Previa Alemania 2018: ¿Qué pasó en 2016?

Sí... en 2016, porque en 2017 no hubo GP de Alemania y, ojo, que su continuidad tras 2018 no está clara. Hace dos años, otra 'pole' de Rosberg y otra salida decepcionante del germano permitió a su compañero ganarle la partida. Hamilton volvió a ser, como en Hungría 2016, un reloj. En Hockenheim no dio ninguna opción a nadie y lideró la prueba desde que se puso primero. El británico había vencido las últimas cuatro carreras y había dado la vuelta a una clasificación de un mundial que dominaba con claridad gracias a los 19 puntos que sacaba a Nico. El accidente entre los dos Mercedes en Montmeló parecía favorecer más a un alemán lanzado a por su primer (y único) título pero no fue así. Desde entonces, a Lewis sólo se la escapó la victoria en la cita inaugural de Bakú, y por problemas mecánicos. La cita en tierras alemanas era el lugar perfecto para que Rosberg se reivindicara de nuevo: en su casa y en la de su equipo; pero el gran triunfador fue un Hamilton que neutralizó la escasa amenaza que supusieron los Red Bull.

La valentía de Verstappen llegó a ponerle cerca del liderato. Una posibilidad que se fue esfumando poco a poco con un Mercedes inalcanzable. El holandés tampoco pudo contener a su compañero. La estrategia de Ricciardo y su ritmo le colocaron por delante de su joven vecino de garaje. Los austriacos sumaron su primer doblete en el podio en su cuarta carrera consecutiva colocando a alguno de sus coches en el cajón. Los pasos que estaban dando los de Milton Keynes y su motorista (Renault) les llevaban en la dirección adecuada y, además, aprovechando el declive o estancamiento de otros equipos. Por eso, ya eran la segunda escuadra con más puntos.

El alza de Red Bull sonrojaba a la 'Scuderia'. Su color rojo se oscurecía con un declive cada vez más visible. No es que Mercedes se escapara, que también; o que los austriacos mejoraraban, que sí, que también, era que Ferrari no levantaba cabeza. Ningún podio en tres carreras era un balance muy pobre para quienes aspiraban a pelear por un mundial ya imposible. Räikkönen estaba manteniendo el tipo pero Vettel, que mantuvo la quinta posición a pesar de fallar al frenar tras en el penúltimo paso por meta, se estaba sintiendo muy frustrado con un desarrollo inexistente en un coche que estaba empezando a ver como los de la bebida energética y la estrella se escapaban; y como se acercaban por detrás rivales que, en principio, no deberían haber supuesto ninguna amenaza. Suerte, para los italianos, que en ese grupo no estaban unos Williams que parecían estar pensando en 2017 y que en el marotoniano mes de julio para la F1 han sumado los mismos puntos que Haas, y que sólo habían superado RenaultSauber Manor.

La pelea por ser el tercer mejor equipo en la segunda mitad de este año, sin contar con los de Grove en esa lucha, parecía complicada para los que soñabam con alcanzar a Ferrari, sobre todo para un Toro Rosso que pagaba la falta de desarrollo de un motor de 2015. A pesar de ello, Sainz peleó con esas herramientas y podría haber luchado por puntuar si su equipo no hubiera cometido el enésimo error en una parada. Fallos que no estaban cometiendo en Force India, lo que les hacía ser los mejor colocados para ser ese tercer mejor equipo al final de temporada y ocupar una cuarta posición final en el mundial muy meritoria, y la mejor de su historia.

Ese grupo de aspirantes, más o menos realistas, a finalizar el año detrás de Mercedes y Red Bull (esperando el hundimiento completo de Ferrari), era McLaren. En Woking estaban potenciando las bondades de su coche, encontrando soluciones y acertando en el desarrollo, algo que también hacía Honda con el propulsor. Alonso Button ganaban confianza a pesar de que todavía no habían vivido una cita perfecta con ambos coches. En Alemania el británico fue la cara y el español la cruz. Unos pequeños errores de estrategia y las paradas de Fernando le acabaron costando no entrar en los puntos. El enfado del asturiano, lejos de recordar a los de 2015, me evocó los de etapas en los que luchaba por podios, victorias o mundiales. Él sabía que la apuesta por McLaren fue arriesgada y que entonces parecía dar sus frutos, y no quería perder nada de tiempo ni ninguna oportunidad para sentirse que puede tener un volante ganador. Las últimas citas de 2016 serían clave para vislumbrar si en 2017 la apuesta triunfaba o fracasaba, aunque ahora ya todos sabemos qué ocurrió.

Previa Abu Dabi 2017: ¿Qué ocurrió en 2016?

Después de su victoria en Suzuka 2016Rosberg tenía en su mano convertirse en campeón pero el camino no fue fácil, sobre todo en las dos últimas citas. Sabíamos que Hamilton iba a presionar hasta el final y así hizo. En Brasil tiró como un condenado pero en Abu Dabi dio una exhibición de "lentitud" controlada. El británico recibió muchas críticas por su estrategia dentro de su equipo y, claro, lejos de él. No me uní a tal corriente crítica porque consideraba que estaba en su derecho de hacerlo. Lewis tenía pocas opciones de ganar el título y sabía que si se escapaba, y Nico le perseguía, no habría nadie capaz de intercalarse entre ambos. Ni le aplaudo ni le recrimino por tomar una decisión que sólo le reconocerían si hubiera resultado acertada y útil para sus propósitos. Como no fue así, muchas personas le censuraron por entender que su actitud fue antideportiva.

