Mónaco 2019: Hamilton sufre, llora... pero gana

Parecía que Bottas podía hacer la 'pole', incluso Leclerc optaba a ella tras unos terceros libres prometedores... pero el monegasco se descartó pronto con un nuevo error de Ferrari que empieza a convertir en habitual pegarse tiros a si mismos. Sin el ídolo local el finlandés le puso muy difícil a su compañero en el primer intento aunque en el segundo Hamilton sacó todo su talento para salir primero en Mónaco por segunda vez en su carrera deportiva en F1. Como es habitual en el principado, lo tenía todo para ganar aunque al británico le iba a tocar sufrir el domingo. El primer momento clave iba a ser una salida en la que no iba a haber cambios significativos aunque sí en las siguientes curvas.



La maniobra la protagonizaba Sainz, que en la subida hacia el casino recuperaba la posición perdida con uno de los Toro Rosso y ganaba la del otro. Un adelantamiento espectacular y muy eficaz. El español logró terminar sexto gracias a ello y a una buena decisión táctica de McLaren que no adelantó la parada para aprovechar la salida del coche de seguridad, y eso le permitió superar a todos los que si lo hicieron. Parte de esa sexta posición se la debe al adelantamiento, parte a la estrategia, pero también a su compañero que hizo de barrera para que frenar a los contrincantes de su vecino de garaje; y a Leclerc, que con su ímpetu provocó ese periodo de carrera neutralizada.


El de Ferrari buscaba recuperar parte del terreno perdido el sábado y logró que viviéramos un inicio de carrera muy emocionante con dos adelantamientos espectaculares a Norris en 'Loews' y a Grosjean en 'La Rascasse'. Por cierto, que el galo hablara de maniobra kamikaze solo merece esto: habló de puntas la tacones. Lástima que el intento sobre Hülkenberg acabara mal. Una tentativa que también hizo que la cabeza de carrera entrara a cambiar neumáticos. Bottas dejó espacio para no perder tiempo tras Hamilton y evitar ser superado por Verstappen y Vettel... pero el holandés logró salir por delante aunque apretó demasiado al finlandés. Tanto que rozó el muro, pinchó y volvió a entrar a poner otro juego de ruedas.


Max se colocaba segundo y, al igual que Sebastian y Valtteri, llevaba gomas duras frente a las medias de Hamilton. Lewis no iba especialmente rápido aunque eso no impidió que sufriera con sus desgaste en una parte final de carrera en la que se quejó en exceso de la elección de neumáticos por parte de su equipo aunque seguro que sufrió para contener a un Verstappen que se insinuaba cada vuelta en 'Loews' y realizó un intento a la desesperada y sin éxito en el puerto. Esta maniobra no le costó sanción pero sí la que protagonizó con el otro Mercedes. Cinco segundos de sanción que le costaron un podio que tuvo en lo más alto a Hamilton y también a su compañero pero sin doblete, ya que el segundo fue Vettel: por primera vez en 2019 los Mercedes no lograban un 1-2.


Hamilton sale más líder de Mónaco en una cita en la que su ganador no repite como campeón desde que en 2011 lo lograra Vettel. En los siete años siguientes, el vencedor en el principado no lo era al final del año. Veremos si el británico rompe la tendencia y acaba con otro baño de celebración, y que sea menos peligroso que el que se dio en la piscina de Mónaco, en estas fechas llena de productos químicos que ayudan a extinguir incendios. Incendios, pero de otro tipo, los que tendrán que empezar a apagar en Racing Point y Alfa Romeo, que en esta cita se han acercado demasiado a unos Williams que, lejos de avanzar, se estancan como los peores de este 2019.


Por cierto, uno de los Racing Point, el de Pérez, vivió un momento muy peligroso que pudo acabar muy mal. Durante el fin de semana ya observé maniobras demasiado arriesgadas de los comisarios al retirar coches accidentados en la F2 o la Porsche Supercup, y durante la F1 siguieron arriesgando. La imagen que ha compartido 'Checo' en las redes sociales habla por sí sola. Por favor, que no se olvide que el papel de los comisarios es ayudar a que la seguridad sea la máxima para todos y eso les incluye a ellos.

Previa Mónaco 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Solo me daba pena ser tan breve por un puñado de pilotos porque Mónaco en 2018 se podía resumir muy rápido: aburrimiento tenso. Tenso sí, pero aburrido. Sabíamos que lo iba a ser en la cabeza con un Ricciardo que no dio opción a nadie desde el inicio. Su compañero lo intentó y acabó contra las protecciones, otro año más, quedándose sin rival por la 'pole' y la victoria. Verstappen era el único que podía evitar que Daniel cobrará su deuda con el principado y llevarse un triunfo que parecía desvanecerse cuando lo hizo su "potencia eléctrica". Más de un centenar de caballos menos que sus perseguidores que ninguno pudo aprovechar por las características de esta pista, por problemas de neumáticos y porque quizá les venía bien a todos llegar como salieron.

Porque eso fue lo que pasó, Ricciardo aguantó; Vettel no supo ni pudo atacar; Hamilton se quejó de todo aunque le convenía todo lo que ocurrió; y Kimi y Bottas acabaron con Ocon, Gasly, Hülkenberg y Verstappen pegados a su cola. De los seis primeros solo merecen elogios el ganador y el sexto. Uno por gestionar su posición de privilegio y el otro por comandar a una clase media que no pudo aprovechar los problemas de los mejores coches. Alonso hubiera sido séptimo, como salía, de no ser por un fallo de múltiples partes de su coche. El que se presumía como el GP donde McLaren mostraría sus bondades quedó como su peor cita en lo que llevaban de 2018, la primera en la que no puntuaban y donde quedaba claro que el motor Honda no era su único problema.

