Previa Alemania 2018: ¿Qué pasó en 2016?

Sí... en 2016, porque en 2017 no hubo GP de Alemania y, ojo, que su continuidad tras 2018 no está clara. Hace dos años, otra 'pole' de Rosberg y otra salida decepcionante del germano permitió a su compañero ganarle la partida. Hamilton volvió a ser, como en Hungría 2016, un reloj. En Hockenheim no dio ninguna opción a nadie y lideró la prueba desde que se puso primero. El británico había vencido las últimas cuatro carreras y había dado la vuelta a una clasificación de un mundial que dominaba con claridad gracias a los 19 puntos que sacaba a Nico. El accidente entre los dos Mercedes en Montmeló parecía favorecer más a un alemán lanzado a por su primer (y único) título pero no fue así. Desde entonces, a Lewis sólo se la escapó la victoria en la cita inaugural de Bakú, y por problemas mecánicos. La cita en tierras alemanas era el lugar perfecto para que Rosberg se reivindicara de nuevo: en su casa y en la de su equipo; pero el gran triunfador fue un Hamilton que neutralizó la escasa amenaza que supusieron los Red Bull.

La valentía de Verstappen llegó a ponerle cerca del liderato. Una posibilidad que se fue esfumando poco a poco con un Mercedes inalcanzable. El holandés tampoco pudo contener a su compañero. La estrategia de Ricciardo y su ritmo le colocaron por delante de su joven vecino de garaje. Los austriacos sumaron su primer doblete en el podio en su cuarta carrera consecutiva colocando a alguno de sus coches en el cajón. Los pasos que estaban dando los de Milton Keynes y su motorista (Renault) les llevaban en la dirección adecuada y, además, aprovechando el declive o estancamiento de otros equipos. Por eso, ya eran la segunda escuadra con más puntos.

El alza de Red Bull sonrojaba a la 'Scuderia'. Su color rojo se oscurecía con un declive cada vez más visible. No es que Mercedes se escapara, que también; o que los austriacos mejoraraban, que sí, que también, era que Ferrari no levantaba cabeza. Ningún podio en tres carreras era un balance muy pobre para quienes aspiraban a pelear por un mundial ya imposible. Räikkönen estaba manteniendo el tipo pero Vettel, que mantuvo la quinta posición a pesar de fallar al frenar tras en el penúltimo paso por meta, se estaba sintiendo muy frustrado con un desarrollo inexistente en un coche que estaba empezando a ver como los de la bebida energética y la estrella se escapaban; y como se acercaban por detrás rivales que, en principio, no deberían haber supuesto ninguna amenaza. Suerte, para los italianos, que en ese grupo no estaban unos Williams que parecían estar pensando en 2017 y que en el marotoniano mes de julio para la F1 han sumado los mismos puntos que Haas, y que sólo habían superado RenaultSauber Manor.

La pelea por ser el tercer mejor equipo en la segunda mitad de este año, sin contar con los de Grove en esa lucha, parecía complicada para los que soñabam con alcanzar a Ferrari, sobre todo para un Toro Rosso que pagaba la falta de desarrollo de un motor de 2015. A pesar de ello, Sainz peleó con esas herramientas y podría haber luchado por puntuar si su equipo no hubiera cometido el enésimo error en una parada. Fallos que no estaban cometiendo en Force India, lo que les hacía ser los mejor colocados para ser ese tercer mejor equipo al final de temporada y ocupar una cuarta posición final en el mundial muy meritoria, y la mejor de su historia.

Ese grupo de aspirantes, más o menos realistas, a finalizar el año detrás de Mercedes y Red Bull (esperando el hundimiento completo de Ferrari), era McLaren. En Woking estaban potenciando las bondades de su coche, encontrando soluciones y acertando en el desarrollo, algo que también hacía Honda con el propulsor. Alonso Button ganaban confianza a pesar de que todavía no habían vivido una cita perfecta con ambos coches. En Alemania el británico fue la cara y el español la cruz. Unos pequeños errores de estrategia y las paradas de Fernando le acabaron costando no entrar en los puntos. El enfado del asturiano, lejos de recordar a los de 2015, me evocó los de etapas en los que luchaba por podios, victorias o mundiales. Él sabía que la apuesta por McLaren fue arriesgada y que entonces parecía dar sus frutos, y no quería perder nada de tiempo ni ninguna oportunidad para sentirse que puede tener un volante ganador. Las últimas citas de 2016 serían clave para vislumbrar si en 2017 la apuesta triunfaba o fracasaba, aunque ahora ya todos sabemos qué ocurrió.

Previa EE.UU. 2017: ¿Qué pasó en 2017?

La cita de 2016 fue puro espectáculo. Quizá no lo vimos en las primeras posiciones, salvo en momentos puntuales y peleas estratégicas, pero lejos del podio lo hubo, y del bueno. La pista de Austin me gustó desde que conocí su trazado y cada año me da motivos para reafirmar que se ha convertido en una (si no la mejor) creación de Tilke. El que menos propició maniobras espectaculares fue Hamilton, lo mejor para él y para mantener viva la lucha por el mundial. El británico comenzó el fin de semana muy dubitativo pero apretó cuando tuvo que hacerlo y no erró en la salida para lograr su 50ª victoria en F1. Desde entonces sólo tuvo que mantenerse y cubrir los ataques de un Ricciardo amenazante que pudo hacerle un favor pero que se quedó sin opciones por culpa de un compañero que fue capaz de lo mejor y lo peor en apenas unos minutos.

