Brasil 2019: Bendito caos para Sainz y Gasly

Ser breve tras el Gp Brasil de F1 de 2019 es complicado pero voy a intentarlo. De Verstappen, poco que comentar que esta vez no sea bueno. El sábado se llevo la 'pole' con una autoridad tremenda que ha mantenido durante una carrera en la que ha respondido a los ataques de Hamilton con aun más bravura y una determinación propia de su talento. Max ha sacado partido a un Red Bull que sigue siendo un gran arma en curva y que ahora corre como el que más con un motor Honda que ya parece estar al nivel de los mejores en rendimiento y no demasiado lejos en fiabilidad.


Tras él debería haber acabado su compañero Albon pero una maniobra demasiado precipitada de Hamilton acabó con el que hubiera sido el primer podio para el tailandés.


Hasta este momento parecía que el podio iba a ser completo para Red Bull (y Toro Rosso), con Verstappen ganando seguido de Albon y Gasly, pero el británico superó al galo y arrolló al asiático. La maniobra le costaría a Lewis volver a pelear con el francés por la segunda plaza en un final ajustadísimo.


De poco le iba a servir a Hamilton tanta lucha porque tampoco iba a conservar la tercera plaza en el cajón. Cierto es que ya se jugaba nada pero le honra haber reconocido que se equivocó con Albon y pedir disculpas de forma pública. Ya no le iba a devolver un podio que se había merecido pero su comportamiento es ejemplar y además dejó el camino abierto a que fuera sancionado. Una penalización que llegó tarde porque Gasly tendría que haber celebrado su primer podio con otro novato en esta zona, un Sainz que se lo ganó y que acabó subiendo con todo su equipo horas después de que finalizara la carrera.


La carrera del español, además de los fríos datos que nos hablan de un tercer puesto tras salir en la 20ª y última posición, fue un resumen de este 2019 para el de McLaren. Cabeza fría, determinación y una consistencia que merecía un premio como este. Es cierto que se aprovechó de los incidentes y de exprimir la estrategia pero ha adelantado en pista con una agresividad que muchos echábamos en falta y se ha defendido con mucha fuerza.

Es toda una alegría que se convierta en el cuarto piloto español en pisar el podio y que sea él quien logre que los de Woking lo logren después de más de cinco años de sequía.


Sainz fue parte de un espectáculo positivo junto con unos Red Bull que muestran su candidatura a pelear por un mundial de 2020 con unos Mercedes y unos Ferrari que han demostrado sus carencias en esta carrera. Eso sí, gracias a ellos hemos tenido un final muy apasionante. El primero que lo propició fue el motor del coche de Bottas cuando demostró que los problemas de fiabilidad no son ajenos a nadie. Su abandono hizo que saliera el primer coche de seguridad y la locura se instalara en muchos garajes y monoplazas.


La mayor ración de despropósito nos la ha servido... Ferrari. Tras decepcionar en clasificación y meter la parta con la estrategia sus dos pilotos decidieron arruinar la carrera. Leclerc decidió superar a su compañero con agresividad pero limpieza. ¿Y Vettel que ha hecho? Devolver la maniobra con más agresividad aún y sin limpieza. ¡Ah! Además el germano se queja cuando gran parte de culpa es suya. Los italianos necesitan tomar decisiones ya porque ese equipo es un polvorín que no puede avanzar con estas peleas y esta falta de control.


Y no seguiré más con el tema porque como ferrarista empiezo a estar muy harto. Por lo demás, gran papel de los dos Alfa Romeo y de un Ricciardo que remontó tras un toque (y sanción injusta). Algo más discreto pero efectivo fue Norris con el otro McLaren, y afortunados Pérez y Kvyat para sumar los últimos puntos por delante de unos Haas que clasificaron muy bien pero que en carrera son un desastre al nivel de sus dos pilotos.

Hungría 2019: Hamilton ensombrece a Verstappen

Verstappen, llamado a batir récords de precocidad en F1, ha tardado más de tres años desde que logró su primera victoria para conseguir su primera 'pole'. Además de no haber batido a Vettel, a Leclerc ni a Alonso, tampoco la ha convertido en victoria. La batalla del sábado volvió a ser muy ajustada con el de Red Bull superando a Bottas por milésimas. Sin embargo, el candidato a pelear con el holandés sería el otro Mercedes, el de Hamilton. El británico salía mejor que el finlandés, que primero se tocaba con su compañero y después con un Leclerc que parecía tener un coche indestructible tras su golpe en clasificación.


Valtteri salía mal parado y tuvo que entrar a cambiar su morro, engancharse a cola del pelotón e intentar remontar. Charles cerró la maniobra con el podio medio atado pero lo perdió en los compases finales ante un compañero con una estrategia más arriesgada pero acertada. Vettel sumaba un nuevo y reconfortante podio antes del parón veraniego por detrás de los grandes protagonistas. El Ferrari no pudo ni soñar con pelear con Verstappen ni Hamilton. Ambos dieron todo, incluso Lewis arriesgó con un intento de adelantamiento imposible. Demasiados riesgos que los estrategas de Mercedes calibraron junto con el posible desgaste de los neumáticos de Max. Lewis dudó cuando le obligaron a entrar a cambiar de gomas a falta de 20 vueltas para el final pero acabó reconociendo que acertaron de pleno cuando en el giro 67 de 70 cazaba al Red Bull y se quedaba con su séptima victoria en Hungaroring.


La lucha entre ambos no tuvo mucho de cuerpo a cuerpo pero fue intensa y, sobre todo, guardándose muy poco. Las cuatro carreras antes del parón veraniego han sido un buen espectáculo para los que pedimos una F1 sin estrategias timoratas y ritmos ahorrados. Hamilton no dejó de apretar en ningún momento y ganó. El otro ganador del fin de semana, aunque apenas lo vimos, fue Sainz. No es patriotismo ni forofismo, pero que el quinto clasificado que contuvo a un coche muy superior durante media carrera no acaparará ni un plano, mientras vimos 5 vueltas de lucha entre el 14º y el 15º clasificado, es vergonzoso, estúpido e increíble; no hay otra forma de decirlo. El de McLaren volvió a realizar una gran salida en la que superó a su compañero y a un Gasly que no pudo con él. El español se reafirma como el mejor del resto y se queda a cinco puntos de un francés que tiene imposible seguir en la F1 en 2020 y que se está salvando de perder su asiento este mismo año porque no hay garantías de un repuesto que salve la situación en estos meses y que continúe en la siguiente temporada.



Por detrás poco más que decir. Kimi demuestra carrera tras carrera que la experiencia es un grado y Norris perdió la oportunidad de acabar junto a su compañero tras una nefasta parada. A pesar de todo sumó como también hizo un Albon que es muy contundente en pista y firma unos domingos a gran nivel. Nivel que ha demostrado (a pesar del resultado final) Russell. El británico rozó con su Williams un paso a Q2 que hubiera sido milagroso. Y el domingo confirmó esas buenas sensaciones dejando por detrás al Racing Point de Stroll (ya sabéis mi opinión sobre el nefasto nivel de su pilotaje) y al Alfa Romeo de un desafortunado Giovinazzi. Ojalá veamos a los de Grove luchar por escapar de ese pozo tras un parón veraniego tras el que nadie espera demasiadas novedades... o sí.