Tras el español hubieran llegado los que acabaron tras Ocon. El Toro Rosso de Gasly realizó un fin de semana casi perfecto rematado con una carrera en la que fue quien mejor gestionó sus ruedas. Hülkenberg pudo luchar gracias al buen talante de su compañero que vio como Renault acertó con la estrategia de Nico y arruinó la suya. A pesar de todo les dio un punto y evitó que la remontada de Verstappen pusiera en riesgo la posición de su compañero. Bien Sainz a pesar de todo, que casi tuvo que pedir la hora porque Ericsson casi le alcanza, algo que hubieran hecho Hartley o Leclerc si el piloto local no hubiera arroyado al neozelandés al quedarse sin frenos. Lo dicho, Mónaco es espectacular y siempre debe estar en el calendario, pero hay ocasiones en las que hay que reconocer que no es la carrera más divertida que se puede ver.

Mónaco 2018: Ricciardo cobra su deuda

Solo me da pena ser tan breve por un puñado de pilotos porque Mónaco en 2018 se puede resumir muy rápido: aburrimiento tenso. Tenso sí, pero aburrido. Sabíamos que lo iba a ser en la cabeza con un Ricciardo que no dio opción a nadie desde el inicio. Su compañero lo intentó y acabó contra las protecciones, otro año más, quedándose sin rival por la 'pole' y la victoria. Verstappen era el único que podía evitar que Daniel cobrará su deuda con el principado y llevarse un triunfo que parecía desvanecerse cuando lo hizo su "potencia eléctrica". Más de un centenar de caballos menos que sus perseguidores que ninguno pudo aprovechar por las características de esta pista, por problemas de neumáticos y porque quizá les venía bien a todos llegar como salieron.

Porque eso fue lo que pasó, Ricciardo aguantó; Vettel no supo ni pudo atacar; Hamilton se quejó de todo aunque le convenía todo lo que ocurrió; y Kimi y Bottas acabaron con Ocon, Gasly, Hülkenberg y Verstappen pegados a su cola. De los seis primeros solo merecen elogios el ganador y el sexto. Uno por gestionar su posición de privilegio y el otro por comandar a una clase media que no pudo aprovechar los problemas de los mejores coches. Alonso hubiera sido séptimo, como salía, de no ser por un fallo de múltiples partes de su coche. El que se presumía como el GP donde McLaren mostraría sus bondades ha quedado como su peor cita de 2018, la primera en la que no puntúan y donde ha quedado claro que el motor Honda no era su único problema.

Tras el español hubieran llegado los que acabaron tras Ocon. El Toro Rosso de Gasly realizó un fin de semana casi perfecto rematado con una carrera en la que fue quien mejor gestionó sus ruedas. Hülkenberg pudo luchar gracias al buen talante de su compañero que vio como Renault acertó con la estrategia de Nico y arruinó la suya. A pesar de todo les dio un punto y evitó que la remontada de Verstappen pusiera en riesgo la posición de cu compañero. Bien Sainz a pesar de todo que casi tuvo que pedir la hora porque Ericsson casi le alcanza, algo que hubieran hecho Hartley o Leclerc si el piloto local no hubiera arroyado al neozelandés al quedarse sin frenos. Lo dicho, Mónaco es espectacular y siempre debe estar en el calendario, pero hay ocasiones en las que hay que reconocer que no es la carrera más divertida que se puede ver.

Previa Mónaco 2018: ¿Qué ocurrió en 2017?

Vettel no falló, ese era el títular de lo que vivimos en Mónaco 2017, una cita con la F1 a medio camino entre lo rutinario y lo inusual. Entre lo común y habitual, lo de siempre: pocos adelantamientos, toques con el muro y mucho protagonismo entre los ajenos al 'gran circo'. Lo extraño lo puso un McLaren huérfano de jefe y primer piloto; un Hamilton sufridor; y una Ferrari que volvía a lo más alto en el principado. Los italianos repitieron la primera línea de parrilla de salida que ya lograron en Sochi, aunque esta vez el hombre de la 'pole' fue Kimi. El finés hizo todo bien menos una cosa y eso le costó la que hubiera sido su primera victoria desde su retorno al equipo italiano. Hay quienes culparon al equipo y otros al piloto, pero lo cierto era que quien arriesgó fue Sebastian al mantenerse más tiempo en pista

Ferrari destrozó a Mercedes en Mónaco. Sin plaza en la primera fila de la parrilla, sin podio y con un Hamilton que no pudo ni con los Toro Rosso (con Kvyat en los primeros compases y con Sainz en los últimos). Bottas no inquietó apenas a los de Maranello y no aprovechó la situación para acercarse algo más a su compañero de equipo. Además, vio como los Red Bull le complicaron la carrera y le dejaron sin podio. Ricciardo logró esa plaza en el cajón que, en principio, parecía que sería para Valtteri o para su compañero Verstappen; pero el australiano jugó la misma carta que el ganador de la cita.

Vettel perdió la 'pole' por muy poco y demostró que su ritmo era una amenaza para su compañero. Kimi se defendió con la estrategia más lógica pero entrar antes no fue lo más adecuado en Mónaco. El finés (o Ferrari) erró con el tráfico y el alemán se aprovechó de ello para poner 25 puntos de ventaja sobre Hamilton. Sebastian podía marcar un 'cero' sin que Lewis le arrebatese el liderato del mundial.