El australiano aprovechó que Rosberg estaba preocupado por Lewis para colarse en segunda posición en la primera curva. Él condujo sin mácula y Red Bull acertó con la estrategia. Parecían soñar con la victoria y si no, al menos, con inmiscuirse entre ambos Mercedes pero se tuvo que conformar con la tercera posición. No le hubiera venido mal a Hamilton para recortar la renta de su compañero a 23 y no a 26, aunque con ambas cifras el germano seguía dependiendo de si mismo. Lo tenía muy difícil el vigente campeón ante un aspirante que en 2015 se llevó la victoria en las tres citas que restaban para finalizar el mundial de 2016.

La pelea por la tercera plaza, gracias al séptimo podio de Ricciardo, se decantaba de forma totalmente clara hacia él; pero la cuarta tenía a tres pilotos en discordia. Después de la carrera de Estados Unidos había un aspirante que salía con ventaja pero que no podía celebrar nada aún. Vettel no se podía permitir ningún traspiés si quería acabar por delante de su compañero y del otro Red Bull. Ninguno acabó después de unas carreras con demasiados vaivenes. Kimi llegó a la carrera después de demostrar mejor ritmo que Sebastian en los libres y de batirle con solvencia en clasificación. Ambos Ferrari salieron bien pero el finlandés mantuvo la posición ganada y parecía ser el mejor colocado para pelear por el podio pero su ritmo era el peor de los 6 pilotos de los 3 mejores coches. No era su día, lo que quedó demostrado cuando su equipo erró en una parada en 'boxes' en la que pinchó una rueda y tuvo que parar su monoplaza al regresar a pista.

El otro aspirante a esa cuarta plaza tuvo un inicio titubeante en el que se vio superado por los dos coches de Maranello en la salida. Verstappen se recuperó en parte al adelantar a Vettel antes del primer giro y gracias a su agresividad tras la primera parada con adelantamientos como el que realizó a Button en las 'S'. Presionó a Rosberg y parecía que podía robarle el podio pero no lo logró, quemó sus neumáticos y pasó de ser un héroe a un villano. Entró a cambiar gomas sin avisar al equipo y salió decidido a recuperar el tiempo perdido hasta que su caja de cambios dijo basta. En vez de parar en un lugar propicio deambuló por la pista durante más de tres kilómetros poniendo en peligro su integridad y la del resto de pilotos. Cuando decidió lo hizo tarde y en mal lugar lo que hizo imprescindible que dirección de carrera desplegara el coche de seguridad virtual. El momento lo aprovecharon muy bien algunos pilotos pero a otros les vino fatal, entre ellos a Ricciardo.

Seguro que su compañero de equipo fue de los más sorprendidos con el resultado de la "votación popular" que volvió a elegir a Max como "piloto del día". Cierto es que hay que respetar estos resultados pero lo de ese fin de semana me pareció una broma: clasificó peor que su compañero, salió peor, no tuvo en cuenta a su equipo al entrar en 'boxes' y tuvo una actuación equivocada en el momento de su avería. El par de buenos adelantamientos no fueron suficientes para considerarlo merecedor de tal título, pero parece que la campaña por alabar todo lo que haga el holandés no tiene límites.

No era cuestión de patriotismo pero creo que los dos españoles se merecieron ese "premio" antes que Verstappen. Puede que fuera más complicado de ver en el caso de Sainz. El trabajo del madrileño fue más gris ya que lo más llamativo lo realizó el sábado gracias a una gran clasificación. El domingo demostró habilidad en la salida, tuvo un ritmo de carrera tremendo y contuvo a muchos rivales con el coche más lento de la parrilla para evitar ser adelantado. Aún así, la actuación de Carlos fue mucho más completa que la de Max.

Y si hablamos del papel de Alonso, no se sostiene por ningún lado que Verstappen fuera el "piloto del día" y no él. Otra salida perfecta, incluso a pesar de evitar junto a Sainz los problemas de la primera curva; ritmo contundente; adelantamientos llenos de emoción; y todo con un coche con el que tenía que pelear para realizar estas arriesgadas maniobras. Ni fui ni soy 'alonsista' pero el que no reconozca que en Austin fue el mejor creo que se equivocó de medio a medio. Fue un vendaval que se repuso a unas vueltas en torno a la primera parada en las que perdió mucho tiempo, y que finalizó con una competitividad increíble para un McLaren que aprovechó los problemas de Force India para ser el cuarto mejor coche del fin de semana.

Alonso y Sainz fueron el ejemplo de muchas otras luchas que vimos, como las que tuvo Pérez con media parrilla para recuperar las plazas que perdió en clasificación y en la primera vuelta con un toque con Kvyat. El mexicano, Button con una gran remontada y puede que también Grosjean se merecieran más el título de 'piloto del día' que Verstappen. 'Checo' pasó 17º en el primer giro y finalizó 8º; Jenson salía en 19ª y avanzó 10 posiciones (8 en la primera vuelta); y el galo de Haas, que salía 17º, dio una pequeña alegría al equipo local al puntuar después de ocho carreras sin hacerlo.

Previa Japón 2017: ¿Qué ocurrió en 2016?

