Hungría 2019: Hamilton ensombrece a Verstappen

Verstappen, llamado a batir récords de precocidad en F1, ha tardado más de tres años desde que logró su primera victoria para conseguir su primera 'pole'. Además de no haber batido a Vettel, a Leclerc ni a Alonso, tampoco la ha convertido en victoria. La batalla del sábado volvió a ser muy ajustada con el de Red Bull superando a Bottas por milésimas. Sin embargo, el candidato a pelear con el holandés sería el otro Mercedes, el de Hamilton. El británico salía mejor que el finlandés, que primero se tocaba con su compañero y después con un Leclerc que parecía tener un coche indestructible tras su golpe en clasificación.


Valtteri salía mal parado y tuvo que entrar a cambiar su morro, engancharse a cola del pelotón e intentar remontar. Charles cerró la maniobra con el podio medio atado pero lo perdió en los compases finales ante un compañero con una estrategia más arriesgada pero acertada. Vettel sumaba un nuevo y reconfortante podio antes del parón veraniego por detrás de los grandes protagonistas. El Ferrari no pudo ni soñar con pelear con Verstappen ni Hamilton. Ambos dieron todo, incluso Lewis arriesgó con un intento de adelantamiento imposible. Demasiados riesgos que los estrategas de Mercedes calibraron junto con el posible desgaste de los neumáticos de Max. Lewis dudó cuando le obligaron a entrar a cambiar de gomas a falta de 20 vueltas para el final pero acabó reconociendo que acertaron de pleno cuando en el giro 67 de 70 cazaba al Red Bull y se quedaba con su séptima victoria en Hungaroring.


La lucha entre ambos no tuvo mucho de cuerpo a cuerpo pero fue intensa y, sobre todo, guardándose muy poco. Las cuatro carreras antes del parón veraniego han sido un buen espectáculo para los que pedimos una F1 sin estrategias timoratas y ritmos ahorrados. Hamilton no dejó de apretar en ningún momento y ganó. El otro ganador del fin de semana, aunque apenas lo vimos, fue Sainz. No es patriotismo ni forofismo, pero que el quinto clasificado que contuvo a un coche muy superior durante media carrera no acaparará ni un plano, mientras vimos 5 vueltas de lucha entre el 14º y el 15º clasificado, es vergonzoso, estúpido e increíble; no hay otra forma de decirlo. El de McLaren volvió a realizar una gran salida en la que superó a su compañero y a un Gasly que no pudo con él. El español se reafirma como el mejor del resto y se queda a cinco puntos de un francés que tiene imposible seguir en la F1 en 2020 y que se está salvando de perder su asiento este mismo año porque no hay garantías de un repuesto que salve la situación en estos meses y que continúe en la siguiente temporada.



Por detrás poco más que decir. Kimi demuestra carrera tras carrera que la experiencia es un grado y Norris perdió la oportunidad de acabar junto a su compañero tras una nefasta parada. A pesar de todo sumó como también hizo un Albon que es muy contundente en pista y firma unos domingos a gran nivel. Nivel que ha demostrado (a pesar del resultado final) Russell. El británico rozó con su Williams un paso a Q2 que hubiera sido milagroso. Y el domingo confirmó esas buenas sensaciones dejando por detrás al Racing Point de Stroll (ya sabéis mi opinión sobre el nefasto nivel de su pilotaje) y al Alfa Romeo de un desafortunado Giovinazzi. Ojalá veamos a los de Grove luchar por escapar de ese pozo tras un parón veraniego tras el que nadie espera demasiadas novedades... o sí.

Previa Francia 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Hamilton salió inmune de la única situación complicada de toda la cita: la salida. No arrancó bien y Vettel sí, pero el exceso de ímpetu le hizo llevarse por delante a Bottas. Las posibilidades de ambos de inquietar a Lewis quedaron en nada por el morro roto del Ferrari y el pinchazo del Mercedes. Los Red Bull, poca amenaza en Paul Ricard para los líderes, se quedaron como única alternativa al campeón del mundo. Cuando Verstappen apretaba, el británico sacaba algo de lo mucho que tenía guardado. Y Ricciardo, obligado a recuperar plazas y perseguir a su compañero, gastó muchos recursos en tanta batalla y acabó superado por un Kimi que lograba así un hecho curioso: es el tercer podio consecutivo con un integrante de cada equipo (Red Bull, Mercedes y Ferrari), sin además repetir posición ya que cada uno de ellos ha sumado una victoria, un segundo puesto y un tercero.

Lejos de las curiosidades estaba el fiasco que suponía para Vettel dejarse tantos puntos en un mundial tan apretado como estaba por entonces el de 2018, en el que todo podía decidirse por pequeños detalles y errores como el que el germano cometió en el regreso del GP de Francia a la F1. Errores que aprovechó Sainz para colarse en un 'top 6' que parecía imposible para cualquiera que no llevara una de las tres mejores monturas. El español metió a su Renault en Q3, estuvo muy listo en la salida (llegó a rodar tercero) y controló a sus perseguidores sin problemas, pero otro fallo en el motor de su coche le impidió defenderse en los últimos giros y acabó 8º. Y pudo ser peor si no llega a ser por el coche de seguridad virtual que provocó un Stroll que seguía llenando de razones a todos los que cuestionábamos (y sigo haciendo) su evidente falta de talento.

