Previa Hungría 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Que la 'pole' de Hungaroring es tan importante como la de Mónaco es evidente. Y esa es la baza que aprovechó Hamilton, que la consiguió como caída del cielo, nunca mejor dicho. La lluvia que fue yendo a más durante la clasificación del Gp de Hungría de F1 de 2018 igualó mucho las posibilidades, incluso benefició a unos Mercedes más cómodos con pista fría. Los dos coches germanos copaban la primera línea bajo un diluvio que gestionaron mejor que unos Ferrari que lo hicieron todo bien excepto en el momento de pelear por la primera posición. Lewis saldría el domingo con Bottas y Kimi separándole de un Vettel obligado a remontar para, por lo menos, inquietar al británico.

El primer momento crítico que salvó Hamilton fue la salida. Los de Maranello no salían del todo bien y los Mercedes conservaban con facilidad sus posiciones. Después salvarían una estrategia diferente con Kimi a dos paradas y Vettel a contracorriente, con la ayuda de unos mecánicos que tuvieron dos malas paradas con ambos y condenaron al germano a salir detrás de Bottas y a no poder pelear por la victoria. Mientras tanto, detrás, Verstappen se unía al cuarteto de cabeza con una buena salida en la que se quitaba a Gasly y una frenada en la que destrozaba una buena arrancada de un Sainz que repetía su mejor posición de salida. El madrileño perdía posición con ambos y también con un Magnussen que aprovechaba ese lío y los que había por detrás. La zona de puntos parecía quedar muy decidida pero ni mucho menos sería así.

Y no lo sería porque algunos arriesgaron con la estrategia y otros fueron demasiado conservadores. Eso modificó la zona media y también la alta. De ella se cayó muy rápido un Verstappen que le dedicó un buen numero de insultos al propulsor Renault de su Red Bull. Su quinta posición iba a ser el objetivo de su compañero. Ricciardo salió 12º, y lo hizo mal: pasó 16º en la primera vuelta tras verse arrinconado en la primera curva. El australiano volvió a demostrar que es el mejor "adelantador" de toda la parrilla hasta acabar cuarto. Daniel superó a Bottas en el último giro después de que el finlandés ya hubiera pecado de exceso de celo para evitar que los Ferrari le superaran. Con Vettel compartió culpa al tener ambos demasiada confianza en sus posiciones en pista pero con Ricciardo... Valtteri se fue sancionado de Hungría aunque el castigo fue corto porque el australiano acabó superándole, algo que no debería contar ante una maniobra tan fea como la que protagonizó el de Mercedes con un coche tocado de su anterior choque y unas ruedas agotadas.

Bottas fue el ejemplo del sufrimiento de los "conservadores". Por detrás, el otro ejemplo fue Sainz. El español salía quinto y perdió su ventaja en la salida, sí, pero pudo haber recuperado algo con un estrategia adecuada..., pero de eso en Renault no iban muy finos. Primero metieron a Hulkenberg antes de tiempo cuando tenía la zona de puntos en su mano; y después lo hicieron con el madrileño cuando estaba en disposición de ser séptimo y pelear por la sexta posición. Ambos salieron con los neumáticos blandos y los cambiaron por los medios (los más duros para esta cita) antes de que otros quitaran los ultrablandos iniciales por los blandos o los medios. Una pena para un Sainz que seguía reivindicándose como un valor de futuro en la F1 aunque en Renault se dedicaran a especular con su puesto (y finalmente quitárselo).

La otra cara de la moneda fue la de McLaren. Tras un sábado decepcionante, Alonso salió con calma y durante un buen número de vueltas conservó neumáticos escoltado por un Vandoorne que si arrancó bien. Ambos fueron progresando mientras sus rivales iban pasando por 'boxes' y se quedaban parados entre el tráfico y muy perjudicados al tener que dejar pasar a una cabeza de carrera poco compactada. El belga se quedó sin premio tras un nuevo fallo en la caja de cambios del MCL33 pero el asturiano sí que sumó otros cuatro puntos que no evitaban que perdiera otra posición más en la clasificación mundial aunque permitía a su equipo acercarse a unos Force India que vivieron un calvario dentro y fuera de la pista con el concurso de acreedores en el que ya estaban inmersos.

Mejor balance se llevó Haas, que se acercaba a Renault. Sus dos pilotos puntuaron en una cita en la que el único piloto de esa amplia clase media de la parrilla que no acabó doblado por Hamilton fue un Toro Rosso. La cita húngara no se les da mal a los de Faenza y el sexto puesto de Gasly así lo demostraba. Él y Hartley se colaron con rotundidad en la Q3 pero fue el francés el que aprovechó mejor la oportunidad ya que el neozelandés sufrió entre el tráfico y se quedó sin puntuar. Un buen fin de semana para ellos con ritmo y fiabilidad que seguro que cargaba de ánimos a Red Bull para un 2019 en el que comparten el motor Honda con un "equipo B" que puntuaba por segundo GP consecutivo y sacaba algo de ventaja a unos Sauber-Alfa Romeo que firmaron un fin de semana para olvidar, con Leclerc fuera a las primeras de cambio y Ericsson en todos los líos, aunque hasta así finalizó por delante de unos Williams que tenían imposible evitar ser el peor equipo de 2018.