Previa Hungría 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Que la 'pole' de Hungaroring es tan importante como la de Mónaco es evidente. Y esa es la baza que aprovechó Hamilton, que la consiguió como caída del cielo, nunca mejor dicho. La lluvia que fue yendo a más durante la clasificación del Gp de Hungría de F1 de 2018 igualó mucho las posibilidades, incluso benefició a unos Mercedes más cómodos con pista fría. Los dos coches germanos copaban la primera línea bajo un diluvio que gestionaron mejor que unos Ferrari que lo hicieron todo bien excepto en el momento de pelear por la primera posición. Lewis saldría el domingo con Bottas y Kimi separándole de un Vettel obligado a remontar para, por lo menos, inquietar al británico.

El primer momento crítico que salvó Hamilton fue la salida. Los de Maranello no salían del todo bien y los Mercedes conservaban con facilidad sus posiciones. Después salvarían una estrategia diferente con Kimi a dos paradas y Vettel a contracorriente, con la ayuda de unos mecánicos que tuvieron dos malas paradas con ambos y condenaron al germano a salir detrás de Bottas y a no poder pelear por la victoria. Mientras tanto, detrás, Verstappen se unía al cuarteto de cabeza con una buena salida en la que se quitaba a Gasly y una frenada en la que destrozaba una buena arrancada de un Sainz que repetía su mejor posición de salida. El madrileño perdía posición con ambos y también con un Magnussen que aprovechaba ese lío y los que había por detrás. La zona de puntos parecía quedar muy decidida pero ni mucho menos sería así.

Y no lo sería porque algunos arriesgaron con la estrategia y otros fueron demasiado conservadores. Eso modificó la zona media y también la alta. De ella se cayó muy rápido un Verstappen que le dedicó un buen numero de insultos al propulsor Renault de su Red Bull. Su quinta posición iba a ser el objetivo de su compañero. Ricciardo salió 12º, y lo hizo mal: pasó 16º en la primera vuelta tras verse arrinconado en la primera curva. El australiano volvió a demostrar que es el mejor "adelantador" de toda la parrilla hasta acabar cuarto. Daniel superó a Bottas en el último giro después de que el finlandés ya hubiera pecado de exceso de celo para evitar que los Ferrari le superaran. Con Vettel compartió culpa al tener ambos demasiada confianza en sus posiciones en pista pero con Ricciardo... Valtteri se fue sancionado de Hungría aunque el castigo fue corto porque el australiano acabó superándole, algo que no debería contar ante una maniobra tan fea como la que protagonizó el de Mercedes con un coche tocado de su anterior choque y unas ruedas agotadas.

Bottas fue el ejemplo del sufrimiento de los "conservadores". Por detrás, el otro ejemplo fue Sainz. El español salía quinto y perdió su ventaja en la salida, sí, pero pudo haber recuperado algo con un estrategia adecuada..., pero de eso en Renault no iban muy finos. Primero metieron a Hulkenberg antes de tiempo cuando tenía la zona de puntos en su mano; y después lo hicieron con el madrileño cuando estaba en disposición de ser séptimo y pelear por la sexta posición. Ambos salieron con los neumáticos blandos y los cambiaron por los medios (los más duros para esta cita) antes de que otros quitaran los ultrablandos iniciales por los blandos o los medios. Una pena para un Sainz que seguía reivindicándose como un valor de futuro en la F1 aunque en Renault se dedicaran a especular con su puesto (y finalmente quitárselo).

La otra cara de la moneda fue la de McLaren. Tras un sábado decepcionante, Alonso salió con calma y durante un buen número de vueltas conservó neumáticos escoltado por un Vandoorne que si arrancó bien. Ambos fueron progresando mientras sus rivales iban pasando por 'boxes' y se quedaban parados entre el tráfico y muy perjudicados al tener que dejar pasar a una cabeza de carrera poco compactada. El belga se quedó sin premio tras un nuevo fallo en la caja de cambios del MCL33 pero el asturiano sí que sumó otros cuatro puntos que no evitaban que perdiera otra posición más en la clasificación mundial aunque permitía a su equipo acercarse a unos Force India que vivieron un calvario dentro y fuera de la pista con el concurso de acreedores en el que ya estaban inmersos.

Mejor balance se llevó Haas, que se acercaba a Renault. Sus dos pilotos puntuaron en una cita en la que el único piloto de esa amplia clase media de la parrilla que no acabó doblado por Hamilton fue un Toro Rosso. La cita húngara no se les da mal a los de Faenza y el sexto puesto de Gasly así lo demostraba. Él y Hartley se colaron con rotundidad en la Q3 pero fue el francés el que aprovechó mejor la oportunidad ya que el neozelandés sufrió entre el tráfico y se quedó sin puntuar. Un buen fin de semana para ellos con ritmo y fiabilidad que seguro que cargaba de ánimos a Red Bull para un 2019 en el que comparten el motor Honda con un "equipo B" que puntuaba por segundo GP consecutivo y sacaba algo de ventaja a unos Sauber-Alfa Romeo que firmaron un fin de semana para olvidar, con Leclerc fuera a las primeras de cambio y Ericsson en todos los líos, aunque hasta así finalizó por delante de unos Williams que tenían imposible evitar ser el peor equipo de 2018.

Gran Bretaña 2019: Espectacular

La lucha por la 'pole' del sábado con los tres primeros en 79 milésimas (o los cuatro primeros en 183) hacía presagiar una pelea entretenida en Silverstone. La pista británica suele ser propicia para el espectáculo pero lo de 2019 ya es historia de la F1. La salida fue limpia y no hubo muchos cambios de posición pero puso las piezas sobre un tablero en el que las batallas se iban a plantear en muchos frentes. Aunque pase algo más inadvertida, la de los dos Mercedes fue un ejemplo de ataque y defensa entre compañeros de equipo con un Hamilton que lo intento de todas las formas posibles ante un Bottas sólido y concentrado.


La batalla entre ellos hubiera continuado con una estrategia en la que Lewis buscaba tener neumáticos más frescos al final de carrera pero la salida de pista de Giovinazzi condenó a Valtteri que ya había hecho su primera parada cuando salió el coche de seguridad y permitió al británico aprovechar la situación para posicionarse como líder destacado. El fue el principal beneficiado pero no el único ya que Vettel y Sainz también ganaron mucha ventaja con la maniobra.


Peor le vino al otro McLaren. Norris ganó una posición en la salida que no estaba dispuesto a perder ante un Ricciardo que se pegó con los de Woking durante toda la carrera, con el británico al inicio y con el español hacia el final. Ambos realizaron una defensa perfecta de sus posiciones ante un Renault mucho más competitivo que en citas anteriores pero Lando se quedó sin premio porque a él, el 'safety car', sí que le fastidió bastante. Sin ese ingrediente extra puede que el sexto hubiera sido Norris y que Sainz hubiera peleado por ser séptimo y octavo con una estrategia muy contundente para ahorrarse una parada. Una variedad estratégica que multiplicó las luchas hasta en 'boxes'.


La más vistosa fue la de los dos jóvenes animadores de una F1 que los mira como valor de futuro (y de presente). Después de lo ocurrido en Austria, Leclerc llegó a Silverstone con la lección aprendida sobre los límites impuestos por los comisarios en la defensa de la posición en pista. Charles brindó una lección en ese sentido como hacía tiempo que no veíamos y ante el piloto más incómodo para defender, un Verstappen que lo intenta hasta la extenuación sin pensar en la salud de sus neumáticos ni el ritmo. La batalla entre los dos fue épica, intensa pero todo un ejemplo a seguir.