El canadiense tenía su parte de culpa pero también su coche. El Williams era el peor coche, con diferencia. Lento, inestable y nervioso..., y con dos pilotos que no sabían desarrollar un monoplaza, ¡vaya mezcla! Si el tercer equipo más laureado de la historia vivía en una crisis permanente, el segundo no iba mejor. McLaren no colocó a ninguno de sus coches en Q2; erraron con la estrategia de sus pilotos, la suspensión del español acabó destrozada, y nos daban la razón a los que pensamos que su actuación en Australia no era un inicio esperanzador si no un techo prematuro al ver lo que ocurrió en las siguientes citas. Alonso tiene muy difícil seguir en F1 con la única alternativa de un proyecto sin rumbo ni resultados. Aunque lo niegue, es muy complicado estar en un campeonato (WEC) con el mejor coche mientras en el otro te arrastras con un chasis deficiente al que le sacan los colores equipos con menos presupuesto y tradición como Haas, Sauber, Toro Rosso y Force India. Por cierto, cada vez tenía más ganas de ver a Leclerc con un coche decente porque lo que estaba haciendo con el coche con menos presupuesto de toda la parrilla era de sobresaliente.

Previa China 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

El de 2019 es el 1.000 y aunque el de 2018 fue el 979, también fue memorable. Lo más destacado, al menos para mí, fue la lección que Ricciardo dio a muchos niveles. En los terceros entrenamientos libres peligraba todo su fin de semana (y de paso parte de la temporada) con una rotura de motor que casi le dejaba sin salir a la clasificación. Pero su equipo de mecánicos no se rindió y colocó a su Red Bull con el tiempo justo para pasar de la Q1 a la Q2. Ellos no bajaron los brazos y Daniel respondió, tampoco lo hizo. El australiano cumplió llegando a Q3 y quedándose cerca de su compañero para cerrar el 'top 6' del grupo de favoritos. Él estaba donde tenía que estar y el domingo fue el que mejor aprovechó las circunstancias de una carrera algo alocada, siendo agresivo pero respetuoso, rápido y constante..., en definitiva: el mejor.

El triunfo de Ricciardo me reafirmaba en que está injustamente fuera de ese grupo de los mejores en el que damos por hecho que sí está su vecino de garaje. Verstappen es rápido, mucho; y bueno, mucho; pero también seguía siendo demasiado impetuoso, ansioso e irreflexivo. Donde Daniel dejaba clavado a Kimi y Hamilton, Max se llevaba puesto a Vettel. Un error que venía después de otro exceso de optimismo ante Lewis que le hizo perder posición con su compañero. La tuvo con ambos aspirantes al título pero perjudicando al germano: además de echarlo y propiciar que le superara el británico, la penalización por hacerlo solo le hizo perder una posición ante el de Mercedes.

El equipo de la estrella tenía en su mano devolver las jugadas estratégicas a Ferrari de las dos primeras citas de 2018 con un Bottas que mantuvo la presión sobre Vettel para superarlo en una parada que pilló dormidos a los de Maranello. El finlandés hubiera sido un justo vencedor tras mantener la presión sobre Sebastian y por aprovechar una buena estrategia de su equipo que tuvo que defender hasta que llegó el momento que lo cambió todo, el del choque entre los Toro Rosso. Si la maniobra de Verstappen sobre Vettel fue absurda, la de Gasly sobre Hartley no se queda atrás; tampoco la tardanza de dirección de carrera en desplegar el coche de seguridad para limpiar la pista. Un 'safety' que convirtió en favoritos a los Red Bull para hacerse con la victoria y que perjudicó a un Alonso que entró más tarde que nadie a hacer su única parada.

McLaren seguía dando muestras de debilidad respecto a los dos otros equipos con motor Renault, sobre todo a una vuelta. Las diferencias las recorta con un buen ritmo de carrera que le permitía entrar en la zona de puntos con facilidad aunque en China no pudo acompañarle un Vandoorne que sufrió tras una mala salida y mala primera vuelta. El español hubiera podido acabar por delante de Hülkenberg si el coche de seguridad le hubiera beneficiado y si hubiera conseguido deshacerse de Grosjean. A pesar de todo, la séptima plaza era mejor de la prevista viendo el rendimiento de un coche que peleaba por ser el 5º mejor en cuanto a ritmo y el 7º en cuanto a velocidad en clasificación.

Tras Fernando llegaba un Vettel al que todo el viento a favor que sopló en Australia y Baréin se le volvió en contra en China. La 'pole', con Räikkönen a su lado, parecía mostrar que el camino hacia la tercera victoria consecutiva estaba bastante despejado pero no fue así. Bottas no se alejó y apretó cuando tuvo que hacerlo para robarle la primera posición que pudo recuperar gracias al sacrificio de un Kimi que pudo haber superado a su compatriota, un cambio de posición que hubiera permitido a Ferrari seguir por delante de Mercedes en el mundial, algo que no ocurrió y hizo que los germanos superaran a los italianos.

Lideraban, sí, y sus dos pilotos estaban más cerca de Vettel pero no habían ganado ninguna carrera. La marca de la estrella se estaba llevando comentarios negativos y preocupantes por no haber logrado victoria alguna y por fallar en momentos puntuales. Pero aunque estaban pecando de demasiado cautos, lo cierto era que sin exprimir al límite todo su potencial ya eran líderes de constructores, y un doblete en Bakú les podría permitir serlo también en el de pilotos, así que no debíamos vender la piel del oso antes de cazarla porque ese "oso favorito" seguían siendo ellos a pesar de que las estadísticas jugaran en su contra. 