Hungría 2018: Hamilton pesca antes de vacaciones

Que la 'pole' de Hungaroring es tan importante como la de Mónaco es evidente. Y esa es la baza que ha aprovechado Hamilton que la consiguió como caída del cielo, nunca mejor dicho. La lluvia que fue yendo a más durante la clasificación del Gp de Hungría de F1 de 2018 igualó mucho las posibilidades, incluso benefició a unos Mercedes más cómodos con pista fría. Los dos coches germanos copaban la primera línea bajo un diluvio que gestionaron mejor que unos Ferrari que lo hicieron todo bien excepto en el momento de pelear por la primera posición. Lewis saldría el domingo con Bottas y Kimi separándole de un Vettel obligado a remontar para, por lo menos, inquietar al británico.

El primer momento crítico que salvó Hamilton fue la salida. Los de Maranello no salían del todo bien y los Mercedes conservaban con facilidad sus posiciones. Después salvarían una estrategia diferente con Kimi a dos paradas y Vettel a contracorriente, con la ayuda de unos mecánicos que tuvieron dos malas paradas con ambos y condenaron al germano a salir detrás de Bottas y a no poder pelear por la victoria. Mientras tanto, detrás, Verstappen se unía al cuarteto de cabeza con una buena salida en la que se quitaba a Gasly y una frenada en la que destrozaba una buena arrancada de un Sainz que repetía su mejor posición de salida. El madrileño perdía posición con ambos y también con un Magnussen que aprovechaba ese lío y los que había por detrás. La zona de puntos parecía quedar muy decidida pero ni mucho menos sería así.

Y no lo sería porque algunos arriesgaron con la estrategia y otros fueron demasiado conservadores. Eso modificó la zona media y también la alta. De ella se cayó muy rápido un Verstappen que le dedicó un buen numero de insultos al propulsor Renault de su Red Bull. Su quinta posición iba a ser el objetivo de su compañero. Ricciardo salió 12º, y lo hizo mal: pasó 16º en la primera vuelta tras verse arrinconado en la primera curva. El australiano volvió a demostrar que es el mejor "adelantador" de toda la parrilla hasta acabar cuarto. Daniel superó a Bottas en el último giro después de que el finlandés ya hubiera pecado de exceso de celo para evitar que los Ferrari le superaran. Con Vettel compartió culpa al tener ambos demasiada confianza en sus posiciones en pista pero con Ricciardo... Valtteri se va sancionado de Hungría aunque el castigo ha sido corto porque el australiano acabó superándole, algo que no debería contar ante una maniobra tan fea como la que protagonizó el de Mercedes con un coche tocado de su anterior choque y unas ruedas agotadas.

Bottas fue el ejemplo del sufrimiento de los "conservadores". Por detrás, el otro ejemplo fue Sainz. El El español salía quinto y perdió su ventaja en la salida, sí, pero pudo haber recuperado algo con un estrategia adecuada..., pero de eso en Renault no van muy finos. Primero metieron a Hulkenberg antes de tiempo cuando tenía la zona de puntos en su mano; y después lo hicieron con el madrileño cuando estaba en disposición de ser séptimo y pelear por la sexta posición. Ambos salieron con los neumáticos blandos y los cambiaron por los medios (los más duros para esta cita) antes de que otros quitaran los ultrablandos iniciales por los blandos o los medios. Una pena para un Sainz que sigue reivindicándose como un valor de futuro en la F1 aunque en Renault se dediquen a especular con su puesto.

La otra cara de la moneda fue la de McLaren. Tras un sábado decepcionante, Alonso salió con calma y durante un buen número de vueltas conservó neumáticos escoltado por un Vandoorne que si arrancó bien. Ambos fueron progresando mientras sus rivales iban pasando por 'boxes' y se quedaban parados entre el tráfico y muy perjudicados al tener que dejar pasar a una cabeza de carrera poco compactada. El belga se quedó sin premio tras un nuevo fallo en la caja de cambios del MCL33 pero el asturiano sí que sumó otros cuatro puntos que no evitan que pierda otra posición más en la clasificación mundial aunque permite a su equipo acercarse a unos Force India que vivieron un calvario dentro y fuera de la pista con el concurso de acreedores en el que ya están inmersos.

Mejor balance se llevó Haas, que se acerca a Renault. Sus dos pilotos puntuaron en una cita en la que el único piloto de esa amplia clase media de la parrilla que no acabó doblado por Hamilton fue un Toro Rosso. La cita húngara no se les da mal a los de Faenza y el sexto puesto de Gasly así lo demuestra. Él y Hartley se colaron con rotundidad en la Q3 pero fue el francés el que aprovechó mejor la oportunidad ya que el neozelandés sufrió entre el tráfico y se quedó sin puntuar. Un buen fin de semana para ellos con ritmo y fiabilidad que seguro que carga de ánimos a Red Bull para un 2019 en el que compartirán el motor Honda con un "equipo B" que puntúa por segundo GP consecutivo y saca algo de ventaja a unos Sauber-Alfa Romeo que firmaron un fin de semana para olvidar, con Leclerc fuera a las primeras de cambio y Ericsson en todos los líos, aunque hasta así finalizó por delante de unos Williams que tienen imposible evitar ser el peor equipo de 2018.

Previa Hungría 2016: ¿Qué ocurrió en 2015?

La carrera en Hungaroring en 2015 tenía todos los ingredientes para ser especial: cumplir 30 GP´s en la F1, unos entrenamientos en los que quedó demostrado que la diferencia de ritmo entre los coches no era tan alta como en otras pistas y, por supuesto, un emotivo recuerdo y homenaje junto a la familia de Jules Bianchi. Este último ingrediente, el primero que vivimos, no defraudó: había que ser de piedra para no emocionarse con el sentimiento con el que pilotos, equipos y público vivieron el minuto de silencio por el fallecimiento del francés. Una emoción que pareció espolear a los 20 protagonistas de la cita en Hungría para ofrecernos un espectáculo fenomenal, que ni las numerosas sanciones de dirección de carrera pudieron frenar.

