Previa México 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Como ya ocurrió en 2017 el Gp México de F1 de 2018 volvió a repetir dos finales: la victoria parcial de Verstappen en la carrera y la definitiva de Hamilton en el campeonato. La lucha por el primero de esos triunfos empezó pronto a decantarse por los pilotos de Red Bull. Desde los entrenamientos se sintieron más fuertes y más competitivos con unos neumáticos que a muchos equipos se les atragantaron de manera evidente.

El holandés parecía el mejor preparado pero el sábado sufrió el único revés de todo el fin de semana cuando Ricciardo le arrebató la 'pole' y un registro histórico ya que a Max solo le quedaban dos oportunidades para intentar ser el más joven en conseguir la vuelta más rápida en una clasificación. Pero la alegría le duró poco al australiano con una mala salida en la que acabó por detrás de su compañero y Hamilton. Fue el mejor momento para el británico porque desde entonces vio como los Red Bull y los Ferrari (en menor medida) eran inalcanzables para unos Mercedes que destrozaban sus gomas en un puñado de vueltas.

Hamilton, como en 2017, se quedó sin celebrar su título en el podio pero lo tenía igual de fácil que un año atrás. Esos puestos de privilegio parecían tener dos dueños pero Ricciardo volvió a sufrir un nuevo infortunio que le dejó sin la segunda plaza. Con Verstappen haciendo una carrera perfecta solo quedaba saber quienes le acompañarían en el cajón, y esos fueron los dos hombres de Maranello. Vettel se resarció de unas citas muy complicadas con una muy buena carrera en la que, de haber salido más delante y mejor aún, podía haber peleado hasta por la victoria. Kimi, como casi siempre, fue de menos a más y superó a ambos Mercedes... con un Bottas que acabó doblado.

Con el australiano fuera de combate, el sexto lugar era lo mejor a lo que podían aspirar el resto de la parrilla. Los otros siete equipos estaban lejísimos de los favoritos y acabaron con dos vueltas perdidas. Esa plaza debería haber sido para un Sainz que clasificó peor que Hulkenberg pero que le ganó la partida en la salida. El madrileño llegó a superar a Kimi pero le duró poco esa alegría y también la siguiente cuando la batería de su Renault le dejó tirado. La sexta plaza de Nico le hubiera permitido colocarse en el 'top 10' pero tendría que esperar a intentarlo en las citas que faltaban.

Carlos hubiera adelantado (o no) a un Alonso que también parecía tener un coche muy competitivo para la carrera. Los restos del coche de Ocon le obligaron a retirarse cuando rodaba 12º. Otro golpe de mala suerte en una cuenta atrás para una despedida que estaba siendo poco satisfactoria. Y es que la de México, viendo el octavo lugar que logró Vandoorne entre los Sauber de Leclerc y Ericsson, parecía la mejor opción para intentar mantenerse entre los 10 primeros pilotos, y a McLaren como sexto mejor equipo.

Previa China 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

El de 2019 es el 1.000 y aunque el de 2018 fue el 979, también fue memorable. Lo más destacado, al menos para mí, fue la lección que Ricciardo dio a muchos niveles. En los terceros entrenamientos libres peligraba todo su fin de semana (y de paso parte de la temporada) con una rotura de motor que casi le dejaba sin salir a la clasificación. Pero su equipo de mecánicos no se rindió y colocó a su Red Bull con el tiempo justo para pasar de la Q1 a la Q2. Ellos no bajaron los brazos y Daniel respondió, tampoco lo hizo. El australiano cumplió llegando a Q3 y quedándose cerca de su compañero para cerrar el 'top 6' del grupo de favoritos. Él estaba donde tenía que estar y el domingo fue el que mejor aprovechó las circunstancias de una carrera algo alocada, siendo agresivo pero respetuoso, rápido y constante..., en definitiva: el mejor.

El triunfo de Ricciardo me reafirmaba en que está injustamente fuera de ese grupo de los mejores en el que damos por hecho que sí está su vecino de garaje. Verstappen es rápido, mucho; y bueno, mucho; pero también seguía siendo demasiado impetuoso, ansioso e irreflexivo. Donde Daniel dejaba clavado a Kimi y Hamilton, Max se llevaba puesto a Vettel. Un error que venía después de otro exceso de optimismo ante Lewis que le hizo perder posición con su compañero. La tuvo con ambos aspirantes al título pero perjudicando al germano: además de echarlo y propiciar que le superara el británico, la penalización por hacerlo solo le hizo perder una posición ante el de Mercedes.