¿Por qué? Porque desde que, con polémica incluida, Prost fuera campeón en 1989 sin ganar ninguna de las tres primeras citas del mundial, sólo otros dos pilotos habían hecho lo mismo en los últimos 29 años: Schumacher en 2003, y Vettel en 2012; eso sí, ambos lo lograron invirtiendo la tendencia y venciendo la cuarta cita, así que podemos decir que Hamilton (que lo acabaría haciendo también en 2018) y Bottas tenían en Azerbayán, la "tierra del fuego", una prueba de dicho elemento.

También se iba a enfrentar a un reto Sainz. El madrileño había hecho una buena carrera aunque pasar a Q3 y ser noveno quedaba eclipsado por el séptimo puesto que logró su compañero; posición que el alemán de Renault si mejoró en carrera (6º), mientras que Carlos sudó para acabar 9º, siempre con demasiados apuros para ganar las posiciones que si recuperaba Hülkenberg, que como Ricciardo, Bottas y Alonso, se colocaba en ese grupo de pilotos que estaban rindiendo a gran nivel en el inicio de 2018; mucho más irregular para pilotos y equipos como es el caso de unos Haas que iban a rachas hasta dentro de un mismo GP; unos Toro Rosso capaces de asombrar por ambos límites, bueno y malo; y unos Force India que perdían los domingos lo poco que ganaban los sábados.

Aunque ya lo había dicho varias veces en 2018, no dejaba de resultar chocante el descalabro de Williams, que ya estaban claramente en la lucha por evitar ser el peor equipo con unos Sauber que parecían tener más capacidad para mejorar su rendimiento durante la temporada. Ni Stroll ni Sirotkin parecían los más indicados para desarrollar un coche incapaz de plantar cara a los demás ante un Ericsson que estaba demostrando un buen grado de madurez para hacer que Leclerc fuera afrontando retos con garantías de mejorar en cada cita y, ambos, ayudar a que su equipo venciera a Williams y se enfrentara a rivales como Force India, Haas o Toro Rosso.

Previa México 2018: ¿Qué ocurrió en 2017?

Hamilton tenía fácil sumar su cuarto título mundial en México y aunque en la primera vuelta pudo torcerse su destino, no fue así. Vettel tenía que subir a los dos escalones más altos del podio y esperar el mayor tropiezo del año de un Lewis que había tenido en Mónaco su peor resultado de 2017 con un séptimo puesto. Una quinta plaza le bastaba pero hasta ese factible objetivo se alejó cuando logró el tercer mejor tiempo del sábado por detrás de un inspiradísimo Sebastian y un Verstappen a u nivel espectacular. El británico salió bien y presionó a sus dos rivales aunque Max lo hizo aún mejor para robar al alemán su posición de privilegio en la primera curva, algo que le comprometió ante Hamilton, que también le superó.

Vettel canalizó su frustración con un exceso de celo para proteger su posición, lo que ocasionó un alerón delantero roto en el Ferrari y un pinchazo en la rueda del Mercedes. A ambos les costó pasar por sus garajes, así que la posible ventaja del alemán se diluyó en un instante. Los dos tenían que remontar para alcanzar sus objetivos. Vettel lo tenía algo más fácil, pero ni los abandonos de pilotos como Ricciardo ni un periodo virtual de coche de seguridad le permitió alcanzar el podio. Al menos pudimos disfrutar de una buena cantidad de adelantamientos, casi tantos como los que tuvo que realizar Hamilton para evitar irse sin puntuar en México.

Eso sí, uno de ellos gustó mucho a los seguidores de la F1, con el que se iba a convertir en tetracampeón del mundo y un bicampeón en un coche que apenas le permitió defenderse con garantías. Alonso se coló en la fiesta del británico con una buena remontada y un fin de semana consistente que llenó de esperanzas a McLaren. La noticia de su participación en 'Las 24 Horas de Daytona' le espoleó, más aún tras dar y recibir halagos de su rival en pista en México, un Hamilton que sufrió más de lo habitual ante un coche, el de los de Woking, que se mostró competitivo a pesar de un motor Honda muy deficitario que tampoco tiene que envidiar mucho a un propulsor Renault que vivió un fin de semana de contrastes con numerosas roturas, abandonos y problemas, y también una victoria.

El propulsor galo del Red Bull de Verstappen le permitió poner contra las cuerdas a todos desde el viernes. Casi se lleva la 'pole' el sábado y destrozó a todos en un domingo perfecto en el que, aunque le pidieran ir despacio, fue el más rápido con mucha diferencia. Max consiguió su victoria más contundente de las tres que entonces sumaba en F1 y se redimió tras un polémico fin de semana en Austin en el que bajó del podio tan rápido como subió. Un triunfo perfecto en una cita terrible para el resto de los motores franceses que permitió a Williams afianzar sus opciones para acabar quintos en mundial muy decepcionante para los de Grove; y a Haas, seguir soñando con la sexta plaza que ocupaba Toro Rosso y que también buscaba Renault.