Es cierto que en una competición en la que se busca que gane el más rápido era algo incongruente ser lo más lento que uno podía ser sin perder opciones de ganar para intentar que tu máximo rival se metiera en problemas y perdiese posiciones. ¡Pero cuidado! Vale lo mismo llegar el primero con un minuto de ventaja que con una milésima. Siempre que su comportamiento no ponga en peligro a nadie ni resulte antidepeportivo creo que cualquier estrategia es valida. Hamilton tenía que intentarlo y Rosberg tenía que sudarlo, y lo hizo. Nico sufrió con las estrategias que Red Bull tomó con Verstappen Ferrari con Vettel. Max volvió a dar un recital al trompear en la primera curva, ser 22º y pasar a ser 2º en la décima vuelta... y por delante del líder y futuro campeón. Rosberg recibió un mensaje claro por radio en el que le avisaban que su carrera peligraba si no superaba al holandés, y lo hizo. El adelantamiento de Nico fue arriesgado pero le dio el valor que le faltaba a su título y también demostró a todos, empezando por él mismo, que Verstappen puede ser agresivo sin meterse en follones innecesarios.

El campeón de 2016 también tuvo que pelear con los hombres de Maranello. Primero realizó una perfecta salida de 'boxes' para evitar que Kimi le superara tras una parada lenta propiciada por el otro coche rojo, que impidió al alemán salir rápido. Después tuvo que contener a un Vettel que olía la sangre de la lucha fratricida entre los Mercedes: el "lento" Hamilton y el obstaculizado Rosberg. Sebastian también fue limpio cuando pudo atacar a su compatriota, no tímido como dijeron algunos. No creo que Vettel fuera menos agresivo de lo normal para ayudar a Nico porque creo que pensaba que ganar era posible y que, aunque le pasara, Rosberg sería campeón. Sea como fuera vuelvo a incidir en lo mismo, en la libertad de cada piloto para hacer lo que crea oportuno para conseguir el mejor resultado sin resultar perjudicial para el resto.

Despedida sorprendente

Es el mismo razonamiento que me llevó a aplaudir la decisión del campeón de 2016. Rosberg se fue, dejó la F1, y su forma de argumentarlo me pareció brillante. Después de dos años decepcionantes se fijó 2016 como su oportunidad para ganar el título. Un campeonato que significaba mucho más que eso. Nico miró hacia su familia y vio que la presión que tenía él para ganar se la trasladó a ellos. Su mujer respondió con un apoyo y un espacio único para que su marido lograra la victoria, y él correspondió. El camino que tomó Rosberg era lógico porque entendía que era muy posible que continuar sólo le reportase más problemas personales y pocas, o ninguna, satisfacción personal.

El terremoto que provocó se extendió sin freno porque no iban a faltar pretendientes para su asiento. Mercedes iba a tener que tomar una decisión firme y no tardar demasiado en hacerlo porque el aluvión de rumores iba a ser (y fue) como un torrente desbocado. Los nombres empezaron a salir por todas partes: Alonso, Vettel, Ricciardo...; aunque creía, y aquí me tiré a la piscina, que se iban a decantar por un piloto de la casa, de futuro y que no había decepcionado en 2016: Wehrlein. La respuesta la tuvimos semanas después con un nombre que no contaba para casi nadie pero que ganó fuerza día a día, y que en 2018 seguirá en Mercedes: Bottas.

Previa Brasil 2017: ¿Qué pasó en 2016?

La carrera de F1 en Brasil en 2016 es de aquellas pocas veces en las que en tres horas podemos pasar del total aburrimiento y enojo al entusiasmo y la emoción. Como es habitual cuando llueve, vivimos otro bochorno, el de siempre: dar vueltas y vueltas detrás del coche de seguridad para lanzar la carrera y detenerla pocos giros después. Mantengo una opinión firme al respecto: si se puede correr adelante, y si no se puede todos quietos. Hacer el tonto detrás del 'safety car' durante cerca de 20 vueltas fue algo bochornoso y estúpido que hacía temblar una vez más los débiles cimientos de una categoría deportiva puesta en entredicho por sus propios protagonistas. Pero tampoco me quiero detener mucho en este debate que considero, cada vez más, una pérdida de tiempo. Sólo espero que todos los implicados en este problema (dirección de carrera, FIA, FOA, equipos, pilotos y proveedor de neumáticos) hagan todo lo posible para que no volvamos a ver como una ilusionante y vibrante carrera bajo la lluvia acabe destrozando la expectativas de muchos.

Al final, tuvimos un primer tramo libre de control y sin incidentes de casi 7 giros; un segundo de 17; y un tercero (y final) de 16. En los tres hubo un claro protagonista: Verstappen. No podía haber crítica posible al joven holandés: adelantó en pista a todos los pilotos que estuvieron a su alcance. En la "vuelta inicial" (la octava en realidad) se quitó de en medio a Kimi en la primera curva y no se despegó de un Rosberg muy conservador durante toda la carrera. Cuando se relanzó la carrera después de más de una hora de detrás del coche de seguridad y de dos banderas rojas, Max volvió a hacer de las suyas y adelantó a Nico. Sólo tenía delante al que lideró la carrera de principio a fin, un Hamilton que no fue protagonista ante las cámaras pero realizó una labor impecable que le pudo haber reportado su tercer "grand chelem" si no fuera por lo rápido que rodaron los Red Bull en la parte final de la cita en Interlagos. El británico seguía haciendo los deberes (ya era el segundo piloto con más victorias de la historia) y el alemán también, al que le valía subir al podio en Abu Dabi para ser campeón.