Suzuka fue el escenario perfecto para ejemplificar que la emoción de unos era la decepción de otros. El mayor decepcionado, o debió serlo así, se llevó trofeo... cosas de la vida. Hamilton llegó al Gp de Japón de 2016 con la necesidad de recortar puntos al líder del mundial y firmó un fin de semana muy gris y polémico. Tras las insinuaciones (con desmentido posterior) de sabotaje, lo que menos necesitaba era todo lo que pasó. Aunque no veo nada malo en su comportamiento durante la rueda de prensa creo que no fue el momento, y menos aún con su reacción posterior. Lewis debería estar acostumbrado a aceptar (y pasar) de algunas críticas absurdas a su forma de vivir la vida y el deporte; no tendría que haber lanzado su castigo a la prensa, y menos si sabía que no iba a poder cumplirlo como el quería. Y lo que era peor para él: no estuvo en ningún momento al nivel de Rosberg. Nico le dio una lección en los entrenamientos, y en clasificación aguantó el esperado ataque del británico con una vuelta perfecta para anular el también genial giro de su compañero.

Superado, descentrado y presionado. Así llegó a la salida y así pasó lo que pasó. Hamilton arrancó terriblemente mal y realizó una remontada tranquila para no quedarse sin sumar puntos y esperar que el destino le regalase un abandono de su compañero, como el que él sufrió una semana antes en Malasia. Pero eso no ocurrió y la distancia entre ambos se disparaba a los 33 puntos, poca cosa cuando restan 15 carreras pero algo serio cuando eran 4 las citas que faltaban para el final. Al germano le bastaba con acabar detrás de inglés en cada carrera restante para vencer. Aunque Lewis se llevara las cuatro victorias (cosa que hizo), Nico podría ganar el mundial con 3 segundos puestos y un tercero. El mundial era cosa de los dos y el de constructores ya lo tenían en el bolsillo.

Entre ambos se colocó Verstappen. Buena actuación del holandés que contuvo a Hamilton e impidió la pequeña remontada de los Ferrari. El buen papel de Max, aunque muchos digan lo contrario, no fue nada del otro mundo. Empezaba a estar cansado de tanta voz experta y tanto medio de comunicación que endiosaba al joven piloto de Red Bull. ¿Es bueno? Mucho. ¿Puede llegar a ser campeón? Pues claro. ¿Pero era necesaria tanta alabanza y tanta defensa de lo indefendible? Creía (y creo) que no. A mi parecer se le estaba mimando y cuidando en exceso, cuando ni lo necesitaba él ni la competición, y en muchas ocasiones cuando realizaba (y sigue realizando) maniobras que no deberían ser tan aplaudidas como lo son.

Su segunda plaza contrastaba con la sexta de su compañero. Ricciardo se vio superado en la primera vuelta por dos coches y eso le penalizó durante el resto de la carrera. Esta mala salida y la estrategia errática de su equipo le dejó sin pelea con los Ferrari. Los italianos se recompusieron después de que ambos coches tuvieran que retrasar su posición de salida por diferentes motivos pero no llegaron a culminar sus pequeñas remontadas. Podían haber alcanzado el podio pero volvieron a errar con la estrategia, sobre todo con un Vettel que perdió en 'boxes' todo lo que ganó en pista; porque Kimi aprovechó los titubeos del australiano de Red Bull para acabar tras su compañero y mantener vivas las pocas opciones que tenían de alcanzar el subcampeonato de constructores, posición que los austriacos mantenían con 50 puntos de ventaja.

Menos distancia tenía el cuarto equipo clasificado sobre el quinto. Force India aprovechó su posición en parrilla y una buena salida de su pilotos para superar a los dos Williams. En una carrera en la que no hubo incidentes graves ni abandonos, la posición de Pérez Hulkenberg era muy significativa. Superaron con creces a Bottas Massa, y seguían distanciándose de los de Grove poco a poco. El único consuelo para el brasileño era recuperar la décima plaza del mundial de pilotos que Alonso le había arrebatado en Malasia.

Lejos de los puntos estuvieron todos los demás, salvo Grosjean. El Haas clasificó bien y el galo se mostró competitivo, pero en la salida perdió casi todas las opciones que tenía de puntuar. Antes las perdieron los Toro Rosso y los McLaren. Decepcionante papel de ambos equipos, algo esperado en el caso de los italianos pero no así de los británicos. Ni Alonso ni Button pudieron clasificar bien con un coche del que se esperaba mucho en tierra de Honda. Suzuka fue un calvario para ambos desde el principio. Ninguno avanzó en la salida y eso les penalizó durante toda la carrera. Alonso estuvo bloqueado detrás de Massa en los primeros giros, de Kvyat después y de Ericsson al final. Mala actuación también de Sainz, perjudicado por el tráfico y la escasa potencia de su motor.

Previa Malasia 2017: ¿Qué ocurrió en 2016?

La penúltima (en principio) visita de la F1 a Sepang nos dejó un espectáculo completo en todos los frentes. Vettel cambiaba la decoración de la carrera en una primera curva en la que pecó de agresivo y optimista. Arruinó todas sus opciones de acabar al destrozar la suspensión de su Ferrari contra Rosberg, al que le arrebató todas las posibilidades de pelear por una victoria que pasaba por presionar y atacar a su compañero y máximo rival por el mundial de 2016. Visto lo visto después, la maniobra de Sebastian también acabó con el sueño de Verstappen de celebrar su 19º cumpleaños con su segunda victoria en F1, aunque Max casi aseguró el podio con un buen par de adelantamientos antes y después del coche de seguridad virtual. Buenas maniobras del holandés que, con el paso de las vueltas, se demostrarían más importantes.