El equipo de la estrella tenía en su mano devolver las jugadas estratégicas a Ferrari de las dos primeras citas de 2018 con un Bottas que mantuvo la presión sobre Vettel para superarlo en una parada que pilló dormidos a los de Maranello. El finlandés hubiera sido un justo vencedor tras mantener la presión sobre Sebastian y por aprovechar una buena estrategia de su equipo que tuvo que defender hasta que llegó el momento que lo cambió todo, el del choque entre los Toro Rosso. Si la maniobra de Verstappen sobre Vettel fue absurda, la de Gasly sobre Hartley no se queda atrás; tampoco la tardanza de dirección de carrera en desplegar el coche de seguridad para limpiar la pista. Un 'safety' que convirtió en favoritos a los Red Bull para hacerse con la victoria y que perjudicó a un Alonso que entró más tarde que nadie a hacer su única parada.

McLaren seguía dando muestras de debilidad respecto a los dos otros equipos con motor Renault, sobre todo a una vuelta. Las diferencias las recorta con un buen ritmo de carrera que le permitía entrar en la zona de puntos con facilidad aunque en China no pudo acompañarle un Vandoorne que sufrió tras una mala salida y mala primera vuelta. El español hubiera podido acabar por delante de Hülkenberg si el coche de seguridad le hubiera beneficiado y si hubiera conseguido deshacerse de Grosjean. A pesar de todo, la séptima plaza era mejor de la prevista viendo el rendimiento de un coche que peleaba por ser el 5º mejor en cuanto a ritmo y el 7º en cuanto a velocidad en clasificación.

Tras Fernando llegaba un Vettel al que todo el viento a favor que sopló en Australia Baréin se le volvió en contra en China. La 'pole', con Räikkönen a su lado, parecía mostrar que el camino hacia la tercera victoria consecutiva estaba bastante despejado pero no fue así. Bottas no se alejó y apretó cuando tuvo que hacerlo para robarle la primera posición que pudo recuperar gracias al sacrificio de un Kimi que pudo haber superado a su compatriota, un cambio de posición que hubiera permitido a Ferrari seguir por delante de Mercedes en el mundial, algo que no ocurrió y hizo que los germanos superaran a los italianos.

Lideraban, sí, y sus dos pilotos estaban más cerca de Vettel pero no habían ganado ninguna carrera. La marca de la estrella se estaba llevando comentarios negativos y preocupantes por no haber logrado victoria alguna y por fallar en momentos puntuales. Pero aunque estaban pecando de demasiado cautos, lo cierto era que sin exprimir al límite todo su potencial ya eran líderes de constructores, y un doblete en Bakú les podría permitir serlo también en el de pilotos, así que no debíamos vender la piel del oso antes de cazarla porque ese "oso favorito" seguían siendo ellos a pesar de que las estadísticas jugaran en su contra. 

¿Por qué? Porque desde que, con polémica incluida, Prost fuera campeón en 1989 sin ganar ninguna de las tres primeras citas del mundial, sólo otros dos pilotos habían hecho lo mismo en los últimos 29 años: Schumacher en 2003, y Vettel en 2012; eso sí, ambos lo lograron invirtiendo la tendencia y venciendo la cuarta cita, así que podemos decir que Hamilton (que lo acabaría haciendo también en 2018) y Bottas tenían en Azerbayán, la "tierra del fuego", una prueba de dicho elemento.

También se iba a enfrentar a un reto Sainz. El madrileño había hecho una buena carrera aunque pasar a Q3 y ser noveno quedaba eclipsado por el séptimo puesto que logró su compañero; posición que el alemán de Renault si mejoró en carrera (6º), mientras que Carlos sudó para acabar 9º, siempre con demasiados apuros para ganar las posiciones que si recuperaba Hülkenberg, que como Ricciardo, Bottas y Alonso, se colocaba en ese grupo de pilotos que estaban rindiendo a gran nivel en el inicio de 2018; mucho más irregular para pilotos y equipos como es el caso de unos Haas que iban a rachas hasta dentro de un mismo GP; unos Toro Rosso capaces de asombrar por ambos límites, bueno y malo; y unos Force India que perdían los domingos lo poco que ganaban los sábados.

Aunque ya lo había dicho varias veces en 2018, no dejaba de resultar chocante el descalabro de Williams, que ya estaban claramente en la lucha por evitar ser el peor equipo con unos Sauber que parecían tener más capacidad para mejorar su rendimiento durante la temporada. Ni Stroll ni Sirotkin parecían los más indicados para desarrollar un coche incapaz de plantar cara a los demás ante un Ericsson que estaba demostrando un buen grado de madurez para hacer que Leclerc fuera afrontando retos con garantías de mejorar en cada cita y, ambos, ayudar a que su equipo venciera a Williams y se enfrentara a rivales como Force India, Haas o Toro Rosso.