Cuando Verstappen estaba persiguiendo a Lewis cometió un error que muchos convirtieron en otra genialidad: trompeaba en la misma zona en la que otros tres coches se estrellaron, pero lo controló como si fuera un veterano experimentado. Gracias a esta maniobra logró mantener tras él a Rosberg, que veía como su compañero le podrá recortar 10 puntos. El germano tuvo fortuna gracias al ímpetu de los estrategas de Red Bull. El equipo austriaco apostó fuerte con el neumático intermedio en sus dos pilotos pero la apuesta no les salió bien. Las interrupciones y la intensidad cambiante de la lluvia jugaron en su contra, sobre todo en la de Ricciardo. El australiano no tuvo su día y se vio eclipsado por su jovencísimo compañero. Y es que Max completó una parte final de carrera aún más alucinante porque después de la última bandera amarilla volvió a pista en 14ª posición para remontar hasta ocupar la última plaza del podio.

Era merecido el premio para Verstappen aunque se lo robó a un 'Checo' Pérez que volvió a cuajar una gran carrera. Tras el mexicano, y durante un tercio de la carrera, el rival por esa tercera posición fue un Carlos Sainz Jr. que sí supo leer la carrera, que no cometió errores ni dio pasos en falso. La lluvia era la oportunidad del madrileño, y sólo el desgaste de sus neumáticos en los últimos giros le impidió lograr la que hubiera sido su mejor posición en la F1. El madrileño se tuvo que conformar con repetir la sexta plaza de Montmeló y Austin ese 2016, aunque en Brasil se quedó a solo 8 segundos del podio. Gran actuación con un Toro Rosso del que se esperaba más en lluvia, y que le acercaba mucho a la lucha por el 10º puesto del mundial que todavía peleaba con su compatriota y con el protagonista de las imágenes más emotivas del día: Massa.

El brasileño disputaba la que iba a ser su última carrera en casa y, como le sucedía desde hace años, el resultado fue terrible. El Williams se mostró poco competitivo el sábado y no pudo entrar en Q3. El domingo ya se complicaba y nada parecía ir bien para Felipe, que luchaba con mucha fuerza para alcanzar la zona de puntos. Pelea complicada y llena de contratiempos que no pudo ni finalizar cuando se fue contra el muro en la misma zona que lo hicieron antes Kimi y Ericsson, y donde casi se van Vettel, Alonso, Pérez o Verstappen. La decepción era evidente en el piloto y también en la grada, pero Interlagos le dio todo su cariño. Las lágrimas empezaron a brotar en los ojos de Massa mientras volvía a su garaje y ese llanto fue a más cuando en ese camino recibió la ovación de garajes como el de Mercedes o el de Ferrari, y cuando llegó al de Williams, volcados con él, que recibió, por último, los abrazos y los besos de su hermano, de su hijo y de su mujer, y de un emocionado padre, ya una figura de la F1, siempre acompañando a su hijo Felipe, que en Abu Dabi iba a decir adiós a la Fórmula 1 celebrando su carrera 250.

El que fuera su compañero también protagonizó duelos de gran nivel a pesar de cometer dos errores que le lastraron, primero a la 14ª posición y después a la 17ª. A pesar de ello, Alonso demostró lo competitivo que es con la pista mojada a pesar de que llevaba un McLaren que condenó a Button a acabar en la última posición de los 16 supervivientes finales. Fernando luchó de tú a tú con los Force India y los Ferrari, y remontó en las últimas vueltas para sumar un punto más que le acercaba aún más a la 10ª plaza en el mundial de pilotos. Buen papel del asturiano que no estuvo exento de polémica en la maniobra que le costó una plaza con Vettel. No diré que es la gota que colmaba el vaso porque hacía semanas que lo había desbordado: pero que criticara a Verstappen por una maniobra que el holandés hizo de forma más limpia que la que él hizo sobre Alonso es demencial. El germano había perdido la perspectiva, las formas y la razón. Como con el tema de la lluvia y demás, tampoco perderé más tiempo en criticar las absurdas palabras de un Sebastian que destruía su imagen cada día. Eso sí, el comentario posterior de Fernando en el que aseguraba que "la próxima vez voy contra él" estaba fuera de lugar, al menos en mi opinión. Sé que buscaba "picarle" y descentrarle aún más, pero lo tenía que hacer en pista, no soltándolo en los micrófonos.

No me quiero olvidar tampoco de la gran carrera de Ocon, su primera cita bajo la lluvia. El de Manor casi celebraba su fichaje por Force India con unos puntos que le hubieran venido muy bien al que sería su exquipo. El francés contuvo a pilotos expertos y coches muy superiores durante gran parte de la carrera, pero al final se quedó sin premio. Si que lo tuvo el otro piloto local, el otro Felipe: Nasr logró una gran 9ª plaza que permitía a Sauber sumar sus primeros puntos y, además, abandonar la última plaza del mundial de constructores, un hecho muy importante para un equipo con los problemas financieros que sufre.

Previa México 2017: ¿Que ocurrió en 2016?

La F1 regresó a México en 2015 tras más de dos décadas sin acoger una cita del mundial. Aquel retorno nos dejó una cita con quejas sobre el asfalto, los neumáticos y algo fríos con todo, pero la del año pasado se resume con una palabra: decepción. La carrera de 2016 en el Hermanos Rodríguez no puede tener otro apelativo. Cuando en la primera curva, los comisarios se "olvidaron" de la maniobra de Hamilton, para después ponerse a investigar todo empecé a pensar que nos esperaba un espectáculo bochornoso. Seguro que muchos también lo pensaron y, claro, no nos equivocamos. El británico no fue ni apercibido por ganar terreno al saltarse las primeras curvas y evitar el ataque de Rosberg Verstappen, pero tal demostración de "mirar para otro lado" duró unos segundos. Las investigaciones y sanciones se multiplicaron con dispar, y polémico, final. Parece que poco hubiera modificado el resultado entre los dos primeros, pero tras ellos, sí que causaron un vendaval de decisiones erráticas y controvertidas.