Hamilton parecía tener la victoria asegurada pero la carrera de Malasia 2016 se guardaba la mayor sorpresa. El motor del británico echaba humo cuando iniciaba la vuelta 41 y ardió. Lewis no se lo podía creer en ese mismo momento ni tampoco después. Aunque después matizó sus palabras llegó a insinuar que estaba siendo boicoteado para no ganar su cuarto título mundial. Hubo opiniones de todos los gustos pero me parecía muy improbable que Mercedes pusiera en riesgo a uno de sus pilotos para beneficiar al otro. Estaba (y estoy) seguro de que muchos querían que Rosberg triunfara, sobre todo para que Hamilton no siguiera ejerciendo su monopolio, pero no creía que lo buscaran a través de artimañas, trampas y maniobras extrañas. Entendía la frustración del británico al perder la oportunidad de volver a ponerse por delante de su compañero pero no que creyera que había una mano negra que le perjudicara a propósito.

El incidente de la primera curva y la rotura del motor de Hamilton propiciaron que el ganador no fuera uno de los pilotos de Mercedes. Los mejores colocados eran los dos Red Bull. Entre ellos, el que salió mejor parado del caos inicial fue Ricciardo. Al australiano parecía devolverle la sonrisa una suerte que le había sido esquiva durante el resto de la temporada. Verstappen le presionó y llegó a solicitar un cambio de posición porque "venía con más ritmo". Daniel se negó, con razón, y bien que hizo. A la postre se demostró que su lucha sería por la victoria y que la estrategia del ganador era la más adecuada. Si hubiera cedido la posición a Max dudo que después el holandés hubiese hecho lo mismo cuando Ricciardo le hubiese presionado en las últimas vueltas con unos neumáticos en mejores condiciones.

La victoria del australiano y los podios de Verstappen y Rosberg fueron más que merecidos. Unas posiciones que dejaron en evidencia a Ferrari. A la cuestionable actuación de Vettel había que añadir un discreto papel de Kimi, que ni con la penalización de 10 segundos al líder del mundial pudo asaltar la última plaza del cajón. Los de Maranello no levantaban cabeza y la mínima dosis de paciencia que ganaron los 'tifosi' con la llegada de Sebastian se estaba desvaneciendo, y los seguidores cada vez estaban más defraudados con una situación que no parecía mejorar. Un podio en siete carreras era un botín escaso para un equipo que había prometido luchar por el título.

A no demasiada distancia de los italianos estuvo el Williams de Bottas y los Force India. El finés aprovechó una estrategia arriesgada que resultó ser la acertada, y Pérez hizo lo propio tras una buena clasificación y una inmejorable salida. Gran arrancada pero nada comparable a la de Alonso. El español repitió la remontada de Spa, desde la última posición de la parrilla de salida a la séptima. Estaba claro que si el asturiano salía bien y usaba con decisión los juegos de neumáticos que se ahorraba por no disputar la clasificación, exprimía las escasas bondades que entonces le ofrecía el McLaren. El otro coche de Woking también puntuó aunque fue gracias a una buena posición en la parrilla, porque sus gomas usadas no le permitieron a Button demasiadas alegrías.

La zona de puntos la cerró Palmer, que se estrenó entre los 10 primeros. Buena carrera del de Renault que no le servía para tapar un año decepcionante. El británico estuvo cerca de perder ese punto, acechado por un Sainz que sacó todo el jugo a un Toro Rosso que no tiene pinta de volver a sumar en lo que restaba de 2016.

Previa Singapur 2017: ¿Qué ocurrió en 2016?

Rosberg recuperó el liderato de 2016 con un fin de semana impecable en la noche del pequeño país asiático. Nico venció a su compañero, a unos Red Bull amenazantes y a los problemas recurrentes en los frenos de su coche. Dominó cuando tenía que dominar, aguantó cuanto que tuvo que aguantar y, siempre, con un ritmo incapaz de igualar por los demás. El germano venció en una de las pocas pistas comprometidas para Mercedes y lo hizo en el momento que más lo necesitaba. Gracias a la victoria recuperó el liderato que ya tuvo durante las 10 primeras carreras del año. Si no vencía este haría historia a la inversa al convertirse en el primer piloto que no lo ganaba tras llevarse el triunfo en 8 citas durante un año; o que no lo hacía tras hacer pleno en las 3 primeras carreras (él logró 4); o que no lo consiguía después de sumar 7 victorias consecutivas..., pero si lo hizo y , en gran parte, por esta victoria.

El ganador del campeonato de 2016 escapó de unos primeros metros muy complicados que provocó un Verstappen que salió fatal. El holandés se convirtió en un estorbo en los primeros metros que muchos tuvieron que esquivar: Hulkenberg fue el primer y mayor perjudicado al destrozar su coche tras chocar con Sainz e impactar con Button. El madrileño y el británico acabaron sufriendo un similar destino al del germano en una carrera que prometía para los tres. El incidente que perjudicó a este trío, también a un Bottas con una día aciago, benefició a varios pilotos, sobre todo al que más posiciones ganaba en los primeros metros. Alonso, que salía 8º, llegó a colocarse en paralelo con el 4º. El español sustentó en esa gran salida una buena actuación para ser el primero del resto del mundo. No pudo alcanzar ni contener a los 6 pilotos de los tres mejores equipos pero sí lo logró sobre los demás. Buenos puntos para el español y un McLaren que no alcanzó el buen rendimiento que se presuponía iba a alcanzar.