Previa Australia 2019: ¿Qué pasó en 2018?

Parecía más complicado que Ferrari repitiera la victoria inaugural de 2017 en Melbourne, pero gracias a tres factores lo  lograron, y dos eran ajenos. El primero fue el accidente de Bottas al inicio de la Q3. El finlandés destrozaba su coche y se condenaba al fondo de la parrilla en una cita en la que adelantar es muy complicado mientras que su compañero hacía una 'pole' brillante. ¿El problema? Que Hamilton saldría con ambos coche de Maranello detrás sin poder contar con el apoyo de Valtteri. El segundo factor fue el desastre de Haas en sus paradas que provocó que los italianos tuvieran la oportunidad de aprovechar su posibilidad. Y ese fue el tercero, el propio, el crear esa posibilidad estratégica que pilló a Mercedes con el pie cambiado.

El cóctel se había agitado y Vettel lo disfrutó. En este caso su estrategia era el "por si acaso" pero resultó ser la acertada por un error de valoración del riesgo por parte del equipo de Lewis. El británico hizo lo que tenía que hacer el sábado y el domingo aguantó durante la primera vuelta para mantener a los Ferrari detrás. Cumplió con las indicaciones de su equipo cuando Räikkönen les forzó a decidir si cubrían al finlandés o al alemán. En Mercedes optaron por lo lógico pero se olvidaron de que Sebastian tampoco estaba tan lejos y cuando llegó el 'safety car' virtual no avisaron a su piloto.

Vemos mucho cambio de posición y eso que no vimos nada más que un puñado de adelantamientos. La salida fue tranquila y sólo los errores de conducción o en 'boxes', y el coche de seguridad añadieron interés a una cita que caminaba hacia el sopor. Ni con tres zonas de 'DRS' se logró que la carrera australiana ganara en interés. Visto lo visto es normal que sea el primer GP del año porque ahí es donde reside su único atractivo: hacernos una idea de dónde está cada coche respecto a lo visto en 2017, en los test de pretemporada y respecto al resto de equipos. Y ahí si que tuvimos una interesante visión de conjunto.

Pudimos confirmar que los mejores preparados para optar al título eran los Mercedes, y que el vagón de cola tenía (en ese momento) a unos decepcionantes Williams Alfa Romeo - Sauber que demostraron que lo visto semanas antes en Montmeló era su realidad. En el resto de equipos vimos otros matices. Ferrari parecía haber caído a ser la segunda opción detrás de los germanos pero no quedaba tan claro que hubieran intercambiado esa posición con Red Bull, aunque eso sí, la distancia entre ambos parecía mínima. Esta pelea entre los perseguidores les podía restar puntos pero también les podía servir de acicate para mejorar con más firmeza y rapidez, lo que les acercaría a Mercedes.

Tras los tres mejores ya no estaban unos Force India a los que esperábamos ver mejor cuando comenzara la acción pero que confirmaron que cerraban una zona media de la parrilla en la que, aunque se les esperaba, no estaban los Toro Rosso. Los hermanos pequeños de Red Bull sufrieron más de lo que nos hicieron creer en las pruebas invernales en las que transmitieron una total confianza en su nuevo propulsor Honda, un motor japonés que falló en uno de sus monoplazas y no permitió al segundo ser más que último.

La contraparte del hundimiento puntual de equipos como Force India y Toro Rosso era Haas, que si no hubiera sufrido el drama que les dejó sin sus dos coches tras parar en 'boxes' les habría colocado como cuarto mejor equipo en el inicio de 2018. Aunque lo hubieran logrado creo que había dos equipos que no eran tan rápidos a una vuelta como los norteamericanos pero que si tenían mejor ritmo de carrera y, lo que era más importante, capacidad de mejora. Renault confirmaba lo visto en pretemporada con Hülkenberg Sainz en los puntos y con la sensación de que, sobre todo el madrileño, podían haberlo hecho mucho mejor. Buen trabajo que podía haber quedado eclipsado por la escudería que más había ganado respecto a 2017, precisamente por dejar de lado a Honda y montar el motor de los galos.

McLaren empezó el fin de semana sin disipar las dudas de fiabilidad generadas en Montmeló pero dando pistas de que su rendimiento (velocidad y ritmo) si que eran más cercanas a lo visto durante el invierno. El sábado vimos otras dos caras: su buena capacidad sobre pista mojada; y su poca productividad en clasificación. Seguíamos sin ver con claridad dónde estaban los de Woking hasta que llegó el domingo. En carrera vimos a un Alonso y a un Vandoorne que no podían alcanzar a los mejores pero sí contenerlos. El belga no tuvo demasiados problemas para progresar y mantener detrás al Mercedes de Bottas; y el español contuvo a un impetuoso y desatado Verstappen. Salían de Australia como cuarto mejor equipo y aunque podía resultar anecdótico por los problemas de otros coches y pilotos, lo cierto es que parecían ser los mejor colocados para liderar esa parte media de la parrilla e intentar dar guerra a los tres equipos favoritos de 2018. Como comprobamos poco a poco fue totalmente anecdótico.

