Ciao Montezemolo

La noticia no ha pillado por sorpresa a nadie. Montezemolo dimite, le echan, se va... el matiz no cambia demasiado lo ocurrido. Después de más de dos décadas al frente de los designios del equipo italiano, el empresario da un paso atrás. Un retroceso obligado y necesario. Ferrari se ha quedado atrás en muchos aspectos después de unos años en los que la F1 ha cambiado de rumbo. La categoría reina del automovilismo en circuito vive una época convulsa y complicada que se le ha atragantado a la escudería con más historia. El presidente es la cabeza visible de un proyecto que va a remolque de los mejores, que no encuentra soluciones efectivas y que ha confiado en los valores tradicionales toda su competitividad.

Montezemolo se va en un año en el que los despidos, dimisiones y rumores son constantes. Del proyecto que se inicio con Alonso en 2010 sólo queda el piloto, su ingeniero de pista, mecánicos y los accionistas, entre los que se encuentra la familia Ferrari. Poco tiene que ver aquel equipo con el actual, pero ni con tanto cambio se ha alcanzado la eficacia. Tampoco creo que el adiós de su presidente sirva para mucho si no viene acompañado de una auténtica revolución en el equipo técnico y de una enorme reducción de directivos. En Maranello sobran cargos y faltan muchas cosas: ideas, una estructura eficaz, pero también humildad. Ser el mejor equipo durante muchos años no garantiza serlo para siempre. 

El paso dado por Montezemolo era necesario y quizá no llegue a tiempo pero ya se sabe que "nunca es tarde si la dicha es buena". Aunque no sea la pieza fundamental que vuelva hacer funcionar el engranaje de la 'Scuderia', es la más visible, y eso puede repercutir de forma directa en todo el equipo. Queda conocer si la llegada, primero de Mattiacci, y ahora de Marchionne, es algo definitivo o algo temporal ante la incorporación de un nuevo grupo de directivos. Estos cambios no deberían trasladarse a los pilotos pero no podemos obviar que, en un ambiente tan enrarecido por las despedidas e incorporaciones, pueden pensar que su futuro está lejos de Ferrari.

Adiós Domenicali

Era un secreto a voces. Domenicali se va, le echan, le ocultan... como queráis llamarlo. Antes de entrar en el tema quiero volver a hablar de la fauna de "periolistos" que pululan en torno a la F1 y que van de gente informada que por lanzar un rumor hace días se tiran flores a sí mismos, o que usan expresiones como "tirarse el moco" para sentirse importantes. A todos ellos les recuerdo que hacerse eco de un rumor del que hablan miles de personas no es lo mismo que dar una exclusiva. Especular con la despedida de un cargo que está en una institución, empresa o equipo con problemas es muy fácil. Pasa una y otra vez, y ya aburre ver a tanto personaje haciendo el ridículo. Menos mal que son minoría y siempre hay gente con dos dedos de frente, como un amigo que me ayudó para que no se me olvidase que el apellido de Stefano sólo lleva una "L", algo que desconoce u olvida la "gran familia periolista".

Después del reparto de collejas entro en el tema. Cuando Domenicali llegó a lo más alto de la 'Scuderia' pocas voces sonaron en su contra, hasta se aplaudió contar con "alguien de la casa". Después de la marcha de Schumacher, Brawn y Todt daba igual quienes llegasen... en aquella ocasión siempre se cumpliría aquello de que cualquier pasado siempre sería mejor. El problema de base de aquella elección es el jefe máximo, el líder supremo. Si, Montezemolo. Como a mi, a muchos que disfrutamos viendo competir a Ferrari, no nos gusta por muchas razones: es un aprovechado, un teatrero, un prepotente, uno de esos personajes que se cree en posesión de la verdad y que cuelga sus errores a sus subordinados. Que se vaya Stefano y le pongan a barrer la puerta de Maranello para que su puesto lo ocupe alguien que no tiene ni puñetera idea de dirigir un equipo de carreras es otro fallo más de Don Luca que, claro, pagará Mattiacci.

Seguro que muchas personas le han dicho a la gran cabeza pensante de Ferrari que vender coches y hacer máquinas que sean la envidia de todos no es lo mismo que ganar carreras de F1... pero habrán sido despedidas, defenestradas o ridiculizadas. La sombra de Montezemolo es muy alargada, mucho, y amenaza con sumir a la 'Scuderia' en uno de sus periodos deportivos más decepcionantes. No sabe gestionar un equipo en el que ha dado demasiado peso a sus pilotos en un momento en el que la tecnología se ha impuesto definitivamente al concepto primitivo de competición automovilística: ya no vale correr por correr. Hay que alcanzar la excelencia en muchos aspectos, y sólo con la conducción y el corazón no vale.