Quizá esta sea la lucha más ajustada para disfrutar en los grandes premios que todavía le restaban a 2017. Un año visto para sentencia en el que también restaba conocer si Bottas sería capaz de robar el subcampeonato a Vettel; si Sainz se mantendría en el 'top 10' (no parecía complicado); si Verstappen mantenía ese estado de forma para intentar alcanzar la cuarta plaza que tenía Ricciardo y acechaba Kimi; si Ocon sería capaz de arrebatar la primera plaza de los mortales, la séptima, a su compañero Pérez; o si Ericsson, Gasly o Hartley lograrían puntuar en Brasil o Abu Dabi. Pequeñas batallas o retos que darían algo de vida a un mundial que ya miraba al de 2018, con todos los equipos cerrando sus alineaciones de pilotos, ultimando fichajes técnicos y probando elementos que montarían este año.

Francia 2018: Hamilton, y tras él... el caos

Hamilton salió inmune de la única situación complicada de toda la cita: la salida. No arrancó bien y Vettel sí, pero el exceso de ímpetu le hizo llevarse por delante a Bottas. Las posibilidades de ambos de inquietar a Lewis quedaron en nada por el morro roto del Ferrari y el pinchazo del Mercedes. Los Red Bull, poca amenaza en Paul Ricard para los líderes, se quedaron como única alternativa al campeón del mundo. Cuando Verstappen apretaba, el británico sacaba algo de lo mucho que tenía guardado. Y Ricciardo, obligado a recuperar plazas y perseguir a su compañero, gastó muchos recursos en tanta batalla y acabó superado por un Kimi que lograba así un hecho curioso: es el tercer podio consecutivo con un integrante de cada equipo (Red Bull, Mercedes y Ferrari), sin además repetir posición ya que cada uno de ellos ha sumado una victoria, un segundo puesto y un tercero.

Lejos de las curiosidades está el fiasco que supone para Vettel dejarse tantos puntos en un mundial tan apretado como éste en el que todo puede decidirse por pequeños detalles y errores como el que el germano cometió en el regreso del GP de Francia a la F1. Errores que aprovechó Sainz para colarse en un 'top 6' que parece imposible para cualquiera que no lleve una de las tres mejores monturas. El español metió a su Renault en Q3, estuvo muy listo en la salida (llegó a rodar tercero) y controló a sus perseguidores sin problemas, pero otro fallo en el motor de su coche le impidió defenderse en los últimos giros y acabó 8º. Y pudo ser peor si no es por el coche de seguridad virtual que provocó un Stroll que sigue llenando de razones a todos los que cuestionamos su evidente falta de talento.

El canadiense tiene su parte de culpa pero también su coche. El Williams es el peor coche, con diferencia. Lento, inestable y nervioso..., y con dos pilotos que no saben desarrollar un monoplaza, ¡vaya mezcla! Si el tercer equipo más laureado de la historia vive en una crisis permanente, el segundo no va mejor. McLaren no colocó a ninguno de sus coches en Q2; erraron con la estrategia de sus pilotos, la suspensión del español acabó destrozada, y nos dan la razón a los que pensamos que su actuación en Australia no era un inicio esperanzador si no un techo prematuro al ver lo que ocurrió en las siguientes citas. Alonso tiene muy difícil seguir en F1 con la única alternativa de un proyecto sin rumbo ni resultados. Aunque lo niegue, es muy complicado estar en un campeonato con el mejor coche mientras en el otro te arrastras con un chasis deficiente al que le sacan los colores equipos con menos presupuesto y tradición como Haas, Sauber, Toro Rosso y Force India. Por cierto, cada vez tengo más ganas de ver a Leclerc con un coche decente porque lo que está haciendo con el coche con menos presupuesto de toda la parrilla es de sobresaliente.

Previa Ayerbaiyán 2018: ¿Que pasó en 2017?

Ricciardo consiguió en Bakú una victoria espectacular gracias a su talento en carreras llenas de contratiempos. Podríamos entrar a debatir sobre si es ético pensar que los choques, incidentes, abandonos y averías mejoran el espectáculo, pero que esto es así es evidente y  hemos vivimos uno de los ejemplos más claros de los últimos años. Sin lluvia y sin accidentes graves que lamentar disfrutamos de un GP emocionante y repleto de todo tipo de detalles, casi imposible de recordar y analizar todos. En honor al ganador, comenzaré con él, con un Ricciardo contundente que se encontró la victoria gracias a su gran trabajo.

El australiano se sobrepuso a un mal sábado en el que chocó en Q3 y a un problemático inicio de carrera que le obligó a hacer una parada extra. Su gran trabajo le permitió pasar de 17º en la vuelta seis a la sexta plaza (llegó a ser quinto) justo antes de la bandera roja. Entonces tenía más posibilidades de ganar con unos neumáticos superblandos más rápidos que los blandos de los hombres de cabeza pero se desvanecieron con el cambio "gratis" para los de arriba. Todo volvió a cambiar con la riña entre los aspirantes al título que le volvió a dar una gran oportunidad después de que en el reinicio de la carrera hiciera un triple adelantamiento a los dos Williams y a Hülkenberg.