Los Ferrari y los Red Bull se emparejaron de todas las formas posibles pero no todas las batallas fueron iguales. El coche de seguridad benefició a Vettel, que tras un fin de semana con un rendimiento pobre se veía con la posibilidad de subir al podio. La actitud derrotada de Sebastian es, para mí, más criticable incluso que el incidente que protagonizó con Verstappen.


El germano se llevó por delante al holandés y, aunque suene raro, no le culpo a él por completo del choque. Eso sí, tenía que ser consciente de que se enfrentaba un hueso duro de roer y que la guerra la podía haber ganado con paciencia y no devolviendo la maniobra al instante de perder la posición. Se quedó sin puntos y dejó una sensación de piloto derrotado que no es lo adecuado cuando todavía faltan once carreras. Su mejor gesto ya llegó cuando se bajó del coche y se acercó a hablar con Max. Sin ver su cara ni escuchar sus palabras da la sensación de que ninguno tuvo una mala reacción. Una pequeña charla que también es un ejemplo de lo que hay que hacer cuando uno (o ambos) se equivocan.


El golpe entre ambos benefició a Leclerc, que dejó a todos boquiabiertos con un adelantamiento espectacular sobre un Gasly que rindió a mejor nivel que en citas anteriores aunque sigue demostrando que comparado con su compañero no tiene nada que hacer. El monegasco superó al francés con una maniobra arriesgada pero ejecutada perfectamente.


Ojalá que la emoción y acción vivida en Silverstone no sea un oasis en el desierto si no el síntoma de que esto será más habitual. Ojalá.

Austria 2019: Espectáculo empañado

Desde los entrenamientos del viernes se barruntaba que la cita en Spielberg podía ser entretenida y ya empezó a serlo con una primera fila soñada por muchos amantes de la F1: Leclerc y Verstappen. Los dos representantes de una nueva y talentosa generación que está llamada a mantener viva la llama de un deporte herido de gravedad. Con los Mercedes descartados por problemas de sobrecalentamiento y un desafortunado Vettel que no pudo pelear en Q3 parecía que la pelea por la victoria sería entre el monegasco y el holandés... pero la cita austriaca estaba dispuesta a dar espectáculo desde el principio con una nefasta salida del piloto de Red Bull que le hacía llegar a caer a la octava posición, detrás de su cada vez más cuestionado compañero.


Mientras Max batallaba por volver a los puestos de cabeza Charles se escapaba poco a poco de un Bottas que se limitó a hacer lo necesario para llevar el coche de vuelta y que eso le diera los máximos puntos posibles. No parecía que Verstappen pudiera escalar mucho más allá de la cuarta o quinta posición en pugna con un Vettel que también remontaba y un Hamilton que era la sombra de su compañero tras penalizar en clasificación por estorbar a Kimi. El acierto inicial (y aparente) en la estrategia de Ferrari al salir con neumático blando mientras el resto lo hacían con medio les dio sus frutos con Leclerc como líder destacado y Sebastian en plaza de podio... pero lo que no les funcionó fue el neumático duro, algo que sí exprimió Max y su Red Bull. Superó a Lewis en una parada en la que el británico cambio su ala delantera, y al resto en pista: Vettel, Bottas... y Leclerc. ¡Vaya vueltas de infarto y de puro disfrute! Pero... Sí, hubo un "pero".


La defensa del Ferrari fue intensa y limpia en todo momento pero Verstappen no atacó de la misma forma. Sí lo hizo con los demás rivales e incluso parecía que o haría así en la lucha por la victoria. Estaba claro que venía con más ritmo y velocidad en su Red Bull pero a tres vueltas del final decidió tirar su coche y alargar la trazada de salida sin importar dejar sin espacio a Leclerc. ¿Sancionable? Sí. ¿Debieron hacerlo? Sí y no. Y explico esta doble respuesta. La maniobra de Max fue tan reprochable (yo diría que más) que la que Vettel realizó en Canadá ante Hamilton y con unas consecuencias similares a las que tuvo la de Ricciardo ante Norris en Francia. Por comparación debió ser sancionado. Y por coherencia, también, porque la interpretación que los comisarios han hecho de la norma para no penalizarlo es totalmente contraria al espíritu de la norma. Por eso defiendo el sí, pero claro... por coherencia propia también pienso que no, igual que pienso que Vettel no debió ser sancionado en Canadá (el caso de Ricciardo en Francia es diferente). Así que, por un lado me debato entre mi constante apelación a que las carreras son carreras y hay que dejar pelear, y entre mi apuesta por la seguridad, la limpieza y la coherencia. Dejando de lado mi "ferrarismo" creo que hubiera sido más justo castigar a Verstappen que no hacerlo pero eso no es lo que más me molesta. Lo que me más fastidia es que se tardarán horas en dar una respuesta cuando en los dos ejemplos anteriores casi fue inmediata la decisión; y lo que me irrita es que tengamos que estar pendientes de decisiones en los despachos y de que las normas sean tan interpretables: si echar de pista está prohibido lo está; si ganar ventaja fuera de pista no se puede hacer que se castigue al que lo haga; y si no puedes tocar a otro coche, que el que toque pague por ello. Sin interpretaciones ni nada, reglas claras y simples para todos y siempre.


Tras este alegato de puro desahogo me detengo en otros detalles como los problemas de Mercedes. No es que no quiera que ganen, si se lo merecen más que el resto, perfecto; pero ojalá haya mucho calor en muchas más citas para que todo se iguale y tengamos muchos más coches en la batalla. Para ello también es necesario que uno de esos candidatos realmente lo sea porque lo de Gasly ya es indefendible: se diluye bajo presión de una forma escandalosa. Su futuro en Red Bull está más que comprometido. En el equipo tienen que estar tirándose de los pelos viendo como en su carrera de casa casi ven a un pupilo que dejaron escapar dando caza al galo con un coche más lento que salía último en parrilla. La carrera de Sainz estuvo a la altura de las de los líderes y de un Vettel que se repuso de todos los varapalos de un fin de semana que casi acabó en el podio. El español, penalizado por cambiar su motor, salió 19º y acabó 8º aunque ni lo vimos. Cierto que había pelea por los puestos de cabeza pero sí que vimos otras maniobras de coches que batallaban por los puntos... y ninguna fue alguno de los doce, ¡sí, 12!, adelantamientos que realizó el de McLaren para llegar a presionar a Gasly y a su propio compañero antes de que un toque en su ala delantera le dejara sin opciones de hacer que su remontada de 11 posiciones hubiera llegado a serlo de 12 o de 13. Trece posiciones que hubiera logrado al superar a un Norris que logró la sexta plaza después de perder tiempo en batallas innecesarias y de no adelantar con firmeza a rivales reales. Aun así, ambos coches de Woking, puntuaron con firmeza y demuestran ser el rival a batir de la zona media y ser el único candidato con posibilidades de pescar puestos de privilegio cuando los grandes sufran problemas.



La buena posición de McLaren contrasta con la pérdida de rendimiento de Renault, Haas, Racing Point y Toro Rosso. Los galos están desaparecidos en clasificación y algunas carreras les van muy al; los norteamericanos se hunden los domingos; Pérez y Stroll no tienen coche para más; y los de Faenza van de mal en peor y cada vez están más cerca de un pozo del que no sale un equipo Williams en desintegración y parece que Alfa Romeo escapa con sus dos pilotos en los puntos en Austria. ¡Ah! Y, a pesar del debate sobre la ausencia de sanción a Verstappen, me alegro por la primera victoria de Honda tras su regreso como motorista en 2015. Ojalá el rendimiento de los motores siga igualándose y contribuya a ver más equipos con opciones de victoria.

