Previa Francia 2018: La F1 vuelve a Francia

Fangio cruza la línea de meta en Reims el 2 de julio de 1950.
Cuando este fin de semana los F1 comiencen a rodar en Paul Ricard se pondrá fin a una década de ausencia del 'gran circo' en tierras galas. Será la 60ª cita allí (59 bajo el nombre de GP de Francia) y tendrá lugar en el segundo circuito que más veces lo ha acogido, el situado en Le Castellet, que no veía una carrera de Fórmula 1 desde 1990 cuando el relevó lo tomó Magny-Cours hasta que en 2008 empezaría una pausa que toca a su fin. Una larga pausa para uno de los GP más históricos ya que el sexto de la vida de la F1 se disputó en Reims en 1950 con una victoria para un Fangio que salía con medio mundial bajo el brazo, aunque fue Farina el que venció en el séptimo y último, en Monza, para llevarse el primer título de la Fórmula 1.

Lauda, Keke Rosberg y Prost en el podio del GP de Suiza de 1982.
Hasta siete pistas han acogido la cita gala con la categoría reina del automovilismo mundial. Las dos mencionadas son las que más veces lo han organizado: 18 Magny-Cours y 15 Paul Ricard (contando la de 2018 ya). Tras ellas están las 11 carreras en Reims, las 6 en Dijon-Prenois (una como GP de Suiza en 1982), las 5 en Rouen-les-Essarts, las 4 en Clermont-Ferrand y la curiosa inclusión de 1967 del circuito Bugatti en Le Mans.

Schumacher, por delante de Alonso en el GP de Francia de 2006.
Entre los dominadores en las pistas galas no encontramos a ningún piloto de la parrilla de 2018, y es que solo cuatro pilotos actuales saben lo que es correr en Francia. Alonso, Kimi y Hamilton saben lo que es subir al podio en Francia, y solo los dos primeros ganando; mientras que Vettel (sólo compitió en 2008) ni puntuó. Sus números, por tanto, están muy lejos de las 8 victorias de Schumacher y las 6 de Alain Prost. El germano logro los 8 triunfos en Magny-Cours el último circuito galo en acoger un GP en su país en 2008.

El Ferrari de Prost por delante de los McLaren-Honda de Berger y Senna
en la salida del GP de Francia de 1990.

Su asfalto cogió el relevo del que ahora vuelve a acoger a la F1, Paul Ricard. La pista situada al norte de Marsella se despidió en 1990 con una victoria de Prost con Ferrari. El piloto local sumaba así su cuarto triunfo allí tras los logrados en 1983 con Renault y los de 1988 y 1989 con McLaren. Este último podio en Le Castellet lo compartió con un Ivan Capelli que consiguió el único puesto en el cajón para Leyton House y con un Senna que nunca consiguió vencer en Francia a pesar de sus tres podios allí. Al final de esta semana, Paul Ricard sumará un nuevo ganador de un GP de F1.


Le Mans IV: En Le Mans

Chasey Carey a punto de dar la salida de 2017. En 2018 la dará Rafa Nadal.
A estas alturas a debes tener decidido si vas a Le Mans, todo lo que necesitas y cómo vas a ir. Así que ya solo me falta dar las recomendaciones para que intentes disfrutar al máximo de una experiencia así. Si llegas con tiempo, tómate las cosas con calma porque hay muchas cosas que ver. El miércoles y el jueves tienes entrenamientos, así que aprovecha para darte una vuelta por todas las zonas donde querrás ir el sábado y el domingo a seguir la carrera. Nosotros teníamos las 'eses' de Porsche al lado, pero estuvimos en muchas más zonas. Como ya he recomendado, una bici u otro medio de transporte que nos facilite los desplazamientos es muy recomendable porque las distancias son considerables para ir dando un paseo.

Hay que aprovechar cada momento pero también descansar para que el
cansancio no os pase factura cuando menos os lo esperáis.
No dejéis de ir a la zona de las curvas de Arnage e Indianápolis, a Mulsanne, a las 'chicanes' Ford, a las Dunlop y hasta Tertre Rouge. Hay horas y horas de competición en las que disfrutar del paso de los coches. Y no olvidéis la noche que, en mi caso, no disfruté como quería porque me quedé casi sin energía y con un tremendo dolor de piernas que me impidió disfrutar de buena parte de la madrugada de Le Mans, lo que es un espectáculo. Para esta parte de la carrera el mejor lugar es la recta de meta, el mejor lugar para estar informado y seguir el trabajo en 'boxes'.