La salida abortada fue el síntoma de que íbamos a ser testigos de un gran premio especial. El preludio de lo que llegaría con la definitiva, con un baile de posiciones tremendo, sobre todo entre los pilotos de cabeza. La primera fila de la parrilla para Mercedes se esfumó en un par de curvas para convertirse en un temporal doblete para Ferrari. Gran escapada de Vettel y Kimi, que se distanciaron de Rosberg. Hamilton, fuera de sí tras ver cómo de la 'pole' cayó a la 4ª plaza, cometía un error y se quedaba 10º. Toques, salidas de pista, adelantamientos, mensajes cruzados de radio y lucha estratégica en los garajes en todos los frentes. Gran pelea e incertidumbre en todas las posiciones, menos en la primera, ya que Sebastian sólo cedió el liderato en un paso por meta para terminar llevándose con fortuna y muchísimo trabajo su segunda victoria con Ferrari.

Hubiera sido un fin de semana perfecto para los italianos pero Räikkönen no pudo culminar el que hubiera sido el mejor GP de Ferrari desde su doblete 81, el que firmaron Alonso y Massa en Hockenheim 2010. Un registro que hubiera sido tan histórico como lo fue el, en este caso negativo, que acabó con la racha de podios consecutivos de Mercedes, que se quedó con 28, lejos de alcanzar los 53 que lograron los italianos entre 1999 y 2002. Nico y Lewis tuvieron problemas mecánicos,  fallos de conducción y estratégicos, y choques de los que fueron causantes o víctimas. Un domingo horrible que les dejó el podio en bandeja a los dos hombres de Red Bull, que como casi todos, tuvieron una tarde llena de luces y sombras. A pesar de todo, el primer podio de Kvyat en la F1 y la tercera plaza de Ricciardo fueron merecidas, aunque el australiano pecó de optimista y arruinó la carrera de Rosberg.

La pelea por el podio pudo tener aún más invitados, pero la distancia que separó a los que tenían vuelta perdida cuando se desdoblaron detrás del coche de seguridad impidió que algún coche diera una sorpresa aún mayor de la que dieron. Alonso se benefició de una auténtica montaña rusa de incidentes y sanciones para acabar quinto. El asturiano dijo en broma tras acabar la carrera que "unas vueltas más y hago podio", y no se equivocó demasiado. Si el coche de seguridad hubiera dado un giro más y el grupo se hubiera unido mucho más, esos segundos le hubieran dejado muy cerca de lo que hubiera sido una posición impensable antes de comenzar. Su quinta plaza, y la novena de Button, supusieron un espaldarazo para que McLaren y Honda ganarán ímpetu para seguir luchando por unos objetivos que muchos siguen viendo todavía muy lejanos.

Y si Alonso ganó ánimos para seguir afrontando una temporada difícil, Sainz acabó con muchísimos motivos para perderlos. Otra vez, muchos problemas en una parada en 'boxes', y otra vez, sin acabar. Tercer fallo mecánico consecutivo cuando peleaba por sumar un buen puñado de puntos, aún más doloroso por la cuarta plaza de su compañero. Al menos, al madrileño le quedó el consuelo de haber peleado durante unas cuentas vueltas con su ídolo. Una lucha entre españoles de la que el madrileño salió derrotado y sin poder defenderse por culpa de los problemas de su coche. Algo que su contrincante sabía muy bien. Por eso Alonso no dudó en hacerle un especial regalo a su joven rival y amigo. Un recuerdo personal de una carrera que ya pasó a la historia de la F1 como una de las más emocionantes, emotivas e imprevisibles de todos los tiempos. Un domingo perfecto que se cerró con unas acertadas palabras de los protagonistas de tan magnífico espectáculo. Palabras emocionadas que dedicaban una carrera excepcional a Bianchi. Sin duda, el mejor homenaje que todos pudieron hacer. Vettel lo hizo venciendo, todos luchando por ganar posiciones, Alonso logrando un buen resultado, Sainz no resignándose a estar arriba o Merhi demostrando su constancia. Todos ellos lanzaron un mensaje para que nadie olvide que Jules siempre estará con nosotros. Ciao Jules.

La mitad del camino de 2015

Antes de que comenzara la temporada parecía muy claro el papel de cada equipo este 2015. La primera mitad de esta campaña ha confirmado la mayoría de las previsiones y descartado bastantes sorpresas. La evidencia más contundente de todas es la supremacía de Mercedes, apenas amenazada por ellos mismos. Quizá, lo que menos nos esperábamos era que Rosberg siga con opciones ante un Hamilton en modo apisonadora. Una lucha que, ojalá, se mantenga hasta la última carrera y con más emoción de la que vivimos en 2014.

La posición privilegiada de los germanos no ha peligrado ante la leve mejoría de Ferrari y el estancamiento, incluso retroceso, de Williams y Red Bull. Los de Maranello han confirmado el paso adelante que se pronosticó en la pretemporada pero sin que esa mejoría haya supuesto una amenaza para los líderes. Las buenas actuaciones de Vettel demuestran lo que han conseguido respecto a 2014 pero los fiascos de Kimi hacen lo propio con lo que aún les falta por lograr: pelear por el campeonato de pilotos y constructores.

Con la segunda plaza en manos de los italianos queda por ver qué equipo será el que ocupe la tercera plaza del mundial. Hasta Hungría parecía fácil que fuera para Williams, pero el papel de Red Bull en Hungaroring ha dado qué pensar. Los austriacos necesitan que Renault les proporcione un motor en condiciones para escalar a esa tercera plaza. La cuarta no peligra ante unos Force India que han tardado mucho en reaccionar, unos Lotus muy inconstantes o unos Toro Rosso que amenazaron a sus hermanos mayores en las primeras carreras pero que se han desinflado. Estos tres equipos son los candidatos más firmes para ser quintos pero no pueden despistarse.