Francia 2019: Hamilton hace de Hamilton

Bottas parecía en mejor forma que Hamilton pero el británico hizo los deberes cuando llegó el momento clave: la clasificación. Desde ese momento no soltó el liderazgo. Salió bien, dominó todas las vueltas y ganó con muchísima ventaja sobre sus perseguidores. Tal control convirtió a la cita de la F1 en Francia en algo aburrida, sobre todo en lo que la victoria se refiere. El primer puesto era para Lewis pero en el siguiente puesto del cajón tuvimos un último giro interesante con Leclerc presionando al finlandés de Mercedes. Por poco no logra superarle y fastidiar el 50º doblete de la marca de la estrella.


Los últimos giros fueron interesantes en más frentes. A Hamilton le fastidió el 'grand chelem' un Vettel que le levantó la vuelta rápida al británico con unos neumáticos blandos en su Ferrari sin apenas vueltas frente a unos duros muy usados de Lewis. 24 milésimas y un punto extra para Sebastian que no pudo remontar más allá de la quinta plaza porque Verstappen volvió a exprimir su Red Bull para colarse entre los dos coches italianos. El otro coches austriaco tampoco tuvo una buena clasificación pero no remontó, perdió posiciones y solo puntuó gracias a la sanción a Ricciardo tras la carrera.


Detrás de los favoritos llegó un Sainz que con su sexta plaza se coloca con claridad como el mejor piloto del resto del mundo y a McLaren como cuarto equipo, líderes de la clase media. El español estuvo escoltado de un Norris que acabó 10º después de que Ricciardo le adelantara con demasiado ímpetu y aprovechando el exterior de la pista para hacerlo. Los problemas hidráulicos del coche del británico le impidieron defenderse y perdió posición con Kimi y el otro Renault. La penalización al australiano le quitaba esa peleada séptima plaza (con razón) y mejoraba las posiciones de sus perseguidores.



Esas últimas vueltas, las paradas y la salida fueron los pocos momentos de acción en una pista en la que el ritmo y la conservación de las gomas fueron la clave. Quienes mejor lo entendieron fueron el ganador, Leclerc y Sainz. El español, además de dar a su equipo el ritmo que le pedían en cada momento realizó una salida y un primer giro en el que llegó a pelear con Verstappen, y no entró en pelea con un Vettel con el que tenía la posición perdida sí o sí.


Lejos de la zona de puntos, bonita pelea entre Kubica y Russell con unos Williams que no levantan cabeza pero que ven como otros se acercan a su pozo, sobre todo en el caso de unos Haas que ya no rinden ni en clasificación. Jornada de sábado en la que también sufren los Racing Point, aunque estos sí que mejoran en carrera, incluso por delante de unos Toro Rosso que estuvieron muy discretos en Francia.

Canadá 2019: Bochorno

La opinión de cada uno puede ser muy subjetiva y en mi caso puede que cuestione la decisión de los comisarios con las sanciones a Vettel el domingo y a Sainz el sábado, pero lo que para mi no es subjetivo es que no se puede rearbitrar y cuestionar todo lo que ocurre sobre la pista. Lo del sábado, cuando el piloto perjudicado niega haberlo sido, me parece casi de chiste. Y lo del domingo... me indigna. Tengo claro que Sebastian comete un error y que lo intenta enmendar para no perder la posición con una maniobra discutible pero es que se está jugando ganar o perder una carrera.


Claro que vuelve de una forma algo insegura, claro que hace frenar a Hamilton y claro que se le podía haber sancionado si lo hubiera vuelto a hacer, pero no así. Porque analicemos la otra parte, porque el británico tampoco miró por la seguridad con su maniobra al ver un coche que sale fuera de pista y puede perder el control. En vez de soltar, Lewis apretó y fue a por todas por fuera de pista (por donde van todos eso sí) para intentar superar a un Vettel que volvió de la forma menos peligrosa que pudo para no perder posición.


Cambiar el resultado de una carrera de forma artificial no me gusta y que piensen los que aplauden esta decisión si hubiera sido con otros protagonistas. Si no lo hubieran valorado igual ya tienen su respuesta. Tampoco me gustó la reacción de Vettel, pataleta dentro y fuera del coche; ni el intento de Hamilton de contentar a su rival. No quiero gestos de rabia ni de falsa deportividad, quiero carreras con acción y limpieza, y sin decisiones invasivas de los comisarios.


Por lo demás: carrera aceptable de Leclerc; buena cita para Renault; remontada de Verstappen que dejó en evidencia a un flojo Gasly; y buen papel de Stroll en la carrera de casa y de Kvyat, que superaron a Sainz en los últimos instantes para quitarle unos puntos que empezó a perder con la rigurosa sanción del sábado. Por ello, y por los problemas de frenos que le obligaron a entrar antes de tiempo y a Norris a abandonar, McLaren mantiene la cuarta plaza en el mundial por solo dos puntos sobre el equipo de su propulsor, que estuvo muy por delante del resto de una clase media muy apretada.

Previa Mónaco 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Solo me daba pena ser tan breve por un puñado de pilotos porque Mónaco en 2018 se podía resumir muy rápido: aburrimiento tenso. Tenso sí, pero aburrido. Sabíamos que lo iba a ser en la cabeza con un Ricciardo que no dio opción a nadie desde el inicio. Su compañero lo intentó y acabó contra las protecciones, otro año más, quedándose sin rival por la 'pole' y la victoria. Verstappen era el único que podía evitar que Daniel cobrará su deuda con el principado y llevarse un triunfo que parecía desvanecerse cuando lo hizo su "potencia eléctrica". Más de un centenar de caballos menos que sus perseguidores que ninguno pudo aprovechar por las características de esta pista, por problemas de neumáticos y porque quizá les venía bien a todos llegar como salieron.

Porque eso fue lo que pasó, Ricciardo aguantó; Vettel no supo ni pudo atacar; Hamilton se quejó de todo aunque le convenía todo lo que ocurrió; y Kimi y Bottas acabaron con Ocon, Gasly, Hülkenberg y Verstappen pegados a su cola. De los seis primeros solo merecen elogios el ganador y el sexto. Uno por gestionar su posición de privilegio y el otro por comandar a una clase media que no pudo aprovechar los problemas de los mejores coches. Alonso hubiera sido séptimo, como salía, de no ser por un fallo de múltiples partes de su coche. El que se presumía como el GP donde McLaren mostraría sus bondades quedó como su peor cita en lo que llevaban de 2018, la primera en la que no puntuaban y donde quedaba claro que el motor Honda no era su único problema.

Tras el español hubieran llegado los que acabaron tras Ocon. El Toro Rosso de Gasly realizó un fin de semana casi perfecto rematado con una carrera en la que fue quien mejor gestionó sus ruedas. Hülkenberg pudo luchar gracias al buen talante de su compañero que vio como Renault acertó con la estrategia de Nico y arruinó la suya. A pesar de todo les dio un punto y evitó que la remontada de Verstappen pusiera en riesgo la posición de su compañero. Bien Sainz a pesar de todo, que casi tuvo que pedir la hora porque Ericsson casi le alcanza, algo que hubieran hecho Hartley o Leclerc si el piloto local no hubiera arroyado al neozelandés al quedarse sin frenos. Lo dicho, Mónaco es espectacular y siempre debe estar en el calendario, pero hay ocasiones en las que hay que reconocer que no es la carrera más divertida que se puede ver.