Entre lo inusual, al menos visto lo visto hasta entonces, fue ver a los dos Force India fuera de los puntos. Pérez y Ocon habían entrado entre los 10 primeros en las cinco primeras carreras de 2017 pero en Mónaco todo se torció. El galo empezó a perder oportunidades con un accidente en los libres y el mexicano lo hizo con un exceso de celo que le llevo a tocarse con ambos Toro Rosso, hundirse en la clasificación y ganarse una sanción. Su plaza como "puntuadores" la ocuparon los dos hombres de Haas, con una carrera discreta pero muy efectiva; tanto como la de un Massa que pescó en el caos de los hombres que tuvo a su alrededor.

A todos ellos les superó un Sainz que se mantuvo calmado desde que el sábado logró la mejor posición de salida a la que podía aspirar. La sexta plaza del madrileño no fue amenazada por nadie. Su Toro Rosso era inferior a otros coches de la parrilla pero aprovechó las características del circuito para aguantar e, incluso, escaparse. Carlos no deja de dar la razón a todos los que se fijan en él y ya no se le escapaba a nadie que 2017 iba a ser su último año con los de Faenza pero, ni mucho menos, en F1.

Lejos de estas buenas sensaciones estuvo McLaren. Nos intentaron "vender" que habían mejorado con sus dos coches entrando en Q3 pero la realidad era muy distinta. Vandoorne encontró con mucha facilidad los límites de la pista y su accidente en Q2 propició que muchos otros pilotos no pudieran mejorar sus tiempos, algo que con toda seguridad hubiera provocado que los de Woking no hubieran clasificado tan "bien". Además el regreso de Button llegó con más problemas en su coche, el de Alonso, y con la consiguiente penalización por haber superado ya el límite de uso de algunos componentes de su motor. El británico empezó bien su fin de semana como sustituto pero el domingo se diluyó al salir desde 'boxes' tras una conversación con Fernando vía radio con demasiado nivel de colegueo. Después, anulado por la estrategia y la velocidad de su coche acabó por arrollar a su compañero de viaje durante casi toda la carrera. Llevarse por delante a Wehrlein fue el broche menos afortunado que pudo tener Jenson para cerrar la que pudo ser su última oportunidad sobre un Fórmula 1.

Mónaco 2017: Vettel no falla

Mónaco ha vivido en 2017 una cita con la F1 a medio camino entre lo rutinario y lo inusual. Entre lo común y habitual, lo de siempre: pocos adelantamientos, toques con el muro y mucho protagonismo entre los ajenos al 'gran circo'. Lo extraño lo puso un McLaren huérfano de jefe y primer piloto; un Hamilton sufridor; y una Ferrari que volvía a lo más alto en el principado. Los italianos repitieron la primera línea de parrilla de salida que ya lograron en Sochi, aunque esta vez el hombre de la 'pole' fue Kimi. El finés hizo todo bien menos una cosa y eso le costó la que hubiera sido su primera victoria desde su retorno al equipo italiano. Hay quienes culpan al equipo y otros al piloto, pero lo cierto es que quien arriesgó fue Sebastian al mantenerse más tiempo en pista

Ferrari destrozó a Mercedes en Mónaco. Sin plaza en la primera fila de la parrilla, sin podio y con un Hamilton que no pudo con los Toro Rosso (con Kvyat en los primeros compases y con Sainz en los últimos). Bottas no inquietó apenas a los de Maranello y no aprovechó la situación para acercarse algo más a su compañero de equipo. Además, vio como los Red Bull le complicaron la carrera y le dejaron sin podio. Ricciardo logró esa plaza en el cajón que, en principio, parecía que sería para Valtteri o para su compañero Verstappen; pero el australiano jugó la misma carta que el ganador de la cita.

Vettel perdió la 'pole' por muy poco y demostró que su ritmo era una amenaza para su compañero. Kimi se defendió con la estrategia más lógica pero entrar antes no fue lo más adecuado en Mónaco. El finés (o Ferrari) erró con el tráfico y el alemán se aprovechó de ello para poner 25 puntos de ventaja sobre Hamilton. Sebastian puede marcar un 'cero' sin que Lewis le arrebate el liderato del mundial.


Entre lo inusual, al menos visto lo visto hasta entonces, fue ver a los dos Force India fuera de los puntos. Pérez y Ocon habían entrado entre los 10 primeros en las cinco primeras carreras del año pero en Mónaco todo se torció. El galo empezó a perder oportunidades con un accidente en los libres y el mexicano lo hizo con un exceso de celo que le llevo a tocarse con ambos Toro Rosso, hundirse en la clasificación y ganarse una sanción. Su plaza como "puntuadores" la ocuparon los dos hombres de Haas, con una carrera discreta pero muy efectiva; tanto como la de un Massa que pescó en el caos de los hombres que tuvo a su alrededor.


A todos ellos les superó un Sainz que se mantuvo calmado desde que el sábado logró la mejor posición de salida a la que podía aspirar. La sexta plaza del madrileño no fue amenazada por nadie. Su Toro Rosso era inferior a otros coches de la parrilla pero aprovechó las características del circuito para aguantar e, incluso, escaparse. Carlos no deja de dar la razón a todos los que se fijan en él y ya no se le escapa a nadie que este será su último año con los de Faenza pero, ni mucho menos, en F1.

Lejos de estas buenas sensaciones estuvo McLaren. Nos intentaron "vender" que habían mejorado con sus dos coches entrando en Q3 pero la realidad es muy distinta. Vandoorne encontró con mucha facilidad los límites de la pista y su accidente en Q2 propició que muchos otros pilotos no pudieran mejorar sus tiempos, algo que con toda seguridad hubiera provocado que los de Woking no hubieran clasificado tan "bien". Además el regreso de Button llegó con más problemas en su coche, el de Alonso, y con la consiguiente penalización por haber superado ya el límite de uso de algunos componentes de su motor. El británico empezó bien su fin de semana como sustituto pero el domingo se diluyó al salir desde 'boxes' tras una conversación con Fernando vía radio con demasiado nivel de colegueo. Después, anulado por la estrategia y la velocidad de su coche acabó por arrollar a su compañero de viaje durante casi toda la carrera. Llevarse por delante a Wehrlein fue el broche menos afortunado que pudo tener Jenson para cerrar la que pudo ser su última oportunidad sobre un Fórmula 1.