México 2018: Verstappen y Hamilton repiten fiesta

Como ya ocurrió en 2017 el Gp México de F1 volvió a repetir dos finales: la victoria parcial de Verstappen en la carrera y la definitiva de Hamilton en el campeonato. La lucha por el primero de esos triunfos empezó pronto a decantarse por los pilotos de Red Bull. Desde los entrenamientos se sintieron más fuertes y más competitivos con unos neumáticos que a muchos equipos se les atragantaron de manera evidente.

El holandés parecía el mejor preparado pero el sábado sufrió el único revés de todo el fin de semana cuando Ricciardo le arrebató la 'pole' y un registro histórico ya que a Max solo le quedan dos oportunidades para intentar ser el más joven en conseguir la vuelta más rápida en una clasificación. Pero la alegría le duró poco al australiano con una mala salida en la que acabó por detrás de su compañero y Hamilton. Fue el mejor momento para el británico porque desde entonces vio como los Red Bull y los Ferrari (en menor medida) eran inalcanzables para unos Mercedes que destrozaban sus gomas en un puñado de vueltas.

Hamilton, como en 2017, se quedó sin celebrar su título en el podio pero lo tenía igual de fácil que un año atrás. Esos puestos de privilegio parecían tener dos dueños pero Ricciardo volvió a sufrir un nuevo infortunio que le dejó sin la segunda plaza. Con Verstappen haciendo una carrera perfecta solo quedaba saber quienes le acompañarían en el cajón, y esos fueron los dos hombres de Maranello. Vettel se resarció de unas citas muy complicadas con una muy buena carrera en la que, de haber salido más delante y mejor aún, podía haber peleado hasta por la victoria. Kimi, como casi siempre, fue de menos a más y superó a ambos Mercedes... con un Bottas que acabó doblado.

Con el australiano fuera de combate, el sexto lugar era lo mejor a lo que podían aspirar el resto de la parrilla. Los otros siete equipos estaban lejísimos de los favoritos y acabaron con dos vueltas perdidas. Esa plaza debería haber sido para un Sainz que clasificó peor que Hulkenberg pero que le ganó la partida en la salida. El madrileño llegó a superar a Kimi pero le duró poco esa alegría y también la siguiente cuando la batería de su Renault le dejó tirado. La sexta plaza de Nico le hubiera permitido colocarse en el 'top 10' pero tendrá que esperar a intentarlo en las citas que faltan.


Carlos hubiera adelantado (o no) a un Alonso que también parecía tener un coche muy competitivo para la carrera. Los restos del coche de Ocon le obligaron a retirarse cuando rodaba 12º. Otro golpe de mala suerte en una cuenta atrás para una despedida que está siendo poco satisfactoria. Y es que la de México, viendo el octavo lugar que logró Vandoorne entre los Sauber de Leclerc y Ericsson, parecía la mejor opción para intentar mantenerse entre los 10 primeros pilotos, y a McLaren como sexto mejor equipo.

McLaren ficha a Sainz como sustituto de Alonso

Tras el sorprendente anuncio de Renault sobre Ricciardo y el esperado de la retirada de Alonso de la F1, el siguiente solo estaba pendiente de la fecha de anuncio. Y ha sido este 16 de agosto cuando McLaren y Sainz han confirmado que en 2019 unen su futuro. No por previsible deja de ser noticia que el madrileño se convierta en el relevo del asturiano al frente del equipo de Woking porque será difícil que Carlos asuma el rol de segundo piloto ante un Vandoorne que necesita demostrar mucho para evitar que Brown se decante por subir de la F2 a Norris (o a de Vries incluso).

Aunque el belga no esté al nivel que se esperaba de él o los posibles novatos no puedan parecer una amenaza, lo cierto es que Sainz no debería tenerlo fácil en el que será su equipo aunque debería superarlos para mostrar que él es quien debe conducir a McLaren hacia la senda de la victoria. El adiós de Alonso puede parecer una mala noticia para la F1 pero quizá sea un movimiento necesario para un equipo que está en pleno proceso de renovación. Su caché ha crecido a pesar de que Renault, que orquestó un movimiento en 2017 a mitad de temporada, lo ha dejado marchar para subir a Ricciardo a su monoplaza.