España 2019: Hamilton vence al sopor

Nos podrá dar más o menos pena, que nos resulte un hecho apropiado por unos motivos y perjudicial por otros, pero si la cita de Montmeló desaparece del calendario de F1 no podremos decir que se va una de las (objetivamente) más emocionantes. Su continuidad es algo que aún está en el aire, no así como el dominio de los Mercedes en un comienzo de 2019 en el que esperábamos más igualdad entre los tres mejores equipos. El sábado fue Bottas el encargado de demostrarlo pero tras la salida de domingo fue Hamilton el que tomó el relevo.



El finlandés dio una de las palizas más contundentes que un compañero de equipo ha dado a Lewis en  una clasificación en sus años en la F1. Pero Valtteri no remató. Salió bien pero a su alrededor lo hicieron mejor. El británico se puso primero y él segundo, y visto lo visto durante todo el fin de semana sería difícil cambiar esas posiciones. Nos quedaba la pelea por el podio que, en principio, tenía a los Ferrari como favoritos aunque la plaza que quedaba se la llevó un Verstappen sólido, rápido y centrado. Leclerc perdió parte de sus opciones en otro sábado con errores y Vettel en una salida en la que arriesgó pero falló. Después, ambos se vieron perjudicados por las timoratas decisiones de su equipo, las lentas paradas frente a los garajes y la ya permanente caída de rendimiento tras los anuncios de mejoras.


Tantos problemas sufrieron que hasta Gasly llegó a superar a Leclerc aunque el monegasco se defendió bien y metió en apuros al de Red Bull ante el mejor de los Haas. Magnussen no rindió nada mal y volvió a dejar claro que, aunque ninguno son un conjunto de virtudes, está muy por delante de un Grosjean que puntuó por los pelos después de defender posición al límite de la legalidad ante su compañero primero y después antes Sainz. El danés y el español estuvieron acompañados en el "podio del resto" por un Kvyat que pudo estar más arriba si no hubiera sido porque su equipo le condenó en una parada nefasta. El punto que restaba debería haber sido para Albon pero no aprovechó el buen rendimiento de su Toro Rosso para superar a un Grosjean que sumaba por primera vez en 2019.



La zona baja la sigue cerrando de forma destacada un equipo Williams que sale de España con una duda resuelta y otra planteada. Intercambiaron los chasis entre sus pilotos ante las quejas de Kubica y Russell volvió a superar al polaco, y quizá con más claridad que nunca. La duda sobre el chasis de Robert se disipaba pero hacía que creciera sobre su rendimiento así que los de Grove ganan razones para buscar un sustituto que aporte más dinero a un equipo falto de fondos, ideas y progresión. Lo único bueno para los británicos es que otras escuderías como Alfa Romeo y  Racing Point, y hasta Renault y McLaren, parecen haberse estancado o retrocedido en su desarrollo. Especial es el caso de la antigua Force India, muy lejos del rendimiento demostrado en años anteriores. Lo único que hicieron fue animar algo la carrera con el toque entre un lento Stroll y un optimista Norris que tiró una carrera en la que parecía ser más competitivo que su "veterano" compañero Sainz.



El choque entre Lando y Lance no cambió la decoración del podio, apenas animó un poco la pelea por las tres posiciones siguientes, pero si lo logró con las cuatro plazas restantes con derecho a puntos. En esta guerra se demostró que Haas y Toro Rosso estaban a buen nivel, que McLaren no debe dormirse y que Renault preocupa. Los cambios de posición entre sus pilotos y las pocas escaramuzas que protagonizaron fueron lo único que animaron una cita con su continuidad en peligro. Veremos si España da el adiós (que será un hasta luego) al mundial de F1 como antes ya han hecho otros países y si el escenario que le da continuidad sigue siendo un circuito perfecto para probar pero no tanto para competir.

Azerbaiyán 2019: Bottas suma y Mercedes sigue

La historia empieza a repetirse demasiado. Los Ferrari dominan durante los entrenamientos y la clasificación demuestra otra realidad. En Bakú parecía que uno de los dos coches rojos podía revertir esa situación como ya ocurrió en Baréin pero Leclerc cometió un error que él mismo calificó de estúpido, y es que lo es. Tenía un tiempo más que suficiente para pasar a la última ronda con el mejor neumático para comenzar la carrera pero se fue contra el muro. Nos quedamos sin saber si pudo luchar por la 'pole' y por la victoria después porque demostró que ritmo tenía, pero remontar desde la mitad de la parrilla hacía que fuera imposible acercarse a los que si se colocaron en las posiciones que debían.


Los que no fallaron fueron los Mercedes que han sumado 173 de los 176 puntos posibles hasta la fecha. Solo se han dejado las tres últimas vueltas rápidas aunque el resto tienen que esforzarse mucho para quitársela porque en el Gp de Azerbaiyán de F1 volvieron a ser los más rápidos.


En este caso fue Bottas algo mejor que Hamilton. Ambos pelearon por una primera posición de salida que cayó por poco del lado del finlandés, y lo volvieron a hacer durante los primeros y últimos momentos de la carrera pero con un respeto y limpieza ejemplar. Valtteri vence y convence, y vuelve al liderato.


Tras ellos llegó un Vettel que no parecía que podía llegar más arriba. El Ferrari en manos de Leclerc  daba sensación de aspirar a todo pero no con el germano aunque puede ser que este sea el nivel real del coche. Sebastian no rindió bien con los neumáticos más blandos pero con los medios no estuvo tan lejos y pudo contener a un Verstappen que ha demostrado que el motor Honda corre mucho y está consiguiendo que el Red Bull esté en la pelea por los podios y veremos si también por las victorias. Lástima que Gasly, que estaba realizando una buena remontada, se quedará sin poder terminar.


Sin el galo en juego había cinco plazas más con derecho a puntos muy valiosos. El primero de este grupo fue Pérez, que aunque se quedó sin podio en su GP favotiro fue el ganador del resto del mundo. Lo fue por méritos propios y por una estrategia errada de McLaren que metió antes al garaje a Norris que a Sainz. El español salió por detrás del británico pero le superó a él y también al mexicano pero ambos le recuperaron la posición en esa parada. Estrategia que les costó esa sexta plaza aunque hay que decir que el coche rinde muy bien y su cuarta plaza en el mundial no es algo que sorprenda. Si sorprende más que su rival sean unos Racing Point que fallan en clasificación pero mejoran en carrera. La zona de puntos la cerró Kimi, el único piloto, además de los cinco primeros, que ha puntuado en todas las carreras que llevamos de 2019. No lo logró ninguno de los Renault, que han defraudado en Bakú con un resultado nefasto, sobre todo para un Ricciardo que destrozó la actuación de Kvyat con una salida de pista y una posterior maniobra difícil de explicar, una marcha atrás que le costará tres plazas en la parrilla del siguiente GP.


China 2019: Historia sin historia

Sea o no sea el GP 1.000 de la F1, el de China ha sido, de largo, el más soso de los que llevamos en 2019. Con historia real o no hemos asistido a un fin de semana en el que Mercedes ha dominado con mano firme. Bottas lo hizo hasta el momento de la salida pero toda la contundencia de los entrenamientos y la clasificación se acabó en la salida. Hamilton arrancó mucho mejor y nada pudo hacer su compañero por superarlo a pesar de que el ritmo de ambos era similar. El resto solo pudo atacar desde la distancia y quien lo hizo fue de los pocos que añadió algo a una cita histórica por su número pero no por lo visto en el asfalto. Verstappen fue ese animador: primero trompeó en la vuelta de calentamiento y, después, su equipo arriesgo con su estrategia para superar a los Ferrari. Con Leclerc lo hizo con las paradas pero con Vettel lo tuvo que intentar en pista y, después de mucho tiempo, el germano se defendió como se espera de un tetracampeón.