El desfile de pilotos es una espectacular caravana que hay que disfrutar.
Entre las jornadas de entrenamientos y las de la carrera hay un interesante día. El viernes os permitirá pisar unas partes del circuito y estar muy cerca de los garajes de todos los equipos. Os recomendaría ir lo más pronto que podáis para evitar el momento de mayor afluencia de público, y también para que os dé tiempo a hacer más cosas antes de ir a la ciudad a ver el desfile de pilotos. En estas horas no dudéis en dar una vuelta por la zona comercial y visitar el museo. Después, a dar una vuelta por Le Mans, algo que recomiendo hacer en los días previos para disfrutar de una localidad con un centro histórico muy vistoso y hacerse una idea del recorrido de la particular y tradicional 'drivers parade'.

El momento exacto de la llegada de 2017 con el Porsche ganador
cruzando la línea de meta.
Por lo demás, exprimid los días al máximo pero con cautela. Hay que guardar fuerzas para llegar a todo. No os vendría mal algo de preparación física si no contáis con un buen fondo. Aunque parezca que solo vais a dar paseos y ver coches pasar, lo cierto es que es un viaje exigente al que se le dedican muchas horas de actividad física. Aprovechad cada minuto y aprovechad cualquier situación que se os presente. Así que, a pesar de que parezca que Toyota tiene una victoria segura, de que puede que no haya tanta lucha como en años anteriores o de que el 'efecto Alonso' la convierta en algo diferente...; no olvidéis que es la carrera más especial de cada año. Por eso: ¡a disfrutar!

Le Mans III: El viaje

La pista del Aeropuerto de Le Mans-Arnage, pegada al circuito.
Si aún te lo estás pensando o estás preparando tu escapada a Le Mans en 2018, el siguiente paso es el viaje. Nuestra experiencia y consejo es llegar allí con tu propio vehículo, algo que se hace a través de Irún para quienes vivan en la península, salvo para aquellos que les venga mejor hacerlo por La Junquera o cruzando los Pirineos. Las alternativas en transporte público pasan, casi todas, por París. Ya sea en tren o en avión, es casi imposible evitar pasar por la capital francesa. Junto al circuito hay un aeropuerto, sí, pero solo parece apto para pequeños vuelos privados, así que quien decida ir surcando los cielos lo tendrá complicado para hacerlo sin depender de otros medios de transporte..., a no ser que seas un 'vip' muy afortunado.

Los trenes de alta velocidad francesa (TGV) llegan hasta el centro de Le Mans.
Si te decides por el transporte público el tren es, quizás, una buena opción. Igual que nos ocurre con el avión, París es una parada obligada aunque está claro que tampoco es fácil llegar hasta Le Mans de esta forma. Las conexiones ferroviarias con el país vecino son mucho mejores para los que quieran optar por este medio de transporte desde el norte de la cosa mediterránea y, sobre todo, desde el Cantábrico oriental, desde donde se puede tardar menos de 7 horas en estar en la 'Gare du Mans'. También nos podemos plantear el autobús que, aunque más económico, nos puede sumar muchas horas al trayecto, hasta superar el día completo desde el centro y sur peninsular.

Tras este pequeño repaso a las alternativas que ofrece el transporte público para llegar a Le Mans, me centro en la que conozco y lo hago con una primera recomendación. Si no dispones de un vehículo amplio será complicado que puedas llevar todo lo que necesario o recomendable para esta experiencia, así que plantea el alquiler de una autocaravana, furgoneta o coche familiar; o un remolque en el que poder llevar todo aquello que vayas a precisar en esta aventura. El segundo consejo, y si has viajado en coche por Francia lo entenderás, es disponer de un dispositivo 'VIA-T' para no tener que parar en los innumerables peajes que te encontrarás. Eso sí, si tenéis tiempo y posibilidad de hacer paradas, puedes evitar el gasto extra de las autopistas y viajar por carreteras convencionales, y sumar una experiencia más a tu viaje.