Tengo que reconocer que asistí con pena a una retahíla de mensajes de dirección de carrera que, además, no animaron una cita aburrida durante 68 de las 71 vueltas en México. Si esto no era suficiente, algunos pilotos protagonizaron un gran número de mensajes de radio que se tenían que haber ahorrado. En este capítulo hay un claro "ganador" que eclipsó hasta la bronca de Alonso a su ingeniero de pista y otros mensajes polémicos.

Vettel comenzó el viernes insultando al asturiano y a Sainz; siguió el sábado echando balones fuera al estorbar a Hamilton y quejándose del tráfico por ser séptimo; y remató con un domingo que, a mi juicio, le debería haber costado algo más que una reprimenda. El germano se excedió al pedir que Verstappen le cediera la posición después de hacer una maniobra similar a la que usó Hamilton para mantenerse líder; cubrió posición haciendo lo que había provocado quejas de él y otros hacia el holandés en otras ocasiones; e insultó de manera muy grosera a Charlie Whiting. El comportamiento de Sebastian dejaba mucho que desear y era el culmen a una temporada en la que la frustración le llevó a ganarse una imagen de llorón insoportable e iracundo que despreciaba y faltaba el respeto a sus rivales, a su equipo y a los responsables de la F1. Fue lamentable y creo que se merecía una dura sanción por muchos motivos: porque así lo recoge el código de conducta de la FIA; porque dañaba la imagen del deporte; y porque si no se hacía se puede creaba un muy mal precedente. Vettel mereció un castigo justo y ejemplar. Y por cierto, a todos los que justificaban su comportamiento con vídeos e imágenes del pasado de la F1, con pilotos dando puñetazos y peleando, que se lo hagan mirar. Es como justificar que haya violencia machista porque hace décadas o siglos se veía como algo normal. Hay mucho cavernícola suelto...

La segunda exigencia que podíamos realizar tras un fin de semana así es que haya coherencia. No puede ser que viéramos varias maniobras similares y que unas fueran castigadas y otras no. Sainz fue penalizado por echar a Alonso de pista pero no Verstappen por hacerlo con Rosberg; o Hamilton, que se saltó la primera curva y no fue ni investigado pero sí el holandés, que perdió el podio por ello. Me gustaría que hubiera menos intervencionismo en las carreras, pero espero que cuando lo haya, al menos, sea igual para todos, justo y coherente, cosa que he vuelto a reclamar tras EE.UU. 2017. Las erráticas decisiones de los comisarios ensuciaron aún más una carrera que apenas tuvo interés sobre la pista. Lo único que me gustó de tal vergonzoso arbitraje deportivo fue ver como el último cajón del podio fue para Ricciardo, eso sí, después de vivir un esperpento con el "si pero no" para Verstappen primero y para Vettel después. Como dijo el alemán de Ferrari: ridículo.

El papel del australiano fue lo más destacado, deportivamente hablando, junto con la buena carrera de los dos Force India; y eso que ambos pudieron aspirar a más: Hulkenberg se vio superado y acabó trompeando al defender posición ante Kimi, y Pérez terminó desesperado detrás de un Massa que le cerró la puerta de forma firme y contundente. El mexicano lo intentó y, a pesar de sus ataques, sin cometer ninguna infracción ni perjudicar a su contrincante. Gracias a su punto, la pelea con Williams se decantó hacia el lado de su equipo: 7 puntos para Force India y 6 para los de Grove.

Otra pelea que seguía sin dueño era la que buscaba quien será el cuarto mejor piloto del año porque el tercero si que estaba decidido. Gracias a su tercera plaza, Ricciardo ocuparía esa misma plaza en la clasificación general a final de 2016. Puesto merecido para el de Red Bull, que supo contener el envite de su nuevo compañero y que era el único piloto que sólo había dejado de dar una de las vueltas que se habían disputado hasta entonces (1.141 de 1.142), la que perdió al ser doblado en Rusia donde fue 11º (su única carrera sin puntuar). Un excelente premio para una carrera que vio como le complicaron y en la que se vio obligado a remontar desde la 17ª plaza, con un ritmo y una decisión admirable.

Por detrás de la zona de puntos había que destacar la 11ª posición del Sauber de Ericsson, que privó a ambos McLaren de ser los primeros detrás de los 5 mejores equipos, que en México no dejaron posibilidad a ningún otro coche de pelear por algún punto. El sueco se coló por delante pero los de Woking demostraron mejor ritmo que todos los cinco coches de cola a pesar de que sufrieron problemas en su motor Honda. Estaban en medio, a un paso de caer al vagón de cola o engancharse a la locomotora. Lejos de ellos estaba Toro Rosso, que eso sí, cuentan con un Sainz que les maravillaba cada fin de semana. El madrileño se volvió a colar en Q3 con un coche, que el domingo, fue el tercero por la cola.

Dejo para el final la lucha entre los dos aspirantes al título. Hamilton apretaba y a Rosberg le temblaban un poco las piernas, pero la inercia no parecía suficiente para que Lewis le robara el título a Nico. El Mercedes vio como sus rivales se acercaban en México pero no lograron superar al alemán para que el británico le recortara algo más de ventaja. El campeón de 2015 seguía obligado a ganar y el aspirante sólo tenía que seguirle de cerca, e incluso se podía permitir un leve traspiés (ser tercero), para suceder a su compañero. Al menos, la emoción parecía que se mantenía hasta la última cita de un 2016 en el que muchas cosas debían cambiar para que en 2017 viéramos una F1 más justa y con más espectáculo en el asfalto que lejos de él.

Previa EE.UU. 2017: ¿Qué pasó en 2017?

