente. Con todo lo que les permiten hacer a pilotos, ingenieros y jefes de Haas se les debería caer la cara de vergüenza por no tener atada la cuarta plaza del mundial de constructores así que más humildad y menos chulería.

Después del desahogo hacia los protagonistas negativos quiero volver a poner el acento en Leclerc. Un fallo en su parada evitó que volviera a puntuar después de colocar a su coche en el lugar que no se le espera. Buen papel de los dos Force India, con Ocon aprovechando su posición de salida para sumar un buen puñado de puntos; y con un Pérez que remontó después de quedarse casi fuera en la primera curva hasta puntuar (gracias a la sanción a Gasly). Los Toro Rosso sufrieron en Silverstone una cita horrible tras el tremendo susto de Hartley en los libres. Aún así fueron mucho más competitivos que unos Williams que decepcionaron en casa como en ningún sitio... o como en todos.

No fue un GP para muchas alegrías para Renault aunque Sainz fue de menos a más y Hülkenberg sumó un buen puñado de puntos con un sexto puesto muy merecido. Se lo pudo haber robado Alonso si la batalla con Magnussen hubiera sido más limpia ya que tenía los neumáticos perfectos para haber dado caza a Ocon y al germano pero el de McLaren se tuvo que conformar con una octava plaza que no evitó que él perdiera la séptima plaza en el mundial de pilotos, ni que su equipo cayera a la séptima del de constructores... su posición natural, ya que los puntos de más que suma Fernando compensan los de menos que está aportando un Vandoorne que mucho tiene que cambiar para no perder su sitio en una F1 que en 2019 puede sufrir la llegada de numerosos pilotos de talento y futuro procedentes de los escalones inferiores. Un destino que puede compartir con Stroll, Sirotkin, Ericsson (que cometió un error que le llevó contra el muro a gran velocidad), Hartley y espero que Grosjean y Magnussen; por mucho dinero que aporten sus familias, amigos y empresas afines. Ojalá haya una buena limpia de mediocridad en la F1 para que el nivel de los pilotos vuelva a ser el ingrediente que más prime a la hora de ocupar un asiento en los mejores monoplazas del mundo.