El discreto papel de los de Woking pasó algo desapercibido por el buen trabajo de Alonso y las carencias de otros. Williams parecía tener opciones de puntuar pero todo les salió mal; los Toro Rosso y los Force India estaban en mejor forma que los McLaren pero por diversos motivos también terminaron por detrás del coche del asturiano. Aún así, entre ellos encontramos a los principales animadores de la cita en la zona media de la parrilla, sobre todo a un Kvyat que fue el otro piloto que se reivindicó en la noche de Marina Bay. El ruso no le puso nada fácil las cosas a nadie, menos aún a un Verstappen en el que veía reflejada y aumentada su caída de rendimiento. Su pelea durante vueltas fue uno de los mejores momentos de 2016, sólo empañado por algún comentario fuera de lugar de Max y que alimentaba las críticas de sus detractores: ser un gran piloto también exige aguantar el tipo y saber que los demás también corren y están mirando por sus intereses. Tras él llegó un Magnussen que demostraba la mejoría de los motores Renault a lo largo de la temporada, y que llamaba a las puertas de su continuidad en la F1 en 2017.

Continuidad es lo que no tenía Ferrari con sus estrategias. Un fallo tiró por tierra el trabajo de Kimi, que aprovechó un error de Hamilton para rozar un podio que perdió por la indecisión de los estrategas del equipo de Maranello. El que defendía el título llegó a soñar con alcanzar al segundo clasificado y presionar a su compañero pero pronto vio que se tenía que preocupar de lo que venía por detrás y no de lo que no podía presionar. Lewis se vio superado en todo momento por un Rosberg muy superior y sólo el acierto de su equipo le aupó al podio. A los dos hombres de Mercedes les acompañó un Ricciardo que, o por seguir a los germanos o por iniciativa de Red Bull, llegó a presionar a Nico durante unas últimas vueltas apasionantes. Al australiano, 2016 le empezaba a deber una victoria que por justicia le llegó en la siguiente cita. Su pilotaje y resultados le debían encumbrar al grupo de los grandes pilotos de la actual parrilla de la F1, pero algunos se resistían (y se resisten) a verle entre los mejores, lugar donde si está y donde debería acompañar a un Vettel que se estaba acostumbrando a sufrir los sábados y brillar los domingos a base de remontadas.

Previa Italia 2017: ¿Qué ocurrió en 2016?

Monza siempre es un buen lugar para dar anuncios y noticias pero lo de 2016 fue especial. Antes de empezar a rodar Massa confirmaba lo que muchos suponían o sabían, que dejaba la F1 al finalizar el año, cosa que al final que no sucedió. Sólo había dos pilotos con más edad que el brasileño, uno de ellos Button. El británico también era noticia al anunciar su año sabático y su nuevo papel en McLaren. Jenson dijo que no se iba, que quiere volver en 2018 a la parrilla, pero todos sabíamos lo complicado que podía ser eso. Con su "hasta luego" nos quedamos con sólo dos supervivientes de una generación que protagonizó la F1 hasta la llegada de los Rosberg, Hamilton o Vettel. Kimi Alonso iban a ser los únicos que permaneceríann en activo en 2017 y, curiosamente, ambos debutaron en la misma carrera: Australia 2001.

Los tres más veteranos de 2017, tras Alonso y Kimi, coparon el podio de Monza. Rosberg le devolvió a Hamilton las humillaciones sufridas en otras salidas. Nico aprovechó la horrible arrancada de su compañero y no desperdició la ocasión para recortar distancias y acabar la etapa europea de la F1 a sólo dos puntos de Lewis. Y pudo ser peor para el británico, pero el poderío de Mercedes en la pista italiana fue insultante. Remontó sin problema hasta presionar, desde la distancia eso sí, a su máxima rival; pero un error acabó con las pocas opciones que tenía de alcanzarlo.

La escalada de Hamilton fulminó las esperanzas de ver a dos Ferrari en el podio de casa. Al menos les quedó el consuelo de volver a pisar un cajón que no pisaban desde la carrera en Austria. No tuvieron mal ritmo pero les fue imposible hacer frente a los Mercedes. Lo que si consiguieron fue distanciarse de sus contendientes por el subcampeonato y de otros duros rivales en el asfalto italiano. Vettel peleó por el podio con Kimi, y su botín de puntos les acercbaa a unos Red Bull que tuvieron muy complicado hacer frente a otros equipos que en Monza sacaron a relucir sus bondades.

Force India volvió a colocar a sus dos coches en los puntos pero estuvo lejos de Williams. Los de Grove recuperaron la cuarta plaza en el mundial gracias a una actuación que se presuponía buena y se quedó en aceptable. Los dos equipos acompañaron a los tres grandes entre los 10 primeros, algo que evitó que los demás soñaran con alcanzar esas plazas. El mejor colocado para dar ese complicado asalto fue Alonso. El español nos regaló otra salida para el recuerdo y acabó la primera vuelta en novena posición. Contuvo a Verstappen todo lo que pudo y no se dejó intimidar por Hulkenberg; pero cuando parecía que el último punto era un objetivo realista, su equipo falló y todo fue de mal en peor. El McLaren había mejorado de forma ostensible pero seguía siendo débil en circuitos en los que no es necesaria una alta carga aerodinámica. El asturiano dejó otro momento para el recuerdo cuando se carcajeó tras una conversación en la que su ingeniero le animaba a alcanzar a Grosjean. Alonso reaccionó con una sonora risa a tan absurda petición y, por ese motivo u otro, entró a cambiar neumáticos para firmar su 22ª vuelta rápida, la primera para un motor Honda en 24 años: la lograda por otro McLaren, el de Senna en Estoril 1992.