A modo de recomendación añadiría que llevéis algo para comer y beber para que no dependáis de las áreas de servicio. Sí, hay muchas, pero su variedad y lo que nos ofrecen puede no ser de nuestro gusto; y su precio puede resultar un añadido a un viaje en el que quizás no queremos sumar estos extras al presupuesto. Además podréis tener mucha más libertad para hacer las paradas necesarias para descansar, estirar las piernas y repostar. Porque no dudéis que las pausas no son recomendables, son obligatorias como en cualquier viaje largo. Si vuestro punto de partida es lejano no dudéis en plantearos hacer noche en algún punto intermedio del camino. Quizá no a la ida pero a la vuelta seguro que lo agradecéis, y más si los que vais a conducir sois pocos. Cuantos más os pongáis al volante mejor para todos.

Si atendéis a lo que he comentado en anteriores artículos no olvidéis que llegar en los días previos al fin de semana evitaréis atascos, colas en la entrada y, si acampáis en el interior, recibir un buen sitio no muy lejano al circuito ni a la salida. Ir el martes o el miércoles es una opción que debéis valorar. ¡Y a disfrutar del viaje!

Le Mans II: la preparación

Llegando a Le Mans.
Para aquellos que no vayan hacer su viaje por carretera hasta Le Mans este artículo puede que no les parezca útil pero siempre hay tiempo para cambiar de opción, o para conocer la experiencia desde otro punto de vista y plantearse de cara al futuro, o coger ideas prácticas.

En mi caso, viajamos dos personas (mi hermano y yo), por lo que nos planteamos dos opciones iniciales: ir en uno de nuestros coches, o alquilar una autocaravana o furgoneta. La primera posibilidad es la más asequible pero hay que plantearse ciertas cuestiones, y para resolverlas hay que conocerlas. Lo fundamental es que las zonas de acampada no son un camping al uso, si no unas explanadas con un equipamiento muy básico y limitado. No hay tomas de agua a mano, ni de electricidad, ni delimitación física de parcelas...; vamos, que hay unos baños públicos y poco más. Si tienes experiencia acampando en la naturaleza y un buen equipo para estar equipado en este tipo de excursiones no deberías dudar: es tu mejor opción.

Vistas de la zona de acampada y autocaravanas en la zona de las curvas Porsche.
Los que no tenemos ninguna de estas dos cosas (experiencia y equipamiento)  podemos defendernos pero, a pesar de informarnos y pensar en muchos imprevistos, pagamos la novatada. Por eso, si vais con un coche convencional y vuestra tienda de campaña, pensad que os harán falta muchas cosas. No os liéis con comida (algunos aperitivos y barras energéticos o similares son bienvenidas) y bebida ya que es algo que podréis conseguir con cierta facilidad aunque a veces a precios exagerados; y dejad sitio para varios objetos fundamentales para poder disfrutar plenamente del viaje.

La pérgola y las sillas de unos vecinos, una gran idea, no así dejarlo todo
como una auténtica pocilga.
Está claro que la tienda de campaña es indespensable pero no tenéis que pasar por alto otros elementos que pueden parecer más accesorios. En 2017 no llovió nada de nada, es más, sufrimos un par de días de bastante calor. Ya sea por un elemento climatológico o por otro, una pérgola es perfecta para guarecerse del calor, del agua y ganar en comodidad. Otro elemento que no puede faltar son unas sillas plegables que puedan transportarse con facilidad. Nosotros acabamos llevando las de playa de toda la vida porque no conseguimos comprar las plegables que buscábamos y que son la mejor opción: de vez en cuando las venden en 'Lidl', parecen cómodas, se transportan sin problemas y tienen hueco para la bebida. Estas dos sugerencias os harán la vida mucho más fácil en Le Mans y también un consejo: bicicletas.


Un camino en la zona de acampada de Beausejour.
Las distancias son muy largas para desplazarse siempre a pie y se gana mucho tiempo. Si ya disponéis de ellas y podéis transportarlas ni lo dudéis, y si no pues no pasa nada porque hay numerosas opciones para alquilar. Tampoco desechéis otras opciones para moveros, aunque por mi experiencia desecharía todas aquellas que impliquen carga eléctrica a no ser que un generador facilite la tarea de obtener electricidad. Y esta es la segunda recomendación: el generador o una cantidad ingente de baterías con gran capacidad de carga. Si no, estarás gran parte del viaje añorando un enchufe público. Eso sí, en mi caso, la falta de puntos de carga nos hizo abusar de la batería del coche para dar energía a nuestros móviles (también tener abierto el portón del vehículo más tiempo del necesario ayudó) nos permitió vivir una experiencia por pura chiripa. Tras chapurrear inglés, francés y pensar en varias soluciones, entre el personal de atención y varios grupos de vecinos arrancamos el coche y nos fuimos a dar una vuelta para poner a tono la batería y ¡oh, sorpresa!: darnos un paseíto conduciendo por les Hunaudières en plena noche. Eso sí, es una excursión que se puede hacer de forma voluntaria.