La maniobra le salió bien al holandés por la buena estrategia de los suyos y lo mala que fue la de Ferrari. El monegasco le ganó la partida a Sebastian en la salida pero Charles no se escapó y le obligaron a dejar pasar a su compañero. El ritmo de ninguno de los dos hacía que mereciera la pena esa orden de equipo y permitió a Max acercarse con más facilidad. Después le hicieron estirar la vida de su primer juego de neumáticos para solo hacer una parada aunque acabó haciendo dos y no hizo una tercera para buscar la vuelta rápida que les robó el otro Red Bull, el de Gasly. Así que, en vez de sacar 10 puntos a los austriacos solo rascaron tres..., porque por delante mejor ni plantearse el terreno perdido con unos Mercedes intratables.


Los seis mejores coches coparon las seis primeras posiciones en clasificación y en carrera también, así que la séptima plaza se convirtió en la victoria del resto. Tanto el sábado como el domingo fue para Ricciardo, que por fin podía sonreír con su Renault. Media sonrisa para él, para el equipo y para el resto de esa media parrilla que aspira a alcanzar a los mejores. Los galos volvieron a sufrir problemas con uno de sus coches y Hulkenberg tuvo que abandonar. El australiano comandó al resto de la parrilla pero con una vuelta perdida con los líderes..., lejos de las buenas prestaciones que habíamos visto en las dos carreras anteriores. Tras el llegaron un solvente Pérez que exprime al máximo un Racing Point que sufre en clasificación y no es una garantía en carrera; y un Kimi que está haciendo de su experiencia su mejor arma. El finlandés consigue colocar a un modesto Alfa Romeo en la zona de puntos con relativa facilidad porque lo cierto es que él fue el otro animador de la carrera con sus adelantamientos en la zona media.


La zona de puntos la cerró un Albon que está siendo una grata sorpresa. Tras destrozar su coche en la tercera tanda de entrenamientos libres y salir desde la línea de 'pit lane' remontó hasta sumar un punto más con un Toro Rosso que no rinde nada mal en carrera. También quiso aprovecharlo Kvyat pero salió mal y se vio encajonado en las primeras curvas. Quiso recuperar antes de tiempo y se llevó por delante a los dos McLaren. La sanción impuesta la considero excesiva porque no veo que obrara de mala fe ni con demasiado celo. Aún sí, él acabo mal parado, Norris con el coche muy tocado y Sainz, obligado a parar y perder mucho tiempo. El británico y el ruso ni acabaron pero el español sí. Por fin pudo acabar y demostrar que su ritmo de carrera con su nuevo coche es muy competitivo, quizá el mejor de la clase media incluso en un circuito que parece que no les favorecía demasiado.


En esa pelea por ser el cuarto equipo parece que Renault está a la par aunque por delante en clasificación, donde también rinden bien unos Haas que el domingo se convierten en uno de los peores coches. Una clasificación inversa que lideran unos Williams que no dan síntomas de mejora.

Previa Baréin 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Todos los elementos se conjugaron para que Vettel se llevara la victoria en Sakhir en 2018. El primero se cumplía sin que se decidiera el orden de parrilla con una sanción a Hamilton por cambiar la caja de cambios de su coche. El segundo parecía tener que ver con las decisiones de Ferrari que, según el enfado de Räikkönen, habían hecho algo para que su compañero se llevara la 'pole'. Sea como fuera, Kimi fue más rápido que Sebastian siempre, salvo en la última ronda de clasificación. Además de salir primero, tenía detrás a su contrariado escudero y a un Bottas que no tenía pinta de ser una amenaza. Sí que lo parecían los dos Red Bull pero uno de ellos ya se descartó el sábado al estrellarse en la Q1. 

Verstappen arruinó su carrera el sábado y terminó de destrozarla al inicio de la segunda vuelta al intentar superar a Hamilton con demasiado ímpetu. Mientras eso sucedía, unas cuantas curvas por delante, su compañero se quedaba sin energíay tirado en las escapatorias de la pista. Ricciardo veía como Max pasaba con un neumático pinchado que acabaría por hacerle abandonar minutos más tarde. El camino se despejaba más para Vettel que se beneficiaba del abandono de los dos coches que habían demostrado tener un ritmo tan competitivo o mejor que el suyo.

Solo se empezaron a complicar las cosas cuando Mercedes decidió arriesgar con la estrategia y forzar al líder a copiar su estrategia. Una decisión que comprometía su victoria porque los germanos contaban con sus dos coches, y que hizo que los italianos mantuvieran a Kimi con su plan de dos paradas para tener otra jugada en la mesa. Su planteamiento podía ser el acertado pero nunca lo sabremos porque el finlandés terminó su carrera en ese segundo paso por los garajes que acabó de forma muy accidentada para el piloto, y sobre todo para uno de sus mecánicos que vio como el Ferrari le pasaba por encima por un fallo en el sistema que avisa a quien está detrás del volante de que se puede reintegrar a pista.

Sin el apoyo de Räikkönen todo se complicó para Vettel pero ahí jugó a su favor que el Mercedes que estaba pegado a él era el de Bottas. Valtteri presionó al Ferrari superviviente pero sin la consistencia necesaria para arrebatarle la segunda victoria consecutiva. Algo que, con las estadísticas en la mano, le debía dar esperanzas. Las últimas 10 ocasiones en las que un piloto había ganado las dos primeras citas del año se convirtió en campeón del mundo. Y es que de las 16 ocasiones anteriores en las que un piloto se llevaba las dos primeras victorias, en 12 se acababa llevando el título, y solo en 4 no, y concentradas en una década en una curiosa correlación: le ocurrió a Fittipaldi en 1973; tres años más tarde, en 1976, a Lauda; en 1979, otra vez tres años después, a Laffite; y un trienio después, en 1982, Prost se convertía en el último piloto en ganar los dos primeros GP de una temporada sin convertirse en campeón. 36 años después volvía a ocurrir con Vettel.

Si la hubiera repetido en China y hubiera sumado su tercera victoria, y al final no hubiera conseguido el título, sí que hubiera sido el primero en no lograrlo con tres triunfos iniciales de forma consecutiva. Lo que estaba claro es que Hamilton era su rival, capaz de subir al podio gracias a un inicio tranquilo para evitarse problemas que casi los encuentra con Verstappen; y gracias a maniobras como el triple adelantamiento a Alonso, Hulkenberg y Ocon. El francés sumó el primer punto para un Force India que seguía estancado en el fondo de la parrilla. Un pozo en el que se hundía aún más Williams con un fin de semana que dejó aún más claro que podían ser el peor equipo de un 2018 con mucha batalla en la zona media porque si en Australia se podía descartar a Sauber y a Toro Rosso, en Baréin han entrado en ella, sobre todo en lo que respecta al equipo italiano con motor Honda.

El cuarto puesto de Gasly era toda una inyección de moral para los de Faenza y para los japoneses. El motorista nipón parecía haber cambiado de estrategia para convencer a Red Bull de que en 2019 les podía entregar una unidad de potencia al nivel del resto en fiabilidad y competitividad, y lograr su mejor resultado desde su regreso en 2015 con McLaren era una gran manera de hacerlo. Era pronto para valorar si los de Woking van a lamentar el cambio porque es muy probable que los Toro Rosso empiecen pronto a cumplir sanciones por intentar mejorar su propulsor casi cada gran premio. De momento podían estar contentos con el adiós a Honda con los 22 puntos que ya habían sumado en 2018 en dos citas respecto a los 30 que consiguieron en todo 2017.