En terreno favorable los de Woking podían ponerle las cosas difíciles a otros equipos como Force India y Williams, y quien sabía si a Ferrari. Algo que no podían hacer unos Toro Rosso en caída libre, unos Renault que no terminaban de funcionar ni unos Haas lejos de su rendimiento a principios de año.

Previa Bélgica 2017: ¿Qué ocurrió en 2016?

Los más "penalizados" el viernes y el sábado con los cambios de motor tenían en mente hacer algo que no parecía muy difícil: ganar posiciones. Último y penúltimo estaban obligados a remontar, pero ni ellos se imaginaban que tanto. Hamilton Alonso, que ya tenían (y tienen) bastante experiencia en esto de la F1, lograron sus segundas mejores remontadas hasta la fecha. Vale que las circunstancias ayudaron a sus estrategias, que otros erraron en sus decisiones, o los problemas les impidieron contener a los dos mejores pilotos de la parrilla. Las primeras vueltas del español fueron un espectáculo en el que hasta el vigente campeón y líder del mundial fue una de sus víctimas. En las siguientes fue Lewis el que aprovechó las bondades de su coche para acumular adelantamientos y posiciones recuperadas hasta alcanzar un podio que parecía un sueño.


El premio para Alonso tenía pinta de ser un punto (y gracias) pero fue algo más, bastante más. Rozar el podio era una utopía y se veía que otros rivales con motores más potentes iban a dar cuenta del McLaren hasta devolverlo a donde estaban instalados ahora: la sexta plaza del mundial de constructores. Con los 10 coches que teóricamente están por delante, el español se veía abocado a sufrir por puntuar pero luchó como sabe y aprovechó las herramientas que tenía para lograr una séptima plaza muy meritoria. Herramientas como un monoplaza que seguía dando señales de mejoría, cortas pero muy firmes, y que permitían a los de Woking encarar el futuro con esperanza e ilusión. Eso sí, recorrer el camino hacia la victoria parecía más duro y largo de lo que se prometió en principio.

Hamilton y Alonso fueron los "vencedores" morales pero las dos plazas más altas del podio fueron para un rotundo y sólido Rosberg; y un acertado Ricciardo. El alemán tenía casi asegurada la victoria pero la remontada de su compañero evitó que Nico recortara más puntos a su único rival por el título. Apenas le vimos pero su carrera, con un Mercedes aún más dominante, fue brillante.

Si el germano brilló puede que Ricciardo lo hiciera aún más. El australiano evitó meterse en líos, se centró en su ritmo y en su estrategia. El resultado: una segunda plaza que le consolidaba como perseguidor de los Mercedes. Su tercer podio consecutivo tenía un gran valor para Red Bull.

Gracias a sus 18 puntos reforzaba su candidatura al subcampeonato mientras su compañero se dedicaba a batallar con media parrilla. Verstappen tenía muchas bondades: rápido, agresivo y con capacidad de mejora; pero no se podía (ni se puede) defender que todo lo que hace lo hace bien. Creo que el toque en la primera curva no tenía un culpable claro pero sí entiendo que Max se descentró y eso le llevó a cometer algunos errores, sobre todo en su lucha con Kimi: su movimiento en Kemmel cuando el finés ya había iniciado su maniobra de adelantamiento fue inaceptable. Un exceso de celo en su carrera "de casa" que le dejó sin puntos y con demasiadas polémicas en su equipaje.

La guerra de Verstappen con Ferrari impidió a los de Maranello ocupar su posición natural en este momento. Spa-Francorchamps dejó claro que Red Bull estaba por delante, con diferencia. En pistas en las que el motor contaba más, en las que la aerodinámica era más importante, o el chasis; en todas se veían superados por el coche de la bebida energética. Además, el papel de uno de sus pilotos estaba dejando bastante que desear: Vettel estaba volviendo a mostrar la cara que vimos en su última temporada con los austriacos. Sebastian es un gran piloto y lo ha demostrado en muchas ocasiones pero estaba cayendo en los errores que en otros momentos hemos criticado en otros. Se quejaba por todo y de todos, con y sin razón, y no traducía esa agresividad en resultados en la pista. Quizá estaba viendo que su apuesta por Ferrari tendría el mismo resultado que en el caso de Alonso; que el equipo del español cada vez estaba más cerca del suyo; o que su exequipo había superado los problemas y tenía mejor coche que el italiano... que llevaban cuatro carreras sin oler el podio, y justo antes de la carrera de casa.

El pobre resultado de Ferrari permitió a Force India dar el salto que les faltaba para alcanzar la cuarta plaza del mundial de constructores. Su tímido inicio de temporada les lastró, pero tras la llegada de su coche definitivo para 2016 empezaron a rendir a un nivel excelente. Si a eso sumamos que Hulkenberg Pérez son dos grandísimos pilotos, y que el equipo estaba mejorando la forma de entender y preparar las carreras; podían terminar siendo una amenaza seria para los tres equipos que tienen el podio como objetivo permanente. Un grupo del que se había caído Williams, un coche que sólo corría en recta y que, superados por Force India, veían cómo McLaren puede ser una amenaza a podía amenazar su quinta plaza. Su mal trabajo desde el podio de Bottas en Canadá era injustificable.