Previa Mónaco 2017: ¿Qué ocurrió en 2016?

La esperada lluvia otorgó a la carrera de Mónaco de 2016 de una dosis de emoción extra en la pista del mundial en la que es más complicado adelantar, aunque para ello tuvimos que esperar un buen puñado de vueltas. Charlie Whiting volvió a arrebatarnos una salida sobre pista mojada. Sé que algunos lo entendieron y entienden pero, para mí, es una decisión errónea. Creo que se puede y debe idear otro sistema que no nos robe uno de los momentos más emocionantes de cada cita, y que tampoco añada peligros añadidos para los pilotos. Quizá sería más adecuado que los coches diesen la vuelta de formación para probar el agarre y la visibilidad, y que dirección de carrera les escuche para tomar una decisión. Si la mayoría de los corredores dan el visto bueno, semáforos rojos y a pilotar; y sí es que no, paramos máquinas, un grupo reducido de mecánicos vuelve y en 10 minutos a probar de nuevo: se da otra vuelta (se resta a la distancia total de carrera) y así hasta que se pueda tomar la salida. Nos evitaríamos un espectáculo bochornoso y ganaríamos en emoción y seguridad. Sí, también en seguridad. Rodar detrás del coche de seguridad durante esas vueltas hace que se pierda la temperatura ideal de funcionamiento de componentes como los frenos y los neumáticos. Hasta aquí mi pataleta contra Whiting y la FIA.

Red Bull demostró en un fin de semana como se puede dominar un gran premio y tirarlo todo por la borda en unos segundos. 44 (el número de moda de la cita monegasca de 2016) carreras después, los austriacos (y Renault) volvían a la 'pole'. Ricciardo se estrenaba en la primera posición de la parrilla de salida y, aunque le robaron las primeros giros sobre pista mojada, se escapó con facilidad de un Rosberg con un ritmo nefasto. El australiano, por contra, lo tuvo tremendo. Hasta con una estrategia errónea hubiera ganado de calle, pero su equipo le condenó en un cambio de neumáticos en el que sus "nuevos zapatos" todavía estaban en la caja. Se reincorporó a pista detrás de Hamilton y ahí se tuvo que quedar. Daniel intentó superar a Lewis y podría haberlo hecho, pero el británico cerró la puerta superando el límite de lo legal al saltarse la 'chicane' del puerto y apretar después al australiano hacia el muro, una maniobra bastante discutible. Una lástima para los de la bebida energética que por otro lado vieron como su otro coche, el de Verstappen, se iba contra los muros el sábado; y también el domingo cuando estaba remontando de forma espectacular desde su posición de salida en el 'pit lane'. El holandés ganó en España y buscaba 'doctorarse' en Mónaco pero tenía que serenarse aún más para lograr acabar una prueba en uno de los circuitos más exigentes de la Fórmula 1.

En Mercedes vivieron una ligera decepción con Rosberg. No pudo buscar su cuarto triunfo consecutivo después de perder temperatura en sus frenos y neumáticos mientras rodaba detrás del coche de seguridad. Los problemas le obligaron a ceder su puesto a Hamilton y le fueron relegando poco a poco a posiciones más modestas. Generoso Nico que permitió a Lewis optar a la victoria final gracias al fiasco de Red Bull con Ricciardo y a la nula capacidad de Ferrari para igualar el ritmo de los mejores. Por eso, aunque la carrera del británico fue buena, no me voy a entretener comentándola porque no la puedo poner al nivel que muchos la ponen, ni compararla con la de alguno de sus rivales. Hamilton pilotó bien pero se encontró con la victoria.

Sí le voy a dedicar tiempo al equipo de Maranello que, paso a paso, se alejaba de una lucha a la que siempre aspira. Después de un 2015 en la buena dirección y unos test "prometedores", 2016 avanzaba sin remisión hacia un nuevo fiasco. Mónaco tuvo de todo: problemas de fiabilidad que relegaron a Kimi al corazón de la parrilla de salida; el finés se equivocó en la primera vuelta sin el coche de seguridad; y Vettel no pudo acercarse al podio por ritmo ni estrategia. Red Bull ya demostró en Montmeló que podía complicar la vida a los Ferrari, y en Mónaco, con el remozado motor Renault, les pasaron por encima. Lo más preocupante para los italianos no sólo fue algo que todos esperábamos, fue ver como Force India y Toro Rosso (¡con el motor Ferrari de 2015!) estavieron muy cerca de su nivel en clasificación y hasta por delante en carrera, y con unos McLaren y Haas menos lejos de lo previsible. La 'Scuderia' se alejaba de la cabeza y en cada cita veía como se multiplicaban unos enemigos que a principio de temporada parecía que no les inquietarían. Quedarse fuera del podio por primera vez en todo 2016 era algo más que una señal, era una evidencia.

Y si en evidencia quedó Ferrari, ¿qué decir de Williams? Un desastre absoluto. El punto que sumó Massa fue demasiado premio para un fin de semana en el que dejaron claras sus deficiencias y algo más: estaban pensando en 2017 desde hace mucho, y no lo debieron de hacer muy bien porque su tendencia sigue siendo a la baja.

Una situación muy diferente vivió el equipo que se coló en el podio y el que pudo hacerlo. Pérez aprovechó un Force India que fue de maravilla todo el fin de semana para subir al cajón con total merecimiento. El mexicano llegó a dar síntomas de acercarse al dueto de cabeza y controló sin problema al único Ferrari superviviente.