El de Red Bull era justo vencedor aunque algunos digan que los favoritos le entregaron esa primera posición. Sí, es cierto que no era el más rápido ni estuvo en disposición de ganar la carrera pero Ricciardo superó sus propios problemas y no generó otros, algo que sí hicieron otros. Hamilton tenía la victoria en su mano y la perdió por un exceso de celo que provocó un incidente lamentable y que los nervios, ya exaltados, lo hicieran aún más. Lewis frenó demasiado cuando el 'safety car' abandonaba por segunda vez el circuito. Era criticable, para mí sí, pero no incumplió ninguna norma. No me gusta que se lleven a tal extremo este tipo de artimañas pero mucho menos que, ante ellas, se reaccione como lo ha hizo Vettel.

La maniobra posterior al choque que ejecutó el alemán fue lamentable, se mire por donde se mire. No quiero valorar si la sanción que recibió era justa o no, o si se quedó corta; pero entiendo que se podía merecer casi cualquier castigo. Si hubiera podido decirle algo a Sebastian le hubiera dicho que si un rival o, incluso, alguien que te encuentras por la carretera te hace una mala jugada, se lo puedes recriminar con educación pero jamás como un energúmeno que acaba chocando un coche con otro. Quizá, cualquiera de nosotros podemos perder los nervios en algún momento y lanzar una voz más alta que otra ante un frenazo sin sentido, un 'ceda' mal ejecutado o una maniobra peligrosa. En nuestro día a día es hasta comprensible, pero ¿a qué a nadie en su sano juicio se le ocurre chocar contra alguien porque crees que te ha hecho una jugarreta en la carretera¿

A Vettel se le fue la cabeza y ante millones de espectadores, de conductores, y de miles de niños y adolescentes que quieren ser pilotos. Su ejemplo dejaba mucho que desear y por eso entiendo a aquellos que creían que se merecía un castigo más severo. Mal, muy mal el germano en la pista y mal, muy mal también Hamilton lejos de ella. Lewis provocó el incidente, aunque fuera algo legal, y después, en vez de normalizar, se dedica a decir que ya solucionarán el conflicto "fuera del circuito y como hombres...". El comportamiento de ambos debería despejar cualquier duda sobre aquellos que pensasan que Ricciardo no era el justo vencedor. Daniel no optaba al título pero él sí es un verdadero campeón y no un "macarrilla".

Resultaba casi increíble pensar que tras él llegara un Bottas que casi dice adiós a la segunda cita de la F1 a orillas del Mar Caspio en la primera vuelta. Él y su compatriota en parrilla volvieron a protagonizar un duelo con poca contención. Kimi pegó primero y Valtteri después. El de Mercedes llegó a perder una vuelta que recuperó con el primero de los coches de seguridad en pista para completar un remontada que no cerró hasta los últimos metros en los que superó a un Stroll que ganó en confianza y rendimiento tras sumar sus primeros puntos como piloto de F1 en la carrera de Canadá.

Stroll clasificó por primera vez por delante de Massa y completó un domingo a un gran nivel que le permitía subir al podio. No consiguó ser el más joven en hacerlo por sólo 12 días pero el valor de esta posición era muy alto. Sigo teniendo mis dudas de que esta fuera la temporada (incluso lo dudo en 2018) en la que el canadiense tuviera que haber llegado a la F1 pero con fines de semana como el de Bakú lograría que cambiara mi forma de pensar. El de Williams se mantuvo firme junto a su compañero hasta que un problema mecánico dejó a Felipe sin la opción de ocupar un podio que sí logró su joven vecino de garaje. Ojalá hubiera seguido así para dar la razón a aquellos que lo defendían desde el principio como piloto ante los que ponemoss en duda su capacidad de rendir al máximo nivel en F1. Lo cierto era que con su podio se acercaba al número de puntos de su compañero y colocaba a su equipo en quinta posición de un mundial en el que no parecía que tuvieran muchas oportunidades de subir al podio. Plazas de prestigio a las que optaron los Force India, pero los rescoldos del incendio que hubo en Canadá entre sus dos pilotos seguían muy calientes y acabaron con una carrera en la que pudieron haber presionado a Red Bull.

Después del incidente entre Hamilton y Vettel, el de Pérez y Ocon fue el más controvertido de todos. Esteban parecía tener cuentas pendientes con su compañero y se lo demostró a la hora de adelantarle. El galo no dejó espacio al mexicano y el toque entre ambos fue inevitable. La peor parte se la llevó 'Checo', que después midió más sus maniobras en pista ante el francés, y también sus comentarios lejos del circuito. Ocon se excedió pero quizá era la forma más directa, que no recomendable, de decirle a Pérez y al equipo que él también quería lograr la mejor posición posible.

El mexicano y Kimi aprovecharon la bandera roja para volver a la carrera aunque sin opciones de hacer mucho, pero acabaron abandonando como antes hizo Massa, Hulkenberg (que pudo haber sumado un buen puñado de puntos), Kvyat, Palmer o un Verstappen que sufría un inicio de temporada horrible. Acumulaba problemas y averías, y empezaba a estar desesperado. Max pudo subir al podio en Bakú y haber participado de un espectáculo que con él hubiera ganado aún más enteros, pero su coche volvió a dejarle tirado. Preocupado el de Red Bull como el ruso de Toro Rosso también por el rendimiento de un propulsor Renault que dejó a tres pilotos tirados mientras otro subía a lo más alto del cajón.