La cita de 2016 fue puro espectáculo. Quizá no lo vimos en las primeras posiciones, salvo en momentos puntuales y peleas estratégicas, pero lejos del podio lo hubo, y del bueno. La pista de Austin me gustó desde que conocí su trazado y cada año me da motivos para reafirmar que se ha convertido en una (si no la mejor) creación de Tilke. El que menos propició maniobras espectaculares fue Hamilton, lo mejor para él y para mantener viva la lucha por el mundial. El británico comenzó el fin de semana muy dubitativo pero apretó cuando tuvo que hacerlo y no erró en la salida para lograr su 50ª victoria en F1. Desde entonces sólo tuvo que mantenerse y cubrir los ataques de un Ricciardo amenazante que pudo hacerle un favor pero que se quedó sin opciones por culpa de un compañero que fue capaz de lo mejor y lo peor en apenas unos minutos.

El australiano aprovechó que Rosberg estaba preocupado por Lewis para colarse en segunda posición en la primera curva. Él condujo sin mácula y Red Bull acertó con la estrategia. Parecían soñar con la victoria y si no, al menos, con inmiscuirse entre ambos Mercedes pero se tuvo que conformar con la tercera posición. No le hubiera venido mal a Hamilton para recortar la renta de su compañero a 23 y no a 26, aunque con ambas cifras el germano seguía dependiendo de si mismo. Lo tenía muy difícil el vigente campeón ante un aspirante que en 2015 se llevó la victoria en las tres citas que restaban para finalizar el mundial de 2016.

La pelea por la tercera plaza, gracias al séptimo podio de Ricciardo, se decantaba de forma totalmente clara hacia él; pero la cuarta tenía a tres pilotos en discordia. Después de la carrera de Estados Unidos había un aspirante que salía con ventaja pero que no podía celebrar nada aún. Vettel no se podía permitir ningún traspiés si quería acabar por delante de su compañero y del otro Red Bull. Ninguno acabó después de unas carreras con demasiados vaivenes. Kimi llegó a la carrera después de demostrar mejor ritmo que Sebastian en los libres y de batirle con solvencia en clasificación. Ambos Ferrari salieron bien pero el finlandés mantuvo la posición ganada y parecía ser el mejor colocado para pelear por el podio pero su ritmo era el peor de los 6 pilotos de los 3 mejores coches. No era su día, lo que quedó demostrado cuando su equipo erró en una parada en 'boxes' en la que pinchó una rueda y tuvo que parar su monoplaza al regresar a pista.

El otro aspirante a esa cuarta plaza tuvo un inicio titubeante en el que se vio superado por los dos coches de Maranello en la salida. Verstappen se recuperó en parte al adelantar a Vettel antes del primer giro y gracias a su agresividad tras la primera parada con adelantamientos como el que realizó a Button en las 'S'. Presionó a Rosberg y parecía que podía robarle el podio pero no lo logró, quemó sus neumáticos y pasó de ser un héroe a un villano. Entró a cambiar gomas sin avisar al equipo y salió decidido a recuperar el tiempo perdido hasta que su caja de cambios dijo basta. En vez de parar en un lugar propicio deambuló por la pista durante más de tres kilómetros poniendo en peligro su integridad y la del resto de pilotos. Cuando decidió lo hizo tarde y en mal lugar lo que hizo imprescindible que dirección de carrera desplegara el coche de seguridad virtual. El momento lo aprovecharon muy bien algunos pilotos pero a otros les vino fatal, entre ellos a Ricciardo.

Seguro que su compañero de equipo fue de los más sorprendidos con el resultado de la "votación popular" que volvió a elegir a Max como "piloto del día". Cierto es que hay que respetar estos resultados pero lo de ese fin de semana me pareció una broma: clasificó peor que su compañero, salió peor, no tuvo en cuenta a su equipo al entrar en 'boxes' y tuvo una actuación equivocada en el momento de su avería. El par de buenos adelantamientos no fueron suficientes para considerarlo merecedor de tal título, pero parece que la campaña por alabar todo lo que haga el holandés no tiene límites.

No era cuestión de patriotismo pero creo que los dos españoles se merecieron ese "premio" antes que Verstappen. Puede que fuera más complicado de ver en el caso de Sainz. El trabajo del madrileño fue más gris ya que lo más llamativo lo realizó el sábado gracias a una gran clasificación. El domingo demostró habilidad en la salida, tuvo un ritmo de carrera tremendo y contuvo a muchos rivales con el coche más lento de la parrilla para evitar ser adelantado. Aún así, la actuación de Carlos fue mucho más completa que la de Max.

Y si hablamos del papel de Alonso, no se sostiene por ningún lado que Verstappen fuera el "piloto del día" y no él. Otra salida perfecta, incluso a pesar de evitar junto a Sainz los problemas de la primera curva; ritmo contundente; adelantamientos llenos de emoción; y todo con un coche con el que tenía que pelear para realizar estas arriesgadas maniobras. Ni fui ni soy 'alonsista' pero el que no reconozca que en Austin fue el mejor creo que se equivocó de medio a medio. Fue un vendaval que se repuso a unas vueltas en torno a la primera parada en las que perdió mucho tiempo, y que finalizó con una competitividad increíble para un McLaren que aprovechó los problemas de Force India para ser el cuarto mejor coche del fin de semana.

Alonso y Sainz fueron el ejemplo de muchas otras luchas que vimos, como las que tuvo Pérez con media parrilla para recuperar las plazas que perdió en clasificación y en la primera vuelta con un toque con Kvyat. El mexicano, Button con una gran remontada y puede que también Grosjean se merecieran más el título de 'piloto del día' que Verstappen. 'Checo' pasó 17º en el primer giro y finalizó 8º; Jenson salía en 19ª y avanzó 10 posiciones (8 en la primera vuelta); y el galo de Haas, que salía 17º, dio una pequeña alegría al equipo local al puntuar después de ocho carreras sin hacerlo.

