Escuderías históricas I: Alfa Romeo (Parte I)

Inicio una serie dedicada a equipos históricos de la Fórmula 1 y, a poco que pensemos en cuál debería ser el que inaugure este grupo de artículos, nos viene un nombre a la cabeza: Alfa Romeo. ¿Por qué? Pues porque cuatro coches de la marca italiana estaban presentes cuando se celebró la primera carrera de la historia de la F1 en Silverstone. No sólo por eso. Esos 4 monoplazas se llevaron la primera línea completa (entonces la componían el cuarteto de coches más rápidos en dar una vuelta al circuito) con la pole para Giuseppe Farina, que también marcaría la vuelta rápida y se acabaría llevando la victoria acompañado en el podio por otros dos coches del biscione, los de Fagioli y Parnell. Un dominio aplastante que queda patente si observamos que el otro Alfa, el de Fangio, estuvo luchando por la victoria hasta 8 vueltas del final; o al indicar que el cuarto clasificado acabó a 2 vueltas de los líderes.

Esta supremacía se extendió durante toda la temporada. Sólo hubo una carrera que no ganó la marca italiana por razones evidentes: Indianápolis. La tiranía de los bólidos de Milán no restó emoción a un final de año muy ajustado. Farina llegaba con sus 22 puntos como líder a la cita francesa, pero abandonaba y se veía superado por Fagioli (24) que fue segundo en Reims y Fangio (26) que se llevó la victoria.


Con el resultado de la carrera en tierras galas seguía todo abierto ya que la victoria en aquel año se premiaba con 8 puntos y conseguir la pole sumaba un punto extra más. Fangio hacía los deberes y se quitaba al primer rival al llevarse ese punto al marcar el mejor tiempo en la sesión de clasificación en Monza. Esto hacia que el argentino fuese campeón si lograba acabar 4º, hiciese lo que hiciese Farina. Fagioli ya no estaba en la lucha porque las normas de puntuación de entonces sólo sumaban los cuatro mejores resultados, y él había subido al segundo cajón del podio en cuatro ocasiones. Lo único que le valía para aumentar su posición y ser campeón pasaba por conseguir el punto extra de la pole y la victoria el domingo para sumar tres puntos más y claro, esperar a que Fangio no puntuara. Así que el domingo serían dos los Alfa Romeo que se disputarían el mundial a pocos kilómetros de su fábrica.


Fangio rompía la caja de cambios de su 158 en la vuelta 23 y se subía en el coche de Piero Taruffi. Si conseguía la victoria tendría que compartir sus puntos, pero aun así conseguiría proclamarse campeón. Aunque aquel 3 de septiembre de 1950 el destino le volvió a jugar una mala pasada: nueve vueltas después tomar los mandos del coche de Taruffi tenía que abandonar definitivamente por otro problema mecánico. Esto dejaba en bandeja el mundial para Farina. Fagioli, ya sin opciones se veía superado por el Ferrari de Ascari que sería segundo. El coche de Maranello tampoco inquietaba a un Farina que también sería campeón con esa posición. Su único rival era su propio coche, que podía llevarle a hacer historia o entregarle el título a Fangio. Después de 80 vueltas, el piloto turinés hacía historia al llevarse su único título de F1 al ganar 3 de las 6 carreras que disputó en 1950.

Un gran año para Alfa Romeo, que de haber existido el campeonato de constructores hubiese arrasado con los tres primeros coches de la clasificación con el biscione en su enseña. 

Previa Mónaco 2013 I: Historia (Parte I)

Decir Mónaco es decir F1. Allí se celebró la segunda carrera de la historia de la categoría reina del automovilismo de circuitos un 21 de mayo de 1950, 8 días después de que se disputase la primera en Silverstone. La cita inaugural en Reino Unido fue para tres Alfa Romeo (Farina, Fagioli y Parnell) pero en las calles del principado el podio se repartió entre esta marca italiana y otros dos coches del mismo país (Ferrari y Maserati). Fangio logró su primera victoria con la marca del biscione, por delante del Ferrari de Ascari y el Maserati de Chiron, en la pista monegasca.


Esa fue la primera de 59 carreras entre casinos, hoteles y barcos. Después de 4 años de parón, los bólidos volvieron a hacer rugir sus inmensos motores por esta lujosa ciudad de la costa azul en 1955, y no han dejado de hacerlo hasta la actualidad; algo que coloca a este circuito como el que ha visto más carreras de F1 de forma consecutiva (con la de 2013 serán 59). Aunque este dato no le coloca como el trazado más visitado por la F1, ya que Monza ha acogido 62 de los 63 GP de Italia. Precisamente, Italia y Reino Unido son los países que más carreras han organizado, por delante de Alemania y Mónaco con 59.

Pero dejemos los datos de lado por un momento para hablar de lo que hace de este Gran Premio algo especial. Podríamos decir que es por su lujosa ubicación, su emplazamiento en el calendario (que influye en las fechas de todos los demás GP), porque los entrenamientos libres se celebran en jueves y no viernes, o porque los monoplazas pasan rozando las protecciones, pero no. Y no lo puedo decir porque esta carrera es así por todos estos motivos y por muchos otros que escapan a la razón. Unos motivos que año tras año llevan a pilotos y equipos a adaptarse a una pista obsoleta, estrecha y pequeña, y a la vez maravillosa, mágica y mítica. Y si hay alguna duda sólo hay que ver las cámaras onboard de cualquier época para darnos cuenta de que Mónaco sólo se puede comparar con Mónaco; como estas obtenidas en la grabación de la película Grand Prix o en el Renault de Fernando Alonso en 2005.



Como Mónaco da mucho de si y no quiero hacer un artículo eterno tendréis que esperar a una segunda parte (y quién sabe si una tercera) para recordar momentos históricos y cifras interesantes sobre este circuito. Si tenéis alguna sugerencia las recibiré encantado.