Tanto abandono y tanto incidente permitió a Magnussen conseguir su mejor resultado con Haas hasta entonces, y puntuar a los dos pilotos españoles. No pudimos hablar de un gran rendimiento de sus coches y  tampoco de ellos porque lo importante en muchos momentos de esta carrera fue pasar desapercibido. Sainz se sobrepuso a un incidente muy temprano que le relegó a la penúltima plaza en la primera vuelta. El madrileño trompeó para evitar chocar con su compañero. Su comportamiento fue premonitorio porque evitar líos, a la larga, fue más beneficioso que defender con demasiado celo la posición.

Alonso no cumplió tanto el mantra de Sainz porque le vimos apretar ante pilotos como Vettel para evitar ser superado. El asturiano pilotó a gran nivel y logró dar todas las vueltas de una carrera por primera vez en 2017 para sumar los dos primeros puntos para un equipo McLaren que vivía otro fin de semana terrible con un final mucho más favorable de lo que se podía esperar. Hasta Vandoorne tuvo cerca los puntos ante unos Sauber que, como en otros equipos, también vivían una guerra civil que empeoraba aún más el pobre rendimiento de un monoplaza que luchaba con los de Woking por evitar ser el peor de todos. Fernando sí les superó y volvió a mandar un recado a McLaren y a Honda, con significado diferente para cada uno de ellos.

No quería terminar el artículo sin hablar de una preocupación recurrente: el trabajo en los nuevos circuitos. Quizá en Bakú, cuando pasen los 10 años que tienen firmados, les veamos trabajar con la eficacia y rapidez que lo hacen en Mónaco. Sé que es soñar pero espero que alcancen un 10% de su rendimiento porque lo visto en 2017 bajo la tutela de la FIA y Charlie Whiting fue bochornoso. Comisarios corriendo como pollos sin cabeza, sin rumbo ni cometido; grúas lentas y pesadas poniendo en peligro la salud de personas, coches y edificios; personal del circuito en medio de la pista dando órdenes sin banderas; y todo tipo de situaciones criticables. Por favor, que se dejen asesorar porque un espectáculo así se merece un equipo de comisarios y responsables preparados y resolutivos.

China 2018: Ricciardo da una lección

Hay tiempo para analizar lo que ha ocurrido pero lo más destacado, al menos para mí, es la lección que Ricciardo ha dado a muchos niveles. En los terceros entrenamientos libres peligraba todo su fin de semana (y de paso parte de la temporada) con una rotura de motor que casi le deja sin salir a la clasificación. Pero su equipo de mecánicos no se rindió y colocó a su Red Bull con el tiempo justo para pasar de la Q1 a la Q2. Ellos no bajaron los brazos y Daniel respondió, tampoco lo hizo. El australiano cumplió llegando a Q3 y quedándose cerca de su compañero para cerrar el 'top 6' del grupo de favoritos. Él estaba donde tenía que estar y el domingo ha sido el que mejor ha aprovechado las circunstancias de una carrera algo alocada, siendo agresivo pero respetuoso, rápido y constante..., en definitiva: el mejor.

El triunfo de Ricciardo me reafirma en que está injustamente fuera de ese grupo de los mejores en el que damos por hecho que sí está su vecino de garaje. Verstappen es rápido, mucho; y bueno, mucho; pero también sigue siendo demasiado impetuoso, ansioso e irreflexivo. Donde Daniel dejaba clavado a Kimi y Hamilton, Max se llevaba puesto a Vettel. Un error que venía después de otro que exceso de optimismo ante Lewis que le hizo perder posición con su compañero. La tuvo con ambos aspirantes al título pero perjudicando al germano: además de echarlo y propiciar que le superara el británico, la penalización por hacerlo solo le hizo perder una posición ante el de Mercedes.

El equipo de la estrella tenía en su mano devolver las jugadas estratégicas a Ferrari de las dos primeras citas con un Bottas que mantuvo la presión sobre Vettel para superarlo en una parada que pilló dormidos a los de Maranello. El finlandés hubiera sido un justo vencedor tras mantener la presión sobre Sebastian y por aprovechar una buena estrategia de su equipo que tuvo que defender hasta que llegó el momento que lo cambió todo, el del choque entre los Toro Rosso. Si la maniobra de Verstappen sobre Vettel fue absurda, la de Gasly sobre Hartley no se queda atrás; tampoco la tardanza de dirección de carrera en desplegar el coche de seguridad para limpiar la pista. Un 'safety' que convirtió en favoritos a los Red Bull para hacerse con la victoria y que perjudicó a un Alonso que entró más tarde que nadie a hacer su única parada.

McLaren sigue dando muestras de debilidad respecto a los dos otros equipos con motor Renault, sobre todo a una vuelta. Las diferencias las recorta con un buen ritmo de carrera que le permite entrar en la zona de puntos con facilidad aunque en China no ha podido acompañarle un Vandoorne que ha sufrido tras una mala salida y mala primera vuelta. El español hubiera podido acabar por delante de Hülkenberg si el coche de seguridad le hubiera beneficiado y si hubiera conseguido deshacerse de Grosjean. A pesar de todo, la séptima plaza es mejor de la prevista viendo el rendimiento de un coche que pelea por ser el 5º mejor en cuanto a ritmo y el 7º en cuanto a velocidad en clasificación.