Previa Japón 2017: ¿Qué ocurrió en 2016?

Suzuka fue el escenario perfecto para ejemplificar que la emoción de unos era la decepción de otros. El mayor decepcionado, o debió serlo así, se llevó trofeo... cosas de la vida. Hamilton llegó al Gp de Japón de 2016 con la necesidad de recortar puntos al líder del mundial y firmó un fin de semana muy gris y polémico. Tras las insinuaciones (con desmentido posterior) de sabotaje, lo que menos necesitaba era todo lo que pasó. Aunque no veo nada malo en su comportamiento durante la rueda de prensa creo que no fue el momento, y menos aún con su reacción posterior. Lewis debería estar acostumbrado a aceptar (y pasar) de algunas críticas absurdas a su forma de vivir la vida y el deporte; no tendría que haber lanzado su castigo a la prensa, y menos si sabía que no iba a poder cumplirlo como el quería. Y lo que era peor para él: no estuvo en ningún momento al nivel de Rosberg. Nico le dio una lección en los entrenamientos, y en clasificación aguantó el esperado ataque del británico con una vuelta perfecta para anular el también genial giro de su compañero.

Superado, descentrado y presionado. Así llegó a la salida y así pasó lo que pasó. Hamilton arrancó terriblemente mal y realizó una remontada tranquila para no quedarse sin sumar puntos y esperar que el destino le regalase un abandono de su compañero, como el que él sufrió una semana antes en Malasia. Pero eso no ocurrió y la distancia entre ambos se disparaba a los 33 puntos, poca cosa cuando restan 15 carreras pero algo serio cuando eran 4 las citas que faltaban para el final. Al germano le bastaba con acabar detrás de inglés en cada carrera restante para vencer. Aunque Lewis se llevara las cuatro victorias (cosa que hizo), Nico podría ganar el mundial con 3 segundos puestos y un tercero. El mundial era cosa de los dos y el de constructores ya lo tenían en el bolsillo.

Entre ambos se colocó Verstappen. Buena actuación del holandés que contuvo a Hamilton e impidió la pequeña remontada de los Ferrari. El buen papel de Max, aunque muchos digan lo contrario, no fue nada del otro mundo. Empezaba a estar cansado de tanta voz experta y tanto medio de comunicación que endiosaba al joven piloto de Red Bull. ¿Es bueno? Mucho. ¿Puede llegar a ser campeón? Pues claro. ¿Pero era necesaria tanta alabanza y tanta defensa de lo indefendible? Creía (y creo) que no. A mi parecer se le estaba mimando y cuidando en exceso, cuando ni lo necesitaba él ni la competición, y en muchas ocasiones cuando realizaba (y sigue realizando) maniobras que no deberían ser tan aplaudidas como lo son.

Su segunda plaza contrastaba con la sexta de su compañero. Ricciardo se vio superado en la primera vuelta por dos coches y eso le penalizó durante el resto de la carrera. Esta mala salida y la estrategia errática de su equipo le dejó sin pelea con los Ferrari. Los italianos se recompusieron después de que ambos coches tuvieran que retrasar su posición de salida por diferentes motivos pero no llegaron a culminar sus pequeñas remontadas. Podían haber alcanzado el podio pero volvieron a errar con la estrategia, sobre todo con un Vettel que perdió en 'boxes' todo lo que ganó en pista; porque Kimi aprovechó los titubeos del australiano de Red Bull para acabar tras su compañero y mantener vivas las pocas opciones que tenían de alcanzar el subcampeonato de constructores, posición que los austriacos mantenían con 50 puntos de ventaja.

Menos distancia tenía el cuarto equipo clasificado sobre el quinto. Force India aprovechó su posición en parrilla y una buena salida de su pilotos para superar a los dos Williams. En una carrera en la que no hubo incidentes graves ni abandonos, la posición de Pérez Hulkenberg era muy significativa. Superaron con creces a Bottas Massa, y seguían distanciándose de los de Grove poco a poco. El único consuelo para el brasileño era recuperar la décima plaza del mundial de pilotos que Alonso le había arrebatado en Malasia.

Lejos de los puntos estuvieron todos los demás, salvo Grosjean. El Haas clasificó bien y el galo se mostró competitivo, pero en la salida perdió casi todas las opciones que tenía de puntuar. Antes las perdieron los Toro Rosso y los McLaren. Decepcionante papel de ambos equipos, algo esperado en el caso de los italianos pero no así de los británicos. Ni Alonso ni Button pudieron clasificar bien con un coche del que se esperaba mucho en tierra de Honda. Suzuka fue un calvario para ambos desde el principio. Ninguno avanzó en la salida y eso les penalizó durante toda la carrera. Alonso estuvo bloqueado detrás de Massa en los primeros giros, de Kvyat después y de Ericsson al final. Mala actuación también de Sainz, perjudicado por el tráfico y la escasa potencia de su motor.

Previa Malasia 2017: ¿Qué ocurrió en 2016?

La penúltima (en principio) visita de la F1 a Sepang nos dejó un espectáculo completo en todos los frentes. Vettel cambiaba la decoración de la carrera en una primera curva en la que pecó de agresivo y optimista. Arruinó todas sus opciones de acabar al destrozar la suspensión de su Ferrari contra Rosberg, al que le arrebató todas las posibilidades de pelear por una victoria que pasaba por presionar y atacar a su compañero y máximo rival por el mundial de 2016. Visto lo visto después, la maniobra de Sebastian también acabó con el sueño de Verstappen de celebrar su 19º cumpleaños con su segunda victoria en F1, aunque Max casi aseguró el podio con un buen par de adelantamientos antes y después del coche de seguridad virtual. Buenas maniobras del holandés que, con el paso de las vueltas, se demostrarían más importantes.