El único rival para Sergio (además de su compañero) fue Sainz. Un error de su equipo con la estrategia y en una de sus paradas en 'boxes' privó al español de disputar el podio a 'Checo' Pérez. El de Toro Rosso condujo de forma impecable y se tuvo que conformar con una octava plaza que pudo haber sido el primer podio del madrileño en F1.

En medio de la nada estuvo McLaren. Su mayor deficiencia, el motor, con menos peso en las calles monegascas les permitió pelear para entrar con solvencia en Q3 y para optar a los puntos. La estrategia, común y particular; y la experiencia y calidad de sus pilotos pesó mucho más que su insuficiente propulsor, flojo chasis y una aerodinámica que, al principio, parecía mejor de lo que es. Alonso supo leer la jugada de su equipo, que "sacrificó" a Button, y la llevó un paso más allá para acabar quinto, una posición mucho mejor de lo que seguimos pudiendo esperar de los Woking.

No me quiero olvidar de unos Haas que no respondían a las expectativas creadas en las dos primeras carreras; un Renault que no aprovechó el propulsor retocado en uno de sus coches, mientras que en el otro asistimos a un nuevo fiasco que volvía a poner en duda el asiento de Palmer; tampoco de unos Manor que se empezaban a dejar ir; y, por último y no menos importante, de Sauber. El equipo suizo era una guerra entre varios reinos de taifas que buscaban su beneficio propio cuando estaba a la vista que era imposible sacar nada bueno de forma individual en un conjunto que se hundía.

Así fue Mónaco en 2016, una carrera siempre emocionante que ganó en espectáculo con la lluvia (cuando la FIA lo permitió), y en la que Hamilton, Pérez y Alonso pescaron ante los fiascos de los equipos que hundieron las carreras de Ricciardo y Sainz, y los problemas de fiabilidad de Rosberg y Kimi. Todo, con unos supuestos neumáticos "ultrablandos" que demostraban ser una nueva apuesta conservadora de Pirelli y la FIA que en 2017 se ha multiplicado aún más.

Mónaco 2016: Lluvia, condenas y aprovechados

La esperada lluvia otorgó a la carrera de Mónaco una dosis de emoción extra en la pista del mundial en la que es más complicado adelantar, aunque para ello tuvimos que esperar un buen puñado de vueltas. Charlie Whiting volvió a arrebatarnos una salida sobre pista mojada. Sé que algunos lo entienden pero, para mí, es una decisión errónea. Creo que podrían idear otro sistema que no nos robe uno de los momentos más emocionantes de cada cita, y que tampoco añada peligros añadidos para los pilotos. Quizá sería más adecuado que los coches diesen la vuelta de formación para probar el agarre y la visibilidad, y que dirección de carrera les escuche para tomar una decisión. Si la mayoría de los corredores dan el visto bueno, semáforos rojos y a pilotar; y si es que no, paramos máquinas, un grupo reducido de mecánicos vuelve y en 10 minutos a probar de nuevo: se da otra vuelta (se resta a la distancia total de carrera) y así hasta que se pueda tomar la salida. Nos evitaríamos un espectáculo bochornoso y ganaríamos en emoción y seguridad. Sí, también en seguridad. Rodar detrás del coche de seguridad durante esas vueltas hace que se pierda la temperatura ideal de funcionamiento de componentes como los frenos y los neumáticos. Hasta aquí mi pataleta contra Whiting y la FIA.

Red Bull demostró en un fin de semana como se puede dominar un gran premio y tirarlo todo por la borda en unos segundos. 44 (el número de moda de la cita monegasca de 2016) carreras después, los austriacos (y Renault) volvían a la 'pole'. Ricciardo se estrenaba en la primera posición de la parrilla de salida y, aunque le robaron las primeros giros sobre pista mojada, se escapó con facilidad de un Rosberg con un ritmo nefasto. El australiano tenía un ritmo tremendo, hasta con una estrategia errónea hubiera ganado de calle, pero su equipo le condenó en un cambio de neumáticos en el que sus "nuevos zapatos" todavía estaban en la caja. Se reincorporó a pista detrás de Hamilton y ahí se tuvo que quedar. Daniel intentó superar a Lewis y podría haberlo hecho, pero el británico cerró la puerta superando el límite de lo legal al saltarse la 'chicane' del puerto y apretar después al australiano hacia el muro, una maniobra bastante discutible. Una lástima para los de la bebida energética que por otro lado vieron como su otro coche, el de Verstappen, se iba contra los muros el sábado; y también el domingo cuando estaba remontando de forma espectacular desde su posición de salida en el 'pit lane'. El holandés ganó en España y buscaba 'doctorarse' en Mónaco pero tendrá que serenarse aún más para lograr acabar una prueba en uno de los circuitos más exigentes de la Fórmula 1.

En Mercedes vivieron una ligera decepción con Rosberg. No pudo buscar su cuarto triunfo consecutivo después de perder temperatura en sus frenos y neumáticos mientras rodaba detrás del coche de seguridad. Los problemas le obligaron a ceder su puesto a Hamilton y le fueron relegando poco a poco a posiciones más modestas. Generoso Nico que permitió a Lewis optar a la victoria final gracias al fiasco de Red Bull con Ricciardo y a la nula capacidad de Ferrari para igualar el ritmo de los mejores. Por eso, aunque la carrera del británico fue buena, no me voy a entretener comentándola porque no la puedo poner al nivel que muchos la ponen, ni compararla con la de alguno de sus rivales. Hamilton piloto bien pero se encontró con la victoria.