No digo que Sauber pueda optar a esa quinta plaza porque su trayectoria es descendente. El candidato que puede arrebatar posiciones a Force India, Lotus o Toro Rosso no es otro que McLaren. Alonso y Button sigue peleando por acabar cada carrera y, aunque no lo parezca, sus progresos son firmes. Tienen complicado, casi imposible, cerrar el año con un podio, pero la diferencia de puntos que les separa de los equipos que le preceden no hace muy difícil que consiga escalar posiciones. Terminar más cerca de la 5ª plaza me parece más factible que de la 9ª. Nos quedan 9 carreras para ver si Ferrari mantiene con solvencia su segunda plaza, si Red Bull le arrebata la tercera a Williams y si McLaren será capaz de soñar con el 'top 5'. 9 citas que, si son como la de Hungría, nos pueden deparar mucho espectáculo e infinitas sorpresas.

Hungría 2015: El mejor homenaje

La carrera en Hungaroring tenía todos los ingredientes para ser especial: cumplir 30 GP´s en la F1, unos entrenamientos en los que quedó demostrado que la diferencia de ritmo entre los coches no era tan alta como en otras pistas y, por supuesto, un emotivo recuerdo y homenaje junto a la familia de Jules Bianchi. Este último ingrediente, el primero que vivimos, no defraudó: había que ser de piedra para no emocionarse con el sentimiento que pilotos, equipos y público vivieron el minuto de silencio por el fallecimiento del francés. Una emoción que pareció espolear a los 20 protagonistas de la cita en Hungría para ofrecernos un espectáculo fenomenal, que ni las numerosas sanciones de dirección de carrera pudieron frenar.

La salida abortada fue el síntoma de que íbamos a ser testigos de un gran premio especial. El preludio de lo que llegaría con la definitiva, con un baile de posiciones tremendo, sobre todo entre los pilotos de cabeza. La primera fila de la parrilla para Mercedes se esfumó en un par de curvas para convertirse en un temporal doblete para Ferrari. Gran escapada de Vettel y Kimi, que se escaparon de Rosberg. Hamilton, fuera de sí tras ver cómo de la 'pole' caía a la 4ª plaza, cometía un error y se quedaba 10º. Toques, salidas de pista, adelantamientos, mensajes cruzados de radio y lucha estratégica en los garajes en todos los frentes. Gran pelea e incertidumbre en todas las posiciones, menos en la primera, ya que Sebastian sólo cedió el liderato en un paso por meta para terminar llevándose con fortuna y muchísimo trabajo su segunda victoria con Ferrari.

Hubiera sido un fin de semana perfecto para los italianos pero Räikkönen no pudo culminar el que hubiera sido el mejor GP de Ferrari desde su doblete 81, el que firmaron Alonso y Massa en Hockenheim 2010, justo 5 años y un día después. Un registro que hubiera sido tan histórico como lo fue el, en este caso negativo, que acabó con la racha de podios consecutivos de Mercedes, que se queda con 28, lejos de alcanzar los 53 que lograron los italianos entre 1999 y 2002. Nico y Lewis tuvieron problemas mecánicos,  fallos de conducción y estrategia, y choques de los que fueron causantes o víctimas. Un domingo horrible que les dejó el podio en bandeja a los dos hombres de Red Bull, que como casi todos, tuvieron una tarde llena de luces y sombras. A pesar de todo, el primer podio de Kvyat en la F1 y la tercera plaza de Ricciardo fueron merecidas, aunque el australiano pecó de optimista y arruinó la carrera de Rosberg.

La pelea por el podio pudo tener aún más invitados, pero la distancia que separó a los que tenían vuelta perdida cuando se desdoblaron detrás del coche de seguridad impidió que algún coche diera una sorpresa aún mayor de la que dieron. Alonso se benefició de una auténtica montaña rusa de incidentes y sanciones para acabar quinto. El asturiano dijo en broma tras acabar la carrera que "unas vueltas más y hago podio", y no se equivocaba demasiado. Si el coche de seguridad hubiera dado un giro más y el grupo se hubiera unido mucho más, esos segundos le hubieran dejado muy cerca de lo que hubiera sido una posición impensable antes de comenzar. Su quinta plaza, y la novena de Button, son un espaldarazo para que McLaren y Honda ganen ímpetu para seguir luchando por unos objetivos que muchos siguen viendo lejanos.

Y si Alonso gana ánimos para seguir afrontando una temporada difícil, Sainz tiene muchísimos motivos para perderlos. Otra vez, muchos problemas en una parada en 'boxes', y otra vez, sin acabar. Tercer fallo mecánico consecutivo cuando peleaba por sumar un buen puñado de puntos, aún más doloroso por la cuarta plaza de su compañero. Al menos, al madrileño le queda el consuelo de haber peleado durante unas cuentas vueltas con su ídolo. Una lucha entre españoles de la que el madrileño salió derrotado y sin poder defenderse por culpa de los problemas de su coche. Algo que su contrincante sabía muy bien. Por eso Alonso no ha dudado en hacerle un especial regalo a su joven rival y amigo. Un recuerdo personal de una carrera que ya está en la historia de la F1 como una de las más emocionantes, emotivas e imprevisibles de todos los tiempos. Un domingo perfecto que se cerró con unas acertadas palabras de los protagonistas de tan magnífico espectáculo. Palabras emocionadas que dedicaban una carrera excepcional a Bianchi. Sin duda, el mejor homenaje que todos pudieron hacer. Vettel venciendo, todos luchando por ganar posiciones, Alonso logrando un buen resultado, Sainz no resignándose a estar arriba o Merhi demostrando su constancia. Todos ellos han lanzado un mensaje para que nadie olvide que Jules siempre estará con nosotros. Ciao Jules.