Mal trabajo, y también mala suerte, la de Toro Rosso. El rendimiento de los de Faenza estaba muy lejos de lo deseable. No sólo les había superado McLaren, también parecía que Haas Renault (sin el tremendo susto de Magnussen podía haber buscado volver a puntuar) les podían complicar la vida. Kvyat no levantaba cabeza y Sainz se frustraba luchando con un coche en clara línea descendente, contra los constantes fallos del equipo y contra los elementos. Su pinchazo en Spa al inicio de la vuelta ya era una mala noticia, pero que los restos del neumático destrozaran su alerón trasero era para flagelarse... Puede que el español no hubiera alcanzado los puntos pero estaba en disposición de volver a intentarlo, algo de lo que estoy seguro que muchas personas estaban tomando nota. Menos conclusiones se podían sacar del debut de Esteban Ocon en una carrera de F1. Discreto y cumplidor el francés que, al menos, no se llevó por delante a Button, algo que si hizo un nervioso Wehrlein.

Previa Gran Bretaña 2017: Hamilton reinó en casa

Un punto. Esa es la nula ventaja con la que Rosberg salió de Silverstone sobre Hamilton. Los 43 que el germano llegó a sacar al británico se esfumaron después del fiasco de ambos en Montmeló 2016. Lewis recuperó confianza y sensaciones, y en algunos momentos se mostraba totalmente inalcanzable para los demás. La guerra entre los compañeros y entre las cabezas pensantes de Mercedes estaba más que abierta. Toques en pista, declaraciones cruzadas, revelaciones y desmentidos posteriores, nervios y problemas mecánicos. Si no hubiera sido porque tenían una superioridad exagerada hubiéramos tenido que hablar de crisis y de que peligraba su victoria en el mundial, porque a pesar de lo revueltas que bajaban las aguas lograron un nuevo doblete que se quedó en una primera y tercera plaza final por la sanción al que todavía era líder del mundial.

El dominio de Hamilton en su carrera de casa fue inapelable. Nadie pudo con él con la pista mojada, húmeda ni seca. Rosberg era el único que tenía las armas para poder atacar y no lo hizo, es más, tuvo que ver como Verstappen le sacaba los colores. El holandés volvió al podio en una alarde de sus bondades y sin cometer grandes errores. Eso sí, presionar a Lewis fue una utopía. El campeón de 2015 dominó la carrera, su coche no sufrió problemas y aplicaron la estrategia adecuada para mantenerse arriba. Su compañero estuvo algo más errático y nervioso, y sufrió un problema en su monoplaza que "repararon" gracias a varias indicaciones a través de la radio. En Mercedes eligieron entre ser sancionados, o ver como el coche del germano perdía posiciones o, incluso, tenía que abandonar. Eligieron lo primero y la segunda posición de Nico se convirtió en tercera.

La sanción, a mi entender difícil de calcular, no sólo permitió a Verstappen sumar unos puntos más y cambiar el trofeo con Rosberg. La maniobra del equipo de la marca de la estrella abría la posibilidad a que otros hicieran lo mismo. Quizá muchos equipos fueran cumplidores con la norma y permitieron que sus coches no llegaran a la meta por ello. El castigo al coche número 6 pudo ser justo pero si volvía a ocurrir podía haberse demostrado que no fue así. Puede que sin ayuda Nico hubiera terminado 3º y la penalización fue adecuada, pero ¿y si la ayuda le permitió sumar 15 puntos que no hubiera sumado porque el problema le hubiera obligado a abandonar? Creo que la decisión debió haber sido más dura para dejar claros los límites y evitar que, a partir de ese momento, muchos hicieran lo mismo pensando que era mejor saltarse la norma que cumplirla. 

Max volvió a aprovechar el hueco que dejaron los Mercedes para subir al podio. Los Red Bull se estaban convirtiendo en la única (y lejana) alternativa a los germanos. Ricciardo se mostró menos competitivo que su joven compañero pero no tuvo el mínimo problema para escaparse de unos Ferrari que veían como la distancia con los mejores crecía, y mermaba con los que venían por detrás. Los austriacos ya casi habían alcanzado a los italianos y daba la sensación de que iban a superarlos dentro de poco.

Los de Maranello sufrían muchos problemas con sus cajas de cambios, sus evoluciones se convertían en involuciones y la presión interna se traducía en anuncios y rumores llenos de sinsentidos. Ferrari no ganaba y cada vez estaba lejos de poder hacerlo. En 2015, en el mismo punto, habían sumado 32 puntos más que en 2016, y a pesar de que Kimi no demostró el nivel que si tenía el año pasado. La mejoría de 2015 frente a 2014 no se estaba consolidando, ni mucho menos. Esperaba que antes de que acabase la temporada pasada encontrarn soluciones y llegaran a un circuito favorable, sin contratiempos y acertados en todos los aspectos para poder conseguir una victoria con la que encarar con confianza un 2017 que se antojaba complicado.

En el lado contrario estaban equipos como Force India y McLaren. Pérez Hulkenberg estaban poniendo en aprietos y robando un buen número de puntos a equipos, supuestamente, superiores. Los más amenazados eran los chicos de Williams. La escudería de Grove no levantaba cabeza. No aprovechaban el motor Mercedes y veían como el Force India les ganaba la partida en casi todos los aspectos, menos en las brevísimas paradas en 'boxes' que practicaban. Quizá se debiera a su trabajo de cara a 2017 aunque no dejaba de sorprender su paulatina caída de rendimiento desde 2014.