Sí le voy a dedicar tiempo al equipo de Maranello que, paso a paso, se aleja de una lucha a la que siempre aspira. Después de un 2015 en la buena dirección y unos test "prometedores", 2016 avanza sin remisión hacia un nuevo fiasco. Mónaco tuvo de todo: problemas de fiabilidad que relegaron a Kimi al corazón de la parrilla de salida; el finés se equivocó en los primera vuelta sin el coche de seguridad; y Vettel no pudo acercarse al podio por ritmo ni estrategia. Red Bull ya demostró en Montmeló que podía complicar la vida a los Ferrari, y en Mónaco, con el remozado motor Renault, les pasaron por encima. Lo más preocupante para los italianos no sólo fue algo que todos esperábamos, fue ver como Force India y Toro Rosso (¡con el motor Ferrari de 2015!) estaban muy cerca de su nivel en clasificación y hasta por delante en carrera, y con unos McLaren y Haas menos lejos de lo previsible. La 'Scuderia' se aleja de la cabeza y en cada cita ve como se multiplican unos enemigos que a principio de temporada parecía que no les inquietarían. Quedarse fuera del podio por primera vez en todo el año es algo más que una señal, es una evidencia.

Y si en evidencia quedó Ferrari, ¿qué decir de Williams? Un desastre absoluto. El punto que sumó Massa fue demasiado premio para un fin de semana en el que dejaron claras sus deficiencias y algo más: están pensando en 2017 desde hace mucho. Sí el año que viene demuestran una clara mejoría puede que los bochornos de esta campaña sirvan para algo.

Una situación muy diferente vivió el equipo que se coló en el podio y el que pudo hacerlo. Pérez aprovechó un Force India que fue de maravilla todo el fin de semana para subir al cajón con total merecimiento. El mexicano llegó a dar síntomas de acercarse al dueto de cabeza y controló sin problema al único Ferrari superviviente.

El único rival para Sergio (además de su compañero) fue Sainz. Un error de su equipo con la estrategia y en una de sus paradas en 'boxes' privó al español de disputar el podio a 'Checo' Pérez. El de Toro Rosso condujo de forma impecable y se tuvo que conformar con una octava plaza que pudo haber sido el primer podio del madrileño en F1.

En medio de la nada estuvo McLaren. Su mayor deficiencia, el motor, con menos peso en las calles monegascas les permitió pelear para entrar con solvencia en Q3 y para optar a los puntos. La estrategia, común y particular; y la experiencia y calidad de sus pilotos pesó mucho más que su insuficiente propulsor, flojo chasis y una aerodinámica que, al principio, parecía mejor de lo que es. Alonso supo leer la jugada de su equipo, que "sacrificó" a Button, y la llevó un paso más allá para acabar quinto, una posición mucho mejor de lo que podemos esperar de los Woking.

No me quiero olvidar de unos Haas que no responden a las expectativas creadas en las dos primeras carreras; un Renault que no aprovechó el propulsor retocado en uno de sus coches, mientras que en el otro asistimos a un nuevo fiasco que le puede costar el sitio a Palmer; tampoco de unos Manor que se empiezan a dejar ir; y, por último y no menos importante, de Sauber. El equipo suizo es una guerra entre varios reinos de taifas que buscan su beneficio propio cuando está a la vista que es imposible sacar nada bueno de forma individual en un conjunto que se hunde.

Así fue Mónaco, una carrera siempre emocionante que ganó en espectáculo con la lluvia (cuando la FIA lo permitió), y en la que Hamilton, Pérez y Alonso pescaron ante los fiascos de los equipos que hundieron las carreras de Ricciardo y Sainz, y los problemas de fiabilidad de Rosberg y Kimi. Todo, con unos supuestos neumáticos ultrablandos que demostraron ser una nueva apuesta conservadora de Pirelli y la FIA.

Previa Mónaco 2015: Sin pena y con gloria

Eso es Mónaco. Un circuito de otro época en el que los puntos valen lo mismo que en el resto de citas de F1 pero que tiene un sabor muy especial. Y es ese significado el que le otorga un valor diferente a lo logrado en las calles del pequeño principado mediterráneo. Los favoritos son los mismos, también los aspirantes... aunque todos se crecen en este escenario que les crea más dolores de cabeza que ilusión a los responsables e ingenieros de los equipos. Mercedes llega con ganas de hacer lo que mejor saben: ganar y dominar; y Ferrari con la necesidad de demostrar que son la única alternativa a tal dominio. Una hegemonía que quieren que continúe con Hamilton como protagonista de una renovación millonaria con el equipo de la estrella hasta 2018.

Pero no son los únicos que se juegan puntos y prestigio. McLaren tenía puesta la vista fija en las dos primeras citas europeas y, después del "fiasco" en España, Mónaco es el lugar perfecto. Alonso y Button quieren una carrera sin problemas de fiabilidad, sin errores y en la que puedan demostrar que el camino que ha tomado el desarrollo de su coche les puede llevar a lo más alto dentro de unos meses o años. Así se presenta una carrera especial que tiene en un mito su referencia, en un Senna que bailó sobre el asfalto monegasco. Éste es un momento diferente, otra "fiesta"... en la que tienen que demostrar que salir a pista con los de Woking no es "bailar con la más fea".

La "estrella" del primer tercio de 2014

Todavía queda mucho por decidir. Eso es lo que deberíamos decir a estas alturas de campeonato, pero la F1 de 2014 puede tener tan cerca su resolución en junio como en octubre. Al menos, así es a nivel de equipos. Mercedes ha ganado por la mano a la historia de Ferrari y McLaren, y a los vientos de cambio que llegaron con Red Bull. Si alguien dudaba que en la marca germana tenía vencer como objetivo, disipó esas dudas en invieron y en primavera volaron. Cuando en 2009, aquella Brawn Gp, destrozó a sus rivales en aquel inicio de año, se pusieron los sólidos cimientos de una escudería con opciones de estar de nuevo entre los más grandes.