Previa Hungría 2015: Un carrera para el homenaje

Es cierto que el mundo de la F1 es algo particular a la hora de realizar homenajes y que sus máximos protagonistas, los pilotos, no son muy amigos de actos y boatos oficiales. Sí, pero eso no puede evitar que se produzcan eventos de carácter solemne en recuerdo y homenaje a Jules Bianchi. A pesar de que después de 9 meses de lucha por su vida se podía esperar el fatal desenlace, no deja de ser una dura pérdida para el mundo del motor, que el pasado fin de semana ha vivido uno de los fines de semana más negros de las últimas décadas. Por eso, aunque la agenda apenas cambie por unos pequeños actos a modo de duelo y despedida, será un GP diferente. Habrá entrenamientos, clasificación y carrera, y tendrá su repercusión en el campeonato, pero la mente de pilotos, ingenieros, mecánicos o aficionados estará con Jules, su familia y amigos. Es imposible hacer una previa de una cita tan "adulterada" por un acontecimiento tan terrible sin centrarse más en lo humano y olvidar algo lo deportivo.

Una faceta humana que ha despertado numerosos debates en torno a la seguridad, la emoción y la peligrosidad de las carreras de F1. Hay quienes se preguntan si no hemos vivido dos décadas de ilusoria falta de riesgo, mientras otros se preguntan si no se habrán relajado los protocolos de seguridad. Dos caras de una misma moneda que también vemos en aquello que muchos reclaman: emoción. Una sensación que algunos asocian con el riesgo, eso si, sin confundir con el cúmulo de fatalidades que acabó en el accidente de Bianchi. Y la seguridad, la mayor cuestión de todas, esa premisa irrenunciable que es la principal amiga de la competición y, al mismo tiempo, uno de sus frenos más invisibles. Lo que viviremos este fin de semana en Hungría no será sólo un sentido recuerdo a un piloto fallecido por un accidente en una carrera, es algo más. Las conversaciones de todo ese 'gran circo' lo tomarán como base para intentar que todos esos ingredientes que hace de la F1 un deporte único lo lleven hacia el espectáculo, la diversión, el riesgo y la emoción, sin caer en el peligro o la temeridad, ni dejar de lado la seguridad y la viabilidad. Sólo escribiéndolo y leyéndolo nos daremos cuenta de que la tarea es muy complicada. Yo, por lo menos, me sentiré satisfecho si se dan pasos para conseguirlo y nunca más tengamos que volver a estremecernos por un accidente como el de Jules.

Gp Hungría 2014: Súper

Sí. Súper. Andrea Stella le ha dedicado esta palabra a su piloto, pero es un calificativo que podríamos usar para muchos otros e, incluso, para otra espectacular carrera de F1 en 2014. Con lluvia, incidentes sin consecuencias físicas para nadie, adelantamientos, variedad de estrategias, emoción en todos los frentes, intensidad y más igualdad de lo visto hasta ahora. Ingredientes que no han faltado para Hungaroring haya vuelto a demostrar que no tiene término medio: o acoge citas soporíferas o vibrantes hasta el éxtasis. Por suerte, la de 2014 ha sido de las últimas.

Aunque la victoria ha tenido varios candidatos, Ricciardo ha repetido victoria esta campaña. Como suele ocurrir con este tipo de carreras, las estrategias fueron de los más variado y pocos pilotos coincidieron. Este hecho, además de dotarla de un espectacularidad tremenda, hizo que no supiéramos quién ganaría en Hungría hasta las últimas vueltas.

La estrategia del australiano y su Red Bull fue, a la postre, la más acertada. Los cálculos realizados desde el muro por su equipo le daban como vencedor y no fallaron, pero no todo fue tan fácil. Daniel tuvo que realizar varios adelantamientos en pista y no le tembló el pulso a pesar de enfrentarse a rivales tan duros como Hamilton o Alonso. Acertó con el planteamiento y también con el desarrollo.

El último escollo de Ricciardo para alcanzar lo más alto del podio fue Alonso. Aunque la maniobra de adelantamiento fue sencilla, la labor del español fue tan sobresaliente, o más, que la del ganador de la carrera. Fernando y Ferrari tomaron una decisión que pudo suponer un nuevo fiasco pero la estrategia, a pesar de no ser la mejor, era muy buena y arriesgada. Y a veces las apuestas arriesgadas funcionan, sobre todo cuando quien lleva el coche lee la carrera a la perfección. El español salió bien, adelantó con valentía y se defendió hasta los límites de lo posible. La victoria hubiese sido un gran premio ante tal actuación pero la segunda plaza tampoco desmerece lo visto en Hungaroring.

Si la carrera de Alonso dejó sin palabras a su equipo, la de Hamilton dejó boquiabiertos a todos. Salía último, desde el 'pit-lane' y se iba fuera de pista en la segunda curva. Con estos ingredientes, apostar que Lewis lucharía por la victoria era una locura, pero lo logró. Una semana después de remontar 16 posiciones para subirse al podio en Alemania se superó a si mismo con un recital de adelantamientos y 19 puestos recuperados. El de Mercedes acabó por delante de su compañero, con polémica incluida claro, y presionando a Alonso hasta la extenuación de ambos. Ver a estos dos pilotos luchando por un triunfo se suma a los 'cara a cara' míticos que nos está dejando esta temporada.