Alonso aprovechó el ritmo y fiabilidad de su coche, y los errores y problemas ajenos en Australia; y lo volvió a hacer en Baréin pero aquí no fue el mejor después de los favoritos. Delante de él, y de un Vandoorne que mantenía el tipo y también puntuó, hay otros tres coches que demostraron ser más rápidos en clasificación y, aunque menos, también en carrera. El español era cuarto en el mundial y McLaren tercero, pero eran posiciones irreales visto lo visto (y lo que ocurriría después). Estaba claro que entre que se apagan los semáforos y ven la bandera a cuadros eran competitivos, pero el sábado estaban lejos de coches como Renault o Haas, y más bien cerca de otros como Williams o Sauber.

El MCL33 funcionaba bien pero tienía que hacerlo mucho mejor. Mucho hablaban de que con el motor francés en el MCL32 estarían a la altura de Red Bull y entonces tenían que demostrar que podían alcanzarlos, si no, toda esa culpa que cargaban en Honda se demostraría que también era de un equipo y un coche que tampoco estaba a la altura. El que tampoco estaba a la altura que de él se esperaba era su compatriota Sainz. Un punto de botín en dos citas era muy poco comparado con los 14 que ya sumaba un Hülkenberg que seguía demostrando que tampoco tenía mucho que envidiar con los pilotos estrella de la parrilla.

Hungría 2018: Hamilton pesca antes de vacaciones

Que la 'pole' de Hungaroring es tan importante como la de Mónaco es evidente. Y esa es la baza que ha aprovechado Hamilton que la consiguió como caída del cielo, nunca mejor dicho. La lluvia que fue yendo a más durante la clasificación del Gp de Hungría de F1 de 2018 igualó mucho las posibilidades, incluso benefició a unos Mercedes más cómodos con pista fría. Los dos coches germanos copaban la primera línea bajo un diluvio que gestionaron mejor que unos Ferrari que lo hicieron todo bien excepto en el momento de pelear por la primera posición. Lewis saldría el domingo con Bottas y Kimi separándole de un Vettel obligado a remontar para, por lo menos, inquietar al británico.

El primer momento crítico que salvó Hamilton fue la salida. Los de Maranello no salían del todo bien y los Mercedes conservaban con facilidad sus posiciones. Después salvarían una estrategia diferente con Kimi a dos paradas y Vettel a contracorriente, con la ayuda de unos mecánicos que tuvieron dos malas paradas con ambos y condenaron al germano a salir detrás de Bottas y a no poder pelear por la victoria. Mientras tanto, detrás, Verstappen se unía al cuarteto de cabeza con una buena salida en la que se quitaba a Gasly y una frenada en la que destrozaba una buena arrancada de un Sainz que repetía su mejor posición de salida. El madrileño perdía posición con ambos y también con un Magnussen que aprovechaba ese lío y los que había por detrás. La zona de puntos parecía quedar muy decidida pero ni mucho menos sería así.

Y no lo sería porque algunos arriesgaron con la estrategia y otros fueron demasiado conservadores. Eso modificó la zona media y también la alta. De ella se cayó muy rápido un Verstappen que le dedicó un buen numero de insultos al propulsor Renault de su Red Bull. Su quinta posición iba a ser el objetivo de su compañero. Ricciardo salió 12º, y lo hizo mal: pasó 16º en la primera vuelta tras verse arrinconado en la primera curva. El australiano volvió a demostrar que es el mejor "adelantador" de toda la parrilla hasta acabar cuarto. Daniel superó a Bottas en el último giro después de que el finlandés ya hubiera pecado de exceso de celo para evitar que los Ferrari le superaran. Con Vettel compartió culpa al tener ambos demasiada confianza en sus posiciones en pista pero con Ricciardo... Valtteri se va sancionado de Hungría aunque el castigo ha sido corto porque el australiano acabó superándole, algo que no debería contar ante una maniobra tan fea como la que protagonizó el de Mercedes con un coche tocado de su anterior choque y unas ruedas agotadas.

Bottas fue el ejemplo del sufrimiento de los "conservadores". Por detrás, el otro ejemplo fue Sainz. El El español salía quinto y perdió su ventaja en la salida, sí, pero pudo haber recuperado algo con un estrategia adecuada..., pero de eso en Renault no van muy finos. Primero metieron a Hulkenberg antes de tiempo cuando tenía la zona de puntos en su mano; y después lo hicieron con el madrileño cuando estaba en disposición de ser séptimo y pelear por la sexta posición. Ambos salieron con los neumáticos blandos y los cambiaron por los medios (los más duros para esta cita) antes de que otros quitaran los ultrablandos iniciales por los blandos o los medios. Una pena para un Sainz que sigue reivindicándose como un valor de futuro en la F1 aunque en Renault se dediquen a especular con su puesto.

La otra cara de la moneda fue la de McLaren. Tras un sábado decepcionante, Alonso salió con calma y durante un buen número de vueltas conservó neumáticos escoltado por un Vandoorne que si arrancó bien. Ambos fueron progresando mientras sus rivales iban pasando por 'boxes' y se quedaban parados entre el tráfico y muy perjudicados al tener que dejar pasar a una cabeza de carrera poco compactada. El belga se quedó sin premio tras un nuevo fallo en la caja de cambios del MCL33 pero el asturiano sí que sumó otros cuatro puntos que no evitan que pierda otra posición más en la clasificación mundial aunque permite a su equipo acercarse a unos Force India que vivieron un calvario dentro y fuera de la pista con el concurso de acreedores en el que ya están inmersos.

Mejor balance se llevó Haas, que se acerca a Renault. Sus dos pilotos puntuaron en una cita en la que el único piloto de esa amplia clase media de la parrilla que no acabó doblado por Hamilton fue un Toro Rosso. La cita húngara no se les da mal a los de Faenza y el sexto puesto de Gasly así lo demuestra. Él y Hartley se colaron con rotundidad en la Q3 pero fue el francés el que aprovechó mejor la oportunidad ya que el neozelandés sufrió entre el tráfico y se quedó sin puntuar. Un buen fin de semana para ellos con ritmo y fiabilidad que seguro que carga de ánimos a Red Bull para un 2019 en el que compartirán el motor Honda con un "equipo B" que puntúa por segundo GP consecutivo y saca algo de ventaja a unos Sauber-Alfa Romeo que firmaron un fin de semana para olvidar, con Leclerc fuera a las primeras de cambio y Ericsson en todos los líos, aunque hasta así finalizó por delante de unos Williams que tienen imposible evitar ser el peor equipo de 2018.

Mónaco 2018: Ricciardo cobra su deuda

Solo me da pena ser tan breve por un puñado de pilotos porque Mónaco en 2018 se puede resumir muy rápido: aburrimiento tenso. Tenso sí, pero aburrido. Sabíamos que lo iba a ser en la cabeza con un Ricciardo que no dio opción a nadie desde el inicio. Su compañero lo intentó y acabó contra las protecciones, otro año más, quedándose sin rival por la 'pole' y la victoria. Verstappen era el único que podía evitar que Daniel cobrará su deuda con el principado y llevarse un triunfo que parecía desvanecerse cuando lo hizo su "potencia eléctrica". Más de un centenar de caballos menos que sus perseguidores que ninguno pudo aprovechar por las características de esta pista, por problemas de neumáticos y porque quizá les venía bien a todos llegar como salieron.