Para entender la situación de Williams sólo había que mirar a sus vecinos de Woking. McLaren sufrió un revés en clasificación con Button y vio como Alonso perdía sus opciones en muchas peleas y un error que arregló en parte. Británico y español no brillaron ni puntuaron pero la sensación que quedó fue la de ver un coche con posibilidades de pelear, de crecer y de tener opciones de ser el cuarto mejor equipo a final de año. Se antojaba complicado que lo lograran pero su progresión (y la involución de otros) se lo podía permitir. Si no, no se entendía ni el optimismo posterior a una carrera en la que se fueron sin puntos; ni el buen papel en los dos días de pruebas posteriores a la carrera.

Ojalá el estancamiento de unos y el progreso de otros hubiera significado que estábamos ante un 2017 emocionante y disputado... en el que, sin ser pesado, esperaba que viéramos una carrera con lluvia en la que no se salga detrás del coche de seguridad y que no se repitiera el bochorno que volvimos a ver en Silverstone en 2016. Algo que no impidió a Sainz, con error incluido, volver a lograr una buena remontada que le afianzaba en la F1 del futuro.

Previa Austria 2017: Recordamos 2016

En Austria 2016 se peleó cada posición en clasificación y en carrera. Esa lucha fue brillante en casi todos los momentos salvo algunas excepciones como la de Magnussen zigzagueando como una serpiente. Unas batallas entre las que destacó, como no podía ser de otra forma, la que protagonizaron los dos Mercedes. Dos estrategias diferentes e incluso polémicas, dos candidatos al título y dos compañeros. Rosberg remontó con tesón y decisión, y Hamilton no se rindió cuando vio que podía perder la carrera. Ambos nos regalaron una vuelta final de infarto en la que la única (y mínima) pega fue el toque. Una pequeña mancha que la decisión de los comisarios amplió. Puede que la sanción a Nico fuera justa por tener algo más de culpa que Lewis, pero no la comparto. El alemán ya se vio perjudicado por su movimiento al terminar 4º en Austria mientras su perseguidor en el mundial ganaba la carrera; por eso quizá la penalización fue más bien simbólica y no le hizo perder más posiciones y, por lo tanto, puntos.

Entendí que si la maniobra, en la que ambos tuvieron su parte de culpa, hubiera acabado con Hamilton fuera de combate se hubiera sancionado a Rosberg por ella, para equilibrar el resultado. Pero no comprendí cómo se volvía a castigar que se luchara en pista. El error de ambos fue volver a chocar cuando se suponía que es lo único que no podían hacer, aunque si uno pecó (un poco) de optimista y el otro (otra pizca) de celoso, era difícil evitar el toque.

El papel de los dos hombres que se estaban jugando el título era sólo un ejemplo de las múltiples y emocionantes batallas que hubo en todas partes: los Ferrari con los Red Bull por subir al podio; y el resto por completar la zona de puntos. Kimi obtuvo un premio inesperado pero corto a unas aspiraciones que frustraron Verstappen y una inoportuna bandera amarilla. Max volvió al podio después de una carrera consistente y privó al de Ferrari de ganar una plaza más. Ese fue el segundo disgusto del día para los italianos después de ver como Vettel se quedó sin nada cuando lideraba la carrera con unos neumáticos ultrablandos que le jugaron una muy mala pasada. Tenía difícil luchar por la victoria pero tenía muy cerca el podio.

Un cajón que era un imposible para el primero del resto de los mortales: Button. El británico aprovechó una sesión clasificatoria de locura para salir tercero y rodar segundo durante las primeras vueltas al Red Bull Ring. McLaren acertó con Jenson pero destrozó a Alonso. El español pudo ser más diplomático con las críticas a su equipo pero razón no le faltaba. Los de Woking pudieron colocar a sus dos hombres muy arriba en una clasificación marcada por la lluvia aunque viendo el final prematuro de la carrera del español... no hubiera servido para mucho. Seguían cometiendo errores estúpidos que lastraban un desarrollo que entonces parecía avanzar a buen ritmo.

Tras Button finalizó un Grosjean que volvía a puntuar y mantenía a Haas en la pelea con McLaren y Toro Rosso. Los de Faenza se mantenían en sexta posición a pesar de que vivieron otro fin de semana horrible. Kvyat sufrió un accidente y el otro monoplaza pasó horas extra en el garaje. Pero Sainz dio la cara por todo el equipo. El madrileño celebró su renovación (sobre el papel) con otra gran actuación en la que se revalorizó otro punto más. A pesar de las averías, de la enésima metedura de pata de sus mecánicos en un cambio de neumáticos, de correr en un circuito poco adecuado para su coche y de disponer de un monoplaza que perdía prestaciones respecto a los demás; a pesar de todo ello salió bien, arriesgó, remontó y finalizó octavo, y por delante de un Bottas que no aprovechó las teóricas bondades de Williams en la pista austriaca.

Muy mal balance para los de Grove, con Massa abandonando y el finés presionado por Wehrlein. El germano, joya de la cantera Mercedes, demostró su valía en un trazado que conoce muy bien. Aprovechó una sesión que le favoreció y lo confirmó en una carrera excelente. El punto logrado por Pascal certificaba lo que se viene viendo durante esta temporada: que Manor estaba mucho mejor que Sauber. El equipo suizo estaba y sigue estando condenado a desaparecer o a cambiar de manos. Otro domingo para olvidar como el que vivieron en Force India: después de los podios previos de Pérez y la posición de salida de Hulkenberg, se antojaba como un auténtico desastre que el mexicano chocara por un problema en unos frenos que habían provocado que su compañero ya hubiera abandonado unas vueltas antes. Decepciones de algunos en uno de los fines de semana con más emoción y alternativas de las temporada 2016 de F1.