Rosberg se tuvo que consolar con su primera carrera (que termina) fuera del podio. Poco consuelo para quien partía desde la 'pole', y con su compañero y máximo rival ante un nuevo reto que logró. El alemán ve como Hamilton vuelve a acercarse, y lo que puede ser más peligroso, que Ricciardo suma su segunda victoria y no se quiere caer del grupo de aspirantes por el título. Sí, Daniel está a 71 puntos de Nico y 60 de Lewis, pero no deberían despistarse demasiado. Es una buena ventaja pero hay que disputar 8 carreras y pelear por 225 puntos. Pensar lo mismo con Alonso sería pecar de optimismo pero ojalá el español se sumase también a la pelea, aunque sea desde la distancia, para dotar de más emoción a un mundial que la perdió en las primeras semanas.

Gp Hungría 2014: Otra no-clasificación para Hamilton

Resta y sigue. Como ya le ocurrió en 2012, la mala fortuna está haciendo que Hamilton vea como sus opciones de volver a ser campeón del mundo decrecen. El británico se estrelló en la clasificación en Hockenheim por un problema en sus frenos y en Hungaroring su coche ha ardido cuando intentaba regresar al garaje. El hombre de Mercedes ha vuelto a ver como su compañero se imponía a todos los demás y está obligado a una nueva remontada para que Rosberg siga sintiendo cerca el aliento del único rival que tiene por el campeonato.

Nico ha dado un puñetazo sobre el asfalto húngaro cuando Bottas y Vettel han amenazado su primera posición. El potencial de su coche no da opciones a nadie y mañana, si disfruta de una salida cómoda, no le volveremos a ver hasta que él observe la bandera a cuadros. Su compatriota Sebastian logra, por tercera vez esta temporada, alcanzar la primera línea de la parrilla. Un gran resultado para él y para Red Bull, que desplazan al mejor de los Williams a la segunda junto con su compañero. Bottasy Ricciardo han vuelto a realizar un buen papel que les coloca por delante de dos veteranos.

Alonso ha conseguido una buena quinta posición para disputar la carrera con más opciones que en otras ocasiones para soñar con el podio. Unas posibilidades que pasan por contener a un Massa (6º) que saldrá con la mente puesta en sus dos abandonos consecutivos en las primeras vueltas en Silverstone y Hockenheim. El español se ha librado de un nuevo fiasco estratégico de Ferrari que se confió en la Q1 con el tiempo de Kimi. Un exceso de confianza que aprovechó Bianchi para echar al finés en un fin de semana en el que, por fin, se encontraba mejor con su coche.

Sin Hamilton y Kimi la Q3 ha estado algo más "barata", lo que ha propiciado que ambos McLaren llegasen sin apuros hasta ella. Button saldrá en séptima posición y Magnussen en la décima, pero el danés se ha llevado el susto más grande desde que está en F1. Las pocas gotas que han caído sobre el asfalto estuvieron a punto de condenar a Rosberg contra las barreras pero fue el novato de Woking el que sufrió las consecuencias de las inclemencias del tiempo. El ponía el punto final a la larga lista de incidentes que empezó Maldonado, continuó con Hamilton y siguió con Kvyat.

Previa Hungria 2014 II: ¿Qué pasó en 2013?

Mercedes dio un salto más con la primera victoria de Hamilton con el equipo alemán y, aunque desde la distancia, consiguía presionar algo a Vettel, al que tenía a menos de 50 puntos; y ayudaba a convertirse en el segundo equipo tras Red Bull  en 2013. No sé hasta que punto la escudería de Ross Brawn se imaginaba que podían ser tan competitivos y lograr una victoria con tal contundencia, ya que el inglés estuvo fortísimo de principio a fin del gran premio.

Los ligeros problemas de fiabilidad impidieron a los Red Bull pelear con Hamilton. Primero fue Webber el que perdió todas las opciones con el fallo del KERS en la clasificación, y después Vettel con el recalentamiento de su motor y sus frenos durante la carrera. Lotus se vio sin opciones de ganar por varios momentos claves relacionados con Massa: primero le sufrió Kimi durante muchas vueltas y después Grosjean fue sancionado por sobrepasar al brasileño, según los comisarios de forma ilegal (aunque si hubo una maniobra reprobable del francés era la que vivió con Button).

De todas formas, todos ellos lo hiceron excepcionalmente bien, y aprovecharon las cualidades de sus coches. Algo que no pudo hacer Alonso. Nunca me gusta decir que el español está siendo desaprovechado por su equipo, pero aquel fin de semana fue de los que invita a pensar así. El Ferrari era medio segundo más lento que los Lotus, Mercedes y Red Bull; y eso es algo que no puede ocrurrir si lo que se quiere es luchar por un campeonato del mundo. Como ahora, entonces no daba ningún crédito a las informaciones de Sport Bild que hablaban de negociaciones del entorno del asturiano con los austriacos para ocupar la plaza de Webber, pero visto lo visto no parece una opción tan descabellada para un piloto que lleva tres años y medio cometiendo pocos fallos, demostrando una competitividad y esperanza a prueba de bombas; y sin criticar en exceso los problemas de un coche que no evoluciona en ninguna de sus facetas.