La apuesta, ya que no le quedaban mejores (y otras) opciones, es arriesgada. El coche de la marca del rombo está en clara progresión ascendente mientras que en McLaren siguen sumidos en una crisis de resultados y proyectos fallidos que parece interminable. Quizá den con la tecla pero no será fácil que Renault pierda su posición dominante cuando en 2019 su único cliente sea el monoplaza de su futuro expiloto. De momento Sainz se va a un equipo con mucha historia pero con un futuro incierto cuyo último síntoma de agotamiento (la despedida de Alonso) ha propiciado que él llegue hasta allí. Veremos hasta donde llegan juntos.

Ni Ocon ni Sainz: Ricciardo

Renault ha roto la baraja de una temporada de fichajes de 2018 que hasta ahora solo nos había traído las renovaciones de la pareja de Mercedes y la casi cantada misma jugada en Ferrari. Con todo ello parecía que el único "culebrón" de los tres equipos top, el de Ricciardo, se iba a resolver muy pronto con una continuidad más que probable. ¡Pero sorpresa! Red Bull anunciaba su marcha para que la marca del rombo hiciera lo propio con la noticia de su llegada para formar pareja con Hulkenberg... y ni una palabra sobre Sainz. La opción que toma el australiano es lógica tras sentir como los de la bebida energética miman y priman a un Verstappen que, según mi punto de vista, ha perdido mucho valor con el trabajo de un compañero que ha demostrado que es tan rápido como Max y mucho más constante y cabal.


Me alegro por Ricciardo pero lo siento por Sainz. El madrileño consiguió salir de Toro Rosso para ir cedido a Renault con mucho esfuerzo y los galos le cierran la puerta en las narices después de esforzarse por contar con sus servicios en 2017 y que en 2018 esté rindiendo a un gran nivel. Dudo que el español se quede sin asiento en 2019 pero no creo que las opciones que se le presenten mejoren las posibilidades que le ofrecería seguir con el mismo asiento que tiene el próximo año.

Volver al redil de Red Bull parece complicado con un Verstappen que preferirá alguien que no le tosa, algo que hacia Ricciardo y que hizo Sainz cuando compartían garaje en Toro Rosso. Volver al "equipo B" de los austriacos no debería ser una opción así que, ¿qué queda? Pues poco, muy poco. Lo más apetecible, visto el rendimiento actual, está complicado con unos Force India en liquidación y unos Haas que son una incógnita en cuanto a su política de contratación aunque sería una de las mejores opciones para seguir creciendo. Sauber parece progresar pero si Leclerc no da el salto a Ferrari parece otro lugar vetado. De Williams... mejor ni hablamos. Así que nos queda McLaren, ahora mismo la opción que cuenta con más visos de convertirse en realidad. Los de Woking se plantearon contar con Ricciardo en 2019 así que buscan piloto para, en principio, sustituir a Vandoorne. Parece un fichaje que buscaba agradar a un Alonso que sigue poniendo condiciones para seguir y que también estaría convencido de seguir si el que viene es Sainz. El equipo británico podría ser netamente español a no ser que el madrileño no se convierta en el compañero del asturiano si no en su recambio.

Previa Mónaco 2018: ¿Qué ocurrió en 2017?

Vettel no falló, ese era el títular de lo que vivimos en Mónaco 2017, una cita con la F1 a medio camino entre lo rutinario y lo inusual. Entre lo común y habitual, lo de siempre: pocos adelantamientos, toques con el muro y mucho protagonismo entre los ajenos al 'gran circo'. Lo extraño lo puso un McLaren huérfano de jefe y primer piloto; un Hamilton sufridor; y una Ferrari que volvía a lo más alto en el principado. Los italianos repitieron la primera línea de parrilla de salida que ya lograron en Sochi, aunque esta vez el hombre de la 'pole' fue Kimi. El finés hizo todo bien menos una cosa y eso le costó la que hubiera sido su primera victoria desde su retorno al equipo italiano. Hay quienes culparon al equipo y otros al piloto, pero lo cierto era que quien arriesgó fue Sebastian al mantenerse más tiempo en pista

Ferrari destrozó a Mercedes en Mónaco. Sin plaza en la primera fila de la parrilla, sin podio y con un Hamilton que no pudo ni con los Toro Rosso (con Kvyat en los primeros compases y con Sainz en los últimos). Bottas no inquietó apenas a los de Maranello y no aprovechó la situación para acercarse algo más a su compañero de equipo. Además, vio como los Red Bull le complicaron la carrera y le dejaron sin podio. Ricciardo logró esa plaza en el cajón que, en principio, parecía que sería para Valtteri o para su compañero Verstappen; pero el australiano jugó la misma carta que el ganador de la cita.