Tras Fernando ha llegado un Vettel al que todo el viento a favor que sopló en Australia y Baréin se le ha vuelto en contra en China. La 'pole', con Räikkönen a su lado, parecía mostrar que el camino hacia la tercera victoria consecutiva estaba bastante despejado pero no fue así. Bottas no se alejó y apretó cuando tuvo que hacerlo para robarle la primera posición que pudo recuperar gracias al sacrificio de un Kimi que pudo haber superado a su compatriota, un cambio de posición que hubiera permitido a Ferrari seguir por delante de Mercedes en el mundial, algo que no ocurrió y ha hecho que los germanos superen a los italianos.

Lideran sí, y sus dos pilotos están más cerca de Vettel pero no han ganado ninguna carrera. La marca de la estrella se está llevando comentarios negativos y preocupantes por no haber lograda victoria alguna y por fallar en momentos puntuales pero aunque estén pecando de demasiado cautos, lo cierto es que sin exprimir al límite todo su potencial ya son líderes de constructores y un doblete en Bakú les podría permitir serlo también en el de pilotos, así que no vendan la piel del oso antes de cazarla porque ese "oso favorito" siguen siendo ellos a pesar de que las estadísticas jueguen en su contra. 

¿Por qué? Porque desde que, con polémica incluida, Prost fuera campeón en 1989 sin ganar ninguna de las tres primeras citas del mundial, sólo otros dos pilotos han hecho lo mismo en los últimos 28 años: Schumacher en 2003, y Vettel en 2012; eso sí, ambos lo lograron invirtiendo la tendencia y venciendo la cuarta cita, así que podemos decir que Hamilton y Bottas tendrán en Azerbayán, la "tierra del fuego", una prueba de dicho elemento.

También se enfrentará a un reto Sainz. El madrileño ha hecho una buena carrera aunque pasar a Q3 y ser noveno queda eclipsado por el séptimo puesto que logró su compañero; posición que el alemán de Renault si ha mejorado en carrera (6º), mientras que Carlos ha sudado para acabar 9º, siempre con demasiados apuros para ganar las posiciones que si recuperaba Hülkenberg, que como Ricciardo, Bottas y Alonso, se coloca en ese grupo de pilotos que están rindiendo a gran nivel en este inicio de 2018; mucho más irregular para pilotos y equipos como es el caso de unos Haas que van a rachas hasta dentro de un mismo GP; unos Toro Rosso capaces de asombrar por ambos límites, bueno y malo; y unos Force India que pierden los domingos lo poco que ganan los sábados.

Aunque ya lo he dicho varias veces, no deja de resultar chocante el descalabro de Williams, que ya están claramente en la lucha por evitar ser el peor equipo con unos Sauber que parecen tener más capacidad para mejorar su rendimiento en 2018. Ni Stroll ni Sirotkin parecen los más indicados para desarrollar un coche incapaz de plantar cara a los demás ante un Ericsson que está demostrando un buen grado de madurez para hacer que Leclerc vaya afrontando retos con garantías de mejorar en cada cita y, ambos, ayudar a que su equipo venza a Williams y se enfrente a rivales como Force India, Haas o Toro Rosso.

Último vistazo a 2017

Con 2018 ya en nuestros calendarios vuelve la actividad a 'No Todo Al Rojo', y es que todavía quedaba pendiente un análisis de lo vivido en 2017: un año más interesante que lo que demuestran los fríos números. El inicio de año llenó de ilusión a muchos 'tifosi' con un Ferrari en forma que permitió a Vettel postularse como favorito al triunfo final. El primer tercio de año lo cerró con tres victorias (Australia, Baréin y Mónaco) y 25 puntos de ventaja sobre Hamilton (que solo ganó en China). Sebastian salía del principado como líder y dejando sensaciones de que podía no ser algo anecdótico. La realidad demostraba que la 'Scuderia' gozaba de buena salud y que superaba a Mercedes en algunas pistas o en algunas circunstancias aunque Bottas sumó en Rusia su primera victoria en F1.

El germano no se bajaba del podio pero Canadá supuso un punto de inflexión que permitió al británico trasladar la presión del monoplaza plateado al rojo. La pelea parecía que ganaba enteros pero tanta energía no se tradujo en algo positivo en Azerbaiyán, salvo para el vencedor Ricciardo y el sorprendente tercero en el podio: Stroll. El incidente entre ambos aspirantes al título perjudicó más a Hamilton por los puntos que perdió ante Vettel, pero fue este último el que perdió más (a largo plazo). Tras la sucia lucha en las calles de Bakú, Sebastian siguió por delante pero sin lograr victorias, la de Austria fue para Bottas; y perdiendo mucho terreno en casa de Lewis. Tras los pinchazos de Ferrari en Silverstone, el de Mercedes tenía la oportunidad de ser líder en solitario por primera vez en 2017 y hacerlo en momento clave, justo antes del parón veraniego.

Pero llegó Hungría y aunque muchos esperábamos que su ratonero recorrido y la canícula del este de Europa a finales de julio jugase en favor de Ferrari, no creíamos que el desenlace nos dejase a un Vettel tan líder y, al mismo tiempo, tan vulnerable. Sí, el germano ganó y se iba de vacaciones como líder, pero ¿cómo lo hizo? La victoria se la entregó en bandeja la estrategia de su equipo y el sacrificio de un Kimi que tuvo en Hungaroring la mejor oportunidad para ganar una carrera tras su regreso a Maranello en 2014. También ayudó que Hamilton sufriera media carrera detrás de Verstappen y que fuera incapaz de superar a Räikkönen después de que Bottas le cediera su tercera plaza para que Lewis diera caza a los monoplazas italianos. Como no lo consiguió le devolvió el puesto en el podio a su compañero, tres puntos menos que no iba a echar de menos después de lo que ocurrió el resto del año.