Hamilton parecía tener la victoria asegurada pero la carrera de Malasia 2016 se guardaba la mayor sorpresa. El motor del británico echaba humo cuando iniciaba la vuelta 41 y ardió. Lewis no se lo podía creer en ese mismo momento ni tampoco después. Aunque después matizó sus palabras llegó a insinuar que estaba siendo boicoteado para no ganar su cuarto título mundial. Hubo opiniones de todos los gustos pero me parecía muy improbable que Mercedes pusiera en riesgo a uno de sus pilotos para beneficiar al otro. Estaba (y estoy) seguro de que muchos querían que Rosberg triunfara, sobre todo para que Hamilton no siguiera ejerciendo su monopolio, pero no creía que lo buscaran a través de artimañas, trampas y maniobras extrañas. Entendía la frustración del británico al perder la oportunidad de volver a ponerse por delante de su compañero pero no que creyera que había una mano negra que le perjudicara a propósito.

El incidente de la primera curva y la rotura del motor de Hamilton propiciaron que el ganador no fuera uno de los pilotos de Mercedes. Los mejores colocados eran los dos Red Bull. Entre ellos, el que salió mejor parado del caos inicial fue Ricciardo. Al australiano parecía devolverle la sonrisa una suerte que le había sido esquiva durante el resto de la temporada. Verstappen le presionó y llegó a solicitar un cambio de posición porque "venía con más ritmo". Daniel se negó, con razón, y bien que hizo. A la postre se demostró que su lucha sería por la victoria y que la estrategia del ganador era la más adecuada. Si hubiera cedido la posición a Max dudo que después el holandés hubiese hecho lo mismo cuando Ricciardo le hubiese presionado en las últimas vueltas con unos neumáticos en mejores condiciones.

La victoria del australiano y los podios de Verstappen y Rosberg fueron más que merecidos. Unas posiciones que dejaron en evidencia a Ferrari. A la cuestionable actuación de Vettel había que añadir un discreto papel de Kimi, que ni con la penalización de 10 segundos al líder del mundial pudo asaltar la última plaza del cajón. Los de Maranello no levantaban cabeza y la mínima dosis de paciencia que ganaron los 'tifosi' con la llegada de Sebastian se estaba desvaneciendo, y los seguidores cada vez estaban más defraudados con una situación que no parecía mejorar. Un podio en siete carreras era un botín escaso para un equipo que había prometido luchar por el título.

A no demasiada distancia de los italianos estuvo el Williams de Bottas y los Force India. El finés aprovechó una estrategia arriesgada que resultó ser la acertada, y Pérez hizo lo propio tras una buena clasificación y una inmejorable salida. Gran arrancada pero nada comparable a la de Alonso. El español repitió la remontada de Spa, desde la última posición de la parrilla de salida a la séptima. Estaba claro que si el asturiano salía bien y usaba con decisión los juegos de neumáticos que se ahorraba por no disputar la clasificación, exprimía las escasas bondades que entonces le ofrecía el McLaren. El otro coche de Woking también puntuó aunque fue gracias a una buena posición en la parrilla, porque sus gomas usadas no le permitieron a Button demasiadas alegrías.

La zona de puntos la cerró Palmer, que se estrenó entre los 10 primeros. Buena carrera del de Renault que no le servía para tapar un año decepcionante. El británico estuvo cerca de perder ese punto, acechado por un Sainz que sacó todo el jugo a un Toro Rosso que no tiene pinta de volver a sumar en lo que restaba de 2016.

Previa Singapur 2017: ¿Qué ocurrió en 2016?

Rosberg recuperó el liderato de 2016 con un fin de semana impecable en la noche del pequeño país asiático. Nico venció a su compañero, a unos Red Bull amenazantes y a los problemas recurrentes en los frenos de su coche. Dominó cuando tenía que dominar, aguantó cuanto que tuvo que aguantar y, siempre, con un ritmo incapaz de igualar por los demás. El germano venció en una de las pocas pistas comprometidas para Mercedes y lo hizo en el momento que más lo necesitaba. Gracias a la victoria recuperó el liderato que ya tuvo durante las 10 primeras carreras del año. Si no vencía este haría historia a la inversa al convertirse en el primer piloto que no lo ganaba tras llevarse el triunfo en 8 citas durante un año; o que no lo hacía tras hacer pleno en las 3 primeras carreras (él logró 4); o que no lo consiguía después de sumar 7 victorias consecutivas..., pero si lo hizo y , en gran parte, por esta victoria.

El ganador del campeonato de 2016 escapó de unos primeros metros muy complicados que provocó un Verstappen que salió fatal. El holandés se convirtió en un estorbo en los primeros metros que muchos tuvieron que esquivar: Hulkenberg fue el primer y mayor perjudicado al destrozar su coche tras chocar con Sainz e impactar con Button. El madrileño y el británico acabaron sufriendo un similar destino al del germano en una carrera que prometía para los tres. El incidente que perjudicó a este trío, también a un Bottas con una día aciago, benefició a varios pilotos, sobre todo al que más posiciones ganaba en los primeros metros. Alonso, que salía 8º, llegó a colocarse en paralelo con el 4º. El español sustentó en esa gran salida una buena actuación para ser el primero del resto del mundo. No pudo alcanzar ni contener a los 6 pilotos de los tres mejores equipos pero sí lo logró sobre los demás. Buenos puntos para el español y un McLaren que no alcanzó el buen rendimiento que se presuponía iba a alcanzar.