Vettel perdió la 'pole' por muy poco y demostró que su ritmo era una amenaza para su compañero. Kimi se defendió con la estrategia más lógica pero entrar antes no fue lo más adecuado en Mónaco. El finés (o Ferrari) erró con el tráfico y el alemán se aprovechó de ello para poner 25 puntos de ventaja sobre Hamilton. Sebastian podía marcar un 'cero' sin que Lewis le arrebatese el liderato del mundial.

Entre lo inusual, al menos visto lo visto hasta entonces, fue ver a los dos Force India fuera de los puntos. Pérez Ocon habían entrado entre los 10 primeros en las cinco primeras carreras de 2017 pero en Mónaco todo se torció. El galo empezó a perder oportunidades con un accidente en los libres y el mexicano lo hizo con un exceso de celo que le llevo a tocarse con ambos Toro Rosso, hundirse en la clasificación y ganarse una sanción. Su plaza como "puntuadores" la ocuparon los dos hombres de Haas, con una carrera discreta pero muy efectiva; tanto como la de un Massa que pescó en el caos de los hombres que tuvo a su alrededor.

A todos ellos les superó un Sainz que se mantuvo calmado desde que el sábado logró la mejor posición de salida a la que podía aspirar. La sexta plaza del madrileño no fue amenazada por nadie. Su Toro Rosso era inferior a otros coches de la parrilla pero aprovechó las características del circuito para aguantar e, incluso, escaparse. Carlos no deja de dar la razón a todos los que se fijan en él y ya no se le escapaba a nadie que 2017 iba a ser su último año con los de Faenza pero, ni mucho menos, en F1.

Lejos de estas buenas sensaciones estuvo McLaren. Nos intentaron "vender" que habían mejorado con sus dos coches entrando en Q3 pero la realidad era muy distinta. Vandoorne encontró con mucha facilidad los límites de la pista y su accidente en Q2 propició que muchos otros pilotos no pudieran mejorar sus tiempos, algo que con toda seguridad hubiera provocado que los de Woking no hubieran clasificado tan "bien". Además el regreso de Button llegó con más problemas en su coche, el de Alonso, y con la consiguiente penalización por haber superado ya el límite de uso de algunos componentes de su motor. El británico empezó bien su fin de semana como sustituto pero el domingo se diluyó al salir desde 'boxes' tras una conversación con Fernando vía radio con demasiado nivel de colegueo. Después, anulado por la estrategia y la velocidad de su coche acabó por arrollar a su compañero de viaje durante casi toda la carrera. Llevarse por delante a Wehrlein fue el broche menos afortunado que pudo tener Jenson para cerrar la que pudo ser su última oportunidad sobre un Fórmula 1.

China 2018: Ricciardo da una lección

Hay tiempo para analizar lo que ha ocurrido pero lo más destacado, al menos para mí, es la lección que Ricciardo ha dado a muchos niveles. En los terceros entrenamientos libres peligraba todo su fin de semana (y de paso parte de la temporada) con una rotura de motor que casi le deja sin salir a la clasificación. Pero su equipo de mecánicos no se rindió y colocó a su Red Bull con el tiempo justo para pasar de la Q1 a la Q2. Ellos no bajaron los brazos y Daniel respondió, tampoco lo hizo. El australiano cumplió llegando a Q3 y quedándose cerca de su compañero para cerrar el 'top 6' del grupo de favoritos. Él estaba donde tenía que estar y el domingo ha sido el que mejor ha aprovechado las circunstancias de una carrera algo alocada, siendo agresivo pero respetuoso, rápido y constante..., en definitiva: el mejor.

El triunfo de Ricciardo me reafirma en que está injustamente fuera de ese grupo de los mejores en el que damos por hecho que sí está su vecino de garaje. Verstappen es rápido, mucho; y bueno, mucho; pero también sigue siendo demasiado impetuoso, ansioso e irreflexivo. Donde Daniel dejaba clavado a Kimi y Hamilton, Max se llevaba puesto a Vettel. Un error que venía después de otro que exceso de optimismo ante Lewis que le hizo perder posición con su compañero. La tuvo con ambos aspirantes al título pero perjudicando al germano: además de echarlo y propiciar que le superara el británico, la penalización por hacerlo solo le hizo perder una posición ante el de Mercedes.