El regreso tras las pequeñas vacaciones estivales beneficiaba a Mercedes y muchos pensábamos que Ferrari lo tendría muy complicado en Bélgica e Italia. Y así fue. Hamilton se llevó de calle las citas de Spa y Monza. Vettel logró subir al podio en ambas pero no evitó que Lewis le arrebatara el liderato en casa de los 'tifosi'. Quizá fue eso lo que más dolió a los transalpinos que tiraron de calculadora para pensar (y con razón) que en la siguiente cita recuperarían la plaza de privilegio para su piloto. Sebastian cumplía con el guión con su 'pole' en Singapur pero los Red Bull estaban ganando mucho protagonismo y se colaron entre él y Kimi. Algo que cambió el resto del campeonato porque en una salida sobre pista mojada y con unos Ferrari demasiado celosos de mantener posición, Verstappen les desquició, y los tres acabaron fuera y también acabaron con las opciones de Alonso de entrometerse en la lucha con Hamilton para que el desastre no fuera total..., pero lo fue.

Ferrari entró en pánico porque en lugar de recortar puntos con Hamilton perdió 25 de una tacada y ya sólo restaban 6 citas para finalizar la temporada. Llegaron las urgencias, la necesidad y sin tiempo para reaccionar todo lo que salía bien en los primeros meses salió mal en los últimos. Malasia fue un fiasco para todos pero Lewis subió al podio frente a un Vettel que ni pudo marcar tiempo en clasificación y, para colmo, las esperanzas de los italianos de dar guerra al líder se acabaron cuando Kimi no pudo tomar ni la salida del último GP disputado en Sepang. Si la tomó el germano en la que parecía ser la última oportunidad para soñar de los de Maranello. Japón no era terreno propicio pero no quedaba otra. Las sensaciones no eran muy buenas y fueron aun peores cuando Sebastian retiraba su coche en la cuarta vuelta por problemas mecánicos. El mundial era de Hamilton, solo faltaba saber cuándo lo lograría.

En Estados Unidos llegó el triunfo para la escudería y casi para el piloto pero Vettel lo impedía subiendo al segundo cajón del podio, por delante de un Kimi que lo hizo de forma muy polémica tras una sanción a Verstappen muy controvertida en una cita que vio un gran estreno de Sainz con Renault. En México, solo un cataclismo evitaría el título de Hamilton y lo hubo. La primera vuelta fue una locura de toques, adelantamientos, golpes y maniobras al límite que dejó a los aspirantes al mundial lejos de sus posiciones naturales lo que nos dejó unas remontadas espectaculares, como la que Lewis culminó con una lucha épica con Alonso por una novena plaza que le convirtió en campeón.

Solo quedaba por dirimir el resto de posiciones de privilegio. El subcampeonato lo ató Vettel en Brasil con una victoria que alejaba a Bottas, que intentó alcanzarle con su triunfo en Abu Dabi pero que no le permitió ser nada mas que tercero por delante de un Kimi que le arrebató la cuarta plaza a un Ricciardo muy regular que acusó la falta de fiabilidad de su Red Bull en el último tercio de año, igualando así algo la lucha con su compañero, que frente a los 9 podios del australiano sólo subió 4 veces al cajón (5 si contamos la de EE.UU.) aunque dos como ganador.

Tras los dos Red Bull, se situaron los dos Force India, que a pesar de sus luchas fratricidas no tuvieron ningún problema para ser el cuarto mejor equipo. Pérez y Ocon fueron dos duros rivales para todos los demás pilotos y para sí mismos, por eso es probable que a pesar de su buen rendimiento no lograran ningún podio. Red Bull, Ferrari y Mercedes solo dejaron escapar una de las 60 plazas reservadas en el cajón de los 20 GP del año y no fue para el mexicano ni para el francés, si no para un Stroll que se la encontró en Bakú. Los Williams dejaron mucho que desear con un joven canadiense al que, con podio y todo, le sigue faltando mucho para ser un piloto que merezca estar en F1; y con un Massa que tras la retirada fallida de 2016 deja el gran circo con unos últimos años en los que ha empañado su ya de por sí triste figura en el 'gran circo'.

Pocas veces un quinto equipo ha sido tan pobre como los de Grove, pero lo cierto es que lo que venía por detrás dejó mucho que desear. Renault le arrebató a Sainz a Toro Rosso, y algo más. La sexta plaza para los de Faenza también cambió de manos con el fichaje del español. Sin sus puntos en Austin los galos hubieran sido séptimos y hubieran pasado muchos apuros para mantener por detrás a Haas. Todos ellos tienen que agradecer que Sauber fuera incapaz de hacer nada más que soñar con barrer los puntos que dejaran los demás; y sobre todo que McLaren no fuera un equipo hasta mitad de temporada y que entonces, ya con un coche potable, arrastraran las penalizaciones de una temporada desastrosa.