Los pasos hacia ningún lado de Ferrari contrastaban con los de McLaren, que metió a sus dos coches en los puntos en una dura carrera. Contrasta ver como un equipo que ha abandonado el desarrollo del coche de esta temporada para centrarse en 2014 mostrase alguna mejoría mientras que uno que se presuponía en la pelea por el mundial se estancase de tal forma. Hasta parecía que Williams encontraba las décimas que los italianos han perdían porque el mayor aplauso en Hungría fue para Maldonado, que consiguíó su único punto de 2013, y eso que parecía imposible que lo lograse. Un buen comportamiento si tenemos en cuenta que sólo abandonó Rosberg entre los 8 pilotos de los 4 grandes equipos y que los McLaren se han llevaron dos plazas de puntos. El otro equipo transalpino se llevaba la segunda colleja del día, sobre todo por el mal papel de un Ricciardo que salía 8º y acabó 13º por detrás del otro Toro Rosso. Aunque aun podía ser peor, y haber hecho lo mismo que Force India que no terminaron con ninguno de sus dos monoplazas. Un fiasco que hizo que los de Woking se colocasen a dos puntos del equipo indio en la clasificación del mundial de constructores en una lucha por la quinta plaza que lograron los británicos en la siguiente cita.

Previa Hungría 2014 I: Un poco de historia

El circuito situado en las afueras de Budapest es el décimo que más citas del mundial de F1 ha acogido, por delante de nombres con tanta historia como Ímola o Suzuka. Lo que extraña es que el primer GP que albergó Hungaroring fue en 1986, relativamente pronto, pero es que desde aquel año no ha dejado su hueco en el calendario a ninguna otra pista.

A lo que vamos. El circuito de Hungría apenas ha vivido modificaciones desde su inauguración: en 1989 se suprimió una chicane en la curva 3; y en 2003 se aumentó la longitud de la recta de meta con el consiguiente cambio en la primera curva, además de una ligera modificación en la curva 12.

En todos estos años el circuito ha sido protagonista de carreras entretenidísimas y brillantes, y también de otras tediosas y sin brillo. Geniales locuras bajo la lluvia en 2006 o 2011 hasta auténticos recitales como el único Grand Chelem de Damon Hill en la F1 (1995) o el último de los 5 de Michael Schumacher en 2004, que se resarcía así del GP de 2003 en el que un joven Alonso le doblaba para conseguir su primera victoria en F1, siendo por aquel entonces el piloto más joven en subir a lo más alto del podio. El español tiene sentimientos encontrados con esta pista que le ha dado y quitado tanto. No olvidará esa vez en la que fue el primero en ver la bandera a cuadros con un Renault que en 2006 le permitió hacer una remontada memorable bajo la lluvia pero que no se tradujo en victoria por una tuerca mal apretada. Hay que ver lo caprichoso que es el destino porque, en 2009, cuando Alonso conseguía una inesperada pole con un coche muy inferior al de sus rivales, la historia se repetía y otra tuerca volvió a convertir un sueño en pesadilla.

Aunque si hablamos de pesadilla, hay que trasladarse al esperpéntico verano de 2007, a ese 4 de agosto en el que la lucha interna en McLaren se hizo pública. La sesión de clasificación terminaba con la pole de Alonso, pero con las quejas de su propio equipo por haber obstaculizado a su compañero. Hamilton no pudo completar un intento más porque el español tardó en abandonar la calle de boxes. Para unos, una maniobra deliberada contra el británico y para otros un golpe en la mesa de Alonso que observó como la respuesta fue el desprecio total de Ron Dennis, que volvía a demostrar que no podía gestionar un equipo con dos pilotos de gran talento. Pero de esto ya se habló entonces de sobra y no creo que sea necesario remover la basura que generó en gran parte un equipo directivo confiado en el potencial del coche e incapaz de contener el ego de dos grandes corredores.

Previa Hungría 2013 IV: Pronósticos difíciles

La de Hungría va a ser una carrera difícil de pronosticar después de tres semanas de parón con unos test de jóvenes pilotos por el medio, muchas pruebas en los túneles del viento y horas de simulador. Y se hace aun más complicado porque estamos ante un circuito atípico porque los Red Bull no suelen tener en él sus mejores resultados; la gran dominadora en Hungaroring es Mclaren, y ya sabemos como va este año; Mercedes tiene buenas sensaciones en pistas lentas de aceleración pura; y Ferrari mejora rendimiento con bastante calor. ¿Y Lotus? No me olvido de ellos, ni mucho menos, ya que los considero en condiciones de lograr una buena clasificación y optar a ganar la carrera. Si vemos como se comportan en pistas más bien lentas (exceptuando Mónaco), su buena relación con las gomas con temperaturas altas y recordamos lo que hicieron el año pasado, creo que son los aspirantes más completos a luchar por vencer este fin de semana.

Pero ni Kimi ni Grosjean lo tendrán fácil ante un Vettel que querrá inaugurar su casillero de victorias en Hungría; ante Hamilton, que quiere igualar a Schumacher con cuatro victorias en esta pista; o ante Alonso que necesita una victoria para aspirar al título, celebrar los 10 años de su primera victoria, su cumpleaños, aprovechar el calor que beneficia (se supone) al Ferrari y además querrá dedicar un trofeo a las víctimas del accidente de tren de Santiago. Así que, aunque estos 4 rivales (6 si incluimos a los compañeros de Lewis y Sebastian, Rosberg y Webber) pueden tener mejores condiciones para superar al español, creo que Alonso querrá una victoria emotiva por muchas razones, y si el coche se lo puede permtir luchará por ella. Aunque es una apuesta arriesgada creo que aquí conseguirá clasificar mejor que en las dos carreras anteriores y conseguirá la victoria. Sé que arriesgo mucho y me guió por razones poco objetivas, pero hoy apuesto al rojo.