El equipo de la estrella tenía en su mano devolver las jugadas estratégicas a Ferrari de las dos primeras citas con un Bottas que mantuvo la presión sobre Vettel para superarlo en una parada que pilló dormidos a los de Maranello. El finlandés hubiera sido un justo vencedor tras mantener la presión sobre Sebastian y por aprovechar una buena estrategia de su equipo que tuvo que defender hasta que llegó el momento que lo cambió todo, el del choque entre los Toro Rosso. Si la maniobra de Verstappen sobre Vettel fue absurda, la de Gasly sobre Hartley no se queda atrás; tampoco la tardanza de dirección de carrera en desplegar el coche de seguridad para limpiar la pista. Un 'safety' que convirtió en favoritos a los Red Bull para hacerse con la victoria y que perjudicó a un Alonso que entró más tarde que nadie a hacer su única parada.

McLaren sigue dando muestras de debilidad respecto a los dos otros equipos con motor Renault, sobre todo a una vuelta. Las diferencias las recorta con un buen ritmo de carrera que le permite entrar en la zona de puntos con facilidad aunque en China no ha podido acompañarle un Vandoorne que ha sufrido tras una mala salida y mala primera vuelta. El español hubiera podido acabar por delante de Hülkenberg si el coche de seguridad le hubiera beneficiado y si hubiera conseguido deshacerse de Grosjean. A pesar de todo, la séptima plaza es mejor de la prevista viendo el rendimiento de un coche que pelea por ser el 5º mejor en cuanto a ritmo y el 7º en cuanto a velocidad en clasificación.

Tras Fernando ha llegado un Vettel al que todo el viento a favor que sopló en Australia y Baréin se le ha vuelto en contra en China. La 'pole', con Räikkönen a su lado, parecía mostrar que el camino hacia la tercera victoria consecutiva estaba bastante despejado pero no fue así. Bottas no se alejó y apretó cuando tuvo que hacerlo para robarle la primera posición que pudo recuperar gracias al sacrificio de un Kimi que pudo haber superado a su compatriota, un cambio de posición que hubiera permitido a Ferrari seguir por delante de Mercedes en el mundial, algo que no ocurrió y ha hecho que los germanos superen a los italianos.

Lideran sí, y sus dos pilotos están más cerca de Vettel pero no han ganado ninguna carrera. La marca de la estrella se está llevando comentarios negativos y preocupantes por no haber lograda victoria alguna y por fallar en momentos puntuales pero aunque estén pecando de demasiado cautos, lo cierto es que sin exprimir al límite todo su potencial ya son líderes de constructores y un doblete en Bakú les podría permitir serlo también en el de pilotos, así que no vendan la piel del oso antes de cazarla porque ese "oso favorito" siguen siendo ellos a pesar de que las estadísticas jueguen en su contra. 

¿Por qué? Porque desde que, con polémica incluida, Prost fuera campeón en 1989 sin ganar ninguna de las tres primeras citas del mundial, sólo otros dos pilotos han hecho lo mismo en los últimos 28 años: Schumacher en 2003, y Vettel en 2012; eso sí, ambos lo lograron invirtiendo la tendencia y venciendo la cuarta cita, así que podemos decir que Hamilton y Bottas tendrán en Azerbayán, la "tierra del fuego", una prueba de dicho elemento.

También se enfrentará a un reto Sainz. El madrileño ha hecho una buena carrera aunque pasar a Q3 y ser noveno queda eclipsado por el séptimo puesto que logró su compañero; posición que el alemán de Renault si ha mejorado en carrera (6º), mientras que Carlos ha sudado para acabar 9º, siempre con demasiados apuros para ganar las posiciones que si recuperaba Hülkenberg, que como Ricciardo, Bottas y Alonso, se coloca en ese grupo de pilotos que están rindiendo a gran nivel en este inicio de 2018; mucho más irregular para pilotos y equipos como es el caso de unos Haas que van a rachas hasta dentro de un mismo GP; unos Toro Rosso capaces de asombrar por ambos límites, bueno y malo; y unos Force India que pierden los domingos lo poco que ganan los sábados.

Aunque ya lo he dicho varias veces, no deja de resultar chocante el descalabro de Williams, que ya están claramente en la lucha por evitar ser el peor equipo con unos Sauber que parecen tener más capacidad para mejorar su rendimiento en 2018. Ni Stroll ni Sirotkin parecen los más indicados para desarrollar un coche incapaz de plantar cara a los demás ante un Ericsson que está demostrando un buen grado de madurez para hacer que Leclerc vaya afrontando retos con garantías de mejorar en cada cita y, ambos, ayudar a que su equipo venza a Williams y se enfrente a rivales como Force India, Haas o Toro Rosso.