Media década después la historia se repite, con matices. Button dominó y se quedó en solitario en la pelea por el campeonato, y unos emergentes Red Bull fueron los encargados de dar guerra al "ave fénix" que surgió de las cenizas de Honda. Ahora, el equipo austriaco vuelve a ser el mejor colocado para intentar frenar a los todopoderosos alemanes ante la ausencia, casi total, de los tradicionales favoritos. Y las fechas para conocer si este asalto a los dominadores se consuma también coinciden. El primer tercio marca el verdadero ecuador, el auténtico punto de no retorno en 2014. Si nadie planta cara a Mercedes en Canadá y Austria podemos despedirnos de ver a alguien que no sea Hamilton o Rosberg en lo más alto del podio.

A pesar de ello, podemos tener el consuelo, al meno de momento, de ver como la lucha entre Lewis y Nico no se frena. El británico tiene más talento y su experiencia debería haberle hecho madurar, pero en esta última faceta parece que el germano le ha ganado la partida. El ganador en Mónaco ha sabido trabajar con paciencia y esperar su oportunidad sin desesperarse, sin volverse loco. Y ha conseguido que la desesperación y la locura haya acabado en el barrio de su vecino. Ojalá esta guerra interna no termine hasta la última cita por dos motivos. Si sólo tenemos a estos dos pilotos jugándose el mundial, será una bonita batalla; y además puede propiciar que se alguien más se una.

Hasta la fecha, parece que sólo Red Bull está en condiciones de pelear con Mercedes, sobre todo con un Ricciardo que está haciendo un gran trabajo en este comienzo de temporada. Esta progresión del equipo campeón no provoca el desánimo de las demás, al contrario. Hasta McLaren, que está a años luz del equipo de su actual proveedor de motores, cree que puede dar un gran paso en estas semanas; un paso que ya prometió Montezemolo para Ferrari hace unas semanas. En Force India, sus pilotos instan a su escuadra a realizar unos pequeños cambios que les hagan mejorar; y Williams sigue confiando en las posibilidades de su nuevo monoplaza.

Con el joven australiano y Vettel estoy casi convencido de que, tarde o temprano, estarán en condiciones de luchar por alguna victoria. Veo muy difícil que lleguen a este nivel el resto de la "armada Mercedes", así que hay que esperar a conocer si los de Maranello se suman al tren de la victoria, aunque sea en el vagón de cola; o, por el contrario, se convierten en la locomotora de aquellos que intentan evitar con una vuelta perdida cada fin de semana, y viendo cómo se emplea Alonso, seguro que intentarán estar en el primer grupo... otra cosa es que lo consigan.

Mónaco 2014: Rosberg planta batalla

Con la 'pole' del sábado Rosberg no sólo se posicionaba de forma perfecta para vencer por segunda vez consecutiva en su casa, también daba un puñetazo en la mesa de juego particular que tiene a medias con Hamilton. A pesar de que la forma de conseguir salir primero en Mónaco fue sospechosa, lo cierto es que nadie pudo demostrar que su maniobra fuese premeditada. Algo que no ha sido suficiente para calmar a su compañero, que ha vuelto a mostrar su perfil menos atractivo. Lewis se ha extralimitado con sus críticas y declaraciones sobre su lucha con su único rival por el campeonato, que ha mostrado una actitud mucho más conciliadora. Era cuestión de tiempo que Nico lograra batir al británico, que ha encajado mucho peor una derrota que Rosberg las cuatro consecutivas de Hamilton. 

No voy a entrar a debatir si el germano cometió a sabiendas el error en su segundo intento del sábado para evitar que el resto pudiesen optar a batirle, pero creo que hay suficientes herramientas para averiguarlo. Por lo tanto, si el líder del mundial salió impune de esta acción, debemos pensar que fue un hecho fortuito y no planificado. Con su posición de privilegio era fácil pronosticar que el orden de llegada de los Mercedes sería el mismo que en la salida si todo discurría con normalidad, pero con Hamilton detrás siempre se espera que logre una forma de atacar a quien le precede. En esta ocasión, no ha sido así e, incluso, Lewis ha sufrido en las últimas vueltas para contener a Ricciardo. Sigo pensando que el talento del 44 es más evidente que el del 6 pero, hoy, Rosberg ha respondido a su compañero sobre la pista para que la batalla entre ambos siga dando emoción a un campeonato que tendrá a uno de ambos como dueño.

En Red Bull pueden estar satisfechos con su papel de este fin de semana. El australiano ha sufrido una mala salida pero la mala fortuna de los demás le ha permitido volver a la lucha con los hombres de Mercedes. En Mónaco se esperaba que así fuese, pero aún así es una buena noticia ver como recortan diferencias con los favoritos. La mancha en el expediente ha vuelto a recaer en Vettel, que acumula un nuevo contratiempo que le condena a la sexta posición del mundial. El tetracampeón no está entonado y, encima, cuando logra una buena actuación, su coche no le responde al 100%.

Si la mala fortuna de los austriacos es para Sebastian, en Maranello la acapara Räikkönen. Kimi, que había aprovechado los problemas en la salida de Ricciardo y Alonso, y el abandono de Vettel para optar al podio, ha acabado fuera de los puntos después de que un Marussia le pinchase un neumático y que, después de remontar, una maniobra arriesgada ante Magnussen le dejase sin opciones de puntuar. Alonso, que no arrancó del todo mal, se vio encerrado por el australiano en la primera curva y sufrió problemas con el motor eléctrico. Fernando se sobrepuso y aprovechó los problemas de Sebastian y su compañero para acercarse lo máximo posible al podio y mantener viva la ilusión de pelear por el mundial. Sí, ilusión, porque con la mitad de puntos que los Mercedes, es imposible hablar de realidad.