En cuanto a la ropa, elegid algo cómodo y sin olvidar que la temperatura y condiciones cambian rápidamente. Necesitaréis estar preparados para pasar calor, frío y también para soportar una buena solana o chaparrada. Lo mismo pasa con el calzado, cómodo y práctico para poder dar unas buenas caminatas. Por lo demás, pensad que es un viaje como otro cualquiera en el que tengas pensado hacer algo de ejercicio: medicamentos habituales, cremas y un botiquín básico os harán falta. Y claro, si queréis documentarlo todo, el smartphone será útil pero no estaría de más una cámara de fotos y/o de vídeo. La lógica os dictará lo demás y, por supuesto, las recomendaciones de otros viajeros y las necesidades de cada uno.

Le Mans 2018 I: Introducción

Los coches llegando a la formación de salida.
Tenía (y tengo) pendiente un buen número de entradas para comentar mi experiencia en las '24 Horas de Le Mans' que tuve en 2017, y con 2018 y las noticias sobre Fernando Alonso y su nueva aventura en el WEC (Mundial de Resistencia) con Toyota me he decidido a comenzar ese trabajo que tengo en la cabeza pero no en texto. Sé que se ha escrito mucho y que hay cientos de páginas con recomendaciones, guías, consejos y experiencias personales; pero aún así quiero dar mi visión como espectador novato en la que es la mayor fiesta del automovilismo mundial de cada temporada.

Las vistas desde la tienda de campaña.
Por eso, en esta misma introducción que va a ser breve y sin demasiada extensión os voy a recomendar algo si es que queréis ir y no habéis comprado nada: ¡hacedlo ya aquí! Y diría más, es muy posible que ya sea tarde, no para conseguir entrada pero sí para adquirir las más deseadas. Si os decidís por acampar en el circuito, a estas alturas ya sólo lo podréis realizar en la zona amarilla (Beauséjour, Arnage o Mulsanne), aunque también hay otras zonas "independientes" algo más cercanas.

Anochece en la llegada a las 'Eses de Indianápolis'
Si preferís el hotel..., suerte. No queda nada sin reservar desde hace meses. Quizá encontréis alguna habitación o apartamento en la ciudad o localidades cercanas a precios prohibitivos, sobre todo en los 'châteaux' de la zona; y si sois un grupo grande siempre podéis intentar alquilar una casita que quede libre en las inmediaciones, que no es mala opción porque (como acampar) os permitirá llegar con vuestro vehículo y transportar comida, bicicletas y más equipamiento que podréis necesitar en Le Mans.

Bandera a cuadros '24h Le Mans 2017'
Sea de una forma o de otra pensad que lo mínimo, la carrera, dura un día completo; y que entre viaje y demás el fin de semana lo vas a ocupar por completo para ir, asistir y volver; así que ten en cuenta aprovechar la "excursión" y extenderla. Lo recomendable es estar allí desde el miércoles que comienzan los entrenamientos hasta el domingo pero si tienes tiempo y posibilidad me plantearía añadir un día por delante y llegar el martes, y tampoco estaría nada mal que el regreso no sea precipitado y dejes el lunes libre para volver sin prisas y descansar, sobre todo si el viaje se hace por carretera y no vives cerca de la frontera con Francia (como por ejemplo en País Vasco). Desde allí te puedes plantear un tolerable trayecto de 700 u 800 kilómetros que entre un par de conductores es más que viable, pero si el número de personas al volante es escaso y los kilómetros aumentan pensad seriamente en hacer una parada a mitad de camino, recomendable a la ida y casi obligatoria a la vuelta.

Una vez que hayas decidido cómo y cuándo ir es hora de plantearse más cosas, que os contaré con más calma y detalle en las próximas entradas. Y si aún dudas, no lo hagas, es un evento impresionante que cualquier amante del automovilismo debería vivir.