El discreto papel de los de Woking pasó algo desapercibido por el buen trabajo de Alonso y las carencias de otros. Williams parecía tener opciones de puntuar pero todo les salió mal; los Toro Rosso y los Force India estaban en mejor forma que los McLaren pero por diversos motivos también terminaron por detrás del coche del asturiano. Aún así, entre ellos encontramos a los principales animadores de la cita en la zona media de la parrilla, sobre todo a un Kvyat que fue el otro piloto que se reivindicó en la noche de Marina Bay. El ruso no le puso nada fácil las cosas a nadie, menos aún a un Verstappen en el que veía reflejada y aumentada su caída de rendimiento. Su pelea durante vueltas fue uno de los mejores momentos de 2016, sólo empañado por algún comentario fuera de lugar de Max y que alimentaba las críticas de sus detractores: ser un gran piloto también exige aguantar el tipo y saber que los demás también corren y están mirando por sus intereses. Tras él llegó un Magnussen que demostraba la mejoría de los motores Renault a lo largo de la temporada, y que llamaba a las puertas de su continuidad en la F1 en 2017.

Continuidad es lo que no tenía Ferrari con sus estrategias. Un fallo tiró por tierra el trabajo de Kimi, que aprovechó un error de Hamilton para rozar un podio que perdió por la indecisión de los estrategas del equipo de Maranello. El que defendía el título llegó a soñar con alcanzar al segundo clasificado y presionar a su compañero pero pronto vio que se tenía que preocupar de lo que venía por detrás y no de lo que no podía presionar. Lewis se vio superado en todo momento por un Rosberg muy superior y sólo el acierto de su equipo le aupó al podio. A los dos hombres de Mercedes les acompañó un Ricciardo que, o por seguir a los germanos o por iniciativa de Red Bull, llegó a presionar a Nico durante unas últimas vueltas apasionantes. Al australiano, 2016 le empezaba a deber una victoria que por justicia le llegó en la siguiente cita. Su pilotaje y resultados le debían encumbrar al grupo de los grandes pilotos de la actual parrilla de la F1, pero algunos se resistían (y se resisten) a verle entre los mejores, lugar donde si está y donde debería acompañar a un Vettel que se estaba acostumbrando a sufrir los sábados y brillar los domingos a base de remontadas.

Previa Italia 2017: ¿Qué ocurrió en 2016?

Monza siempre es un buen lugar para dar anuncios y noticias pero lo de 2016 fue especial. Antes de empezar a rodar Massa confirmaba lo que muchos suponían o sabían, que dejaba la F1 al finalizar el año, cosa que al final que no sucedió. Sólo había dos pilotos con más edad que el brasileño, uno de ellos Button. El británico también era noticia al anunciar su año sabático y su nuevo papel en McLaren. Jenson dijo que no se iba, que quiere volver en 2018 a la parrilla, pero todos sabíamos lo complicado que podía ser eso. Con su "hasta luego" nos quedamos con sólo dos supervivientes de una generación que protagonizó la F1 hasta la llegada de los Rosberg, Hamilton o Vettel. Kimi Alonso iban a ser los únicos que permaneceríann en activo en 2017 y, curiosamente, ambos debutaron en la misma carrera: Australia 2001.

Los tres más veteranos de 2017, tras Alonso y Kimi, coparon el podio de Monza. Rosberg le devolvió a Hamilton las humillaciones sufridas en otras salidas. Nico aprovechó la horrible arrancada de su compañero y no desperdició la ocasión para recortar distancias y acabar la etapa europea de la F1 a sólo dos puntos de Lewis. Y pudo ser peor para el británico, pero el poderío de Mercedes en la pista italiana fue insultante. Remontó sin problema hasta presionar, desde la distancia eso sí, a su máxima rival; pero un error acabó con las pocas opciones que tenía de alcanzarlo.

La escalada de Hamilton fulminó las esperanzas de ver a dos Ferrari en el podio de casa. Al menos les quedó el consuelo de volver a pisar un cajón que no pisaban desde la carrera en Austria. No tuvieron mal ritmo pero les fue imposible hacer frente a los Mercedes. Lo que si consiguieron fue distanciarse de sus contendientes por el subcampeonato y de otros duros rivales en el asfalto italiano. Vettel peleó por el podio con Kimi, y su botín de puntos les acercbaa a unos Red Bull que tuvieron muy complicado hacer frente a otros equipos que en Monza sacaron a relucir sus bondades.

Force India volvió a colocar a sus dos coches en los puntos pero estuvo lejos de Williams. Los de Grove recuperaron la cuarta plaza en el mundial gracias a una actuación que se presuponía buena y se quedó en aceptable. Los dos equipos acompañaron a los tres grandes entre los 10 primeros, algo que evitó que los demás soñaran con alcanzar esas plazas. El mejor colocado para dar ese complicado asalto fue Alonso. El español nos regaló otra salida para el recuerdo y acabó la primera vuelta en novena posición. Contuvo a Verstappen todo lo que pudo y no se dejó intimidar por Hulkenberg; pero cuando parecía que el último punto era un objetivo realista, su equipo falló y todo fue de mal en peor. El McLaren había mejorado de forma ostensible pero seguía siendo débil en circuitos en los que no es necesaria una alta carga aerodinámica. El asturiano dejó otro momento para el recuerdo cuando se carcajeó tras una conversación en la que su ingeniero le animaba a alcanzar a Grosjean. Alonso reaccionó con una sonora risa a tan absurda petición y, por ese motivo u otro, entró a cambiar neumáticos para firmar su 22ª vuelta rápida, la primera para un motor Honda en 24 años: la lograda por otro McLaren, el de Senna en Estoril 1992.

En terreno favorable los de Woking podían ponerle las cosas difíciles a otros equipos como Force India y Williams, y quien sabía si a Ferrari. Algo que no podían hacer unos Toro Rosso en caída libre, unos Renault que no terminaban de funcionar ni unos Haas lejos de su rendimiento a principios de año.