Previa Hungría 2013 I: Historia breve e intensa

Cuando se dispute la próxima carrera en las cercanías de Budapest el circuito húngaro será el décimo que más citas del mundial de F1 ha acogido en la historia superando a Ímola ya que ambos trazados están empatados con 27. Lo que extraña es que el primer GP que albergó Hungaroring fue en 1986, relativamente pronto, pero es que desde aquel año no ha dejado su hueco en el calendario a ninguna otra pista.

A lo que vamos. El circuito de Hungría apenas ha vivido modificaciones desde su inauguración: en 1989 se suprimió una chicane en la curva 3; y en 2003 se aumentó la longitud de la recta de meta con el consiguiente cambio en la primera curva, además de una modificación en la curva 12.

En todos estos años el circuito ha sido protagonista de carreras entretenidísimas y brillantes, y también de otras tediosas y sin brillo. Geniales locuras bajo la lluvia en 2006 o 2011 hasta auténticos recitales como el único Grand Chelem de Damon Hill en la F1 (1995) o el último de los 5 de Michael Schumacher en 2004, que se resarcía así del GP de 2003 en el que un joven Alonso le doblaba para conseguir su primera victoria, siendo por aquel entonces el piloto más joven en subir a lo más alto del podio. El español tiene sentimientos encontrados con esta pista que le ha dado y quitado tanto. No olvidará esa vez en la que fue el primero en ver la bandera a cuadros con un Renault que en 2006 le permitió hacer una remontada memorable bajo la lluvia pero que no se tradujo en victoria por una tuerca mal apretada. Pero el destino es caprichoso y en 2009, cuando Alonso conseguía una inesperada pole con un coche muy inferior al de sus rivales, la historia se repetía y otra tuerca volvió a convertir un sueño en una pesadilla.

Aunque si hablamos de pesadilla, hay que trasladarse al esperpéntico verano de 2007, a ese 4 de agosto en el que la lucha interna en McLaren se hizo pública. La sesión de clasificación terminaba con la pole de Alonso, pero con las quejas de su propio equipo por haber obstaculizado a su compañero. Hamilton no pudo completar un intento más porque el español tardó en abandonar la calle de boxes. Para unos, una maniobra deliberada contra el británico y para otros un golpe en la mesa de Alonso que observó como la respuesta fue el desprecio total de Ron Dennis, que volvía a demostrar que no podía gestionar un equipo con dos pilotos de gran talento. Pero de esto ya se habló entonces de sobra y no creo que sea necesario remover la basura que generó en gran parte un equipo directivo confiado en el potencial del coche e incapaz de contener el ego de dos grandes corredores.

Jugadas maestras 3: Fernando Alonso

Aunque incluyo esta entrada bajo la serie "Jugadas maestras" bien podría iniciar una categoría nueva que recoja varias. Viajamos en el tiempo hasta el 6 de agosto de 2006, y en la distancia hasta Hungaroring. La jornada se preveía interesante con la lluvia y con los aspirantes al título saliendo 11º (Schumacher) y 15º (Alonso).

Las primeras vueltas fueron una demostración de que en 2006 la unión de Renault, Michelín y Alonso con la pista mojada era imbatible. Es todo un espectáculo ver como el asturiano gana 9 posiciones en la primera vuelta, y en el quinto giro ya está en el podio. Un inicio de carrera que tiene un momento para enmarcar: el adelantamiento que el español hace a un Schumacher que, obsesionado por cerrarle todas las puertas, ve como es superado por el exterior... toda una jugada maestra.

En la vuelta 18, Alonso ya era líder destacado de la carrera, y sólo otros equipos punteros con Michelín podían seguir su ritmo. Räikkönen destrozaba sus opciones contra Liuzzi, con De la Rosa como testigo del absurdo choque. Button estaba al quite con su BAR Honda y aprovechaba la entrada del coche de seguridad para colocarse tras el de Renault. La ventaja del asturiano se desvanecía, pero poco a poco volvía a marcar un ritmo inalcanzable. Era la hora de montar neumáticos de seco, y llegó el primer episodio de la maldición con las tuercas del equipo Renault en Hungría. Alonso salía con una sin ajustar y a los pocos giros tenía que abandonar. En esta ocasión dejaban escapar una victoria que hubiese supuesto un gran paso para conseguir el título con 10 puntos más de ventaja sobre Schumacher. Muchos recuerdan que Alonso ganó ese mundial gracias al abandono del alemán en Japón, pero no piensan que lo pudo perder por una tuerca mal apretada.


Y Renault parece que no aprendió, y en 2009 volvimos a ver la misma imagen con el mismo protagonista cuando podía luchar por una victoria imposible para las posibilidades del coche de aquella temporada, que a pesar de todo consiguió una pole. Aunque fue la bomba de gasolina la que dejó al español fuera de carrera de forma definitiva, todos recordamos la lamentable estampa que ya vivimos en 2006.

Pero volviendo a las jugadas maestras, ese 6 de agosto de 2006 vimos otras tres grandes actuaciones: dos que si tuvieron premio, y otra que se quedó sin él. Kubica firmó una gran actuación en la que nos mostraba sus grandes dotes para el pilotaje pero se fue sin puntos por una sanción. Pero Button si que obtuvo recompensa con su primera victoria, y es que desde entonces se ha confirmado como un gran especialista en carreras locas; y Pedro, con su único podio después de mantener a raya a muchos competidores y después de desquiciar a Schumacher en las últimas vueltas. Ese GP de Hungría en 2006 es y será una de las mejores carreras de este siglo por la lucha, los incidentes y el resultado: tuvo errores, incluso se cometieron estupideces, pero las jugadas maestras ganaron la partida.