Australia 2018: Vettel lo vuelve a hacer y McLaren renace

Parecía más complicado que Ferrari repitiera la victoria inaugural de 2017 en Melbourne, pero gracias a tres factores lo han logrado, y dos son ajenos. El primero fue el accidente de Bottas al inicio de la Q3. El finlandés destrozaba su coche y se condenaba al fondo de la parrilla en una cita en la que adelantar es muy complicado mientras que su compañero hacía una 'pole' brillante. ¿El problema? Que Hamilton saldría con ambos coche de Maranello detrás sin poder contar con el apoyo de Valtteri. El segundo factor fue el desastre de Haas en sus paradas que provocó que los italianos tuvieran la oportunidad de aprovechar su posibilidad. Y ese fue el tercero, el propio, el crear esa posibilidad estratégica que pilló a Mercedes con el pie cambiado.

El cóctel se ha agitado y Vettel lo ha disfrutado. En este caso su estrategia era el "por si acaso" pero ha resultado ser la acertada por un error de valoración del riesgo por parte del equipo Lewis. El británico hizo lo que tenía que hacer el sábado y el domingo aguantó durante la primera vuelta para mantener a los Ferrari detrás. Cumplió con las indicaciones de su equipo cuando Räikkönen les forzó a decidir si cubrían al finlandés o al alemán. En Mercedes optaron por lo lógico pero se olvidaron de que Sebastian tampoco estaba tan lejos y cuando llegó el 'safety car' virtual no avisaron a su piloto.

Vemos mucho cambio de posición y eso que no hemos visto nada más que un puñado de adelantamientos. La salida fue tranquila y sólo los errores de conducción o en 'boxes' y el coche de seguridad han añadido interés a una cita que caminaba hacia el sopor. Ni con tres zonas de 'DRS' se ha logrado que la carrera australiana gane en interés. Visto lo visto es normal que sea el primer GP del año porque ahí es donde reside su único atractivo: hacernos una idea de dónde está cada coche respecto a lo visto en 2017, en los test de pretemporada y respecto al resto de equipos. Y ahí si que hemos tenido una interesante visión de conjunto.

Hemos podido confirmar que los mejores preparados para optar al título son los Mercedes, y que el vagón de cola tiene a unos decepcionantes Williams y Alfa Romeo - Sauber que han demostrado que lo visto semanas antes en Montmeló era su realidad. En el resto de equipos hemos visto otros matices. Ferrari parecía haber caído a ser la segunda opción detrás de los germanos pero no queda tan claro que hayan intercambiado esa posición con Red Bull, aunque eso sí, la distancia entre ambos es mínima. Esta pelea entre los perseguidores les puede restar puntos pero también les puede servir de acicate para mejorar con más firmeza y rapidez, lo que les acercaría a Mercedes.

Tras los tres mejores ya no están unos Force India a los que esperábamos ver mejor cuando comenzara la acción pero que han confirmado que cierran una zona media de la parrilla en la que, aunque se les esperaba, no están los Toro Rosso. Los hermanos pequeños de Red Bull han sufrido más de lo que nos hicieron creer en las pruebas invernales en las que transmitieron una total confianza en su nuevo propulsor Honda, un motor japonés que ya ha fallado en uno de sus monoplazas y no permitió al segundo ser más que último.

La contraparte del hundimiento de equipos como Force India y Toro Rosso es Haas, que si no hubiera sufrido el drama que les dejó sin sus dos coches tras parar en 'boxes' les habría colocado como cuarto mejor equipo en este inicio de 2018. Aunque lo hubieran logrado creo que hay dos equipos que no son tan rápidos a una vuelta como los norteamericanos pero que si tienen mejor ritmo de carrera y, lo que es más importante, capacidad de mejora. Renault ha confirmado lo visto en pretemporada con Hülkenberg y Sainz en los puntos y con la sensación de que, sobre todo el madrileño, podían haberlo hecho mucho mejor. Buen trabajo que podría quedar eclipsado por la escudería que más ha ganado respecto a 2017, precisamente por dejar de lado a Honda y montar el motor de los galos.

McLaren empezó el fin de semana sin disipar las dudas de fiabilidad generadas en Montmeló pero dando pistas de que su rendimiento (velocidad y ritmo) si que eran más cercanas a lo visto durante el invierno. El sábado vimos otras dos caras: su buena capacidad sobre pista mojada; y su poca productividad en clasificación. Seguíamos sin ver con claridad dónde estaban los de Woking hasta que llegó el domingo. En carrera vimos a un Alonso y un Vandoorne que no podían alcanzar a los mejores pero sí contenerlos. El belga no tuvo demasiados problemas para progresar y mantener detrás al Mercedes de Bottas; y el español contuvo a un impetuoso y desatado Verstappen. Salen de Australia como cuarto mejor equipo y aunque puede resultar anecdótico por los problemas de otros coches y pilotos, lo cierto es que parecen ser los mejor colocados para liderar esa parte media de la parrilla e intentar dar guerra a los tres equipos favoritos de 2018.