Porque eso fue lo que pasó, Ricciardo aguantó; Vettel no supo ni pudo atacar; Hamilton se quejó de todo aunque le convenía todo lo que ocurrió; y Kimi y Bottas acabaron con Ocon, Gasly, Hülkenberg y Verstappen pegados a su cola. De los seis primeros solo merecen elogios el ganador y el sexto. Uno por gestionar su posición de privilegio y el otro por comandar a una clase media que no pudo aprovechar los problemas de los mejores coches. Alonso hubiera sido séptimo, como salía, de no ser por un fallo de múltiples partes de su coche. El que se presumía como el GP donde McLaren mostraría sus bondades ha quedado como su peor cita de 2018, la primera en la que no puntúan y donde ha quedado claro que el motor Honda no era su único problema.

Tras el español hubieran llegado los que acabaron tras Ocon. El Toro Rosso de Gasly realizó un fin de semana casi perfecto rematado con una carrera en la que fue quien mejor gestionó sus ruedas. Hülkenberg pudo luchar gracias al buen talante de su compañero que vio como Renault acertó con la estrategia de Nico y arruinó la suya. A pesar de todo les dio un punto y evitó que la remontada de Verstappen pusiera en riesgo la posición de cu compañero. Bien Sainz a pesar de todo que casi tuvo que pedir la hora porque Ericsson casi le alcanza, algo que hubieran hecho Hartley o Leclerc si el piloto local no hubiera arroyado al neozelandés al quedarse sin frenos. Lo dicho, Mónaco es espectacular y siempre debe estar en el calendario, pero hay ocasiones en las que hay que reconocer que no es la carrera más divertida que se puede ver.

Baréin 2018: Vettel pasea bajo presión

Todos los elementos se conjugaron para que Vettel se llevara la victoria en Sakhir. El primero se cumplía sin que se decidiera el orden de parrilla con una sanción a Hamilton por cambiar la caja de cambios de su coche. El segundo parecía tener que ver con las decisiones de Ferrari que, según el enfado de Räikkönen, habían hecho algo para que su compañero se llevara la 'pole'. Sea como fuera,  Kimi fue más rápido que Sebastian siempre salvo en la última ronda de clasificación. Además de salir primero, tenía detrás a su contrariado escudero y a un Bottas que no tenía pinta de ser una amenaza. Si que lo parecían los dos Red Bull pero uno de ellos ya se descartó el sábado al estrellarse en la Q1. 

Verstappen arruinó su carrera el sábado y terminó de destrozarla al inicio de la segunda vuelta al intentar superar a Hamilton con demasiado ímpetu. Mientras eso sucedía, unas cuantas curvas por delante, su compañero se quedaba sin energía y tirado en las escapatorias de la pista. Ricciardo veía como Max pasaba con un neumático pinchado que acabaría por hacerle abandonar minutos más tarde. El camino se despejaba más para Vettel que se beneficiaba del abandono de los dos coches que habían demostrado tener un ritmo tan competitivo o mejor que el suyo.

Solo se empezaron a complicar las cosas cuando Mercedes decidió arriesgar con la estrategia y forzar al líder a copiar su estrategia. Una decisión que comprometía su victoria porque los germanos contaban con sus coches y que hizo que los italianos mantuvieran a Kimi con su plan de dos paradas para tener otra jugada en la mesa. Su planteamiento podía ser el acertado pero nunca lo sabremos porque el finlandés terminó su carrera en ese segundo paso por los garajes que acabó de forma muy accidentada para el piloto y sobre todo para uno de sus mecánicos que vio como el Ferrari le pasaba por encima por un fallo en el sistema que avisa a quien está detrás del volante de que se puede reintegrarse a pista.


Sin el apoyo de Räikkönen todo se complicó para Vettel pero ahí jugó a su favor que el Mercedes que estaba pegado a él era el de Bottas. Valtteri presionó al Ferrari superviviente pero sin la consistencia necesaria para arrebatar la segunda victoria consecutiva. Algo que, con las estadísticas en la mano, le debe dar esperanzas. Las últimas 10 ocasiones en las que un piloto ganó las dos primeras citas del año se convirtió en campeón del mundo. Y es que de las 16 ocasiones anteriores en las que un piloto se llevaba las dos primeras victorias, en 12 se acababa llevando el título, y solo en 4 no, y concentradas en una década en una curiosa correlación: le ocurrió a Fittipaldi en 1973; tres años más tarde, en 1976, a Lauda; en 1979, otra vez tres años después, a Laffite; y un trienio después, en 1982, Prost se convertía en el último piloto en ganar los dos primeros GP de una temporada sin convertirse en campeón.

Si la repite en China y suma su tercera victoria, y al final no consigue el título, sí que sería el primero en no lograrlo con tres triunfos iniciales de forma consecutiva. Lo que está claro es que Hamilton es su rival, capaz de subir al podio gracias a un inicio tranquilo para evitarse problemas que casi los encuentra con Verstappen; y gracias a maniobras como el triple adelantamiento a Alonso, Hulkenberg y Ocon. El francés sumó el primer punto para un Force India que sigue estancado en el fondo de la parrilla. Un pozo en el que se hunde aún más Williams con un fin de semana que ha dejado claro que pueden ser el peor equipo de un 2018 con mucha batalla en la zona media porque si en Australia se podía descartar a Sauber y a Toro Rosso, en Baréin han entrado en ella, sobre todo en lo que respecta al equipo italiano con motor Honda.

El cuarto puesto de Gasly es toda una inyección de moral para los de Faenza y para los japoneses. El motorista nipón parece haber cambiado de estrategia para convencer a Red Bull de que en 2019 les puede entregar una unidad de potencia al nivel del resto en fiabilidad y competitividad, y lograr su mejor resultado desde su regreso en 2015 con McLaren es una gran manera de hacerlo. Es pronto para valorar si los de Woking van a lamentar el cambio porque es muy probable que los Toro Rosso empiecen pronto a cumplir sanciones por mejorar su propulsor casi cada gran premio. De momento pueden estar contentos con el adiós a Honda con los 22 puntos que ya han sumado en 2018 en dos citas respecto a los 30 que consiguieron en todo 2017.

Alonso aprovechó el ritmo y fiabilidad de su coche, y los errores y problemas ajenos en Australia, y lo ha vuelto a hacer en Baréin pero aquí no ha sido el mejor después de los favoritos. Delante de él, y de un Vandoorne que mantiene el tipo y también puntuó, hay otros tres coches que demostraron ser más rápidos en clasificación y, aunque menos, también en carrera. El español es cuarto en el mundial y McLaren tercero, pero son posiciones irreales visto lo visto. Está claro que entre que se apagan los semáforos y ven la bandera a cuadros son competitivos, pero el sábado están lejos de coches como Renault o Haas, y más bien cerca de otros como Williams o Sauber.

El MCL33 funciona bien pero tiene que hacerlo mucho mejor. Mucho hablaban de que con el motor francés en el MCL32 estarían a la altura de Red Bull y ahora tienen que demostrar que pueden alcanzarlos, si no, toda esa culpa que cargaban en Honda se demostrará que también era de un equipo y un coche que tampoco estaba a la altura. El que tampoco está a la altura que de él se espera es su compatriota Sainz. Un punto de botín en dos citas es muy poco comparado con los 14 que suma un Hülkenberg que sigue demostrando que tampoco tiene mucho que envidiar con los pilotos estrella de la parrilla.