Al menos, en Red Bull y Ferrari, tienen la esperanza de dar guerra a los Mercedes en algunos momentos, porque por detrás las distancias empiezan a crecer de forma exagerada. Hulkenberg ha logrado una gran posición gracias a una arriesgada estrategia y porque sus rivales no han podido superarle en las estrechas calles del principado; McLaren ha recuperado algo de tono con dos pilotos en los puntos; Massa y Grosjean han sobrevivido en una difícil carrera para Williams y Lotus; y los Toro Rosso han perdido una gran oportunidad de hacer un buen papel. Esta clase media cada vez está mas lejos de los tres mejores en 2014, y han tenido un invitado de la "clase baja". Caterham ha estado a punto de ser esa sorpresa pero no lo ha logrado y Sauber... lo del equipo suizo no tiene nombre, ha sido un completo desastre. Por eso tiene más valor el 8º puesto (9º después de una sanción) de Bianchi, que consigue así sus primeros puntos en F1, y también inaugura el casillero de Marussia. Un resultado que se vive como una victoria para la modesta escudería y como una carta de presentación de Jules para intentar competir en un equipo grande.

Mónaco 2014: Libres 1 y 2

Mercedes puede tener a sus rivales algo más cerca que en otros circuitos pero no nos volvamos locos: pensar que algún piloto que no sea Hamilton o Rosberg puede optar a la victoria es una utopía. Es cierto que en los primeros entrenamientos Ricciardo se ha quedado cerca de los bólidos plateados, y Alonso y Vettel no han estado demasiado lejos; y también lo es que, aprovechando las condiciones cambiantes y la poca actividad en pista, el español se ha impuesto a todos en la segunda sesión... Aunque siempre hay un pero, y esta sexta cita de la actual temporada de F1 no iba a ser diferente. Los chicos de la marca de la estrella son favoritos para todo, pero Mónaco es uno de los lugares más propicios para ver sorpresas, sufrir contratiempos o conseguir imposibles, y más si la lluvia empapa el resbaladizo asfalto del principado.

No cometer ningún error será el principal factor que determinará si los "no Mercedes" tienen alguna posibilidad de victoria en el circuito mas diferente del año. Los que mejor colocados están para intentar el asalto y evitar que el rodillo germano siga su curso, son los pilotos de Red Bull. Tanto Vettel, que parece haber recuperado su mejor versión, como Ricciardo, que sigue con su gran inicio de temporada, está preparados para exprimir las cualidades de su coche y volver a la senda que les convirtió en tetracampeones del mundo de forma consecutiva. Aunque las curvas rápidas son su terreno favorito, la buena tracción del monoplaza austriaco también les puede dar cierta "ventaja" en las estrecheces de esta ciudad costera.

La mejor baza de Ferrari está en la veterenía y pericia de sus pilotos en esta pista, sobre del español, porque lo favorito de este circuito para Kimi es su vida nocturna. Fuera de bromas, el mal papel de Alonso el año pasado debe ser un borrón en un casi inmaculado balance en Mónaco. El asturiano es el piloto en activo con mejores datos y querrá irse con mejor sabor de boca que en 2013. Ha trabajado duro y sigue empeñado en subir al podio con un coche inferior al Mercedes y al Red Bull. Este escenario es propicio para hacer historia o sufrir en exceso. Veremos que papel consigue firmar Fernando el sábado y el domingo.

Previa Mónaco 2014 II: Las claves

Cambian los equipos y los pilotos, los motores y los chasis, los neumáticos y las reglas, pero en Mónaco hay unas claves inalterables para ganar o, al menos, para intentar ganar.

La más evidente es clasificar bien. Si no sales en las dos primeras filas es casi imposible pensar que serás el primero en ver la bandera a cuadros. Podemos dar decenas de datos y estadísticas para justificar esta afirmación, pero creo que viendo el trazado del principado es suficiente. No tenemos que abrumarnos con números si una calles estrechas, retorcidas y rodeadas de barreras nos dan la respuesta. Quien sale primero tiene todo a favor para ganar, y aunque no quiero tiramos de estadísticas: el piloto de la pole ha ganado en 8 de las últimas 9 carreras. Y muchas veces sus perseguidores eran igual o más rápidos que el vencedor: en los últimos 6 años el ganador ha llegado con menos de 5 segundos de ventaja respecto al segundo (menos en 2009).

Esta primera premisa nos lleva a la segunda: paciencia. Ser paciente y no desesperarse es importante siempre, pero aquí aun más. Hay que estar tranquilo y calmado cuando se encabeza el pelotón, y cuando uno es el integrante de una fila  y buscas un adelantamiento en cualquier parte. Desesperarse es el error más común en Mónaco y el culpable de muchos accidentes y abandonos.

Si clasificamos bastante bien y mantenemos la calma ¿qué otras claves nos faltan? Aunque se dice que el piloto prima más que el coche en las calles monegascas, esto no es así. Las prestaciones de los monoplazas se igualan, pero un coche potente, estable y con buena tracción te da muchas más garantías que un coche subvirador, menos potente e inestable.

Y llegamos al piloto. Sin un coche fuerte un gran piloto tiene que pelear por hacer un papel respetable, pero con un buen monoplaza tiene muchas oportunidades de alcanzar el podio. Eso si, un conductor excepcional marca la diferencia y es capaz de realizar adelantamientos donde no es posible y remontar en una pista imposible. Aunque no sea la clave más importante, en Mónaco es más importante que en cualquier otro trazado del mundial.